Capítulo 47: El hotel.

/ Tu Perspectiva … /

A pesar de que recuperarme me costó mucho más tiempo del que quiero admitir, ahora empiezo a sentirme cada vez mejor. Estoy asustada porque parece que mi interior estuviera fuera de control, tengo más fuerza y velocidad que antes y me asusta pensar que pueda convertirme en Alex o Albert Wesker, Leon se ha mantenido a mi lado todo este tiempo y es un gran consuelo no estar sola, porque a pesar de las suplicas de Chris no puedo volver a formar parte de la BSAA – Aun no, pero espera a que te necesiten vendrán a ti llorando como nenas… Y estarás en mi unidad – fue lo que Redfield dijo, por el momento paso mis días entrenando sola en casa, Kennedy quiere hacerlo conmigo pero me asusta lastimarlo, siempre fui muy ruda con James o Chris durante el entrenamiento aunque nunca pude serlo con Piers y ahora que soy más fuerte no quiero volver a perder el control y lastimar a alguien que quiero.

Estoy sentada en mi sala viendo la televisión, una película de terror que no me impresiona mucho – Aquí estás nena – Leon se sienta junto a mí y me mira fijamente mientras yo encojo mis piernas y coloco mi barbilla sobre mis rodillas, el tiempo pasa y él no dice nada - ¿Qué ocurre? Ya te dije que no fue mi intención hacer enfadar a esa mujer - - ¿Hacerla enfadar? Casi me matas del susto a mí – dice riendo - ¿Qué? Pero yo no hice nada – giro para mirarlo a la cara y es extraño porque luce feliz – En un segundo estás ahí sentada como una niña comiendo tu helado y al siguiente eres como la encantadora de bebés - - Oye si el niño no se callaba iba a matarlo junto con la madre – digo con una expresión de molestia en mi rostro - Claro, pero cómo demonios hiciste eso - - No lo sé, tal vez Alice no tendría una mala madre (me refiero a mi hija no nacida) – Leon me toma entre sus brazos y me coloca sobre sus piernas – Tú habrías sido la mejor madre… - - ¿Y qué habrías sido tú? – lo miro y siento que mi corazón se partirá en dos – Lo que tu quisieras que fuera… - sonrío e imagino qué habría hecho Leon si al ver por primera vez a "su hija" ésta hubiese heredado el cabello oscuro y los ojos verdes de Piers – Bueno eso ya no lo vamos a saber y es mejor así, has estado conmigo estos meses, pero qué pasará cuando te llamen a tu siguiente misión… - - Creo que habría tomado vacaciones perpetuas – sonreí, sabía que no sería tan sencillo renunciar a su organización – Sin duda Alice tendría una mejor madre que ese pobre niño – digo con seguridad, los brazos del agente se envuelven en mi cintura.

El helado estaba tan delicioso que yo no podía dejar de comerlo – Oye cálmate no es una competencia – Leon me mira sorprendido – Si yo lo acabo primero yo conduciré de regreso – digo y continúo comiendo.

