Continuare subiendo esta historia hasta finalizarla.
/
Quiero que sepas que todo lo que hice lo hice por los dos, sé que es mi culpa por ser un mentiroso pero yo lo único que deseaba era poder vivir a tu lado y construir nuestro futuro juntos, tarde me di cuenta de que lo mal que estuvo
— No entiendo Kuroko ¿puedes ser más claro? — estaba perdiendo la paciencia, su ceño se había fruncido y la usual expresión feliz que tenía cada vez que estaba con el peliceleste ya no existía
— Yo te he estado mintiendo sobre el lugar donde trabajo
— ¿Qué? ¿Cómo es eso? Explícate, Según lo que me dijiste eres cajero en un café ¿o no?
— Trabajo en un café pero no soy cajero soy mesero
— Una vez me dijiste que a veces atendías como mesero, no le veo el problema a eso
— El lugar donde trabajo no es un café "tradicional" es un "Otokonoko café" o mejor dicho un Maid de hombres- Ya estaba, le había confesado parte de su secreto, estaba preparado emocionalmente para lo que seguía
— Es una broma ¿Verdad? Me estas jodiendo ¿cierto?
— No, no es broma soy mesero de un café maid
— Dime ¿te vistes de mujer para atender?-No daba crédito a lo que escuchaba, su cerebro intentaba conectar las palabras antes dichas, estaba atónito
— Si Kagami-kun me visto de mujer, aunque los clientes saben que soy hombre por eso es un "café otokonoko"
— ¡¿En que estabas pensando Kuroko cuando aceptaste ese empleo?! ¡¿En qué momento se te ocurrió ocultarme que mi novio es un travesti?!¡Podría haberlo aceptado, pero he visto como funcionan los cafés fetichistas esos! ¡Sé que muchas veces los tipos se sobrepasan! — la realidad le había golpeado fuerte, comprendió que su Kuroko le estuvo mintiendo, le dolió ¿acaso no confiaba en él? le gritó como nunca antes lo había hecho, intento controlarse, no enceguecerse de ira, su cuerpo temblaba de rabia de solo pensar en su pareja a la vista de miles de pervertidos y él sin saber nada y ¿si Kuroko lo engañaba? ¿Si era algo más que el simple servicio del café lo que daba?
— Tienes todo el derecho a enojarte y odiarme por mentiroso, pero piensa que si te contaba jamás me hubieras dejado…yo… yo necesitaba el empleo, quería independencia estar a tu lado, vivir juntos… lo siento tanto Kagami-kun— Agachó la cabeza, no lloraría aguantaría estoicamente las consecuencias de sus actos
-¡Claro y no se te ocurrió nada más que travestirte e ir atender a un montón de depravados! ¡Hay millones de empleos Tetsuya y de todos tenías que elegir ese!
— Cuando Kise kun me habló del trabajo y me indico el lugar yo no sabía a lo que iba, intenté negarme pero cuando me enteré que debía pagar el coste del traje que era muy costoso pues no me quedó otra alternativa que aceptar, la paga es muy buena y las propinas son…— nerviosamente trato de explicarle al molesto Taiga como se habían dado las situaciones, pero no lo dejó terminar
— ¡¿Tienes sexo con ellos?!
— ¡¿Qué?!
