Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

¡Hola! Estoy aquí, pasando a dejar un nuevo capítulo que espero que sea de su agrado, también, como en el capítulo pasado (y posiblemente lo seguiré pidiendo hasta hartarles) voy a invitar a todo aquel que tenga la posibilidad de apoyar a los damnificados de los sismos del día 07 y 19 de Septiembre, si no pueden hacer una donación de efectivo ya sea a la Cruz Roja Mexicana o a Los Topos, o... si está en tu posibilidad, apoyar de igual manera a los afectados de Puerto Rico por el huracán María por favor, acudan a alguno de los distintos Centros de Acopio y donen aunque sea una botella de agua, incluso el más mínimo detalle de una persona puede contar para alguien que está pasando por un mal momento, así que los invito a ayudar a los afectados de Oaxaca, Chiapas, Morelos, la Ciudad de México, el Estado de México y Puerto Rico.

Hola, hola, bueno, es relativamente temprano comparado con la hora que normalmente actualizo, pero como podrán adivinar, ya lo tenía escrito, ahora otra actualización requiere mi atención xD muchas gracias por todo su apoyo, nos leeremos el Martes ;)

Gracias por su atención, y espero que sea de su agrado el capítlo.

Por cierto; cualquier error, no duden en hacérmelo saber, lo arreglaré.


Se quedó completamente inmóvil, observando a los dos hombres, Draco sonreía completamente feliz, como si el varón que lo acompañaba se tratase de su padre, o una especie de Papá Noel, no tenía idea, el castaño se llevó el whiskey a los labios, dio un trago y le dio el vaso a Draco, para poder avanzar hasta la mujer, que se había quedado clavada en el suelo, y aunque había intentado salir corriendo del lugar, en cuanto Tom Riddle avanzó hasta ella, sus piernas no le respondieron en ningún momento.

—Es un placer –estiró la mano, el cerebro de Ginevra estaba en piloto automático, porque ni siquiera se dio cuenta en qué momento había accedido a estrecharle –simplemente –hizo una pausa –te has vuelto una mujer completamente extraordinaria ¿te lo había dicho mi ahijado? –sonrió.

—Bueno, apenas comenzamos a tratarnos bien de nuevo, así que tu llegada a Londres augura que las cosas irán viento en popa ¿cierto, Gin?

— ¿Qué? –cuestionó.

—Le pedí que viniera –argumentó Draco –hacía años que no lo veía, así que le pedí que viniera, él accedió.

—Es muy raro que le diga que no –admitió –llegué aquí, y me enteré de muchas cosas, así que tuve que mover mis fichas, soy muy bueno en ajedrez ¿sabes eso?

—Me imagino –sonrió Ginny y zafó su mano del agarre de Riddle.

—Dejé el tablero hace años, según yo, tan bien acomodado que nadie podría aventajarme, pero ¡vaya sorpresa! –Acarició el rostro de Ginny –alguien sí lo hizo.

—Pues aprendió del mejor, supongo –soltó –yo… tengo que irme, Draco –observó al rubio y avanzó hasta él –cuando tu… padrino, se marche, podremos vernos.

—Es que no me iré –soltó Riddle, haciendo que ella girara y la mirada aterrada provocara una sonrisa en el castaño –así que… los invito a comer ¿qué dicen?

—Yo no puedo –informó Draco –tengo una cita en una hora y tengo que llegar.

—Comprendo, pero… tú no vas a rechazarme ¿o sí? –Le sonrió a Ginny –digo, me interesa saber más de la mujer de la cual ha estado enamorado Draco por años.

—Yo… no creo que pueda…

—Puedes pedirle a Theo que pase por Asher.

— ¿Asher? –interrogó serio Tom Riddle.

—El hijo que tiene Ginevra con Oliver Wood –informó Draco.

— ¿Ah sí? Mira, que interesante conversación.

El corazón de Ginevra seguía golpeando fuertemente contra su cavidad torácica, a pesar de que quería negarse, no era la mejor opción del mundo, tenía que ir con Riddle y preguntarle la razón real de haber vuelto a Londres, se suponía que él había comprado la mejor isla del planeta y había construido su imperio ahí, él movía los hilos, pero no se presentaba frente a nadie, porque todos eran indignos de él, así que tenerlo en el apartamento de un simple cantante mediocre, era algo sorprendente, ya que ni a los eventos ante la Reina asistía.

