-¡Victoire! ¡Llegaron tus primos!
Victoire sonrió, solo habían pasado unos días, pero sentía que no veía a Teddy desde hace más. Al instante recordó que debía esconder esa emoción si no quería levantar sospechas. Sabía perfectamente que iba a ser difícil, pero también que debía intentarlo.
Al bajar las escaleras se encontró con muchas cabezas pelirrojas, y entre ellas pudo distinguir a una azul. Sintió como su corazón comenzaba a acelerarse como loco al encontrarlo entre la multitud.
Sus ojos oscuros se encontraron con los de ella. Sabía que debía mirarlo enfadada como siempre, pero no le salió, tuvo que morderse el labio para no sonreír, y le pareció que a él también le sucedía lo mismo. Observó como el chico comenzaba a acercarse a ella, esquivando a los pelirrojos que no paraban de saludarse entre ellos.
-Hola -fue lo primero que dijo, y Victoire se preguntó porque un simple hola podía hacer estremecer todo su cuerpo.
El mago la miró de arriba hacia abajo, apreciando aquel vestido rojo y corto que la bruja se había puesto, se detuvo en aquellos labios carnosos los cuales habían sido pintados del mismo color, como si fuera un tortuoso recordatorio de que no iba a poder besarlos cuando se le apeteciera.
Teddy sintió como su pulso se aceleraba al imaginarse como le sacaría aquel vestido, como le borraría aquel rojo de sus labios...
La rubia acercó una mano a la nariz del chico y le borró una pequeña mancha de suciedad que le había quedado por viajar en la Red Flu, exactamente como hizo él hace unos meses.
Teddy acercó una mano a su cabello y lo tironeó, recordando que para los ojos de los demás eran completos enemigos desde que nacieron.
-¡Auch! -exclamó la rubia sorprendida y no tardó en imitarlo, jalando su cabello azul.
-¿Quién eres tú jovencito? -la voz sorprendida de Molly los hizo voltear a ambos.
-Soy Patrick Lodge, un amigo de Victoire.
El Ravenclaw estaba parado allí, con una sonrisa, siendo rodeado por toda la familia.
Victoire se quedó con la boca abierta, y al instante recodó aquella vez en Hogsmeade que Patrick le había preguntado si se podían ver en Navidad.
Temerosa, movió su cabeza lentamente hasta chocarse con los ojos de Teddy. Su expresión era tan enojada y dura, que parecía como si estuviera a punto de abalanzarse hacia ella y comerla.
Victoire se apartó de Teddy, sintiendo como todas las miradas de los presentes se posaban en ella.
-Hey Patrick -saludó ella forzando una sonrisa.
-¿Él es tu novio? -la pregunta descarada de James la tomó por sorpresa.
-No... es solo un amigo de Ravenclaw -contestó nerviosa.
-¿Quieres quedarte a cenar con nosotros querido? -preguntó Molly amablemente.
-Oh, no, mi familia me espera, pero quería ver por un momento a Victoire... -contestó, haciendo que todos observaran a la rubia pícaramente.
La bruja sintió que quería morirse allí mismo, porque sabía que sería el centro de burlas durante toda la noche.
-Ofrécele algo para tomar a tu amigo Vic -dijo el Tío George guiñándole un ojo.
-Oh... claro.
Victoire se acercó a Patrick y lo tomó inconscientemente de la mano para sacarlo de allí, provocando que a Teddy casi le saliera humo por las orejas.
Cuando los dos estuvieron en la cocina, Victoire le sirvió un poco de jugo de calabaza.
-¿Habías olvidado que vendría, verdad? -preguntó el mago con una sonrisa.
-Lo siento Patrick, es que como últimamente estábamos tan ocupados con los exámenes y no lo confirmamos...
-Es verdad. Tal vez fue una locura venir, pero necesitaba verte -dijo apartando la mirada tímidamente.
Sacó un pequeño cofrecito de su bolsillo y se lo tendió.
-Ábrelo.
Victoire lo abrió, adentro había un hermoso anillo dorado con un águila y una león entrelazados.
-Patrick... -murmuró ella sorprendida, y a la vez apenada -Yo... yo no puedo aceptarlo...
-¿Qué dices? Claro que puedes, ¿cuántas veces me ayudaste en los exámenes? Hace años que eres mi amiga de la Biblioteca, era hora que te obsequiara algo.
-Pero... yo...
¿Cómo decirle en Navidad? Victoire no podía confesarle que se había enamorado de otro y arruinarle así un día tan especial.
-Tengo que irme. Mi familia me espera -soltó el chico -, nos vemos en Hogwarts Vic. Te extrañaré.
Y con esas palabras Patrick salió de la cocina.
Cuando Victoire tomó fuerzas para volver al comedor, toda su familia ya estaba sentada en una gran y larga mesa, la cual, estaba repleta de bocadillos.