— ¡LO QUE ESCUCHASTE! RESPONDE ¿TIENES SEXO CON ESOS DEGENERADOS? — su grito resonó por toda sala
— ¡No Taiga Kagami! No puedo creer que pienses eso de mí, siempre te he sido fiel— dijo con un hilo de voz firme
— ¡¿Qué esperas que piense de ti Tetsuya?! Si me mentiste es por algo, tal vez no eres la persona que pensé que eras todos estos años— tomó aire ya no podía continuar con eso
— Sólo atiendo las mesas no soy una prostituta, si crees eso de mi estoy de acuerdo con que no me conoces bien Taiga
— Mataré a Kise ¿cómo pudo mandarte a un lugar así? — finalmente pudo normalizar su tono de voz
— Él solo trato de ayudarme, no lo metas en esto no tiene la culpa, el único responsable soy yo por no haberte contado, pero hay algo más que debo decirte
— ¿Otra cosa? — un millón de malos pensamientos por segundo pasaron por la cabeza del pelirrojo
— Si y siendo sincero es la verdadera razón por la que te cuento esto, si no me hubiera atrevido jamás
— Kuroko esto es…
— Hay alguien que me está acosando y no sólo soy yo el que está el peligro, el sujeto me amenaza todos los días, me manda mensajes y en uno de ellos me decía que sabía que eras bombero y que ojala no te pasara nada…
— Pero ¿Qué…qué clase de enfermo es? por Dios Tetsuya ¿te das cuenta al peligro que te expusiste?- ya más tranquilo cambiado de golpe la ira por preocupación pudo despejar algo su mente
— Eso es todo lo que tengo que decir, sé que no me perdonarás jamás el que te haya mentido, en el fondo si no me acosaran y tu vida no estuviese amenazada no te hubiera contado nada, soy un asco de persona, pero es lo que decidí debo afrontarlo— estaba angustiado pero se había quitado un gran peso de encima, le invadió una sensación de alivio— ya no te molesto más cuídate mucho por favor, mañana vendré por mis cosas, es una lástima que haya podido compartir este lugar contigo por tan poco tiempo-se dispuso a salir
— ¡Espera! ¿Dónde vas? — le afirmo del brazo para evitar que saliera — no puedo creer que pienses que voy a dejarte solo con todo este problema, por supuesto que estoy enojado pero… te protegeré, eres un mentiroso y me decepcionas profundamente , estoy muy triste porque me siento traicionado, quisiera decir que te odio y que te desaparezcas de mi vida si así fuese me estaría engañando a mí mismo, eres un embustero pero te amo, tal vez me odie por no alejarme de ti pero me odiaría aún más si dejara que algo malo te sucediera
No pudo aguantar el llanto, las lágrimas cayeron por sus mejillas le ardía el rostro, se sintió avergonzado, triste pero a la vez nuevamente descubría cuanto lo amaba su pareja
— Kagami-kun perdóname.
— Escucha, deseo que nos tomemos un tiempo, pero no quiero que te vayas de nuestro hogar sería peligroso si regresaras a casa de tus padres, iré por ti a diario a tu trabajo, no soy quien para pedir que lo abandones cuando me has pedido tantas veces que renuncie al mío, ambos somos imbéciles, yo por mostrarme posesivo y estúpido y tú por ser un bastardo mentiroso
- ¿A qué te refieres con un tiempo?
— No estaremos juntos como pareja pero seguiremos compartiendo departamento y me dejaras cuidarte, es lo único que te pido a cambio de tu traición, ya después veremos qué hacer con nuestra relación amorosa, por ahora lo más importante es resolver el problema de acoso.
— Yo acepto eso Kagami-kun me esforzare por no perderte, te recuperare, Gracias por ser tan noble.
— Tomaré el cuarto de al lado Kuroko— se dirigió hasta la habitación que compartían
Ya no dormirían juntos, pero se esforzaría para recuperarle, Kagami era el mejor hombre que había conocido, aún debía pensar en si dejaba o no el café, se sentó en uno de los sofás abrazándose a si mismo ¿estaría todo bien ahora que la verdad había salido a la luz? Como fuese Taiga estaría a su lado como siempre
— Te amo Kagami-kun…
/
Takao llegó a su trabajo y rápidamente se cambio, notó que Hanamiya estaba desde hace rato en el local, ya habían varios clientes desde temprano algo poco usual
— Hola ¿Como estas? — preguntó amablemente al bad boy.
— ¿Cómo crees que estoy? Faltan tres meseros los pocos que llegamos casi no damos abasto, encima hay una convención de gente "otaku" por acá cerca por eso esta tan lleno de frikis— reclamó poniendo algunos cafés en la bandeja para ir a atender a "su selecta" clientela, pero se detuvo al ver entrar a Kensuke
— Buenos Días Fukui — el nombrado no se veía nada bien, estaba pálido y con ojeras.
— ¡Takao que bueno que llegas! esto es un completo desastre, ya le expliqué al resto de los meseros que algunos chicos estarán fuera unos días y Saito mandara a otro que se presentará esta tarde hasta entonces creo que yo... yo les ayudaré.
— ¡¿QUE?! –gritaron los dos al unisonó.
