Capítulo 13: Recuerdos II
Reclutada
Son las dos de la tarde y hace muchísimo calor, acabo de terminar mis pruebas de hoy y estoy muy emocionada el Coronel Harrys nos examinó ayer por la tarde a todos los aspirantes a formar parte del ejército de los Estados Unidos y de todos me felicitó a mí y solo a mí, creo que voy a ser aceptada y eso me anima a dar el 100% de mi capacidad en cada prueba que paso.
Estoy completamente sucia tengo barro en la cara, el cabello y hasta en el sostén, pero no me importa, qué es un poco de tierra sucia comparado con lo que voy a vivir en Afganistán o Iraq o Siria y estoy más que lista para todo lo que este allá afuera. – Diablos creo que tengo barro hasta en los calzones – bromeo Jim (uno de mis compañeros novatos) - ¿Qué? No puedes soportar un poco de tierra nena – le respondí dándole un puñetazo en el hombro – Dios sabe que hice mucho por cuidar mi cabello – se integró Jessica la segunda de tres chicas que estábamos a prueba – Pues deberías olvidarte de eso ahora – respondió Jim – La tierra en mi cabello es una mierda – prosiguió Jessica – Eso no me importa en lo más mínimo (dije) créeme allá afuera el barro será lo último de lo que nos vamos a preocupar, la tierra no es una mierda, las personas lo son – termine y pase una toalla en mi cara para retirar la tierra de mis parpados y cejas – Oigan muchachos… no miren ahora pero estamos siendo observados – Jessica susurró y como es natural todos miramos al mismo tiempo haciendo lo que nos dijo que no hiciéramos.
Un tipo muy alto con uniforme militar nos observaba desde la puerta (no reconocí a que división pertenecía) – Miren esos músculos – comentó Jessica – Diablos estas mujeres solo tienen ojos para los tipos rudos y fuertes de altos rangos – bromeó Richard - ¿Quién es? - - No lo sé y no debemos preguntar – dije y me levanté; el hombre había desaparecido en un abrir y cerrar de ojos en ese mismo momento James llegaba corriendo – ¡(apellido)! Los tengo – mi compañero me gritó apresurado – Debemos irnos, los veré después muchachos- dije y me largué de ahí.
Hoy el General Hernández nos encargó a mí y a mi compañero James (el que me llamó para invitarme al bar la noche que conocí a Leon) para entregarle el reporte de las pruebas anteriores así que nos encontramos vagando por los corredores de la base buscándolo ya que no estaba en su oficina – Allá está – susurró James – Diablos está hablando con el tipo raro – le respondí también en un susurro – ¿Tipo raro? - - Te lo explico después ahora entreguemos esto para que pueda ir a romperte la cara al gimnasio – dije riendo – Claro, pero esta vez no se valen golpes bajos ¿está bien? - - De acuerdo, de acuerdo – sofoque una risa porque ya estábamos muy cerca.
El hombre al que no conocíamos fue el primero en volver a vernos – Señor, lamentamos interrumpirlo, pero aquí están los reportes – dije con voz firme mientras los ojos del otro sujeto se posaron fijamente en mí – Muy bien soldados, se pueden retirar – respondió – Permiso Señor – respondimos al unísono y al notar que el otro tipo no dejaba de mirarme, me despedí con una débil sonrisa y nos retiramos por el corredor – Diablos (nombre) ese tipo no dejaba de mirarte - - Cierra la boca - - No estoy bromeando… Creo que se enamoró de tus… - - Bien no me importa ahora solo quiero ir a patearte el culo – lo interrumpí - Está bien, pero esta vez no será tan fácil…-.
Una hora más tarde James estaba entre mis piernas casi sin aliento por una llave que le estaba aplicando en los brazos y el cuello – ¿No que esta vez no sería tan fácil? – me burle – Diablos creí que me partirías en dos el brazo – dijo cuándo lo solté – Eres un bueno para nada – reí y de pronto el sonido de unos aplausos inundaron el aire, nos pusimos de pie en seguida y ahí estaba el tipo misterioso de nuevo en la puerta observándonos junto al General Hernández – Eso es exactamente lo que estoy buscando, un soldado que pueda neutralizar a quien sea que se le plante al frente – dijo sonriendo y aproximándose a nosotros, mi amigo y yo nos miramos buscando una respuesta, pero solo encontramos más dudas uno en el otro.
