Victoire levantó la mirada bufando. Sentía aquella mirada clavada en ella desde que había entrado al Gran Comedor.
Teddy la miraba fijamente con todo el odio posible, mientras masticaba su cereal.
El chico pasó una cuchara por su cuello en señal de Te mataré.
-El te está mirando muy mal -susurró Abby, ganándose un golpe de su amiga.
-¿Crees que no lo se?
-¡Bueno! ¡No te enojes! -exclamó enfadada.
-Abby... ¿Qué crees que debería hacer?
Abby la miró sorprendida.
-¿Cómo que deberías hacer? Creí que Teddy no te importaba.
-Bueno... en realidad... por Merlín, es que esa escoba se la regaló Harry en su último cumpleaños, yo vi la cara que puso cuando se la entregó. Abby, es muy importante para el -dijo tapándose el rostro con las manos.
-Me imagino lo que debe costar -suspiró su amiga.
-Me siento muy mal... debería comprarle una nueva...
Abby abrió mucho los ojos.
-Pero Vic... eso debe costar una fortuna.
-Tengo algunos ahorros y... -la chica suspiró.
-¿Ahorros para qué? -preguntó Patrick sentándose junto a ellas.
Vic y Abby se miraron.
-Para el próximo mundial de Quidditch -mintió la rubia.
-¿De verdad? Yo también estoy ahorrando para el mundial.
Los tres se quedaron en silencio.
-Yo... tengo que irme a la Biblioteca -mintió Abby levantándose con una sonrisa -Te veo luego Vic.
Apenas Abby se alejó lo suficiente, Patrick suspiró, no sabía si preguntarle o no.
-¿Sucede algo? -le preguntó la rubia preocupada.
Patrick bajó la mirada con una pequeña sonrisa. Comenzó a jugar con su tenedor mientras sentía la mirada de la chica clavada en el.
Decidió preguntárselo.
-Tal vez... tal vez ya te lo han preguntado tus admiradores pero... bueno, de todas formas...
-¿Qué quieres...?
-Este sábado... ¿Te gustaría ir al baile de Halloween conmigo?
Victoire se sorprendió.
-Si no quieres... si no quieres no tienes por qué aceptar -dijo el chico apresuradamente con las mejillas ardiendo.
-No... yo... si quiero -contestó la chica algo dudosa.
Victoire se sentía culpable todavía por aquel beso que Teddy le había dado dos semanas atrás, claro que ella no le había correspondido, pero... se sentía mal.
Había sido una suerte que nadie los hubiera visto, aunque todavía no estaba completamente segura de aquello.
-¿De verdad? -preguntó el chico ilusionado.
Vic sonrió, se dio cuenta de que tal vez debía dejar de preocuparse tanto por Teddy e intentar comenzar algo nuevo.
-Si, quiero ir contigo.
Cuando Victoire se miró al espejo casi soltó un grito. Abby se rio detrás de ella.
-¡Estás fabulosa! ¡Pareces un fantasma de verdad! Solo que una versión mas sexy... estoy segura de que Patrick y Teddy babearán por ti esta noche -exclamó su mejor amiga emocionada por haber logrado solo con un par de hechizos un disfraz así.
La piel de Victoire había tomado un color mas claro, y llevaba un vestido blanco que se movía solo por debajo casi como si estuviera levitando, su cabello se había transformado en uno de color muy oscuro y sus ojos brillaban de una forma fantasmal.
Abby, que estaba disfrazada de Hermione Granger, se acercó y le pintó los labios a su amiga de un color rosa sensual.
-Listo -dijo satisfecha -¿Bajamos?
Ambas brujas bajaron hasta llegar al salón, el cual estaba decorado con calabazas levitantes y arañas. La música sonaba a todo volumen y ya había varios alumnos que bailaban en el centro.
Victoire notó a muchos Harrys Potters y hasta Voldemorts en la pista, todos los años los alumnos se disfrazaban de lo mismo.
