-¿Qué es esa sonrisa? -preguntó Abby mientras Victoire levantaba los brazos y bostezaba.

-¿Qué? ¿Qué sonrisa?

Abby levantó una ceja.

-A mí no me engañas, cuéntame ya que sucedió -dijo pasándose a su cama.

-No sucedió nada -mintió, provocando que su mejor amiga se lanzara sobre ella, y le pegara con las almohadas llamando la atención de sus compañeras de cuarto.

-¡Detente! -exclamó entre risas.

-Dime, dime, dime.

-¡Ok! Pero aquí no -susurró observando como sus compañeras las miraban con curiosidad.

Después de estar listas, las dos chicas comenzaron a bajar las escaleras para desayunar.

-Ahora sí, ¡dime!

Victoire se ruborizó, enojándose consigo misma por ser tan infantil.

-¿Qué? Oh por Merlín, ¡¿se han echado un polvo de nuevo?!

La rubia tuvo que abalanzarse sobre su amiga y taparle la boca al ver que unos chicos de Ravenclaw se acercaban.

-No te voy a contar nada si gritas cada cosa que deduces frente a todo Hogwarts -masculló enojada destapándole la boca después de unos segundos.

-Está bien -murmuró Abby -Puedes decirme, no gritaré.

-¡Hola chicas! -exclamó Jeremy apareciéndose y pasando un brazo por las dos chicas.

Abby soltó un bufido.

-Hey, ¿qué sucede linda? -preguntó su novio dándole un beso corto en los labios.

-Nada -contestó Vic divertida por la expresión de Abby -¿Cómo estás Jeremy?

Los tres chicos entraron al Gran Comedor, que esa precisa mañana había sido decorado con toques navideños. Un gran árbol adornaba el salón, con una estrella enorme y brillante en la punta.

-Wow, cada vez se esmeran más los profesores -dijo Patrick con una sonrisa.

Los chicos se sentaron en la mesa de Gryffindor, y comenzaron a desayunar.

-¿Me dejan un espacio? -preguntó una voz que inmediatamente hizo saltar a Victoire.

Abby se movió al instante para que Teddy pudiera sentarse junto a su amiga.

El metamorfomago tomó un pedazo de pan y se lo llevó a la boca.

-¿Has practicado tu patronus? -le preguntó.

La rubia posó sus ojos en él. Era extraño pensar que hace tan solo unas horas ambos estaban echándose un polvo por los pasillos. De pronto, comenzó a sentir demasiado calor.

-Si... -dijo algo dudosa -Pero hoy... no iré a la clase...

El chico la miró sorprendido, haciendo que su corazón se acelerara.

-¿Por qué?

Victoire bajó la mirada a su plato y se mordió el labio.

No se atrevía a decirle que su patronus había salido perfecto después de mucha práctica. No quería revelarle lo que descubrió.

Sus mejillas se encendieron, delatándola aún más.

-Vic. Dime -su voz sonó severa, y ese Vic casi la convence.

-No... yo... por Merlín, creo que olvidé sacar un libro en la biblioteca.

Estuvo a punto de escapar, pero Teddy la tomó del brazo obligándola a sentarse de nuevo.

-No tienes que avergonzarte si todavía no te ha salido el hechizo -la regañó -Ven a la clase de Defensa, te será útil para practicar hasta perfeccionar.

Y Victoire no pudo decir que no, porque Teddy estuvo pegada a ella hasta la hora de la clase, y prácticamente la arrastró hasta el salón.

El profesor Tanner les dio la orden de comenzar a practicar y todos los alumnos alzaron sus varitas.

La rubia se dio cuenta de que podía fingir, utilizar un recuerdo aburrido e invocar una débil luz para dejar a Teddy satisfecho.

Y eso fue lo que hizo. Fingió durante toda la clase, mientras que los demás alumnos avanzaban, ella se quedaba en el mismo punto de siempre, fingiendo irritación.

-Eres muy mala mentirosa -le susurró Teddy al oído antes de que la clase terminara.

.

-¿No puedes dormir, verdad? -le preguntó Teddy por la noche. La chica había bajado a la Sala Común y el chico estaba allí, recostado en el sofá jugando con su varita.

-No.

-¿Será que las mentiras no te dejan conciliar el sueño? -se burló, levantándose del sofá.

La chica suspiró, sabiendo que no iba a poder ocultar por mucho su secreto.

-Vamos a dar un paseo.

-Si nos encuentran...

-No nos van a descubrir, vamos -dijo tomándole de la mano.

El metamorfomago la llevó hasta la Torre de Astronomía. Las estrellas se veían muy brillantes aquella noche, y una luna llena los iluminaba con su fuerte luz blanquecina.

