Victoire caminó por los pasillos, aquel día estaba de turno, siendo prefecta le correspondía asegurarse de que los alumnos estuvieran en la cama.

Escuchó voces desde un pasillo, se apresuró decidida a regañar a los alumnos, pero se detuvo al ver de quien se trataba.

Teddy estaba pegado a la pared, y la chica rubia de Ravenclaw lo acarralaba con una sonrisa.

-Demuéstralo entonces -lo desafío con un tono sensual -Tómame ahora Teddy.

Victoire estaba a punto de girar y alejarse de allí, hasta que vio sorprendida lo que Teddy hizo.

El chico la apartó con aire cansado, y comenzó a caminar en su dirección sin percatarse de Victoire hasta que estuvo lo suficientemente cerca. Sus ojos oscuros se posaron en ella algo sorprendidos, pero aun así, no se detuvo, y siguió caminando como si quisiera largarse lo más rápido posible de allí.

-Quien iba a creer que alguien como tú lograría dejarnos sin el mejor sexo de las Cuatro Casas -suspiró la chica y luego se largó, dejando a la rubia extrañada.

Victoire decidió perseguir a Teddy por el pasillo, tuvo que correr para alcanzarlo.

-¡Teddy! -exclamó tomando su mano.

El chico volteó enojado.

-¿Qué?

La rubia se lo quedó mirando más de lo normal, no entendía por qué lo había detenido, ¿por qué se sentía tan relajada después de haber visto como el chico había rechazado a una de sus chicas?

-Yo... eh... me preguntaba si... -las palabras se mezclaron como en un trabalenguas.

El chico la miró con una ceja levantada, algo que empeoró la situación de Victoire.

-¿Iras ahora a la cama? -terminó preguntando haciendo que inevitablemente Teddy sonriera -¡¿Qué?! ¡No! ¡No quise... no quise decir... ! ¡Soy prefecta! ¡Es mi deber!

-¿Cuál es exactamente tu deber? -preguntó el chico caminando hacia ella, haciéndola retroceder.

La rubia colocó una mano en su pecho intentando poner distancia.

-Necesito que subas al cuarto de los chicos ahora... si no... Mcgonagall me regañará... y...

-No tengo sueño todavía -murmuró el chico terminando por acorralarla contra la pared.

Victoire se perdió en sus ojos oscuros. Intentó tranquilizarse, no quería tirar todo el control que había logrado por la borda, pero el problema era que su cuerpo no pensaba lo mismo. Una sola mirada podía hacerle erizar la piel.

El metamorfomago apoyó los brazos contra la pared, y a pesar de que Victoire vio en él decisión y ese ego que siempre predominaba en él, Teddy también estaba sintiendo una lucha interna por dentro.

Era tan difícil para el chico pensar con claridad cuando observaba a esos ojos claros y a esos labios entre abiertos que lo habían vuelto loco en sueños...

Teddy se acercó haciendo que la rubia cerrara los ojos, deseosa por sentir una vez más ese sabor dulce que siempre le dejaba en la boca.

Sintió como sus frentes se apoyaron la una contra la otra, y el suave roce de sus narices.

-A pesar de que eres prefecta es de mala educación escuchar las conversaciones de los demás Victoire -musitó.

La rubia dejó de sentir aquel contacto que se había vuelto casi vital y cuando se atrevió a abrir los ojos, Lupin ya no estaba.

.

El fin de semana de Hogsmeade había llegado. Mientras Alice y Jeremy caminaban de la mano, felices y riendo, Victoire caminaba junto a Patrick, que no dejaba de hablar sobre dragones. Pero esta no podía dejar de pensar en Teddy, quien caminaba detrás de ellos, contestando vagamente las preguntas que le hacían un par de chicas de Hufflepuff.

-¿Vic estás bien? -le preguntó Patrick extrañado.

Vic. Así había comenzado a llamarla hacía unos días, ¿por qué le molestaba tanto? Temía la respuesta.

-Sí, estoy bien, solo hace un poco de frío -se excusó.

-Claro que tienes frío, no entiendo cómo puedes salir sin guantes en esta época -dijo sacándose los suyos y colocándoselos a ella.

La rubia lo miró sorprendida.

-Pero Patrick... ¡te morirás de frío! -exclamó.

El chico sonrió tímidamente y tomó su mano.

-Así estará bien -suspiró haciéndola ruborizar.

Teddy miraba la escena desde atrás con ganas de querer vomitar. Cualquier acción o cosa que decía el chico le parecía ridícula, nunca había detestado tanto a alguien.

