Capítulo 11: Un día con Piers

La chica escribió algo en un papel y se lo entregó a Piers y se despidió con un beso en la mejilla, compró las cervezas a toda prisa y regreso conmigo – Te lo dije – grito mientras se acercaba – ¿Qué, no irás a destrozarla ahora mismo tigre? - - Claro solo que son las 2 de la tarde y le jure a mi hermana que me quedaría con ella toda la tarde - - En serio vas a posponer tu cita con esa rubia por estar aquí conmigo - - ¿No vas a llorar o sí? - - Idiota… te lo agradezco - - Si bueno pasaré la tarde contigo y la noche con esa rubia ardiente… a no ser que quieras que te quite el estrés a ti y no a ella - - Vete a la mierda – me reí – Bueno igual lo intenté – dijo dándole un gran sorbo a su cerveza.

Lo observé fijamente - ¿Qué? Acaso estas considerando mi propuesta – dijo alzando una ceja – Piers ¿Cómo te ves en 10 años? ¿Piensas tener hijos? – la cerveza salió disparada de su boca seguida de un ataque de tos, yo continué observándolo fijamente – Hey solo dije sexo, si quieres pedirme un hijo deberías invitarme a cenar primero – dijo mientras se limpiaba la barbilla y las manos – Estoy hablando en serio ¿Piensas que con la vida que llevamos podremos tener familia algún día? - - Estás hablando de llevar una vida normal (nombre_) somos soldados, nunca podremos ser comunes y corrientes - - Estás diciendo que no te gustaría tener una familia propia - - Yo no dije eso, si me gustan las relaciones de una noche, pero estoy seguro de que me gustaría ver una futura señora Nivans con un futuro soldado en su vientre - - ¿Un futuro soldado? Eres un idiota, ni siquiera podemos salir por nuestra cuenta sin tener el permiso del superior y sin tener un arma cerca y quieres eso para un hijo - - Como sea, nos enlistamos porque eso fue lo que quisimos hacer - - Lo sé, pero que tal si un día deseamos algo más que esto - - Oye ¿acaso quieres desertar soldado? - - Claro que no he comprometido mi vida a la BSAA… – - Oh ya entendí es ese tipo rubio ¿cierto? - - ¿Qué? Claro que no - - De qué otra forma rechazarías mi invitación - - ¿Desde cuándo es una invitación? - - Estás diciendo que aceptas - - ¿Qué pasa contigo? Tengo una maldita tonelada de metal en la pierna, idiota - - Si, pero el metal está en tu pierna no en tu vagina - - Eres un pendejo – reímos al mismo tiempo.

De pronto él se puso de pie - Ven vamos a caminar... no me mires así yo voy a cargarte – dijo al notar mi mirada era obvio que no podía caminar con mi pierna llena de hierro, me tomó y me cargó sobre su espalda – Sabes, no sé si algún día voy a tener una familia, pero no estaría de más que una chica me esperara en casa cuando vuelva de la misión - - Como esa pelirroja de ahí – susurre en su oído, notando la atenta mirada de una chica de piel bronceada y cabello rojo, él apenas la miró y continuó – Podría cogérmela cuando quisiera, no tendría que venir a un lugar como este para buscar a alguna chica… digo no me cuesta encontrarlas, pero… - - Si claro – dije en tono de burla, él sonrió de lado y continuo caminando, mientras el mar chocaba contra sus pies – Si quieres una chica que te espere búscate una novia, nadie tendría problemas en amarte – acaricié su cabello - Eso crees - - Claro - - Creo que cuando vuelva de China tendré una nueva misión - - Pobre chica – dije de nuevo en tono de burla – Oye no me obligues a lanzarte al mar para que se te oxide la pierna – reí ante su comentario – Me gusta tu risa – dijo con timidez - Eres muy tierno, pero no me vas a convencer así – dije y él se quedó en silencio por unos segundos - El Capitán fue un tonto …- dijo y se interrumpió inmediatamente - ¿Qué? – lo interrogue - ¿Qué dijiste? - - Nada - - No, te escuché claramente - - Claro que no, porque no dije nada – casi podía oírlo maldiciendo en su mente – Ya debemos volver antes de que me den más ganas de ahogarte en el océano – dijo y comenzó a correr de regreso.

Gracias a mis contactos en el hospital de la base se me facilitaron suficientes medicamentos para mantenerme drogada todo el tiempo y no sentir el dolor, de otra forma este día habría sido muy doloroso.

