Teddy tomó la mano de Victoire. Ambos estaban en la cocina de la Madriguera, el calor que inundaba la casa era agobiador, las vacaciones de verano habían llegado y el clima era casi insoportable. Las gotas de sudor corrían por el cuerpo de ambos, y no era solo por el calor abrasador, sino que también por los nervios.
-¿Estás lista? -le preguntó él, tragando saliva.
Desde la cocina se podía escuchar el gran ruido y las risas que provenían de la sala contigua, en la cual, toda la familia estaba reunida y almorzando.
Victoire tomó aire, las piernas le temblaban, su chico lo pudo notar porque rápidamente tomó el mentón de la chica y la obligó a mirarlo a los ojos.
-Todo saldrá bien -intentó tranquilizarla.
La rubia sonrió claramente embelesada por aquel efecto tranquilizador que tenía Teddy sobre ella.
Ambos salieron de la cocina hacia el comedor, tomados de la mano, y se detuvieron frente a la larga mesa familiar. Teddy y Victoire sintieron como cada una de las miradas se posaban en ellos, y en sus manos entrelazadas.
-Quiero decirles algo -dijo Teddy luego de carraspear. -Victoire y yo... somos novios.
El silencio fue rotundo, y luego de unos segundos todo el mundo se ahogó en carcajadas. Victoire y Teddy vieron sorprendidos como los pequeños de la familia se tomaban el estómago de la risa, y como alguno de los mayores hasta golpeaban la mesa sin poder parar de reír. George también se rio, divertido con la situación, sabiendo al igual que la pareja, que la familia creía que era una broma.
-¡Es la broma más ridícula que escuché en mi vida! -exclamó Arthur sujetándose de su esposa.
Teddy tenía una expresión furiosa en el rostro, estaba demasiado molesto y cansado de la situación. Después de unos segundos, al ver que todo el mundo seguía riendo y bromeando, el metamorfomago tomó a la chica de la nuca, la acercó a él y le dio el beso de su vida, eliminando cualquier rastro de risas de la mesa.
El silencio fue aterrador. Después de un largo tiempo, Teddy soltó por fin a Victoire.
-¿Bill? -dijo Fleu preocupada.
El pelirrojo estaba sosteniéndose la garganta, morado por el esfuerzo, y una toz ahogada comenzó a emitir.
-¡Oh por Merlín! ¡Se ha atragantado con el pavo! -exclamó Molly acercándose a su hijo asustada.
Lo que sucedió luego fue la escena más loca que la familia Weasley presenció. Arthur se colocó detrás de su hijo y comenzó a apretarlo fuerte contra él, intentando que pudiera largar aquel pedazo de pollo que se había atorado en su garganta.
Bill estaba más morado que una mora, pero a pesar de estar asfixiándose, miraba a Teddy con una expresión de Te mataré.
Al ver que Arthur no conseguía nada, y antes los gritos de las mujeres desesperadas, Ron empujó a su padre e intentó hacerlo con más fuerza, pero Bill aprovechó aquel cambio para escaparse y comenzar a caminar hacia un asustado Teddy.
-¡T-te ma-mataré! -exclamó entre toces, siendo perseguido por toda la familia.
-¡Bill por favor! -chilló su esposa.
Harry y George se levantaron y ayudaron a Ron y Arthur a atraparlo.
-¡Dejen-me! -gritaba todavía asfixiándose.
Hermione suspirando se levantó y lo apuntó con su varita.
-¡Anapneo! -exclamó y el pedazo de pollo salió volando de la boca de Bill hasta caer lejos.
El padre de Victoire siguió luchando contra los hombres de la familia.
-¡Basta papá! -exclamó la rubia cansada, poniéndose delante de Teddy antes de que Bill pudiera llegar a tocarlo.
-¡Victoire Weasley aléjate de ese chico ahora! -gritó ahora rojo de la ira.
-¡Me gusta papá!
