Dejo la continuación de esta historia, saludos y gracias por leer.

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En ese momento sintió que le mundo se le venía encima, comenzó temblar no podía asimilar lo que esa fría voz le decía al otro lado de la línea telefónica.

— ¿Me escuchaste? Eso es lo que pasa cuando juegas así conmigo.

Soltó el aparato y lo dejó caer al suelo mientras un par de lágrimas se deslizaban por sus mejillas.

—Izuki-kun ¿Qué fue lo que te dijo? —se acercó con preocupación el peliceleste al ver el pálido rostro de su amigo.

—Dijo que q-ue quemó mi casa…—Lloró con más fuerza intentaba calmarse pero ya era demasiado no podía con todo eso, la situación lo había sobrepasado desde hace rato.

—No puede ser, me contactaré con la compañía de bomberos para preguntar de algún incidente en el área, tal vez solo está tratando de asustarte Izuki—Rápidamente Kagami llamó a su compañía de bomberos para verificar.

—Él no juega, si dice que hará algo es porque es cierto ¿Ahora qué es lo que voy a hacer?

—Shh… tranquilo no te dejaremos solo, no voy a permitir que nada malo te ocurra—Himuro lo envolvió en un cálido abrazo Mientras que Kuroko se había quedado paralizado, no pensó jamás que el sujeto llegaría tan lejos, se sentía algo culpable por haber evitado que se encontraran, pero de no ser así tal vez algo peor le hubiese ocurrió a Shun, lo material se recupera pero la vida de su amigo era irremplazable.

—Efectivamente me informan que hubo una eventualidad, el maldito dijo la verdad…iré para allá ahora, ustedes quédense aquí yo les llamó en un rato—Taiga tomó su chaqueta.

—Ten cuidado Kagami-kun, no te expongas—Tetsuya le miró con rostro de preocupación algo se le removió por dentro al pelirrojo al verlo así tan intranquilo por él.

—No te preocupes, los chicos están allá solo iré a ver y regreso, cuida de Izuki estaré de vuelta pronto.

—Quiero ir…

— ¿Para qué? te hará peor, prometo encargarme de todo Izuki tranquilo—Kagami estaba cabreado como pocas veces, si encontraba al desgraciado que se atrevió a hacer tal cosa lo mataría, salió del departamento dejando a un preocupado Tetsuya un atemorizado y desesperado Izuki y un desconcertado Himuro.

—Voy a traerte un café Izuki-kun, Himuro-kun quédate con él.

Tatsuya no era una persona que empatízara con los sentimientos de otros, no solía consolar a alguien cuando le veía llorar, pero ahí estaba abrazando a esa persona que le hacía sentir mil cosas, viéndolo sufrir por culpa de un hijo de puta al que encontraría y mataría lenta y dolorosamente, nadie se metía con su chico.

— ¿Y ahora qué voy a hacer? —susurró el ojo de águila mientras seguía recargado en el pecho del contrario-no tengo a donde ir, no tengo dinero, no tengo nada ¿q-ue se supone que haga de ahora en adelante?- se separó de Himuro cayendo pesadamente sobre el sillón mientras seguía llorando, definitivamente la vida no lo había tratado nada bien, primero perdió a su familia ahora su casa, solo le quedaba su trabajo y a sus amigos a los que no quería meter en más problemas ni mucho menos depender de ellos.

Por más que tratara de buscar una solución no la encontraba. El suicidio no era una opción, no quería que la mafia involucrara a sus parientes ¿entonces? Tal vez entregarse para que lo mataran o lo vendieran ¡eso! quizás eso ayudaría a terminar con toda esa pesadilla en esos instantes de desesperación ya no podía pensar en nada más.

—Si me preguntas a mí que debes hacer, te diría que aceptaras nuestra ayuda- Himuro le observaba con lástima impotente de no poder hacer más por él.

