Capítulo 15: Un día con Pears II
Aún estaba oscuro cuando desperté, mi pierna me dolía muchísimo y estaba totalmente desorientada, ni siquiera sabía dónde estaba, aunque se sentía como mi cama. Traté de recordar lo que había pasado, pero el dolor me estaba matando, debía tomarme un calmante, intenté levantarme, pero no pude un brazo se aferraba a mí con fuerza, intente apartarlo de mí, pero él no me lo permitió – Aun no amanece - me congele al escuchar la voz del hombre que me acompañaba en la cama, rápidamente pase mi mano por mi cuerpo y estaba desnuda, como lo temía - ¿Pasa algo malo? – volvió a hablar mientras se abrazaba a mí - ¿Piers? - - ¿Qué? - - ¿Qué diablos, Piers en serio eres tú? - no lo podía creer - ¿Qué pasa? Aun no es hora de volver a la base – me aleje de él, pero él no me permitió ir muy lejos – Mierda – grite por el dolor en mi pierna - ¿Necesitas tu medicina? ¿Dónde está? - - Sobre la mesa que esta junto a ti – respondí apretando la mandíbula.
La luz se encendió e iluminó toda la habitación, tomé la sábana para cubrirme rápidamente - ¿Qué demonios? ¿Por qué tienes los pantalones puestos y yo estoy desnuda? – dije con la cara completamente enrojecida, él me miro y sonrió mientras me daba el frasco con las píldoras – Me dijiste que te cogiera con mi uniforme puesto porque así soy más irresistible - - Eres un imbécil yo no dije eso... ¿o sí? – dude al ver la seguridad en el rostro de mi compañero - ¿Lo olvidaste? - - Si, bueno no lo sé, mierda mi pierna me está matando ¿Qué me hiciste? - - Nada que no quisieras y créeme, gritaste y no fue de dolor precisamente y ahora déjame dormir porque debo reportarme en servicio de nuevo dentro de unas horas - - Imbécil, Clair no debe encontrarte aquí cuando vuelva - de pronto paso por mi pensamiento qué tal si la chica Redfield ya estaba aquí y yo no lo noté – Mierda solo a mí me ocurren esta clase de cosas – pensé – A si... el agua – Nivans interrumpió mis pensamientos – Aguarda y te la traigo - - No idiota no salgas…- dije, pero él ya había caminado hacia la puerta y salió ignorándome.
Me quede en silencio unos segundos – Creo que no está aquí, bueno, aunque estuviera no estaría despierta a esta hora son las 3:30 am, pero si es cierto que tuvimos sexo ella debió haberlo escuchado todo – me estaba volviendo paranoica si alguien en este mundo jamás me juzgaría es ella – Ten ahora trágate esas cosas antes de que llores como una niñita – Piers colocó un vaso con agua en mi mano y se recostó junto a mi colocando su brazo sobre mi abdomen nuevamente, - El Capitán me va a matar – susurro de forma casi inaudible, unos segundos más tarde su reparación se había vuelto pausada, estaba dormido – Soy una estúpida – me dije a mi misma, la calidez de mi compañero podía sentirla en mi cuerpo entero, era agradable a presar de saber que fue una terrible idea haber tenido sexo con mi compañero, algo llamó mi atención en un instante, cuando desperté su brazo se aferraba con fuerza a mí y ahora a vuelto a la misma posición - ¿Por qué Nivans - pienso mientras acariciaba su brazo. El dolor fue disminuyendo poco a poco, volví a recostarme sobre mi almohada mientras revivía en mi mente lo que habíamos hecho durante la noche, Piers seguía durmiendo plácidamente, pero al recostarme quedé a su nivel en la cama, él se giró recostándose sobre su espalda, colocó su brazo izquierdo como almohada para mí y me abrazo con el derecho, rodeándome completamente, coloque mi frente en su barbilla y me abrase a él.
…
-Solo déjame en el sofá – le indique a mi compañero, él me colocó con mucho cuidado, pero en lugar de retirarse se quedó ahí sobre mí, nos miramos a los ojos por unos segundos, él estaba sonriendo y yo estaba hipnotizada – Nunca había visto tus ojos así de cerca – son hermosos de un verde muy muy claro casi parece amarillo, se acercó lentamente a mis labios y a pesar de que no era la primera vez que nos daríamos un beso mi corazón latía muy rápido, pero él se detuvo – Creo que debo irme – dijo, yo me mordí el labio inferior – No vas a conducir en ese estado y yo no voy a dormir en mi sofá, llévame a mi habitación y si quieres te puedes quedar en la que está al lado - - Esta bien soldado, eres una llorona no soportas estar ni un rato drogada – él sonrió mientras yo frotaba mi frente para recuperar un poco la cordura.