Una mujer con su hijo entraron al establecimiento hace unos minutos, y fue tiempo suficiente para que yo quisiera irme, el niño no paraba de llorar y la madre estaba absorta en su teléfono celular, sabía que no soportaría mucho tiempo más, así que respiré profundo y me levanté rápidamente ante la mirada casi de terror de Leon, antes de que él pudiera alcanzarme llegué donde estaba la mujer y le arrebaté el teléfono de las manos - ¿Eres tonta o qué? – le dije de frente - ¿Acaso no escuchas que el bebé tiene hambre? - - ¿Quién eres? – me preguntó la mujer muy molesta – Escucha… no les gusta estar solos, a veces solo quieren que les prestes atención y también les gusta que les acaricies el estómago mientras los alimentas… – dije mostrándole cómo hacerlo a la mujer que cada vez se veía más y más molesta, el niño dejó de llorar y comenzó a comer por su cuenta, Leon se había quedado unos pasos atrás sin aliento por la impresión de verme ahí con ese bebé – No sé quien eres, pero yo no te pedí que me dieras lecciones,(la mujer me interrumpió) además ¿Dónde está tu hijo? ¿No tienes cierto? No lo veo contigo, así que lárgate antes de que llame a seguridad - creo que mis ojos ardieron en rojo fuego porque la mujer se espantó – Tienes mucha suerte… (señalé al bebé que continuaba comiendo sin saber lo que ocurría) no la desaproveches – dije y trituré su teléfono con mis manos y luego lo dejé en la mesa, me giré y salí del restaurante con los ojos llenos de lágrimas – Esa mujer fue muy grosera… - mi compañero de viaje se acercó y me abrazó – Ella tiene razón yo no puedo darle consejos a nadie solo fui madre por cinco meses - - Que se vaya a la mierda, tú sabías como cuidar mejor a su hijo que ella - - Ya quiero irme – dije y me coloqué el casco, Leon subió a su motocicleta y luego partimos de regreso a casa, no pude decir una palabra más.

Lo miro fijamente – Alguien te había dicho que tus ojos son hermosos – dice cambiando el tema - Si, fuiste tú la noche en que nos conocimos – él sonríe – Creo que no quiero irme nunca más… - parece hipnotizado - Tus vacaciones no durarán mucho, ya lo verás – él observa mis pechos que están cerca de su cara – Bueno entonces será mejor que las aprovecharé – puso sus labios contra los míos y yo correspondí, en realidad en desde que Claire se marchó, Kennedy y yo no hemos tenido sexo ni una sola vez.

Subió las escaleras cargándome con sus brazos y me llevó a mi habitación, mía porque desde que Claire se fue Leon y yo no hemos dormido ni siquiera en la misma cama.

Él me coloca lentamente sobre la cama – No, me iré, jamás volveré a dejarte sola, no quiero… Te lo prometo – dice y vuelve a besarme.

...

Una sábana es todo lo que me separa de la desnudez total, cuando me despierto por la mañana, por primera vez en mucho tiempo me siento feliz, es bueno después de tanto tiempo de oscuridad por fin veo un poco de luz en mi camino.

Me abrazo a las sábanas y respiro profundamente el aroma de Leon en ellas, él no está conmigo en este momento, pero eso no me sorprende ya que él siempre se levanta a las 5 de la mañana a correr, me quedo ahí unos segundos, solo pensando en todo el tiempo que tuvo que pasar para que estuviéramos juntos de nuevo.

Un mes atrás lo intentamos, en esta misma cama, habíamos bebido un poco y después de un rato de reír comenzamos a besarnos. Tropezando subimos las escaleras y llegamos hasta aquí y justo cuando estaba por quitarme la ropa, el sonido de mi teléfono nos interrumpió – No contestes – Leon me suplicó – Está bien solo voy a ver quién es – dije creyendo que podía ser Jake y cuando vi el nombre en la pantalla salté de la cama y contesté en seguida - ¿Chris? En serio eres tú - - Hola hermosa – su voz cálida me saludó desde el otro lado - ¿Por qué tardaste tanto en llamar? – dije cubriendo mi oído para escuchar mejor, Leon me miró, pero yo lo ignoré, se levantó y salió de la habitación – El imbécil de Arias es difícil de rastrear, pero no me voy a rendir hasta acabar con él - - ¿Dónde estás? - - Estoy en Honduras, es un país en Centroamérica - - ¿Qué demonios? - - Recibimos información de que nuestro objetivo vendió un lote de armas en un país de Centroamérica así que después de revisar en Guatemala y El Salvador venimos a Honduras y mañana partiremos hacia Costa Rica - - ¿Costa Rica? - - Si, desearía traerte conmigo ¿Qué dices, si cuando termine tomamos unas vacaciones? - - Eso sería… (miré en dirección en dónde se marchó Leon y respiré profundamente) … Sería fantástico - Chris tiene el poder "mágico" de hacerme sentir bien solo con el sonido de su voz, así que después de varios días de sufrimiento escucharlo es muy reconfortante – Aguarda… ¿Quién te envió la información sobre Arias? - - Nosotros… enviamos a una agente encubierta a su organización y pues… - - Oye amigo… eso no es una buena idea, puede explotarte en la cara - - Lo sé, pero ella insistió y yo… de verdad quiero tenerlo frente a mí y… - - Sabes que eso no cambiará nada - - Lo sé – me acomodé en mi cama, sabía que la llamada duraría mucho y así fue, para cuando terminé estaba feliz, pero Leon se había marchado de la casa, así que no lo volvimos a intentar hasta anoche y fue grandioso.