—Entonces te veré después, Draco –soltó Riddle, caminando hasta la puerta –Tu chica, Ginevra y yo, iremos a conocernos mejor.

—No es mi chica –contestó Draco –aun –sonrió.

Necesitó que Tom le dijera que lo siguiera dos veces, para que sus pies reaccionaran, el beso cálido de Draco en su mejilla hicieron que el pecho le doliera más, siempre pensó que sería Wood quien trajera al monstruo de vuelta, pero no Draco.

El ascensor se abrió, así que Riddle entró primero, dándole una mirada severa para que ella lo hiciera, bajó tres pisos sin que él hablara, sólo se estaba arreglando los puños, aumentando la incertidumbre y el terror en los pensamientos de la pelirroja, para su fortuna, el ascensor volvió a abrirse.

—Lo siento, creo que podrán esperar el siguiente –contestó amable, las personas le miraron extrañados, y al ver la mirada de súplica en la chica, giraron y se alejaron.

Siguió sin decir nada tres pisos más, la mente de Ginevra iba de un extremo a otro, observó las cámaras de seguridad, bueno, al menos no intentaría nada ahí, se rió para sus adentros, como si una simple cámara de seguridad impidiera que Tom Riddle hiciera lo que se le diera la maldita gana en el maldito lugar que él quisiera.

—Fue un buen plan –murmuró él –tengo que felicitarte por ello, mi querida Katie.

Se giró hasta ella, acortando el espacio entre los dos y acariciando su mejilla sólo con sus dedos índice y medio, el contacto la hizo temblar, como hacía mucho tiempo atrás no lo hacía, sus falanges estaban frías, en comparación con su piel cálida.

—Muy poca gente logra engañarme, pero supongo que ya sabes eso.

—No sé por qué volviste…

—Draco me lo pidió –musitó, acercando su rostro al de ella –me dijo que estaba por el buen camino de recuperar a la mujer que su padre le había arrebatado, y bueno –sonrió –soy como un padre para el chico, sabes, él me adora más que a su propio padre –pegó sus labios al cuello de la pelirroja.

—Yo no…

—Nunca pasó por mi mente que la mujer que le interesaba al chico eras tú, significa que tenemos gustos parecidos ¿no lo has pensado? –sonrió.

—Y… ¿ya le dijiste que eres quien tiene a su madre? –soltó en un susurro.

—Y… ¿ya le dijiste que eras mi amante? –cuestionó con un tono burlón.

—Jamás sospeché que lo conocías –admitió.

Las palabras de Pansy la golpearon de nuevo "Él jamás va a perdonarte", Parkinson sabía que Riddle y Draco estaban relacionados, por eso se lo había advertido, quería golpearse contra las bardas relucientes de aquél ascensor.

—Puede tomar el siguiente ascensor –informó a la anciana que los observó enfadada, pero no subió –creo que merecemos un poco de privacidad.

—Tom –pidió Ginny.

—Aun no sé qué voy a hacer contigo –admitió –ahora eres un problema más que una bonita distracción.

—Yo no soy un problema para ti –contestó.

—Claro que lo eres ¿sabes por qué? –Sonrió –si has pasado tantos años en el anonimato es porque… mi querida Ginevra, yo busqué y busqué a Katie Bell, y ella lamentablemente murió –negó fingiendo tristeza –lo cual fue muy conveniente para ti, porque en ese momento dejé de buscar.

—La adicción terminó con ella.

— ¿Qué pasó con el hijo de Oliver? –cuestionó.

—Sobrevivió el parto, Katie me dijo que no permitiera que Oliver se acercara a él, se lo prometí.

—Así que lo robaste –la pelirroja negó.

—No sobrevivió la desintoxicación –musitó, Tom la sujetó del cuello, estampando la espalda de la chica contra la pared reluciente del ascensor.

—Entonces ¿por qué Oliver piensa que Asher es su hijo?

—Por que hice pasar a mi hijo por suyo –contestó rabiosa.

—Oh, así que soy el padre de Asher –sonrió triunfal –justo cuando comenzaba a preguntarme ¿a quién voy a heredar todo mi imperio? –soltó una risita fría.

—No vas a acercarte a Ash –soltó rabiosa.

—Esa actitud tuya, tan valiente y estúpida –sonrió –fue lo que te llevó a esto en primer lugar.

—Katie era mi amiga –bufó Ginny.

