Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola! Estoy aquí, pasando a dejar un nuevo capítulo que espero que sea de su agrado, también, como en el capítulo pasado (y posiblemente lo seguiré pidiendo hasta hartarles) voy a invitar a todo aquel que tenga la posibilidad de apoyar a los damnificados de los sismos del día 07 y 19 de Septiembre, si no pueden hacer una donación de efectivo ya sea a la Cruz Roja Mexicana o a Los Topos, o... si está en tu posibilidad, apoyar de igual manera a los afectados de Puerto Rico por el huracán María por favor, acudan a alguno de los distintos Centros de Acopio y donen aunque sea una botella de agua, incluso el más mínimo detalle de una persona puede contar para alguien que está pasando por un mal momento, así que los invito a ayudar a los afectados de Oaxaca, Chiapas, Morelos, la Ciudad de México, el Estado de México y Puerto Rico.
Bueno, como lo prometido es deuda, aquí estoy, pasando a publicar el penúltimo capítulo de esta historia, esperando que sea de su agrado, ya sé que posiblemente crean que le falta mucho que resolver, pero en realidad no, así que bueno, gracias por todo su apoyo, sus favoritos, sus follows, sus reviews, todo, muchísimas gracias ;)
Gracias por su atención, y espero que sea de su agrado el capítulo.
Por cierto; cualquier error, no duden en hacérmelo saber, lo arreglaré.
La luz del sol iluminó por completo la habitación de Ginevra, pero está solo se removió con pereza, no quería levantarse, y el despertador tenía cinco minutos sonando, se quejó, estirándose a apagarlo, mientras al otro lado de la cama la mirada gris estaba más que atenta en ella, sonrío, pasando su mano por la espalda desnuda de la pelirroja, haciendo a un lado un poco la cabellera rojiza, para poder besar el cuello de la chica, mientras sus mano bajaba hasta el trasero de ella.
—Tengo que alistarme para llevar a Ash a la escuela –argumentó ella.
—Puedo llevarlo yo, si quieres.
—Está enfadado contigo, no se le olvidara pronto.
—A menos que lo soborne ¿cierto?
—No te recomiendo que lo hagas, lo acostumbraras a ello.
—Es bueno que tenga una fortuna, para sobornar al hijo de mi chica.
Ginny solo sonrío, se puso la bata rosa palo y la cerró, le dio una mirada que decía que no se atreviera a salir de la habitación hasta que ella se fuera con Ash rumbo a la escuela, él se desparramó sobre la cama, en señal de que no haría nada malo.
La mujer salió de su habitación, tocó la puerta de su hijo y le ordenó que se duchara y alistara para desayunar y después marchar a la escuela, el timbre sonó cuando Ginny estaba colocando el desayuno de su hijo sobre la mesa, avanzó y se fijó por la mirilla, sonrío al ver a su hermano Ron en la puerta.
—Buenos días –saludo alegre.
—Buenos días –respondió Ron, acercándose a ella y olfateando su cuello –una ducha no te caería mal, y hacer eso en tu casa con tu hijo está mal hecho.
—No me digas que aún crees que papá y mamá no lo hacían mientras nosotros dormíamos en nuestras habitaciones –sonrío.
—Gracias por esa asquerosa imagen en mi cabeza, y ¿tú y Theo volvieron? ¿O es sexo sin compromiso?
—Buenos días mamá –saludó Ash –Tío Ron –saludo mientras lo abrazaba.
—Quería ver si me lo prestabas después del colegio, prometo no traerlo tan tarde.
—Bueno, es que nos invitaron a una cena –hizo una mueca, pero de inmediato encontró su excusa –pero si lo necesitas mucho, puedes...
—Ah, no, estará aquí a más tardar a las seis, Charlie está en la ciudad, y quiere verlo un rato antes de volver a Rumanía en su vuelo de las ocho.
—Bien –frunció los labios.