Me levanto y me doy una ducha rápida, cuando bajé las escaleras encontré al agente Kennedy sentado en el sofá con sus codos apoyados en sus piernas y sus manos cubriendo su rostro – Buenos días guapo – dije y me senté en sus piernas - ¿Pasa algo malo? – pregunté al notarlo muy extraño – Yo… - él no podía decir nada, así que me abrazó muy fuerte – Oye me estás espantando, ya dime que pasa – dije apartándolo de mí – Yo debo irme… Hannigan me llamó y dijo que los Metro SWAT necesitan que yo… - - Lo sabía – podía sentir que mi corazón se partía en mil pedazos, era obvio que Leon no iba a abandonar su pasión por estar conmigo y yo jamás podría obligarlo a hacerlo - ¿Cuándo debes irte? - - Ya debería haberme ido – respondió sin mirarme – Bueno pues no debes hacerlos esperar si esos hombres dependen de ti, yo me quedaré aquí, no te preocupes por mí – me abrazó fuerte – Soy una mierda…. Justo ayer te prometí que no me iría - - La nación te necesita más que yo, no es momento para sentirnos miserables – dije y me puse de pie – Adelante, puedes irte – señalé la puerta y le dediqué una sonrisa fingida – Te prometo que volveré lo más pronto posible – dijo y besó mi frente y yo volví a sonreír como respuesta, tomó su motocicleta y se marchó.

Me senté de nuevo en el sofá, no entendí por qué me sentía tan decepcionada, tal vez en realidad creí que él se quedaría, que por un momento sería más importante que su trabajo, me quedé un momento sintiéndome la persona más miserable del mundo hasta que la razón me llegó como un baño con hielo - Basta, ya no soy la niña que esperaba fuera de la tienda a que Wesker volviera por mí, no voy a quedarme aquí esperando a que Leon vuelva a "hacerme feliz" – me puse de pie y reanude mi rutina diaria.

...

