Capitulo 30: Tomando una decisión

/ Tu perspectiva… /

-Han pasado dos semanas desde que volví y ya estoy harta de estar en mi casa Leon es una perfecta compañía, pero en ocasiones parece distante, como si yo fuera la última persona con la que desearía estar y luego es el chico perfecto que antes fue, esta tarde me indicarán si me permitirán volver a Edonia o no, deseo con todo mi ser volver allá, pero no estoy segura de que sea la mejor decisión, puse mi mano en mi frente y sujeté con fuerza el auricular a mi oreja – (nombre) tal vez estés cansada, pero te lo suplico debes volver - - Sé que me necesitan para encontrar a Chris, pero…- - Leon entenderá - - No estoy muy segura de eso, creo que esa es la razón de su enfado – sé lo que debo hacer, debo volver a Edonia - (nombre) te lo suplico, regresa allá y busca a mi hermano – los sollozos de Claire sonaban claramente a través del teléfono – Está bien, lo haré, no te decepcionaré - - Siento ponerte en esta situación, pero mi hermano te necesita - - Lo sé linda, esta tarde me dirán si mi solicitud de volver allá fue aprobada o no - - Sé que te permitirán volver, debes prometer dos cosas - - Está bien - - Te vas a cuidar y me mantendrás informada - - Claro amiga te lo prometo - - Mientras te juro que voy a buscar hasta debajo de las rocas al que te secuestró por dos meses, te lo prometo - - Bien debo irme casi es hora de volver a la base - - Esta bien linda te quiero - - También te quiero y te extraño – dije y corte la llamada, respire profundo. Estaba ahí sentada en mi cama, pero mi mente estaba en Edonia, Piers no se ha comunicado conmigo ni una sola vez desde que lo llamé en el avión, sé que está con vida y que Chris aún no aparece porque Marco me ha mantenido informada.

Me siento muy sola y sé que mi lugar es allá en el campo de batalla, pero me he resistido a pensar en eso porque deseaba estar con Leon, pero creo que no es lo que él desea – ¿Lista? – Leon entró en la habitación en ese momento - ¿Quieres que me quede? – le indique que se sentara junto a mí en la cama – Sabes que puedes hacer lo que quieras - - Eso no fue lo que pregunte – su mirada se mantuvo en el piso – Escucha cariño si quieres que me quede solo debes decirlo, sé que le prometí a Claire que buscaría al Capitán, pero es muy importante para mí saber qué es lo que tú deseas – no hubo respuesta así que me puse de pie y camine hacia la puerta y cuando estaba a punto de salir me detuve – ¿Leon qué es H. Green, 1,250 oeste? – pregunté, el rostro de Leon se puso pálido - ¿Qué? - - Sabes cuando desperté mi teléfono estaba… olvídalo – salí y cerré la puerta tras de mí.

Volví a casa a las 5:00 pm, todas las luces están apagadas así que supuse que estaba sola en casa, la situación era realmente parecida a la última vez que vi a Wesker con la diferencia de que esta vez estoy desarmada, subí lentamente las escaleras y escuche la voz de Leon – Si fue un error yo… lo sé, pero no quería hacerlo… escucha yo te quiero, pero no puedo… lo siento – me quedé ahí de pie pensando ¿lo mejor sería bajar y fingir que nada sucedió? En ese momento la puerta se abrió – (nombre) …- dijo mis labios se presionaron – Escucha puedo explicar… - camine hacia él y lo abrace – No tienes que explicar nada desde el principio supimos que esto no funcionaría - - Claro que funciona - - No, Leon no es así estás conmigo, pero amas a otra persona – él intentó abrazarme nuevamente, pero yo lo evite – No seré más quien se interpone entre tu felicidad y tú - - Interponerte claro que no... - - Internet ... - - ¿Qué? - - Busqué en internet H. Green 1,250 oeste y es un hotel, sé que fuiste a ver a Ada alguien me envió una fotografía - el silencio se presentó una vez más - No quiero mirar atrás y enterarme que fui yo quien no te dejó ser feliz, creo que es mejor que saques tus cosas ahora que estoy aquí... mañana volveré a Edonia y no pienso volver – dije muy firme, pero me sentía destrozada en realidad esperé que Leon me detuviera que intentara hacerme cambiar de opinión, pero no fue así, Leon comenzó a caminar hacia la escalera y se detuvo frente a mí yo lo miré fijamente, pero él jamás volvió a verme parecía que quería decirme algo, pero no lo hizo - Cuídate mucho Leon y espero que de verdad encuentres la felicidad - dije él cerró la puerta al salir.

