— Murasakibara-kun hay que ponerlo en un lugar cómodo y llamar a un médico, deja de sacudirlo— intentó poner las cosas en orden Tetsuya ya que se notaba la desesperación de Atsushi, él mismo estaba muy nervioso.
Fukui al escuchar los gritos entró corriendo imaginándose que algo malo había ocurrido otra vez.
— ¿Ahora qué pasó?
—No sabemos, se sentía mal y de pronto se desplomo, estuvo enfermo todo el día.
—Llévalo a mi oficina y recuéstalo en mi sofá llamare al médico enseguida. —Fukui salió por la puerta a buscar a un doctor que estuviese disponible, Murasakibara levantó entre sus brazos el débil cuerpo de Akashi mientras que Kuroko recogía las cosas de este, los demás entraron observando con preocupación la escena.
—No puedo creerlo— Izuki se sobresalto cuando vio a salir a gigante pelilila con Akashi en ese estado.
— ¿Qué le habrá pasado? Lo único que falta ahora es que tenga alguna enfermedad grave— observó Takao de manera preocupada.
—Ni lo menciones Takao-san…lo siento… lo siento sé que no debo meterme en sus cosas—se disculpó Sakurai.
—Tranquilo hombre ya eres parte de nosotros, le palmeo la espalda Kazunari mientras seguían a Murasakibara al despacho del jefe.
—El médico estará acá dentro de poco, ayúdenme a cerrar el local, Kuroko tu quédate con Akashi, Murasakibara acompáñame.
—Pero… pero Aka-chin
—Vas a sofocarlo déjalo que respire Tetsuya se encargara de él tú ven a terminar tu trabajo.
—-No quiero…— Dijo con los ojos llorosos— Aka-chin me necesita a mi…yo…—Dijo con lagrimas en los ojos, mientras sostenía la calurosa mano de Seijuro.
—Ve por favor Murasakibara-kun, termina lo tuyo, me ocupare de él— de malas ganas siguió a Fukui por el pasillo.
—Eres malo Fuku-chin.
— ¿Eso crees? Aquí todos hacen su trabajo Atsushi, Akashi aun sintiéndose mal lo hizo ¿Por qué tu no?
—Eres un explotador.
—Yo solo cumplo con lo mío, hago lo posible por apoyarlos, pronto vendrá el médico Murasakibara ¿qué puedes hacer tú por Akashi? ¿Eres Doctor acaso? Deberías madurar ya no eres un niño. — le reprendió de manera sería el pelilila solo asintió formando un puchero e hizo lo que su ex sub capitán y ahora jefe le decía, en el fondo sabía que el mayor tenía razón pero el solo hecho de estar lejos de su bello amor en esos momentos le provocaba un tremendo dolor de estomago.
/
Kagami esperaba en la estación de Akihabara a que Kuroko hiciera su aparición pero ya habían pasado 10 minutos, sabiendo todo lo que había ocurrido últimamente era suficiente para preocupase y más aún tomando en cuenta que ya le había marcado varias veces a este y lo único que había recibido por respuesta era el "Buzón de llamadas".
Tenía un mal presentimiento buscó en su bolsillo la dirección del dichoso café donde trabajaba su novio y se dirigió allá con prisa, temía por su seguridad.
Mientras tanto en el local, el médico que había llamado Fukui atendía a Akashi.
—Aparentemente sólo se trata de una fatiga por cansancio, necesita mucho descansó, la fiebre cederá en uno o dos días, lo importante es que esté tranquilo, le recetaré algún medicamento, no es nada grave también deberá hacerse algunos análisis- Dijo el medicó terminando de revisar al todavía inconsciente pelirrojo para luego empezar anotar algunas cosas.
—Entonces ¿se pondrá bien pronto? Genial, pensamos que se nos moría—Kuroko suspiraba aliviado.
—Claro, aunque no debería esforzarse tanto además tiene que mejorar sus hábitos alimenticios, te entregare esto para que lo compres, cuida bien de él supongo que eres su amiga ¿no?
—Eh… claro.
Con todo lo que había pasado, ni tiempo de explicarle al señor doctor que este era café "otokonoko" y Kuroko no se había cambiado todavía por lo que lucía su hermoso traje de camarero, Fukui sonrío acompañando al médico hasta la puerta.
La sombra recordó que desde hace mucho rato Kagami debía estar esperando en la estación, buscó rápido su teléfono móvil pero no lo encontró en eso la puerta de la oficina se abrió…
—Kuroko te buscan, cuando fui a dejar al señor afuera estaba este obstinado personaje insistiendo mucho en querer entrar, le dije que estaba cerrado pero incluso dijo que era tu novio, si es un acosador lo saco a patadas.-Fukui tenía sujeto a Taiga del brazo.
— ¿Kagami-kun?…él si es mi novio Jefe.
—Ah entonces pasa grandote— Taiga entró algo avergonzado, la reacción del peliceleste a ver a Kagami fue de alivio, de seguro había estado muy preocupado, luego se dio cuenta de su ropa, no había tenido tiempo de cambiarse y Taiga jamás lo había visto así, su cara se volvió de todos colores, trato de cubrirse como si se sintiera desnudo.
