-Oh por Merlín -gruñó Teddy al sentir como por primera vez la boca de Victoire hacia contacto con su miembro.
El chico llevó una mano a su cabello rubio y comenzó a empujar, obligándola a acelerar el ritmo.
La bruja estimuló aquella zona con su tibia lengua, sintiendo que por fin le devolvía el favor de aquella noche en el cuarto de chicas.
El armario de escobas era un lugar pequeño, pero se las habían arreglado para esconderse allí en pleno día. Sabían perfectamente que se estaban salteando una de sus clases, pero nada les importaba, y menos a Teddy quien no podía pensar en otra cosa que en aquella boca húmeda y caliente que estaba succionando su glande.
-Me voy a correr... -le advirtió el chico jadeante, pero la chica no lo soltó, es más, comenzó a moverse con más rapidez, haciéndolo gruñir en aquella oscuridad.
Victoire sintió un líquido tibio y salado en su boca, nunca creyó que sería ella la que lo arrastrara hacia allí para hacer ese tipo de cosas.
Se tragó todo el semen sintiendo como Teddy apretaba su cabeza con fuerza. Y cuando el chico aflojó el agarre, Victoire estuvo dispuesta a irse, pero el mago la retuvo en aquel acogedor lugar.
Su boca chocó con la de la chica, y su lengua se introdujo en su boca, compartiendo ese sabor salado, íntimo.
Una de las manos de Lupin buscó la feminidad de la chica, corrió sus braguitas con facilidad, y metió un dedo en aquel orificio mojado y preparado.
La chica gimió sin esperarse aquello.
-Estás tan mojada... quiero hacerte tantas cosas... -murmuró él hundiéndose en su cuello.
Otro dedo más.
Victoire se mordió el labio con fuerza, mientras la otra mano del mago pasaba por debajo de su camisa y tocaba uno de sus pechos.
De repente se escucharon unos pasos.
-Debe ser Filch -susurró Vic asustada -Haz un hechizo silenciador.
-No sería tan excitante así -gruñó sin dejar de mover aquellos dedos largos y hábiles.
-Teddy... -suplicó la chica, pero él no la escuchó.
Sus dedos dentro de ella cada vez se sentían mejor, la bruja se mordía los labios para no delatarlos, y en el momento del éxtasis Victoire hundió su boca en la de Teddy, logrando así esconder sus gemidos.
Los chicos se rieron bajito al escuchar como los pasos se alejaban.
-Eso fue peligroso Teddy -dijo la chica jugando con su cabello.
-Tú fuiste la que me trajo aquí, eres sucia Weasley, nunca me hubiera esperado algo así de ti -murmuró el chico mordisqueando juguetonamente sus labios.
Victoire jugó con su lengua, y el beso comenzó a volverse apasionado otra vez.
-¿Y si nos quedamos toda la mañana aquí?
-No podemos saltearnos todas las clases tonto, sería sospechoso -dijo riéndose.
-Es verdad. Casi lo olvido -murmuró el chico llegando a su cuello y dando pequeños mordiscos.
-¡Basta!
Victoire fue la primera en abandonar el armario, caminó tranquilamente hacia el Gran Comedor. Patrick de repente se le unió.
-Hola Vic -la saludó el con una sonrisa.
-Hey -dijo nerviosa mirando hacia todos lados para ver si Teddy los estaba viendo.
-Veo que alguien no se ha peinado hoy -soltó el chico riendo.
Las manos de la bruja fueron rápidamente hacia su cabello para peinarse, sintiendo como sus mejillas ardían de la vergüenza.
-Quería pedirte disculpas por no haberme acercado en estos días, los exámenes me obligan a estar todo el día en la Sala Común estudiando.
-Oh, no te preocupes -contestó apresurando el paso -, yo también he estado ocupada.
Los dos chicos entraron al Gran Comedor para almorzar, Victoire caminando cada vez más rápido intentando huir, y el chico siguiéndola con una gran sonrisa.
Abby miró la escena con una sonrisa divertida y más al ver que Teddy entraba al salón detrás de ellos. La mirada del mago fue fatal.
Abby le hizo señas a Victoire.
La rubia se mordió el labio nerviosa sin atreverse a mirar.
-Pero hoy nos podemos ver en la Biblioteca, ¿qué te parece? -preguntó el Ravenclaw mientras la rubia se sentaba junto a Abby. Para desgracia de Victoire, Patrick también se sentó.