-¿Vieron? ¡Yo les dije que estoy iba a pasar! -exclamó Ron con una sonrisa, y luego fue golpeado por su esposa.
-¡Cariño tienes que tranquilizarte! -dijo Fleur abrazándolo con fuerza.
-¡¿Cómo pudiste atreverte a tocar a mi niña?!
-Y-yo nunca... nunca la obligué a nada... lo juro -contestó Teddy aunque no estaba muy seguro de sus palabras y una inevitable sonrisa traviesa salió de su rostro.
-¡Lo mataré! ¡Lo siento Harry pero te quedarás sin ahijado!
-Bill tranquilízate, si los dos están diciendo la verdad y se quieren no hay nada que puedas hacer -dijo Harry.
-Está bien Harry... -suspiró Bill -, ahora suéltenme, quiero seguir almorzando...
Aliviados, los chicos lo soltaron, pero el Weasley en vez de volver a sentarse en la mesa, se abalanzó hacia Teddy. La cosa se puso tan complicada, que Ginny intervino y le propinó un Desmaius a su hermano.
Bill quedó inconsciente en el suelo, y Harry y Ron se encargaron de llevarlo hacia uno de los dormitorios.
-¿Estás bien? -preguntó Victoire llevando una mano al rostro del chico.
-Creo que lo peor ya pasó, ¿no lo crees? -susurró.
-Lo siento, a veces papá suele ser muy terco y protector...
-Es normal, tener una hija tan bonita no debe ser fácil...
Victoire y Teddy se percataron del silencio bastante extraño en la familia, y se dieron cuenta de cómo todos los estaban mirando.
-¿Es verdad Teddy? -le preguntó James asqueado por la situación.
Teddy asintió.
Molly se acercó y les dio un beso en la mejilla a ambos.
-Por lo menos ahora dejarán de pelear en la mesa -dijo con una sonrisa.
-Yo les dije, yo lo sabía -seguía diciendo Ron, y Hermione lo fulminaba con la mirada.
-No se preocupen por Bill, se le pasará -dijo Fleu acercándose y abrazando a su hija.
-Lo sé mamá. Te quiero.
-Yo también hija.
I
-No ha sido tan dramático después de todo -dijo Teddy mirando desde lejos a la familia.
Teddy y Victoire habían decidido alejarse por un momento. Estaban sentados bajo uno de los árboles del jardín, disfrutando de aquella noche de verano.
-¿No? Yo creo que ha sido la escena más dramática que vivió la familia -suspiró.
Teddy rio y la atrajo hacia el en un abrazo. Ambos miraron hacia la familia, Bill ya estaba allí, se encontraba sentado junto a los demás, con una expresión testaruda en el rostro y claramente enojado por haber sido hechizado. Los niños corrían a su alrededor, seguramente jugando a algún juego muggle que les había enseñado Hermione.
-Vic...
-¿Hmm?
-Hay algo que quiero decirte -dijo el chico suspirando, jugando con el cabello de Victoire.
La chica levantó su rostro y lo miró con una sonrisa, pero el mago siguió con su expresión seria, algo que la preocupó.
-¿Qué?
-No volveré a Hogwarts este año -soltó sorprendiéndola.
-¿Qué? ¡¿Por qué?!
-Quieren que me una al equipo en septiembre -suspiró -, tuve que aceptar Vic, estas oportunidades no se me presentarán todo el tiempo... es importante para mí.
Victoire sintió como se le llenaban los ojos de lágrimas, pero antes de que Teddy pudiera notarlo lo abrazó con fuerza. Quería lo mejor para él, no quería ser egoísta pero ¿por qué le dolía tanto? Imaginarse un año completo sin él, sin sus bromas fastidiosas, sin su sonrisa arrogante y sin sus besos le parecía la peor tortura.
Sintió como el chico la besaba en el cabello.
-Me encantaría pasar otro año de Hogwarts contigo, quiero que sepas eso, pero yo...
