Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola! Primero que nada, quiero pedir una enorme disculpa por no haber publicado el sábado pasado, pero... olvidé que era sábado, eso me pasa constantemente cuando son fechas festivas (Independencia de México) por lo regular olvido que día vivo, en fin, estoy aquí, como cada sábado (ya he dicho mucho sábado) pasando a dejar un nuevo capítulo que espero que sea de su agrado, y bueno, pasar a invitar a todo aquel que tenga la posibilidad de apoyar a los damnificados de los sismos del día 07 y 19 de Septiembre, si no pueden hacer una donación de efectivo ya sea a la Cruz Roja Mexicana o a Los Topos, por favor, acudan a alguno de los distintos Centros de Acopio y donen aunque sea una botella de agua, incluso el más mínimo detalle de una persona puede contar para alguien que está pasando por un mal momento, así que los invito a ayudar a los afectados de Oaxaca, Chiapas, Morelos, la Ciudad de México, el Estado de México.
Gracias por su atención, y espero que sea de su agrado el capítlo.
Por cierto; cualquier error, no duden en hacérmelo saber, lo arreglaré.
Draco Malfoy estaba desconcentrado, estaba muy seguro haberla casi besado, ¿entonces porque se estaba comportando como si nada hubiese pasado? Su comportamiento para con él no había cambiado en lo más mínimo, tal parecía que jamás hubiese tenido ese "accidente" cerca de sus labios.
—Iremos a divertirnos –comentó, para distraerse de sus interrogativas mentales.
—Suena bien ¿A dónde? –curioseo.
—Algún bar, supongo.
—Claro ¿recuerdas el hecho de que soy una menor de edad y que no me dejarán pasar? –cuestionó divertida.
—Y parece que a ti se te olvida la mayor del tiempo quien soy, no te preocupes, sólo iremos al hotel, tomaremos una ducha, nos arreglaremos y pasearemos por las calles y los bares ¿te agrada?
—Nada de alcohol –lo observó.
—Si no lo quieres, no lo tendrás que beber, así la misma Reina te quiera obligar.
—De eso no estaría muy segura de poder desobedecer, pero me alegra que al menos no tendré presión de tu parte.
—Nunca tendrás que pretender ser alguien diferente conmigo, eso te lo prometo.
—Me parece justo –sonrió.
Al llegar al hotel, cada uno se dirigió a su respectiva habitación, la pelirroja por su parte, tomó una rápida ducha y se tiró sobre la cama, mientras esperaba que fuera la hora para comenzar a vestirse, así que cerró los ojos, que extrañamente le pesaban demasiado.
Draco Malfoy tomó su ducha, y se arregló rápidamente, quería ir a la habitación de la chica, tocar y esperar con ella lo que restaba del tiempo, pero no era la impresión que quería darle, lo que menos necesitaba es que Ginevra se emocionara de más y malinterpretara las señales.
Sí, le gustaba demasiado, pero no estaba seguro de cuanto iba a durarle el capricho, ésta temporada ayudaría mucho a su mente incluso para saber si la quería de amiga eventual, cada que regresara a la ciudad, todo ese tiempo juntos era más que una prueba de fuego.
Se acomodó el cabello una y otra vez; hasta que decidió dejarlo como siempre, observó su caro reloj de pulsera y suspiró agradecido de que el tiempo hubiese pasado rápido, así que tomó sus cosas, las introdujo en su bolsillo y salió de la habitación, atravesando el pasillo hasta el elevador, y bajando el piso al de la chica, se acomodó la camisa y tocó despacio, sin demostrar la desesperación.
La puerta se abrió, dejando ver a una atractiva chica, su vista viajó hacia el sur, llevaba una falda que llegaba a medio muslo y no llevaba medias, así que la piel pálida y lechosa estaba a la vista, y una playera que le dejaba al descubierto parte del estómago.