— ¿Ku…Kuroko? — Examinó a su novio casi sin creerse lo que sus ojos veían, nunca se había atrevido a preguntarle con que atuendo atendía ya que explotaría en celos, pero lo que veía en ese instante le provocó de todo menos malas sensaciones.
—Kagami-kun ¡no me mires! — gritó mientras continuaba intentando cubrirse.
— ¿En serio eres tú? no sé qué decir te ves realmente bien, estas hermoso, aunque pareces una mujer pero a la vez sé que eres tú, te reconocería aunque usaras un traje de gorila- lo que dijo se oyó ridículo lo sabía pero algo en él había despertado cierto libido que desde hace tiempo guardaba.
—Kagami-kun, lo siento me retrase, Akashi-kun enfermó y…
—Ven acá Tetsuya…
— ¡Que!?
—Que vengas, solo quiero abrazarte— Kagami se lo pidió en tonó calmado, Kuroko estaba muy avergonzado semejante escena idiota mientras Akashi seguía en mal estado.
—Bueno—finalmente cedió solo porque imaginaba por la preocupación que había hecho pasar a su novio- siento no haberte llamado-se acercó despacio y fue atrapado por los fuertes brazos de su amor.
—Me alarmé mucho, hasta vine a este raro lugar me alegra que estés bien, yo no sé qué haría si algo malo te sucediera te amo—pasó sus manos por la cintura del mas bajo levantándolo para darle un beso.
Kuroko se sorprendió un resto, al parecer el tiempo que estuvieron separados se habían necesitado mucho, nuevamente ese ardor de sus cuerpos se hizo presente, Kagami estaba algo fuera de sí, comenzó a recorrer con sus manos el blanquecino cuerpo…
— ¡¿AGH que están haciendo en la oficina de Fuku-chin?! Acaso se les olvida lo del pobre Aka-chin, ¡Kuro-chin! ¡Gami-chin son unos sucios! — interrumpió Murasakibara quien venía entrando.
—Eh nada, no estábamos haciendo nada—Soltó a Kuroko.
—Nooo, yo te vi Gami-chin desconsiderado no ven que mi Aka-chin se muere y tú vienes aquí y entras en la oficina de nuestro jefe con la intención de comer Kuro-chin…
—Murasakibara-kun no hacíamos nada solamente me besaba porque estaba muy preocupado por mí, Akashi-kun está bien, hay que llevarlo a su casa y procurar que descanse mucho ya que tuvo una fatiga, no se va a morir.
— ¿De verdad?- se acercó a Akashi tranquilizándose al fin— Aka-chin estaba muy preocupado, Fuku-chin me obligo a terminar mi trabajo por eso no estuve aquí pero te prometo que cuando despiertes no me moveré de tu lado-le tomó la mano mientras acariciaba los rojos mechones de cabello.
—Kagami-kun me voy a cambiar por favor espera afuera —ordenó Kuroko a Taiga que parecía molesto por algo.
Al rato después cuando volvió a ser el que usualmente era regresó con los demás.
—Llevaré a Akashi-kun a su casa, gracias por todo lo que hicieron por él, Taiga acompáñame.
—No… No te preocupes Kuro-chin yo lo llevaré y me quedaré a cuidarlo hasta que se despierte y este mejor, aunque no sé donde vive.
—Entonces Kagami y yo los acompañaremos- Taiga asintió tontamente su mente estaba en otra parte.
Al rato llamaron un Taxi y se dirigieron hasta donde residía Akashi, era un barrio muy humilde en las afueras de Tokio, Kuroko le pagó al conductor intentando recordar el edificio correcto, mientras Murasakibara cargaba al dormido pelirrojo entre sus brazos con mucho cuidado.
—Creo que es aquel.-dijo Kuroko mientras los dirigía a un roñoso edificio.
Buscó entre las cosas de Akashi encontrando las llaves y finalmente abriendo la puerta, el lugar estaba limpio y ordenado a los presentes les sorprendió la humildad y de cierta forma pobreza de este ¿Quién imaginaria que el gran Akashi Seijuro terminaría viviendo así luego de pasar toda la vida rodeado de lujos?
—Te lo encargó mucho Murasakibara-kun, mañana vendré a saber cómo está por favor dale su medicina- le pidió encarecidamente la ex sombra de Seirin.
—Claro Kuro-chin confía en mí, haré que se mejore.
Asintió saliendo del lugar, pero Tetsuya no parecía muy convencido de dejarles solos.
—No te angusties, se ve que Murasakibara se preocupa mucho por él.
—No es eso, él a veces es algo descuidado y me inquieta un poco además la historia de ellos es algo compleja.
—Estarán bien, recuerda que el grandote hasta estuvo hospitalizado por defenderle.
—Gracias Kagami-kun creo que debo dejar de ser tan aprensivo.