—Katie era una zorra drogadicta, habría vendido a su hijo por una dosis más.

—Si hubiese sido capaz de eso no me habría pedido…

—Hubiese dejado las drogas si hubiese amado a ese hijo, no lo hizo, no era como tú, que sí las dejaste, oh, espera, esa sólo fue la cortina de humo que creaste, dime, Ginny –se burló de ella –alguna vez… tú… ¿Alguna vez realmente ingeriste todo aquello que presumiste que ingerías? –la pelirroja negó –ya sabes dónde terminaban ¿cierto? –La mirada de Ginny volvió a alzarse hasta Tom Riddle, que veía al frente con una sonrisa fría –en la vena de Katie Bell.

El hombre volvió a presionar el botón, haciendo que el ascensor volviera a moverse, al llegar al estacionamiento la dirigió a su auto, ella no dijo nada, no podía salir corriendo no podía hacer nada, le preocupaba la seguridad de Asher.

—Me gustaría conocerlo –informó –a nuestro hijo –acarició la pierna de Ginny, ascendiendo cada vez más, cuando estuvo entre las piernas de ella, quitó la mano.

—&—

Draco condujo completamente desesperado, hacía mucho que no veía a Astoria y realmente quería saber cómo le estaba yendo con las terapias, así que se apresuró, aparcó el auto fuera de la casa de la pareja de chicas y tocó un poco fuerte, la cara de Kat apareció.

—Voy a cortarte la mano si despiertas a Elizabeth –gruñó.

—Lo siento, lo siento –se disculpó –estoy buscando a tu novia.

—Está adentro –se hizo a un lado –en su despacho.

—Bonita casa, por cierto –sonrió.

—Tú la pagaste –rezongó la mujer.

—Ustedes la eligieron –le recordó.

Draco avanzó hasta el despacho de Astoria, entró sin tocar, así que se sentó frente a la chica, que tenía el ceño completamente fruncido y un par de expedientes sobre la mesa.

—Dime ¿qué encontraste? –soltó.

—La dirección de los Diggory –contestó –en realidad sólo la de Amos Diggory.

—Pero él podrá decirle a su hijo ¿no?

—Eso realmente espero ¿Cómo va el caso con Oliver?

—Bastante mal, por eso necesitamos al padre de Ash, voy a ofrecerle dinero, para que declare que Ash no le interesa y que…

—Según dijiste que Ginevra nunca le dijo ¿no es así? Digamos que Cedric se alejó de las drogas y le interesa hacerse cargo de su hijo ¿Qué harás?

—Estoy por el mejor de los caminos con Ginevra –informó a Astoria –no voy a dejar que ningún idiota que quiera hacerla de un buen padre después de tantos años…

—Asher no es tu hijo, Draco, y Cedric tiene derecho de verlo, él no lo abandonó ni pidió que lo abortaran, como tú lo hiciste con tu propio hijo, así que tienen que darle esa oportunidad si él la pide.

—Él va a tener que rechazar a Asher, no me importa que tenga que darle para eso.

—Qué estarías dispuesto…

—Si quiere mi fama, se la doy, si quiere mis contratos está bien, pero lo quiero lejos de Asher y de Ginevra.

— ¿Por qué? –interrogó la chica.

—Sólo no soporto la idea de otro merodeándolos, es…

—Ellos representan la familia que jamás quisiste, que no quieres ahora, Draco, has estado planteándote regalarle a Asher a su padre para que eso deje a Ginevra libre para ti, has estado pensando en operarte y no correr el riesgo…

—Asher es mi mejor pase a un hijo mío sin serlo ¿comprendes? –Inquirió –Asher puede seguir siendo Weasley, él no tendrá los genes de mi padre y de mi abuelo, no tendrá esa miseria en la sangre que tengo yo.

—Te encariñaste con el niño –sonrió enternecida la mujer.

—Es imposible no encariñarte con él –se encogió de hombros Draco.

—Lo poco que lo traté, me pareció un niño increíble –admitió Astoria.

—Cada que veo a Asher, veo un niño asombroso, Ginevra y su familia lo han educado de una forma tan increíble, que han hecho de él a pesar de su corta edad, una persona estable, lo veo y veo todo lo que no podría ser un hijo mío.

—Tú no eres tu padre, Draco, jamás has tratado mal a Ash y siempre lo has aconsejado bien.