Y la sonrisa de Victoire era aún peor.

Decidió adelantarse para dejar de ver escenas de ese estilo, no estaba de humor para sentir celos más de lo necesario, sabía que si Patrick intentaba alguna cosa más explotaría y le arrancaría los ojos.

Las dos chicas de Hufflepuff lo siguieron como un par de perritos.

-¿No tienen nada mejor que hacer? -gruñó sorprendiendo a todos.

Las chicas bajaron la mirada y tristemente se alejaron en silencio.

-¿Qué mierda te pasa Teddy? -exclamó Jeremy mirándolo atónito.

Teddy no le contestó, estaba demasiado enojado y no quería pelear con el único verdadero amigo que tenía.

-Me largo, sigan con lo suyo.

Y sin decir más Lupin se marchó, dejando a todos con la boca abierta.

-No entiendo que le sucede, hace días que está así, me está empezando a asustar -dijo Jeremy rascándose la cabeza preocupado.

-Desde la noche de Halloween se comporta así. Tal vez se haya enamorado de alguna bella durmiente -soltó Abby con una sonrisa.

Victoire la fulminó con la mirada, sin poder creer lo que había soltado frente a todos, pero al mirar a los dos chicos, le pareció que por suerte ninguno había entendido sus palabras.

-¡¿Enamorado?! -Jeremy soltó una carcajada -¡No es esa clase de tipos!

-¿Quién lo dice? Nadie puede evitar ser joven y sentir el agudo aguijón del amor -dijo Abby dramáticamente dándole un gran beso a Jeremy.

-He escuchado esa frase antes -dijo Patrick con una sonrisa.

A pesar de que Victoire no creía en las palabras de Abby, sabía que había algo extraño en Teddy, y le inquietaba desconocer el que.

-¿Vamos por unas cervezas de mantequillas? -preguntó Patrick, y todos estuvieron de acuerdo.

Fue una tarde divertida para los amigos de Vic, aunque ella estuvo toda la jornada en otro mundo.

-Estás muy distraída hoy -le dijo Patrick sacándola de sus pensamientos.

Victoire tomó su primer trago de su cerveza de mantequilla, mientras que la jarra de Patrick ya estaba vacía. ¿Cuánto tiempo se había quedado pensando en Teddy?

-Estuve pensando Vic... y me di cuenta de que te voy a extrañar mucho en las vacaciones -murmuró el chico bajando su mirada a su taza vacía -Me preguntaba si podríamos vernos por un momento en Navidad...

La propuesta sorprendió a la bruja, quien dudó por un instante, se sentía tan mal por su amigo, últimamente dudaba si realmente quería una relación con él, ya que no podía dejar de pensar en el metamorfomago.

-Si no quieres... -comenzó el chico apenado por el silencio de su compañera.

-Podemos vernos... -susurró ella.

-Genial.

-Chicos es hora de volver -dijo Abby acercándose a su mesa -Es tarde.

Patrick y Vic se levantaron y caminaron hacia afuera de la taberna. El frío los golpeó, había comenzado a nevar de nuevo.

Como ya era el toque de queda, todos los alumnos de Hogwarts comenzaron a dirigirse a los carruajes, Abby y Jeremy se perdieron en la multitud, y Victoire y Patrick se quedaron solos atrás.

-¡Tenemos que alcanzarlos! -exclamó la rubia preocupada, tirando de la mano del chico para que se apresurara, pero Patrick la detuvo.

-Espera -murmuró.

Victoire volteó y en ese momento, antes de que pudiera hacer algo, el Ravenclaw la besó, tomando su rostro con dulzura, y metiendo suavemente la lengua dentro de su boca.

Teddy salió de HoneyDukes, y al ver como Patrick besaba a Victoire de esa forma, no pudo evitar correr, separarlos y darle un gran golpe en la cara.

Victoire gritó sorprendida, mientras Patrick caía al piso cubriéndose el ojo con una mano.

-¡¿Pero qué haces?! -exclamó la bruja mirando a Teddy enfurecida.

El chico no le respondió, su mirada celosa y oscura la hizo estremecer.

-¿Por qué eres así? ¡¿Qué mierda te hice para que me hagas esto?!

-¡Como si no lo supieras!

-¡No no lo sé! ¡Por eso dímelo! -gritó ella enfadada.

Patrick miraba desde el suelo la situación, una chica de Gryffindor apareció y lo ayudó a levantarse.