Akashi seguía dormido, Murasakibara lo depositó delicadamente en la cama, su respiración se había normalizado pero todavía su temperatura era alta. Lo miró con cierta lastima no podía creer que su rojo emperador hubiese pasado por tanto y mucho menos que viviera en un sitio así, quería ayudarle.
Le colocó una compresa de agua fría en la frente para aplacar la calentura, buscó entre los cajones alguna pieza de ropa fresca, se avergonzó al darse cuenta que tendría que desvestirlo y dudo ¿sería mejor despertarlo y que el mismo se colocara la prenda? No es que nunca lo haya visto desnudo pero eso había sido hace tantos años, ahora la situación era muy distinta.
—Aka-chin, Aka-chin…—le sacudió despacio pero este se revolvió en su cama un poco, no tenía ganas de volver al mundo real, pero tampoco era prudente dejarlo con esa ropa sudada.
Con cuidado retiró la camisa dejando al descubierto la blanquecina piel de este, estaba empapado de sudor el pobre, con una toalla comenzó a secarlo, no tenía ni pizca de malicia en esa simple acción, lo único que quería era que se recuperara pronto.
Hizo lo mismo cuando le quitó los pantalones, su pobre Aka-chin estaba sufriendo tenía que ayudarlo como fuese.
Al terminar su labor se sintió aliviado puso encima una delgada cobija y luego se dirigió hasta la pequeña cocina a preparar algo de comer para cuando despertara, se quedaría esa noche con él para cuidarlo.
Rato después Seijuro abrió los ojos encontrándose totalmente desorientado lo único que recordaba era que se estaba preparando para salir del café y de pronto todo se había vuelto oscuro, miró a su alrededor esta era su casa ¿Cómo llegó hasta acá?
— Que bueno que despiertas Aka-chin creí que dormirías hasta mañana.
— ¿Atsushi? ¿Tú me trajiste?
—Si junto con Kuro-chin y Gami-chin ¿Te sientes mejor? El doctor dijo que debías descansar mucho y alimentarte bien.
— ¡¿Doctor?! ¿Es broma?
—Estuviste muy malito, mejor te doy algo para comer ¿sí?
Su estomago estaba revuelto pero el pelimorado se había tomado la molestia hasta de prepararle algo, se incorporó dándose cuenta de que su ropa había sido cambiada, no le molestó, confiaba en Murasakibara. El cuerpo le pesaba pero la mayor molestia se había ido, al menos ya tenía fuerzas para levantarse.
Al rato Atsushi le trajo una sopa.
—Si no te la comes seguirás enfermito-le dijo en tono infantil mientras le dejaba el contundente plato, al principio trago despacio no quería forzarse y terminar vomitando, pero al sentir el rico sabor de esa comida se la devoró con ganas.
—Mi abuela decía que "enfermo que come no muere"-sonrío divertido el gigante al ver el apetito con el que Seijuro terminaba su plato -creo que ya que te sientes mejor, entonces me iré a casa no quiero incomodarte.
—Espera, creo que comenzó a llover, puedes quedarte no quiero que pesques un resfrío. —Sonaba tentador quedarse a su lado, con mucho gusto lo haría.
—No quiero que vayas a sentir molestia con mi presencia y creas que quiero acosarte y te asustes.
—No Atsushi al contrario te estoy muy agradecido por cuidarme.
— ¿De verdad? Entonces me quedó hace frío no me gustaría salir.
—Mi cama es pequeña y no tengo sofá pero podemos acomodarnos—le indicó para que se recostará a su lado, era muy reducida pero estaba suave y tibia, con dificultad se arrimó a su lado quedado de costado pero frente a él, Akashi le sonrió con una de esas expresiones que siempre resultaban dejándolo embobado por algunos segundos.-Ha pasado mucho tiempo desde que estuvimos así de cerca ¿verdad Atsushi?
—Si Aka-chin han sido muchos años, desde que te perdí en lo único que pensaba era en encontrarte y tenerte cerca otra vez ¿sabes? no he dejado de quererte nunca, pese a que todos me decían que debía olvidarte pero ¿Cómo hacerlo? Si cada vez que cerraba los ojos veía tu cara y sentía tu aroma.
—Lo sé mi grandote, ahora entiendo muchas cosas, también te falle y desconfié, de nuevo te pido perdón.
Murasakibara no podía dejar de admirar esos orbes de color cereza su mirada era algo más dura a como lo recordaba, el sonrojo de sus mejillas y su cabello algo más largo de lo acostumbrado le daba un aire fiero muy distinto al que solía tener, con todas sus fuerzas se contuvo para no lanzársele encima. Se recostó más cómodamente sintiendo el contacto con la suave piel, el frío del ambiente casi no existía su cuerpo entero parecía estar hirviendo y eso que el de la fiebre era Seijuro.
Se amoldó contra la almohada sin dejar de sentir el pequeño pero provocador roce con el cuerpo ajeno cerró los ojos intentando calmarse, no quería asustar al pequeño pelirrojo. Nervioso para que el contrario no notara su calor interno apretó mas los parpados, de pronto sintió unos tibios labios que acariciaban los suyos y una lasciva mano se adentro bajo de su ropa acariciando la piel de su estomago, al parecer Aka-chin no tenía ganas de descansar ya no estaba tan enfermo.