—Porque quiero acostarme con su mamá –sonrió cínico.

—Sabes que esa no es la razón –lo reprendió la chica.

—Nunca lo he hecho, pero sí que lo he pensado, y en el fondo sé, que si no le he dicho nada malo, no es por falta de ganas, sino porque no me siento con la presión, no es mi hijo, no puedo traumarlo, pero si lo fuera, mis palabras no se medirían en ningún sentido, lo sé, me conozco tan bien, he mantenido esa parte de mí siempre oculta, y las pocas veces que le he dejado salir, he lastimado a quien más que he querido.

—Así que era tu lado Malfoy el que hablaba cuando le pediste a Ginny que abortara –musitó Astoria y Draco asintió.

—Dame la dirección de Amos Diggory –pidió Draco.

Astoria Greengrass escribió en un trozo de papel la dirección y se la entregó, se despidió de él con una sonrisa amable, pero no dijo nada, así que él se alejó sin decir algo.

Condujo tranquilo, la dirección del hombre no era muy lejos, así que sólo se tardaría 45 minutos en llegar, quería saber cómo era la otra parte de Ash, los Diggory tenían que ser buenas personas, porque ese niño no había salido para nada torcido.

El barrio era tranquilo, y pudo imaginarse a sí mismo llevando a Ash con Ginevra cada fin de semana a que visitara a su abuelo, claro, si es que después de saber de él le querían en su vida.

La puerta se abrió, sacándolo de sus pensamientos, un hombre de la edad de Arthur Weasley le abrió la puerta, claro que sus ojos no eran tan fríos y llenos de odio como los del progenitor de Ginny, sino más bien amable, le sonrió sin comprender su presencia.

—Estoy buscando a Amos Diggory –musitó Draco.

—Sí, soy yo ¿en qué puedo ayudarlo? –interrogó.

—Es sobre su hijo Cedric.

El rostro del hombre cambió de inmediato, asintió y se hizo a un lado, para dejarlo pasar, le ofreció té y galletas, que Draco no despreció, porque iba ahí a decirle sobre el hijo que tenía su hijo, y se vería descortés no aceptar nada.

—Me imagino que Cedric y usted…

—Nunca fuimos amigos en realidad, aunque le conocí –admitió –me imagino que bueno, dejó las drogas –el hombre frunció el ceño.

—Mi hijo jamás consumió drogas –contestó en un tono desconcertado.

—Le dije que no le conocía muy bien –sonrió incómodo Draco, pero le tranquilizó saber que la otra mitad de Ash genéticamente no tenía esa clase de vicios.

—Sigo sin entender su visita.

—Vine aquí a hablar del hijo que tuvo su hijo con… una amiga mía.

El rostro del hombre se iluminó, como si le hubiese dado la mejor noticia del mundo, así que al menos Asher sería querido en su familia paterna, eso lo incomodó más de lo que el mismo Draco lo hubiese querido.

—Vera, estoy aquí porque quiero que su hijo Cedric… hay un hombre que está peleando por su custodia, y aunque mi amiga no ha querido molestar a Cedric por estos diez años…

— ¿Diez años? –Cuestionó sin comprender –dígame ¿cuántos años tiene ese niño?

—Comprendo que dude que su hijo sea el padre pero, Asher tiene nueve años y…

—Significa que el niño nació en 2004 ¿cierto?

—Sí –admitió Draco, a inicios de año…

—Lo lamento señor, pero ha venido por nada –se levantó de su asiento –espero que tenga un buen regreso…

—Pero si me permite explicarle…

—Voy a ser honesto y decirle que me encantaría la idea de tener un nieto, algo tangible de mi hijo en este mundo, pero… jamás ocurrirá, por lo visto.

—Espere, no comprendo…

—Cedric murió en 2002, señor…

—Malfoy –contestó y las palabras de Amos Diggory le daban vueltas en la mente Cedric murió en 2002.

—Bueno, mi hijo señor Malfoy, murió en mayo de 2002, en un accidente de tráfico.

Draco salió de la casa del señor Diggory, completamente en shock, no podía creer lo que ese hombre le había dicho, si Cedric no era el padre de Ash, significaba que Ginevra le había mentido, entonces ¿Oliver Wood era o no el padre de Asher? Y si no era ese tipo ¿quién rayos era?

Se subió a su auto, se colocó el cinturón de seguridad y se recargó en el respaldo del asiento, completamente fuera de sí, con la cara y las palabras de Amos Diggory girando en su cerebro.