—No quiero, se acabó voy a terminar con esto ahora, ya no puedo seguir así- se levantó rápido tomando sus cosas, cogió su móvil que estaba en el suelo y se dispuso a salir por la puerta, se limpió las lágrimas ya no lloraría más era tiempo de cambiar las cosas.

— ¿Adónde vas Shun?

— A hacer lo que debería haber hecho desde un principio cuando ya no puede seguir pagando—salió corriendo del apartamento de Kuroko lo más fuerte que podía.

—Espera ¿Dónde vas?-le gritó el del lunar.

—No me sigas Himuro, a donde voy no puedes ir tú.

¿Qué era lo que pretendía?

Al escuchar tal alboroto Tetsuya salió de la cocina, en su sala ya no había nadie.

Corrió por las calles consciente de que seguramente Himuro lo perseguiría, no se dio cuenta cuanto se alejó al mirar atrás no vio a nadie, respiró tranquilo y le marcó a Haizaki ya no había vuelta atrás.

No obtuvo respuesta... volvió a marcar otras veces más pero nada, estaba comenzando a perder la paciencia cuando al final le contestó.

—Hola perra, es una sorpresa que me llames, lo iba a hacer yo recuerda que todavía tienes la deuda lo de tu casa solo fue un escarmiento, no quisiera tener que quemar el local donde trabajas—esa voz llena de sorna del peliblanco… la odiaba.

—Haizaki tengo en parte la solución a mi deuda.

— ¿Ah sí? dime cual es.

—Voy a entregarm… — No alcanzó a terminar la frase cuando sintió que alguien le arrebataba el teléfono dejándolo con la palabra en la boca.

Fue un idiota, como si perder a Himuro fuese tan fácil, lo había encontrado demasiado pronto.

—Escúchame desgraciado mañana tendrás tu asqueroso dinero, pero como vuelvas a tocar a Shun o alguno de mis amigos yo mismo me encargaré de hacer que hayas deseado jamás haber nacido.

—Oh ¿Eres ese emo? ¿Su amante? Veo que se buscó a alguien con dinero y se volvió su puta para que pagaras su deuda, que lastima yo quería cogérmelo, jugar un rato con él, pero veo que la zorra es astuta.

— ¡VOY A MATARTE HAIZAKI! —Escupió colérico.

—Himuro entrégame mi móvil… —intentó recuperarlo pero esté no lo dejó.

— ¿Tú crees que te tengo miedo sólo porque eres de la yakuza? Eres solamente un perro que sirve para los mandados, tu posición es baja y la vez anterior ya te rompí la cara ¿Te acuerdas?

— ¡YA TATSUYA!

—Jajajaj Puedo hacer que los maten a todos, sin embargo mi jefe quiere que le paguen, mañana deseo que la perra de Izuki se dirija al lugar acordado y me lo entregué, esa es la condición o le diré que se negó a pagarme y él hará que lo maten. ! Entrégale el teléfono a la ramera ahora! —Tatsuya hizo lo que le indicó a regañadientes.

—No digas nada puta, mañana te espero a las 4 en el lugar concertado te quiero solo, pobre de ti y lleves al emo hijo de perra—le colgó.

—No puedo creer que hayas pensado que entregarte a la mafia fuese mejor idea que aceptar nuestra ayuda, eres bastante estúpido Izuki Shun- la frialdad de las palabras del peligro le dolió como mil puñales.

— ¡Tú no sabes lo que se siente depender del resto! Lo que es ser una molestia ¿qué sabes tú? si lo tienes todo… no te falta nada, eres guapo tienes dinero, un buen trabajo, ¡jamás podrás entender a una basura como yo! —se le abalanzó sin detenerse a pensar que el sujeto contra quien desquitaba su ira solo quería ayudarle, le dio un golpe fuerte en el pómulo izquierdo, Himuro cayó al suelo sorprendido mas no le respondió la agresión, permanecieron un corto lapso de tiempo observándose en silencio.

— ¿Ya te calmaste? — se levantó tocándose la cara, Izuki pegaba muy fuerte.