—Aka-chin…— soltó apenas sintiendo como le recorría con la suave palma.
—Atsushi lo siento, yo solo deseo volver a estar contigo, pero tengo… tengo mucho miedo, me he vuelto un cobarde... —Lo abrazó estrechándolo mientras le acariciaba la espalda, no lo dejaría ir nunca más.
—Aka-chin a mi lado no debes temer, yo te protegeré con mi vida de cualquier cosa, esta vez será distinto ya somos adultos, dame la oportunidad de estar junto a ti otra vez por favor.
—Si Atsushi, tú también acéptame nuevamente, prometo no cometer los mismos errores y dejar de desconfiar de ti.
Se fundieron en un fuerte abrazo, Murasakibara no pudo evitar soltar algunas lágrimas de felicidad al final después de todo ese tiempo encontró a quien había buscado por años, la vida era buena nuevamente, se besaron una y otra vez, como si la fuese la primera y la última noche, se acariciaron hasta perderse en el otro para luego caer rendidos al sueño con la satisfacción de después de tanto tiempo sentirse completos.
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El mensaje de Kazunari lo había descolocado ¿Cuál era la razón de su enojo? No lo comprendía, debía encontrarlo y preguntarle, además las noticias que le tenía no eran malas al fin estaba logrando desenmarañar esa bola de estambre en lo que se había convertido su vida.
Tomó su abrigo y se encamino a la casa del pelinegro, sin saber muy bien cómo afrontarlo, jamás se hubiera imaginado que ahora mismo este lo maldecía mientras lloraba en su habitación…
—Te odio Midorima—susurraba mientras sus lágrimas se perdían en la almohada de su cama. Confiar en él por un estúpido amor adolescente que todavía sentía fue su perdición, pero no se dejaría caer tan fácil, en estos meses había construido más que en todos sus años posteriores a Shutoku, seguiría siendo una persona productiva, triste pero con muchas cosas que antes no tenía, si algo debía agradecerle a este era la fuerza que le entregó para poder hacer el cambio, pero la imagen mental de Midorima abrazando a la chica todavía le daba vueltas en su cabeza.
Takao era masoquista todos los somos alguna vez en la vida, prendió su celular.
Para recordarse el porqué de su pesar, miró fijamente la fotografía, la expresión de felicidad de ambos, como se reía Midorima se imaginó que se burlaba de él del pobre y estúpido Takao… no quería olvidar esa ira, ese dolor, la traición era lo único que no podía perdonar, el karma nos llega a todos y claramente sus malas acciones de "juventud" se habían devuelto con esa ingratitud de amor.
—Me odio por seguir queriéndote ¡ESTUPIDO! —por decima vez arrojó el aparato contra la puerta haciendo que este se desarmara, volvió a acostarse en su cama y lloró amargamente de nuevo.
Midorima golpeo la puerta de la casa esperando respuesta, si bien ya no era temprano necesitaba con suma urgencia aclarar el mensaje que su Kazu le había mandado, pasaban ya las 23:00 PM. El padre de Takao abrió al escuchar la premura con la que este tocaba.
—Necesito… ver a Takao— al observar el semblante intranquilo lo hizo pasar dentro.
—Buenas noches Midorima-kun, él llegó y se encerró en su habitación parece que tuvo problemas en el trabajo.
—Me dejaría ir a hablar con él, es importante.
—Creo que está dormido.
—Por favor señor es urgente.
—Está bien pero por favor no hagan mucho ruido, es tarde y en esta casa ya todos están dormidos.
Subió las escaleras con el corazón en la mano algo le decía que lo que el ojo de halcón le diría no terminaría en nada bueno.
Golpeo suavemente pero no había tiempo para esperar respuesta, así que ingresó a la oscura habitación.
Takao de un sobresalto se levantó encontrándose de lleno con esa figura que ahora detestaba, creyó que su mente le jugaba una mala pasada mostrándole a aquel que tanto le había hecho sufrir.
—Takao ¿qué es lo que pasa? ¿Porque me enviaste esto?-Preguntó en tono neutro pero firme, aunque por dentro se estaba muriendo.
El pelinegro quedó perplejo de a poco se dio cuenta que eso no era una alucinación si no que ni más ni menos el mismo Midorima.
— ¡Que desgraciado! ¿Se puede saber que haces acá? ¿No te basta con todo lo que me has hecho? —le gritó furioso abalanzándosele encima intentando darle un golpe que le peliverde solo esquivó.
—Takao ¡Cálmate! No entiendo porque te pones así, tampoco comprendí ese extraño mensaje.
— ¡¿Qué no entiendes?! ¿Qué mierda te pasa? — Le gritó mientras esta vez lo empujaba.
—Kazunari yo no sé, no entiendo quería decirte como me fue con ella cuando vi lo que me escribiste, explícate por favor.