Después de mucha comida, cerveza y bromas estaba de nuevo dentro del auto de mi compañero – En algún lugar decía que no debía mezclar las drogas con alcohol… creo – dije él comenzó a reír en el asiento del conductor – Como la noche que volvimos de Colombia - - Cierra la boca – dije riendo – Nunca creí que podría fumar tanta hierva – se colocó la mano en la frente - Recuerdas la expresión de Chris cuando se enteró - - Creí que nos daría un tiro – reímos juntos – Diablos soldado, creo que estoy casi tan drogada como esa vez – Piers me coloco el cinturón de seguridad y empujo más mi asiento para que pudiera recostarme, en ese momento el teléfono sonó – Aquí Nivans (él respondió el teléfono) Si Capitán… – y antes de que pudiera continuar yo le quité el teléfono – Capitán, Piers no puede contestar porque está conduciendo (mentí aun no habíamos salido del estacionamiento) ¿Recuerdas esa vez que nos fuimos a volar con esa hierva colombiana? – Por un momento hubo silencio – ¿(nombre_)? – - La misma, Capitán ¿Recuerdas o no? – Nivans sonrió, imaginando que yo estaba hablando de nosotros dos, pero en realidad me refería a la noche siguiente de volver de Colombia estuve con Redfield y lo convencí de fumar un poco conmigo – Si lo recuerdo – respondió con su tono de voz de cuando está molesto – Pues Nivans no volverá porque debe llevarme a casa y no lo voy a dejar volver a la base – grite y corte la llamada, el rostro de Piers se puso blanco y me arrebató el teléfono de las manos – (nombre_) ¿Qué demonios haces? - - Ya cálmate - - ¿Qué? Por tu culpa el Capitán me cortará las bolas cuando vuelva - - Claro que no, a él no le interesa lo que hagamos cuando no estamos en servicio - - ¿Qué dices? si tuve que decirle que vendría y puedo jurar que no quería que viniera – dijo tocándose el puente nasal - - Ya, solo conduce – le indiqué y me acomodé en el asiento – Dios, solo espero que no nos encontremos a la policía, estoy ebrio y tu drogada con medicamentos – dijo mientras encendía el auto – Date prisa que es casi de noche – él condujo su auto a toda velocidad mientras terminaba de beber lo que quedaba de la botella de alcohol (lo que sea que fuera), podíamos ser soldados serios y comprometidos con nuestros ideales, pero cuando nos juntábamos fuera del trabajo olvidábamos que éramos unos adultos y nos comportábamos como idiotas.

Tuvimos muchísima suerte pues la policía no estaba por ninguna parte y pudimos llegar sin ser vistos. Las luces de mi casa estaban apagadas – Clair no ha vuelto – dije en voz alta, Piers se quedó con la frente apoyada en el volante del auto – ¿Estás vivo? - toque su hombro, se levantó y apoyo la cabeza en el asiento – Si solo estoy muy ebrio - ¿Cómo carajos me cargarás hasta mi casa? - - Creo que vas a tener que dormir dentro del auto, hasta que me sienta mejor… o te puedes ir arrastrando – dijo riendo – Cierra la boca, oye te agradezco por llevarme - - Descuida - - Un minuto ¿No ibas a salir con esa chica rubia? - - ¡Mierda lo olvide! bueno ahora tendré que hacértelo a ti - - Aléjate de mí soldado – dije cuando lo vi quitarse el cinturón y girarse hacia mí – Oh vamos recuerdas esa ocasión en Florida estuviste a punto de hacerlo conmigo - - Como olvidarlo… -

En mi primera misión, cuando me uní de nuevo a la unidad de Chris después de nuestro rompimiento, debíamos entregar un código a un aliado, en Florida, para que desactivara unas ojivas nucleares. Nos dispersamos para cubrir el terreno, Nivans y yo fuimos juntos, normalmente yo habría ido con el Capitán, pero ya no era una opción, aseguramos el perímetro y después de dos horas nos dimos cuenta de que era inútil, era una zona muerta.