—Lo siento… no debí golpearte, fue involuntario, soy muy estúpido, tienes razón no merezco nada menos unos amigos como ustedes, ni la ayuda ue desean brindarme es por eso que…— Himuro lo silenció con un beso, Shun hablaba demasiado y se cuestionaba todo, la vida era simple las cosas se hacían y ya…

El ojo de águila no entendía nada, creía que el contrario le respondería con otro golpe, jamás imagino que lo que le devolvería fuese un cálido beso, el contacto fue muy diferente al que habían tenido anteriormente, esta vez era calmado, suave muy tierno y cuidadoso, sintió como le tomaba por la cintura y se dejó llevar por la calidez de aquella unión hasta que el pelinegro del lunar se separó lentamente terminando con una delicada caricia en el rostro y calmado le dijo:

"Déjame ayudarte…"

¿Y qué más iba a hacer después de eso?

Himuro le había ganado la batalla… es más se había ganado su corazón.

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Kuroko esperaba impaciente que llegara Kagami, su departamento había quedado vacío desde hace rato luego de que Himuro e Izuki salieran apresuradamente dejando la puerta completamente abierta, el silencio y la soledad del lugar lo asustaron, corrió a cerciorarse que la puerta estuviese bien cerrada.

Trataba de ser fuerte y dejar sus propios problemas de lado para ayudar a sus amigos pero por dentro apenas sabia como lidiar con esto, los mensajes de texto no habían cesado de llegar al contrario cada vez se volvía peor, siempre intentando ignorar la situación.

Escuchó el timbre de su móvil con todo lo que estaba pasando no dudo en mirar la pantalla, era otro de esos horribles escritos, pero esa vez no lo ignoro, no sabe si por buena o mala fortuna le dio al botón "leer" lo que vio hizo que el corazón casi se le saliera por la boca.

"Sé que estas solo, creo que iré a verte cariño"

Rápidamente Aseguró las puertas y las ventanas no sabia donde estaba Himuro e Izuki y Taiga indudablemente estaba ocupado.

Un golpe seco en la puerta se escuchó y luego observó con miedo como la manilla empezaba a sacudirse y alguien intentaba forzarla, se armó de un bate de béisbol que tenía Kagami listo para atacar a quien entrara por la fuerza pero de pronto los movimientos cesaron, ahora eran los vidrios de la de la sala los que explotaban por la caída de una roca de considerable tamaño esta traía adosada una nota.

Se escondió tras la puerta de la cocina temblando apunto de un ataque de histeria, la situación había llegado demasiado lejos, se preguntó ¿Por qué no había denunciado el acoso antes? ¿A qué era lo que le temía? Un completo silencio se apodero del lugar, llevándose la mano al pecho intentó recuperar el aliento, esto sin duda era lo más fuerte que había vivido incluso peor que el ataque de los sujetos en la calle de la otra vez. Marcó de nuevo el numero de Taiga temblando y desesperado por una respuesta que afortunadamente llegó.

—Kuroko ¿Sucede algo? —se extrañó de esa repentina llamada, ya había acabado de verificar con sus propios ojos la magnitud del desastre en casa de Shun y ya se disponía a regresar con los demás.

—Kagami -kun ven a casa ¡AHORA! por favor, alguien… está…quiere… entrar, acaban de arrojar una piedra enorme y la ventana…

— ¡QUE! Tranquilo, trata de calmarte, dime ¿Tienes con que defenderte? —casi en shock por lo antes escuchado se echo a correr como endemoniado debía llegar pronto-No me cortes déjame escuchar que pasa pero no hables fuerte.

Inmediatamente después de decir lo ultimo oyó el golpeteo de la puerta, Kagami se afligió y una incontrolable desesperación se apoderó de él, no se perdonaría nunca que algo malo le ocurriera a Tetsuya no debió dejarlo solo ¿Dónde estaba su hermano e Izuki?