Una semana después, estoy en el patio trasero de mi casa, el lugar favorito para charlar de mi amiga Claire – Espero que no me engañaras diciéndome que vas a venir – dice la pelirroja a través de la pantalla – Oye claro que iré en cuento pueda salir de forma legal de este país - - No puedo creer que Leon te haya dejado - yo sonrío con ironía – En realidad no me dejó porque no estábamos juntos – ella sonríe – Tal vez ahora quieras volver con mi hermano - me sorprende mucho lo que ha dicho – Oye tu hermano y yo no… - -Te extraño mucho - me interrumpe - Y yo a ti… aguarda alguien me está llamando, te llamaré de nuevo en cuento termine si… - - Está bien – ella se despide y yo presiono el botón para responder la llamada - ¿Si? - - Hola (nombre) - - ¿Jake? - - ¿Esperabas a alguien más? - - Claro que no, me alegra mucho escucharte… - - Siento no llamarte antes… no tenía nada que decir - - ¿Y ahora si? - - Encontré a Jill y ella quiere verte - - ¿Qué? ¿Cómo? – estoy muy sorprendida, mi teléfobo se resbaló de mis manos, pero logré detenerlo y escuchar el resto de lo que Jake tiene que decir - Bueno no hablé directamente con ella, pero descuida no es una trampa, me aseguré de eso… - - Pero ¿por qué aceptó verme? - - De hecho es ella quien te estaba buscando a ti desde hace un tiempo – ahora si que estoy confundida - No sé que decir, esto es muy extraño - - Bueno ve a verla y sabrás que quiere de ti - - Está bien y dónde - - Dijo que te vería dentro de un mes en este restaurante griego en Nueva York – envió una fotografía de la cuadra completa, mi corazón dejó de latir por un segundo – Jake… ¿Cómo sabe ella…? - - ¿Qué? - - Ahí es donde solía estar la tienda de mi abuela - - Bueno creo que te conoce mejor de lo que creíste – alguien lo llamó, pude escuchar una voz llamándolo – Debo irme (nombre) cuídate mucho y no te metas en problemas - - En cuanto pueda salir del país iré a verte… - - Mi amigo te está esperando (se refiere a su pene) – dijo y cortó la llamada, yo reí, pero en seguida recordé lo que acaba de ocurrir - ¿Cómo sabe Jill sobre el lugar dónde crecí? – nuevamente el sonido de mi teléfono me saca de mis pensamientos – Diablos ¿Qué ocurre? ¿Por qué todo el mundo quiere hablar conmigo hoy? – digo al ver la pantalla de mi teléfono nuevamente "mensaje de: "Chris"" respiro y leo el contenido – Linda, quiero verte … - Chris nunca ha sido un hombre de muchas palabras, así que decido llamarlo – Hola Rubí, estaba pensando en ti - - ¿A si? - - ¿Recuerdas que querías vacaciones? - - Si – me limito a escuchar lo que tiene que decir – Sé que aún no puedes salir del país así que ¿Qué te parece si me acompañas a Colorado? - - ¿Qué? - - ¿Quieres ir o no? - - Si – respondo sin pensarlo mucho – Bien estaremos ahí en una hora - - Te esperaré – corto la llamada y preparo mi equipaje, tardé la hora completa buscando mi Desert – Mierda estoy harta – dije al borde de la desesperación, tomé mi teléfono y llamé a Leon - ¿(nombre) estás bien? – él suena preocupado – Estoy buscando mi arma Leon ¿Dónde carajos la pusiste? - - ¿Qué? ¿Para qué la estás buscando? - - Solo dime dónde está - - No lo sé, no creo que sea buena idea que tú… - - Escucha Leon, yo jamás tuve un padre, tú no eres mi padre y si de verdad quieres saberlo, me iré de aquí por unos días - - ¿Vacaciones? - - Si Chris me llamó y me iré a Colorado con él ¿Dónde mierda está mi arma? – esperó unos segundos y luego respondió – En el sótano, en la caja de los libros… Diviértete - ahora me doy cuenta de que si estoy molesta con él, estoy furiosa porque me dejó, así que no respondo y solamente corto la llamada.

Han pasado dos horas desde que recibí la llamada de Jake, y Jill Valentine no sale de mi cabeza, me siento como cuando volvió de África, ella era el centro de mi universo, estaba tan dañada por que Chris me dejó que jamás fui a verla, me comporté como una perra y ahora ella está feliz porque vamos a vernos – Eso es demasiado extraño – tal vez sea una trampa o algo así, en el tiempo en que estuve con Jake le hice daño a muchas personas, tal vez alguna intenta vengarse de mí, pero decido confiar en que Muller dijo que es seguro, además él prometió que jamás me dejaría meterme en una estupidez otra vez.

