Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

¡Hola! Estoy aquí, pasando a dejar un nuevo capítulo que espero que sea de su agrado, también, como en el capítulo pasado (y posiblemente lo seguiré pidiendo hasta hartarles) voy a invitar a todo aquel que tenga la posibilidad de apoyar a los damnificados de los sismos del día 07 y 19 de Septiembre, si no pueden hacer una donación de efectivo ya sea a la Cruz Roja Mexicana o a Los Topos, o... si está en tu posibilidad, apoyar de igual manera a los afectados de Puerto Rico por el huracán María por favor, acudan a alguno de los distintos Centros de Acopio y donen aunque sea una botella de agua, incluso el más mínimo detalle de una persona puede contar para alguien que está pasando por un mal momento, así que los invito a ayudar a los afectados de Oaxaca, Chiapas, Morelos, la Ciudad de México, el Estado de México y Puerto Rico.

En fin, estamos más cerca de lo que parece del fin, posiblemente, el sábado publique el capítulo final, como sea, espero que sea de su agrado el capítulo y cualquier cosa, no duden en decirla, mientras tanto, nos leeremos el jueves ;)

Gracias por su atención, y espero que sea de su agrado el capítlo.

Por cierto; cualquier error, no duden en hacérmelo saber, lo arreglaré.


El corazón de la chica se tranquilizó un poco, por un instante pensó que lo que él quería hablar con ella era sobre la mentira de Cedric Diggory, pero no, simplemente quería saber lo que había entre ellos, y no es que no quisiera contestarle, estaba dividida, entre que tampoco tenía en claro que término tendrían en ese momento, y que pasaría cuando Riddle hablara.

—No contestas –murmuró.

—La verdad, es que tampoco lo sé –admitió.

—Llegaste, y lo primero que hiciste fue besarme en la mejilla –le recordó –jamás habías hecho eso desde que nos volvimos a ver.

—Si te incomoda, no lo volveré hacer –soltó un poco enfadada, y después sonrió.

—Estás jugando conmigo, eso no deberías hacerlo, Weasley –soltó frunciendo el ceño, mientras avanzaba hasta ella.

Hubo un momento que los dos se perdieron en la mirada del otro, Draco esta vez, fue el encargado de romper el espacio entre ellos para unirse en un suave beso, mientras sus manos acariciaban al otro, mientras sus sentimientos salían a la luz una vez más, sin que ninguno pudiese seguir ocultándolos.

—Te amo –musitó Ginny, escondiendo su rostro en el pecho del hombre.

—Sé que estás en medio de una lucha con Wood, y no sé cómo esto afecte, pero quiero que sepas, que también –guardó silencio, aunque estaba enamorado de ella, las palabras se le atoraban en la garganta, chocando con sus dientes y regresando por donde habían salido.

—Ahora estoy en algo peor que con Oliver –admitió.

—Ya sé lo de Cedric –acarició su mejilla y la besó de nuevo.

—Me sorprende que no estés enfadado y gritándome.

—No me interesa quien sea el padre de Asher, Ginny –admitió –no quiero que venga un tipo a reclamar que es su hijo –negó con una sonrisa –llámame celoso, pero me agrada que él acuda a mí por consejos, porque… así puedo tenerte cerca, pateándome la entrepierna, furiosa mirándome como si quisieras que la tierra me engullera, ese niño y yo, lo mejor que podemos tener en éste mundo eres tú –aceptó.

— ¿Cuándo se irá tu padrino? –interrogó.

—Eres una chica mala –sonrió divertido, pegándose más al cuerpo de Ginny.

—Sólo curiosidad –admitió nerviosa.

—No me lo ha dicho, al parecer tiene –bajó la voz –un hijo ilegitimo –negó –jamás lo hubiese imaginado de él, tan correcto.

—Eso quiere decir que tardará mucho.

—No lo sé, pero ¿sabes qué? Al diablo mi padrino, ven, dejémosle haciendo negocios ¿dónde dejaste a Ash? –interrogó Draco.

—Con los Jones, fue con Amelia.

—Esa niña tiene un tremendo crush con tu hijo ¿lo has notado?

—Sí, y me he cuestionado cuanto le tomará a Ash fijarse en ella.