Cedric murió en 2002.

Cedric murió en 2002.

Cedric murió en 2002.

—&—

Ginevra Weasley observó al hombre frente a ella, estaban en uno de los restaurantes más exclusivos de todo Londres, la agenda ahí estaba ocupada hasta mediados del próximo año, pero con una petición de Tom Riddle, extrañamente habían tenido la mesa más exclusiva libre para ellos, y no conforme con eso, desocuparon todas las mesas alrededor de ellos, porque el señor, quería un poco de privacidad.

—Come un poco –sonrió y observó el plato sin tocar de la pelirroja.

—No tengo hambre.

—Come un poco y posiblemente comparta un poco de mis planes contigo.

—No voy a dejar que veas a Asher.

—Me fascina como usas las palabras a tu favor –admitió –es lo único que tienes a favor ¿cierto? –sonrió.

—No vas a ver a Asher.

—Tranquila, no voy a decirle que soy su padre, después de todo eso lo confundiría mucho ¿cuántos padres puede tener un solo niño? –sonrió.

—Para él Theo es su padre, y sí –lo interrumpió –sabe que no lo es.

—Theodore Nott –suspiró –su padre tenía negocios conmigo, si hubiese sabido que estabas por terminar siendo la señora Nott –sonrió –te hubiese recuperado, a ti, a nuestro hijo y hubiese enterrado la empresa Nott, junto a su único hijo.

Lo observó comer, tranquilamente como si nada le perturbara ¿Cómo una persona con toda la lista de cosas terribles en sus espaldas podía engullir así de tranquilo?

—Con Draco las cosas son diferentes, porque es mi ahijado, y ciertamente lo apreció –informó, dejando los cubiertos a un lado de su plato, observando a Ginny de forma severa –así que dime, y si mientes, no seré tan piadoso ¿Theodore Nott te tocó?

—Yo no sé…

—Bien, dime ¿tuviste sexo con Theodore Nott? –Entrecerró los ojos –sé cuándo mientes, así que piensa dos veces antes de contestar ¿te acostaste con él mientras salían al menos una vez?

—Sí –musitó suavemente, mientras el labio inferior le temblaba, y una lágrima caía por su mejilla.

—No voy a matarlo, no seas dramática –bufó –dime ¿Dónde crees que estamos? ¿En mitad de una trama de mafia? –se burló.

—Contigo nunca se sabe –musitó Ginny temerosa.

—Es cierto, pero no puedo culpar a Theodore Nott, la manera en la que muevas las caderas –sonrió –es para volver loco a un hombre, me pregunto lo que dirá Draco cuando se entere que Asher es mi hijo –negó –posiblemente no querrá volver a verte, no, espera, no es una posibilidad, es un hecho.

—Tom…

—Sigues enamorada de él –soltó al verla –eso sí que es sorprendente, cada que nuestro amigo en común, me decía que estabas enamorada de un tipo, me pregunté de qué clase de hombre podrías enamorarte, ya que es obvio que la buena vida no era suficiente aliciente para ti; y cada que me decía que mientras estabas conmigo, pensabas en ese hombre, quise investigar, pero sólo llegaba a evasivas, es claro que debí buscar por el lado de Ginny Weasley, ahí encontraría más información, como el hecho de tus seis hermanos, unos gemelos –sonrió fingiendo asombro –tu novio el interesante doctor Michael Corner –suspiró –o tu mentira sobre Cedric Diggory siendo el padre de nuestro hijo –sonrió.

—Tuviste muy poco tiempo para informarte.

—No volví sólo porque Draco me lo pidiera, tonta Ginevra –sonrió –digamos que… tengo un contacto que te vio, salvo que tu nombre no era Katie Bell, no me molesto porque ¿tú sabes lo que le hago a las personas que me traen información inútil, cierto? –Ella asintió –bueno, investigo todo sobre ti, y cuando Oliver Wood estaba a punto de usar a sus papis para quitarte a tu hijo, nuestro hijo, decidí volver, claro que Draco no lo sabía, aparecí muy rápido en su puerta, pero no sospechó, así que sumando eso a la investigación que pidió sobre Oliver Wood, bueno, digamos que ayudé a su asistente lesbiana a dar con Amos Diggory –sonrió divertido –creo que a esta hora, Draco debe estar pidiendo que Cedric aparezca para reclamar a su hijo ¿sabes que encontrará?

