Capítulo 12: Recuerdos
Una noche con Leon…
Me recosté sobre mi espalda, tomé la almohada y la puse sobre mi nariz – Huele a él – pensé – maldita sea Hunnigan ¿puedes ser más molesta? – dije en voz alta – Interrumpes el mejor sexo que he tenido en mi vida por alguna estupidez – dije con molestia, lo peor de todo es que, tal vez Leon deba irse por esa estúpida llamada, aunque si lo pienso bien Scoth siempre contesta ese estúpido teléfono en el instante en que suena, pero este día no, esa cosa llevaba horas sonando y creo que si no hubiera activado ese estúpido holograma no habría respondido hasta mañana.
En ese momento Leon entraba a la habitación de nuevo – Diablos ya se va – pensé – Que se preparen los vecinos porque vas a gritar toda la noche – dijo con su voz sexy que me hace derretir, me sentí demasiado caliente al escuchar esas palabras, el caminó hacia mí, yo encendí la luz de la lámpara junto a mí y él se detuvo a observarme, así que abrí mis piernas por completo y metí mis dedos a mi boca hasta humedecerlos bien los roce por mi abdomen hasta llegar a mi intimidad, él se mordió el labio inferior, mis dedos me acariciaban hacia arriba y abajo y decidí acompañarlo con gemidos de placer que hicieron que Leon se acercara e intentara tocarme, pero yo lo detuve – No me tortures así – suplicó – ¿Has sido bueno o malo? – lo interrogué, él ladeo su cabeza intentando descifrar la respuesta correcta – Vamos, sabes que muero por estar dentro de ti – dijo y colocó su mano en mi pie derecho – Bien, eres malo – respondí y volví a humedecer mis dedos en mi boca, pero esta vez los introduje dentro de mi vagina, mientras tocaba mis senos con mi mano izquierda, él presionó mi pie con frustración – Tu eres mala y eso me encanta – dijo observando fijamente el movimiento de mis dedos dentro y fuera de mi vagina – Pero sabes que yo no atiendo ordenes de chicas – y se colocó lentamente sobre mí – Ahora voy a tener que castigarte - - Me encantaría que lo hicieras – le respondí y él se puso de pie junto a la cama - Arriba – me ordenó – Y yo me sometí con gusto a su juego – Claro Capitán – era gracioso que alguna vez allá llamado así a Chris en las misma situación y ese día ni siquiera lo recordé.
Leon me colocó de espaldas a él y me hizo recostar en la orilla de la cama, de la misma forma con las piernas cerradas y luego se colocó sobre mí con sus piernas abiertas – Sabes, quería ser amable contigo, pero creo que esta vez no lo seré – (Sabía que eso significaba que íbamos a tener sexo durante horas, no que iba a golpearme y más porque sé que él se cortaría la mano antes de hacerme daño) Comenzó a frotarse en mi trasero, me encanta que este cerca de mí y más me gusta ser dominada por él, es el único hombre con el que juego a ser la chica sumisa bajo las ordenes de ese hombre perfecto que la domina.
Se colocó en mi entrada (que estaba apretada por mis piernas cerradas) y se introdujo lentamente en mí, para no hacerme daño con su gran tamaño, comencé a gemir al instante, él gruñó ante la sensación de estreches que esta posición nos brindaba, aceleró el ritmo de sus embestidas y también aumento la sensación deliciosa que ya experimentaba, me excita estar bajo ese hombre, que sus brazos musculosos estén sobre mí y que su enorme pene este dentro de mí, mientras me susurra cosas al oído – ¿Te gusta?- Él pregunta – Si… - - ¿Quieres más?- - Si – suplique – ¿Si qué? - - Amo que estés dentro de mí y te quiero así toda la noche, por favor no pares – suplique nuevamente y él aumentó su ritmo, yo comencé a gritar tal y como a él le gusta, siento como sale y vuelve a introducirse en mí, es un sentimiento casi embriagante, temo que pueda ser adicta a este hombre, porque sé por experiencias del pasado que lo bueno nunca dura tanto como yo desearía, así que me dedico a disfrutar de él y del momento – Ya pensaré en eso después – me digo a mi misma.
