Hola! Gracias otra vez por los comentarios alentadores :3 Me encantan!

Aviso: Solo quedan un par de capitulos mas y la historia acaba, gracias x su apoyo!


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Victoire caminó por los pasillos, y vio como un grupo de chicas de Ravenclaw caminaba riendo.

-Chicas, después las alcanzo -dijo una de ellas y se acercó a la rubia.

-¿Te conozco?

La chica le sonrió acorralándola contra la pared hasta transformarse en Teddy.

-Por Merlín Teddy.

El chico rio.

-Me gusta sorprenderte -dijo llevando una mano a su mejilla -¿Cómo estás preciosa?

-Mal. Abby no parece querer entrar en razón -suspiró.

Habían pasado días desde su llegada a Hogwarts, y Victoire había tratado de convencer a su mejor amiga de que Jeremy decía la verdad, pero Abby era tan testaruda que era imposible hacerla ceder.

-Estuve pensando. Podría hacer que Katie le diga la verdad a Abby.

-¿Tendrás que usar tus encantos para eso? -murmuró Vic.

-¿Qué? ¿Estás celosa otra vez? -preguntó acercándose con una gran sonrisa.

-Me molesta que tengas que usar tus encantos para todo...

-Son efectivos -dijo guiñándole un ojo.

-Justamente por eso.

Victoire llevó una mano a su cabello azul y cuando estaba a punto de besarlo se escucharon unos pasos.

-Joder -se quejó el metamorfomago, desde el Expreso que no habían podido tener algún contacto.

Antes de que los descubrieran Teddy se transformó en Abby dejando a Victoire con la boca abierta. Pero lo más gracioso de todo fue que aquellos pasos eran provenientes de la real Abby.

-¿Qué carajo...? -dijo la bruja y sonrió al ver una figura exactamente igual a ella.

Teddy volvió a su forma original.

-Lo siento, fue necesario.

-Vic, tenemos que terminar el trabajo de Herbología.

Victoire miró a Teddy, quien la miraba todavía apenado por no haber podido concretar aquel beso. La chica se acercó y depositó un beso en su mejilla, elevando aún más la temperatura del chico.

-Puedes hablar con Katie, pero si llega a tocarte un pelo los mataré a los dos -susurró en su oído.

-No pasará nada malo, lo prometo.

A pesar de aquella promesa, Victoire apenas pudo leer una página en la Biblioteca, Abby se la pasó hablando de los trabajos que debían terminar, pero la rubia estaba demasiada preocupada, sentía ese nudo nervioso en la garganta que apenas la dejaba tragar.

-Victoire no estás escuchando.

La voz severa de su amiga la hizo reaccionar.

-¿Qué?

Abby la miró enfadada y cerró bruscamente el libro que había estado leyendo.

-Te conozco Weasley, ¿qué están planeando con Teddy? Ambos últimamente están muy extraños...

-No estamos planeando nada... -dijo la rubia y en ese momento vio a Teddy entrar a la Biblioteca, le hizo señas de que lo había logrado, y Victoire no pudo evitar reír.

-¿Qué? -gruñó Abby y giró, Teddy ya se había cubierto con un libro.

-Lo siento. Estoy distraída -dijo mordiéndose el labio intentando soportar la risa.

-No volveré con Jeremy, quiero que les quede claro a los dos.

-¿Por qué? -preguntó la rubia enojada -Jeremy no hizo nada.

Abby comenzó a juntar sus libros rápidamente.

-¿Por qué tienes tanta poca confianza en ti misma?

-No lo entiendes. Para ti es fácil Victoire, tienes sangre veela corriendo por tus venas.

Victoire se quedó con la boca abierta.

-Eres bonita, inteligente, sexy, Teddy nunca te dejará ir. Está embobado por ti, tanto que es capaz hasta de entrar a la Biblioteca -dijo Abby mirando hacia su dirección.

-Abby, eres hermosa, ¿tanto te cuesta darte cuenta?

La chica la ignoró y comenzó a salir de la Biblioteca, siendo seguida por Victoire y Teddy.

-¡Abby! ¡Por favor! -exclamó su mejor amiga tristemente.