—Ya veo—el de lentes no podía verle la cara, el flequillo se lo impedía, solo observó una torcida sonrisa por parte del mas bajo-Tú todavía crees que puedes verme la cara de idiota, pero no-Tomó el desarmado teléfono que estaba en el suelo y con desesperación trató de armarlo, Shintaro solo podía mirar esa extraña escena no comprendiendo nada.
—Mira, ella me mando esta linda imagen—le mostró el Móvil que lucía maltratado y con la pantalla rota, casi se cae de la impresión cuando sus ojos vieron tal cosa.
—Takao eso no es lo que parece, hacía frío y le di mi chaqueta, en un momento ella se acercó a mi pero no fue nada más que eso, si estas pensando en que tengo algo con ella estas muy equivocado, hablamos ya no me casare y lo sabe. —se justificó.
—No te creo nada, como dice este mensaje solo has estado jugando con mis sentimientos, lárgate, te agradezco lo que hiciste por mi pero ya no me interesa relacionarme con tu persona, así que por favor vete de mi vida ¡Traidor!
—Takao, por favor no es así yo te amo, esa estúpida imagen te la enviaron para separarnos y eres tan tonto que estas cayendo en la trampa, por dios solo analízalo.
Se quedó pensando un momento.
—No te creo lárgate, el único estúpido tramposo aquí eres tú ¡Fuera!
—No puedo creer que estés tan ciego, pensé que confiabas más en mi Kazunari.
Al escuchar los desesperados gritos de su hijo el padre de Takao fue a ver qué sucedía.
—Kazunari ¿Qué son esos gritos?
— ¡Padre quiero que este tipo se vaya de mi casa! ¡Échalo por favor!
—Pero creí que eran camaradas, ya no estás en edad de agarrar ataques infantiles con tus amigos Kazu.
—No papá ya no somos amigos dile que se largué-El pelinegro se fue a su cama y se cubrió con el cobertor, a su padre le pareció una acción bastante infantil.
Midorima se quedó sin saber bien que hacer, ya no le podía gritar cuanto amaba a Takao con su padre ahí, además no deseaba seguir alterando al pelinegro, al final decidió que lo mejor era salir de ese lugar, ya cuando Takao estuviera más calmado hablarían.
—Lo siento me voy, hablamos luego, cuando me escuches y pueda explicarte.
—Me valen tus explicaciones "zanahoria espantosa" lárgate de mi casa y vete con la gente de tu clase.
— ¡Kazunari! Ya deja de gritar—le ordenó el padre mirando con incertidumbre a Midorima.
Salió realmente consternado sin entender lo que ocurría, fue estúpido al creer que esa chica tomaría bien esto cuando lo primero que hizo fue enviarle semejante imagen a su novio.
Al llegar a casa solo quería dormir, entró desganado y con una tremenda sensación de peso encima del cuerpo, su padre estaba en la sala.
—Shintaro, que bueno que llegas, uf que rostro traes, es como si te hubiera atropellado un tren.
—Sí, me iré a descansar no he tenido un buen día padre.
—Al fin está todo listo, no pensé que tendría que llegar tan lejos, sí que me has dado problemas hijo. —dijo el hombre con sorna.
— ¿A qué te refieres? — se extraño.
—Eres una vergüenza Shintaro me ocultaste todo este tiempo esa terrible relación homosexual con tu ex compañero afortunadamente soy un hombre precavido he estado investigándolos, encima andas con un travesti, he visto a ese chico dar servicios sexuales en un café…
— ¡Cállate! ¡No hables así de él!
—Jajajaj que ridículo te ves defendiendo a esa basura.
Midorima Apretó los puños si ese hombre no fuere su progenitor lo hubiera golpeado hasta cansarse.
— ¡No vuelvas a ofender a Kazunari! Claro… ahora entiendo, fuiste tú ¡tú le mandaste la imagen a Takao!
—Lo bueno es que pude alejar a ese engendro de ti, no me arrepiento, algún día me vas a agradecer por esto hijo.
— Jamás, acabas de arruinar mi vida.
—La persona que contrate para seguirte hizo un excelente trabajo con un final magistral, ya Shintaro la mujer con la que te vas a casar es una dama ella simplemente ha guardado silencio y te a cubierto la espalda en esto, deberías estar agradecido por todo lo que tu familia hace para salvar tu dignidad.
— ¡Eres despreciable! —Le dolía el pecho, la forma burlesca en la que su propia sangre se reía de él, la crueldad de sus palabras, el desprecio de Takao, le dolía, como mil puñaladas en el pecho.
—Como dije antes ya me lo agradecerás después, por ahora soportare tu odio y tendré la satisfacción de verte convertido en un digno heredero.
— ¡Acabas de alejarme de la persona que amo, me quitaste la felicidad! Se supone que soy tu hijo.
— ¿y tu madre Shintaro? ¿Has pensado en cómo se sentirá al saber que su único hijo varón es un maldito gay? —Hasta ahora no se había puesto pensar en la reacción se madre, pero en ese momento solo podía sentir el daño le había causado su padre.
—Tú no entiendes no puedo negar o que soy, ya lo hice durante muchos años.