Se le secó la boca, jamás había pensado que Ginevra era de esa clase de chicas, o tal vez ya estaba actuando por el casi beso que le había dado en el concierto.
—Vaya –argumentó, cuando ella flexionó su rodilla derecha y meció sus caderas.
—Vamos a ir a bailar, supongo ¿no es así?
—La chica que adora a esa banda inútil queriendo ir a bailar.
—Bueno, me gusta la música y las canciones con sentido ¿tiene algo de malo? Pero también soy una chica divertida, me gusta salir a bailar –se encogió de hombros –mátame por eso.
—Pues marchémonos entonces –soltó.
—Iré por mis zapatos –se señaló los pies.
—De acuerdo.
Le tomó un tiempo darse cuenta que el arreglo personal de la chica no tenía nada que ver con él, y que su intención no era intentar seducirlo, ella era una chica divertida, que para su desgracia era atractiva y de buen ver, quería lucir bien y conocer personas, no precisamente a él.
Le soltó la mano en cuanto entraron al lugar, señaló la pista con la cabeza y él negó, dirigiéndose a la barra, así que ella no prestó atención y fue a bailar, con una sonrisa amplia y bonita, sin duda estaba disfrutando el viaje, y más que él, claramente.
La mirada del rubio estuvo todo el tiempo posible en ella, ya que un tipo que no le agradó comenzó a bailar muy cerca de ella, notando como sus manos la sujetaban de la cintura, la pelirroja observó sobre su hombro al sujeto, ya que estaba a sus espaldas, lo sujetó de las manos y las quitó de su cuerpo, se giró para quedar frente a frente, le dijo algo mientras negaba y se alejó.
Por unos minutos, todo pareció estar tranquilo, hasta que el mismo hombre insistió con Ginevra, haciendo que la mandíbula del rubio se tensara, al igual que su sangre comenzaba a circular más rápido; no quería, pero la única solución de alejarla de ese hombre era estando a su alrededor.
La tomó de la mano una vez estuvo a su lado, jaló el brazo de la chica colocándolo en su cuello, mientras la sujetaba de la cintura y la acercaba a él, meciendo las caderas, diciéndole que estaba dispuesto a bailar para librarla del tipo que frunció el ceño en cuanto ella le sonrió al rubio; no supo cuánto tiempo más permaneció cerca de ellos, porque su mirada se perdió en los ojos castaños de Ginevra.
Se estaba divirtiendo demasiado, como para admitirlo, Ginny bailaba bastante bien, además de que reía de sus comentarios sarcásticos y sus malas bromas en algún punto le parecían divertidas a Draco; así que la noche se fue bastante rápido para ambos.
— ¿Quieres algo de beber? –Inquirió Ginny –creo que me ha dado sed.
—Cerveza –asintió y ella sonrió, dejando la pista.
La chica que lo había estado observando desde que decidió bailar se acercó a él, rodeando su cuello y besándolo sin previo aviso, sin duda Draco era consciente de que era un hombre atractivo, y que por su "fama" la mayoría de las mujeres pedían algo, un acostón rápido, o un polvo en el baño de cualquier lugar como aquél.
—Vengo con alguien –la alejó de él.
—Yo pensé que sólo eran amigos, o hermanos –gritó en su oído y señaló con la vista la barra, así que el hombre giró.
Ginny Weasley llegó a la barra, se hincó sobre uno de los bancos y se inclinó hacia la barra de forma descuidada, el hombre le sonrió.
—Una cerveza y agua mineral –gritó para que la escuchara.
—Necesito tu identificación para la cerveza, querida –le sonrió y se encogió de hombros –no alcohol a menores de edad.
—Es para mí, amigo, el agua es para ella –dijo alguien a su lado.
—Bien.
—Pensándolo bien, me das mejor un whiskey.
—En seguida.
—Gracias –soltó ella incómoda al notar al hombre insistente junto a ella.
—No agradezcas, así me deberás algo.
—No me gusta deber nada, gracias –frunció.