—No es que sea cruel, pero espero que si las cosas con ellos no funcionaran, que Ash jamás se fije en ella.

— ¿A qué te refieres? –enarcó una ceja Ginevra.

—Tiene cáncer ¿recuerdas?

—No había pensado en eso –admitió ella pensativa.

—Quita esa cara –argumentó Draco con un tono pervertido –o tendré que hacer algo al respecto.

—No me molestaría que lo intentaras –sonrió ella.

—Entonces lo haré.

Hace un par de meses atrás, jamás hubiese pensado en que podría ser una posibilidad estar de esa forma con Draco otra vez, estaba tan empeñada en odiarlo por romperle el corazón, que había cerrado cualquier posibilidad de volver con él, a pesar de que las cosas se habían complicado con la llegada de Riddle a la ciudad, todo con Draco estaba yendo por el buen camino, y no sabía cuánto duraría así, a pesar de sus palabras al respecto de que no le interesaba quien fuera el padre de Asher, ella sabía que en cuanto lo supiera, la odiaría el resto de sus días.

—Se van a asfixiar –dijo la voz de Riddle en un tono de burla junto a ellos.

Los labios de Draco se despegaron de los de Ginevra de manera forzada, sabía que tenía que haber huido de ahí en cuanto ella le dijo que podía intentar hacer que quitara esa cara, pero en su lugar, se habían quedado ahí, comiéndose a besos el uno al otro.

—Lo siento, no queríamos incomodarte –se disculpó Draco.

—Pensé que dijiste que aún no salían.

—No se necesita salir con alguien para poder besarlo –musitó Ginny.

—Sí, eso lo sé perfectamente –soltó en un tono neutro.

—Bueno, padrino, iré con Ginny por Ash y de ahí, los llevaré a su casa, nos veremos por la noche.

— ¿Qué tan en la noche? –interrogó.

—Oh, vamos, soy mayor de edad –se burló el rubio.

—Sí, eso lo sé, es sólo que he hablado con tu padre.

Ginny pudo sentir como Draco se tensaba completamente, su rostro no lo demostró, pero ella sabía cómo le afectaba todo aquello, y también como eso influenciaba en los planes que él tenía, Tom Riddle estaba buscando desequilibrar emocionalmente a su ahijado, para que en cuanto supiera lo de Asher, sumando a su padre, no pudiese pensar con claridad; ya lo había dicho, como conocía tan bien al joven varón, manipularlo no sería tan difícil para él, que era el maestro de la manipulación.

—&—

La respiración agitada de la mujer sumado a los pequeños quejidos estimulaba al hombre sobre ella, que se adentraba con más profundidad en movimientos más rápidos, acercándose cada vez más al clímax, sus labios buscaron los de la chica y se unieron en un apasionado beso, mientras las caderas de ambos se encontraban frenéticas.

No tardaron mucho en llegar al tan ansiado final de su encuentro sexual, el varón salió de la mujer por completo, mientras esparcía suaves y húmedos besos por algunas partes de su cuerpo, ella soltó una suave risita, mientras le observaba directamente.

—Espero que estés disfrutando la vista –sonrió socarrona.

—Tendría que ser algo así como un imbécil para no hacerlo –informó él, pegando sus labios al cuello de la chica, mientras su mano se deslizaba por la piel desnuda de las caderas femeninas.

—Bueno, no eres algo así como el hombre más inteligente e intuitivo del mundo, Potter –se burló la mujer.

—Bueno, Parkinson, sin serlo te parezco atractivo.

—Tu belleza es equitativa a tu inteligencia, mientras más guapo te vuelves, más retrasado eres –sonrió.

—Bien, si continuamos así, no querré volver jamás a Inglaterra –admitió.

—Yo no tengo prisa.

—Eres heredera de un gran imperio –le recordó el hombre –yo tengo un empleo al que tengo que volver pronto.

—Es que eres tan miserable –soltó burlesca.

—Que gran parte de la población mundial me desee, no significa que eso me mantenga –se encogió de hombros.

Puso los ojos en blanco cuando el celular de Pansy sonó, aunque aprovechó que se había girado, para poder comenzar a besar la espalda desnuda de su ahora oficialmente novia; pegó sus caderas al trasero pálido de la chica, mientras besaba su cerviz, un momento después, la sintió tensarse por completo.