—Que Cedric murió en 2002.

—Exacto, él no es muy bueno en matemáticas, pero puede adivinar que… es imposible un embarazo tan largo en una mujer ¿cierto?

— ¿Por qué?

—Porque es muy feo que engañes a un hombre, y más si presumes mucho que le amas, así que repacemos esto, él va a descubrir que le mentiste sobre Cedric, y no conforme con eso, que engendraste a ese hermoso niño, conmigo –sonrió –va a romperle el corazón.

—No puedes hacerle eso.

—Yo no le hice nada, fuiste tú, digamos que te creaste un pasado complicado e imposible, toda una novela de misterio, que el único misterio que tenía, era que entraste al mundo de trata de blancas sólo para salvar a tu querida amiga Katie Bell, te topaste con una barrera imposible de cruzar, y bueno, cruzaste hilos, hasta crear una madeja imposible, mezclada con una telaraña perfecta, y ahora, todo está por resolverse –se encogió de hombros –todo esto sólo es tu culpa, no pudiste dejar de acudir al llamado de auxilio de una drogadicta sin futuro, esa valentía y estupidez tuya, como ya dije, fue lo que te metió en esto desde el principio, y si hubieses podido recuperar a Draco, ya no lo harás.

—Así que Draco y yo pagaremos el hecho de que nadie te amé.

—No, no es que nadie no me ame nadie, Ginny, es que realmente mueves muy bien las caderas, y Draco comprenderá lo que digo, porque supongo que fue el que te enseñó cómo hacerlo ¿no? –sonrió.

—Él tampoco va a perdonarte a ti ¿sabes eso? –lo observó.

—No me interesa que no me perdone.

—Bueno, también tiene que saber dónde está su madre –le miró seria.

—Ahora es cuando te recuerdo nuestra corta charla en el ascensor, y tus palabras de "yo no soy un problema para ti" adivina qué –hizo el plato a un lado, para inclinarse hasta Ginevra –me has intentado chantajear hace unos segundos –sonrió –oficialmente te has vuelto un problema, y… no me gustan los cabos sueltos, así que –se alisó la corbata –agradece que Asher tiene un padre rico, con clase y que puede darle una vida increíble, una vez que se deshaga de su madre.

—Vas a matarme.

—No, no, no, mi querida Ginny –sonrió –hay destinos peores que la muerte, recuerda eso, cada que venga a tu mente una forma de escaparte de nuevo de mí, sólo… recuerda lo piadoso que fui contigo y aun así, escapaste, aprendo de mis errores.

Tom Riddle alzó la mano, pidiendo la cuenta, no tardaron demasiado en otorgarla, pagó y dejó la propina más grande que Ginny hubiese visto, si no lo conociera, sin duda la hubiese impresionado.

—Vayamos a conocer a ese adorable niño –sonrió.

—Está con una amiga –contestó Ginny –al menos déjalo disfrutar su último día normal –Tom no hizo ni dijo nada, pero la mujer entendió que respetaría eso.

El chofer condujo hasta el edificio donde estaba el apartamento de Draco, no tenía ni idea de lo que haría, diría, pero todo en ella estaba en alerta, si Asher no existiera, en ese momento se arrojaría del carro en movimiento y correría sin detentarse, pero no iba a dejar a Ash con Tom Riddle.

La mirada de Draco fue de inmediato a la pelirroja, ignorando por completo a su padrino, Ginny notó la sonrisa fugaz en el rostro del hombre mayor, y después dirigió su vista al rubio.

—Hola –saludó ella, yendo hasta él y besando su mejilla.

—Padrino ¿te importa si hablo con ella a solas?

— ¿Quieres que me vaya? –cuestionó.

—No, nosotros saldremos –informó.

—No, no importa, aquí estaré arreglando mis asuntos por teléfono.

—Bien, vamos –sujetó a Ginny del brazo y salió del apartamento.

Draco la dirigió de inmediato a la azotea, como siempre que tenía que hablar con ella, mientras ella se preparaba mentalmente para el ataque.

—Dime –hizo una pausa –y quiero que seas honesta conmigo, con lo que ocurrió entre nosotros, ya sabes, el casi tener sexo –sonrió –quiero saber qué es lo que ocurre entre nosotros ahora ¿estamos intentando de nuevo o sólo fue un impulso?