— Si, Saito me dio un traje por si alguna vez teníamos una emergencia como esta
— Jajajaja Fukui-san nos ayudara genial, ya quiero verte vestido, date prisa que ya llegan más clientes— le informó Kazunari.
— Oigan un momento, ya les dije a los demás y les diré a ustedes, no quiero que divulguen esto que haré, están prohibidas las fotografías y espero no oír comentarios sobre mi apariencia, para mí esto no es nada fácil
— Tranquilo jefe, no le diremos a nadie, ya me voy a atender. — Hanamiya salió con la bandeja de pedidos
Kensuke era un chico de 23 años, pese a su corta edad pudo ganarse la confianza de Saito el dueño del local luego de conocerlo en su antiguo trabajo. Fukui era muy responsable y sabía administrar bien el negocio, gracias a él las cosas habían funcionado y el café cada día se hacía más conocido por su excelente servicio y exquisitas degustaciones.
Él tenía excelentes relaciones con los meseros y clientes por lo que era muy querido por todos. Aunque no era nada fácil tratar con esos chicos impetuosos que se metían en cuanto problema hubiera, los quería pese al poco tiempo que llevaban trabajando juntos, adoraba el café y a su gente por lo que daría su mayor esfuerzo en sacar el trabajo adelante
Sacó el uniforme de su casillero mirándolo con cierta molestia, el bonito traje que siempre observaba puesto en sus trabajadores, de seguro no se le vería nada bien ya que a su parecer él no poseía esas facciones finas y bonitas al contrario se consideraba bastante tosco
Tomó el delicado atuendo entre sus manos, era de un lindo color rosa, con cuidado se lo colocó desliándolo por su cuerpo, se lo acomodó de forma que la faldita le quedara lo más larga posible para luego ajustarse el lazo del blanco delantal, tomó las medias calzándoselas hasta los muslos repitiendo la operación, por último se puso los zapatos del mismo color del vestido y la peluca
Al mirarse al espejo vio que no estaba tan mal aunque su cara no entonaba en nada con el vestido. Se colocó algo de rubor y pintó sus labios con un color rosa pálido, Que vergüenza tener que estar pasando por algo así, ahora sabía lo que habían sentido esas pobres almas inocentes en su primer día de trabajo, bien dicen que "hay que ponerse en los zapatos del otro para entender"
Conocía bien el oficio muchas veces le había explicado al resto como hacer un trabajo correcto, pero el ejecutarlo él mismo era diferente, con nerviosismo salió a atender los pedidos, la cara de los demás chicos al verle fue de una gran sorpresa, inmediatamente se robo las miradas de los clientes habituales ya que un "otokonoko" nuevo siempre era bienvenido y el centro de atracción
— Jefe te ves muy bien, nos estas opacando— le gritó divertido Takao.
— Pensé que te verías horrible, pero estas pasable— Hanamiya y sus comentarios sin discreción.
— Cállense idiotas, no ven que estoy nervioso.
Sus mejillas ardían, sabía que la mayoría de las miradas estaban sobre él, se aproximó a una de las mesas mentalizando cuidadosamente el protocolo hasta que se dio cuenta de quién sería su primer cliente ¿Qué hacía él acá?
— Oh Fukui tú… tú me dijiste que administrabas en este local, que sorpresa verte así vestido de maid.
— ¡Eso es porque tengo problemas de personal por eso tuve que asumir este rol! De todos los días ¿justamente tenías que venir hoy?
— Lo siento tengo hambre, por cierto te ves adorable estas muy "moe" ¿así se dice cierto? — enrojeció a más no poder ese chico era su amigo desde la preparatoria, le tenía mucha confianza e incluso compartían un departamento pero por alguna razón que este lo viera vestido así le hizo sentir realmente incomodo
— Liu ¿Qué haces acá? Deberías estar estudiando, anda no seas vago y lárgate a hacer tus cosas ¡Y deja de mirarme así!
— Ya te dije que tengo hambre así que ¿por qué no me atiendes?
— Eres tan molesto hombre está bien ¿qué quieres? Digo "Bienvenido mi amo que es lo que se va a servir"
— AJAJAJJA eres tan lindo que me dan ganas de comerte. — le dijo Wei sin dejar de mirarlo.
— Cállate idiota.- — Agachó la cabeza para ocultar su notorio sonrojo.