—Si puedes pagarme rápidamente, no necesita ser tardado precisamente.
La chica fue bastante rápida para aventar la mano del hombre en el momento en el que intentó tocarla, cosa que a él no le agradó para nada, volviendo a intentarlo de una manera un poco más brusca.
—Suéltame –ordenó Ginny.
—No, vas a pagar lo que he hecho por ti ¿o es acaso que sólo te metes con famosos como ese? –Sonrió con desagrado –eres una zorra, sólo mira como vienes vestida, puedo pagarte si es lo que quieres.
—Yo no…
—Vamos cariño, sólo un ratito.
—Suéltame –se jaló.
—Ten, bebe esto –llevó el vaso con Whiskey al rostro de Ginevra, pero como ella no cooperó, terminó derramándolo en ella.
—Yo no…
—Si no quisieras no andarías por ahí vestida así.
Cerró los ojos cuando sintió un jalón, al siguiente momento, sintió chocar con alguien, así que abrió un ojo y notó que había chocado con otra persona que no era el hombre insistente.
—Déjala en paz, y no lo diré dos veces –soltó una voz calmada.
—No te va defender mujerzuelas, Malfoy, sé que te llamó la atención al igual que a mí por su ropa…
—Ella puede vestirse como se le dé la maldita gana ¿y eso en que te afecta?
—Bueno, puedes observar más al sur y notarás como me afecta –sonrió.
La pelirroja sujetó el brazo de Draco antes de que éste golpeara al hombre frente a ella, les dirigió una mirada asustada, mientras se aferraba al brazo del rubio, que la observo con el ceño fruncido y ella negó.
—No vale la pena, no vas a ganar nada –soltó ella.
—Por favor déjame darle su merecido.
—Oh mejor hazte a un lado y deja que ella y yo solucionemos el precio –sonrió.
La chica se interpuso entre los dos hombres una vez que Draco se soltó del agarre y golpeó dos veces al hombre que la estaba insultando.
—Basta ya, es mejor que se calmen –soltó.
—Hazte a un lado, esto es asunto de hombres –soltó el tipo.
—No me haré a ningún lado –soltó y observó a su alrededor, cuando nadie parecía querer intervenir.
—Ginny por favor –pidió Draco –déjame solucionar esto.
—Sí, o yo no me detendré por el hecho de que seas una mujer-zuela.
Aun con esas palabras no se quitó de en medio, así que Draco controlo un poco su carácter, no iba a poder con ella, asintió, así que Ginny, sabiendo que el rubio ya no atacaría, le dio la espalda al otro varón, que cuando estuvieron medio metro lejos, avanzó hasta ellos, sujetó la cabellera pelirroja de ella, jalándola bruscamente, arrojándola al piso.
—Ese es el lugar a donde pertenecen las mujeres como tú –escupió al suelo junto a ella y le dio un puñetazo en el rostro.
Todo el lugar entró en un alboroto una vez que Draco jaló al hombre, golpeándolo fuertemente una y otra vez, Ginny pudo notar la furia en su mirada gris cuando la observó para asegurarse de que no se había vuelto a meter en problemas de nueva cuenta, y cuando lo hubo comprobado, no paró de soltar puñetazos en todas direcciones, hasta que la seguridad del lugar lo detuvo.
—&—
La mirada castaña estaba en el hombre sentado a la mesa de metal, tenía tensa la mandíbula, y podía jurar que no era por el antiséptico que la mujer frente a él estaba poniendo en sus heridas.
"La gente como él se cree con el derecho de" "Es un maldito loco, me brincó de la nada"
La mujer negó enfadada, no podía creer lo poco que alcanzaban a escuchar, la mujer frente al rubio tenía una sonrisa coqueta en los labios.
—Vaya que se ha lucido hoy, Malfoy –soltó la chica.
—Parece que vivimos en el maldito oscurantismo –bramó –pleno 2001 y resulta que una chica no puede vestir lo que se le dé la maldita gana –bufó.
