-Estoy preocupado, ¿cuánto te ha costado esa escoba Vic? -preguntó Teddy mientras acariciaba el cabello de la rubia, quien estaba apoyada en su regazo.

Estaban en la playa mirando el atardecer, el cielo se veía de un hermoso color anaranjado.

Es que, después de Navidad, pasaron unos días en los que Teddy y Victoire se extrañaron demasiado, se mandaban lechuzas, pero no alcanzaba. Asique cuando Bill le dijo a Vic que llevaría a su madre a un restaurante prestigioso por su cumpleaños, le avisó inmediatamente a Teddy que iban a poder verse.

-Eso no importa. Te he roto la anterior, que era muy especial para ti y a pesar de que en aquel tiempo te odiaba no pude evitar sentirme mal por eso -contestó llevando una mano a su mejilla.

Victoire todavía no podía creer la forma tan rápida en que Teddy se había transformado, ya no la miraba de la misma manera, todavía obviamente persistía ese deseo profundo en aquellos ojos oscuros, pero también había algo nuevo, que hacía que el corazón de la leona latiera con fuerza.

-No quiero regresar a Hogwarts -soltó el metamorfomago suspirando.

-¿Ah no? ¿Por qué? -preguntó Vic traviesa, pestañando coquetamente sabiendo claramente la respuesta.

-¿Por qué va a ser? ¡Por los exámenes Weasley! -exclamó el con una sonrisa. Victoire lo miró con la boca abierta.

-¡¿Solo por los exámenes maldito soquete?! -gritó fingiendo irritación.

Teddy rio y se colocó sobre ella rápidamente.

-No quiero volver porque no tengo ganas de fingir que te detesto, cuando en realidad me muero por besarte... -confesó seriamente con una mirada que logró derretir cada célula de la bruja.

Victoire se perdió en aquellos ojos. Era la primera vez que se enamoraba de verdad, era algo maravilloso pero a la vez angustioso, a pesar de que estaban en su mejor momento, la rubia tenía la preocupación de cualquier chica enamorada... ese miedo a que su chico desapareciera de repente... era algo totalmente ridículo, pero aun así lo sentía. Teddy descontrolaba sus emociones de una forma aterradora.

-¿En qué piensas? -preguntó él, acercándose, haciendo que su pulso se acelerara.

-¿Qué? -murmuró distraída, haciéndolo sonreír, esa sonrisa ladeada que la volvía loca.

-En que piensas. Dime. Ahora. -le ordenó, y utilizó una de sus grandes manos para pasar por debajo de su blusa y acariciar su piel.

Victoire gimió bajito, totalmente perdida en aquel toque.

-Son cosas demasiadas cursis para ti, mejor no lo digo -musitó.

El chico detuvo sus caricias y rozó su nariz contra la de ella.

-¿Algo todavía más cursi que ver un atardecer con una chica? No lo creo -bromeó el con una sonrisa.

La rubia sonrió, y llevó una mano a su cabello azul. Se ruborizó al sentir la mirada curiosa del chico.

-Tú... ¿tú no vas a desaparecer, verdad?

Teddy se mordió el labio, intentando no reír, no porque quería burlarse, sino porque Victoire se veía adorable con esa carita de preocupación.

-Nunca -contestó él, dándole la seguridad necesaria.

Teddy se acercó y capturó suavemente los labios de la chica, haciéndola suspirar.

Sus manos comenzaron a acariciar con dulzura aquel suave cuerpo que estaba bajo él.

Victoire se estremeció con el contacto, había extrañado tanto que la tocara así que no puedo evitar soltar suaves gemidos de placer.

La boca del chico bajó por su cuello, y dio suaves y tibios besos allí, sintiendo como poco a poco sus respiraciones se iban agitando.

Victoire lo rodeó con sus brazos totalmente embelesada con su boca sobre su cuello. Teddy estaba siendo dulce, la besaba diferente, ya no era solo pasión, era algo aún mejor, algo que a Victoire la desesperó.

El mago regresó a sus labios para volver a saborearlos con lentitud. Comenzó a desabrocharle la camisa despacio, de botón a botón, hasta encontrar sus pechos, los cuales tocó con demasiada dulzura.

La boca de Teddy llenó de besos los pechos de Victoire, la chica cerró los ojos, totalmente deleitada y complacida por la actitud del chico.

Sintió como bajaba su falda y cuando se dedicó a quitarle sus braguitas, no faltaron las caricias suaves en sus piernas, acompañadas de besos que la hicieron saltar.