El sonido del motor de un auto se detuvo frente a mi casa y yo corrí a abrir la puerta y me encontré con un Chris Redfield vestido con su ropa militar bajando de su auto – Tardaste mucho – grité y salí a encontrarlo, a pesar de que cuando se enteró de que estaba embarazada yo me alejé de él, ahora estoy feliz de verlo – Te ves hermosa – dijo con una sonrisa – Debiste verme unos meses atrás, parecía una B.O.W. – dije cuando estuve frente a él – Eso lo dudo – dijo y con un movimiento rápido me levantó del suelo y yo coloqué mis piernas alrededor de su cadera y puse mis labios contra los suyos, él giró y me colocó en el capó de su auto – Está caliente – me quejé - ¿Cuándo te importó eso? – sonrió contra mis labios y volvió a rozar mi lengua con la suya, su cuerpo estaba sobre el mío, podía sentir su entrepierna endurecida y eso solo me hacía desearlo más, estábamos a punto de tener sexo ahí sobre su auto a plena luz del día cuando él se detuvo – Vamos por tu equipaje antes de que te quite la ropa aquí y te haga mía frente a tus vecinos – dijo levantándome – Está bien, pero no esperes que me controle por tanto tiempo – dije en un gemido contra su oído, aún no me había colocado en el suelo así que presionó con fuerza mi trasero y pasó su lengua en mi cuello – Debemos irnos… los muchachos esperan – dijo sin muchas ganas de irse.

Subí las escaleras y como en la ocasión en que fuimos a la fiesta de Claire, él se quedó cerca de la puerta, tomé mis cosas rápidamente y sin mirar atrás salí de la habitación, bajé para encontrar a Chris mirando cada una de las fotografías que están en mi sala – Lindos recuerdos… - dijo mientras sostenía la fotografía dónde estamos todo el grupo Alfa original y Chris y yo nos miramos como si fuéramos dos adolescentes enamorados – Si, fue hace mucho… - él vuelve a colocarla en su sitio y toma la fotografía en la que estamos Piers y yo – Eran una linda pareja – yo me acerco y tomo la fotografía en mis manos – Estoy segura de que mi abuela ya le preparó su famoso pastel de frambuesas – volví a colocar la fotografía bajo el retrato de mi abuela (que ya no está en la escalera) - Yo lo siento, no pude decirte antes que… - - Basta, por fin entendí que Piers se quedó allá porque creyó que salvarte la vida era lo correcto, no ensuciaré más su nombre con mis acciones estúpidas, tampoco quiero avergonzar a nuestra hija (me refiero a Piers y yo) ellos están juntos ahora y yo debo seguir adelante al igual que tú - dije y toqué la punta de su nariz con mi dedo, él sonrió un poco avergonzado por habernos fallado a ambos, a Piers y a mí – Bueno ahora vámonos o tus soldados creerán que te secuestré (caminé hacia la puerta) aunque no estaría nada mal tenerte atado en mi cama ahora mismo – dije y salí de mi casa.

El camino de vuelta a la central fue largo y caluroso, pero Chris y yo encontramos la forma de hacerlo divertido, Chris me contó lo difícil que fue dar con Glenn Arias y lo cerca que cree que están de atraparlo y yo le conté como pasé de ser una agente a una mercenario, al principio pensé que Chris se molestaría, pero escuchó con atención cada historia haciendo preguntas ocasionales como ¿Quién ganaba más dinero Jake o yo? ¿Cómo logré regresar a los Estados Unidos a cortarle las pelotas a Curtys? Y más, yo respondí cada pregunta con cuidado de no mencionar que asesiné a algunos policías o que me acosté con Jake Muller varias veces. Estoy sorprendida por la actitud completamente abierta de Redfield incluso no se negó a traer mi Desert la hará pasar como suya para que pueda llevarla a Colorado.

Llegamos a la base, estacionó su auto y fue a ha hacer el papeleo, me llevaría como una testigo clave para la investigación, haciéndose completamente responsable por mí. Caminé por el estacionamiento que había visitado mil veces, pero hasta ahora veía con detalles.

Una noche después de pasar el examen médico, vine directamente hasta aquí, al estacionamiento donde el líder de los Alfa me esperaba en su auto, sin temor a ser descubiertos, nos besamos por horas en su auto antes de partir hacia mi casa.