Hanamiya y Takao rieron con la aparente" molestia "de su jefe de personal quien se pasó toda la mañana intentando llevar bien el trabajo y sacarlos del apuro.
/
Por la tarde llegó el nuevo chico, el jefe del establecimiento decidió que no sería solo un reemplazo ya que el café había crecido mucho y necesitaban más personal
Fukui respiró tranquilo por fin se había terminado su tormento, fue a cambiarse para poder entrevistar al muchacho.
Le indicó que entrara a su oficina, este parecía estar al borde de una crisis de nervios.
— ¿Y dime? ¿Cuál es tu nombre?
— ¿Mi…mi nombre?
— Sí, tu nombre ¿Cuál es?
— Soy… soy... me llamo Sakurai Ryou— respondió el castaño.
— Muy bien Ryou ¿tienes algún tipo de experiencia? ¿Has trabajado antes?
— No señor yo… lo siento… no he trabajado nunca antes... lo siento.
— No te disculpes, al parecer el Saito te contactó por algo, te pondré a prueba tres días dependiendo de tu desempeño veremos si te quedas o no con el empleo, será difícil debido a que en estos momentos estamos con falta de personal, por cierto ¿sabes a lo que va este trabajo verdad? Este es un "otokonoko café"
— Lo sé… señor yo… yo puedo hacerlo
— Está bien Sakurai entonces ¡bienvenido! Como tienes una talla parecida a la mía te daré mi uniforme sólo lo usé una sola vez— Le entregó la caja con el traje que había guardado hace poco— Te explicaré el procedimiento…
Luego le dio largo sermón sobre lo que se debe y no hacer en el café, el pobre chico estaba realmente nervioso e intentaba captar cada palabra, Kensuke se preguntó si de verdad podría realizar el trabajo de buena forma.
— Vamos ve a cambiarte, te sentirás extraño por un tiempo pero es normal ya que jamás te has vestido de mujer, muchos clientes son algo extraños, pero tranquilo ya verás que todo saldrá bien.
— Ah eso sí, no me preocupa vestirme de mujer, he hecho cosplay antes…yo… lo siento…lo siento quiero decir que claro que me esforzaré… señor
— ¿Cosplay? Bueno no importa ¡Ganbatte Sakurai! — le animó
Fukui esperó fuera a que terminara de cambiarse cuando salió se vio agradablemente sorprendido Saito tenía buen ojo con los meseros todos eran muy "moe" delicados y costaba distinguir si eran en realidad hombres o mujeres cuando lucían vestidos de esa manera tan adorable.
— Vamos te presentare con los demás. — salieron y Kensuke los reunió a todos
— Chicos él es el nuevo empleado está a prueba tres días, su nombre es Ryou Sakurai espero sean amables con él y lo ayuden a desempeñar una buena labor.
— Tsk este se ve más "cotonete" y debilucho que Kuroko— le susurró Hanamiya a Takao.
— Cállate, no te vaya a escuchar, pobre tipo se ve que está nervioso.
Sakurai Ryou 22 años, hasta el momento desempleado, vive con su abuela, sus padres se fueron a vivir fuera de Japón pero este decidió quedarse para cuidarla, es un mangaka aficionado y vive de su sueño de convertirse en uno profesional, actualmente trabaja en un proyecto amateur para entrar en un concurso de manga, pero no podía seguir sin empleo remunerado, se gradúo hace un año de "administración y servicios en hotelería" pero hasta ahora no pudo encontrar trabajo en ese campo, un buen día mientras visitaba como de costumbre Akihabara vio uno de los anuncios de "se buscan meseros " en varios establecimientos, envío su solicitud a varios al poco tiempo fue llamado.
Inmediatamente pudo acoplarse al trabajo y para sorpresa de todos resultó ser un muy buen mesero ¿cómo no serlo? Si el público a quien atendía en su mayoría era igual a él "unos otakus frikis sin vida" como el común de la gente suele llamarles.
— No pensé que ese hongo lo entendería tan rápido— exclamó Hanamiya mientras observaba a atónito
— Eso es porque sueles dejarte llevar por la apariencia, mira es mejor que nosotros y no lleva ni media hora— a Takao le sorprendió la vitalidad del nuevo integrante, le agradaba el chico se veía agradable y simpático
— Por cierto, Nadie me aviso de lo que le había ocurrido a Kuroko y los demás y no es que me preocupen, por mí que se mueran
— ¡Hana-chan! ¿Ves como nos quieres mucho? No te podían avisar porque te has negado a darnos tu número telefónico.
