Capítulo 23: Hospital II
/ Tu perspectiva… /
Son las 6:30 pm y me siento cansada, noté que una enfermera ha venido a revisar a Chris muy a menudo tomando nota en un cuaderno, no luce como todas las demás enfermeras por lo que me dejó una muy mala espina, así que he ido a revisar que Chris esté bien cada diez minutos, en este momento Piers está durmiendo así que puedo descansar un rato en la habitación del Capitán, Marco y Johns están conmigo, los demás están buscando comida – Dicen que ya debería haber despertado – mi compañero comenta - ¿Qué ocurre Capitán? – me dirijo a Redfield – Tal vez solo está agotado, todos esos soldados estaban a su cargo y murieron frente a sus ojos - - ¿Qué, cómo lo sabes? – lo interrogue – Nivans nos lo contó mientras no estabas – La mujer los infectó y se convirtieron en bestias, en especial un joven que admiraba mucho al Capitán hasta intentó alcanzarlo - - Ay Capitán… – me acerqué y tomé su mano entre las mías – Piers intentó alejarlo, pero no pudo hacer que reaccionara hasta que el maldito monstruo los golpeo, pero él (refiriéndose a Chris) fue quien recibió la peor parte porque el Napad lo golpeo contra un muro y luego contra el piso, Piers dice que no se explica cómo no se rompió el cuello – Marco finalizó – Es un tipo muy duro – dijo Johns – Pobre Capitán debe estar aburrido de esta mierda, ha pasado su vida completa luchando contra los tipos que utilizan las armas biológicas - - La muerte de ese imbécil de Wesker debió ser su último gran trabajo – añadió Marco, mi corazón se estrechó al escuchar ese nombre de nuevo – Tal vez, pero Chris ama a la BSAA y saben que no se rendirá tan fácil – les respondí – Saldrás de esta Capitán, sabes que confió en ti – Soy la única que se atreve a hablarle de esa forma a Redfield – Oye y ya que hace un rato no terminamos la historia quiero saber que pasó en ese bar, mi corazón dio un vuelco cuando mi compañero Johns trajo el tema a conversación de nuevo, Marco se ha vuelto muy serio y no se atrevería a preguntar más de lo que debe pero en esta ocasión no se negó a hablar de eso - ¿De qué hablas? - - Sabes bien de que hablo, eres la única chica en el grupo y no creerías que pasarías inadvertida - - Oh ya lo recuerdo (intente disimular que estaba nerviosa) hablas del baño - - Claro ¿Qué rayos hacías con el Capitán en el baño de hombres? - - Se escuchan, son unos malditos entrometidos – dije riendo – Bien quieren la verdad aquí está, estábamos demasiado ebrios – mis receptores asintieron con la cabeza llenos de curiosidad – Sentí que quería vomitar, entonces corrí y entre al primer lugar que encontré, no me di cuenta que era el baño de hombres, la única persona del grupo que no estaba tan borracho como todos los demás era el Capitán, así que me vio entrar ahí y … ¿Recuerdan lo que dijo?… No se separen demasiado - - Si lo recuerdo debió ser difícil vigilarnos a todos – dijo Johns riendo – Tal vez creyó que por ser una chica necesitaba ser vigilada mejor, así que fue a traerme, recuerdo verlo entrar al baño, colocó mi brazo en sus hombros y me ayudo a salir- finalice mi historia ficticia - ¿A sí? Pues Piers parecía muy molesto esa noche – dijo Marco – La próxima vez que quieran ir a emborracharse asegúrense de cuidarse ustedes mismos en lugar de meterse en los asuntos de los demás – dije riendo - ¿O tengo que recordarles que Johns encontró una chica muy hermosa…?- - Cierra la boca – Johns gritó muy avergonzado, las carcajadas de Marco debieron escucharse por todo el hospital, debieron haber despertado a Piers, pero no al Capitán que seguía durmiendo aferrado a mi mano – Era un maldito hombre… – Marco continuó riendo con una mueca de asco en su cara – Son unos idiotas – dijo Johns y salió de la habitación – Imbécil – susurre, Marco se sentó en la silla que estaba a un lado de la cama del Capitán mientras yo seguía sentada sobre la cama – Hemos sido amigos desde antes de estar en la BSAA y sabes que no te creo nada de lo que dijiste - - Lo sé – respondí sin volver a verlo – Siempre supe que era imposible que estuvieras soltera todo ese tiempo y como pasamos la mayor parte del tiempo de misión en misión era lógico que el afortunado estuviera entre nosotros - - ¿Qué insinúas? – mis ojos seguían fijos en el rostro del Capitán – Que los únicos que estaban más cerca de ti éramos el Capitán, Piers y yo y pues obviamente nunca ha habido nada entre tú y yo, antes apenas y volvías a ver a Piers a pesar de que él siempre buscaba estar contigo y cambiaste mucho cuando el Capitán regreso de África con esa chica, sabes que puedes confiar en mí – yo negué con la cabeza – No veo cual es la relevancia de esta conversación - – Los felicito, en verdad fueron muy discretos, no creo que nadie se haya dado cuenta a parte de Piers y yo, me congele cuando escuche esa última parte - Entre el Capitán y yo nunca ha habido nada especial así que deberías de preocuparte de tus asuntos (solté la mano de Chris) ahora iré a ver si no despertaste a Piers con el escándalo que armaste hace un rato – dije y me retiré de la habitación.