— ¿Qué ocurre? ¿Estoy haciendo mal mi trabajo? –intentó bromear Harry, pero la chica comenzó a temblar –Pansy ¿todo bien? Hey –la llamó cuando se puso de pie y caminó hasta la ducha.

—No ocurre nada –lo tranquilizó antes de cerrar la puerta del baño.

Harry observó hasta el celular que había dejado en el buró, nunca había sido la clase de persona que espiaba la intimidad de los demás, pero… su actitud era demasiado extraña para que no fuera nada, para su fortuna, Pansy Parkinson jamás usaba contraseña alguna en sus aparatos personales.

Tienes que salir de Inglaterra, él ha regresado, Pansy, tienes que irte si realmente esperas no volver a verlo, y no he sido yo quien le ha traído.

Oliver Wood.

Observó en dirección a donde ella había desaparecido, observó el reloj, normalmente tardaba cinco minutos en la ducha, pero llevaba quince, y parecía que no saldría de ahí.

Harry se levantó, caminó al baño y entró, el agua caía sobre el cuerpo de la mujer, que parecía en otro mundo, así que aprovechando su propia desnudez, se unió a ella, rodeando la cintura de la chica, que ni siquiera se percató de su presencia, hasta que comenzó a besar su hombro.

—Ahora no, Harry –pidió en un tono ausente.

—Dime que va mal ¿quieres? Tú fuiste quien habló de la confianza en pareja.

—Es por eso que revisaste mi celular ¿no es así?

—Actuaste muy extraño, por eso.

—Ginevra no me avisó –murmuró –que él regreso, así que sólo tiene que ser porque no quería perturbarme.

— ¿Quién volvió y porque nunca tiene nombre?

—Porque es un nombre que no quieres pronunciar –musitó ella, saliendo de la ducha –porque cuando lo nombras, lo llamas, ese es el poder que tiene el nombre –admitió.

—Estamos lejos, en otro continente, él no te encontrará.

—Porque no quiere hacerlo –admitió la chica –tengo miedo, Harry –admitió –pero creo que lo mejor es que volvamos a Inglaterra cuanto antes.

— ¿Estás segura de ello? Por la forma en la que tiemblas, creo que sólo quieres parecer un poco valiente.

—No quiero dejar sola a Ginevra con esto, menos cuando Draco se entere.

—Me sorprendes, hace algunos meses no la soportabas.

—Bueno, ya no te interesa –soltó –no amorosamente al menos ¿o sí?

—No, la quiero como una hermanita pequeña.

—Ella va a necesitarte también.

—Dime, que es lo que tanto ocultan ¿quién regresó a sus vidas en Inglaterra?

—Tom Riddle –masculló con la mirada ausente –ese ser despreciable y ruin ha vuelto a la vida de Ginevra, a la vida de su hijo.

—Espera ¿qué? –Interrogó –el padre de Ash es…

— ¿Cedric Diggory? –Se burló y Harry asintió –necesitas ponerte al tanto de las noticias –masculló Pansy.

—No entiendo el miedo que le tienen a ese personaje innombrable –aceptó Harry.

—Por qué no le conoces, porque está bastante bien que no lo hagas.

—Es un monstruo, según lo que dijiste ¿qué lo hace eso?

—El poder que tiene sobre las personas, Harry, eso es lo único que puede hacerte un monstruo, no importa lo que él haga, sino lo que las personas están dispuestas a hacer con tal de hacerlo feliz, y que su ira no caiga en ellos.

—Sigo sin comprender.

—Tu atractivo y tu intelecto es proporcional ¿recuerdas? –lo besó suavemente.

—Sigo sin comprender –aceptó para ella.

—Recuerdas cuando me preguntaste a mí que tan mal me había ido –el chico asintió –bueno, Tom Riddle me pasó.

—Estás dando respuestas muy vagas, Pansy –soltó el varón frunciendo el ceño.

—A Tom Riddle no le agradan las personas no obedezcan sus reglas –contó, y guardó silencio mientras se vestía ante la atenta mirada de su novio, Harry tuvo que sacudir la cabeza porque en cualquier momento terminaría babeando al verla en ese vestido blanco de encaje ceñido a su cuerpo, haciendo que se viera perfecta.

