Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

¡Hola! Estoy aquí, pasando a dejar un nuevo capítulo que espero que sea de su agrado, también, como en el capítulo pasado (y posiblemente lo seguiré pidiendo hasta hartarles) voy a invitar a todo aquel que tenga la posibilidad de apoyar a los damnificados de los sismos del día 07 y 19 de Septiembre, si no pueden hacer una donación de efectivo ya sea a la Cruz Roja Mexicana o a Los Topos, o... si está en tu posibilidad, apoyar de igual manera a los afectados de Puerto Rico por el huracán María por favor, acudan a alguno de los distintos Centros de Acopio y donen aunque sea una botella de agua, incluso el más mínimo detalle de una persona puede contar para alguien que está pasando por un mal momento, así que los invito a ayudar a los afectados de Oaxaca, Chiapas, Morelos, la Ciudad de México, el Estado de México y Puerto Rico.

Hola, bueno, lo prometido es deuda, aquí estoy, actualizando el jueves, aun así, habrá actualización el sábado, como siempre, bueno, hasta que termine la historia, por el momento, nos veremos el sábado, espero que el capítulo sea de su agrado, muchas gracias por el apoyo que me han brindado a lo largo de estos 31 capítulos, significa mucho ;)

Gracias por su atención, y espero que sea de su agrado el capítlo.

Por cierto; cualquier error, no duden en hacérmelo saber, lo arreglaré.


Ginny Weasley observó a Pansy, había estado dando vueltas de un lado a otro completamente histérica, sólo había estado diciendo un montón de cosas sin sentido para Harry y para Theo, porque la pelirroja entendía a la perfección todo lo que estaba diciendo, negó cuando la mirada verde de la morena se posó en ella.

—Tienes que irte con Asher de aquí –soltó, tajante.

—No puedo, tu amigo está peleando la custodia de mi hijo ¿recuerdas eso?

—Escaparte con Ash será el menor de tus problemas y lo sabemos.

— ¿Qué fue lo que te hizo que le tienes tanto miedo? –cuestionó Ginny.

—Eso no te incumbe.

—No, es que sé porque yo le tengo miedo, pero no por qué tú…

—Yo sé lo que le pasa a las personas que no lo obedecen –contestó sin darle vueltas al asunto –y creo que también lo sabes ¿no?

—Sin duda alguna –sonrió triste.

—No comprendemos nada, ni Harry ni yo –soltó Theo.

—Me encanta tu inocencia, Nott –soltó enfadada Pansy.

—Tranquila ¿bien? –Pidió Harry –si Ginny no puede huir lo haremos nosotros ¿feliz? Te sacaré de Inglaterra si eso te deja más tranquila.

Ginny sonrió encantada, aunque el chico le dedicó una mirada enfadada por lo que insinuaba, así que no le quedó de otra que morderse el labio, observó al rubio que estaba de pie un poco alejados de ellos, estaba serio, posiblemente meditando en todo lo que no entendía y en lo que ella le había confesado hacía un tiempo, las palabras de Pansy no encajaban para nada en la persona que ella había mencionado.

—No estaría mal que pidieras un permiso, no creo que Hermione se niegue a firmarlo, unos días, tal vez no fuera de Inglaterra, pero sí de Londres.

—Lo pensaré, mientras tanto iré por Ash, ahora que Pansy me ha informado de los planes de Wood, no me quedaré aquí sentada con mi hijo lejos.

—Te acompaño, no estaré tranquilo si te vas tu sola.

—Nosotros nos iremos, Pansy se quedará en mi casa, tal vez eso la tranquilice un poco.

—Supongo que lo harás, campeón –se burló Theo, haciendo que Harry frunciera el ceño y Pansy negara.

—Cualquier cosa nos avisas, Pansy –pidió Ginny.

—De igual forma, espero que Oliver no caiga tan bajo, mientras tanto, si te pide algo, finge que aceptarás ¿bien?

—De acuerdo, no te preocupes.

—Nos veremos después, vamos –pidió Harry sujetando a la morena de la cintura y dirigiéndola a la puerta.

—Harry aprovechará este momento para seducir a la pobre e indefensa Pansy ¿no es así?