-¡Dímelo! -chilló Victoire golpeando su pecho furiosa.

-Victoire te diré lo que sucede aquí -dijo Patrick sorprendiéndolos a ambos -A este idiota le gustas, le gustas demasiado, y verte conmigo lo enfurece, listo. Ya está.

Victoire miró a Teddy, quien la miraba fijamente.

-No me importa si lo que dijo es cierto o no, no vuelvas a acercarte a mí, ¡violento!

Y con esas palabras, la bruja tomó la mano de Patrick para llevarlo a la enfermería lo más rápido posible.

.

-¿Estás bien? -le pregunto Vic a Patrick quien estaba recostado en la camilla.

Madam Pomfrey les había dicho que había sido un golpe muy fuerte y que debía permanecer la noche allí para que la hinchazón desapareciera sin problemas.

-Si Vic, ¿y tú? Debe ser molesto para una chica como tú, tener a un cabrón como él detrás.

La chica sonrió a medias.

-Estoy bien.

-Ve a dormir Vic, ya te has perdido la cena por mi culpa, no quiero que también pierdas tus horas de sueño -murmuró.

-¿Estás seguro?

-De todas maneras Madam Pomfrey te echara en cualquier momento -dijo el chico mirando divertido la expresión de la enfermera.

Victoire rio.

-Está bien. Mañana nos vemos. Cuida ese ojo por favor.

-Lo haré.

La rubia salió de la enfermería suspirando, se sentía tan culpable que le dolía.

Patrick tendría que pasar la noche allí, solo por los crecientes problemas que tenía con el idiota de Teddy. Pensar en el metamorfomago la hacía enojar aún más.

¿Cómo podía haberle pegado así? Siempre había sabido que Lupin era un desquiciado, pero desquitarse con un chico tan tranquilo como Patrick era inentendible.

Victoire comenzó a caminar por el pasillo sin dejar de pensar en todo lo que había sucedido en el día, cansada, pero sabiendo que sería difícil dormirse después de todo lo que había pasado.

Cuando vio a Teddy allí, apoyado contra la pared, la bruja giró para llegar a los dormitorios por otro pasillo, pero el mago se adelantó y la tomó del brazo.

-¿A dónde crees que vas?

-A mi habitación, tengo sueño -gruñó la chica -Suéltame o grito.

El mago se rio.

-¿De verdad?

-Suéltame o grito Lupin, hoy no estoy de humor -dijo Victoire girando y clavando sus ojos fríos en él.

-No me apetece soltarte -confesó apretando más su agarre.

La mano libre de la rubia fue directo a su cabello azul y tironeó con fuerza, haciéndolo soltar una exclamación.

-No me importa, no me duele -dijo enojado, provocando que la chica tirara con más fuerza, y el hiciera lo mismo con su brazo.

-No me gustó lo que dijiste hoy, eso de que no te importaba si era verdad o no lo que dijo el idiota de tu noviecito -gruñó.

-No me importa si te gustó o no. Es la verdad -soltó la chica con los dientes apretados.

-Y eso de ¿violento? No me gustó tampoco...

-¿Ah no? Que triste, lo siento si herí tus sentimientos -se burló la rubia.

-Estoy muy enfadado contigo Weasley -dijo con esos ojos oscuros y enojados que la mayoría temía, pero a la chica le inspiraba todo lo contrario, un odio fuerte e inexplicable.

-Tú también me has hecho enojar, si fuera legal te tiraría una maldición asesina.

-Yo también he pensado en tirarte una, sería tan satisfactorio que no me preocuparía terminar en Azkaban.

-Me pregunto si realmente estás tan celoso de Patrick o si es solo uno de tus caprichos posesivos -escupió la chica.

-¿Acaso importa eso? ¿Realmente te importa Victoire?

Algo cambió en esos ojos arrogantes y caprichosos que la rubia odiaba tanto, algo que hizo acelerar su corazón de una manera peligrosa.

-A mí sí me importa la diferencia, sabes que lo hace -soltó sorprendiéndolo.

Se quedaron en silencio por unos instantes, fueron los segundos más largos para Victoire, seguían agarrados con fuerza, sin aflojar el agarre, mirándose a los ojos fijamente con tantos sentimientos que ambos sentían que iban a explotar en cualquier momento.

-No es un capricho, es verdad -soltó Teddy al fin -Estoy celoso, muy celoso.

Esas palabras fueron suficientes para que sus bocas chocaran con tanta fuerza que dolió.