— ¿Me llevas al colegio tío Ron? –Interrogó con la boca llena, tragó –sirve que hablamos de cosas de hombres –pidió mientras le daba otra mordida al pan tostado.
—Claro, Asheron –sonrío el pelirrojo y observó a su hermana, pidiendo un poco de ayuda sobre el tema.
Después de que Ash terminó el desayuno y que se despidió de ella, salió con Ron, dándole a Ginny la libertad de volver a su habitación, cuando entro, la cama estaba vacía y la ventana abierta, suspiró.
—Te alivias muy rápido ¿no? –susurro Draco, rodeando su cintura desde atrás, mientras besaba su hombro.
— ¡Idiota! –chillo asustada golpeando el brazo del rubio.
El varón sonrío, girándola entre sus brazos, pegando la espalda de la mujer en el closet, mientras sus manos abrían la bata que llevaba puesta, besaba la piel desnuda y deslizaba suavemente la tela de sus hombros, dejando un par de besos por el camino libre que dejaba la tela.
—Draco –musitó agitada –no, detente –intento alejarlo.
—No es lo que querías anoche –argumentó, pegando sus caderas contra ella, permitiéndole sentir su excitación.
—No tengo preservativos –cerró los ojos, pegando su cabeza a la madera detrás suyo, cuando las manos del rubio masajearon sus pechos.
—Ayer usamos el tuyo, es momento de usar el mío –sonrío.
El agua de la regadera le daba directamente en la espalda a Draco, pero este ni siquiera se había percatado de ello, estaba demasiado excitado en ese momento, mientras el beso era exorbitante apresurado, cada vez más, al igual que sus movimientos en el interior de la pelirroja que en ese momento tenía sus piernas delgadas alrededor de sus caderas.
Ella rompió el beso, mientras enarcaba su espalda y gemía ante el placer que estaba sintiendo al tener a Draco albergado en su interior, estaba a punto de perder contacto con la realidad, su corazón latía aprisa, su respiración era agitada, y lo único que quería era sentirlo en lo más profundo de su ser, solo a él, solo a Draco Malfoy.
Los labios del rubio se habían perdido en los pechos de la mujer aprisionada entre su cuerpo y las baldosas mojadas, en algún momento ella había cerrado la regadera, dibujo la figura femenina, y enterró sus dedos en el trasero de ella, cuando él clímax lo alcanzó, unos momentos después que a ella.
Salió del interior de Ginevra, se deshizo del preservativo en la taza del baño y jaló de la cadena, para volverse hasta la mujer, el baño «normal» se dio entre roces, besos y caricias.
Malfoy observó a la mujer arreglarse, mientras él volvía a su ropa del día anterior, ella le otorgó una sonrisa suave a través del espejo, haciéndole meditar, su corazón se agitó, si él no la hubiese alejado de su lado hacia años ¿ahora serían una pareja? ¿Sería él el padre de Asher y no cualquier otro hombre?
—Te quedaste pensativo –argumentó Ginny.
— ¿Algún día me ganare la confianza de saber quién es su padre?
Ginny suspiró, y salió de la habitación, haciendo que él no supiera cómo entender su actitud, pero lo mejor es que no siguiera por ese camino si quería que las cosas fueran por el buen camino entre ellos.
—&—
La mirada de Harry fue directamente a Pansy, que tenía el ceño fruncido, habían recibido el mismo mensaje de Draco, invitándoles a una cena, con su padre y su padrino, sumando a la información que Ginny y Asher irían también.
—Es tu decisión –argumentó Harry al verla nerviosa y dudosa.
—Solo si prometes que no vas a dejarme sola ni un instante con Riddle.
—Te lo prometo –avanzó más hasta ella y la besó.
—Si a Riddle se le ocurre decirles que es el padre de Asher, promete que sacaras a Ash de ahí cueste lo que cueste.
—Lo haré, debo decirte que luces sensual preocupándote por ellos y llamando a Ash, Ash.
