(Wow ha pasado demasiado tiempo desde que actualicé por última vez, supongo que puedo culpar a la universidad y a Shingeky no kyojin por eso... en fin, Espero que lo disfruten y les agradezco por los reviews)
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Capítulo 61: Recordando.
Damian me lleva de regreso a mi casa ¿En qué estaba pensando? Era obvio que no me permitirían entrar a la base, pero tenía que intentarlo, necesitaba ver a Chris – No te preocupes en cuanto salga del hospital te lo llevaré en persona a tu casa – dijo el más joven de los soldados de Chris intentando darme ánimos – Claro Damian, te lo agradezco – me limité a decir, el camino es largo así que tengo tiempo para revivir mis últimas horas al lado de Jill Valentine.
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La tormenta azotaba con fuerza afuera, pero Jill sonreía y continuaba hablando, mientras mi mente se acomodaba a los recuerdos de Wesker …
(Continúo el cap anterior)
A la mañana siguiente, Wesker me inyectaba el suero nuevamente para ayudarme a sanar – Mierda…¿ tienes que ser siempre tan rudo? – pregunté mientras sentía mi cuerpo arder – Eres una mocosa llorona – él se burló de mí – Ya levántate no tengo todo el día - - ¿Te irás? – él se alejó de mí sin responder, yo aguardé a que contestara mientras examinaba su espalda sexy y musculosa – ¿Tienes más de ese suero? – pregunté en tono juguetón y él se detuvo en la puerta y luego me miró de forma siniestra mientras yo me derretía al observarlo sonreír de lado - ¿Acaso no tuviste suficiente? - - Bueno quiero disfrutar mis vacaciones – dije mientras me quitaba la sábana y le mostraba mi cuerpo desnudo - ¿Vacaciones? ¿Crees que te dejaré volver? – él tenía razón en mi mente había manejado la idea de que algún día volvería a mi casa en los Estados Unidos, pero él era demasiado listo y no me dejaría volver con toda la información que tenía sobre él - ¿Seré una prisionera aquí para siempre? (Hice una pausa y luego continué) En ese caso… Espero por mi bien que tengas más de ese suero – dije y él se abalanzó sobre mí con su rapidez sobrehumana, me arrojó con violencia sobre la cama y presionó mi cuello con su mano – Escucha mocosa… ya que no vas a volver a tu estúpida casa, tal vez te utilice para mis experimentos – dijo en tono amenazador – Tal vez debas experimentar conmigo ahora… - dije de forma seductora y él sonrió – No tienes remedio – dijo y comenzó a besarme de forma casi violenta mientras continuaba presionando mi cuello, su mano bajó hasta mi intimidad humedecida y sin pensarlo mucho introdujo dos dedos dentro de mí, inmediatamente comencé a gemir en sus labios, sus dedos son hábiles, parece que puede leer mi mente o mi cuerpo y se concentra en atender solamente los puntos donde soy más sensible, siento como sus dedos se deslizan gracias a mi lubricación natural – No me hagas esperar más… Házmelo ya – supliqué casi sin aliento, creo que si seguía presionando mi cuello de esa forma me habría desmayado, su lengua se introduce en mi boca rápidamente, probar su sabor después de todos estos años era casi adictivo para mí, no quería dejarlo ir nunca más, no me importaba que no fuera bueno para mí, mis jadeos se aceleran a medida que empiezo a sentir el calor recorrer mi vientre - ¿Te gusta? – preguntó con su voz sexy contra mis labios – Dios… solo date prisa, te necesito dentro de mí… - supliqué y en ese momento la puerta se abrió – Tenemos que irnos – el sujeto encapuchado entró para indicarle a Wesker que se les hacía tarde para ir a donde quiera que fueran – Lárgate – respondió el hombre sobre mí y el otro sujeto (que en realidad era Jill) obedeció en seguida, Albert se levantó – Mierda, no me dejes así… - dije estimulándome con mis propios dedos - ¿Dejarte? Ven aquí – dijo y me colocó en el borde de la cama sobre mis cuatro extremidades (perrito) y me penetro lentamente, un gemido salió de mi garganta al instante en que todos los poros de mi cuerpo se erizaban, el sujetó mi cabello de forma ruda y aceleró el ritmo dentro y fuera de mí, colocó su mano en mi cadera y la utilizó para atraerme hacia él con más fuerza, mis gemidos se mezclaban con el sonido que producía nuestra piel al chocar con violencia, me dolía mucho la cabeza por la fuerza con la que tiraba de mi cabello, pero el placer de tenerlo dentro de mí era aun más fuerte, un gruñido se escapó de su garganta cuando me llenó de su esencia, caí rendida en la cama con su esperma aún derramándose desde dentro de mí - ¿Vas a tardar mucho? – pregunté como una niña - ¿Por qué? ¿Planeas ir a algún lado? - - No lo sé, es que no quiero aburrirme aquí… - - Te prohíbo salir de aquí ¿Entendiste? - - ¿Por qué? - - NO SALGAS DE AQUÍ – me amenazó mientras se colocaba la ropa – Al menos déjame a tu monito, no sé cuanto tiempo te irás y … - - Olvídalo, no eres una niña ya encontrarás algo que hacer – dijo y salió de la habitación para luego marcharse con su monito (Jill)…
Relato de Jill.