La observó a detalle, como cubrió sus parpados con sombra negra, resaltando su hermosa mirada verde, y sus labios de un tono rosa palo, dando un gran contraste, no había vuelto a hablar, y eso hacía que la curiosidad de Harry comenzara a carcomerle lentamente, quería saber la razón por la cual ese hombre le alteraba de aquella manera.

—Dime ¿en qué lo desobedeciste? –interrogó.

—Yo no lo desobedecí, fue mi padre –contestó, suspirando, mientras se sostenía del tocador, mirándose fijamente al espejo, Harry pudo notar por la forma en la que se aferraba al agarre, que sus recuerdos con él no eran muy felices, y que estaban pasando por su mente en esos momentos.

— ¿Tu padre? –frunció el ceño.

—Tuve la mala suerte de agradarle a Tom Riddle –musitó, mientras su respiración se agitó un poco –tenía quince –bajó la mirada –mi padre cerró un negocio con un tipo que Riddle quería llevar a la ruina, porque no quiso negociar con uno de sus amigos, así que… prohibió a los demás que hicieran negocios, pero a mi padre le pareció que era un desperdicio, así que ignoró la regla.

—Lo castigo –Pansy sonrió dolida cuando él sacó sus conclusiones.

—No Harry, me castigó a mí –soltó, girándose hasta él –mi padre le dijo que haría cualquier cosa, con tal de que le perdonara el pequeño error, así que él observó en mi dirección y simplemente insinúo que tenía una hija adorable, que debería estar orgulloso.

La chica avanzó hasta su novio, su mirada esmeralda recorrió el cuerpo seductor de Pansy que caminaba sensual hasta él, imaginando que clase de "castigo" le había dado a su padre.

—Eso no hace que mi padre no sea un monstruo, capaz de sacrificar a su hija por una buena tajada –negó.

—Fue tu primera vez, con Riddle.

—Es que era una pequeña zorra desde los 10 –soltó enfadada –una chica siempre sueña con su primera vez, es normal que nunca consigamos darle justicia –se encogió de hombros –nunca pensé que mi primera vez sería digna de una pesadilla en alguna película de sacrificios humanos.

— ¿Segura que no estás exagerando?

— ¿Es que estás justificándolo? –soltó enfadada.

—No, no –avanzó hasta ella –es sólo que eras una adolescente, con un hombre mayor –hizo cara de asco –no digo que no fuese una violación, sólo que…

—Una violación hubiese sido más agradable, incluso si en ella te matan al final.

Las palabras de la chica dejaron a Harry en silencio, si una violación podría ser una mejor opción ¿qué había hecho con ella ese tal Riddle?

—No volví a ver a mis padres los siguientes siete meses –contestó –fue cuando volví a ver a Ginevra –soltó –en una fiesta, donde todas las mascotas de Riddle estábamos, se veía tan valiente, pero yo sabía que todo dentro de ella le decía a gritos que las cosas no eran para nada favorecedoras.

—Dices que esa clase de porquería, es el padre de Asher –comentó en un tono suave.

—Desgraciadamente para el niño –se encogió de hombros.

—Bueno, entonces ¿para qué volver?

—Ya lo dije, tenemos que estar ahí cuando Draco se entere de quién es el padre de Asher.

—Mi inteligencia es proporcional ¿recuerdas?

—Tom Riddle es el padrino de Draco, Harry, no sólo eso, Draco Malfoy considera a ese hombre algo digno de admiración, siempre lo defendió de su padre, siempre le trató como a algo parecido a un hijo, va a volverse loco cuando se entere que la mujer que ama, se metió con algo así como su padre.

—Pero tienes miedo –repitió Harry.

—Ahora estamos juntos, el trato con mi padre es que él me tendría cuando quisiera, y estuviera soltera –rodeó el cuello de Harry y sonrió –mientras seas mi novio, él no me tocará, siempre cumple sus promesas.

—Hagamos algo mejor –le dedicó una sonrisa pervertida –cásate conmigo, así él jamás volverá a tocarte.

—Lo dices como si fuese algo simple, estás hablando de matrimonio, Harry.

—Claro que lo sé –sonrió –sé la señora Potter ¿qué dices? –sonrió encantado.

—Lo siento, si tengo que decir que sí, tienes que saber que voy a mantener mi apellido de soltera.

