Capítulo 14: Recuerdos III
La hierba.
El viaje a Colombia fue muy diverso, el país era hermoso en realidad había mucho que hacer y mucho que ver; Sin embargo, no pudimos gozarlo porque estábamos en una misión. Por ser la única chica en el grupo tuve que infiltrarme en la casa de un "supuesto criminal" que estaba celebrando una fiesta, aun puedo recordar la expresión en la cara de mis compañeros cuando me vieron con ese vestido blanco con la espalda descubierta, con detalles de encaje, apenas cubría mi trasero, el cabello lo recogí a un lado de mi cabeza. Cuando salí las mandíbulas de mis compañeros cayeron al suelo, nunca me habían visto de esa forma, incluso Chris se quedó sin palabras – Bien me verán como imbéciles todo el día o puedo irme ya – interrumpí sus pensamientos - Si claro, revisemos los últimos detalles - el Capitán habló.
Después de revisar la misión paso a paso, me marché del edificio – Esta será la única vez que me verán así idiotas – les grité y le dediqué un guiño a Redfield sin que nadie lo notara, pude ver un ligero rubor en su cara.
Creí que no funcionaría el plan porque a pesar de mis hermosos rasgos latinos seguía hablando otro idioma y eso me ponía nerviosa, pero en la fiesta había muchísima gente, personas de varias partes del mundo que hablaban distintos idiomas. En realidad, me divertí mucho esa noche, no pude embriagarme porque estaba en servicio, pero bailé con el ritmo exquisito de Latino américa, mientras intentaba recaudar información de persona en persona, me la pasé así hasta que llame la atención de un hombre joven que era el hijo del dueño de la fiesta, nos conocimos, incluso llegamos a llevarnos bien, en tan poco tiempo, me mostró la casa y me hablo de su vida, sin pasarse con los detalles, porque son muy listos y obviamente no confiarían en cualquier desconocido; Sin embargo me permitió ver los suficiente como para descartar la posibilidad de que hubiesen traficado algún tipo de arma biológica en ese lugar.
Volvimos rápidamente a nuestro país con la promesa de volver de vacaciones algún día, yo feliz y mis compañeros decepcionados por no haber tenido la oportunidad de divertirse en ese hermoso país suramericano.
Eran las 3:00 pm cuando el avión nos dejó en la base, hacía mucho calor y yo me moría por quitarme el uniforme y darme un baño, tenía mucha hambre y un terrible dolor en la rodilla izquierda; Lo que el Capitán no supo fue que no volví con las manos vacías, en uno de mis bolsillos traseros oculté una bolsa gigantesca de "hierba especial" que recibí como regalo, en la fiesta de parte del hijo del anfitrión, como el uniforme es muy abultado nadie noto que ocultaba algo. Esa noche nos quedamos en la base porque, siempre después de cada misión somos sometidos a un riguroso examen médico, así que cenamos en el comedor común, yo devoré mi comida rápidamente y sin tener mayor contacto con mis compañeros abandone la sala, estaba molesta porque todo el mundo me miraba gracias a que mis compañeros le contaron a todos de mi apariencia en la fiesta, pase frente a Piers y con un movimiento rápido le indique que me siguiera, él me comprendía bien y dejó a medias su comida para acompañarme.
Me detuve frente a su habitación – ¿Qué pasa, Rubí? – el Capitán me llamaba Rubí por mi cabello (en ese momento teñido de rojo) – Tengo algo, pero necesito que me prometas que no le dirás a nadie - - Claro y para que quede claro fue Evans quien empezó a contarlo todo no yo - - Más te vale soldado - - Pero ¿Por qué en mi habitación? - - Entremos y te lo mostraré - - Esta bien, pero si quieres cogerme deberías de invitarme a cenar primero - - Cállate imbécil y entra de una vez – lo empuje adentro de su propia habitación.