Caminé lentamente por el pasillo hasta que llegué a la habitación de Nivans, no podía sacarme de la cabeza lo que había ocurrido, respire profundo y entré, como lo imaginé mi compañero ya estaba despierto y además tenía el rostro descubierto – Creí que ya te habías marchado - - Nunca me iría sin despedirme - - Sabes la enfermera acaba de venir a ayudarme a orinar - - Oh y vio tu cosita a puesto a que se decepcionó – bromee acercándome a él - ¿Cosita? no fue eso lo que dijiste mientras te hacía gritar esa noche – dijo con un guiño, yo sonreí y volvía a recostarme con él en su cama – Creo que estás mucho mejor, ya hasta tienes la energía para bromear – dije – No solo para bromear - - Cierra la boca ni siquiera puedes ir al baño solo y estas insinuando que…- - Claro que puedo hacerlo solo, ella quería ayudarme y yo la dejé - - Eres un imbécil – dije riendo - Oye vale la pena intentarlo - - Creo que acabo de verla si quieres voy a llamarla y los dejo solos - - Uumm suena bien, pero prefiero que cierres esa puerta, te quites ese estúpido pantalón y hagas lo que sabes hacer - - No tienes remedio - - ¿Qué? No te veía desde hace mucho no me culpes por desear… - - Oye no ha sido tanto tiempo - - Lo fue para mí - - ¿Qué intentas? - - Yo solo quiero disfrutar mi tiempo contigo (hizo una pausa) en cualquier momento podría acabar como una de esas cosas y…- - Cierra la boca (dije con molestia) no vas a convertirte en uno de ellos, mírame – él me miro a los ojos, su mirada estaba llena de dolor – Yo jamás permitiría que algo así te pasara, jamás ok, juramos protegernos y eso haremos – besé sus labios tiernamente – Bueno pero aún puedes cerrar esa puerta y sentarte sobre mi…- - Imbécil no puedes tomar nada en serio – dije riendo nuevamente.
Me puse de pie ante la atenta mirada de Piers y cerré la puerta con seguro y apagué la luz - En aquella ocasión yo apenas podía moverme y tú te hiciste cargo – dije deslizando mis pantalones hacia abajo – Descuida esta vez seré yo quien haga el trabajo – él respiro profundamente, me coloque sobre él con mucho cuidado de no lastimarlo – Diablos ni siquiera te había tocado y ya estas hasta arriba – dije al notar su prominente erección – Te dije que te extrañé – colocó sus manos en mis cadera – Creo que empiezan a gustarme estas batas de hospital – dije al notar el fácil acceso que me daba a su cuerpo, por mi parte no me quité toda la ropa por si mis compañeros volvían podría cambiarme rápidamente aunque no creía que fuera necesario.
