Lo había odiado por tanto tiempo. Había detestado su forma egocéntrica de caminar por los pasillos, su forma de hablar, su sonrisa ladeada, había deseado que desapareciera la de la fax de la tierra, pero ahora lo extrañaba más que nunca.
Victoire nunca estaba sola, siempre estaba rodeada de sus amigos, pero aun así Teddy le hacía falta, se mandaban cartas todas las semanas, pero no era lo mismo.
En las vacaciones de invierno, había ido ilusionada hacia su hogar, creyendo que en Navidad se verían, que podrían abrazarse hasta saciarse, pero cuando llegó, y Harry le dio la noticia que Teddy estaría jugando en Polonia y que no llegaría a tiempo para festejar con la familia.
Fue la peor Navidad de todas, estar en familia y que él no estuviera molestándola o haciendo las bromas de siempre, era más doloroso que no verlo en Hogwarts.
Y los meses pasaron, y las noticias de que Teddy Lupin estaba haciéndole ganar todos los partidos a las Avispas de Wimbourne viajaron hasta Hogwarts.
Los de primero siempre se encontraban en el patio de baldosas para intercambiar figuritas de Quidditch que en la mayoría estaba él. Hasta Victoire se compró una, donde aparecía Teddy sobre la escoba levantando un puño en señal de victoria, a veces se recostaba en la cama y se quedaba mirando aquel pedazo de papel por demasiado tiempo.
Las cartas de él comenzaban cada vez a ser menos, Victoire recordó lo que le había dicho el pequeño James en la estación de tren "Si ahora está ocupado, ¿qué harás cuando sea famoso?"
A veces Victoire quería creer que a pesar de estar lejos, Teddy y ella seguían queriéndose igual que siempre, pero a veces se ponía a pensar lo famoso que era el metamorfomago, y que la fama traía chicas, chicas guapas dispuestas a todo.
-¡Teddy está ganando todos los partidos! -exclamó Jeremy realmente emocionado.
-Me dijeron que la final es en verano -comentó Abby -, ¿iremos los tres?
Abby miró a su mejor amiga, que últimamente se veía más seria de lo normal.
-Vic, ¿no irás?
-No lo sé, no me gustan las finales, la gente se vuelve loca -se excusó.
-Victoire estoy seguro de que Teddy estará esperando a que vayas -intervino Jeremy.
-No lo sé, nunca me avisó de una final ni nada.
-Vic, no puedes ponerte así, Teddy solo está ocupado, todas las semanas tiene partidos importantes, lo único que hace es entrenar -dijo Abby preocupada.
-Por eso, no quiero ser una carga para él.
A pesar de los intentos de sus amigos Victoire seguía firme con su decisión.
El último año de Hogwarts finalizó, y la rubia volvió a su casa con ese aire de nostalgia que todo graduado sufre. Ya no volvería más a Hogwarts, no discutiría con Abby por la cama junto a la ventana, no compartiría horas en la Biblioteca con Patrick, no tendría esas largas peleas con Teddy en los pasillos.
-¿Vic estás bien? -le preguntó su padre desde la puerta de su habitación.
Victoire estaba recostada en la cama con la nariz metida en un libro.
-Sí papá, estoy bien.
-Con tu madre iremos a ver la final, ¿no vendrás?
-No, estoy cansada, vayan, diviértanse.
Bill se acercó y besó la frente de su hija con tristeza. No le gustaba verla así.
-Cuídate.
Victoire se quedó sola en la casa, lanzó el libro lejos, como siempre, Teddy tenía esa capacidad para no dejarla leer ni una línea.
La rubia hundió su cara en la almohada y se quedó allí por varios minutos intentando suprimir las lágrimas que amenazaban con salir.
Escuchó como la puerta de su habitación se abría. Antes de que pudiera ver de quien se trataba, fue tomada por unos largos brazos y colocada en un hombro.
-La carga está preparada -rio George.
-¡Suéltame tío! -chilló la chica sabiendo perfectamente lo que tramaban.
-Ron ve a encender el auto otra vez -ordenó -, Harry tu vigila que no se escape, y se lo hace la atrapas.
-¡Suéltame o te arrancaré cada cabello pelirrojo de la cabeza! -gritó furiosa removiéndose tercamente mientras su tío la llevaba hacia afuera.