—Bueno, es un poco... Agradable –hizo un mohín –si a Draco le agrada, quiere decir que es un mocoso agradable.
—Me alegro que te preocupes por él.
—Bueno, si tuviese un hijo y su padre fuera como –se quedó callada un instante cuando el timbre de la casa de Harry sonaba.
–Atenderá la servidumbre, debe ser la planeadora de bodas que...
—Será algo sencillo y rápido, mientras más rápido mejor, no importa que sea en este jardín con 1000 invitados, una semana y media, máximo –ordenó.
—Bien, lo que tú quieras –sonrío Harry.
La mujer que había entrado era demasiado atractiva, de inmediato se dirigió a Harry ignorando a Pansy, preguntando si estaba lo suficiente seguro de dar el paso con su prominente carrera en ascenso, pero el varón sonrió y de inmediato rodeó la cintura de su novia.
—No hay nada que me impida casarme con ella –sonrió.
—Es bueno saberlo, siendo así, comencemos los planes.
—De acuerdo –sonrió Harry –será algo pequeño, sólo amigos y familiares.
—Suena fantástico.
—Sólo los Weasley llenarán la mitad de los invitados –murmuró Pansy, haciendo reír a Harry, para después susurrarle que no estaba seguro de invitar a Ron Weasley.
—&—
Cuando Asher Weasley regresó a su casa cerca de las siete y quince, se encontró con Harry y Pansy ahí, ésta última estaba ayudando a su madre a arreglarse, y para ser honesto, el niño jamás había visto algo tan hermoso como su madre arreglada así, sonrió, saludó y fue a darse una ducha rápida, mientras se ponía el aburrido traje que tenía que llevar, no sabía que tan ricos eran los padres de Draco, pero para tener que lucir así, deberían ser endemoniadamente ricos.
— ¿Qué estás haciendo aquí? –interrogó Ash cuando vio a Pansy guardando algo en su bolso.
—Sólo estaba retocando mi maquillaje –sacó su brocha y un maquillaje en polvo, haciendo que el niño asintiera.
—Vas a casarte con el tío Harry ¿no es así?
—Espera ¿tío Harry? –Frunció el ceño –significa que seré tu "Tía Pansy" –puso una cara de tortura.
—Bueno, soy muy joven para ser tu novio, y ya vas a casarte, significa que no esperarás a que sea mayor de edad –la mujer sonrió –así que supongo que llamarte tía Pansy es lo mejor para nosotros.
—Sí, ya vi que la manzana no cae tan lejos del árbol –soltó y avanzó hasta la puerta –deberías apurarte, a los Malfoy no le gustan la impuntualidad.
—A nadie le gusta esperar –dijo el niño y cerró la puerta.
El viaje fue divertido para Asher, riendo con Harry y bromeando, pero todo eso terminó cuando vio la mansión Malfoy, su mirada se abrió sorprendida, mientras su expresión era completamente incrédula.
—Vaya, esta repartición inequitativa de la riqueza debería ser ilegal –murmuró, haciendo sonreír a Pansy.
—Su mansión en Wiltshire es mucho más grande –le informó con una sonrisa.
— ¡Demonios! –se quejó.
—No malas palabras, Asher, tenemos un trato, y no dejaré que te juntes con Ron más si las continuas repitiendo.
—Ya, lo siento, pero esa era la expresión correcta para usar, mamá –se encogió de hombros.
—No me interesa, ninguna mala palabra de aquí en adelante, esta gente ya nos cree unos salvajes, no les des el gusto.
Ash entró platicando con Pansy al lugar, ella, muy amablemente, le estaba explicando un poco de cómo era el padre de Draco, dándole un poco de tips sobre cómo debería comportarse delante de esa gente, y fuera lo que fuera, su expresión sorprendida cuando entraron al enorme y elegante recibidor, no fue de asombro, sino como si estuviera acostumbrado a ello.