La puerta seguía sacudiéndose violentamente y siendo golpeada, en un ademan de autoprotección se cubrió los oídos mientras se arrullaba recargado en la fría pared, llegó al punto donde el terror no le dejaba pensar con claridad quería llorar como cuando era niño, llamar a la policía era una opción, colgó a Kagami que seguía escuchando el ambiente y marcó el número de emergencias en eso estaba cuando de pronto…

— ¿Kuroko? Abre la puerta ¿Qué sucede? ¿Por qué esta el vidrio roto? — escuchó claramente la voz de Tatsuya.

—Himuro-kun ¿eres tú verdad? —preguntó temeroso levantándose lentamente y agarrando el bate.

—Si soy yo, estoy con Izuki lo encontré, se había ido a entregar el muy tonto.

—Siento haberte preocupado Kuroko pido disculpas por mi comportamiento—al escuchar el nervioso tono del ojo de águila pudo al fin suspirar con alivio, tembloroso se acercó hasta la puerta y quitó los seguros.

El pelinegro del lunar se sorprendió al ver el tamaño de la piedra que se encontraba en medio de la sala.

— ¿Quién hizo esto? ¿No me digas que fue ese maldito Haizaki?

—Ya no lo soporto cada vez es peor, no sé quien sea pero hoy llegó demasiado lejos-—estaba cansado sentía que se desplomaría en cualquier momento y así ocurrió, si no fuera por la rápida reacción de su cuñado se habría estrellado contra el piso.

—Shun, Trae Agua— le indicó al otro chico mientras recostaba a Tetsuya en el sofá luego de esto se acercó a la roca retirando el blanco papel que tenía adherido, sin poder creerlo releyó varias veces la frase escrita.

"siempre estoy cerca Tetsuya, dile a Taiga que te cuide mejor o puede pasarte algo"

Izuki intentaba hacer volver a Kuroko en sí, cuando lo hubo logrado Himuro le preguntó sin vacilar…

— ¿Desde cuándo te están haciendo esto?

—Dos meses Himuro-kun— respondió adormilado.

— ¿Taiga lo sabe?

—Si.

— ¿Y no ha hecho nada el muy tarado? — no entendía cómo era posible que su hermano permitiera que alguien le hiciera esas cosas al pequeño peliceleste.

—Lo sabe desde hace poco, con todos los problemas ni tiempo hemos tenido para esto.

—Supongo que esto es suficiente para tomar medidas ¿o no?

En eso entró un jadeante Kagami su expresión horror se relajo al ver a su hermano y a Izuki, se acercó a Kuroko para verificar su estado angustiándose a su vez al observar el desastre de la sala.

—Taiga no puedo creer que permitas esto ¡Casi lo matan!

—Y ustedes ¡¿Donde estaban cuando ocurrió?!

—Kagami es mi culpa yo escapé de aquí en un arrebato y Himuro me siguió, de haber sabido que Kuroko no podía quedarse solo jamás me hubiera atrevido a salir.

—No te disculpes Shun, Taiga es quien debería ayudar a su novio, pero que han hecho el par de imbéciles dejar que el tiempo pase sin hacer nada.

—Es verdad, no he sabido como tomar las riendas de esta de la situación, no puedo estar todo el día al lado de Kuroko.

—No se trata de eso, me parece insólito que no hayan denunciado en su caso es un acoso y es muy distinto a lo que le sucede a Shun.

—Esta vez fue demasiado lejos llamaremos a la policía y haremos la denuncia, pero será mañana ya que seguramente ahora están vigilando a Izuki y no sería bueno que los vieran acá.

—En eso tienes razón, pero deben hacerlo, no quisiera tener que quitarte a Kuroko y llevarlo a vivir conmigo también—dijo de forma divertida Himuro a lo que Taiga le respondió con una mala expresión.

—No Jodas Tatsuya.