Él me cargó escaleras arriba, lentamente para no golpearme, ninguno dijo nada hasta que llegamos a mi cama, me recostó sobre las sabanas - ¿Qué estamos haciendo? – le pregunte él me miró fijamente a los ojos y se acercó lento a mis labios mi corazón volvió a latir violentamente dentro de mi pecho, me sentía como si fuera la primera vez que recibiría en beso de un chico – Tengo la corazonada de que esto debió pasar hace un tiempo – respondió sonriéndome tiernamente, puse mi mano en su mejilla, deseando intensamente que no se arrepintiera de nuevo, no estaba en condiciones de pensar correctamente, pero si de algo estaba segura era de que quería que se quedara conmigo esa noche.
Sus labios por fin se unieron a los míos, en un roce húmedo y suave, cerré mis ojos, mis manos recorrieron sus hombros y sus brazos musculosos, las suyas recorrieron mi cuello y clavícula suavemente (sin llegar a tocar mis pechos), me relaje y simplemente disfrute del calor de ese beso casi perfecto.
Se colocó sobre mí con mucho cuidado para no romper el contacto de nuestros labios y para no lastimarme, nuestras lenguas se mezclaban lentamente, su mano izquierda siguió la curva de mi cintura y cadera, tomé su camiseta y la retiré, había visto a mi compañero tantas veces sin camisa que no podía ni contarlas, pero nunca me pareció tan perfecto como ahora mismo, el calor del contacto directo de su piel contra mí, solo sirvió para calentar aún más las cosas, él decidió que mi camiseta también estaba interfiriendo así que la retiró rápidamente, me observo durante unos segundos y luego pasó su lengua sobre mi abdomen, luego tomó el broche de mis shorts con sus manos y lo abrió luego me miró para averiguar si estaba de acuerdo, me apoye en mi pierna sana y levante mi cadera para que pudiera retirarlo, él sonrío ampliamente y luego tiró de ellos lentamente hacia abajo dejándome solo en ropa interior mientras él aún conservaba su pantalón.
Con mucho cuidado se colocó entre mis piernas para poder devorar a besos mi cuello, cerré los ojos y goce de su tacto sobre mi piel desnuda, sus besos son suaves y sensuales, bajó lentamente dibujando un camino de besos y mordiscos hasta mis pechos, creo que hasta ese momento notó lo mucho que estorbaba mi sostén, pero antes de quitarlo volvió a pedir mi aprobación con su mirada así que yo misma me lo quite lentamente, pude ver como su mandíbula se tensaba, me sentí como una presa diminuta ante su poderoso cazador y eso me encantó.
Estaba lista para derretirme ante el contacto de su boca sobre mis pechos, pero su atención se dirigió hacia la única pieza de ropa que aún quedaba sobre mí ( mis braguitas), ya se había cansado de la actitud de niño bueno así que sin preguntar la retiró; se levantó para poder quitarse las botas, pero cuando fue el turno de su pantalón – No, consérvalo quiero que me lo hagas con el puesto, imaginaré que es tu uniforme soldado – dije en tono juguetón, él me miró y sonrió de lado luego volvió a tomar su lugar sobre mí. Sus labios volvieron a juntarse con los míos, pero esta vez de forma salvaje como si lo hubiese deseado toda la vida y ahora por fin lo tenía, mis manos recorrían su espalda haciéndome desearlo mucho más, luego dirigí mi tacto hacía su enorme erección, pude escucharlo gruñir entre mis labios, lo acaricie así durante unos segundos, pero decidí que no me bastaba, así que baje sus pantalones lo suficiente para poder liberar su miembro de su prisión de tela, lo manipule unos minutos entre mis manos hacia delante y hacia atrás, haciendo que su respiración se acelerara – No te detengas soldado es una orden – gruño – Si Señor – le respondí, sé que en el fondo a él le encantaría ser el Capitán de su propia unidad y no porque no le guste estar con Chris, porque los dos sabemos que ambos podríamos dar la vida por nuestro líder (Aun después de lo que paso entre nosotros) sino porque sería una especie de ascenso, una realización personal y por eso sabía que le encantaría que lo tratase como el capitán en mi cama.