Una vez dentro pusimos el seguro para que nadie pudiera sorprendernos – Escogí tu habitación porque tiene una ventana que da al límite del área de entrenamientos y aquí no hay nadie nunca - - Ya déjate de misterios…- se quedó en silencio cuando me vio extender una bolsa con un poco de hierba verde opaca - ¿Qué demonios? - - Me la dieron en la fiesta… - - ¿Estás loca? Si nos encuentran con eso aquí nos enviaran a la cárcel - - El cachorro tiene miedo – me burle – Cierra la boca – me respondió – Esta bien, pero si nos descubren te voy a culpar a ti - - Si lo que digas -.
Media hora después estábamos recostados en su cama, viendo hacia el techo, nos habíamos fumado todo el contenido de la bolsa y nos sentíamos relajados como si estuviéramos en otro mundo, me sentía muy bien – Yo quería ir a esa fiesta ¿Por qué no me vestí de chica? – Piers inició la conversación - Claro pudiste acompañarme - - Tendría mi propia marihuana - - tranquilo por eso compartí la mía contigo – puse mi mano en su pecho como consuelo - Te lo agradezco, sabes estaba muy asustado de que nos descubrieran, pero eso no me preocupa más - - A mí tampoco –ambos reímos sin motivo aparente - Nunca había notado lo genial que es el techo - - Creo que me voy a quedar aquí a contemplarlo toda la noche - - Mañana podrás irte a tu casa – Si claro …- nos la estábamos pasando muy bien hasta que golpes en la puerta interrumpieron nuestra charla de existencialismo - ¿Crees que sea James? – le pregunte a mi amigo alzando un poco la cabeza – No lo sé hay que descubrirlo (se dirigió a mi) ¡¿James eres tú?! – gritó pero no hubo respuesta – ¡¿James?! – repitió Nivans – Tal vez sea un fantasma… - Piers parecía asustado - ¿qué? No me digas que crees en esa mierda - - Si caro de todos nuestros compañeros caídos – mi compañero ocultó su rostro en mi brazo y yo comencé a reír de forma estridente – ¡Lárgate de aquí James! – Grité si hubiese tenido sentido común me habría quedado en silencio para que nadie se enterara que Piers y yo estábamos encerrados en su habitación de la base en medio de la noche, pero esa noche estaba demasiado drogada como para pensar bien, en realidad no es que haya una regla que diga que no podemos dormir en la misma habitación, pero yo intentaba mantener mi distancia y mi reputación de chica fría para que nadie hiciera especulaciones sobre mí y mis compañeros o mi Capitán – Creo que no es James, te lo dije es un fantasma – susurro mi compañero – ¡Soldados! – Chris gritó desde afuera. Piers y yo chocamos en un intento por levantarnos de prisa - ¿Piensan dejarme aquí afuera? – la voz del Capitán sonaba muy molesta, nunca imaginé que se interesara tanto en mí como para notar que me fui con Piers y que no volvimos – Mierda, mierda es el Capitán – Nivans se frotaba los ojos en un intento por estar más lúcido, la situación era tan graciosa que yo no podía parar de reír, parecíamos dos adolescentes que fueron descubiertos fumando su primer cigarrillo.
Cuando por fin logramos abrir la puerta nos encontramos con la mirada llena de rabia de Redfield, creo que él pensaba que yo me acostaba con su mejor soldado a sus espaldas, la ira de su mirada se desvaneció y se quedó totalmente estupefacto al notar nuestro estado, entró en la habitación y azotó la puerta tras de sí, su expresión había vuelto a la ira - ¿Pero qué mierda les pasa? ¿Están drogados? – Piers y yo nos miramos y comenzamos a reír otra vez, podía imaginarnos a Piers a mí sin los pantalones siendo azotados por Chris con una regla gigante – Saben lo que les pasaría si yo los reporto ahora mismo - - En la mañana seremos procesados – dije con pesar y me arroje a la cama nuevamente – Es que no entienden la gravedad de lo que han hecho – el Capitán estaba tan molesto que creí que nos golpearía y nos haría pagar nuestra insolencia (y mi arrogancia) – Lo siento mucho Capitán, le prometo que no ocurrirá de nuevo – Nivans estaba mucho más consiente que yo, estaba muy avergonzado, pero yo solo imitaba la postura rígida de Chris y me burlaba de su enojo – Soldado ponte de pie, es una orden – gruño, yo lo obedecí en seguida aunque de mala gana - Tú vas a acompañarme ahora mismo (A mí) y tú, nos arreglaremos en la mañana (A Piers) – se dirigió por ultimo a Piers, me tomó del brazo y me arrastró por los corredores vacíos de la base hasta llegar a mi habitación – Son unos malditos suertudos, ahora pasaron la revisión con el doctor, porque de no ser así no tendría que reportarlos yo para que los descubrieran – me decía mientras me empujaba para que caminara más rápido.