Salimos todo el día porque ellos (Wesker y Excella) querían que entregara las muestras nuevas a unos pobres tipos que terminaron contagiándose y contagiando a todos sus compañeros (Como Wesker lo había planeado) al volver a la casa de Wesker nos llevamos una sorpresa, tú ya no estabas, Wesker corrió a revisar si tus cosas seguían en la habitación y si ahí estaban, incluyendo tu arma, Wesker soltó un grito de furia, yo estaba sorprendida, nadie se atrevía a desobedecer a Wesker, a las malas yo había aprendido a temerle y obedecerlo, pero tú no parecías asustada en lo más mínimo – Estúpida, le dije claramente que no saliera del maldito apartamento - rugió y luego tomó el aparato con el que me controlaba – Ve a buscarla – me indicó, el aparato en mi pecho me dio la señal y salí en seguida del lugar, Wesker salió tras de mí, pero tomó otra dirección.
/ Tu perspectiva … /
-El Capitán es un hombre rudo en verdad… No se lo digas pero yo quiero ser como él… - el sondado junto a mí hablaba con seguridad yo sonrío – Damian, eres un gran soldado no necesitas ser como él – respondí - ¿Bromeas? Todos quieren ser como él - - ¿Tienes idea de lo que él ha sufrido? No creo que quieras pasar por eso - - Tienes razón, recuerdo lo desesperado que estaba por encontrarte en Alemania… - - Lo sé, yo soy uno de los motivos por los que él ha sufrido… - dije y volví a ver a la ventana del auto y continúo recordando.
Esa tarde mientras Wesker no estaba, decidí ir a revisar el lugar, imaginé que no habría de qué preocuparme, pues supuse que Wesker no infectaría con algún virus a la gente cercana para no llamar la atención, pase una hora desactivando la seguridad de Albert para poder salir y cuando lo logre me marché rápidamente… El tiempo pasó rápido, y al inicio todo iba bien, comí mucho y vi varias cosas interesantes, pero a medida que me interné en las aldeas más lejanas, el clima comenzó a cambiar, las personas parecían cada vez más interesadas en mí y cada vez eran más hostiles, yo siempre fui salvaje, podía enfrentarme a varios de mis compañeros a la vez y aún así salir victoriosa, pero aquí el número de enemigos era ridículo, me superaban por lo menos cincuenta a uno, era imposible escapar.
Sin notarlo, me había perdido, no podía encontrar ninguna referencia de algún lugar donde ya hubiera estado, mi mente recordó las palabras de Albert mientras me advertía que no dejara el apartamento – Mierda… - murmuré cuando vi un gran grupo que se acercaba a mi desde el sur, al inicio solo me habían perseguido, pero los últimos dos que me encontré habían intentado morderme y me vi obligada a romperles la cabeza, lo que molestó más a los demás y ahora estaba contra las cuerdas, no tenía salida, me había metido en un callejón sin salida, parpadee y sentí una brisa muy fuerte, tuve que cubrir mis ojos, de pronto ya no había ningún enemigo a mi alrededor - ¿Qué demonios crees que haces? ¿Crees que esto es California? Aquí todos son tus enemigos e intentarán asesinarte y tal vez lo logren si les das la oportunidad… - Albert estaba junto a mí con las manos llenas de sangre – Yo no sabía… Te lo agradezco – dije avergonzada por mi actitud inicial.