-Hoy... hoy tengo que ayudar a Abby con su tarea de Transformaciones -mintió.
-¡Hey Teddy! ¡Siéntate con nosotros! -se escuchó.
La chica levantó la mirada y vio como Teddy se sentaba lejos, con sus amigos y algunas chicas que no dejaban de comérselo con los ojos.
Su mirada oscura se posó en Victoire, quién apartó la mirada rápidamente.
Abby comenzó a conversar con Patrick al ver lo mal que lo estaba pasando su amiga.
La rubia intentó concentrarse solo en comer, pero de vez en cuando no podía evitar levantar sus ojos del plato y observar lo que Teddy hacía. En una de esas, vio como Katie le susurraba algo al oído.
Victoire se levantó de la mesa abruptamente atrayendo todas las miradas de la mesa de Gryffindor hacia ella.
Teddy sonrió totalmente divertido por la situación.
Victoire se volvió a sentar con las mejillas ruborizadas.
Después de unos segundos, la mesa de Gryffindor volvió a la normalidad.
-¿Estás bien? -preguntó Patrick sin comprender lo que acababa de pasar.
-He recordado que olvidé hacer la tarea de Defensa -mintió cada vez más roja.
Un pajarito de papel se posó en sus piernas. Victoire abrió el papel sorprendida.
"Srta. Victoire aléjese del cerebritos antes de que lo saque a patadas del Gran Comedor"
"Y tu deja de hablar con Katie si no quieres que te arranque las bolas" contestó y envió al pajarito por debajo de la mesa para no levantar sospechas.
Vio desde lejos a Teddy reír.
"Estaría encantado si me las arrancas con la boca, como casi hiciste hoy" leyó sintiendo otra vez ese rubor intenso en sus mejillas "Me alejaré de Katie pero tú tienes que alejarte primero del idiota"
Victoire se mordió el labio.
¿Por qué debía alejarse primero ella? Miró a Teddy quien conversaba animadamente con la morocha.
La rubia, desesperada, comenzó a irse del Gran Comedor, sintiendo demasiados celos como para negarse a la propuesta del metamorfomago.
Teddy observó disimuladamente como su chica salía del salón enfadada, tuvo que contener la risa para que sus amigos no sospecharan nada.
Esperó unos minutos para levantarse y dirigirse hacia afuera.
Victoire esperó enojada, Teddy se estaba tardando mucho, no pudo evitar pensar si seguía hablando con la morocha.
Los celos terminaron por dominar sus acciones, y decidida, volvió a entrar al Gran Comedor para sacar a Teddy de allí y darle una paliza.
Victoire se sorprendió del silencio sepulcral que dominaba el comedor. Parecía no volar una mosca.
Teddy estaba allí, en el medio del salón mirando hacia el suelo con una expresión que a cualquiera le daría miedo. A sus espaldas, el cabecilla mayor de los Slytherin, Marcus Goyle, miraba al Gryffindor con una sonrisa maliciosa.
-¡¿Qué sucede Lupin?! ¡¿Acaso no puedes responder por qué es verdad?! ¡No entiendo cómo pueden dejar al hijo de un sucio hombre lobo pertenecer a este colegio! ¡Quién sabe en qué momento se pude convertir!
-¡Es verdad! -exclamó un Slytherin -¡Un Lupin no debería estar aquí!
-Escuché que su padre estuvo a punto de matar a unos estudiantes y hasta un profesor -se escuchó susurrar por parte de las víboras.
-¡¿Qué sucede?! ¡¿No escuchas lo que te estoy diciendo?! -gritó -Oh ya entiendo, ¡Parece que Teddy no entiende nuestro lenguaje, tal vez debería comunicarme a través del suyo! ¡Auuuuuuuuuuuuuuu! -exclamó haciendo que la mesa de Slytherin estallara a carcajadas y lo imitara, aullando todos como un hombre lobo.
Victoire miró a Teddy sin saber qué hacer, sabía que cuando insultaban a su padre al chico le dolía más que a ninguna cosa.
El rostro de Teddy ahora estaba cubierto por los mechones azules de su cabello, pero la rubia podía imaginarse la expresión de ira y tristeza que su rostro debía reflejar.
-Teddy... -murmuró. Estaba a punto de comenzar a caminar hacia él, pero lo que sucedió a continuación la sorprendió.
El cabello de Teddy comenzó a transformarse de un color marrón oscuro, un hocico largo y unos dientes filosos comenzaron a formarse, mientras su cuerpo se alargaba y su piel se volvía peluda.