—Han llegado –soltó Draco en con una sonrisa nerviosa –por un momento pensé que no vendrían –observó a Ginny y su mirada se perdió en ella.
—Hubo un momento en el que Asher y yo pensamos en huir –admitió Pansy.
—No lo dudo de ti, pero de Ash –soltó Draco sonriendo, pero el niño mantuvo su rostro serio –va, sigues enfadado, bien, bien –negó –síganme.
Draco los dirigió al recibidor, cuando entraron, se colocó junto a Ginny, mientras de un movimiento discreto, acariciaba su brazo, tragó saliva, deseando en ese momento devorarla a besos, sin importar que estuviesen todos los demás, pero tenía que comportarse, estaba nervioso, hacía diez años que no veía a su padre, y es que a ese hombre jamás le había importado tratarle mal delante de sus propios invitados, menos se inmutaría con los amigos de Draco.
—La cena estará lista en cinco minutos –informó el ama de llaves, hizo una corta reverencia y se alejó.
—Buenas noches –saludó un hombre de cabellera larga, sujeta en una coleta y un traje impecable –si pueden seguirme, por favor.
Era tan idéntico a Draco en las facciones, o mejor dicho, Draco era tan idéntico a ese hombre, el mismo tono de cabello, el mismo color de ojos, y ese rostro duro y sin expresiones.
Todos le siguieron al inmenso comedor, él tomó el lugar principal, Draco al asiento siguiente del lado izquierdo, Ash se sentó en la misma dirección que el rubio, dejando la silla del lado derecho del señor Malfoy libre, Ginny tomo asiento junto a él, Pansy y Harry se sentaron junto a Draco.
— ¿Y mi padrino? –interrogó Draco, en un tono nervioso.
—Dijo que podíamos comenzar sin él.
—Vaya, eso será fabuloso –sonrió Pansy.
—Se alegra demasiado, Parkinson –musitó el señor Malfoy.
—Oh, lo siento, no sé si les he presentado, él es mi padre, Lucius Malfoy –sonrió incómodo –padre, él es Asher Weasley, y la hermosa pelirroja a su lado, es su madre, Ginevra Weasley –le guiñó un ojo a la mujer –ya conoces a Pansy y el tipo a su lado, es su prometido, Harry Potter –soltó.
—Creo que tendrá que disculpar la irreverencia innecesaria en mi hijo, señor Potter, creo que a su edad, debería comenzar a comportarse como un hombre, no como un chiquillo.
—Mucho gusto, señor Malfoy –interrumpió Ash, estirando la mano, pero Lucius entrecerró los ojos, mirando a Ginevra que evitaba mirarlo, no se conocían, pero sabían de la existencia del uno y del otro.
Draco le dedicó una mirada a Ash, diciéndole que su padre no le estrecharía la mano, pero para sorpresa del rubio, Lucius Malfoy se estiró, estrechó la mano del pequeño varón y volvió a recargarse en su asiento.
—He escuchado mucho de usted –continúo el niño –su hijo habla seguido de usted.
—Supongo que no tan bien como pienso que lo hace ¿no es cierto?
—Bueno, ha sido lo más justo que ha podido ser respecto a usted.
—No puedo creer, ni siquiera a imaginarlo siendo justo, respecto a mí.
— ¿Por qué no? –investigó Ash.
—Asher –pidió Ginny.
—Porque mi hijo es bastante idiota, e inútil, puedo jurar que ni siquiera sabe el significado de las palabras que usa –argumentó Lucius.
—Vaya, eso es cruel –el niño se acomodó en su asiento –y dígame, señor Malfoy ¿usted conoce todas las palabras y su significado? –Curioseo –después de todo el Diccionario de Oxford no es un chiste –volvió a acomodarse de nuevo, para quedar directamente al mayor de los Malfoy –yo una vez en las vacaciones de hace dos años intenté memorizarlas todas, dejando el significado para después, pero, en realidad tengo que admitir que me rendí un poco después de la mitad –hizo un mohín –no lo culpo por no saberlas –observó a Draco –aunque no es una justificación –se encogió de hombros.