-Vic... ¿te molesta si me voy con mi pareja? -le preguntó Abby.
La bruja sonrió al ver a Jeremy esperando por su amiga al otro lado del salón.
-Ve, no lo hagas esperar tonta.
Abby corrió hacia su pareja, y luego ambos se dieron un beso apasionado que hizo a Victoire reír. Ni siquiera empezaba la noche y ya comenzaban a besuquearse.
Un chico disfrazado de pirata se colocó frente a ella y tomó su mano.
-Se ve muy hermosa esta noche señorita -dijo galantemente mientras depositaba suavemente un beso en su mano. Aquellos ojos oscuros la miraron con diversión, delatándolo por completo.
-Ted -gruñó ella apartando su mano de sus labios.
El pirata se acercó acorralándola contra la pared con una sonrisa egocéntrica.
-Realmente me dan ganas de arrancarte ese vestido y tomarte aquí mismo por lo que le hiciste a mi escoba, pero agradece que hoy estoy bueno -murmuró tan cerca de ella, que su aliento rozó suavemente sus labios.
-¿Lo harías? -gruñó la chica -¿Cómo lo hiciste después del partido de quidditch? Todavía no puedo creer como pudiste besarme así, cualquiera podría habernos visto.
El chico se encogió de hombros.
-Pero no nos vieron, asique no importa.
-¿Y si realmente alguien nos vio? ¿qué harías? -le preguntó la bruja enojada.
-Todos pensarían que es solo un rollo mas, porque es eso justamente lo que es.
Victoire lo empujó con fuerza. No entendía como esas palabras podían hacer añicos su corazón.
Teddy le sonrió.
-Escuché que Patrick es tu pareja para el baile... no puedo creer que quieras a alguien tan aburrido, en especial después de haberme probado a mí...
-Cállate Lupin.
-Espero que te diviertas con cerebrito, aunque no lo creo.
-¡Vete!
Teddy se inclinó haciendo una reverencia con su sombrero y se perdió entre la multitud.
-¿Quién era? ¿Lupin? -preguntó Patrick acercándose a una muy enojada Victoire.
-No importa.
La chica observó a su pareja quien también se había disfrazado de fantasma.
-¡No puedo creerlo! -exclamó con una sonrisa, volviendo a su humor de siempre -¡Nos hemos vestido de lo mismo sin planearlo!
Patrick rio.
-Si, es increíble. Te ves... te ves hermosa Victoire -tartamudeó sonrojado.
-Tu también te ves bien.
-¿Vamos... vamos a bailar?
-Claro.
La pareja se colocó en el centro de la pista y comenzó a bailar mientras conversaban y reían. Mientras tanto Teddy miraba la escena casi echando humo por los oídos, Alexa lo abrazaba y bailaba pegada a el como una pulga.
-¿Te parece divertido si le echo alcohol a las bebidas? -murmuró Teddy en el oído de la chica.
-Eso sería grandioso, ¡Ve ahora!
Teddy sonriendo, se transformó en la directora Mcgonagall y se dirigió al profesor Slughorn que era el encargado de controlar la fiesta.
-Profesor Slughorn, puede ir a descansar, me encargaré yo de vigilar a los estudiantes -dijo imitando los gestos de la profesora.
-Gracias Minerva, realmente necesito descansar, fue un día agotador -agradeció el profesor de pociones, y luego salió del salón.
El metamorfomago volvió a ser pirata, y se acercó disimuladamente a las mesas, donde vertió en las fuentes de bebida el alcohol suficiente para emborrachar a todo Hogwarts.
Jeremy se acercó a la mesa con Abby, y le sonrió a su mejor amigo.
-¿Lo has hecho verdad?
Teddy asintió bebiendo una copa.
Abby miró extrañada la situación.
-¿Qué ha hecho?
-Nada nena, ¿quieres una copa? Hace calor aquí...
Patrick y Victoire también se acercaron.
El chico de Ravenclaw le sirvió una copa a la rubia con una sonrisa y se la entregó.