El tipo entro en área de pelea – Crees que puedas enfrentarte a mí - dirigiéndose a mí, yo interrogué al General con la mirada – Adelante novato – grito – Con todo respeto Señor, pero yo jamás me niego a un reto, estoy lista - - Bien – dijo y comenzó a quitarse el chaleco antibalas dejando ver su musculatura, James pasó junto a mí y me miró de forma burlona, casi pude oírlo riéndose de mí por la situación incómoda – Quiero ver que has aprendido, me dicen que apenas estás haciendo las pruebas para entrar al ejercito – él hombre interrumpió mis pensamientos - Empecemos – dije segura de mí misma.
Quince minutos más tarde era yo quien me rendía bajo los brazos del soldado que ahora me aplicaba una llave en el cuello – Eres bastante buena para ser novata – dijo retirándose de encima de mí, yo solamente trataba de recuperar el aliento – ¿Dónde aprendiste esto? – me interrogó – Siempre me gustaron las peleas callejeras y los problemas Señor – respondí con sinceridad el tipo sonrió y volvió a colocarse su chaleco – Mi nombre es Chris, Chris Redfield - - Soy (Nombre y apellido) – estreché su mano – Si estas interesada la BSAA está reclutando nuevos soldados – dijo y se retiró – También puedes hacer las pruebas – le dijo a James cuando paso junto a él.
James se reunió conmigo - ¿Tú qué dices? - le pregunte a mi compañero – No lo sé, pero cualquiera que pueda darte esa paliza tiene mi respeto – se burló – Creo que me interesa – dije aun mirando en la dirección en la que se habían marchado los hombres - Bromeas… ¿y desertar del ejercito? - - Técnicamente aún no somos del ejercito soldado - - Es cierto -.
Y eso hicimos exactamente, contactamos a la BSAA y comenzamos el tortuoso camino para convertirnos en agentes de la organización mundial que combate las armas biológicas.
Durante las pruebas noté el interés especial que Chris tenía en mí, así que decidí arriesgarme y lo esperé al terminar las pruebas del día - Hola Señor Redfield - lo saludé como si fuera casualidad el encontrarnos - Señorita (nombre) me dicen que avanzas a buen ritmo en las pruebas - - El Señor Dave es un buen tutor, Señor - - Me enorgulleces - - Gracias - - Oye ¿te han dicho que tu cabello parece un rubí? – dijo alzando su mano para tocarlo, pero se detuvo - ¿Señor? - pregunté un poco confundida - Me gusta, es lindo - yo me sonrojé - Gracias Señor - caminábamos por un pasillo vacío - Basta de llamarme Señor, aquí puedes llamarme Chris - - Esté bien - -¿Esté bien qué? – se detuvo y me miró fijamente - Está bien Chris - - Suena muy bien con tu voz ¿Quieres pertenecer a los Alfa? - - ¿Que en su unidad Señor? ... digo Chris - - Claro, necesito a alguien que pueda poner en su lugar a mis muchachos, además sé que tenerte en nuestra división nos alegrará el día a todos - me pregunto si está coqueteando - Alegrarles el día, lo dudo - - A mí si – responde rápidamente y con mucha seguridad - Eso es muy lindo Chris – pareció dudar por unos segundos, pero de pronto sus brazos me empujaron contra el muro más cercano y sin darme tiempo de responder puso sus labios contra los míos, me sorprendí, pero lo correspondí al instante, su lengua se introdujo en mi boca, era hábil y en realidad sabía bien, solo bastó un beso de unos instantes para mojar mi ropa interior, había deseado hacer eso desde el día que inicié las pruebas y lo vi entrenar junto a sus hombres, sin camisa y cubierto de sudor. Continuó besándome, pero temiendo ser descubiertos nos separamos, aunque deseábamos más - Estarás en mi unidad... también tu amigo James Marco - dijo limpiando la piel bajo sus labios y se retiró dejándome confundida pero feliz.
