Capítulo 46: El pasado.
/ Tu perspectiva … /
Me siento triste, no quiero que Claire se vaya, no la veía desde hace mucho y siento que voy a perderla de nuevo, ella toma su cartera – Prometo llamarte y tú debes prometer comunicarte conmigo también – me abrazó con amor y se fue.
La veo desaparecer por la terminal, las lágrimas se hacen presentes en mí, pero no en Claire ella sonríe y me saluda con la mano por última vez y se marcha, se parece mucho a su hermano "las lágrimas no son necesarias cuando sabes que vas a volver a la persona a la que quieres" o al menos eso dicen ellos, pero yo no puedo evitarlo, estos días han sido duros y mis experiencias me han cambiado y temo que ya no soy la misma chica dura que solía ser "Lo vas a superar" escucho las palabras de Leon dentro de mi cabeza pero no estoy segura de que vaya a pasar.
Ya que Claire se iría hoy decidimos levantarnos temprano y salir a desayunar juntas, tomamos un taxi porque Leon considera que aún no estoy bien como para conducir, así que debo esperar a que él venga por mí al aeropuerto, los minutos pasan lentamente y cada vez me desespero más y más – Tal vez fue una mala idea venir – digo en voz alta y coloco mis manos en mi cabeza, empiezo a sentirme aturdida , mi corazón palpita muy fuerte y tengo deseos de correr y alejarme de aquí, mi teléfono suena despertándome de mi trauma momentáneo, reviso la pantalla y veo su nombre así que respondo inmediatamente - ¿Chris? – hay un segundo de silencio del otro lado – Hola Rubí, ha pasado un tiempo ¿no es así? – la última vez que vi a Chris fue en Corea y ni siquiera pude decirle nada- Ay Chris estoy tan feliz de escuchar tu voz - - Vaya, eso es una sorpresa… ¿Cómo estás? – respiró más tranquila, últimamente estoy extrañando a todo el mundo y los Redfield tienen una gran parte de mi corazón – Esto es una mierda yo no debí drogarme tanto… - me detengo él no tiene porqué saber de la situación deplorable en la que me encuentro – Eres una chica valiente y fuerte, pero más importante tienes un gran corazón y una fuerza de voluntad enorme, esto no va a quebrarte, estoy seguro que no es así - - Chris yo… - - Por ahora debes concentrarte en sanar… "Este es solo un reto más para la gran Rubí" – dice acentuando su voz y yo sonrío -¿Estás sonriendo? Yo sé que si – él adivina – Ay Chris eres un regalo para este mundo - - Te envié algo espero que te haga un poco más feliz… Iré a verte en cuanto regrese al país - - Oye no tenías que molestarte - - No es una molestia, haré lo que sea por mi Rubí - - ¿Por qué sigues llamándome así? Mi cabello ya no es igual - - Para mí siempre serás mi Rubí… Siempre serás mi (nombre) – siento un calor agradable en mi pecho al escucharlo hablar así – "Debemos ir ahora" – escucho a otra persona desde el lado de Chris – Nena debo irme, espero que te guste lo que te envié… mi próximo regalo será la cabeza del hijo de perra de Arias, debo irme te llamaré de nuevo en cuanto tenga la oportunidad - - Esta bien Chris, cuídate y regresa aquí conmigo – la comunicación se cortó y yo respiro profundamente con una sonrisa en el rostro - ¿Estás ocupada? – la voz de Leon me hace sobresaltarme – Diablos me matarás de un buen susto – digo colocando mi mano en mi pecho – Pensé que no vendrías - - Pero no estabas preocupada - - Creo que puedo llegar a mi casa por mi cuenta … - mi rostro demuestra mi molestia y me levanto del asiento - ¿Qué solo te irás? - - Tengo que mear… ¿Qué me vigilarás en el baño también? (Comienzo a caminar hacia el baño) Suerte entrando al baño de mujeres – me retiré.
Salí del baño solo para encontrarme con los ojos azules de Leon - ¿Qué? – pregunté con molestia, pero él no contestó - ¿Nos vamos? – me indicó con su cabeza que siguiera adelante y eso hice.
Me coloco el cinturón de seguridad y cruzo los brazos en mi pecho, Leon entra al auto y me mira desde el asiento del conductor - ¿Qué hice para que estés a la defensiva conmigo? – coloco mis ojos en blanco y luego giro para ver por la ventana, tratando de estar lo más lejos que pueda de él - Solo conduce… ya quiero volver a casa – dije y él encendió el motor sin decir más.