Entré en la habitación detrás de él – Sabes... si hubiera tenido un padre creo que hubiera sido exactamente igual a ti, cada vez que me escapaba de noche – dije con mucha molestia - No me tientes a ubicarte en otra unidad - - ¿Qué? Acaso no sabes divertirte Capitán - pase mi lengua por su oreja, pero él me alejó en seguida - Eres un amargado… - - Soldado no me tientes a reportarte – dijo cada vez más molesto, yo camine hacia la cama quitándome la ropa frente a él y luego me recosté - ¿Vas a reportarme Chris? – le pregunte estando totalmente desnuda en la cama ante él, abrí mis piernas dejándolo ver mi vagina, sus puños se cerraron con fuerza y abandonó la habitación azotando la puerta tras de sí – Yo sé que no lo harás – dije para mí misma.
No costó mucho para que Chris se olvidara de ese incidente y es un recuerdo que Piers y yo guardaremos para siempre como uno de los líos más divertidos y descabellados en los que nos hemos metido.
Con el Capitán
Después de cenar en mi casa, Chris y yo estábamos recostados en el sofá de la sala, él acariciaba mi abdomen con la punta de los dedos de su mano derecha mientras yo besaba su mano izquierda - ¿Soy un amargado? - - ¿Qué? - - Tú me llamaste amargado - - Ay estaba drogada, no sabía qué demonios estaba diciendo – intento excusarme - No lo creo - - ¿Qué quieres decir? - - Te he visto reír con los muchachos como jamás lo haces conmigo - - Es cierto eres un hombre serio y totalmente comprometido con tu trabajo, pero cariño el mundo necesita más hombres como tú, además prefiero que me hagas gemir a que me hagas reír – con mi último comentario Chris comenzó a reír – ¿Quieres una oportunidad de redimirte? – dije en tono malicioso, levantándome para verlo de cerca - ¿De qué hablas? – él me preguntó yo me puse de pie y corrí a mi habitación – Vas a fumarte esto conmigo – dije mostrándole un poco de hierva que aún me quedaba - ¿Qué demonios? – se sobresaltó - Basta no empieces, solo hazlo ¿Si? - - Sabes que esto va en contra de mis principios - - Bien divertirte empezará a ser uno de tus principios – él sonrió, él sabe que al igual que su hermana yo puedo convencerlo de hacer cualquier cosa.
...
- Cuantas veces has hecho esto – sus ojos oscuros me miran - No lo sé, creo que esta es la segunda vez (mentí) - - Oye no te atrevas a mentirme – Chris estaba en las nubes, pero aun así podía darse cuenta de que mentía – Bien solo un par de veces en el pasado – volví a mentir, pero él no lo notó - Así está mejor -.
Esa noche disfrutamos de nuestra compañía, aunque lo nuestro no duró mucho tiempo fue una relación mucho más sentimental de lo que lo fue con Leon en un principio, tal vez porque Redfield y yo nos conocíamos mejor, nos salvamos la vida varias veces en el campo de batalla y con Scoth nos juntamos para olvidarnos cada uno de las penas que nos estaban matando en ese momento, por supuesto después nos dimos cuenta de que estábamos mucho mejor juntos, yo supere a Chris (o eso pensé) aunque no puedo decir lo mismo de Leon con Ada y aunque eso me causa mucho dolor, he decidido darle su tiempo, mientras pueda respetarme él lo merece por ser el hombre más perfecto del mundo entero (al menos lo creía en ese momento)
Aunque yo no le haya sido del todo fiel, ni a Chris ni a Leon, no sentía ningún tipo de resentimiento por eso…