—Supones bien –sonrió Ginny –Theo…

—No, no digas nada, te prometí que seguiríamos siendo amigos, pero ahora veo que tanto a ti como a él les encanta el drama, complicar las cosas más de lo que ya estaban.

—Él es el dramático, no yo –sonrió.

—Claro, vamos, o se hará tarde.

El trayecto fue bastante tranquilo, cuando llegaron al edificio donde vivía Draco, Theo no la dejó ir sola, posiblemente quería molestar a Draco con su presencia, o planeaba secretamente algo, pero Ginny no podía preocuparse por todo al mismo tiempo, confiaba en el hombre que iba junto a ella, y si comenzaba a cuidarse de él, la paranoia se expandiría y la volvería loca.

La mano de Theo fue hasta el rostro de la chica para quitar unos cabellos rebeldes de su rostro, justo cuando la puerta se abrió, la mirada de Draco captó de inmediato el momento, la sonrisa de Ginny y la mirada intensa en los ojos azules de Theo, posiblemente Asher no había comprendido del todo, y ellos no habían terminado su relación, sólo la ocultaban del padre chiflado de la pelirroja.

—Perdón –soltó ella –vine por Asher –contestó Ginny.

—No creo que quiera irse en éste momento.

— ¿Por qué no? –cuestionó.

—Está viendo el especial de Navidad, no tiene ni diez minutos –comentó observando su reloj.

—Podemos esperar en el auto –contestó Theo, susurrando en el oído de Ginny, y otorgándole una sonrisa a Malfoy.

—Pueden pasar –contestó en tono seco.

—Dijiste que no soy bienvenida…

—Oh, cállate –soltó frunciendo el ceño y se quitó de la puerta.

— ¿Qué es lo que haces? –interrogó a Theo.

—Sólo compruebo una cosa, tranquila, no quiero causarte problemas, lo juro.

—Más te vale.

—Cállense, que no me dejan oír –soltó Ash frunciendo el ceño.

—Después de tu especial de Navidad podemos ir a Camden –informó Theo.

— ¡Asombroso! –los ojos del niño brillaron encantados.

Draco se hundió en el sofá, con los brazos cruzados y el ceño bastante fruncido, creía que la razón por la que Ash lo buscaba a él y no a Nott, era porque lo prefería, pero comenzaba a poner en duda todo lo que había supuesto del niño, no lo conocía tan bien como el idiota de Theodore.

—Es la mejor serie que hay en el mundo –soltó el niño cuando los créditos comenzaron a salir.

—No pensabas que iba a poner cualquier serie mala ¿o sí? –frunció el ceño Draco.

—Ya, lo sé, tienes los mejores gustos en series –soltó el niño.

—Bueno, es la serie clásica preferida de todo británico, no es que eso haga especial a Draco –soltó Theo.

— ¿Por qué no sabía que te gusta entonces?

—Nunca quitabas la nariz de tus libros, y prefiero a Tolkien –admitió el rubio sonriéndole a Draco.

—Claro –se burló el niño.

—Mi abuelo conoció a Bill, tiene un par de fotos con él, mi abuelo era un gran fanático, tiene una réplica exacta de la cabina…

— ¡Cabina! –Chillaron Draco y Ash al mismo tiempo –te has vuelto loco, Theo –terminó el niño –no puedes decirle simplemente "cabina" –negó enfadado.

—Es mejor irnos, o no alcanzaremos nada, y tengo hambre.

—Bien, bien, nos veremos después, Draco.

—De hecho, no sé qué tan pronto puedas verlo –comentó Ginny.

—Claro, vuelves con Nott y…

—No hemos vuelto –soltó Theo –sólo somos amigos.

—Pues eso no parece –comentó Ash –vamos Theo, mamá aún tiene que hacer algo y será difícil.

Ash sujetó la manga del saco del rubio y salió arrastrándolo, o esa fue la pinta que Draco distinguió.

—Asher ya me dijo lo que te hizo prometerle y no es necesario, Ginevra.

—Bien, ya que sabes que pensaba disculparme sólo porque él me lo pidió…

—Sí, es sorprendente, ahora no te disculpas porque sabes que actuaste mal, sino porque un pequeño niño te obliga a hacerlo, porque él sí tiene claro lo que es bueno y malo.