Victoire la bebió toda, completamente sedienta, mientras Teddy miraba la escena intentando no reír.
La mirada de la bruja se encontró con la del pirata.
-¡¿Qué?! -exclamó fulminándolo con la mirada.
-Nada, nada -dijo divertido.
Patrick también bebió, algo que divirtió aún mas a Teddy, porque sabía perfectamente que el cerebrito no iba a soportar el alcohol.
-Volvamos a bailar -dijo Victoire tomando a su pareja de la mano otra vez.
Solo bastaron unos minutos para que la fiesta explotara como tanto Teddy y Jeremy querían.
Pero Teddy se arrepintió en el momento en que se dio cuenta de que el alcohol había puesto a Patrick un poco mas desinhibido, ahora rodeaba a Victoire con sus brazos, apretándola contra el y tan cerca de sus labios, que Teddy tenía que sostenerse de la silla para no ir y matarlo a golpes.
Por su parte, la rubia, bailaba como loca, totalmente de acuerdo con la cercanía de su pareja, se notaba que tampoco era de beber mucho, porque solo dos copas la habían puesto así. Teddy hubiera sonreído por ello si hubiera sido otra situación, pero Patrick estaba allí, siendo el el que se aprovechaba de la situación.
Jeremy se acercó tambaleante a su amigo y apoyó una mano en su hombro.
-Lo sabía. Hay algo entre tú y la rubia -dijo riendo.
El metamorfomago se enojó y apartó su mano.
-No hay nada.
-Oh vamos camarada. ¿Me vas a decir que ella no te gusta?
Teddy tomó la décima copa, para su agrado esta ya comenzaba al fin a hacerle efecto.
-Es bonita... solo eso -dijo avergonzado.
-¿Quieres que lance mis bombas de chocolate? -preguntó divertido -, tal vez sea un buen mecanismo para que Patrick se separe de Victoire aunque sea por unos minutos...
Lupin lo miró sorprendido.
-¿Tienes de esas? No me habías comentado nada.
-Siempre tengo esas cosas guardadas, me aseguraré de ponerlas cerca de Patrick para que tenga que ir a limpiarse, y ahí tu.. ¡pum! Tienes a la chica.
Teddy sonrió divertido.
-¿Crees que funcionará?
-Seguro -dijo su amigo tambaleante.
-Inténtalo si quieres. Pero se cuidadoso, sabes que aquí hay muchos soplones... -le advirtió bebiendo otra copa.
-Si, si, ahora... ahora lo haré...
Jeremy salió del salón y pocos minutos después volvió, y disimuladamente colocó sus cuatro bombas de chocolate en el centro de la pista.
Teddy miraba la escena entretenido, y cuando estás explotaron, el metamorfomago no pudo evitar soltar una carcajada al ver a Patrick cubierto de chocolate.
Muchas chicas y chicos gritaron enfadados al ser cubiertos de chocolate también, aunque el daño fue menor para ellos.
Teddy cambió su apariencia y su disfraz en un pestañar, preparado ya para ir tras ella sin ser descubierto.
-¿Qué carajo... qué carajo sucedió? -preguntó Victoire mirando su disfraz, sus brazos y su cuello que estaban salpicados de chocolate.
-Creo... creo que yo me he llevado la peor parte -comentó Patrick.
La rubia levantó la mirada y prácticamente vio a un hombre de chocolate.
-¡Patrick! -exclamó asombrada.
-Iré a lavarme, vuelvo... vuelvo en unos minutos -anunció girando y caminando tambaleante.
Victoire se quedó allí en el medio de la pista, mientras las parejas a su alrededor volvían a bailar a pesar del desastre.
De repente la rubia sintió unos brazos que la abrazaban por detrás, y un aliento cálido sobre su cuello.
-¿Te mencioné alguna vez que me encanta el chocolate? -murmuró la voz de Teddy.
Y antes de que la rubia pudiera reaccionar una suave lengua recorrió su cuello probando aquel delicioso y embriagante dulce.