Teddy la subió a horcajadas a él, en un abrazo que hizo que a ambos les faltara el aire.

Victoire gimió, totalmente complacida por volver a sentirlo junto a ella.

El chico introdujo su lengua en la boca de la rubia, jugando con frenesí contra la suya, con tanto odio y deseo a la vez que ambos se aferraron con violencia el uno al otro. Se deleitaron con ese sabor cálido, delicioso que tanto habían extrañado.

Las manos grandes y masculinas del mago fueron por sus piernas pasando por debajo de su falda hasta posicionarse en su trasero, donde la apretó contra su erección.

Victoire subió las suyas hasta el cabello del chico profundizando aquel beso hasta marearse.

Cuando el chico comenzó a correr sus braguitas, la rubia lo detuvo posando una mano en la suya.

-Alguien nos... nos puede ver -jadeó contra su boca.

-Todos duermen, por favor Vic, no nos detengamos... -murmuró casi en un ruego.

-Bueno... creo... creo que está lo suficiente oscuro -intentó excusarse, haciendo que Teddy volviera a besarla con la misma fuerza que el principio, llevándola contra la pared, eliminando cualquier miedo de la cabeza de la chica.

El mago volvió a correr sus braguitas, esta vez con más urgencia, luego bajo el cierre de sus jeans y sacó su miembro. Susurró un hechizo protector y luego se introdujo en su interior con rapidez, comiéndole la boca para ahogar los gemidos de la rubia.

Victoire se aferró a él, sintiendo aquel movimiento cálido y rítmico que tenía lugar entre sus piernas. Las oleadas de placer comenzaron a recorrerla y sin poder evitarlo, la chica comenzó a moverse junto a él, siendo esta vez ella la que tuvo que tragarse con un beso el gruñido de Teddy.

Los besos del chico bajaron por su cuello, y comenzaron a succionar obstinadamente, mientras la chica se movía cada vez más rápido y las respiraciones de ambos inundaban el pasillo.

Victoire no pudo evitar soltar un gemido bajito, había disfrutado esa vez ya hacía meses, cuando ambos habían tenido sexo al quedarse encerrados, pero esta vez era diferente, cada toque, cada beso era el doble de intenso que aquella vez, la rubia lo había extrañado tanto, y suponía que el también por como la estaba tratando, aun así se moría por escucharlo de los labios de él.

-Dime que me extrañaste -pidió sintiendo como una de sus manos viajaba por debajo de su blusa y acariciaba su espalda con deseo.

-Joder, si, te extrañé Weasley -jadeó hundiéndose en su cabello mientras aumentaba la dureza de sus embestidas.

Victoire buscó su boca y cuando la encontró sus lenguas se enredaron con violencia, haciéndola correr al instante, sacudiendo todo su interior, como si tocara el cielo.

Teddy se aferró a sus caderas, y sin esperar más, con una última embestida colapsó dentro de ella.

El metamorfomago apoyó su frente contra la de Victoire, y cuando ambos pudieron recuperar el aliento, volvió a dejar a la bruja en el suelo.

La chica se acomodó la ropa sintiendo la mirada del mago clavada en ella, algo que hizo arder sus mejillas.

Comenzaron a caminar hacia los dormitorios, en un silencio absoluto que hasta llegó a ser incómodo.

Era tan fácil comunicarse a través del sexo, ¿pero por qué era tan difícil mantener una conversación?

Victoire sospechaba que nunca habían tenido una conversación sin ningún insulto o rabieta. Quería preguntarle tantas cosas, pero nada salía de su boca.

El chico había admitido que estaba realmente celoso de Patrick, recordarlo le hizo sonreír, ¿pero eso significaba que la quería de verdad?

Llegaron a la Sala Común, momento de separarse.

Ambos se detuvieron sin siquiera mirarse.

Victoire fue la que se atrevió a acercarse, se puso de puntillas y rodeó el cuello del chico con sus brazos, para depositar un beso en sus labios, un beso que comenzó dulce pero que luego se volvió salvaje.

La bruja tuvo que juntar fuerzas para separarse y no tener otra sesión de sexo.

-Bueno... me voy a dormir -masculló Vic sin atreverse a mirarlo directamente.

-Yo también... nos... nos vemos mañana.

Victoire subió las escaleras intentando esconder una risita tonta que amenazaba de salir de sus labios.

Hacía mucho que no se sentía tan feliz y nunca hubiera imaginado que Teddy Lupin sería su razón.

.

.


Espero sus reviews *-*