Teddy volteó, haciendo que Goyle se meara en sus pantalones. En el momento en el que el hombre lobo comenzó a correr hacia él, el Slytherin comenzó a gritar, intentando escapar inútilmente, porque el chico en menos de unos segundos fue lanzando al suelo por un lobo gigante rabioso.
Los Slytherin comenzaron a gritar y a salir despavoridos del Gran Comedor mientras las demás Casas miraban la escena con la boca abierta, algunos Gryffindors hasta con una sonrisa en el rostro.
Victoire corrió hacia la pelea, justo cuando Teddy iba a morder a Goyle, la rubia logró saltar y abrazarlo desde atrás.
-¡Teddy no lo hagas! -gritó la chica abrazándose con fuerza al metamorfomago -¡Te expulsarán Teddy!
-No -gruñó sacudiéndose, intentando sacarse a la rubia de encima -Déjame, vale la pena hacerlo.
-¡Ya le has quebrado un brazo! ¡Es suficiente! -gritó Victoire al ver como Goyle lloriqueaba sosteniéndose el brazo herido.
Jeremy se acercó corriendo y colocó una mano en el hombro de su mejor amigo.
-Hey camarada, no hagas estupideces. Ya le diste un buen susto a todos estos gilipollas, estoy seguro que Goyle ya entendió el mensaje.
-Teddy... estoy segura de que a tu padre no le gustaría verte así, por favor... -murmuró Vic apoyando su mejilla contra la espalda peluda del metamorfomago.
La respiración de Teddy comenzó a normalizarse, y sus facciones volvieron poco a poco a su forma normal.
-Puedes soltarme tonta -soltó el chico.
Victoire se soltó aliviada y vio como Teddy le daba un último puñetazo a Goyle.
-Vuelves a insultar a mi padre y la próxima vez te mato.
-¡¿Qué significa esto?!
La directora Mcgonagall entró al Gran Comedor mirando a los dos chicos furiosa.
-Si dices algo de lo que sucedió no podrás dormir tranquilo durante todo el año -le susurró Jeremy al Slytherin.
Nadie se atrevió a delatar en lo que Teddy se había convertido, y a pesar de que lo castigaron, el castigo fue mucho menor a lo que hubiera sido si la directora se enteraba de la verdad.
Pero para alegría de todos los Gryffindors, Goyle también fue castigado cuando fue obligado a confesar que había iniciado la pelea.
Días después, cuando todos estaban haciendo las maletas para volver a casa para Navidad, Teddy se acercó a Victoire en la Sala Común y la abrazó desde atrás.
-Teddy... -se quejó ella con una sonrisa.
-¿Qué? Estamos solos... -murmuró besando su mejilla.
Con el castigo que le había dado la directora, Teddy apenas había podido ver a Victoire, haciendo que los chicos se extrañaran demasiado.
-¿Te asustaste cuando me viste así? -musitó el mago, hundiéndose en el aroma de su cabello. -Lo siento tanto...
La rubia suspiró y cerró los ojos al sentir su nariz rozando su cuello.
-Me asusté no por el hecho de que te transformaras en un hombre lobo... -susurró -, sino porque no quería que te expulsaran de Hogwarts y menos por un idiota así.
-La próxima vez seré consiente de eso, lo prometo -murmuró dando pequeños y dulces besos por su cuello.
Victoire suspiró de placer, sintiendo como se le erizaba la piel con ese simple contacto. Teddy sonrió al sentir que se estremecía y comenzó a usar su lengua.
-Teddy... -se quejó -, tenemos que terminar de empacar.
El chico gruñó y siguió complaciéndola con sus mordidas. Victoire tuvo que girar para que se detuviera.
-Festejaremos navidad en casa de mis padres este año, espero que tu familia vaya.
-Siempre estamos juntos en navidad, y ahora más que nunca agradezco por eso... -dijo el metamorfomago acercándose, haciéndola retroceder.
La chica sonrió traviesamente.
-Pero... tienes que recordar que frente a la familia tenemos que seguir siendo los enemigos de siempre...
Teddy sonrió divertido.
-Hmm... sí, pero eso no significa que tenga prohibido acercarme a ti cuando ellos... no estén mirando.
Victoire rio, retrocediendo hasta que se topó con el sofá y cayó, sintiendo como el león se abalanzaba sobre ella y la convertía en su presa.