— Ya te dije que no me importa, por mí que se mueran. — se dio la vuelta y se fue ofendido, Hanamiya si que era un sujeto extraño.
/ /
Le dieron el alta en el hospital pero no se fue a casa, decidió quedarse un tiempo más con Murasakibara, tenía muchas ganas de pasar tiempo con él, si bien todos esos años se había propuesto olvidarle algo dentro de sus corazón se lo impedía y en estos momentos agradecía que así fuera, se sentía muy idiota ya que a causa de la desconfianza y orgullo le había perdido años atrás viviendo engañado y negándose a ver que en el otro sólo existía amor por él.
Al entrar al cuarto vio que todavía dormía, según lo que se había enterado la recuperación estaba siendo muy rápida y dentro de poco le darían el alta aunque debía permanecer en reposo en casa
Se sentó a su lado provocando que Atsushi por instinto se despertara inmediatamente
— Aka-chin ¿Ya te vas? ¿Estás mejor? — preguntó adormilado refregándose los ojos con ese gesto de niño pequeño que tanto amaba Akashi.
— Si Atsushi ya me dieron el alta médica, pero no te preocupes te vendré a ver a diario hasta que salgas.
— No, Aka-chin debe descansar en su casa también, yo estaré mejor sabiendo que así es.
— Pero… pero, esto es mi culpa yo sólo quiero… permanecer a tu…- cortó la frase al darse cuenta que estaba a punto de decir algo muy comprometedor, ambos habían acordado ser amigos por ahora.
— Tú no tienes culpa de nada ya lo hablamos Aka-chin, tranquilo me pondré bien más pronto de lo que crees, lo único que quiero es volver al trabajo para verte y estar con… — También se silenció de golpe lo que menos quería era presionar a Akashi, debía ir despacio conquistarlo de a poco.
— Atsushi ¿tú vives con Himuro verdad?
— Sí, él me ayudo cuando tuve que irme de mi casa por lo que te conté, pero como ya dije antes entre él y yo no hay nada más que una gran amistad, Muro-chin anda baboso por Zuki-chin pero esté no lo toma en cuenta es muy gracioso porque que nunca antes alguien lo habían rechazado.
— Ah sí bueno, no tienes que explicármelo, siento haberlo preguntado no me hagas caso.
— A mí me gusta que me preguntes, eso significa que te importo.
— Siempre me has importado, incluso cuando pensé que estabas con otro solo quería que fueras feliz, aunque me moría de cel… nada.
— Aka-chin te amo, digo no… ósea si pero no te asustes.
— Jajajaj Atsushi- en ese momento Akashi le regalo una de esas bonitas risitas sinceras que tanto le gustaban.
— Eres lindo cuando sonríes Aka-chin quisiera mirarte todo el día.
— Tú también eres…- no pudo terminar de decir lo que era ya que entró Himuro a la habitación, Akashi puso mala cara.
— Atsushi ¿como estas? Te traje tus cosas.
— Muro-chin, bien ¿cómo andas tú?
— Yo mejor que nunca, parece que interrumpo algo ¿o no?
— No te preocupes Tatsuya yo ya me iba, que estés mejor Atsushi— salió de la sala rápidamente, aún le daba desconfianza ese tipo a pesar de ya saber que Murasakibara no lo había abandonado por él ¿celos? No tenía razón de ser, después de todo no eran nada, su cabeza estaba confusa, amaba a Murasakibara pero ¿comenzar una relación con él en esas circunstancias? No era lo apropiado, debía concentrarse en su trabajo, recogió sus cosas, iría a su departamento a dormir un poco, al salir a la calle el miedo le recorrió ¿Qué pasaría si alguno de esos hombres lo estaban esperando para cobrar venganza? No, eso no era posible se encaminó rápido sin tiempo para pensar en nada más.
— Muro-chin Amo a Aka-chin lo voy a recuperar.
— Ojala tengas suerte, yo ya estoy a punto de hacer que Izuki me tomé en cuenta.
— Jajaja Muro-chin no puedo creerlo, jamás pensé oírte hablar así de alguien.