-Dicen que las veelas enojadas son realmente un problema -dijo George con una gran sonrisa -, podrías darme uno de tus cabellos para crear alguna poción de ese estilo.
-¡Deja de decir estupideces y suéltame idiota! -exclamó pataleando -¡Harry! ¡Tú eres bueno dile que se detenga!
Pero Harry lo único que hizo fue sonreír.
-¡Ron!
-Lo siento linda, irás a ver la final, todos sabemos que te mueres por ver a Teddy y que a él le sucede lo mismo.
-¡Esto es una locura! ¡Esto es secuestro! -exclamó mientras la metían en el auto del abuelo Arthur.
Ron puso en marcha el auto, y salieron volando a toda velocidad.
-Esta chatarra en cualquier momento nos hará estrellar -se quejó Ron negando con la cabeza.
Victoire suspiró, en el aire y con Harry y George a sus lados, sabía que no había forma de escapar.
-Vamos Victoire baja -le dijo George cuando llegaron. La rubia se cruzó de brazos negándose a cooperar, pero su tío sabiendo que no quedaba mucho tiempo, volvió a colocarla sobre su hombro.
-¡Esto es humillante! -chilló la rubia golpeando la espalda del pelirrojo.
-Shh caya -la regañó Ron quien mostró en la boletería las entradas VIP. El hombre los guío hasta los mejores asientos de las tribunas, donde estaba toda la familia Weasley, y Abby y Jeremy.
-¡Victoire has venido! -exclamó Abby riéndose de como George la cargaba.
-¡No te rías Abby! ¡Estos me han traído a la fuerza!
-Brujas y magos aquí... ¡Las Avispas de Wimbourne! -se escuchó en todo el estadio.
El tío George la dejó en el suelo, y Victoire pudo observar con el corazón acelerado como el equipo vestido de amarillo y negro entraba al campo de juego. Inconscientemente se acercó hasta la barra de seguridad y lo buscó con la mirada.
Allí estaba. Victoire sintió como le daba un vuelco al corazón, se veía más grande que la última vez, no vio a ese niño que la pateaba debajo de la mesa, sino a un hombre ya desarrollado.
Observó como la gran pantalla lo enfocaba, y todos los fans gritaban eufóricos. Si hubiera sido uno de aquellos partidos de Hogwarts, donde se sentía cómoda y valiente, hubiera gritado hasta reventar, pero en ese momento sentía que no podía pronunciar ni una letra.
Abby se colocó junto a ella y le sonrió.
-Deberías acercarte después del partido...
Esas palabras resonaron en su cabeza durante todo el partido, ¿debía hacerlo? ¿debía realmente acercarse?
Victoire observó maravillada la forma de jugar de Teddy, en Hogwarts siempre había sido rápido y fuerte, pero lo que estaba viendo en ese momento era el doble de increíble, el chico se robaba el juego, su forma de jugar atraía todas las miradas a él, claramente era la estrella del grupo. Y fue tan buena la táctica de su equipo, que el partido terminó en dos horas y media, coronándose campeones de la Copa Europea.
Molly se acercó a Victoire con una sonrisa y le colocó la tarjeta VIP en el cuello.
La bruja bajó varios escalones hasta llegar al campo, un hombre se acercó, pero al mostrarle la tarjeta VIP la dejó tranquila.
Victoire ya tenía los pies sobre el verde y perfecto césped, pero no se podía mover. Teddy había bajado con su escoba, y las porristas con descendencia veela lo habían rodeado para pedirle autógrafos, hasta para tocarlo y darle un beso en la mejilla.
Victoire se imaginó lo que hubiera hecho hacía un año, probablemente hubiera apuntado con su varita hasta dejarlas llorando en el suelo a todas, pero aquella personalidad suya del pasado se sentía muy pequeña dentro suyo, hecha un bollito de tanto llorar.
¿Cómo acercarse a alguien que no has visto hace un año? ¿Qué decir? ¿Qué hacer?
Victoire observó a ese hombre por bastante tiempo, con los pies casi clavados en el piso.
-¡Teddy! ¡Maldito desgraciado! ¡Mi hija está esperando por ti! -gritó Bill desde las gradas enojado.