—Comienza con P, lo abreviaremos –la besó.

—Ustedes los hombres, siempre queriendo ponernos a su nombre, como si fuésemos una simple propiedad, un maldito bien inmueble.

—Es para que otro imbécil sepa que son pareja de alguien, que no son solteras.

—Claro, me presentaré como: La esposa de Harry Potter, Pansy Parkinson.

—Eso es un sí ¿cierto?

—No habrá luna de miel.

—Ya la hemos tenido.

—&—

Asher observaba sobre su libro de Draco a su madre, estaban completamente serios, pero por la forma en la que sus manos se habían tocado "accidentalmente" y la forma en la que se miraban el uno al otro, el niño entendió que entre ellos ocurría algo más, si su mente no volaba demasiado, podría jurar que estaban saliendo, y eso lo hizo tener un momento de excitación, le agradaba Draco, quería demasiado a Theo y le veía como el padre que nunca tuvo, pero desde que había visto cómo su madre y Draco se relacionaban, la manera en la que el rubio le veía, comenzó a creer que no existía alguien mejor para su madre que Draco Malfoy.

—Vas a quedarte a cenar ¿cierto? –interrogó Asher, después de unos minutos.

La mirada gris del rubio se posó en él a través del retrovisor, no pudo saber lo que pensaba, ya que ninguna mueca apareció, ni sus ojos brillaron, nada, absolutamente nada, todo blindado en él.

—No hay nada que cenar, Ash, pensaba darte cereal –comentó Ginny, girando un poco hasta él, y observando a Draco.

—La pizzería está cerca de la casa, y hace mucho que no comemos ahí, además, puedo ver la nueva colección de James y…

—Bien –aceptó Ginny –pero… ¿tienes tiempo?

—En serio esa es la pregunta que harás –soltó Draco.

—No sé qué debería preguntarte entonces.

—No es el sí tengo tiempo, es el sí quiero quedarme –comentó.

—Siendo así –comentó Ash –no es necesario que busques donde estacionarte.

—Ash –frunció el ceño Ginny.

—La pizzería es cerca de aquí, vamos mamá.

Ginny se desabrochó el cinturón de seguridad tan rápido como pudo, ya que Ash se había bajado del auto, ni siquiera se despidió del rubio.

—Asher Weasley –le habló para reprenderlo –eso no se hace.

—Ya lo sé, pero si no quiere estar con nosotros, no vamos a obligarlo ¿cierto? Ya nos ha soportado lo suficiente en el camino.

— ¿Esa es la verdadera razón para que actúes como un niño malcriado?

—No soy malcriado –refunfuñó –pero el abuelo siempre me ha dicho que no tengo porque quedarme en un lugar donde no soy bien recibido –avanzó enfadado.

Ginny no dijo nada más, esperó sentada frente a su hijo a que se le bajara un poco el berrinche para poder interrogarlo, para la mala suerte de Ash, James no estaba en el lugar, así que no había podido escaparse del silencio incómodo que aguardaba por ser roto, así que prefirió ser él, y sus preguntas y términos quien lo rompieran.

—Dime ¿por qué Draco nunca se ha casado o tiene novia? –Interrogó a la pelirroja que dudo un momento sobre qué contestar –sé honesta, no queremos volver a esa etapa de mentiras ¿cierto?

—A Draco no –hizo un mohín, buscando la mejor respuesta –no le gusta el compromiso.

—Ya, y lo que ustedes pueden tener de un momento a otro no le agrada porque tendría que ser una relación seria por mi culpa ¿no es así?

—Ash, él y yo…

—No soy ciego, vi cómo se acariciaban las manos cuando se suponía que estaba leyendo, las miraditas –parpadeó rápido.

—Él y yo… no tendríamos una muy buena relación, Ash –admitió Ginny –principalmente porque él nunca ha querido una familia, esposa, hijos, una casa, un perro o gato, lo que sea que tengan las familias –admitió Ginny –y tú eres mi hijo, y jamás pondré a alguien delante de ti ¿bien?

— ¿Crees que Theo quiera reconocerme aun sin ser mi padre? –La mujer levantó la mirada completamente sorprendida por lo que su hijo había dicho –aun sin que se casen ¿crees que él quiera hacerlo?