— Cállate tú te la vives diciendo "Aka-chin esto, Aka-chin lo otro" así que no tienes cara de molestar.
— Lo amo, quiero que me amé también.
— Los hombres debemos ser fuertes, vamos a esforzarnos Atsushi.
— Si demos lo mejor de nosotros Muro-chin.
/
La temida noche para Midorima llegó, ese día decidió ignorar a Oha-asa y no conseguir el objeto de la suerte que era "un artículo de la persona a la que amas" no podía mirar a Takao a la cara, se sentía débil y estúpido por haber aceptado esa ridícula farsa y sin querer reconocerlo consideraba que estaba traicionando al pelinegro.
Se arregló con un traje que habían preparado para él muy fino de la mejor tela, todo el día las empleadas habían estado limpiando la gran casa como si un gran evento estuviera a punto de ocurrir.
Al bajar al comedor se fijó en el perfecto orden, las mejores vajillas, el mejor vino, todo listo y dispuesto para recibir a los importantes invitados de su padre.
— Shintaro te ves maravillosamente bien— le alabó amable su madre, este solo fingió una amarga sonrisa, todo lo hacía por ella, su amada progenitora.
Pronto bajó también su hermana engalanada con un hermoso vestido azul que le hacía resaltar sus bonitos ojos verdes, Shintaro realmente amaba su familia con todas las fuerzas de su corazón por lo que le costaba horrores ir en contra de sus deseos, pero ya lo había decidido, él tenía derecho a construir su propia familia con la persona a la que amaba… con su precioso Kazunari.
Escuchó el timbre inmediatamente las empleadas fueron a recibir a los invitados
Entraron tres personas, una señora ya mayor pero muy atractiva de cabello y ojos castaños un hombre que parecía de edad cercana a la señora muy elegante y la que visiblemente era su "prometida" una joven bastante guapa castaña igual que su madre y muy alta para el promedio de mujer japonesa de más o menos 1,74 como de la estatura de Takao, otra vez se descubrió pensando en el pelinegro.
— Hijo este es el señor Ichinose y su familia, su esposa Ayaka Ichinose y su bella Hija Ayame Ichinose.
Saludó de la forma más educada posible a todos los integrantes de aquella adinerada casta.
Al momento de saludar a la muchacha notó el fuerte rubor de sus mejillas, eso era lo peor que le podía pasar, hasta ese momento mantenía la vaga esperanza de que la mujer tampoco estuviese de acuerdo con aquel acto de conveniencia que los uniría a la fuerza.
Se sentaron a la mesa a cenar por parte de Midorima el ambiente estaba bastante tenso ya que este ni siquiera se había molestado en hablar estaba con la cabeza gacha sin prestar atención.
— Y supongo que tu hijo Shintaro está de acuerdo con el compromiso ¿verdad?-manifestó el padre de la chica.
— Por supuesto que lo está— defendió el señor Midorima.
— Es que lo veo tan poco interesando en mi hija que me hace dudar.
— Shintaro es una persona reservada además está cansado ya que estudia mucho
No pudo hacer nada más que enrojecer de ira, su padre lo estaba vendiendo, era odioso pensar en eso, claro que no estaba interesado en esa mujer, quería gritárselo a la cara pero…
— Mi hijo es así, pero no se preocupe arreglé una cita para ellos dos, la próxima semana pasarán el día juntos para que se conozcan- dijo entusiasmada su madre quitándole toda la fuerza para mandar al carajo toda esa situación
Le cayó como balde de agua fría, pero no podía hacer más que obedecer por ahora, todo sea por la única mujer a la que amaba de verdad, su madre.
/
Pasaron tres Días desde el incidente del callejón, Izuki volvió a trabajar al café junto con Kuroko al mismo tiempo el plazo para pagar la deuda vencía, le esperaba lo peor y estaba consciente de eso, lo más seguro es que terminaría muy mal, Fukui hizo las gestiones para adelantarle otra vez el sueldo pero esta vez no pudo hacer nada, Saito no había querido darle ni un solo peso su paga, todo el día estuvo cometiendo errores estúpidos y sin sentido no podía concentrarse en lo que hacía
— Izuki-kun ¿pasa algo? No te ves bien, estas pálido y te has equivocado mucho hoy.