Tomé su erección con mi mano derecha y lo coloqué en mi intimidad, me estimulé durante unos segundos rozándolo hacia arriba y hacia abajo por toda mi humedad, sus manos siguen la curva de mi cadera y suben hacia mi abdomen, acompañadas del movimiento lento lleno de placer de mi cuerpo, el calor de sus manos me inunda mientras sus caricias se aproximan a mis pechos, por debajo de mi camisa sus manos fuertes se sienten dulces y suaves, me muerdo el labio inferior cuando sus manos llegan a mis pechos, aún sobre mi sostén su calor es delicioso; sin embargo deseo sentirlo directamente en mi piel así que lo ayudo y suelto los broches de mi sujetador e inmediatamente él se desliza debajo y acaricia mi pezones que están deseosos de más – No tienes idea de cuánto soñé con este momento – dice yo sonrío y decido darle lo que ambos deseamos, estoy muy húmeda así que lo coloco en mi entrada y bajo lentamente mi cadera para permitirle penetrarme lentamente, él respira profundo ante la sensación mientras que un gemido apenas audible sale de mi boca, tomo un ritmo lento pero constante sintiendo como entra y luego vuelve a salir casi por completo, controlado por mí, su mano izquierda continua acariciando mi pecho y con la derecha explora mi piel, me gusta mucho como toca cada parte de mi cuerpo – Eres perfecta – dice con la respiración entrecortada – Aguarda aun no te he dado lo mejor que tengo, es temprano para que te enamores – digo sonriendo – Eso paso hace tiempo – dice con cierta seriedad, una sonrisa se dibuja en mi rostro – Está bien, creo que voy a recompensarte por eso – continúe apoyada sobre mis rodillas, pero apoye mis manos a los lados de su cabeza, en el instante sentí el cambio, la sensación aumento y mi ritmo también, mis gemidos se intensificaron, intente hacerlo lo más fuerte que pude sin llegar a lastimarlo, sus manos se posaron en mi trasero apretándolo con fuerza indicándome que le gustaba mi movimiento – Acércate más soldado – - Si Señor - obedecí retomando nuestro juego de Capitán y subordinado en la cama, mis pechos desnudos ahora estaban frente a su rostro y su boca los recibió gustosamente con un mordisco suave, mi piel se erizó, haciéndome desear más, mis caderas se movían rápidamente de forma circular arrancándole gruñidos de su garganta para luego volver a moverme hacia arriba y hacia abajo, mientras el sudor comenzaba a surcar mi espalda y mi frente, agradecí que no hubiesen cámaras de seguridad en ese lugar – Creo que… estoy a punto de… - empecé a decir – No, aguanta un poco más…- me suplicó con un leve esfuerzo se sentó en la cama – Oye pensé que…- - Si solo quería verte hacerte cargo de la situación – dijo con una sonrisa.
Una vez más estoy sentada sobre sus piernas, frente a frente, gimiendo en sus labios por el placer, me aferro con fuerza a sus hombros fuertes y ejercitados por el peso de las armas de combate – No puedo resistirlo más… creo que voy a… - dije sus labios se juntaron con los míos apasionadamente, ahogando mi grito de placer cuando por fin pude liberarme al mismo tiempo que él nuestros fluidos se mezclaron en mi interior llenándonos de calor.
Mis gemidos continuaron mientras intentaba recuperar el aliento, aun cuando la sensación ya había finalizado seguía teniendo ligeros espasmos en todo el cuerpo – Fantástico, ahora debo vestirme antes de que los chicos regresen – dije él sonrió – Quisiera que te quedarás así conmigo toda la noche - - Oye estaré aquí contigo toda la noche, pero no puedo estar desnuda en un hospital - - Por suerte mi amigo no sufrió ningún daño – señaló su entrepierna – Habría sido una lástima que el mundo se perdiera de esos cinco centímetros – dije bromeando, él me miró con recelo – No puedes dejar de ser cruel ni un segundo conmigo, cuando pueda irme de este hospital vas a pagármelas todas, te lo voy a hacer como nunca te lo han hecho linda - - Tranquilo semental es solo una broma – dije colocando mis pantalones en su lugar, encendí las luces y abrí la puerta de nuevo - ¿Pasa algo? – - En realidad yo no tenía permitido venir aquí, los muchachos me ocultaron en el avión, lo hice porque quería verlos a ambos - - Ven aquí ¿Qué es lo peor que puede ocurrir? – me acerqué y lo cubrí con la sábana de nuevo y me recosté junto a él con su brazo como almohada – Estamos vivos y estamos juntos en un hospital en año nuevo, de ahora en adelante todo irá mucho mejor – Piers me aseguró y puso sus labios contra los míos, colocó su cuerpo ligeramente sobre el mío, en un beso que cada vez se hacía más intenso, su mano volvió a explorar la piel bajo mi camisa, mi respiración se hizo más intensa, de pronto alguien llamó a la puerta, de mala gana Piers se alejó de mí, debió ser graciosa la expresión de mi rostro cuando vi que en la puerta estaban todos mis compañeros de unidad, uno incluso se aclaró la garganta, sentí que mi rostro iba a explotar – Vamos a cenar en la habitación del Capitán – dijo Marco – No los molesten que ellos ya están cenando – Ellis gritó desde atrás – Si quieren acompañarnos – Marco finalizó y se retiraron – Idiotas – Piers se quejó con molestia y se volvió para seguir besándome…