Afuera los esperaba Katie impaciente, con su falda corta y esas piernas largas y bronceadas. Abby se detuvo cuando estuvo a punto de chocarse contra ella.

La morena la miró con esos ojos gatunos y malvados.

-Me pidieron que te dijera la verdad asique seré breve chica: Jeremy me invitó a su casa en Navidad, y no pude evitar negarme, y si, estuvimos a punto de tener sexo, pero tu llegada la cagó por completo.

Victoire miró a Teddy enojada.

-¿No era qué la habías convencido? -susurró.

-Bien. Quédate con Jeremy, no me importa -dijo Abby con los ojos llenos de lágrimas y salió apresurada de allí.

-¡Zorra! -exclamó Victoire dispuesta a arrancarle cada cabello de la cabeza, pero Teddy la detuvo. -¡Suéltame idiota!

-Si necesitan otro favor no duden en pedírmelo -dijo Katie divertida con la situación -Chao.

-¡¿Por qué no me dejaste darle su merecido?! -gritó Victoire furiosa.

-Tú impediste que peleara con Goyle.

-¡Pero por lo menos dejé que le dieras unas patadas!

-Relájate muñeca -dijo sacando un frasquito de su bolsillo -Mira.

El frasco decía GRITA VERDADES.

-El tío George me lo dio hace mucho, pero estaba esperando el momento justo para usarlo, quería dejar que Katie dijera la verdad por sí misma, pero dadas las circunstancias creo que deberíamos usarlo.

Victoire sonrió de oreja a oreja.

-Teddy eres hermoso.

El chico sonrió y pasó una mano por su cabello en una actitud exageradamente sexy.

-¿Cuándo lo usaremos? -preguntó la bruja.

-Mañana en el Gran Comedor, le daremos un espectáculo a Hogwarts.

I

Victoire se levantó al día siguiente más feliz de lo normal, se vistió y caminó apresurada hacia el salón.

La bruja vio a Teddy sentado junto a Katie, ambos reían, el chico le guiñó un ojo a la rubia dejándole claro que solo era un acting.

Vic se sentó junto a Abby y esperó. Jeremy estaba sentado cerca, miraba a su plato con una expresión vacía, se veía tan triste y solo que la bruja no pudo evitar sentir pena por él.

-Katie, tengo whisky, ¿quieres que le agregue a tu jugo? -susurró Teddy en su oído. Ella asintió coqueta.

El metamorfomago vertió el contenido en su copa y observó como la morena se bebía por completo la sustancia.

Teddy se levantó de la mesa y con una gran sonrisa dijo:

-Amigos y amigas, creo que Katie quiere decir algunas palabras.

El chico atrajo todas las miradas de Gryffindor, y Katie se levantó de la mesa con expresión asustada.

-Katie, dinos, ¿de verdad Jeremy y tú estuvieron a punto de tener sexo en Navidad?

-¡No! ¡Era una mentira! -gritó la bruja -¡Tenía ganas de acostarme con alguien aquella noche y decidí ir a lo de Jeremy pero él al instante quiso echarme de su casa! ¡Pero logré colarme a su habitación y acorralarlo justo cuando su novia llegó!

Luego de decir aquellas palabras que dejaron a todos con la boca abierta, Katie se volvió a sentar y quedó inconsciente sobre la mesa.

-Teddy le dio una poción de Grita Verdades, ¿ves Abby? Jeremy decía la verdad -murmuró Vic con una sonrisa.

La mirada de Abby se encontró con la de Jeremy. Tenían mucho de que hablar.

Victoire miró a Teddy y le tiró un beso disimuladamente, feliz, sabiendo que las cosas entre sus amigos iban a volver a la normalidad.

II

Katie no despertó en todo el día y hasta tuvieron que llevarla a la enfermería. Teddy terminó siendo castigado, pero estaba tan acostumbrado que apenas le importó.

Victoire usando la excusa de ser prefecta, caminó durante la noche por los pasillos de Hogwarts, hasta llegar a uno de los salones. Teddy estaba allí, acomodando los papeles de la directora Mcgonagall, siendo iluminado solo por una débil y pequeña vela.

-¿Cómo va? -le preguntó la rubia desde la puerta.