—Bueno, parece se toma como insinuación a algo.
—Sí, al maldito derecho que tienen a ponerse lo que quieran, así decidieran salir desnudas, ningún bastardo debería creerse lo suficientemente superior como para poner una asquerosa mano sobre el cuerpo de alguien que no se lo está pidiendo de forma expresa…
—No sabía que pensabas así –admitió.
—Sí, pocos lo saben.
La mirada gris de Draco se posó de nuevo en Ginny, que había acomodado la bolsa de hielos en su ojo de otra forma porque se le había cansado el brazo, así que la otra mujer también la observó atenta, como intentando encontrarle algo especial que no se le notaba.
— ¿Piensas presentar cargos? –interrogó a Ginny.
—No, yo…
—Sí –la interrumpió él –lo hará, por supuesto que lo hará, porque es lo correcto.
— ¿Para quién? ¿Para mí o para tu maldito ego? –soltó enfadada.
—Para el resto de las mujeres –contestó y sus ojos brillaron más –en realidad crees que un tipo como ese se detendrá porque hoy le di una paliza, yo lo dudo, las mujeres deberían pensar en las consecuencias de dejar suelto a un loco como ese.
—Las mujeres –reprochó Ginny.
—Fue a ti a quien atacó.
—Bueno, el que tiene más heridas aquí eres tú.
—Si yo no me hubiese interpuesto en su maldito camino ¿cómo crees que hubiesen terminado las cosas, Ginevra? ¿Crees que hubiese sido un bonito final? Si es lo que crees, no estuviste prestando atención a cuando intentó meterte mano y emborracharte, todo al mismo maldito tiempo, ahora no presentarás cargos, saldrá ¿y qué crees que hará la próxima vez que vaya a un lugar y vea a una chica linda, divertida y sola? –Ginny observó a la mujer que bajó la mirada –eres muy tonta o muy ingenua si crees que esa clase de imbéciles no aprenden a perfeccionar sus ataques con algo así.
—Traeré al oficial –comentó la castaña que se puso de pie.
Ginny se giró a otro lado, a pesar de que la mirada de Draco seguía en ella, haciéndole sentir incómoda, realmente no podía creer que algo así le pasara a ella, jamás, de todas las veces que había salido con su novio o con sus amigos, algo así le había pasado, ni a ella ni a nadie cerca.
Que ella supiera.
—Quedarse observando a las personas es un tipo de acoso también –contestó Ginny.
—Sí, lo sé –admitió, suspirando y viendo a otro lado.
—Gracias.
—No…
—Por dejar de verme –soltó.
—Sin agradecimiento por lo demás –se burló –está bien, no hay problema.
—Fuiste tú quien eligió este lugar –gruñó.
—Yo no controlo a los locos maniáticos, por si no lo sabes, además eres demasiado atractiva como para pasarte por alto.
— ¿Ahora fue mi culpa? –bufó.
—No, técnicamente sería culpa de tus padres, es su genética, mejorada, claro está.
—Eres un idiota –sonrió.
—No hay nada que justifique nada de lo que pasó hoy, Ginny –comentó –ni por muy guapa que seas, ni si quiera el hecho de que fueses a la cama de cualquier hombre justificaría un ataque así, un no, es un maldito NO, y cualquiera tiene que aprender a aceptarlo, así sean mujeres.
—Bien que te gustó la castaña –soltó divertida.
—Yo no hablo de ella, hablo de la mujer que me besó en la pista de baile –sonrió.
—Chico travieso –sonrió.
—No es mi culpa ser tan irresistible.
—Cierto, es de tus padres, es su genética menos favorecida.
—Graciosa, no puedes usar mis palabras en mi contra ¿lo escuchas?
—Ya lo hice ¿no estuviste prestando atención?