—Su noción está un poco perdida, desde que se volvió tu amigo, piensa que salirse de clases es bueno, pero no lo es.

—Bueno, no eres la única que disfruta de brincarse el colegio porque muere por verme ¿no es así? –dio un paso hasta ella, con el ceño fruncido.

—Vaya, ahora me recordarás que dejé el colegio por seguirte, tiré mi futuro a la basura por ir tras de ti, y lo único que gané fue un embarazo y un patán rompiéndome el corazón –bufó.

—Siempre lo hacemos ¿ves? Siempre nos echamos a la cara todo, y cuando uno no soporta las verdades, hiere al otro, de forma irreparable.

Ginny cerró los ojos e intentó controlar su malhumor, pero es lo único que le quedaba, desde hacía un tiempo, y es que si no estaba enfadada con Draco, lo único que le quedaba eran todos esos intensos sentimientos que una vez sintió que se habían ido, dejándole libre para enamorarse de Theo, pues no había sido así, sólo se habían adormecido, había amado a Theo, pero ni tan cerca de como lo hacía con Draco.

—Gracias –musitó.

—Por ser un patán, vaya, nunca…

—Hermione me dijo lo que hiciste por mí y Asher, te pedí que no te metieras, y aun así, lo hiciste, me ayudaste a recuperar a mi hijo, y no podré pagarte por ello.

—Tengo la forma en la que puedes pagarme ¿qué tal dejando de ser una tonta y actuando impulsivamente contra Wood?

—Me aterré cuando no supe de él, pero no espero que lo comprendas, tú nunca sabrás lo que se siente amar a alguien tanto…

—Ahí vamos otra vez…

—No estoy hablando de nosotros –soltó, haciendo que Draco le observara incrédulo –no estoy hablando de cuanto pudiste amarme, sino estoy diciéndote que no sabes lo que es amar a una pequeña persona que comparte tu sangre…

—Tienes razón, y no quiero saberlo, he pensado, y a pesar de todo lo que deseo recuperarte –acortó más el espacio entre ellos –te lo digo en serio, no soy un buen tipo, lo decidí cuando mi padre me llevó a ese lugar, a perder mi virginidad –sonrió, mientras acariciaba el rostro de Ginny –que los genes Malfoy morirían conmigo, no quise, no quiero, y jamás querré hijos, te libré a ti, y a ese niño, de una vida de miseria, de caer en el mismo infierno.

—No –musitó –caí yo sola en el infierno, Draco –admitió –era algo que estaba en mi destino, pero si tenía que ir ahí, no me hubiese importado si hubiese sido a tu lado.

—Eres una tonta romántica, eso es lo que eres, una vez en ese sitio, me hubieses odiado, más de lo que ahora lo haces.

—Posiblemente, pero es algo que no sabremos, Pansy me ha pedido que pida un permiso para salir de la ciudad, con Ash sin que me acusen de secuestro, no sé cuántos días pueda conseguir, Ash me ha pedido que respete su decisión de ser tu amigo.

—Supongo que es tu turno de ponerte en el lugar de tu padre, y prohibirle que se acerque a mí, porque sólo traeré problemas.

—No, sé de primera mano lo especial que puedes hacer sentir a las personas, sólo espero que no enamores a mi hijo –soltó una risita –te veré después, supongo.

—No sé porque Pansy te sugirió eso, pero tengan cuidado ¿quieres? –ella asintió con una suave sonrisa.

Draco vio a Ginny girarse hacia la puerta, avanzar unos pasos, y en un momento, la bolsa de la mujer cayó al piso, volvió en sus pasos, y sin darle una fracción de segundo, sus labios estaban unidos en un beso suave, que llenó a Draco de una euforia única de Ginevra, sólo ella era capaz de lograr ese efecto en su persona, su corazón latía frenético, mientras sus bocas chocaban cada vez con más intensidad, las manos de Draco recorrieron el cuerpo de la mujer, sin duda todos esos años habían hecho cambios en la figura de Ginevra, pero lo que el tacto del rubio sentía sobre la ropa, no podía decir que le desagradara la figura femenina, por el contrario, seguía volviéndole loco.