— No pasa nada Kuroko, siento mis errores, prestaré más atención.
— Está enfermo todavía parece, en todo el día no ha dicho ninguno de sus chistes malos- dijo Takao intentando animarle.
— ¿De verdad? Esta muy grave entonces- le siguió el juego Hanamiya hasta que se ambos se toparon con esa mirada de Kuroko que tanto miedo les daba.
— ¡Basta chicos esto es serio! — Les reprendió— ¿te sientes enfermo por los golpes? si es así deberías ir a que te revise un médico otra vez.
— No, no es eso.
— ¿Tienes algún problema? Puedes hablar conmigo si quieres.
— Kuroko, si quiero hablar contigo a solas— Tetsuya les hizo una seña a los otros dos para que se fueran a resolver sus asuntos, estos asintieron de mala gana y se retiraron.
— Puedes contarme lo que sea, te escucharé
— Hay algo que quiero que sepas por si mañana no llegó a trabajar o no me vuelves a ver- dijo Izuki en tono bajo mirando al piso.
Tetsuya tenía sus propios problemas, grandes problemas según él, pero no podía negarse a escuchar a ninguno de sus compañeros así que se dirigieron a la sala de los casilleros para poder hablar más tranquilos.
— Lo más probable es que esta noche me maten. — soltó sin más Shun.
— ¡¿Qué?! Definitivamente este es el peor de tus chistes, con eso no se juega Izuki-kun.
— No es un chiste ni un juego de palabras, debo pagarle un dinero a la Yakuza y no tengo como hacerlo.
— ¿A la Yakuza? deja de bromear por favor, estas asustándome de verdad.
— Kuroko no es broma, mi hermana pequeña estaba muy enferma necesitaba un trasplante de corazón este era muy costoso, la única opción para salvarla fue hacer un trato con un prestamista de la Yakuza ya me atrasé una vez con el pago, casi me violan si no fuera por Himuro.
— Izuki-kun eso es muy grave, debes ir a la policía
— ¡Por favor Kuroko! tú y yo sabemos cómo es esto, son Yakuzas por Dios, me matarán igual o peor aún, me venderán.
— ¿Cuánto? ¿Cuánto es lo que necesitas?- se estaba desesperando apenas podía concebir una idea tan horrible.
— 45.385 yenes.
— Eso es casi todo tu sueldo.
— Lo es, el mes pasado me lo adelantaron, pero ahora Saito no lo autorizó.
— Pero y ¿si le explicas?
— Me echarían del trabajo Kuroko, esto es algo ilícito, estoy cometiendo un delito, no tengo salida, hoy debo juntarme con el tipo que trabaja para el prestamista a las 9 PM en una cafetería cerca de aquí , si no llego irá por mí a mi casa a matarme, violarme o que se yo…
— ¿Por qué no nos pediste ayuda?
— Es mi asunto, no puedo involucrar a más gente en esto, si te lo cuento es porque alguien debe saber lo que me pasó si es que mañana no llego, es una gran carga perdóname Kuroko.
— ¡No es solo tu asunto el que te maten Shun! ¡Somos tus amigos!- le gritó fuerte haciendo que el otro se sobresaltara.
— ¡Entiende no quiero meter a nadie en esto! Si les pasa algo a alguno de ustedes jamás me lo perdonaría.
— Esta noche te vas conmigo a mi casa.
— De ninguna forma, no voy a exponerte a ti ni a Kagami.
— Será sólo un día, hablaremos con Himuro, él maneja mucho dinero gana bien y seguro no se negara a prestarte y mañana le pagas a esos desgraciados, Izuki-kun no voy a dejarte aunque tenga que amararte o dejarte inconsciente te vas conmigo.
— No puedo pedirle eso a Himuro ¿Cómo voy a deberle también a él? No quiero que sienta que me aprovecho, Kuroko no puedo— Su respiración se volvió agitada, la calmada compostura sensata que había mantenido se quebró y comenzó a llorar.
— Todo va a estar bien, estaré contigo, te protegeremos.
Kuroko lo abrazó entendía lo que era hacer algo por alguien a quien amas, comprendió el miedo de su amigo, lo ayudaría y Kagami entendería, Rogaba para que pudieran salir bien de ese café esa noche.
/
Gracias por leer.