La rubia sintió la mirada taladrante de Teddy. No se atrevió a mirarlo, asique solo se sentó en la mesa, junto a Rose y George.
-Veamos que tenemos aquí -dijo su tío arrebatándole la cajita de sus manos.
-¡Tío! -chilló la rubia intentando recuperar la cajita, pero George ya la había abierto.
-¡Wow! ¡Victoire se ha echado un novio adinerado! -exclamó con una sonrisa, mostrando el costoso anillo a todos.
-Ese chico es muy lindo Vic -dijo su madre con una sonrisa.
-Concuerdo con Fleu, ese niño es muy parecido a ti, apuesto a que tiene tu misma inteligencia querida -agregó Molly emocionada.
Teddy se estaba mordiendo la lengua furioso por los comentarios halagadores, intentando controlarse para no soltar todo lo que tenía para decir.
-Es muy apuesto -le susurró Rose a Victoire con una sonrisa.
-Sí, Patrick es un buen chico, pero solo es mi amigo -resaltó la rubia.
-Ya escucharon -dijo Bill celoso -, es solo su amigo, mi Victoire es muy pequeña para tener novio.
A pesar de lo enojado que estaba, Teddy no pudo evitar sonreír.
-¿Qué es tan gracioso? -le preguntó Bill.
-Oh, nada, nada.
Los ojos del metamorfomago se cruzaron con los de Victoire, haciéndola ruborizar hasta las nubes.
La bruja apenas pudo comer, y a Teddy le sucedió lo mismo, sentía por primera vez un nudo en la garganta, estaba tan celoso que apenas podía mantener aquella mentira.
A las 12 los Weasley levantaron sus copas y brindaron sonrientes.
Cuando Teddy chocó su copa con la de Victoire aprovechó para susurrarle al oído:
-Te veo en la cocina cuando todos estén dormidos.
A Victoire la espera se le hizo eterna. Rose y Lily, que habían sido mandadas a dormir en su cuarto, parecían no dormirse jamás. La bruja esperó impaciente, sabiendo que abajo seguramente lo esperaba un muy furioso Teddy. Necesitaba explicarle lo sucedido urgentemente.
Cuando Rose y Lily comenzaron a roncar fuertemente, Victoire salió de su cuarto y bajó lentamente las escaleras hasta llegar a la cocina.
En la oscuridad pudo notar la figura de Teddy, estaba apoyado cómodamente contra la pared, con las manos en los bolsillos. La luz de la luna llena entraba por la ventana, haciendo ver su cabello de un brillante color plateado. Su oscura mirada se posó en la chica al instante, haciendo que su corazón se acelerara como loco.
Estaban solos al fin.
La chica se acercó un tanto impaciente por volver a tocarlo pero al instante fue acorralada por el metamorfomago contra la pared.
-¿Por qué Patrick vino hoy? -preguntó, en un murmullo cargado de enojo.
-Hace mucho, en Hogsmeade comentamos algo sobre eso... pero creí que nunca pasaría... -contestó ella, sintiendo que le faltaba el aire al sentirlo tan cerca.
-No me gustó la forma en que le tomaste la mano -masculló.
-¿Lo hice? Lo siento yo...
-Dijiste que te alejarías de él, que serías solo mía.
Mía. Victoire sintió esa sensación de vértigo que solo Teddy podía provocarle, esos ojos brillosos en la oscuridad, tan severos de alguna manera la excitaban.
-Sabes, soy una mujer independiente no necesito de un...
La boca de Teddy la calló por completo. Victoire sintió la lengua del metamorfomago pelear contra la suya con ferocidad. La chica gimió y al instante se subió a horcajadas a él. Sintió su dura erección contra su ropa interior y se removió, haciéndolo gruñir. Lo había extrañado tanto que había estado a punto de morir.
Las manos del chico comenzaron a pasar por debajo del pequeño vestido, subiéndolo hacia arriba.
-No sabes todo lo que te extrañé -gruñó el mago dando besos apasionados hasta llegar a su cuello, donde succionó con fuerza, deleitándose con su aroma.
Las manos de la chica fueron a su cabello para sentir aún más aquellos besos.
-Teddy... -gimió y el chico la colocó sobre la mesada.
-Estás preciosa con ese vestido -susurró el mago, apretándola con fuerza contra él.
-Me lo puse para ti... -gimió la chica al sentir sus manos por debajo de este.
Las caricias del mago comenzaron a arder en su piel, ambos comenzaron a jadear, Teddy estaba perdiendo la cabeza, a tal punto que no le importaba hacerle el amor allí mismo.
-Espera... -jadeó Victoire al sentir como comenzaba a bajarle las braguitas -Teddy...
-¿Qué? -gruñó llevando su boca a su pecho con la clara intención de bajarlo con la boca hasta llegar a sus pechos.
-Alguien nos puede ver... salgamos afuera -suplicó la chica.