Las lágrimas inundaron mis ojos y me dirigí a mi habitación a empacar todas mis cosas, aun no me devolvieron mi arma, pero si podía usar mi amado uniforme así que empaqué mis uniformes limpios, ropa interior y mis botas, además abrigos para el frío, una fotografía pequeña de mi abuela y cuando busqué la de Wesker me enteré de que no estaba - mierda no puede ser - me senté sobre mi cama y dejé que las lágrimas rodaran en mis mejillas.

...

En Edonia sí que hace frío, al instante en que bajé del avión mi cuerpo se tensó por el ambiente congelado, es de noche fue vuelo muy largo y solo quiero descansar y acostumbrarme al clima - Buenas noches soldado - mis compañeros habían llegado a recibirme - Chicos los extrañe - Evans se acercó - Lo sé, no resististe vivir lejos de esta creación griega - señalo su propio cuerpo y luego se lanzó a abrazarme - Imbécil – dije sonriendo entre sus brazos - Me alegra que estés aquí - Marco me abrazó con todas sus fuerzas - Piers no está aquí - Richard se acercó - Sé que es él a quien esperabas ver aquí, creo que temía decepcionarte ya que han pasado 10 semanas y aun no tenemos rastros del Capitán – dijo Richard tratando de excusar a Piers - Descuida ya veré a ese idiota en otro momento por ahora entremos que mi cuerpo se congela - - Si y sería una lástima que tu culo se hiciera más pequeño - Ellis bromeó - Igual que tu pene - conteste y todos se burlaron de él - Oye jamás molestes a (nombre) ella sabe romperte el culo sin tocarte - - Jorge me alegra que lo dijeras - reí con mis amigos mientras me ayudaban a llevar mis cosas a mi cuarto - ¿Tengo una compañera de cuarto? - noté que había una litera con dos camas - Oh si no te preocupes no te molestará está en una misión y no regresará esta noche así que puedes relajarte - - Está bien - me senté sobre el colchón frío - ¿Qué acaso piensan dormir aquí conmigo idiotas? - mis compañeros se retiraron rápidamente de la habitación, tal vez esperaban que les contara como fue mi proceso de rehabilitación o con quien he estado viviendo, pero ya habrá tiempo para eso después ahora solo quiero quitarme las botas y relajarme, Evans fue el último en irse, se despidió con una sonrisa gigantesca y luego se marchó.

Es increíble que ayer estaba en mi cama con Leon y ahora estoy en este país, sin nada y Leon ya no es más mi Leon de ahora en adelante es el agente Kennedy, las lágrimas me invadieron otra vez - Soy una tonta - me dije a mi misma, no quería llorar más, pero me siento terrible, realmente estaba enamorada de él (eso creo) y ahora todo había terminado, me recosté sobre la cama y lloré hasta quedarme dormida.

...

- Oye idiota ¿Quién eres? Largo de mi cama - una voz muy molesta me despertó en el medio de la madrugada - Vete a la mierda yo llegue primero - dije y me envolví más con las sábanas - ¿Qué dijiste? ¡Largo de mi habitación! - me gritó - Escucha imbécil si no dejas de fastidiar te patearé el culo ¿Entendiste? - me levante rápidamente mientras le gritaba, ya había perdido la paciencia - ¿(nombre)? ¿Qué diablos? - la habitación estaba oscura y la luz que había, entraba desde el pasillo por lo que no podía ver su rostro.