—Ah por cierto Izuki y yo ya lo hablamos y quedamos en que vivirá conmigo hasta que solucione todos su problemas, Atsushi deberá acomodarse, es la única forma de protegerle de Haizaki y de brindarle un lugar tranquilo.

—Me alegra tanto eso, sé que cuidaras bien de él— ya algo mas repuesto Kuroko se incorporó, al ver al pelirrojo se sintió más calmado.

—Kagami se había quedado muy mal con todo eso ¿Cómo pudo ser tan estúpido? Tatsuya tenía mucha razón, no había sabido cómo cuidar de "su" amado Kuroko, si no fuese por su hermano e Izuki quien sabe que hubiese ocurrido con el chico sombra.

Todos estaban muy agotados, Tetsuya llamó a su a casa por si había alguna novedad, el día anterior había ido a dejar a Nigou con sus padres y menos mal si hubiese estado ahí con todo el alboroto quien sabe que le hubiese ocurrido al viejo animal, Kagami mientras tanto sirvió café el ambiente se volvió algo incomodo…

—Izuki vivirá conmigo pero necesito algunos días para poner todo en orden en mi apartamento, Atsushi es un acumulador de cosas y debo acondicionar una habitación ¿puede quedarse unos días?

—Claro no hay problema servirá para que Tetsuya este mas acompañado mientas no estoy.

Esa noche ninguno pudo dormir, las intensas emociones antes vividas los dejaron en desvelo, Taiga se acomodó al lado de Kuroko brindándole un protector abrazo como solía hacerlo siempre sin importar que ya no fueran pareja, mientras Himuro pensaba que ese sería el inicio de una nueva vida y ¿por qué no? Un gran avance en su inexistente relación con Izuki.

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Al día siguiente según lo acordado Kagami y Kuroko fueron a la estación de policía a colocar una denuncia por el acoso del que estaba siendo objeto el peliceleste, Taiga estaba doblemente preocupado, Izuki y Tatsuya iban a ver al idiota de Haizaki, temía que algo malo pudiera ocurrirles, estaba exhausto muy cansado deseaba que ya todo aquello terminara de una vez por todas.

Por otro lado los pelinegros se dirigieron al lugar pactado a ponerle fin a la deuda de ese mes, aún quedaba mucho mas por seguir costeando.

La entrega fue rápida casi sin mediar palabras ni nada en el lugar que habían acordado el día anterior, Himuro se mantuvo cerca evitando ser visto por Shougo si por él fuera iría a partirle la cara al mal nacido ya le bastaba con todo lo que había hecho sufrir a su pobre Izuki, debía aguantar se lo había prometido, Miró impotente la escena al parecer todo había salido bien pese al nerviosismo del ex Seirin Haizaki solo al final de la transacción le dijo algo.

—Qué bueno que conseguiste el dinero, hoy iba a incendiar el lugar donde trabajas. Es una lástima que te hayas vendido a ese sujeto si hubieras querido hace rato habrías salido de esta pero como te niegas a ser cariñoso conmigo-utilizó el tono burlón que le caracterizaba para molestarlo, le había caído muy mal la noticia de Izuki junto a ese maldito aparecido, debería exterminarlo de una buena vez y obliga a Shun a estar a su lado.

—Que tengas una buena tarde—le respondió, no quería ya más problemas salió rápido del lugar temblando todavía tenía que ir a trabajar no podía seguir fallando en su empleo ahora más que nunca necesitaba el dinero se dirigió a la casa de Kuroko a buscarlo y cambiarse.

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El día en que Murasakibara se incorporo a su trabajo estaba más que feliz, Akashi había vuelto desde hace dos días según sus cálculos y se moría por verle, Fukui le recibió bastante bien ya que los otros integrantes de seguridad no eran tan imponentes ni efectivos como él.

—Me alegra mucho que estés de vuelta, te diré lo mismo que le dije al resto, No quiero que te metas en nada peligroso, por favor mantén los problemas alejados de tu vida y sobretodo de tu trabajo por el bien común te lo suplico Murasakibara.