—En realidad, es que –hizo una pausa Draco –mi padre es un poco complicado –murmuró Draco a Ash.
—Mi madre me ha dicho que mi padre es un poco complicado también –soltó, haciendo que la mitad de las personas sentadas a la mesa se tensaran –pero tu padre no es complicado, sólo le gusta memorizar las palabras –frunció el ceño –a ti te gusta memorizar diálogos de series, vendría siendo lo mismo.
—Él dice que soy complicado sólo porque una vez le golpee hasta cansarme porque tenía nueve años y seguía tartamudeando al leer –le dedicó una mirada seria a Draco.
—Yo podía leer sesenta palabras por minuto a los siete –replicó Asher –dime ¿cómo es que a los nueve tartamudeabas? –Negó –en eso estoy de acuerdo con tu padre.
— ¿En serio? ¿Ya te dijo que una vez me arrojó a la cara todos los libros de su biblioteca porque le dije que quería leer libros de fantasía? –bramó enfadado el rubio, sin poder creer que Asher estuviera apoyando a su padre.
—Bueno, eso es demasiado, cada persona puede leer lo que le guste –se encogió del niño –dígame señor Malfoy ¿Qué le gusta leer primordialmente?
— ¿Eres psicólogo acaso? –lo acusó Draco.
—Sólo tengo curiosidad, como los cinco minutos en los que estaría la cena se han pasado de cinco, tengo que distraerme o mi estómago comenzará a hablar por sí sólo y mamá me ha dicho que eso es de mala educación.
Para placer del niño, la cena no tardó más de dos minutos en ser servida, Ginny observaba la forma en la que los Malfoy observaban al curioso Asher, que miraba con atención como estaba preparada la mesa, se inclinó un poco hasta las personas de enfrente.
—No, espera mamá –detuvo a Ginny.
—Ash –lo reprendió de nuevo la mujer.
—Es sólo que nuestros cubiertos están mal –frunció el ceño y volteó directamente a Draco –dime ¿es que planeas hacernos quedar como unos salvajes delante de tu padre? –negó y acomodó los cubiertos de su madre y después los de él.
—Te has preparado bastante para la cena –se burló Lucius.
— ¿Lo dice por los cubiertos? –Se burló el niño –memoricé toda la guía de buenos modales a los ocho –observó a su madre que sonrió orgullosa –quería ser el mejor mesero a los siete, y a los ocho –negó –después mis planes cambiaron.
— ¿Qué quieres ser de grande ahora, Asher? –interrogó Lucius.
—Quiero ser un mago como Gandalf –sonrió, pero hizo una mueca cuando el padre de Draco no entendió la referencia, haciendo que el rubio sonriera divertido.
— ¿Quién? –interrogó Lucius.
—Gandalf –repitió el niño pero la cara de incógnita seguía en el rubio mayor, y parecía que no le agradaba no saber una respuesta.
—No le conozco –admitió.
—Y aun así se atreve a criticar a su hijo, al menos él sí sabe quién es Gandalf, porque ¿sí sabes quién es, cierto?
—Es un Istar –comentó Draco –es un personaje ficticio del mundo del Señor de los Anillos del escritor británico J. R. R. Tolkien –respondió orgulloso.
—Sí –admitió el niño –pero pertenece al Legendarium, y es uno de los personajes principales de "El Hobbit y El Señor de los Anillos" respectivamente, también aparece en El Silmarillion, donde se narran más específicamente sus orígenes, pero más específicamente, Gandalf, como ya lo dijo Draco, es un Istar, que significa mago, y es uno de los espíritus maia enviados a la Tierra Media durante la Tercera Edad del Sol para ayudar a sus habitantes en la lucha contra el señor oscuro…
—Buenas noches, perdón mi tardanza –todos se giraron a la voz de Riddle –no era mi intención interrumpirte, pequeño.