El mago se detuvo con la respiración agitada y llevó una mano a su cabello.
-Es verdad... lo siento... me dejé llevar -confesó y una bonita sonrisa se dibujó en su rostro.
Bajó a la rubia de la mesada y tomados de la mano caminaron hacia afuera.
Corría una brisa fría, pero la playa se veía hermosa. Ambos se sacaron los zapatos y caminaron descalzos por la arena.
Victoire observó a Teddy mientras caminaban junto al mar.
-¿Sucede algo? -preguntó preocupada.
El chico suspiró.
-Estoy más celoso que la mierda Victoire.
La rubia sonrió, lo obligó a detenerse y se puso de puntillas para besarlo.
-A pesar de que seas irritante eres el único al que quiero -dijo con una sonrisa rozando sus narices juguetonamente.
Teddy rio.
-Me estás transformando en un tipo cursi Victoire. No te lo perdonaré tan fácil.
-Acostúmbrate, porque a mí me encantan los hombres cursis -dijo la rubia con una gran sonrisa, y lo abrazó.
Se quedaron así por mucho tiempo, escuchando el suave sonido del mar, y Teddy logró tranquilizarse, borrar todos sus celos y concentrarse solo en devolverle el abrazo.
-Tengo un regalo para ti -murmuró en su oído.
Victoire lo miró curiosa.
-¿Algo para mí?
-Date vuelta -le ordenó el chico y la rubia no se negó.
Teddy le colocó un bonita cadenita plateada, la cual en el centro tenía un pequeño lobo aullando.
Victoire volteó sorprendida.
-Es hermoso -dijo ella observando su regalo.
-Mi padre se la regaló a mi madre el día en que se hicieron novios -comentó Teddy.
La bruja lo miró sorprendida.
-¿Esta cadenita era de tu madre?
Teddy asintió con una sonrisa, observando lo bonita que se veía con el colgante puesto.
-Pero Teddy...
-Shh -dijo el colocando una mano en su mejilla -, será lindo verte con eso puesto todos los días...
Victoire sonrió. Enamorada de aquel lado romántico del metamorfomago.
-La cuidaré -le prometió pasando sus brazos alrededor de su cuello y depositando un suave beso en sus labios -Feliz Navidad.
-Feliz Navidad.
-Ohh casi lo olvidaba -dijo la chica soltándolo y comenzando a caminar por delante de él -Yo también tengo un regalo para ti, pero llegará mañana.
-¡¿Qué es?! -exclamó Teddy. La rubia se rio, a Lupin siempre le habían encantado los regalos, su expresión era como la de un niño.
-No te diré. Es sorpresa tonto.
-¡Me dirás! -exclamó corriendo hacia ella. Victoire intentó escapar, pero fue inútil, Teddy la atrapó con sus fuertes brazos y comenzó a girar.
-¡Suéltame maldito! -chilló riendo mientras el mundo giraba a su alrededor.
-¡Dime!
-¡No!
.
-¡Teddy! ¡Teddy! ¡Despierta! -la voz emocionada de James lo hizo despertar.
-¿Qué? -preguntó adormilado.
-¡Ven! ¡Tienes que bajar!
-Déjame dormir pequeño demonio... -murmuró hundiendo su rostro en la almohada. James se fue pero minutos después volvió con Ron y George, y entre los tres lo llevaron hacia abajo.
-¿Qué está pasando? -gruñó el metamorfomago.
-¡Mira! -grito James.
Teddy se frotó los ojos y luego observó el árbol de navidad, apoyado en él, una Nimbus 3001 resaltaba con majestuosidad.
El mago se quedó con la boca abierta.
James tomó un papel y leyó en voz alta:
-Para Teddy. PD: Nunca vuelvas a besarme así a menos que quieras hacerle un velorio a esta escoba también.
Teddy sonrió, y buscó a Victoire por la habitación. Ella le guiñó un ojo divertida por su expresión.
-¡Esa chica debe estar muy enamorada de ti! ¡Esa preciosidad sale una fortuna! -exclamó George emocionado.
-¿Quién podría ser? -preguntó Harry recordando el momento en que recibió la Saeta de Fuego, Teddy tenía la misma cara de bobo que el en su adolescencia.
-No lo sé -mintió el chico.
-¡¿Qué estás esperando?! ¡Móntala! -exclamó Ron empujando a Teddy.
El chico se subió a la escoba con una sonrisa, pero Molly comenzó a gritar.
-¡Aquí dentro no!
La familia arrastró a Teddy hacia afuera, y el chico salió disparando como un cohete. La Nimbus 3001 era muy rápida, pero cuando el mago pudo adaptarse a la velocidad, comenzó a hacer sus piruetas más famosas sobre el mar.
La familia lo ovacionaba desde la arena totalmente maravillados por su capacidad de manejar la escoba.
Victoire sonrió, sintiéndose más tranquila por haber saldado su deuda.