…
La noche anterior dormimos en la misma cama, ambos en nuestros respectivos lados, me recosté del lado izquierdo mirando hacia la puerta y Leon se recostó del lado derecho viendo hacia la puerta del baño, las luces se apagaron y todo quedó en silencio, me quedé totalmente quieta, pero Leon parecía incómodo, giró hasta colocarse sobre su espalda y usó su brazo como almohada - ¿Por qué nos cuesta tanto estar juntos? – dijo, pero yo no respondí - ¿Ahora somos enemigos? – suspiré al recordar la hermosa relación que tuvimos, su mano tocó mi hombro y comienza a acariciarme lentamente – Oye Leon no creo que debamos… - sus labios hicieron contacto con mi oreja, ya he mencionado que este hombre sabe exactamente qué debe hacer para enloquecerme, aparta mi cabello lentamente para tener acceso a mi cuello y dirige sus besos hacia ahí, no puedo hacer nada, no puedo negarme, solo me dejo llevar.
Me hace girar para verlo de frente, quito los mechones de cabello de su rostro y me permito observar durante un momento su rostro casi perfecto, él sonríe y me besa en los labios, siento como si hubiésemos puesto pausa a nuestra historia hace mucho tiempo y ahora por fin podemos continuarla, el problema es que ya nada es igual.
Retira lentamente mi camisa y recorre lentamente mi piel con sus dedos, sin dejar de besarme, aún estamos bajo la sábana y el calor que hay entre nosotros lo hace todo más erótico, giro para recostarme sobre mi espalda y él se coloca sobre mí, retiró su camisa y él baja con sus besos hasta mis pechos, debajo de la sábana, cierro mis ojos al sentir el contacto de su boca sobre mis pezones sensibles, hago un esfuerzo y logro retirar mi topa inferior quedando desnuda debajo de mi compañero.
Cada hombre con el que he estado ha sido muy diferente: Wesker era el grosero, no le importaba si sentías dolor o placer él te lo hacía como si fuera la última vez que iba a tener sexo en su vida; Chris es el fuerte, su enorme musculatura no es en vano, si te lo hace lo más fuerte que puede te dejará sin poder caminar en una semana o más; Leon es el hábil, sabe dónde tocarte y cómo tocarte en el momento exacto para hacerte desearlo a él cada vez que quieres sexo; Piers fue el amoroso, cada roce y caricia que él me dio fueron desde su corazón, aun en las sesiones de sexo salvaje podías sentir que él se entregaba en cuerpo y alma; Jake es el sucio, para él cada cosa es una forma nueva de experimentar el sexo, a pesar de estar enamorado de una chica no le importa hacerlo con quien quiera y puede ser desde violento hasta asqueroso, cada fetiche que existente tiene una cierta forma de agrado para él.
Leon llega hasta mi humedad y la roza con su lengua, yo suspiro, pero él se detiene y regresa frente a mí – Necesito que respondas algo… ¿Por qué viniste conmigo? – no sé qué contestar y él vuelve a recostarse junto a mí – Creo que sabía que esa vida iba a matarme… - - Ya no me quieres ¿No es así? – dice con seriedad en su voz – Oye yo no dije eso - - No creas que no noté que cuidas la fotografía de ese soldado muerto más que a tu vida… Si el chico murió debiste dejarlo muerto y no torturarlo a diario con tus recuerdos - - ¿Lo llamaste soldado muerto? – me levanté y me puse la ropa rápidamente – Él fue más que un "soldado muerto" él era el padre de MI HIJA … - grité y salí de la habitación.
…
Abrí la puerta de mi casa y cuando entré mis ojos se abrieron por la impresión al encontrar mi sala repleta de la comida chatarra que más me gusta, hay hamburguesas, hotdogs, pizza, pasteles de distintos sabores limón, fresa, queso y chocolate, también hay helado, cupkakes y mucho más y en el centro de todo, una nota dorada con el logo de la pastelería
"Mi Rubí no estés triste, la vida está llena de mierda, pero recuerda que nosotros somos quienes marcamos la diferencia, tú marcaste la diferencia en mi vida, me enseñaste que la fuerza no está en los músculos y que el corazón puede dañarse, pero no romperse, sé que tus compañeros estarían orgullosos de la persona que eres… te quiero de nuevo conmigo…"
Estoy impresionada, en verdad estoy impresionada, intento mantener la cordura mientras me acerco a cada cosa sabrosa que hay en la habitación y en una mesa hay un regalo envuelto en papel de mi color favorito, lo tomo y hago añicos el papel, mi corazón se detiene cuando veo que dentro hay un puñado de fotografías, mis piernas dejan de obedecerme y se rinden, caigo al suelo llorando como una niña - Ven aquí – Leon me lleva hasta el sofá, pero antes de que se vaya me aferro a él con fuerza, empapando su camisa con lágrimas - Vamos desahógate, te hará bien – me abraza con fuerza y yo no puedo dejar de llorar, a pesar de lo ruda que he sido con él ha tenido mucha paciencia conmigo.