—Oh, no se preocupe, creo que posiblemente ha llegado a tiempo para la lección del señor Malfoy sobre quién es Gandalf.
—Me encantaría verla –sonrió fascinado –me encanta todo lo relacionado con Tolkien, es mi escritor favorito –informó, sentándose en la silla vacía entre Asher y Lucius.
Ginny observó cómo su hijo encantaba a los adultos sentados a la mesa, mientras olvidaba prácticamente que tenía la comida frente a él, y es que cuando le dejaban comenzar a hablar de su amor por Gandalf, nadie lo paraba.
—Tienes que comer –le recordó Ginny.
—Lo siento, mamá, es que el señor Riddle es fabuloso, no pensé que alguien de su edad realmente amara a Tolkien.
—Eso es maleducado –informó la pelirroja.
—Déjalo, cariño, no importa.
La mirada de Draco fue hasta la mujer, que se tensó, la mano de Riddle se puso sobre el delgado hombro del niño y sonrió, la cena transcurrió en pláticas de adultos después de eso, ya que el señor Malfoy había decidido que la persona más interesante sentada a la mesa había dejado de ser Asher, pudo dedicarse a hablar de política con Tom Riddle y Harry.
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Después de la deliciosa cena, todos pasaron al salón, Asher pareció asombrado, aunque cerró la boca cuando Pansy le dedicó una mirada, y después una sonrisa, admiró la colección de libros que había en el lugar.
—Es más grande en la biblioteca –aseguró Lucius, con una mirada extraña al niño, y después una sonrisa burlona hacia su hijo –si mi hijo hubiese sido tan inteligente como tú, sería mi orgullo, no mi más grande dolor de cabeza.
—Gracias por eso, papá.
—Señorita Parkinson –saludó Riddle –he estado tan concentrado en la cátedra del pequeño Asher que no he podido saludarla como se debe –le observó de arriba abajo, con una sonrisa placentera.
—Es que no ha sabido la noticia –interrumpió Harry, rodeando la cintura de Pansy –es mi prometida, la boda será en una semana –comentó, sorprendiendo a todos en el lugar –está formalmente invitado.
—Bueno, tengo una semana para pensar en un regalo digno para la novia.
—No es necesario –cortó Harry –su presencia bastará.
—En ese caso, gracias, seguro que iré.
Se dedicó a hablar con Lucius, mientras Asher curioseaba por los libreros, Draco se acercó a Ginny, que estaba un poco alejada, ya que las miradas esporádicas que Riddle le daba, la ponían cada vez más nerviosa.
—Me pondré celoso –argumentó, sujetándola por la cintura –parece que le coqueteas a mi padrino, y no lo culpo a él por mirarte, eres simplemente hermosa.
—Yo, no, yo no… -él la atrajo más a su cuerpo –pensé que… querías que esto fuera discreto –murmuró.
—Por tu hijo, más que por mi familia, pero mi padre ya lo considera la persona con más neuronas aparte de él dentro del lugar, y lo tiene realmente encantado, nadie babea tanto como él mismo al ver sus libros, y mira a tu hijo.
—Los libros son su pasión, tengo miedo de tener que llevarlo a su corta edad a lectores anónimos –los dos sonrieron.
—Deberíamos desaparecernos un rato –sugirió en su oído –he estado deseando quitarte ese vestido durante toda la cena.
—No creo que sea algo bueno, no somos un par de adolescentes…
—Las hormonas alteradas sí las tenemos, anda, antes de que aquellos dos se nos adelanten –señaló a Harry y a Pansy, que se besaban disimuladamente.
Draco sujetó la mano de Ginny, alejándola del lugar, caminaron por el vestíbulo para llegar a las escaleras, pero él se detuvo abruptamente, cuando su vista fue hasta la puerta, así que curiosa, Ginny también observó en esa dirección.