La primera vez con Chris
El Capitán Redfield se situó frente a su unidad – Tenemos un par de compañeros nuevos – se dirigió a los demás – A partir de ahora son parte de nosotros y nosotros somos parte de ellos ¿Entendido? - - Si Capitán – gritamos, el entrenamiento fue duro y riguroso, pero lo resistimos y pronto nos habíamos acostumbrado a él y después de meses de duro entrenamiento llegó una noche libre una semana antes una importante misión.
Nos reunimos alrededor de una mesa en nuestro bar favorito – Muy bien compañeros, vamos a jugar – gritó mi nuevo compañero Piers – Sé que todos estamos interesados en la única chica de nuestra unidad – todos me miraron y yo reí – El juego de hoy consiste en tratar de adivinar algo del pasado de nuestra chica, Si fallamos todos bebemos y si acertamos ella tendrá que beber, es un reto – Nivans y yo nos llevamos excepcionalmente bien desde que nos conocimos éramos una especie de hermanos o algo así – No, no si alguno de nosotros acierta recibirá un beso suyo, te reto – Ronald intervino yo dude, pero acepté – Yo jamás me niego cuando alguien me reta – respondí mientras el Capitán me miraba con curiosidad en sus ojos – Basta con que mienta si alguno acierta – pensé.
Los tragos se sirvieron en la mesa – ¿Capitán usted va a jugar? – preguntó Ellis y todos lo miraron – Si todos se emborrachan después quien va a conducir, mejor paso – respondió, sentí un poco de rabia realmente esperaba que él jugara para poder besarlo frente a mis compañeros, pero no fue así.
Las rondas de preguntas iniciaron y el único que acertó fue mi amigo James, dijo que no había conocido a mi padre, pero yo mentí y diciendo que me había abandonado, pero que logré conocerlo y que por eso se había equivocado de modo que nadie en la mesa recibió un beso esa noche.
A las 2 de la mañana el Capitán Redfield había llevado a todos a sus casas menos a mí (Por alguna razón) yo fui la última – Gracias por traerme, te veré mañana en la base – dije y lo besé tímidamente en los labios (no era la primera vez que lo besaba) – Pensé que besarías a alguien más frente a mí – dijo cuando estaba a punto de bajar – Sabes que no podría hacerte algo así - - ¿Entonces mentiste? - - ¿Eso importa? - - Que descanses – dijo y me sonrió yo baje del auto y entre a casa.
Unos segundos más tarde lo escuche tocar mi puerta y sonreí – Sabía que volvería – abrí la puerta y ahí estaba él apoyado en el marco - ¿Y si adivino vas a darme un beso? - - No necesito una estúpida apuesta para querer besarte - - Entonces tal vez podamos jugar a otra cosa – yo tiré de su camisa y lo introduje en mi casa, cerré la puerta e inmediatamente empezó a besarme de forma enérgica, su lengua lucha con la mía en una batalla que él está ganando, el calor de su cuerpo es encantador, está tratando de parecer un caballero y no se ha atrevido a tocarme y menos a quitarme la ropa - Aquí no hay reglas Chris - me quité la camisa frente a sus ojos sedientos de mí - Somos adultos, nada aquí nos detiene - susurré en su oído mientras retiraba el broche de su pantalón - ¿Estas segura que quieres esto? - me pregunto con cierta timidez - Lo quise desde que me reclutaste, lo desee mucho más cuando me besaste la primera vez... Quiero a ese Chris aquí ahora mismo - dije besando su pecho musculoso, el respiró profundo - Ven aquí - me cargó hasta el sofá - y se sentó conmigo encima - Eres perfecta - susurró devorando mi cuello a besos - Vamos deja de torturarme - gemí y retiró mi sujetador, su boca recibió a mis pechos, con pequeñas succiones y mordiscos hacía que cada vez lo deseara más y más - Ven - le dije y lo conduje escaleras arriba hacia mi habitación, en el instante en que entramos me quite el resto de la ropa frente a él, mientras su erección estaba a punto de romper