Capítulo 9: Wesker y yo III

Después de la muerte de mi abuela un par de años más tarde, me había quedado completamente sola mi madre murió cuando yo era bebé, mi abuela no tuvo más hijos que ella (mi madre), nunca conocí a mi padre y nunca tuve hermanos a pesar de que siempre desee uno (tal vez por eso Piers es tan importante para mí desde que nos conocimos hemos sido "inseparables") a pesar de que mi abuela era florista yo no sabía un carajo sobre flores nunca me interesaron, por lo que no podía hacerme cargo de la tienda y como para esa fecha había cumplido mis dieciocho años, hice las pruebas para unirme al ejército, pero pronto me entere del bioterrorismo y de una división especial que se encargaba específicamente de combatirlo y me dispuse a hacer las pruebas – Creo era mi destino unirme a ese grupo, pues una chica de Nueva York que nunca había tenido nada que ver con las armas virales se sentía instintivamente atraída a combatirlas - luego ser aceptada en la BSAA y asignada con el Capitán Redfield (gracias al mismo) traté de concentrar todas mis fuerzas en mi nueva carrera.

Todo marchaba de maravilla había encontrado una familia que amaba y ellos a mí a pesar de ser la única chica en mi unidad todos me trataban como su igual y había logrado sacar al Capitán de su depresión por la muerte de su "amiga" Jill (era obvio a manos de quién) y parecía muy interesado en mi era un tipo fuerte, muy alto, inspiraba muchísima confianza, todos sentían que era una especie de hermano mayor muy protector, todos menos yo en él yo buscaba más que un hermano mayor, pero la historia de cómo terminamos durmiendo juntos será para otra ocasión. (Omití mi relación con Chris en toda esta historia en la versión que le conté a Leon)

Chris me acompañaba a mi casa después de un entrenamiento, como tantas veces lo había hecho, estando en la calle frente a mi casa nos detuvimos y bajamos de su auto – Bien ya estamos aquí - - ¿No vas a invitarme a entrar? - - Ahora… No estoy muy cansada - - Descuida yo trabajaré tu no tendrás que hacer nada – se acercó a mí, yo retrocedí tropezando con el buzón y él lo aprovecho para acorralarme – Entonces ¿Sigue siendo un no? - - Claro voy a tener que negar su entrada Capitán – coquetee con él mientras jugaba con los botones de su camisa – La próxima vez te lo voy a hacer toda la noche soldado, es una orden – susurró en mi oído y luego mordió el lóbulo de mi oreja… suspire – Si señor – dije con los ojos cerrados, luego sentí sus labios contra los míos acepte su beso enérgicamente y después de unos minutos se retiró, subió a su auto y desapareció por la calle. Estaba a punto de entrar cuando – Un minuto... ¿Porque no estas como te deje? Parece que la correspondencia llegó – me acerque de nuevo al buzón, revise su interior y mis ojos se abrieron, mis manos se congelaron era una sensación casi de terror, tomé mi arma rápidamente y entre a mi casa apuntando en todas direcciones con la luz apagada, pues conocía perfectamente mi casa y podía guiarme como fuese.