Teddy se colocó entre sus piernas ya desnudo, y se acercó a su oído dulcemente para susurrar:

-No cierres lo ojos Vic... quiero que me mires...

Victoire abrió los ojos y se encontró con los de él. Lo amaba. Lo amaba demasiado y aún más cuando la trataba como si fuera la mujer más hermosa del mundo.

Sintió como el mago entraba en ella, no de esa forma brutal como siempre, sino suavemente, dejándola sin aliento.

Victoire gimió y sintió la necesidad de cerrar los ojos, pero lo soportó y lo miró a los ojos.

Teddy apoyó su frente contra la de ella y comenzó a moverse despacio, sin prisas, provocando que la rubia se mordiera los labios.

Victoire llevó una de sus manos al cabello de Teddy para lograr el contacto entre sus labios. La bruja metió suavemente su lengua en su boca haciéndolo gruñir.

-Te amo... -las palabras salieron de la boca de Victoire sin ser pensadas.

Sus ojos azules volvieron a posarse en los de Teddy, asustados, pensando que tal vez se apresuró, que era demasiado para él.

-Lo... lo siento... yo...

La chica fue callada por un beso profundo. Sus manos rápidamente fueron a la espalda del chico para poder abrazarlo con más fuerza.

-Yo también te amo... -murmuró Teddy, tan bajito que Victoire apenas escuchó, pero para ella fue más que suficiente.

Sintió como el mago la llenaba una y otra vez, y unos momentos después sintió como colapsaba en un dulce orgasmo que la hizo sacudir, Teddy la siguió mordisqueando sus labios.

Se quedaron un momento abrazados pero luego el frío los obligó a vestirse. Se volvieron a recostar en la manta y observaron el mar, Victoire apoyada en su pecho y siendo abrazada por el chico.

La bruja estaba demasiada emocionada por lo que había acabado de ocurrir, Teddy le había hecho el amor de la forma más dulce posible y le había dicho al fin que la amaba. Quería pedirle que lo repita otra vez, pero creyó que tal vez sería muy molesto de su parte, no quería que Teddy saliera corriendo. Asique solo lo abrazó y decidió romper el silencio con algo más divertido:

-¿Asique puedes transformarte en lo que sea que yo te diga?

Al no tener respuesta la rubia levantó la mirada y saltó al ver a Bellatrix Lestrange junto a ella.

-¡Teddy! -exclamó la bruja enojada.

La bruja comenzó a reírse hasta transformarse en Teddy otra vez.

-Eres muy dulce. No me transformé en Voldemort porque sé que te daría un infarto.

Victoire le mordió una mejilla.

-¡Auch! ¡Eres mala!

-Transfórmate en... mmm... ¿en un perro?

Teddy riendo se transformó rápidamente en un dulce perrito que no tardó en lamerle la cara y mover la cola alegremente.

-Debe ser tan divertido poder hacer esas cosas -dijo Victoire suspirando.

El metamorfomago se transformó en ella y la observó de la misma manera.

-Es como mirarse en un espejo -rio la bruja -, no me toques... sería raro.

Su clon se rio y llevó una mano a su mejilla.

-Esto es algo... lésbico.

-Sería sexy ver a dos Victoires tocándose -dijo Teddy volviendo a su forma normal.

-¡Hey! ¡Que pervertido!

El chico rio y la volvió a abrazar con dulzura. Le dio un suave beso en su cabello.

-¿Y si dejamos el colegio? Fuguémonos...

Victoire lo miró divertida.

-No dejaré el colegio y tú tampoco, tienes que terminar Lupin, y con buenas notas.

-Mmm... ahora que lo pienso... podrías ayudarme a estudiar, sería divertido estudiar en la Biblioteca... por la noche... -susurró sensualmente en su oído.

Victoire se quedó con la boca abierta.

-La Biblioteca es un lugar sagrado. No lo ensuciaré con tus cochinadas.

-Ya veremos eso...

Teddy se abalanzó hacia ella y comenzó a hacerle cosquillas, Victoire intentó escapar pero el chico ejerció demasiada fuerza, acorralándola por completo.

Rápidamente el juego se transformó en besos y caricias subidas de tono.

-Teddy... ya tienes que irte... mis padres pueden llegar en cualquier momento... -jadeó la rubia embriagada por sus caricias.

-Solo un ratito más... -prometió Teddy, llevándola otra vez a ese mundo de placer donde solo ellos dos existían.