Nos sentamos apoyados en un muro – Esto es una mierda – dije – Hace mucho calor – me respondió, en realidad hasta antes de esta misión Nivans y yo nunca habíamos pensado en tener sexo – Esto ya no es necesario – dije mientras me quitaba el chaleco antibalas, lo mire rápidamente y él estaba viendo fijamente hacia mi busto – Oye si quieres unos ve con un cirujano a que te ponga un par fabuloso (me refiero a unas tetas) – me burle y él solo sonrió – Creo que tienes razón… ya no es necesario – se quitó también el suyo, yo me acerque más a él – Porque debemos estar aquí aburriéndonos en lugar de ir a divertirnos a una atracción, aprovechado que estamos en Florida – él se acercó a mi oído – No es necesario que estemos aburridos aquí si estamos solos – yo lo mire completamente sorprendida – ¿Hablas en serio? - - ¿Porque no? – yo sonreí y me acerqué hasta quedar frente a frente – No te atreverías a desafiar las órdenes del Capitán y dejar tu posición para hacerlo conmigo – él me tomó de la camisa y me sentó sobre sus piernas apoyándome con mis rodillas, puso sus manos en mi trasero y lo presionó con fuerza - ¿Quieres apostar? - desactivó el micrófono de su comunicador para que los demás no pudieran escucharnos y yo hice lo mismo - Claro que si – Besé por primera vez sus labios, un beso normal se convirtió en algo totalmente desenfrenado, sus manos subieron por mi abdomen bajo mi camisa hasta llegar a mis pechos, yo frotaba mi intimidad contra su entrepierna endurecida, en un movimiento hábil retiró mi sujetador y acarició mis pezones directamente con sus dedos por unos momentos, yo ya estaba muy húmeda, ya no tenía novio acaba de conocer un chico muy lindo, pero aun no era nada seguro, en fin no tenía nada que me detuviera excepto estar en servicio en ese mismo momento, pero si el fiel cachorro del Capitán estaba dispuesto a dejar a un lado la misión por unas horas por qué yo no lo haría. Se levantó y me recostó en el piso colocándose encima de mí, entre mis piernas y con su mano izquierda comenzó a acariciar mi zona íntima nuestra respiración se aceleró y después de un rato de juegos, retiró el broche de mi pantalón y yo hice lo mismo con el suyo metió la mano bajo mi ropa y comenzó a frotar hacia adelante y atrás, pasó su lengua por mis labios – Si hubiese sabido que sabes qué hacer lo hubiéramos intentado antes – noté que es muy hábil - Ya basta de juegos – dijo y se levantó para poder quitar mi pantalón… – Soldados repórtense – la voz de Chris fue emitida por nuestros comunicadores – Mierda- gruñó sobre mí – aquí James, perímetro asegurado… Aquí Martínez, el área es segura Capitán … - nuestros compañeros se reportaron uno a uno mientras Nivans y yo nos levantábamos y nos colocábamos nuestros chalecos y armas de nuevo (y mi sujetador) hubo silencio mientras mi compañero me aseguraba el chaleco – Nivans, (Apellido) – Chris nos llamó con preocupación – Perímetro asegurado señor – Piers contestó como si no estuviera luchando por colocar de forma correcta los broches de mi chaleco, otra vez hubo silencio – Soldados repórtense al punto de encuentro, es una orden – El Capitán gruñó – Si capitán respondimos.

Al llegar al punto de encuentro el Capitán nos observó fijamente a Piers y a mí y luego se dirigió a los demás que parecieron no notar lo que ocurría – El código ha sido ingresado con éxito ahora debemos volar de regreso, nos dirigiremos al punto de extracción ahora - - Si Señor – todos pasamos frente a él y justo cuando yo pase frente él, extendió su mano y tomó algo de mi cabello (mi corazón se detuvo de terror puro por ser descubierta por él ya que, de haber tenido más pruebas pudo haberme reasignado a otra unidad o echarme de la BSAA) y lo examinó sin decir nada, lo observé en silencio, luego se giró sin decir nada entonces corrí a reunirme con Nivans – Eres un imbécil, no me quitaste la tierra del cabello – dije, él sonrió - ¿Se dio cuenta? - - Creo que no – mentí – Ya respira – golpeo mi trasero con su mano, en ese momento Redfield pasó junto a nosotros con las orejas de color rojo, yo lo conocía suficiente como para saber que estaba enojado.

Piers salió del auto y me sacó, empujó la puerta con su bota y me llevó cargando hasta la puerta y cuando estuvimos dentro de la casa dijo - ¿Qué dices me quedo o me marcho? …-