Teddy quien había estado firmándoles autógrafos a las chicas, pudo escuchar claramente a Bill, y sin pensarlo dos veces volteó, para encontrarse a Victoire mirándolo desde varios metros de distancia.
Decir que se sorprendió con su presencia fue poco, hacía varios meses que Victoire no respondía sus cartas, y sabía que él tenía la culpa, que la había descuidado, por eso nunca se hubiera imaginado que aquella dulce rubia se aparecería en uno de sus partidos.
-¡Teddy! ¡Fírmame el autógrafo por favor! -chilló una de las porristas.
-Lo siento, con permiso... -dijo alejándose de las chicas sin quitar en ningún momento su mirada de Victoire. Al principio intentó calmar los deseos de lanzarse hacia ella y comerle la boca de un beso, pero no lo pudo evitar, la caminata hacia ella se convirtió en una carrera, era como si su corazón estuviera llevando a su cuerpo, como si cada latido fuera un grito desesperado que lo obligaba a correr lo más rápido posible hacia aquella chica de cabello rubio y largo.
Y cuando estuvo lo suficientemente cerca, tomó su rostro entre sus grandes manos y la besó, la besó como si estuvieran solo ellos dos en el estadio, como cuando la besaba en los pasillos de Hogwarts cuando la extrañaba demasiado, como aquella noche donde se despidieron, como si intentara devolverle todos los besos perdidos.
Victoire gimió, y aquel beso se convirtió en el motor que necesitaba para que su cuerpo volviera a la vida, porque al fin pudo levantar sus brazos, aferrarse a su cuello y besarlo como tanto había querido.
Sintió como las manos de Teddy la envolvían, la apretaban contra él, y como su suave respiración rozaba su rostro, era como si no hubiera pasado ni siquiera un día de la última vez, se gustaban, se querían como siempre, nada había cambiado, y Victoire pudo sentir ese alivio en el corazón.
Quería que la abrazara con más fuerza, quería apretarlo, sentir que aquello no era un sueño, y Teddy pareció querer lo mismo porque hizo lo que ella tanto deseaba.
Y cuando el beso terminó, Victoire abrió los ojos y se encontró con los ojos de él, los cuales seguían mirándola con el mismo amor de siempre.
-Has venido -susurró Teddy -, nunca imaginé que vendrías...
-George y los demás me trajeron a la fuerza, pero debo admitir que esta vez estoy agradecida con ellos -murmuró.
-Te he extrañado tanto... que no me contestaras las cartas casi me volvió loco, lo siento si te lastimé Vic... lo siento -se disculpó y a la chica se le llenaron los ojos de lágrimas. Se sentía tonta por reaccionar así, había reprimido las lágrimas por tanto tiempo, y justo frente a él se quebraba.
-Lo tienes todo Teddy, hoy me he dado cuenta de eso, fans, chicas lindas, fama, todo lo que siempre quisiste, tendrás una vida diferente a la mía, y no quiero ser un estorbo para ti.
-Hey, espera -dijo el metamorfomago tomándola del brazo cuando intentó escapar -Desde que... desde que tuvimos ese encuentro en mi habitación no he podido dejar de pensar en ti, eres lo único que quiero, te amo sobre todas estas cosas Victoire.
La rubia se secó las lágrimas con el dorso de la mano.
Teddy sonrió.
-¿Quieres saber qué fue lo primero que compré cuando me dieron mi primera paga?
Victoire frunció el ceño confundida.
-¿Una motocicleta?
Se escucharon risas, Victoire observó al público y notó que todos los estaban mirando y que en las pantallas gigantes solo se veían ellos dos.
-Oye Teddy ¿qué carajo...?
-Oye, creí que eras más inteligente -suspiró el chico negando con la cabeza. Se metió la mano en el bolsillo de su túnica y sacó un anillo.
-Oh no, tú no puedes... -dijo ruborizándose catastróficamente -Teddy... somos muy jóvenes para eso...
-A la mierda con esa teoría de que si las personas jóvenes se casan tendrán un triste futuro, Vic, yo te amo, planeaba ir a tu casa después del partido y proponértelo de una forma más romántica pero... no quiero esperar un segundo más, quiero que estés conmigo para siempre.