La luz se encendió y la sentí casi como si fuera a quemar mis ojos, tardé unos segundos en acostumbrarme hasta que logré distinguir a mi compañero de habitación - ¿Piers? ¿Qué te ocurre? Me asustaste - esperé que se lanzara a abrazarme, pero no fue así se apoyó en la pared con un gesto de molestia - ¿Yo te asuste? Cuando me fui ayer estaba solo y ahora que regreso hay alguien sobre mi cama, no me culpes - - ¿Qué le ocurrió a tu voz? - - Estoy un poco resfriado, estar día y noche en la nieve no es bueno - - ¿Por qué nunca me llamaste? - - Era mejor así, sé que estabas muy bien allá y no quería interrumpir tu felicidad - - ¿Felicidad? Tienes idea de lo preocupada que estaba - - Es tarde y estoy cansado quédate la de abajo yo puedo dormir arriba - me evadió y apago la luz, yo volví a recostarme mientras el subía hasta la cama de arriba. Pronto su respiración se volvió regular y pausada, estaba dormido y a mí me esperaba una larga madrugada de desvelo.

- ¿Lista? - - Adelante - mi primer día en Edonia y debo quedarme en la base para una sesión de entrenamiento para que mi cuerpo vuelva a acostumbrarse a las condiciones duras de este país - Oye, oye mi brazo - Ellis chilló debajo de mí - Eres un marica apenas estamos empezando - - Tus estúpidas llaves van a causarme un complejo – respondió, yo reí y lo liberé de mi agarre - Bien te doy otra oportunidad atácame primero – dije y luego me sumí en mis pensamientos, no puedo creer que no vi ni un rastro de felicidad en el rostro de Piers yo por el contrario sentí mi corazón latir de nuevo al verlo y es peor aún porque no tengo idea de donde está y se negó a entrenar conmigo hoy creo que está intentando evitarme - Basta, basta ya veo por qué nadie quería entrenar contigo - mi compañero se quejó de nuevo, después de caer al suelo por la fuerza de mis piernas - Oh vamos amigo – - Ojalá el Capitán estuviera aquí para ponerte en tu lugar - sentí una punzada de dolor - (nombre) lo siento no fue mi intención - dijo al notar mi tristeza - Descuida lo encontraremos, es hora de almorzar es mejor que nos demos prisa antes de que Jorge se acabe toda la comida.

Durante el almuerzo me reuní con toda mi unidad y devoré esa comida horrorosa, pero me sentía muy cómoda entre mis amigos que narraban cómo había sido la vida en estos meses soportando el clima y ... el mal humor de Piers - Ese idiota ha estado muy mal, es un alivio que estés aquí porque él está visiblemente más tranquilo - - ¿Él está aquí en la base? - pregunté - Si se ha pasado todo el día analizando las rutas que vamos a seguir de ahora en adelante para buscar a Chris - los chicos continuaron comiendo y charlando, pero mi mente se preguntaba por qué Nivans quería evitarme.