-Lo sé -contestó ella rápidamente -, no tienes que explicarme nada, sé lo importante que es para ti, es tu sueño y no quiero interponerme en ello...
-Te prometo que estaremos todo el verano juntos aunque sea para compensarlo de alguna forma... -susurró el chico tomando su rostro y acercándola a él.
-Me gusta esa idea -dijo ella con una sonrisa.
II
Victoire cayó a la cama mientras Teddy le desabrochaba el sostén y mordisqueaba sus labios con brusquedad. Después de tantas noches de verano, esa sería la última, y todo había salido perfecto, los Potter se habían ido a una fiesta del Ministerio y habían dejado la casa sola, hacía tanto que no tenían la oportunidad de hacer el amor, que ambos estaban realmente con un hambre excepcional.
Las manos de Victoire fueron directo a la remera de Teddy, la cual sacó con rapidez. Luego sus dedos fueron a ese pecho trabajado que tanto le gustaba, mientras el chico se apoyaba completamente en ella, rozando su erección con la entrepierna de la bruja. Victoire gimió complacida, deseando ser tocada, de sentir su piel.
Teddy como si supiera exactamente lo que estaba pensando llevó una de sus manos hacia arriba y pellizcó uno de sus pezones, mientras que con su boca mordisqueaba su cuello.
La chica arqueó las caderas inconscientemente, apretando su feminidad contra su dura erección, Teddy soltó su cuello y la miró con reproche.
-Quédate quieta o terminaré violándote sin importar si estás mojada o no.
-Hazlo, ya estoy mojada desde el primer beso -le contestó ella con una sonrisa.
-Déjame ver entonces... -susurró sobre sus labios, y la mano que había estado ocupada con su pezón, bajó hasta colocarse debajo de sus braguitas sin quitar en ningún momento su mirada de ella. Los ojos de Teddy se oscurecieron al sentir ese líquido caliente y resbaloso entre sus dedos. Victoire se estremeció con ese simple toque, esa forma en que la miraba cuando la tocaba la hacía excitarse de una manera increíble, y cuando sintió como introducía un dedo dentro de ella soltó un grito que fue callado por la boca de él. Sintió su lengua juguetear con la suya, mientras su dedo revoltoso se movía dentro de ella a un ritmo rápido y constante.
-Teddy... -suplicó ella, deseando que la llenara por completo.
El chico la ignoró y bajó, para rozar su clítoris con la lengua mientras introducía otro dedo en su interior.
-Me voy a correr... -jadeó Victoire sintiendo como esa conocida ola de placer comenzaba a subir.
Teddy al fin la soltó y se sacó los jeans de una patada, luego los bóxer y se colocó dentro de sus piernas, consciente de que debía disfrutar de ella al máximo, sabiendo que seguramente no iban a poder tener una oportunidad así en meses. Aquellos pensamientos lo entristecieron por un momento, hasta que estuvo dentro de ella, ya que en ese pequeño lugar podía olvidarse hasta del más jodido problema.
Comenzó a moverse, observándola, se veía hermosa, salvaje con los cabellos despeinados y las mejillas rojas, esos labios entre abiertos... los besó, besó hasta sentir el gusto de su labial de frutilla. Sintió como ella le clavaba las uñas en la espalda aferrándolo mas contra ella, deseando sentirlo más y más.
Tomó sus caderas embistiendo duro, profundo, mientras escuchaba su propia respiración y los gemidos de ella que iban aumentado cada vez más, sintió como se contraía debajo de él, cayendo en un orgasmo profundo.
El mago se mordió el labio, soportando las ganas de liberarse junto a ella, porque no podía, quería más, quería saciarse hasta agotar el último gramo de fuerza.
-Teddy... -murmuró ella sobre sus labios, capturándolos de nuevo, enredando sus lenguas.
Victoire llevó las manos a aquel cabello azul que tanto le gustaba, profundizando el beso, sintiendo el placer resurgir otra vez.