La pegó más a su cuerpo, mientras avanzaban lentamente hacia la habitación, sin romper un momento el contacto de sus labios con el otro, a pesar de que el las reservas de oxígeno se estaban terminando en sus pulmones, el sonido lejano del celular los tranquilizó un poco, sus oídos silbaban a causa de la excitación, no era como si Draco pudiese seguir ocultando la erección que todo eso le había causado.

Se miraron apasionados un segundo después de que ese beso apasionado terminó, Ginevra sujetó su celular e intentó a calmar su respiración un poco, se acomodó los cabellos, como si la persona que le llamaba, pudiese verla.

— ¡Mamá! –Chilló Asher al otro lado de la línea –en serio, quiero ir con Theo a Camden y comer, hace años que no vamos.

—Ah, claro, en un momento bajo, Ash, no tardo –colgó, mientras sus ojos castaños iban de nuevo hacia el rubio frente a ella.

—Vas a dejarme con la erección ¿cierto?

—Yo… lo siento, Draco –musitó.

—Sí, supongo que agradeces que no te dejaran tropezar de nuevo con la misma piedra ¿no?

—Supongo que sí –se inclinó hasta él y besó la comisura de los labios hinchados del rubio –tengo que irme.

—Te acomodas el labial en el ascensor –sugirió Draco y ella asintió con una sonrisa divertida, saliendo del apartamento.

Gruñó lleno de frustración cuando recordó que su parte sur estaba más que despierta, odiaba masturbarse, prefería mil veces el sexo, pero no iba a salir así a la calle en busca de una mujer que le quitara las ganas que Ginevra le había dejado, tampoco es como si fuera a funcionar por mucho tiempo, en cuanto recordara la sensación de sus manos en el cuerpo de la mujer, iba a tener de nuevo el mismo problema. Resopló y avanzó hasta el baño, mientras más rápido terminara con eso, mejor para él.

Repasó en su mente la posibilidad de comprar preservativos por si las cosas con la pelirroja volvían a ese punto, y continuaban un poco má allá, nunca estaba de más estar preparado, la última vez no les había ido muy bien a los dos, un embarazo no deseado.

La sugerencia que Astoria le había dado unos años atrás, de solucionar el problema de raíz hormigueaba en sus venas, posiblemente lo haría, así, aunque el condón se rompiera, no tendría que preocuparse por embarazarla de nuevo, se burló, estaba solucionando todo, y la verdad, es que no veía posibilidades a que eso pasara de nuevo.

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Ginny había tenido que esperar una semana hasta que Hermione volviera de su permiso por asuntos familiares, había estado desesperada por irse, no quería volver a ver a Draco después de lo que casi había pasado entre ellos, más que nada, porque la llama que se había encendido ese día, no la había podido controlar, seguía ardiendo, y se conocía lo suficiente para saber, que si se acercaba a Draco, terminaría consumida por su propio deseo, y él no iba a detenerse tampoco.

—Ron me dijo que tuviste problemas ¿se solucionaron? –cuestionó la pelirroja cuando su futura cuñada entró a la oficina.

—Sí, papá es un caso perdido, se ha roto la pierna y se niega a quedarse quieto –sonrió –pero que puedo decir, estaría igual, ahora mis problemas son en la oficina.

—En la oficina ¿acoso laboral? Ron podría encargarse.

—Ustedes los Weasley todo quieren arreglar a golpes, pues no –frunció ceño –se trata del caso, no encuentro el expediente.

—Pues pide una copia, no creo que se nieguen…

—Ya lo hice –admitió observando a todos lados, e inclinándose hasta Ginny –no hay copia del caso.

—Pero…

—Es como si se hubiese evaporado.

—Hermione, eso es algo imposible ¿no lo crees? –comentó sin entender.

—Exactamente, le pregunté a un amigo, que es cercano a Krum –admitió ella –les ha pasado lo mismo, los abogados de Wood desistieron de la noche a la mañana a llevar el caso, supongo que hiciste algo que alegró a Malfoy, como disculparte, y te solucionó la vida.

—En serio ¿crees que fue Draco?

—Ginny –sonrió la castaña –es el único capaz de hacer algo así por ti.