—Fuku -chin debe estar tranquilo mientras nadie le ponga la mano encima a Aka-chin yo me portare muy bien y solo hare mis labores.

—Creo que debo agradecerte esa intención ahora ve a hacer lo tuyo.

Hasta ese momento no había tenido posibilidades de ver a Akashi, cuando salió al lugar de las mesas lo observó por primera vez sabiendo que era él, antes nunca había tenido ocasión ya que este le rehuía, el tono rojo de su traje, sus cabellos de fuego sus hermosos ojos, era tan hermoso y perfecto un deleite para la vista de cualquiera, su mirada llena de fascinación de posó por todo su cuerpo, sus caderas, sus piernas contorneadas, sus brazos delgados pero fuertes, los movimientos agraciados y la sonrisa fingida, si fingida, hasta eso podía notar, le conocía tanto sabía por cuanto había pasado y cuanto le costaba sonreír, Akashi era una criatura hermosa sin importar lo que estuviese usando.

El pelirrojo notó que estaba siendo observado gracias a su agudo instinto, se volteo para encontrar a un Murasakibara con la vista fija y casi medio babeando este le saludo con la mano.

— ¡Oye gran pedazo de carne apártate de mi camino, no ves que voy pasando con un pedido! — fue el dulce saludo de Hanamiya, se había quedado tan absorto mirando a su Aka-chin que ni cuenta se dio que obstaculizaba el paso.

—Lo siento Hana-chin no te vi, estás pequeño—vio como al otro se le desfiguraba el rostro.

—No me vistes por que estas como baboso mirando a Akashi—con una mueca de desagrado Makoto siguió su camino.

—Buenos días Aka-chin- se animó a acercarse y saludarle.

—Hola Atsushi- con calma le contestó el animado saludo, Murasakibara lo miraba raro.

— ¡Atsushi hace media hora te pedí que fueras a tu puesto de trabajo! ¿Qué haces parado al lado de Akashi como un tonto?

—Ya voy Fuku-chin, solo nos estábamos saludando.

—No te pago para que hagas vida social.

El resto de jornada se la pasó medio aburrido, Aka-chin se había ido atender hacia la otra parte del local donde no era visible para él ¡Que fastidio! todos esos tipos mirando a su Aka-chin, no le gustaba la idea ahí fue cuando se dio cuenta que le molestaba y mucho, quería aplastar a todos esos mirones, echó un vistazo a su reloj solo habían pasado dos horas, ya estaba cansado con hambre y no había Aka-chin cerca…trabajar así no era divertido.

En eso estaba pensando cuando observó entrar a Izuki y a Tetsuya.

—Kuro chin ¡Zuki-chin! Por cierto ¿Has visto a Muro-chin? anoche no llegó y no me contestó el celular que yo sepa no trabajaba— se detuvo de pronto al ver la expresión sombría y casi sin vida de ambos chicos— ¿Que pasó no me digas que le ocurrió algo malo?

—No Murasakibara él está bien, no te preocupes lo más probable es que me venga buscar hoy—le contestó Izuki, Kuroko ya se había adelantado para hablar con Fukui.

Al final los dos salieron a atender no con su mejor cara Kensuke salió tras de con una notable expresión de preocupación en su rostro, todo era extraño como si el café estuviese maldito cosas malas no dejaban de sucederle a sus integrantes.

Kuroko le contó a Akashi lo ocurrido el incidente de Izuki y el aterrador ataque del que casi fue víctima, este casi no podía creer lo mal que les iba a todos.

— ¿Y tú como estas Akashi kun? no te ves nada bien tampoco.

—Estoy muy bien Tetsu, no te preocupes— mintió, no podía darle más preocupaciones a Kuroko, sabía que su padre estaba cerca eso sumado a que físicamente no se sentía nada bien.