—Te ayudare hijo ya verás como retomaras la senda del bien y serás exitoso en todo al igual que yo.
—No quiero escucharte más ¡maldición voy a contarle a mi madre todo y a terminar con esto!
—Hazlo termina de matar a tu pobre madre.
Subió las escaleras rápidamente adentrándose en su habitación colocando el seguro a la puerta, se dejo caer mientras lloraba en silencio, estaba perdido, Kazunari lo odiaba y prácticamente todo estaba listo para casarlo con esa mujer que por lo menos sabía la verdad. No quería renunciar a lo que sentía pero toda la presión que le había puesto su padre con respecto su madre le hacían dudar, era una mierda de hombre incapaz de luchar por quien amaba… su destino estaba escrito Midorima Shintaro sería un medico de renombre, heredaría los negocios de sus padre y tendría muchos hijos con su esposa…
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Imayoshi acompañó ese sábado a Ryou a pasar por el centro de Akihabara este quería comprar los nuevas figuras que habían salido de su anime favorito.
Sakurai lo había invitado ya que desde que Kiyoshi estaba en coma notaba a Imayoshi triste y desanimado muy entendible, era fácil darse cuenta últimamente se veían a diario se iban juntos a casa debido que tomaban la misma ruta, se estaban conociendo mucho, los dos notaban la buena química y atracción que sentían por el otro pero hasta ahora ninguno había dado el paso.
—Tienes mejor semblante el día de hoy—le comentó el castaño mientras jugaba nervioso con las mangas de su camisa.
— ¿eso crees? En realidad estoy igual que ayer estaré tranquilo cuando toda esta tormenta pase, Por ahora no quiero dejar solo a Hanamiya pero pienso mudarme de casa en tanto las cosas se calmen y Kiyoshi salga de su estado crítico.
—Te hará bien cambiar de ambiente, espero no te vayas tan lejos, sería triste perderte—Sakurai había cambiado la forma de tratarlo, su manera de hablar era fluida y ya no titubeaba tanto.
—Claro que no me iré lejos, tengo mucho que ganar si me quedó en esta ciudad.
— ¿De verdad? ¿Que será eso tan bueno si te quedas? Senpai
—Voy a ser directo quiero conocerte de otra forma ¿aceptarías salir conmigo? sé que es pronto para pedirte que seas mi novio o algo más formal pero gustaría que aceptaras al menos tener varias citas conmigo… si te molesta ignora esto, creo que no estoy pensando claramente-dijo nervioso el pelinegro cambiando esa particular forma aterradora de ser por una mas afable.
—Eh… por supuesto que sí, si no te molesta salir con una cosa extraña como yo, mi manera de vivir la adultez es muy diferente a la tuya, pero daré mi mayor esfuerzo.
El de lentes le tomó la mano y juntos se dirigieron a la vistosa tienda del centro de Akiba* "Mandarake* pasaron una tarde bastante agradable Imayoshi no pudo dejar de sorprenderse con el montón de artículos, los llamados frikis si que tenían de todo, de a poco se iba fascinando con ese particular mundo, cuando estaban en too no recordaba que Ryou tuviera esa clase de aficiones pero era algo que de ninguna forma le molestaba al contrario era un plus para seguir conociendo a ese lindo castaño, pasearon durante varias horas conversando de muchas cosas hasta que sin darse cuenta se les hizo bastante tarde.
No es mi intención sonar como protagonista de un manga "Boys Love" pero muchas gracias por este día-la particular voz temblorosa de Sakurai ya no estaba presente este parecía mucho más seguro que antes.
—Entonces según los mangas Boys Love ¿debo besarte?
—No sabía que te gustaba el yaoi-soltó una sonora risa- pero es correcto aunque es algo cliché para mi gusto.-respondió Sakurai.
Con delicadeza tomó el suave rostro del menor acariciándolo con cariño, Ryou no tenía nada de experiencia en besar a alguien por lo que los nervios estaban a punto de traicionarlo y echar a perder el momento pero no fue así, la sensación era maravillosa en el momento en que sus labios se sintieron por primera vez, una explosión de sentimientos, un sabor entre dulce y amargo por las golosinas que había comprado en las tiendas… el conocido estereotipo de las mariposas en el estomagó.
Ese fue el inicio de la que esperaban fuese una larga relación llena de cosas nuevas entre dos personas que en otras circunstancias jamás deberían haber cruzado caminos de nuevo.
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Izuki llegaría a vivir al departamento de Himuro ese día, esa última semana estuvo viviendo con Kuroko y Kagami yendo y viniendo del hospital al trabajo, le angustiaba el estado de su amigo Kiyoshi tanto que ni tiempo de pensar en lo que haría de ahora en adelante había tenido.
Tatsuya ya había terminado de preparar la que sería la habitación de Shun, Murasakibara quien se encontraba en un estado de "en las nubes" desde que volvió al otro día de casa de Akashi le estaba ayudando a sacar montones de basura y cosas inservibles que le mismo había dejado en la única habitación disponible que quedaba en ese lujoso departamento en el centro de Tokio.