—Bueno, Ash, no puedo decirlo por él, y bueno…

—Sé que mi padre nunca volverá, y de hacerlo, no sé si quiera llevar su apellido –admitió el niño –mamá ¿alguna vez vas a decírmelo?

—Así que no crees que Oliver Wood lo sea –masculló bebiendo del vaso lleno de agua fría.

—No, no lo creo, según lo que mi abuelo dijo, mi padre tiene que ser…

—Ash –lo detuvo –no importa quién sea tu padre ¿de acuerdo? –sonrió.

—Siempre te has negado a hablar de él en términos específicos, siempre son rangos amplios, hablas bien de él, y dices que las cosas hubiesen sido diferentes si él me hubiese conocido pero… ¿por qué me dejó en primer lugar?

—Por mi culpa –mintió Ginny –tu padre es una persona complicada, Ash –sonrió –es un poco… tiene un encanto con las personas, como tú –sonrió.

—Él te rompió el corazón, júrame que no es una mala persona, en lo que va del año, he tenido a mucha gente metiendo las narices sobre eso, y he comenzado a cuestionarme por primera vez en mi vida ¿Qué clase de hombre me dio la otra parte de mi vida?

Ginny no contestó, ya que la pizza se colocó entre ellos, y el hambre que parecía tener Ash, terminó con esa conversación seria, no podía decirle, aunque pareciera lo mejor para Ash, ella no quería que lo supiera, era egoísta, sí, lo era.

—Asher, no corras, te dolerá el estómago –le reprendió cuando subió corriendo las escaleras, el silencio de Ash la alertó, así que subió aprisa, con el corazón latiéndole a mil por hora.

—Hola –saludó Draco, con una sonrisa –veo que si fueron a la pizza.

—Voy a ir a lavarme los dientes y puedes revisar mis deberes, mamá –comentó Ash –los hice en casa de Amelia, y la señora Jones los revisó, pero aun así, deberías revisarla tú, no confió mucho en sus conocimientos como en los tuyos, con permiso.

La pelirroja negó cuando Draco iba a decirle algo, así que mejor se quedó callado, observó al pequeño rubiecito, sacar sus cosas y dejarlas sobre la mesa del centro de los sofás, y corrió a su habitación, salió con su pijama, se lavó los dientes en el baño y fue a dormir, con una despedida fría para Draco, y un cálido abrazo y beso para su madre.

—Está enfadado conmigo ¿cierto?

—Te estás volviendo sabio –bromeó la mujer.

—Dime la razón ¿cómo puedo chantajearlo? –rodeó la cintura de la mujer.

—Cree que no le quieres, bueno, pasar tiempo con él, se dio cuenta de lo nuestro, me interrogó sobre tu soltería.

— ¿Qué le dijiste? –las manos de Draco resbalaron hasta las caderas de Ginny.

—Pidió la verdad, así que le dije la verdad, que no te gusta el compromiso.

—Y cree que esto no es serio ¿no?

—Quiere que Theo lo reconozca como su hijo, para que salgas conmigo sin preocuparte por él –sonrió ella.

—No dejes que ese idiota lo reconozca, que lo haga su padre, y si nunca lo hace, mejor para nosotros –la besó.

La charla perdió interés una vez que sus labios estuvieron juntos, así que Ginny rodeó el cuello de Draco, dejándose acercar al cuerpo de él, que le produjo un extraño escalofrió en todo el cuerpo, mientras el choque de sus bocas se hacía un poco más apresurado.

—Mi padre quiere que vaya a cenar a casa –argumentó cuando se separaron.

—Eso es fabuloso –sonrió.

—Los dos sabemos que es sólo porque mi padrino está en la ciudad –Ginny se tensó –y si tengo que ir, que mejor oportunidad para asegurarle a tu hijo que te quiero, y que por primera vez en mi vida, estoy pensando en tomar en serio el compromiso.

—Draco –susurró incrédula –no creo que sea…

—Si no van ustedes, no iré yo –admitió –aunque eso signifique que mi padrino se enfade conmigo y no me hable el resto de mis días.

—Pero no creo que tu padre…

—No me importa, invitaré a Pansy y a Potter, están de vuelta, di que sí –sonrió y Ginny asintió no muy convencida, pero no podía negarse sin una buena excusa.