Ambos chicos se apoyaron en el barandal y observaron.

-¿Por qué no quieres mostrarme tu patronus? -musitó el chico.

Victoire bajó la mirada con una sonrisa apenada.

-Es... no lo sé... cursi.

El chico la observó con curiosidad.

-¿Y ahora qué estamos solos? Victoire yo no me voy a burlar.

La bruja rio.

-Me parece que en los últimos años eres la persona que más se ha burlado de mí -dijo haciéndolo sonreír.

-Es verdad, te he molestado demasiado, pero de verdad... esto es diferente.

Victoire lo miró y se dio cuenta que aquellos ojos brillantes decían la verdad, aun así no pudo evitar sentir como su corazón palpitaba nervioso.

Alzó su varita sintiendo la mirada de Ted sobre ella y murmuró:

-Expecto Patronus.

La varita hizo una luz plateada y de ella se formó una majestuosa leona, que corrió por todo el lugar, dejando a Teddy sorprendido.

El chico susurró el mismo hechizo y su león salió rápidamente de su varita, saltando junto a la hermosa leona, como si fueran cómplices.

Ambos magos se quedaron mirando aquel espectáculo, Teddy todavía atónito, recordó lo que le había contado Harry, que Lily y James habían compartido una similitud en sus patronus, y que Snape había tenido exactamente el mismo que Lily. Tener el mismo patronus con otra persona simplemente no era una coincidencia. Por eso Teddy miró con admiración a los dos patronus corretear por la Torre hasta que se desvanecieron.

Comprendió al fin por qué Victoire había escondido su patronus de toda la clase: por el miedo que tenía de que las especulaciones de que sentía algo por él, se esparcieran por todo Hogwarts.

-¿No te asusta? -murmuró la chica.

Teddy clavó sus ojos en ella, todavía sin palabras por lo que acababa de ver.

-Sé que es patético... -se lamentó la chica ante el silencio del mago -Sé que a ti no te interesa nada de esto... que debes pensar que estoy loca por...

Victoire se detuvo y suspiró, estuvo a punto de marcharse avergonzada, hasta que Teddy la tomó del brazo.

-Es verdad, me asusta... me has dejado... sorprendido -murmuró, haciéndola ruborizar -, pero... estuve pensando sobre ayer y creo que es hora de aceptarlo, yo... bueno, también siento algo por ti... algo que nunca sentí por otra chica.

Victoire lo miró sorprendida, haciéndolo ruborizar.

-Te has ruborizado -dijo completamente atónita.

-¿Qué? ¡No! -exclamó.

-¿Y has dicho que me quieres? -preguntó casi en un susurro.

-Bueno... yo...

El chico se llevó una mano al cabello y se puso más rojo.

-Dímelo directamente -pidió la chica sin poder creerlo aún.

-Ya te lo he dicho... -se quejó avergonzado.

-No. Dime te quiero -insistió haciéndolo reír nerviosamente.

-Es extraño.

-Dilo.

-Te quiero Vic -soltó haciendo sentir a la chica una felicidad inmensa. Teddy rápidamente fue recompensado con un largo beso.

-Yo también te quiero aunque a veces quiera matarte.

Se dieron un largo abrazo, ambos sonriendo.

-Pero quiero saber que pasará entre nosotros -dijo llevando una mano al cabello azul del chico. -No quiero verte rodeado de chicas como siempre...

-¿Ah sí? -exclamó riendo -¿No quieres? Mmm... lo pensaré.

-No tienes nada que pensar -gruñó.

-Bueno, bueno, está bien, pero si te veo con Patrick no esperare ni un segundo para conversar con alguna...

Victoire se quedó con la boca abierta.

-¿Eso es una amenaza?

-No quiero que hables más con ese, déjale en claro que no quieres verlo más -dijo seriamente.

-Está bien... lo haré -suspiró la chica.

Teddy sonrió, y con un brazo rodeó su cintura atrayéndola a él.

-¿Pero qué haremos con nuestra familia? -preguntó la bruja.

-No tengo idea. ¿Qué quieres hacer?

-No tendré paciencia para soportar sus burlas -suspiró.

-¿Entonces quieres que sea un secreto? -preguntó él, divertido con la idea.

Victoire sonrió pícaramente.

-Podría ser...

-Será un secreto.

-No tan secreto, Abby lo sabe -confesó.

-Eso era obvio -dijo el chico con una sonrisa -¿Desde cuándo le hablas sobre mí? Me pregunto que le habrás contado...

-¡No le he contado nada!

Teddy se convirtió en Victoire por unos segundos y chilló:

-¡Oh por Merlín ¡Abby! ¡Teddy es tan bueno cogiendo!