Teddy volteó sorprendido y al verla se le dibujó una bonita sonrisa en el rostro.

-Hay castigos peores -dijo encogiéndose de hombros.

-¿Te han dejado solo? -preguntó Victoire entrando al salón y cerrando la puerta tras ella.

-Algo me dice que Mcgonagall se ha quedado dormida en alguna parte.

La rubia rio y se subió a horcajadas a él, sorprendiéndolo.

-Fue muy inteligente lo que hiciste Teddy, recién vi a Jeremy y Abby besándose en uno de los pasillos, han vuelto a ser los mismos de siempre gracias a ti.

-Genial. Jeremy me debe un favor ahora -dijo con una sonrisa.

-Siempre pensando en tu beneficio...

-Siempre, ¿me besarás ahora? Creo que me lo merezco -dijo mirándola a los ojos con un deseo palpable.

-Creo que te lo mereces -contestó ella mirando aquellos labios varoniles que deseaba mordisquear desde hace días.

Victoire se acercó a Teddy y besó su boca con lentitud, hundiéndose en su sabor, sintiendo sus lenguas juguetear con travesura.

Las manos del chico fueron a sus piernas desnudas, para acariciar suavemente, haciendo que la rubia sintiera ese látigo de placer en su vientre.

Victoire suspiró sobre su boca y luego bajo lentamente hacia su cuello dando suaves mordidas allí, haciendo a Teddy gruñir. Sintió debajo de ella aquella erección dura, y no pudo evitar comenzar a moverse sobre ella. El metamorfomago llevó una mano a su cabello para que la chica profundizara sus mordidas.

Después de unos minutos Victoire soltó su cuello y observó con una sonrisa la marca que había dejado allí.

-Mmm... te he dejado una marca, ¿qué harás ahora? -susurró divertida.

-Te dejaré una a ti -contestó el chico y antes de que la rubia lo pudiera detener, su boca cálida hizo contacto con su cuello.

Victoire gimió sintiendo como Teddy succionaba obstinadamente allí, sabiendo que ya no lo iba a poder apartar.

-Teddy... -jadeó minutos después, totalmente perdida en el placer que aquello le confería. Estaba tan mojada que hasta resultaba molesto, las ganas de que la tomara allí aumentaban cada vez más, quería que dejara su cuello en paz y avanzara.

Teddy al fin la soltó, su cabello estaba revuelto, y su respiración agitada, se veía tan sexy que Victoire no lo soportó más y se deshizo de las braguitas quedando solo en falda. El chico la miró sorprendido, totalmente excitado mientras ella le desabrochaba los jeans con urgencia.

Sacó su miembro y lo abrió rápidamente, la chica bajó hasta que logró que el la penetrara. Ambos soltaron un suspiro de satisfacción.

-Por Merlín Vic -susurró el chico llevando sus manos a las caderas de la bruja.

La rubia apoyó su frente contra la de él y comenzó a moverse con la ayuda de sus manos.

Se sentía tan tibio, tan delicioso que los gemidos no tardaron en inundar el salón.

Ambos sabían que cualquier profesor o prefecto podría entrar, pero el miedo a ser atrapados aumentaba ese deseo abrasador. Victoire abrió su camisa y colocó sus manos en su pecho, arañando, tocando aquel formado cuerpo.

Teddy no se quedó atrás y la imitó, hasta que su sostén quedó a la vista, el chico sacó uno de sus pechos y lo llevó a su boca, arrancando un grito de su compañera. Mordió, succionó hasta dejar aquel pezón hinchado.

Sus ojos oscuros viajaron hacia los de Victoire, y ella aceleró las embestidas, sin quitar sus ojos de los de él, mirándolo con ese brillo en los ojos que solo él provocaba.

La rubia se mordió el labio sintiendo como el orgasmo estaba a punto de llegar. Teddy la observó como un buen espectador, deleitándose con su expresión, apretando aún más sus caderas para que pueda sentir su miembro aún más, queriendo fundirse por completo en ella.

La liberación llegó acompañada de gritos, sudor, y Teddy no lo soportó más y se corrió junto a ella sin quitar nunca su mirada de sus ojos.