Volvimos al apartamento y nos encontramos con el monito que nos estaba esperando, como si Albert le hubiese notificado por telepatía que estaba conmigo – Entra iré en un segundo – me ordenó y esta vez no lo cuestioné, subí hasta su apartamento y me di una ducha mientras él volvía, cuando salí me encontré con el monito de pie en la puerta - ¿Qué pasa? ¿Acaso ahora me asignarán un guardia para no escaparme? – dije mientras secaba mi cabello con una toalla, me acerqué lentamente y la persona tras el disfraz no se movió, como si fuera un robot y estuviera apagado - ¿Por qué no me permites acercarme a ti? – le pregunté cuando estuve de frente, de pronto el monito comenzó a moverse sutilmente, como si luchara por liberarse de unas cadenas invisibles – (no-nombre) – el monito dijo mi nombre, no pude reconocer la voz de Jill porque la mascara que llevaba distorsionaba su voz - ¿Me conoces? ¿Wesker te dijo mi nombre? – me quedé ahí pensando si quitarle la máscara o alejarme, corría el riesgo de que él me golpeara o que Albert lo golpeara a él por dejar su identidad al descubierto - ¿Estás teniendo una charla animada? No lo creo, esto es como un cascarón vacío – dijo Albert colocando su mano en el hombro del monito con fuerza como una amenaza yo lo noté, pero no dije nada, sabía que de una u otra forma yo lo descubriría.
Casi un mes después, seguía viviendo con Wesker, no podría decir que éramos una pareja, pero vivíamos juntos y solíamos cenar juntos cada noche, yo odiaba cocinar; sin embargo me esforzaba en hacerlo bien por él, además él no era la clase de hombre con el que las chicas sueñan, casi no dormía, ni comía (solamente cuando yo cocinaba y es por eso que me esmeraba tanto en hacerlo, aunque la vida domestica no era lo mío) solamente me hablaba cuando yo lo iniciaba y además era sumamente violento, aunque jamás me golpeó en otro momento que no fuera durante el sexo y en esos momentos yo lo disfrutaba.
Una noche me arrojé en la cama observando la espalda del hombre rubio que estaba sentado frente a mí (parecía que trabajaba en algo importante) - ¿Ya no vas a dejarme salir? – pregunté – Eres una idiota no puedes cuidarte sola así que te quedarás aquí – respondió sin mirarme, yo giré en la cama y me coloqué sobre mi espalda – Dios… esto es muy aburrid… Albert… tu monito está sangrando… - dije al ver una mancha oscura sobre la túnica del ser extraño que nos acompañaba y de pronto la verdad golpeo mi cabeza con fuerza - ¡Tu momito es una chica! – la pobre chica estaba menstruando y no podía ni siquiera asearse, no podía creer que hubiera pasado un mes completo y yo no me haya enterado del género de la pobre monito – Imbécil, tu monito está sangrando y no te importa una mierda, se puede enfermar… - dije y Albert se encogió de hombros como respuesta, en realidad no sentía interés por la salud de ella...
/ Perspectiva de Jill … /
Sentía un terrible malestar gracias a que soy una chica, mi cuerpo me traicionó con eso, no había tenido que pasar por eso hasta el momento porque Wesker no me había mantenido despierta por tanto tiempo como ahora y tal parecía que eso iba a ser común porque me había asignado cuidarte todo el tiempo, incluso de noche si él no estaba, estoy casi segura de que no me ordenó vigilar que no te fueras sino cuidarte, cuidar que nada malo te ocurriera, parece que no sabía que eras y eres toda una fiera y si lo sabía igual prefería ponerme en peligro antes que arriesgar tu existencia y es curioso porque lo había visto sacrificar tantas vidas en pro de su investigación y ahora actuaba como si por fin alguien le interesara de verdad.
Te levantaste de la cama en ropa interior, yo aún estaba furiosa contigo, solo quería golpearte, todos en la base siempre quisieron vernos enfrentarnos cuerpo a cuerpo a ti y a mí, pero Chris y Dylan jamás lo permitieron, pensaba que tal vez ahora sería el momento, pero lo que hiciste a continuación cambio totalmente lo que había pensado de ti desde que llegaste aquí - No puedes hacer esto... Bueno al fin y al cabo eres un estúpido hombre – te escuche reñirle y él parecía más divertido que enojado, solo había dos personas en este mundo capaces de hablarle de frente a Albert Wesker y esas eran tú y Excella y solo tú eras capaz de maldecirlo y salir ilesa del conflicto – No te digo que la dejes ir, solo permítele la suficiente libertad como para permitirme asearla – te acercaste a su oído y susurraste algo que no pude escuchar y después de eso él tomó el aparato que me controlaba y me ordenó hacer lo que tú dijeras - ¿Qué demonios acaba de pasar? - pensé te acercaste y me tomaste de la mano – Ven conmigo monito – la araña en mi pecho se activó y te seguí hasta el baño...