—Y el único con recursos –se burló.

—Cierto, Ron ya hubiese golpeado a Wood hasta que desistiera, si no lo encerraran por eso.

—Es un Weasley, mi favorito, para ser honesta –sonrió.

—Tendrás que agradecerle a Malfoy.

—Sí, eso haré –se burló, mientras esa cálida sensación inundaba su pecho.

—Ten –le extendió un sobrecito metálico –por si lo ocupas.

—Hermione Granger ofreciéndome condones –se burló la pelirroja.

—Bueno, no creas que no me he dado cuenta lo atractivo que es Malfoy, y toda esa tensión sexual que hay a su alrededor, en algún momento explotarán, y es mejor que explote cuando estés prevenida –le guiñó un ojo.

—Supongo que lo dices por experiencia con Ron.

—Oh, cállate, que es mi trabajo darte consejos, no al revés –rieron.

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Ginny estuvo un rato largo con Hermione, mientras hablaban de lo extraño que era que todo el expediente del caso con Oliver Wood desapareciera así de la nada, la castaña le había dicho también, que Draco había ido a ver a su jefe dos días antes y que su charla terminó con un: Te llamaré, para decirte cuando. Y que dos días después, recibió una llamada que lo dejó inquieto, todas las pistas que tenían llegaban al mismo hombre.

Draco Malfoy.

Ginny condujo a la escuela de Asher, tenía que ir a una junta, y ahora que no se hablaba con su padre, no podía pedirle favor, además, no tenía mucho que hacer, con Harry y Pansy viajando por Centroamérica, sin duda al chico le había ido muy bien en esa noche que la chica pasó en su casa, porque al día siguiente, le pidió que le consiguiera un par de boletos de ida, sin retorno, y estaba muy feliz porque por fin el varón encontrara en Pansy a la mujer de sus sueños, ya después de quitarle ese lado superficial, podía volverse una persona medio tolerante, era algo así como… Draco, una vez que le conoces, o mejor dicho, una vez que te permiten entrar a ese duro armazón que construyeron, no quieres salir de ahí.

La cabellera rubia se acercó a ella cuando llegó al aula de Ash, la niña que ahora parecía un poco más recuperada, le sonrió, le costó un poco reconocerla, ya no tenía esa peluca espantosa, y la que le habían hecho a partir del cabello de su hijo, parecía que era realmente su cabello natural.

—Hola, señora Weasley, se ve hermosa –sonrió la niña.

—Muchas gracias, Amelia –sonrió.

—Sólo falta usted y mi madre –contestó –adelante.

Ginny sonrió, observó una vez más a la niña que corrió hacia Asher, que estaba a lo lejos, sentado dibujando, se dijeron algo y los dos rieron, la pelirroja sonrió, preguntándose si es que esa niña en algún momento llamaría la atención de su hijo, porque era más que evidente que ella sentía algo por él.

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La junta duró más de lo que Ginevra hubiese esperado, y peor aún, después de que terminara la tortura, la profesora de su hijo la había hecho esperar un poco, para decirle lo mucho que su hijo terminaba en detención por pelearse, cuando ella le contestó que se haría cargo, la maestra la sujetó de los brazos y le sonrió, diciendo que no debería, pero que siempre que Ash se peleaba, era para defender a Amelia, de quienes la molestaban, que debería sentirse orgullosa de él.

Llegó al edificio de Draco cerca de las tres de la tarde, para su fortuna, Amelia le había pedido permiso para que Ash fuera a su casa y pasara la tarde allá, así que después de la insistencia de la niña y la señora Jones, aceptó, eso le daba tiempo para agradecerle a Draco.

Observó el empaque metálico que Hermione le había dado, lo sujetó y meditó un momento sobre si arrojarlo a la guantera o dejarlo en su bolsa, al final, suspiró y lo dejó entre sus cosas, en ese momento no confiaba en ella para nada.

El ascensor le pareció más lento de lo normal, estaba ansiosa por llegar al apartamento de Draco ¿qué sería lo primero que haría o diría en cuanto la viera? Por su mente comenzaban a pasar todas las posibilidades, negó, no podía creerlo, se sentía como una tonta adolescente de nuevo, suspiró, esperaba que no la tratara con indiferencia de nuevo.