Cuando por fin lograron salir de ese lugar, Draco condujo rumbo al hotel, mientras ella aprovechaba para dejar que el aire meciera sus cabellos una vez que lo obligó a descapotar el convertible, a pesar de lo desastrosa que fue la velada al final, Ginny estaba dejando eso atrás, literalmente dejando que el viento se lo llevara.
—&—
El corazón de la chica latió de una forma extraña al verlo caminar de un lado a otro en el escenario, mientras hablaba de forma abierta de las razones por las cuales su rostro estaba golpeado, pidiendo encarecidamente que si alguna de las mujeres era víctima de un caso así, no se quedara callada.
Ginny había sido testigo de los gritos ensordecedores de las hormonales adolescentes, pero esa vez, se quedó más sorda que de costumbre, era la primera vez en su vida, que veía a Draco siendo parte de apoyar el derecho de toda mujer de vestir, caminar, ir a donde ellas quisieran, sin tener que sentirse mal por hacerlo.
La mirada de él se posó en ella, y después comenzó a cantar, la sonrisa boba en el rostro de la pelirroja se desvaneció al ver del lado contrario de donde estaba ella a la castaña de aquél lugar, viéndolo con una sonrisa coqueta.
—Dime ¿todo bien? –cuestionó alguien junto a ella.
— ¿Quién es esa mujer? –cuestionó Ginny.
—Eres su asistente personal y no lo sabes –negó Blaise.
—La conozco, pero no sé su nombre.
—Pensé que Draco te contaba todo, se han estado viendo.
—Vaya que tiene dinero para seguirlo durante todo éste tiempo –soltó burlesca.
—Es hija de uno de los empresarios más prominentes del país y bueno –Blaise sonrió incómodo –creo que están saliendo.
—Lo crees –sonrió.
—Él ha estado pagando sus vuelos en primera clase, hoy, después de que te niegues a ir con él a dar una vuelta, saldrá con ella.
—Así que su relación es un poco íntima.
—Cada que llega a la ciudad llega al mismo hotel que él.
—Ajá ¿y qué?
—No renta ninguna habitación.
Ginny Weasley cruzó los brazos, e intentó por todos los medios que su rostro no demostrara lo enfadada que estaba ¿Por qué el idiota de Draco no le había dicho? Había estado negando que esa mujer le hubiese gustado desde que la vieron, entonces, ahora tenía que enterarse por Blaise que ese rubio esconde secretos estaba saliendo con alguien, y ella ni siquiera lo sabía.
Vio a la castaña ir detrás del escenario y bajar la escalera, así que iría al lado donde estaba ella, y nada más porque Draco estaba cantando la última canción antes de salir de escena, para esperar diez minutos y cantar las definitivas dos últimas canciones.
Sintió el calor del rubio contra su cuerpo cuando quedó frente a ella, se inclinó a un lado y tomó una toalla, ya que estaban detrás de Ginny, le sonrió y frunció el ceño sin entender su mal humor, era muy raro que tuviese esa cara.
—Vaya que cara –pasó las yemas de sus dedos por el rostro de la pelirroja que no hizo nada.
—Debo suponer que aún no terminas –escucharon la voz de la castaña.
—Así que al final si pudiste venir –se burló él.
—Sí, sé que dije que tendría una agenda apretada, pero no se hubiese visto bien que aceptara de buenas a primeras dejar todo y venir contigo.
— ¿Qué tiene de malo? –la interrogó.
—Me vería como sin voluntad propia ¿no lo crees?
—No tener voluntad propia es cuando haces algo que no quieres hacer, y aun así lo haces porque…
—Cállate –fue hasta él y lo besó, sin inmutarse por la presencia de Ginevra.
—La discreción no es algo que se dé mucho en ti ¿cierto?
—Volveré a callarte a besos, que sé que te gusta mucho.
—Oh, claro que sí –soltó con sarcasmo.
Se secó el sudor, le dio un trago a la botella de agua que Ginny le había dado y regresó al escenario, enloqueciendo de nuevo a las mujeres.