sus pantalones, me recosté lentamente sobre la cama y comencé a rozar mi cuerpo con la punta de mis dedos - Ay por Dios - gruñó cuando mis dedos pasaron de mi boca a mi vagina - ¿Aun crees que no estoy lista? - ronronee - Ven aquí - cuando se acercó a mi retiré lo que restaba de su ropa y lo invité a unirse a la cama conmigo, su boca dibujó un camino de besos por todo mi cuerpo y se detuvo en mi intimidad - ¿Puedes hacer eso de nuevo? - me pidió, yo sonreí y volví a pasar mis dedos de mi boca a mi clítoris, mientras me estimulo el área más sensible, él hace algo fantástico con su lengua en mi vagina - Justo ahí - gemí cuando introdujo sus dedos en mí, no puedo esperar a sentir su pene en mí, cuando estoy demasiado húmeda, vuelve a besarme hasta terminar en mi boca - debimos besarnos durante una vida entera mientras rozaba la punta de su miembro en mi humedad - ¿Lista? - dijo y como respuesta yo moví mi vadera para ayudarlo a penetrarme, no había estado con un hombre en mucho tiempo, Wesker no fue el último, pero sin duda había pasado mucho tiempo - No habría imaginado lo bien que se siente penetrarte - susurro en mi oído y luego mordió el lóbulo de mi oreja; Chris es un tipi muy fuerte, ahora imagina esa fuerza durante el sexo, rápidamente llegué a mi primer orgasmo.
Un tiempo y varios juegos después estamos en mi cama, sin ropa el sobre mí, él se introducía fuertemente dentro de mí y yo gemía en sus labios, mis tobillos estaban apoyados en sus hombros lo que permitía que me penetrara más profundamente, mis manos recorrían los músculos de su espalda y cuando aceleraba el ritmo me sujetaba de su cabello, el gruñe frente a mí.
Nunca imagine que ese tipo serio y comprometido con su labor de acabar con el bioterrorismo ahora este jugando a intentar dominarme en la cama, aunque no lo logra rápidamente soy yo quien está sobre él decidiendo que tan rápido o profundo lo introduzco en mí, él solo disfruta de la sensación mientras acaricia mis pezones, debes en cuando me inclino para permitirle alcanzar mis pechos con su boca, cada vez que da pequeños mordiscos a mis pezones, mi piel se eriza y me siento más cerca del orgasmo – Quise estar dentro de ti desde la primera vez que te vi cubierta de tierra – rectificó y yo recordé la forma en que me miraba cuando le entregué los documentos al General Hernández - Bueno ahora estas adentro de mí, enséñame lo que sabes CAPITÁN – resalte la última parte porque él ama su autoridad y quería demostrar que él tenía el control mientras yo lo dominaba.
Me hizo girar hasta colocarme como un perrito y se introdujo en mi de nuevo luego me coloco con el pecho completamente pegado a la cama y solo mi trasero levantado hacia él aprovecho la posición para estimular mis partes más sensibles que estaban frente a él mientras yo gemía muy fuerte, podía sentir cada vez más calor entre nosotros, nuestra respiración se incrementó mucho más, puso sus dedos en mi boca y yo los recibí como si de su pene se tratara, luego volvió a estimularme, no lo soporte más y me libere, a presión de mi vagina durante el orgasmo debió estimularlo mucho más y pronto sentí una sensación de calor intenso dentro de mi él se empujó un par de veces más profundamente hasta que cayó rendido a mi lado – Te asigne conmigo cuando entraste a la BSAA para tener más posibilidades de poder hacerte el amor algún día – dijo tratando de recuperar el aliento – Lo haces bien Capitán, ahora vas a amanecer dentro de mí – le respondí él sonrió ante mi comentario y volvió a besarme con pasión.
Tal vez no fue la noche más loca que he tenido, pero fue muy especial porque fue la primera vez que Redfield estuvo dentro de mí y ya sabes la primera vez siempre es especial sea como sea
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