Se arregló una vez más la cabellera y se arregló la ropa, alisándola por si hubiese alguna arruga, claro que si las cosas volvían por el camino en el que había ido días atrás, los imperfectos en su vestimenta sería lo de menos, su corazón se aceleró cuando estaba a dos pisos de llegar.

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La mirada gris de Draco estaba frente a Ginny, maldiciéndose por haber aceptado subir con ella al puente, estaba nervioso, y aunque las personas no pudieran distinguirlo, la pelirroja sí, haciendo que su ritmo cardiaco se acelerara un poco más, las manos le sudaran y sus mejillas ardieran.

Iba a hacerlo, no le importaba, estaban a unos buenos metros sobre el piso, si él la rechazaba, cuando regresaran al suelo, podría disculparse, diciendo que había sido causa de las alturas el atrevimiento que estaba por hacer, y seguir tan amigos como siempre.

—Tengo vértigo –musitó Draco, pero ella no prestó atención a ese comentario, aunque se lo estaba diciendo directamente.

Ginevra Weasley se acercó a él, tanto como pudo, inclinó el rostro y un segundo después, estampó sus labios contra los de él, tomándolo por sorpresa, regresando el sentimiento de desconcierto a la chica, cuando sus labios se movieron con cierta pasión sobre los de la chica.

El corazón de Ginevra dio un vuelco enorme, haciéndole sentir literalmente sobre el suelo, las manos de Draco se escurrieron hasta sus caderas, acercándole un poco más, mientras se negaba a darle oportunidad de alejarse de él, como si hubiese estado deseando eso tanto como ella, es más, como si agradeciera al infinito que fuese ella quien iniciara con aquello, así que los hombros de la pelirroja se relajaron y siguió moviendo sus labios contra los de él, a veces apresurados, a veces lentos.

—Tengo vértigo –repitió contra los labios suaves y un tanto hinchados de la chica.

—No puedo creer que seas tan cobarde –musitó Ginny volviendo a besarlo suavemente –eres una nenita –sonrió.

—Jamás me había sentido así –admitió el rubio –es la primera vez.

Ginny sonrió, para después soltar una risotada divertida, no podía creer que lo había besado, y lo único que él tuviese que decir era que "tenía vértigo", los brazos del rubio rodearon la cintura de la pelirroja, mientras ella giraba entre sus brazos, echando la cabeza hacia atrás, al tiempo que observaba hacía el Opera House de Sydney.

—Me alegra que estés aquí conmigo –murmuró él.

—Mi padre cuenta con que sigamos siendo amigos hasta el final.

— ¿Y qué es lo que tú quieres que sigamos siendo? –cuestionó Draco.

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Las puertas se abrieron, dudó un momento sobre salir, pero cuando se estaban cerrando, lo impidió, saliendo al pasillo, observó la puerta al fondo, ni siquiera se había preguntado si estaría, las manos le estaban sudando ¿Por qué se estaba sintiendo como una tonta adolescente? Suspiró y avanzó decidida.

Tocó, escuchó un ruido y un momento después, la mirada de Draco estaba frente a ella, le sonrió de lado, y le revisó el atuendo, cuando sus ojos volvieron a encontrarse, la vista del hombre se volvió un poco más intensa.

—Pasa –se hizo aun lado.

—Gracias, pasé con Hermione hace unas horas –comentó, dejando sus cosas en el perchero aun lado de la puerta –y bueno, me dijo que había pasado algo con el archivo de…

La vista de Ginevra fue directamente a la de la persona al fondo de la sala, tenía un vaso de whiskey en la mano, vestía un traje azul oscuro con una corbata gris, se giró hasta ella, haciendo que todo el mundo le cayera sobre los hombros.

—Lo siento –interrumpió Draco –nunca te lo presenté ¿cierto? –sonrió feliz y avanzó hasta el hombre, que miraba de forma intensa a Ginevra.

—Ginevra –pronunció el varón con voz profunda, con un toque de burla.

—Exacto, padrino, ella es Ginevra –la señaló –Ginny, él es mi padrino, aunque el mundo lo conoce como Tom Riddle.