El término de la jornada fue más de lo mismo, la mitad de ellos tenía problemas graves, incluso Takao que siempre era tan enérgico y lleno de vida parecía muy preocupado. No podía sacarse la cabeza la conversación que había tenido con Midorima, él pronto tendría una cita con esa mujer le dolía demasiado, pero lo apoyaría, ojala no tuvieran que pasar por eso y de una vez pudieran vivir su felicidad sólo los dos sin que al mundo le importe.

Shintaro había quedado de juntarse con él esa noche de nuevo, pero la verdad es que no tenía ganas de que ese encuentro se llevara a cabo, aun estaba dolido, ya lo había decidido no iría.

Quedaron de verse en el parque donde acostumbraban a juntarse, El peli verde no estaba mucho más animado pero en él crecía el deseo de ver a su alegre chico, sabía cuánto le había lastimado esa compleja situación, espero y espero sin saber que este no llegaría su encuentro y para peor apagaría su móvil y se negaría a contestar los mensajes.

Pasó dos horas en el frío lugar antes de irse a casa con el corazón apretado, intentando tratar de entender a Kazunari, si la situación fuese al revés él actuaria de peor forma, no podía culparle pero le dolió la frialdad de la circunstancias, para colmo su familia había arreglado la cita con la chica para dos días más, ya que estaban impacientes por aquél encuentro. Le mandó el último texto antes de guardar su celular en el bolsillo… la decepción y la tristeza que estaba experimentando eran nuevas ¿asi se sentía amar de esa manera a otra persona? Antes no le hubiese importado casarse por conveniencia.

"Entiendo tu molestia, sé que ahora debes estar detestándome aún asi Kazunari te amo y prometo arreglar esto pronto"

"Pronto" eso era lo que esperaba, ahora quería llorar, la suerte le había abandonado después de todos esos años, ahora, justo cuando más la necesitaba parecía rehuirle… eran malos días para cáncer y aun peor para escorpión.

Kazunari encendió el móvil y toneladas de llamadas perdidas y unos cuantos textos aparecieron, leyó el último y su llanto silencioso pareció perderse en la soledad de su habitación.

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— ¿Y qué has hecho de tu vida?

—Ya le dije Senpai que trabajo…lo siento.

—Jajaj Claro pero ¿Aparte de eso?

—Nada, digo… bueno yo… dibujo.

— ¿Dibujas?

Sakurai había salido temprano ese día tenía muchas ganas de llegar a casa a ver el capitulo que se trasmitiría esa tarde de su anime favorito, corrió a toda prisa hasta la estación, era algo torpe y solía chocarse con la gente logró esquivar a varios, al subir al vagón del metro se encontró con Imayoshi que iba rumbo su casa, por alguna razón le dio algo de vergüenza acercarse y saludarle ya que el de lentes iba absorto en un libro, su rostro cansado le indicaba que venía de estudiar y no se encontraba con muchos ánimos asi que prefirió ignorarle.

Fue Shoichi quien finalmente fijó su mirada en castaño, saliendo inmediatamente de su estado de sopor.

—Que coincidencia, me alegra encontrarte aquí— le saludo bastante animado cambiado por completo su expresión por una más alegre.

— Hola, Imayoshi Senpai… perdón o había querido hablarle para no interrumpirle-Sakurai sintió la mirada del mayor y un escalofrió le recorrió el cuerpo, a decir verdad no le desagrado, había algo en su Senpai que siempre le había atraído mucho, ojala pudiera acercarse más a él.

—Justo te iba hablar a noche pero cuando me di cuenta ya era demasiado tarde, quería que fuéramos a tomar algo, oye podemos ir ahora.

—Ah... Es que yo- era demasiado bueno para decir que no, pero su anime le esperaba en casa y estaba con el tiempo justo.

—Anímate, pasemos un buen rato juntos ¿Qué dices?