El metamorfomago se sentó y la obligó a sentarse sobre él. La bruja apoyó su frente contra la de él, y ambos cerraron los ojos por un momento.
-No sabes cuánto te voy a extrañar -susurró él en un suspiro, abrazándola contra él.
-Yo te voy a extrañar más... -musitó Victoire mientras comenzaba a moverse.
-No, yo más...
-No mientas...
-Tú mientes...
Las manos cálidas de Teddy recorrieron su espalda, sus pechos, intentando grabar su silueta en su memoria hasta volverla a ver.
La tomó de las caderas y la ayudó a acelerar el ritmo, arrancando jadeos y gemidos de ambos. Victoire se aferró a él, lo besó otra vez, hasta que ambos llegaron a la cumbre.
Terminaron acostados, Victoire reposando su cabeza en el pecho de él, y Teddy rozando con sus dedos todas las partes de ella que le gustaban.
-¿Vendrás a despedirme a la Estación? -preguntó la chica dudosa. -Si no puedes lo entenderé, sé que últimamente estás entrenando mucho y...
-Iré, no importa que suceda ese día, iré, lo prometo -la interrumpió el mago y selló aquella promesa con un beso.
III
Victoire apenas podía mover el carrito, las maletas parecían estar más pesadas de lo normal, y su gato quien había engordado unos cuantos kilos, no ayudaba mucho que digamos.
-¡Tío! -exclamó la rubia al ver a Harry junto a sus hijos. El hombre de la cicatriz la abrazó con dulzura.
-¿Teddy no ha venido? -preguntó Victoire buscando al chico con la mirada.
-Hoy se fue temprano a entrenar, lo vinieron a buscar los del equipo -contestó Harry.
-Oh... ya veo...
Victoire bajó la mirada y vio a Albus allí, el chico parecía temblar de los nervios, y las maletas que llevaba parecían ser aún más grandes que él.
-Albus, Hogwarts te encantará -dije despeinando su cabello con dulzura. -Te lo prometo.
El niño sonrío al fin.
Sintió como Rose la abrazaba desde atrás.
-Hola nena.
-¿Teddy no ha venido a despedirte? -preguntó la pequeña pelirroja.
-Él está muy ocupado entrenando...
-Si ahora Teddy está ocupado me pregunto qué harás cuando sea famoso, ya no lo podrás ver -dijo James con una sonrisa maliciosa.
-¡James! -lo regañaron Harry y Ginny.
-Es hora de que suban niños -dijo Hermione suspirando -, el Expreso está a punto de partir.
-Y no pienso llevarlos en el auto del abuelo, ya saben lo que sucedió la última vez que Harry y yo usamos uno de esos -les advirtió Ron.
Entre discusiones y risas, todos se despidieron y subieron al Expreso.
Victoire se sentó sola en un compartimiento y abrió la ventana para saludar a su familia. Bill y Fleu le tiraron besos voladores, al igual que la pequeña Lily.
La rubia buscó entre la multitud a Teddy, y al darse cuenta de que no iba a llegar, soltó un suspiro. Había promesas que simplemente no podían ser cumplidas.
El Expreso comenzó a moverse lentamente, y los saludos de sus familiares se volvieron aún más exagerados.
Y lo vio.
Teddy venía corriendo, empujando a todos los que se interponían en su camino.
-¡Victoire! -gritó observando desesperado como el tren comenzaba a irse. Corrió lo más rápido que pudo, y Victoire sacó su cabeza por la ventana.
Teddy tomó su rostro entre sus manos y lograron darse el último beso.
-Te amo -susurró Teddy cuando tuvo que soltarla.
-¡Yo también te amo! -gritó la rubia con una sonrisa que apenas le entraba en el rostro y con lágrimas en los ojos.
El Expreso comenzó a acelerar su marcha, y para sorpresa de todos los presentes, Teddy Lupin se transformó en un bello y gran león, que corrió junto al tren, despidiendo a su magnífica leona.