Escuche un ruido a unos metros de distancia a mi lado derecho en la sala, pero no podía ver nada, de pronto fui lanzada hacía la pared como si de un tornado se tratara, no lo vi venir, no tuve tiempo ni siquiera de apretar el gatillo – Veo que no me has extrañado – Wesker estaba dentro de mi casa y me había envestido contra la pared tan fuerte que rompí el cristal de la fotografía de mi abuela con la parte trasera de mi cabeza – Que demonios te sucede maldito imbécil - Vociferé totalmente desorientada por el golpe - ¿Qué? ¿Acaso ya no me recuerdas? – el mareo había pasado y me di cuenta de que había soltado el arma y estaba demasiado lejos de mi como para alcanzarla – Como demonios me arrojaste hasta aquí – él sonrió y se acercó peligrosamente a mi cara, sosteniéndome por los hombros, en un movimiento rápido intente alcanzar el comunicador que estaba en mi oído izquierdo, pero Wesker tenía una fuerza y velocidad sobrehumana y antes de que pudiera tocarlo él me sujeto por el cuello con su antebrazo atrapando mis manos – ¡Chris! – Se desvaneció en mis labios por la presión que ejercía - Con la BSAA... (susurro) creo que me equivoque si me extrañaste y veo que ahora estas con ese hijo de perra, creo que debí matarlo hace un rato – gruño en mi cara – El Capitán podría romperte la estúpida cara – dije casi sin aire ya que ahora estaba 50 cm sobre el suelo sostenida por su brazo en mi cuello, el gruño de ira ante mis palabras y sus ojos brillaron de un rojo intenso a través de sus gafas oscuras – ¿Sabes cuantas veces le he pateado el culo? Tal vez debería matarte a ti primero - - Vete a la mierda, ya no soy la misma niña estúpida que hacía todo lo que querías – él me miro de pies a cabeza, estaba a punto de desmayarme cuando volvió a ponerme sobre mis pies y aligero la presión en mi cuello permitiendo a mi sangre fluir hacia mi cerebro – Estoy seguro de que no eres más una niña – su lengua recorrió sus labios de forma lujuriosa, me tome unos segundos para recobrar el aliento, cuando por fin logre recuperarme note que aún sostenía con fuerza la fotografía que hace tantos años deje dentro de su chaqueta – Que lindo que la conservaras después de tantos años, pero no me interesa una mierda - - Aún no aprendes a controlar esa boca, creo que voy a tener que enseñarte de una vez por todas a temerme – Lance la fotografía a su cara – Por mi te la puedes meter donde quieras - - No, yo te la voy a meter donde yo quiera – su cuerpo se pegó completamente al mío – Eres un imbécil, no quiero que estés ni un segundo más cerca de mí, me enfermas – gruñí en su cara - ¿A si? – metió rápidamente su mano derecha en mi pantalón bajo mi ropa interior acariciando lentamente mi clítoris e intento besarme yo giré la cara para alejarme de él – Tu boca dice que no me quiere, pero no es lo que ella dice (se refiere a mi intimidad) – saco la mano y puso sus dedos frente a mi mientras los lamia con su lengua como un animal saboreando a su presa – Estas ovulando, vamos a hacer maravillas, otra vez me suplicarás por más como en los viejos tiempos – metió de nuevo la mano en mi pantalón, si algo compartían Albert y Leon es que ambos sabían exactamente qué hacer para volverme loca (Wesker en el pasado y Scoth ahora) yo empezaba a disfrutarlo aunque no lo demostrara ni por un segundo - ¿Por qué carajos haz regresado? - - Porque sé que extrañas que este dentro de ti – reí con cinismo tratando de mostrarle que estaba equivocado, que ahora tengo un novio de verdad y que él estaba muerto para mí (lo que no era del todo cierto) - Si Redfield es tan bueno cogiendo como lo es peleando estoy seguro de que debes estar aburrida - - Él es lo mejor que me ha pasado, no es un pendejo igual que tú - -Suficiente ahora vas a aprender a respetarme -. Retiró la mano de mi pantalón, colocó mis brazos dolorosamente en mi espalda y me obligo a subir las escaleras – ¿Cuál es tu habitación? Te voy a coger en la misma cama donde lo hace ese hijo de perra - - Estas enfermo - dije sin poder ocultar el dolor que estaba sintiendo - ¿Cuál es? – grito y ejerció más fuerza en mi – La del frente – dije con una mueca de dolor en mi rostro – Sabes que si me mientes lo sabré - - No me importa así lo hagas en frente de él no me pasará nada porque tu no significas nada para mí – le reñí, tal vez yo no podía hacer nada contra su fuerza, pero no me iba a entregar sin antes decirle todo lo que había querido decirle desde que se fue.