El público gritó eufórico con la dulce propuesta de su jugador favorito. Victoire miró a Teddy y vio esa expresión dulce e irresistible en su rostro, siempre intentaba ser inmune a sus encantos, pero aquella vez se dejó llevar por lo que gritaba su corazón.
-¡Vic no aceptes! ¡Teddy mi Victoire es muy pequeña para casarse! -se escuchó a Bill gritar mientras su esposa lo abrazaba con fuerza riendo para que no se escapara.
-¿Qué dices? -le preguntó Teddy arrodillándose de esa forma muggle que había visto en un par de películas.
-Yo... lo siento papá, pero me voy a casar -dijo ella con una gran sonrisa, provocando que Bill se desmayara y que todo el estadio gritara emocionado.
Teddy rio y le colocó el anillo en su dedo, para después levantarla del suelo y abrazarla con fuerza.
El chico tomó su escoba del suelo y se sentó sobre ella con Victoire.
-¡Teddy no! ¡No me gustan las escobas! -chilló la rubia mientras veía como ascendían y el suelo se veía cada vez más lejano.
-Tranquila, no te dejaré caer -le susurró al oído, sosteniéndola junto a él.
Victoire le sonrió y se abrazó más al chico, sintiendo esa calidez que había extrañado demasiado. Volaron por el campo, y volaron más y más hasta ver el estadio desde arriba, con sus luces y sus miles de personas diminutas.
-Se ve hermoso desde aquí... -susurró y luego lo miró a los ojos con una sonrisa -Felicitaciones por la victoria de hoy... prometo que desde ahora no me perderé ningún partido...
-Y yo te prometo que nunca más te descuidaré -prometió llevando una mano a su rostro y deteniendo la escoba en el aire -, te prometo que aunque esté muy ocupado en el futuro, siempre encontraré un momento en el día para hacerte feliz.
Victoire llevó una mano a su cabello azulado.
-Te amo Teddy... con todo mi corazón -musitó haciéndolo sonreír.
-Me gusta cuando te pones romántica -bromeó, y Victoire lo golpeó suavemente en el pecho.
-Hey -se quejó él, pero fue callado con un beso. La rubia lo besó con hambre, introduciendo su lengua, rozándola con la suya, haciendo que a Teddy se le acelerada el corazón.
Si hacía dos veranos atrás le hubieran dicho que iba a casarse con Victoire Weasley se hubiera reído hasta morir. Ahora sentía que era la mejor decisión que podría haber tomado en su vida. Porque sí, Victoire Weasley era perfecta, y a pesar de todas las peleas y las diferencias, se había dado cuenta de que no podía vivir sin ella.
-Te amo Vic, no quiero que te sientas presionada, pero mañana mismo te vendrás a vivir conmigo.
-¡¿Qué?! ¿Tan rápido?
-¿Qué? ¿No quieres cumplir con algo que pide Teddy Lupin?
Victoire se quedó con la boca abierta.
-¡Eres un egocéntrico! ¡Yo iré a vivir contigo cuando yo quiera! ¡No puedes obligarme!
-Ah y me olvidé de decirte, el lunes que viene nos casamos.
-¡Estás loco! ¡¿Quieres que mi padre se muera de un infarto?!
-No me importa, el lunes te casas -dijo con una sonrisa.
-¡Eso ya lo veremos! -exclamó perdiendo el equilibrio y si Teddy no la hubiera sostenido justo a tiempo hubiera caído.
-¡Es mejor que comiences a cuidarte! ¡No vaya a ser que te mueras antes de la boda! -bromeó el chico apretándola contra él.
Victoire intentó inútilmente alejarse de él, y al final se rindió, riendo, y dejó que el metamorfomago la besara de esa forma que la dejaba sin aliento.
El cielo se llenó de fuegos artificiales, de los colores del equipo ganador. Victoire se asustó varias veces de sus sonidos, pero Teddy la abrazó con más fuerza, dándole la seguridad de que nunca le pasaría nada si estaba en sus brazos.
Victoire sabía que seguramente en su futuro de casados tendrían varias peleas de todo tipo, pero sabía también que nunca faltarían las bromas, las risas, y esa pizca de pasión que siempre la encendía cada vez que la besaba.
Lo amaba y para ella eso era lo más importante.
FIN
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Gracias a todos por seguir con esta historia y comentar! Realmente se los agradezco :3 Gracias!
Afrodita