—Lo siento… lo siento, es que ahora no puedo… perdón…pero si quiere puede venir a cenar a mi casa- ¿qué era eso? Su timidez se había esfumado y lo invitaba a su casa como si nada, se avergonzó de sí mismo, Imayoshi asintió encantado eso no se lo esperaba, lo que quedó de recorrido lo pasaron conversando de sus vidas.

Al llegar al humilde pero acogedor hogar en las afueras de Tokio Shoichi pensó que fue la mejor idea que Sakurai pudo haber tenido., entraron a la agradable estancia, una mesita adornaba el lugar junto con otros muebles adorables, el castaño le invitó a tomar asiento, estaba muy a gusto en ese lugar era como si lo hubiese conocido desde siempre. Conversaron un poco mas de algunas trivialidades, una señora muy amable que supuso era la abuela de Ryou le saludó cálidamente luego les ofreció unos ricos bocadillos.

En un momento de la conversación el menor se levantó de su puesto y encendió la televisión, ahí fue cuando se dio cuenta de la verdadera naturaleza de sus nuevo amigo, era un completo ¡Otaku!

Se quedó sorprendido y sin palabras.

Cuando Ryou comenzó a cantar el opening como quien dice "con todo el corazón" al principio no supo bien cómo reaccionar al ver la comportamiento de su ex Kouhai, este parecía muy feliz y su tímido comportamiento cambio radicalmente, sin duda disfrutaba mucho con ese programa.

En el momento que aceptó venir a su casa no sabía que terminaría viendo un capitulo de un raro anime junto a un emocionado Sakurai, el interés por el chico se hizo mayor y le pareció simpática la actitud "ñoña" cada vez tenía más ganas de conocer en profundidad a ese muchacho.

—Disculpa a mi nieto él se olvida del mundo cuando se pone a ver esa cosa llamada "anime" pero no creas que es una persona rara solo es algo apasionado-le dijo amable la señora— Me alegra que hayas venido este niño casi no tiene amigos.

—No se preocupé no me molesta, estoy encantado de ser su amigo— Y como no estarlo, ese estilo "friki" de vida lejos de alejarlo le agrado en demasía.

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Al llegar a casa se dio cuenta que no había nadie, era extraño que ninguno de sus compañeros de vivienda estuviese presente, según tenía entendido Kiyoshi llegaría a las 5 PM e Imayoshi usualmente salía temprano, le pareció extraño no verlos.

Últimamente se la vivía pensando en cómo se sentía con respecto a la declaración de Teppei, le pareció que tener la mente clara no era tan bueno como lo imaginaba, su cabeza era un lio en lo único que pensaba era que quería mudarse de ese lugar e irse vivir a uno más tranquilo donde no tuviese que ver la cara de Shoichi enfadado con esa expresión "eres un Traidor "y mucho menos tener que aguantar la presencia de ese sujeto de quien se había enamorado al que por miedo deseaba olvidar. Pasaron las horas… recostado en su cama analizaba su actual situación, Imayoshi había llegado lo sintió entrar y preparar algo en la concina, no deseaba verle ni hablarle, escuchó cuando se retiró a su cuarto, un rotundo silencio se apodero de la casa. Ya eran 11:30 PM y Kiyoshi no llegaba… se estaba preocupando de nuevo, odiaba que el otro viviera al límite.

Trató de pensar positivo tal vez el chico se había ido de fiesta con sus amigos o había conocido a alguien y mantenía un cita, miles de cosas pasaban por su mente como una película, pensó en llamarlo pero le daría esperanzas y eso era lo que menos quería…

Comenzó a dormitar encima de la cama hasta que oyó el teléfono de la casa sonar insistentemente.

Se levantó rápido y medio adormilado contestó.

— ¿Este es el hogar de Kiyoshi Teppei?- el corazón le dio un brinco

—Si, aquí vive- respondió con miedo a la respuesta.

— ¿Usted es familiar?

—Soy su amigo, su compañero de piso ¿pasó algo con él? Dígame de una maldita vez que sucedió —se alteró.

—Siento informarle que él tuvo un accidente…