Después de una larga noche de desvelo estamos listos para nuestra siguiente misión, no sin antes despedirnos con la promesa de volvernos a ver.
Mi decisión
Entre a mi casa era tarde y mi abuela estaba sentada en la sala con el teléfono en la mano – Oh Dios, hija pensé que algo te había ocurrido – se levantó para recibirme – Lo siento abuela solo se me hizo tarde - - Otra vez, tú no eres así ¿Qué está pasando? - - Nada malo abuela solo estaba con mis amigos y se me pasó el tiempo - mentí en realidad había estado con Albert en su auto - ¿Tienes hambre? – ella me preguntó, amaba a mi abuela era como el estereotipo de abuela súper amorosa y comprensiva, jamás cuestionó mis decisiones, ni me reprendió por las consecuencias simplemente permitió que aprendiera por mi cuenta de mis propios errores – La verdad no tengo hambre, solo quiero descansar - - Esta bien mañana hablaremos, pero no me vuelvas a hacer esto, me tenías muerta de miedo - - Lo sé abuela, lo siento no lo volveré a hacer lo prometo - - Está bien descansa - - Buenas noches -.
Corrí a mi habitación y me arrojé a la cama – ¿Que pasó hoy? – pregunte en voz alta – Estábamos haciéndolo y al segundo siguiente estábamos frente a mi casa - traté de repasar lo ocurrido en mi mente, porque no encontraba una explicación razonable para lo que me estaba pasando – Tenía un arma… estoy segura – pero por qué todo es tan confuso, estoy segura de que no fue un sueño, pero no podía decírselo – Creo que no estoy haciendo bien las cosas si temo decirle algo y que luego él me mate – presioné la almohada contra mi rostro – Esta es la última vez – dije con seguridad, seguridad que se quebrantó al instante - ¿Lo es?(dudé)... No, debe serlo, no querrás poner en peligro a tu abuela – me reproche – Pero, tengo miedo de no poder negarme la próxima vez que él me busque – (y así fue) de pronto pensé – Y si ésta fue la última vez ¿Cómo podré no volver a verlo nunca? – esto de hablar conmigo misma no me estaba llevando a ningún lado – Soy una tonta, me he enamorado de un tipo mucho mayor que yo con el que solamente he estado un par de veces – realmente no sabía nada de él y él no parecía interesado en conocerme – Creo que esto no va a ninguna parte – siempre pensé que era mucho más madura, pero en esta ocasión me sentía como una tonta niña enamorada.
Me levanté y me dirigí al baño, me quité la ropa frente al espejo, tenía marcas horrorosas de color rojo y rosa - ¿Son mordidas? – dije en voz alta – Este tipo es un animal – me metí a la ducha con el cuerpo un poco dolorido – Esto es una locura – me sentía tan bien por haber tenido sexo con un hombre casi desconocido y terriblemente peligroso – Realmente sabe lo que hace… y si quisiera matarme lo habría hecho hace tiempo – pensé, las mariposas no abandonaban mi interior al contrario parecían exaltarse cada vez que recordaba su voz cerca de mí, su cuerpo sobre el mío, su boca contra mi piel – No puedo hacerlo – me rendí – No puedo negarme, así me llamara a las 3 de la mañana no me negaría jamás a estar con él – no podía resistirme a él incluso en este momento lo estaba deseando de nuevo y acaba de estar con él.
Y así fue la siguiente vez que el me buscó ni siquiera pensé en la palabra "no" solamente le entregué mi cuerpo por un momento mi alma al tipo que me dejó ese mismo día. Después de su partida todo volvió a la normalidad excepto que mi corazón estaba destrozado, soñaba con él todas las noches, lo buscaba en las calles, lo veía en otras personas… en fin, no pude volver a amar a alguien como lo hice con él hasta que encontré a Leon (o eso creí), pero largos años pasaron hasta que llegara ese momento.