Después de unos minutos de juegos acerque su pene a mi humedad y lo roce hacia arriba y hacia abajo en mí, mientras su boca se saciaba de la mía y sus manos estimulaban enérgicamente mis pezones sensibles ante su contacto, nuestra respiración se aceleró, dejé escapar algunos gemidos suaves – No más juegos te necesito adentro de mí – gemí para él – Si lo quieres tendrás que suplicarlo soldado - - Por favor Señor lo necesito ya dentro de mí, muero porque te corras dentro de mí, estoy tan húmeda solo para ti- ronronee ante él - Así me gusta – respondió satisfecho, su erección se había endurecido aún más casi podía hacerme daño con ella, pero eso lo hacía aún más excitante - No tengas piedad y dame todo lo que tengas – lo rete – No la tendré – dijo lamiendo mis labios y luego se empujó hasta el fondo dentro de mí, gemí muy fuerte tanto que si mi amiga Clair estaba en la casa debí haberla despertado, de hecho creo que pude haber despertado a mis vecinos a varias cuadras de distancia.
Desde el comienzo el ritmo de sus embestidas fue rápido y fuerte, empujándose dentro y fuera de mí, mientras yo acompañaba sus movimientos con mi cadera de forma rítmica, el sudor en su piel brillaba ante la luz artificial de mis lámparas. El tiempo pasaba y yo sentía que cada vez quería más de él, no me bastaba que estuviera haciéndomelo de forma salvaje, quería mucho más, me gusta jugar sucio así que con la palma de mi mano abierta golpee su rostro - Eso es todo lo que tienes, dame más, más fuerte amor - dije entre gemidos, al principio esto lo sorprendió, pero le gustó mucho el hecho de que yo soy fuerte como para soportar juegos de ese tipo durante en sexo. Su mano se sujetó de mi cabello y tiró de el, penetrándome mucho más fuerte, luego me sujeto por el cuello, ejerciendo mucha presión yo a penas podía respirar, pero en lugar de molestarme, me gustaba mucho más, tomó mi pierna sana y la levanto para penetrarme más profundo. Estoy a punto de venirme – dije entre gemidos – Aun no es hora de terminar – dijo y se retiró - ¿Qué diablos haces? No es momento para jugar conmigo - - No, ahora te voy a agradecer haberme protegido de esa bomba - - ¿Qué tienes en mente? - - Solo relájate – dijo y giro mi pierna sana sobre la que tengo lastimada para que quedara en forma de L y me penetró nuevamente la fricción que generaba en mi intimidad el tener las piernas juntas aumentó la sensación, mis gemidos se convirtieron en gritos, volví a acompañar sus embestidas con mis movimientos, sujetándome fuerte de las sabanas, afuera hacía frio, pero nosotros estábamos envueltos en sudor lo que hacía que nuestra piel se deslizara de forma completamente erótica.
Un buen rato más tarde habíamos cambiado de posición nuevamente yo estaba acostada boca abajo con las piernas separadas y entre ellas Nivans me penetraba, sosteniendo su peso fácilmente con sus brazos, por fin me permití liberarme, después de mucho tiempo de luchar contra la sensación ambos terminamos a la vez, mis fluidos se mezclaron con suyos dentro de mí dándonos una sensación de calor; él cayo rendido junto a mí, respiro profundamente un par de veces y luego me acercó hacia él y me rodeo con sus brazos como si no quisiera dejarme ir jamás – Sabes, desde hace mucho que quería hacer esto- él susurro, yo sonreí – Diablos creo que debería drogarme y tener sexo al mismo tiempo más a menudo - - ¿A qué te refieres? - - Deben ser los sedantes… Estuvo increíble - - Yo soy increíble - - Claro que si Capitán Nivans – él sonrió y se acercó para besar mis labios – Aguarda (lo detuve) la luz me está molestando mucho y ya no la necesitamos – me dio un beso rápido en la frente y apagó la luz, luego se reunió conmigo nuevamente, - Estoy cansado, cargar tu pesado culo por la playa no es cosa fácil – dijo rodeándome nuevamente – Soldado debilucho – me burle - ¿Debilucho? No dijiste eso mientras suplicabas que no me detuviera - - Esta bien tú ganas…- Empezaba a quedarme dormida – La próxima vez no me apiadaré de ti por tu pierna – fue lo último que escuche antes de quedarme dormida para luego despertar con un terrible dolor en mi pierna.
…
No me di cuenta cuando me quedé dormida de nuevo, el sonido de un teléfono me despertó y también a mi compañero, él gruñó y lo recogió del suelo sin retirar el brazo que tenía sobre mí – Mierda – gruñó y contestó la llamada – Seas quien seas no me interesa, acabo de coger y ahora solo quiero descansar - - ¿Piers? - contestó la otra persona al teléfono Nivans se levantó de un salto - ¡Capitán! Lo siento mucho – esperó unos segundos la respuesta de Chris, yo no pude escuchar porque se retiró de mi lado - ¿Qué...rebeldes en Edonia? – dijo frotándose la frente – Claro Capitán voy para allá… Entendido – cortó la llamada…