Abrió la puerta, me empujó dentro de la habitación y me arrojó a la cama boca abajo, soltó mis brazos para poder hacer pedazos mi ropa, no podía hacer nada él tenía todo su peso sobre mí, cada vez que intentaba golpearlo se movía mucho más rápido que yo y lograba esquivarme – Ya no te resistas si sabes que quieres esto más que yo – dijo antes de meter su lengua en mi oído, a quien quería engañar él tenía razón yo lo deseaba, lo quise demasiado en el pasado como para no desear una noche más con él - ¿Tienes idea de cuánto tiempo te espere? - dije con sentimiento real - Pero ahora estoy aquí - - Sigues siendo el mismo pedazo de mierda – dije con desprecio él comenzó a reír. Había terminado de arrancar mi ropa así que me giro y quedamos frente a frente, yo había dejado de forcejar así que él se tomó el tiempo de quitarse las gafas lentamente dejándome ver sus ojos – ¿Qué rayos ocurrió contigo? – sus ojos parecían los de un dragón – Siempre te gusto que te tratara rudo – Se quitó la camisa, los años no habían pasado por él seguía siendo tan perfecto como antes, yo lo deseo, deseo que me haga suya nuevamente, no sé si sea bueno o no pero por ahora no me importa, él lo sabe y aunque no lo sepa está decidido a no dejarme ir, así que me encuentro entre la espada y la pared, no iba a dejar que él me violara si íbamos a hacerlo esta noche yo iba a disfrutarlo como él.

Me acerque a él y retire el broche de su pantalón y lo quite de la ecuación junto con su ropa interior – Esa es mi chica dócil - - Imbécil- respondí y luego me recostó sobre mi espalda otra vez sobre la cama esta vez con mucha más delicadeza, tomó mis piernas y las abrió dejando mi intimidad expuesta hacia él, con una sonrisa de lado se acercó a mí – te lo dije, sabía que lo deseabas - - Ya deja de presumir imbécil ...- no pude terminar mi respuesta cuando él pasó su lengua húmeda desde mi vagina hasta mi zona más sensible, respire profundo, el continuo haciendo pequeños círculos con la punta de su lengua en mi zona más sensible se sentía de lo mejor, empiezo a pensar que él lo desea tanto como yo, que no es solo una cuestión de orgullo, trato de concentrarme en la situación cuando siento que se dirigió a mi vagina e introdujo sus dedos mientras seguía estimulándome con su lengua, no pude resistir y comencé a gemir - Así me gusta... Sabía que no resistirías - presumió y aumento la velocidad con los dedos, sentía que pronto iba a terminar así que lo detuve, se puso de pie a un lado de la cama y yo volví a acostarme sobre mi espalda, pero al revés de modo mi cara quedo frente a su miembro y lo introduje en mi boca, aprovechando la posición él se inclinó hasta alcanzar mi humedad y volvió a rozarla con su lengua ( 69 ) y como dije antes él sabía exactamente lo que me gustaba por lo que no tarde mucho en recuperar la sensación de cercanía al orgasmo y por eso me esmeré en hacer con él lo mejor que jamás había hecho, lo sentía en mi garganta, esta vez era capaz de recibirlo por completo dentro de mi boca, estaba a punto de liberarme mi cadera se movía al ritmo de su lengua y dentro de mi boca el ritmo también lo marcaba el empujándose dentro de mí, fuerte pero sin llegar a hacerme daño, en ese momento mis fluidos salieron de mi cuerpo con una sensación absolutamente deliciosa de electricidad en todo mi cuerpo, entonces el aumento la velocidad hasta que se derramo en mi boca – Has mejorado - - Imbécil no hables como si me hubieses enseñado algo – el sonrió como una burla hacia mí - Tu y yo sabemos que así fue, todavía puedo sentir tu pequeña y delicada vagina recibiéndome con gusto...- - Cierra la boca imbécil vas a cogerme o a llorar por el pasado - dije y el sonrió - Me gusta tu boca sucia pero me gustaba más cuando te estabas tragando mi verga - - Eres una mierda - - Como digas igual no puedes resistirte a mí - yo sonreí era verdad resistirme a él era inútil.

Me recosté en el centro de la cama y él se colocó sobre mí - Sabías donde estaba ¿Por qué no me buscaste? - - Me dijiste que volverías y no lo hiciste yo no debía buscarte, además que querías que les dijera a mis compañeros que solía hacerlo con un maldito genocida - - Mi reputación ha mejorado ya no soy un traidor ahora soy un asesino - - ¿Asesino? Eres un maldito enfermo, toda esa pobre gente de Raccon City - - Fueron daños colaterales - - Además tienes idea de cómo me sentí cuando vi tu maldito rostro entre los principales objetivos de la BSAA, eres un maldito – - Si y aun así aquí estas, acabas de chupárselo al principal objetivo de Redfield – el comentario me hizo reír no lo puede evitar - ¿Lista? – dijo y me penetro nuevamente – Ahora si te lo puedo hacer como quiera sin que llores como un maldito bebé – dijo aumentando la fuerza en sus embestidas rápidas y profundas, mis gritos debieron oírse dos kilómetros de distancia. Su respiración era rápida como un animal, fue entonces cuando note que en realidad fue cuidadoso cuando me lo hizo en el pasado, pues cualquier chica frágil no habría resistido su ritmo salvaje.