De pronto mis recuerdos fueron interrumpidos y un fuerte dolor me invadió el pecho, unos metros más alejado del estacionamiento, dentro de una galera estaba el auto de Piers, ese Mustang rojo, ruidoso y veloz. Corrí hacia él e intenté abrirlo pero estaba cerrado, sentí una combinación de alegría y dolor, al volver a tocar ese auto – Piers me mataría si te dejo aquí, pudriéndote solo – le hablé al auto, con lágrimas en mis ojos.

Recuerdo lo bien que lucía Piers conduciendo a toda velocidad con una sola mano en el volante, con su ropa militar, que era como un fetiche para mí el excitarme al verlo con su uniforme, su arma de francotirador y su cabello perfectamente peinado hacia arriba, puedo verlo sonreírme desde el asiento del conductor en este mismo momento.

Respiro profundamente y camino alrededor del auto – Yo lo cuidaré Piers te lo prometo – las lágrimas salen de mis ojos pero hay una sonrisa en mis labios – Veo que lo encontraste … - Redfield se acerca y me lanza algo, lo atrapo y me sorprendo al ver que son las llaves – Chris esto es… - - Haré que lo lleven a tu casa esta tarde, sabía que te gustaría tenerlo, ahora debemos irnos - - Aguarda – dije y abrí la puerta del pasajero, me senté en el asiento y abrí la guantera – Sabía que estaría aquí – dije sacando el encendedor de cigarrillos de mi excompañero y amante - Por favor, funciona – dije, lo probé y funcionó, es increíble han pasado tres años desde que Piers falleció y aunque para mí ha sido un abrir y cerrar de ojos, la verdad es que ha sido mucho tiempo y encontrar el auto y el encendedor en buen estado es casi un milagro para mí.

Caminé hacia el avión, negro con dos hélices gigantescas a los lados, aún mirando el encendedor – Señores no los había presentado formalmente – Chris se dirige a sus soldados en cuanto subimos al avión – D.C., Damian, Nadia (señaló a cada uno) ella es (nombre) dijo sin retirar su mano de mi hombro – Hola, siento mucho lo de Berlín – dije y ellos sonrieron – Eres una ex soldado de la BSAA, también eres familia para nosotros – dijo D.C., Nadia se acercó y estrechó mi mano con la suya, mientras Damian miraba con curiosidad mi vientre, me sentí un poco mal y parece que Chris lo notó porque reprendió inmediatamente con la mirada a su soldado más joven.

El vuelo duró varias horas, las pasé conversando con cada uno de los nuevos soldados de Chris, son muy interesantes D.C. es una especie de chico intelectual, Nadia es muy agradable, a pesar de haberle disparado en el brazo ella luce cómoda conmigo y Damian es muy alocado aunque no pude conversar mucho con él porque fue él quien se encargó de pilotear el avión y aunque estamos seguros de que cada uno de ellos sabe bien lo que hay (o hubo) entre el Capitán y yo, preferimos mantenernos distanciados por el momento; por fin habíamos llegado al hotel, es hermoso, con detalles de madera, grandes ventanales de cristal que te dejan ver todo el paisaje frío y montañoso, todo estaba listo, pero Chris debía reunirse con alguien para planear los últimos detalles de la misión (de la agente encubierta) luego deberán esperar a que la chica haga contacto de nuevo y mientras esperan Chris estará conmigo en este hermoso lugar.

Llegué a mi habitación, es muy amplia, con una cama grande, una televisión, un refrigerador y muchas cosas más, un baño precioso con una ducha con agua caliente, me sentí como en el paraíso.

Una hora más tarde, (y mucho antes de lo que yo pensé) Chris está de regreso, entra en la habitación, cierra la puerta tras de sí y dice – Es hora ¿Estás lista? – comienza a quitarse su uniforme militar y yo me acomodo en la cama solo observando cada uno de sus movimientos…