Han pasado tres horas y Leon se ha encargado de guardar toda la comida en el refrigerador y ha regresado conmigo, estoy sentada y aún no me decido si debo ver las fotografías o no, solamente vi una y no pude evitar llorar como un pequeño bebé – Ellos son tus… - - Si... son mi unidad original… (me limpio la nariz con mi brazo) ¿Recuerdas cuando nos encontramos en aquellas catacumbas en Bagdad? – el asiente con la cabeza como respuesta y yo continúo – Esta fotografía fue tomada antes de partir a esa misión – en la fotografía estamos todos con nuestros uniformes militares, sosteniendo nuestras armas, pero parecemos felices, nombré uno por uno a mis compañeros caídos y Kennedy escuchó pacientemente cada historia que salió de mi boca. Hay una fotografía de toda la unidad, en otra estamos Evans , Richard y yo después de un entrenamiento, Evans muestra sus dientes llenos de tierra a la cámara mientras Richard y yo reímos al fondo; En otra Marco, Evans, Reus y Piers me sostienen como un premio de pesca, sonreí al verla, los muchachos me quisieron mucho desde el primer día; luego llegó una de las más dolorosas James y yo estamos con nuestros uniformes militares y el hombro de James sostiene mi cabeza, lloré mucho al ver esa imagen, recordando desde el día en que nos conocimos en la base del ejército hasta la última vez que nos vimos en Edonia, creí que no podía estar más triste hasta que pasé a la siguiente y el sentimiento fue reemplazado por otro, mi rostro se enrojeció de vergüenza, en esa fotografía está toda la unidad, todos riendo y gritando (aparentemente) y en la esquina derecha, los últimos dos somos Chris y yo, estoy viendo a mi Capitán y riendo con mis manos apoyadas en su pecho y él sonríe y me sostiene de la cintura viéndome a la cara y también está riendo, es un detalle pequeño, pero es muy notorio – El Capitán cuidando a sus soldados – Leon dice con ironía, no digo más y paso a la siguiente - ¿Halloween? – me sorprendo al encontrar una fotografía de la ocasión en que nos fuimos a celebrar al bar en esa fecha de terror – Vaya, una colegiala… (Leon me señala en la foto) Ese bombero te está viendo las tetas – Leon señala a Piers (disfrazado de bombero) en la foto y yo comienzo la historia y doy paso a siguiente foto, poniéndome en una situación incómoda de nuevo, esta vez estamos todos en nuestro bar favorito, con nuestra ropa de civiles y en el centro de la foto Chris y yo nos miramos fijamente, casi puedo ver las estrellitas y corazones Cartoon salir de nosotros al igual que en la foto anterior – Vaya el Capitán sí que cuidaba a sus "hombres" – "Parece que alguien está celoso" - pensé, pero no me atreví a decir nada.
La última fotografía llegó y mi corazón y volvió a partirse en mil pedazos, en la última fotografía estamos Piers Nivans y yo; yo sostengo mi Desert cerca de mi rostro como si fuera un ángel de Charlie o el agente 007 y mi compañero está viendo directamente hacia la cámara, con sus cejas alzadas y su hermosa sonrisa de lado mientras que con su mano izquierda me sujeta de la cintura y con la otra se toca la parte posterior de la cabeza- Diablos sí que era uno de los hombres más guapos que he visto- pienso, aún lo quiero demasiado, mis dedos tocan el papel fotográfico justo donde está él, mis ojos se vuelven agua y comienzo a llorar nuevamente.
...
Estoy agotada, Leon me coloca la sábana encima – Espero que eso te ayude a seguir adelante – besa suavemente mi frente y se levanta, pero yo no lo dejo marcharse – Ya no quiero estar en el pasado, creo que le debo a mis compañeros el seguir adelante – Leon sonríe complacido – De ahora en adelante no habrá más llanto… Se acabó, no voy a seguir culpándome y sintiendo lástima por mí – él me abrezó con fuerza.
Sé que no será fácil, pero estoy dispuesta a continuar o por lo menos eso creí hasta que unos meses más tarde recibí una llamada de Jake – (nombre) Encontré a Jill y quiere verte … -