Una mujer de edad madura y cabello rubio estaba despojándose de su abrigo para que fuera colocado en el perchero, la mirada altanera y la pose era de la mismísima Narcissa Malfoy.
Ginny soltó a Draco cuando su madre se acercó a él, con una sonrisa amplia y los ojos brillosos, informando que estaba a punto de ponerse a llorar de tan solo verlo, fue hasta él, y la pelirroja sonrió, ella más que nadie en el mundo sabía lo mucho que el hombre había deseado encontrar a su madre, sin embargo, y para sorpresa de las mujeres, se hizo hacia atrás, cuando Narcissa estaba por abrazarlo.
—Draco, soy yo –murmuró la rubia.
—Sí, eso puedo verlo –argumentó enfadado –dime ¿qué rayos haces aquí? ¿Este era el plan de papá desde el inicio? –bramó enfurecido.
Las demás personas salieron en cuanto escucharon el alboroto de Draco, pero él no era el único que tenía expresión de sorpresa, ya que Lucius Malfoy estaba perplejo ante la imagen de su esposa frente a ellos, y a Ginny no le sorprendió para nada que Riddle estuviera hasta el fondo, con una sonrisa tenue en los labios, Narcissa Malfoy había estado con Tom probablemente desde que desapareció, y él había sido la razón por la cual ni Lucius ni Draco Malfoy, habían dado con ella.
— ¿Sabías de esto? –cuestionó Lucius a su hijo, que negó de inmediato.
—Necesitamos un trago –informó la mujer, arrollando al pequeño Asher en su camino, cosa que no le agradó a Ginevra.
Todo el mundo estaba sorprendido, bueno, menos Harry y Asher, que no comprendían porque todos hacían silencio por la llegada de la mujer, y Riddle, que aunque lo pretendía muy bien, él había sido el autor intelectual de todo aquello.
— ¿Podemos hablar un momento? Ahora que todos están concentrados en Narcissa –sonrió Riddle, la sujetó del brazo y la sacó del lugar, obviamente no lo pedía, lo estaba ordenando.
—Van a sospechar de que nos desaparecimos –murmuraba agitada Ginny.
—Tal parece que crees que no planee la noche a detalle, me ofendes, cariño.
—Así que no estaba equivocada, quieres enloquecerlo cuando le digas que eres el padre de Asher ¿no es así? –se intentó soltar cuando sonrió.
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Draco buscó por el lugar, pero no encontró a Ginevra, y tampoco a su padrino, así que no le quedó más remedio que permanecer en ese lugar, en esos momentos como necesitaba salir de ahí, y perderse en el cuerpo de la mujer que amaba, pero parecía que su noche no iba a mejorar por mucho que lo deseara.
—Perdón la desaparición –informó Riddle –es sólo que… le mostraba las plantas a Ginevra ¿cierto? –ella asintió con una sonrisa.
—Ginevra ¿Eres esa Ginevra? –cuestionó Narcissa, observando a su hijo.
—Sí, es ella –contestó.
—Vaya, por fin puedo conocerte –caminó hasta ella –dime ¿bebes?
—No –soltó en tono serio.
—Ven conmigo, acompáñame un momento.
Ginny asintió, para decirle a Draco que todo estaba bien y siguió a la madre del rubio. —Bien.
Fueron a la oficina que había detrás de una de las puertas, Narcissa Malfoy caminó hasta el pequeño bar que había, tomó un vaso y de inmediato comenzó a llenarle del líquido color ámbar, le dio un trago y fue notorio como se le relajaron los hombros, aun así, no tenía la más mínima idea de porque quería hablar con ella.
—Volvemos a vernos, Ginevra –murmuró la mujer –aunque es la primera vez que podemos charlar tranquilas sin tener a Riddle observando.
—Sé que este es su plan, sí, pero dígame ¿qué quiere hablar conmigo?