Es muy tarde y Piers aún no regresa a la habitación, suspiré y me dispuse a dormir cuando la puerta se abrió, me quedé quieta para que pensara que dormía, él entró en la habitación y me observó por unos segundos luego cerró la puerta, se sacudió el cabello, creo que acaba de ducharse, la luz está apagada y aunque no puedo verlo, puedo escucharlo muy bien, terminó de secar su cabello y luego comenzó a quitarse los pantalones, yo me mordí el labio inferior y me senté sobre mi colchón - Diablos pensé que dormías – dijo asustado - ¿Qué, te espanté? - - Ni el imbécil de Fredy es tan bueno asustando como tú - yo reí y él terminó de quitarse el pantalón - Vuelve a dormir yo no haré más ruido - me puse de pie lentamente - ¿Por qué estás intentando evitarme? - - Yo no estoy... yo solo... - creo que no sabe qué decir, alcé mis manos hasta alcanzar sus hombros desnudos, está de espaldas a mí - Debiste preguntarme - - ¿Qué? - - Si estaba de acuerdo, te extrañé no quiero que estés lejos de mí - mis manos recorrieron sus hombros en la oscuridad y luego sus brazos musculosos, lentamente, me gusta sentir lo perfecto que es su cuerpo, luego me dirigí a su pecho con movimientos lentos y sensuales - Sabes que eres la única familia que me queda - dije y besé su espalda mientras mis manos bajaban a su abdomen, pero sus manos frías se colocaron sobre las mías deteniendo mi movimiento, luego se giró hasta quedar frente a mí y me envolvió con sus brazos, yo me aferré con fuerza a él - Te extrañé preciosa - su voz fue con la lluvia suave perfecta y acogedora, sus manos se posaron sobre mi rostro - Tardaste mucho - dije y sin decir nada puso sus labios sobre los míos, estaban muy maltratados por las duras condiciones que ha tenido que soportar, pero aun así su contacto fue estimulante y cálido, lo acepté rápidamente y me dejé llevar, su piel está fría, pero el beso se calienta cada vez más - No vuelvas a dejarme así - dije y lo conduje hasta la cama, sus manos comenzaron a recorrer mi piel, hacía mucho frío así que nos colocamos bajo las sábanas y poco a poco mi ropa fue arrebatada de mi cuerpo por sus manos, todo mi ser se llenó de placer cuando sus manos tocaron, por primera vez en tanto tiempo, mis pezones endurecidos, estar unidos bajo las sábanas es excitante siento como se humedece mi intimidad estando en contacto con su miembro palpitante, mis manos recorren su cuerpo como si fuera la última vez que voy a hacerlo y debo disfrutarlo, su lengua juega con la mía, el deseo es incontrolable sus besos bajan por mi barbilla hasta mis senos y sus dedos se dirigen lentamente a mi intimidad, no intento resistirme ni por un segundo solo me dejo guiar por él - Sus músculos parecen haber aumentado de volumen desde la última vez que los toqué – dije para mí misma, él intenta torturarme con movimientos lentos en mi humedad, pero él parece mucho más ansioso que yo, creo que no resistirá por mucho más tiempo.

A diferencia de mí Piers no ha estado con nadie desde la última vez que tuvimos sexo y eso hace que me deseé mucho más.

Su boca deja de devorar mis pechos y se dirige hacia abajo, pero yo lo detengo - Vamos muchacho quiero que me penetres ahora - - Extrañaba escuchar tu voz deseosa cuando te hago el amor - dijo y volvió a mis labios, me pereció que nos llevamos la mitad de la noche solo besándonos y acariciándonos, pero luego necesitamos más - ¿Lista? - - Claro que si - él sonrió y se colocó en mi húmeda entrada y luego se introdujo lentamente, yo me sujeté a las sábanas disfrutando del placer mientras sentía como me expandía por su gran tamaño -Dios, estás muy grande - dije en un gemido, comenzó a embestirme rápidamente, mis uñas se clavaron en su espalda, casi podía lastimarme por la fuerza que ejerce en mí, pero no siento dolor en su lugar solo siento placer, está apoyado con la fuerza de sus brazos, pero luego los flexiona para poder pegar su cuerpo completamente al mío, nuestro sudor se une igual que nuestros labios, mi pezones rozan su pecho y es estimulante para ambos, coloco mis manos en su trasero y le indico que deseo que me penetre con todas sus fuerzas y así lo hace estoy gimiendo entre sus labios y el gruñe también, la sensación de calor baja por mi vientre lentamente - Ay por Dios, creo voy a correrme - dije y él aumento la velocidad nuevamente – Si, así... -grité y el orgasmo llegó al mismo tiempo que el suyo; su semen dentro de mí aumenta la sensación durante mi liberación - No vuelvas a irte así - dice y besa mi frente - Confía en mí no volveré a irme sin ti.