—Jenny Mitchell –sonrió –la novia de Draco, pero eso ya lo sabías ¿no?
—Claro –sonrió.
—Y… ¿tú eres? Lo siento, pero nunca te menciona.
—Ginevra Weasley –extendió la mano y la castaña la tomó, con una sonrisa divertida.
—Debe sentirse bien que un famoso te pague las cuentas por no hacer nada más que estorbar y darle agua ¿no?
—No lo sé –sonrió inocentemente –a ti también te paga el boleto de avión, supongo que deberías saberlo mejor que yo.
—Si le estorbara no me pediría que viniera.
—Si no lo hicieras, haría que viajaras con él –soltó enfadada.
—Oh ¿es que estás queriéndome decir que él te prefiere sobre mí? –Negó divertida –eso creí que habías dicho.
—Él es mi amigo –contestó seria.
—Es mi novio, y lamento desilusionarte, pero no le interesas –acarició un mechón pelirrojo –todo en ti huele a arribista, querida Ginevra, y mientras tú intentas desesperadamente que te tome en cuenta –sonrió –bueno, creo que lo entiendes ¿no es así?
—Claro –se burló.
—Ningún hombre preferiría a "su amiga" sobre el sexo, y menos si el sexo es bueno.
— ¿Por qué tengo que saber lo que hacen ustedes? –cuestionó.
—Sólo quería que supieras que no le gustas.
Ginny ya no contestó cuando notó gracias a Jenny Mitchell que Draco estaba frente a ellas, observando de una a otra con una ceja platinada elevada; intentando saber de qué podían estar hablando.
—Así que…
—Hey, Ginny ¿quieres venir con el resto del equipo a comer algo?
—Seguro, Blaise –sonrió encantada y se encogió de hombros –que se diviertan, tengo cosas que hacer.
—Nosotros estaremos en el hotel, por si ocupas algo –comentó Draco.
—Sí, supongo que estás cansado –soltó en un tono enfadado.
— ¿Puedo saber qué es lo que te ocurre? –cuestionó.
—Tengo hambre y los chicos me esperan.
— ¿Traes con qué pagar? –interrogó Draco, haciendo que Jenny se cubriera el rostro ocultando la risa.
Se dio media vuelta sin contestarle, simplemente se alejó, dejándolo ahí, con Jenny junto a él, que se colgó en su brazo.
—Mejor vamos al hotel, supongo que podemos pasar un buen tiempo en la tina y…
—Estoy cansado –observó hacia el lugar donde desapareció la pelirroja.
— ¿Vas a ser honesto conmigo y decirme la verdad?
— ¿Sobre qué?
—Sobre si te gusta tu asistente.
— ¿Qué? –se burló.
—La forma en la que todo el maldito tiempo hablas de ella, y lo aburrido que se volverá salir de gira cuando ella regrese a su escuela y…
— ¿Qué día es? –cuestionó
—Once –respondió.
—Maldición –se soltó –ve al hotel ¿bien? Te veré allá, necesito hacer algo.
Draco Malfoy caminó a grandes zancadas hasta la camioneta del equipo, Ginevra estaba ahí, riendo con Blaise mientras esperaban a algunos.
—Hey –la detuvo -¿podemos hablar cinco minutos?
—Ya nos vamos –contestó y movió la mano en despedida.
Draco avanzó hasta ellos y observó a Blaise, que se alejó sin esperar explicaciones de su jefe. — ¿Iremos a cenar juntos esta noche? –cuestionó sonriendo.
—No tengo ánimo de soportar a tu novia hoy.
— ¿Quién dijo que ella vendría?
—Es tu novia ¿dónde está esa palabrería pro mujeres?
—Ella no es mi novia –aclaró –salgo con ella, pero no es mi novia.
—Porque eso es importante aclararlo –negó.
—Por favor –pidió, colocando un mechón pelirrojo detrás de la oreja de Ginny.