Después de un rato de dejarlo mandar era mi turno, me gire dejándolo debajo de mí y lo introduje dentro de mí, un gruñido salió de su garganta, con movimientos rápidos me divertí esa noche, mi respiración se volvió entrecortada y el sudor comenzaba a bajar por mi espalda y pecho, el me observaba fijamente, sus manos se guiaban con el movimiento de mis pechos, luego coloco una mano en mi cadera para sentir mis movimientos, pero su rostro se mantenía serio, sabía que lo estaba disfrutando porque lo conocía además notaba un ligero movimiento en sus cejas cada vez que yo me detenía solo para empujarme su pene con más fuerza dentro de mí y cuando creí que estaba a punto de liberarme él decidió jugar un rato más conmigo.

Se puso de pie aun estando dentro de mí y me sostuvo contra la pared mientras me penetraba, mis manos se saciaron por fin de su cuerpo musculoso, había comenzado a gritar otra vez mientras el mordía y besaba mi cuello sabía que eso dejaría marcas espantosas, pero mañana me preocuparía de cómo haría para cubrirlas, pero por ahora solo importaba que él había vuelto, aunque sabía que no por mucho.

Él es fuerte y resistió mi peso estando ahí de pie por un buen rato la larga extensión de su pene nos ayudó a disfrutar mucho más esa posición.

Horas más tarde y después de dos orgasmos más el cuarto se hacía presente, estaba sentado en una silla de la cocina y yo estaba sobre él de frente, mientras él devoraba mis pechos, las contracciones de mi vagina lo estimularon lo suficiente como para que terminara al mismo tiempo que yo lo hacía derramando todo dentro de mí, yo estaba realmente muy agotada así que me quede ahí por un momento solo disfrutando de su piel, su aroma y esa esencia a maldad que emanaba desde lo más profundo de su alma. Se puso de pie y me cargo de nuevo hasta la cama, me recostó y se unió a mí – Espero que hayas aprendido a respetarme – yo suspire en realidad quería seguir discutiendo con él, pero ya no tenía más fuerzas - me alegra que estés aquí - tomó mi mano y me dio un beso.

...

Cuando desperté a la mañana siguiente él se había marchado como lo supuse, sentí una sensación de vacío dentro de mí, me quedé ahí desnuda con los ojos llenos de lágrimas – Por lo menos te tuve una vez más – pensé cuando las lágrimas comenzaron a salir de mis ojos, empecé a sentirme miserable y sola - Fui una tonta ¿De verdad pensé por un momento que él se quedaría o que me pediría que lo acompañase?... Soy una tonta - llore durante unos minutos ahí abrasando mis almohadas.

Me puse de pie, decidí que nunca me sentiría miserable por culpa de ese hombre, me duche, me puse la ropa más cubierta que tenía y cuando estaba por marcharme note la fotografía que aún estaba en el piso, tome el encendedor de mi bolsillo y lo encendí; Sin embargo, no pude quemarla, corrí escaleras arriba y la guarde en el armario y en mi corazón como recuerdo del primer hombre al que había amado.

Esa noche lo conserve como la mejor noche de sexo que había tenido hasta que la otra noche que Hunnigan nos interrumpió a Leon y a mí con su estúpida llamada. Un tiempo después Chris volvió a encontrarlo en África y terminó con su vida de una vez por todas, es gracioso porque perdí dos amores ese día Wesker a manos de Chris y Sheva y el mismo Chris a manos de Jill que había vuelto de la tumba.

El verdadero problema ocurrió a la hora del almuerzo cuando repasaba en mi mente lo ocurrido me detuve justo en el momento en que él me dijo – Estas ovulando – dejé caer el tenedor y no pude seguir comiendo más – Mierda, mierda el estúpido logró joderme – pensé con ira ante la idea de cargar su hijo en mi vientre …