La verdadera Victoire lo miró con la boca abierta.

-¡Nunca más vuelvas a hacer eso! -gritó pegándole en el pecho y haciéndolo reír.

Teddy volvió a su forma normal.

-Es una buena forma de recordar tu cuerpo -dijo con una ceja levantada, ganándose mas golpes.

-¡Eres un cerdo! -exclamó ella, decidida a irse.

-Espera tonta, es la primera vez que lo he hecho, lo juro -dijo tomándola del brazo y abrazándola otra vez. -Es mucho mejor tener desnuda a la auténtica Victoire.

La chica se ruborizó.

-Y si lo pienso mejor... realmente extraño verte desnuda... -murmuró en su oído.

El mago la acorraló contra el barandal.

-¡Me voy a caer! -chilló Victoire, volteando y mirando la altura en la que se encontraban.

-No te vas a caer, lo prometo -dijo el chico, colocando sus manos en su falda y dejándola caer al igual que sus braguitas.

Victoire lo miró sorprendida por su rapidez, pero a la vez excitada al ver como Teddy observaba su feminidad y se acercaba con interés a aquella zona.

-Sácate la camisa Weasley -murmuró rozándola allí con su cálido aliento.

La rubia desabrochó torpemente su camisa y la dejó en el suelo, acto seguido, el chico comenzó a mordisquear aquella parte, haciendo que Victoire soltara un gemido y se aferrara fuertemente al barandal.

Lupin se embriagó con su sabor, estaba tan mojada, y apenas comenzaban.

Su lengua jugó tortuosamente con su clítoris, mandándole oleadas de placer a la rubia, quien comenzó con sus jadeos a llenar la noche.

Teddy la observó, estiró sus manos y desabrochó aquel sostén que lo privaba de la hermosa vista. Vio como aquellos pechos rebotaban y la mirada lujuriosa de la rubia al sentir como succionaba su intimidad.

El chico abrió aún más esas perfectas piernas, y usó su boca completa para conferirle placer.

Victoire volvió a gritar, sin importar si alguien los escuchaba, ya que Teddy era el único capaz de borrar cualquier pensamiento correcto de su cabeza.

El chico al ver que la bruja estaba a punto de correrse, separó su boca de allí.

-No... sigue... -suplicó la chica.

-Shh -contestó divertido, aunque aquella imagen despeinada de Victoire pidiéndole mas era difícil de ignorar.

Se deshizo de su propia ropa, y la obligó a ir con él al suelo. Sentó a la rubia sobre él, penetrándola al instante.

Teddy quería verla moverse para el aquella noche, y estuvo más que complacido al ver que la bruja aceptaba gustosamente la idea.

Victoire comenzó a dar saltitos sobre él, mientras el chico pellizcaba sus pezones deseoso por hacerla gritar más, y así fue. La rubia se acostó completamente sobre él y siguió moviéndose. Sus pezones rozaron el pecho del chico, que al instante gruñó y la abrazó aún más contra él.

Al verla a centímetros de su cara, tan cerca, sintiendo sus gemidos, viendo sus expresiones, Teddy supo que de verdad la amaba, que era la mujer más hermosa que había visto en su vida, y que luego de aquello nunca más iba a poder apartarse de ella.

Los ojos de la rubia se posaron en él, brillantes, lujuriosos, como si leyera sus pensamientos. Su dulce boca fue directa a la del chico, buscando con deseo su lengua.

Teddy colocó las manos en su trasero, acelerando los movimientos de la chica y arrancándole a ambos sonoros gemidos.

El calor los embargó a ambos, el sudor recorría sus cuerpos a pesar de ser una noche fría de invierno.

El metamorfomago se aferró a sus caderas, deleitandose con su cuerpo, se sentía tan bien estar dentro de ella, se sentía apretada, caliente en su interior, y cuando sintió su boca dando pequeños mordiscos sobre su cuello, tuvo que contenerse para no correrse antes que ella.

Los gemidos de ambos comenzaron a aumentar, casi como si fueran animales, Teddy llevó las manos a los pechos de Victoire y comenzó a tocar, sintiendolos resbaladizos por el sudor. Jugó con sus pezones, dándole el doble de placer por estar a punto de llegar al éxtasis.

Victoire gritó y colapsó al fin, volviendo sus movimientos mas lentos y profundos.

Observarla gritar de esa forma fue suficiente para que Teddy se corriera junto a ella.

Segundos después, la chica descansó sobre su cuerpo, intentando recobrar el aliento.

La bruja se apoyó en su pecho, levantó la mirada y le sonrió dulcemente.

Teddy no pudo evitar pensar que estaba jodidamente enamorado de Victoire Weasley y que aquello probablemente lo volvería loco.