—No sé qué es lo que te vio mi hijo desde el comienzo, y por donde los encontré, supongo que sigues siendo la misma zorra de hace años ¿cierto?
—No sé de lo que me está hablando.
—No te hagas la idiota, sé perfectamente que te acostaste con Riddle, él no estaría tan interesado en ti de lo contrario, así que supongo que su hijo es el mocoso que está presente.
—Voy a pedirle que respete a mi hijo –la actitud de Ginny cambió de inmediato cuando Narcissa insultó a Ash.
—Ambas conocemos a Riddle y de lo que es capaz, creo que ya han hablado del plan ¿cierto? –Sonrió –quiero que lo rechaces, que te largues con él y que dejes a mi hijo en paz.
—Amo a su hijo, y creo que sabe que él está enamorado de mí.
—Conozco a mi hijo, sé que no te amará tanto cuando sepa que te metiste con su padrino –sonrió –así que mejor mantente en buenos términos con él ¿no? –avanzó hasta Ginny –no voy a dejar que Tom Riddle le haga daño a mi hijo, Ginevra, así que mantente alejada de él, porque no sabes de lo que soy capaz de hacer por él, así que toma el consejo y aléjate de Draco.
—Le seré honesta, no tomaré la advertencia de una mujer que fue capaz de abandonar a su propio hijo a su suerte –soltó enfadada –no puedo tomar su amenaza en serio, si ya ha sido capaz de abandonarlo –se burló –sus palabras sólo me causan gracia, lo amo, y nos ha tomado mucho poder estar juntos de nuevo, ni él, ni yo, vamos a dejar esa oportunidad.
—Esas son tus últimas palabras.
—Sí –soltó con firmeza la pelirroja.
—Te daré un momento, y cuando salgas de esta habitación, si has cambiado de opinión, te disculparás y te marcharás, sino, bueno, la idea de acostarte nuevamente con mi hijo hace unos minutos, será lo último que recuerdes de su bonita reconciliación.
Narcissa Malfoy salió, dejándola ahí, no podía creer que tanto Riddle como ella se creyeran con el suficiente poder para amenazarla, esa era la última vez, no se dejaría amedrentar por nadie más, tenía un hijo al cual iba a mostrarle que lo mejor que se podía hacer, era ser valiente y pelear por lo que se quería.
Le sonrió a Draco, avanzó hasta Pansy y Harry, que jugaban con Asher a algo que no prestó atención, la mirada de la morena hizo que Ginny negara.
—Vamos a ver el estanque, Draco dijo que era asombroso ¿te parece, Ash? –sonrió Pansy.
—Claro, pero si no te molesta, primero iré al baño.
El niño salió de la habitación, y cuando Draco caminó hacia la pelirroja, Narcissa Malfoy comprendió que Ginny Weasley no había cambiado de opinión respecto a lo que habían hablado hacía unos momentos.
—Supongo que ya le dijiste a mi hijo que su padrino es el padre de tu hijo ¿cierto? –soltó Narcissa, en el momento preciso en que Draco acariciaba la mejilla de la mujer, a punto de besarla.
El rubio se tensó en cuanto escuchó las palabras de su madre, se alejó lentamente de su novia, y le observó, estaba conteniendo el aliento, el varón buscó por la sala a Riddle, que estaba completamente sorprendido por lo que Narcissa había dicho, así que él tampoco estaba al tanto de lo que la mujer haría.
— ¿Qué? –interrogó, girándose de nuevo hasta Ginny –eso, eso ¿es verdad?
—No queríamos que te enteraras de esa forma –argumentó Tom.
—Así que es cierto, y por la cara de estos dos, supongo que lo sabían –Pansy y Harry bajaron la mirada en afirmación.
—Maravilloso –masculló con la respiración agitada, observó a Ginevra una última vez, antes de que Riddle la sujetara de la cintura, acercándola a él.
—Lo siento, ella no sabía que estábamos relacionados, ni yo que ustedes dos.