—No puedo creer que hayas tenido tanta porquería metida en mi casa Atsushi, eres un acumulador. —Dijo molesto mientras retiraba las últimas bolsas de basura.
—Moo Muro-chin uno nunca sabe cuándo va a necesitar estas cosas, además varias eran de cuando estaba estudiando.
—Estás loco hombre parece que estuvieras drogado el amor te afecta, no entiendo para que necesitas las cajas de las golosinas que te comes.
—Aka-chin y yo estamos juntos y yo no puedo estar más feliz, las cajas son para recordar el nombre de mis dulces.
—Me alegro por ti, espero puedas conseguir un lugar nuevo donde puedan vivir y hacer familia.
—Tú quieres echarme de tu casa para quedarte solo con Zuki-chin pues lo siento pero seguiré haciendo mal trío hasta que reúna el dinero para irme con mi dulce rojo.
—Está bien mientras no te entrometas y sigas acumulando porquerías en mi casa.
—Muro chin ¿seguirás trabajando de host?
—Claro ¿cuál es el problema con eso?
—Es que no creo que a él le guste que andes con mujeres todas las noches tomando alcohol.
—Atsushi a mí tampoco me agrada que él se vista de maid y sea la fantasía de un montón de degenerados que solo quieren ver que trae debajo de la falda, pero entiendo que son trabajos y nada más.
— ¿Todavía no te dice que "si"? ¿No están juntos cierto?
—Ehh… no pero ya no tarda en aceptar mi amor.
—Muro chin sigues en la friendzone es todo un record, hay que celebrarlo con dulces.
—Cállate idiota.
Al rato llegó Izuki con sus cosas.
—Siento causarles tantas molestias, espero podamos llevarnos bien tengamos una buena convivencia los tres.
—No te preocupes Zuki-chin será bueno que alguien cuide de Muro chin cuando yo me vaya.
—Oye yo no necesito que alguien me cuide además seria al revés, soy yo el que parece tu madre.
—Muchas gracias Murasakibara prometo cuidar bien a Himuro.
—No te lo tomes enserio Shun.
—Ya me voy a ver a Aka-chin además no quiero hacer mal trío aunque lo seré mientras siga viviendo con ustedes, ahí se ven a la noche- se despidió contento el pelimorado, mientras dejaba al par de pelinegros con un sonrojo.
—Yo...Tatsuya... no quiero que pienses que me aprovecho de ti y que me acerque a ti por tu dinero, se que la mayoría de tus amigos pensara eso.
No me importa que lo que digan los demás, pero creo que para ti ese el gran "pero" del porque no quieres estar conmigo ¿sabes? si yo quisiera también podría chantajearte para que me pagaras de una forma muy diferente el dinero de tu deuda.
—Ehm... Tú quieres que yo…
—Jamás lo haría aunque me muera de ganas de estar contigo, no me gustaría forzarte a nada, no soy un violador ni un abusivo.
—Tatsuya Gracias, me gustas mucho pero creo que te mereces a alguien mejor que yo.
— ¡Oye! —lo acorraló contra la pared –eso lo decido yo, tú me has atrapado y no sé como escapar de tus encantos jamás me sentí así antes por nadie, desde hace tiempo que te insisto es primera vez que soy YO quien busca a alguien, he dejado mi orgullo de lado por ti y hasta me rio de tus chistes que no comprendo.
—Me alagas pero…
—Cof Cof…- Kagami entró en el departamento- siento interrumpir parece que Murasakibara dejó las puertas abiertas deberían vigilar eso, llevó un rato aquí parado Izuki dejaste esta maleta en casa.-Rápidamente se separaron.
—Gracias por traerla Kagami
—Con respecto a lo que dice mi hermano te recomendaría aceptar sus sentimientos con la suerte que tenemos todos en cualquier momento nos matan, así que deberías aprovechar tu vida mientras la tengas y tratar de ser feliz el resto que te queda, a mi nada me pondría mas contentó que tenerte como mi cuñado, eso no los interrumpo mas.-Dejó la maleta en el suelo y retiró de forma rápida.
—Oye Taiga espera…
—Jajajaja
— ¿De qué te ríes Shun?
—Kagami tiene razón, he sido un idiota perdóname, desde que me conociste ese día en callejón siempre has cuidado de mi, por favor Himuro Tatsuya sal conmigo, te haré feliz y te enseñare mi cuaderno de chiste para que los entiendas.
—¿QUE?! Ahora eres tú él que me lo pide después de tanto tiempo de ser yo el insistente, Shun no puedes ser tan bipolar.
— ¿Aceptas ser mi "persona especial" hasta que la mala suerte nos separe?
—Espera, no se supone que sea así… ¿Qué es eso de la mala suerte?
— ¿Sí o no Himuro?
—Claro que sí, pero yo soy quien ha estado tras de ti todo este tiempo.
—Cierra la boca y dame un beso tonto…
Finalmente como dice el dicho "el que la sigue la consigue" para Himuro Tatsuya este había sido una de sus luchas más difíciles.
—Qué bien se siente ganar la guerra.-dijo mientras lo besaba hasta perder el aliento.
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Se acercó a la cama donde reposaba el inerte cuerpo lleno de sondas y tubos, no era así como quería que terminara su historia que todavía no empezaba, lo observó con lástima y dolor, ya había pasado una semana y no volvía… la peor semana de su vida.
Se preguntaba en cómo sería si ya nunca más podía verlo como antes, observar esa linda sonrisa que tantas veces llamo "idiota" y le molesto, como añoraba esos días cuando le buscaba pleito y solo le contestaba con un "Basta Hana-chan"
¿Cómo sería ya no tener a esa persona que día a día le daba ánimos que él solo contestaba con negativas y criticas…? ¿Si lo perdía? ¿Si ya no volvía a despertar? ¿Qué sería de su vida?
—Kiyoshi idiota…— murmuro mientras retiraba unos mechones de cabello de su frente, lo miró detenidamente y se fijo que seguía tan guapo como la última vez que lo vio bien.-ya despierta maldito idiota, si querías darme una lección lo hiciste, eres de lo peor, estoy arrepentido de todas las veces en las que negué mis sentimientos, también me arrepiento de la vez que te rompí la pierna y de cuando tiré tu ropa por la ventana. Despierta para que arreglemos todo, te prometo que seré menos estúpido esta vez Kiyoshi…por favor llevo seis putos días suplicándote.
Era cierto cada vez que entraba a esa fría sala de hospital no dudaba un segundo en decirle cuanto lo quería, como si quisiera recuperar el tiempo perdido. Quería escribir una historia junto a él.
—Si te mueres, no te perdonaré jamás, lo sé soy un egoísta mis amenazas suenan vacías y deberías odiarme… tonto. Voy a perder la cabeza sin ti.
Sus amigos estaban muy al pendiente de su estado de salud pero hasta ahora Hanamiya era el único que se mantenía a diario únicamente alejándose para ir a cambiarse de ropa y comer algo, cómo si eso cambiara las cosas, Hyuga y Riko venían todos los días un rato y los demás cuando podían, Imayoshi se pasaba después de clases y le traía ropa limpia y algo para comer. Todos le estaban apoyando y haciéndole sentir querido y mostrándole a Kiyoshi que si despertaba estarían ahí esperándole.
—No te parece que ya me hiciste sufrir bastante ¿cuánto más tengo que rogarte? eres una persona fuerte… sé que saldrás de esta bien y serás como antes… si no mejor muérete imbécil— le soltó mientras lloraba en su regazo, era una estupidez seguir suplicándole cuando no le podía escuchar, lo mejor sería asumir de una vez que no despertaría…que lo había perdido sin tenerlo jamás. Apretó con fuerza una de sus manos mientras sollozaba descontroladamente, no quería verlo consumirse en esa cama-idiota te amo tanto y no solo porque ahora seas un vegetal siempre te quise, pero nadie me enseño como era la forma correcta de hacerlo.
De pronto sintió como su mano fue apretada, lo tomó como un simple reflejo ¿para qué hacerse ilusiones? se levantó a lavarse la cara, estaba hecho un despojo humano cuando se volteo sintió que lo sujetaban de la ropa.
Finalmente sus suplicas fueron escuchadas… él había vuelto.
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—Kuroko ¿puedo ir a verte al café de vez en cuando?-preguntó Kagami quien estaba haciendo la cena intentando aparentar el notorio sonrojo de su cara.
—Depende ¿Quieres ir para celarme y pelearte con todos mis clientes?
—Claro que no, me causa curiosidad tu trabajo, cuando fui a buscarte y estabas vestido así fue muy… se ve interesante.
—Ya veo pervertido tú lo que quieres es verme con el traje de maid.
—No Kuroko lo juro yo te prefiero siempre de hombre pero no pude dejar de fijarme lo bonita que te queda esa ropa.
—Kagami Taiga si quieres que me vista de mujer para ti y tengamos intimidad no tienes que ser tan "tsundere" para pedírmelo lo haremos pero en su momento y claro que puedes ir a verme pero si armas alguna clase de alboroto que afecte mis labores te juro que me la vas a pagar.
—Claro seré un buen chico lo juro.
Las cosas andaban bastante bien, el acosador parecía haberse alejado seguramente sabía que tenía una denuncia, además Aomine que en ese entonces recién empezaba en la policía no había dudado en prestarle ayuda a Tetsuya y se pasaba a diario por el lugar de residencia, pero pese a todo esto Kuroko presentía que él desconocido continuaba observándolo, quería pensar que solo se trataba de paranoia pero su sexto sentido le decía que no debía confiarse.
Cerca de ahí alguien preparaba su último movimiento Tetsuya Kuroko le pertenecía sin importar que toda la policía de Tokio se le viniera encima…
— Espera un poco mas mi conejito ya pronto nos encontraremos-murmuró esbozando una torcida sonrisa mientras guardaba las últimas imágenes que había tomado de él…
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Gracias por leer, solo quedan dos capítulos más.