No lo podía creer el agua tibia se sentía tan bien, incluso curaste mis heridas, en el tiempo en que había estado despierta me habían golpeado y disparado con un arma, yo era demasiado rápida como para que me hicieran un daño considerable, pero seguía siendo solo una chica en el interior y también me sentía sola y desamparada – Descuida monito, yo me aseguraré de que Albert te deje ir, te lo prometo, de alguna manera lo lograré – susurraste cerca de mi cara, yo estaba completamente desnuda, pero no podía quitarme la máscara o la parte de la capucha que cubría mi cabeza; sin embargo el agua tibia y tus palabras fueron el mejor obsequio que pudiera tener – Descuida, lo he convencido de dejarte totalmente bajo mi control y yo jamás te voy a obligar a hacer nada, de ahora en adelante serás mi amiga ¿Está bien? Nadie te pondrá una mano encima de nuevo – dijiste y aunque tenía miedo me permití confiar en ti, después de todo, esas palabras eran lo más real que había tenido en mucho tiempo.
Cuando terminaste de asearme me disté tu ropa – No vas a volver a ponerte esa ropa sucia, toma ponte esto – dijiste y me sonreíste, me pregunté cómo una persona que no temía matar a cuantos enemigos fuera posible (y parecías disfrutarlo) durante las misiones, era capaz de ser tan bondadosa con una "desconocida" aún estaba molesta contigo por descubrir que eras la pareja de Wesker, pero tu compasión no tenía limite, de pronto Wesker entró al baño y aunque yo estaba desnuda, él ni siquiera me miró, porque aunque Excella creía que Wesker me utilizaba de forma sexual, la verdad es que él jamás me tocó de esa forma, él sentía odio y repudio hacia mí y por eso no tenía ningún interés sexual en mí ni en nadie que no fueras tú - Suficiente tiempo... - dijo y te cargó sobre su regazo - … Lárgate... - me ordenó y a pesar de que me había ordenado seguirte a ti, aún estaba bajo sus órdenes, así que obedecí de inmediato.
/ Tu perspectiva … /
Albert cumplió su parte del trato, me permitió asear a su esclava y a cambio yo prometí obedecerle durante toda la noche - Te veré mañana monito... - me despedí de la chica y ella se marchó rápidamente, Albert presionó mi trasero con fuerza y me llevó hasta la cocina – Quítate la ropa... - me ordenó y yo obedecí sin protestar - Dócil... así me gusta – dijo con lujuria y me empujó contra la mesa, con rudeza presiono mi cara contra la superficie de madera, nadie me había tratado tan mal antes, pero por alguna extraña razón, eso solo me excitaba más - ¿Harás todo lo que yo diga? - - Idiota ya te lo dije... - comencé a hablar, pero él golpeo la mesa con su puño muy, muy cerca de mi cara – Si, haré todo lo que digas - - Bien... Quédate así... - dijo y se retiró durante unos segundos – Quiero saber cuánto dolor eres capaz de soportar... - dijo presionando su erección contra mi trasero, él tenía el pantalón puesto y yo podía sentir perfectamente su dureza, me ató a la mesa con una soga que casi hacía sangrar mis muñecas.
Pasó su mano lentamente por mí espalda, desde mi cuello hasta mi espalda baja, mi corazón latía con fuerza, imaginando la clase de cosas retorcidas que él planeaba para mí, pero la incertidumbre solo le daba un toque más erótico a la situación, de pronto el dolor llegó, en forma de gotas de agua caliente sobre mi piel, lo suficiente como para causarme dolor, pero no tanto como para lastimarme gravemente – Dios… eso duele – me quejé y él presionó mi cuello con más fuerza – Cierra la boca, sé que puedes resistirlo – dijo y pasó su lengua por la superficie húmeda y aún caliente y continuó humedeciendo mi piel y aunque la primera parte de la sesión fue agonizante, la sensación se volvió mucho mas agradable cuando el agua estuvo tibia, y aunque mi piel me dolía él se había encargado de hacerme sentir placer como nunca antes solamente usando sus manos y su boca – Bien ahora siéntate – me ordenó mientras desataba mis manos y lo hice rápidamente, estaba ansiosa por saber que vendría, él se sentó en una silla frente a mí y me observó con sus ojos color fuego llenos de lujuria - ¿Quieres ver? – le pregunte y él sonrió de lado sin responder.
Humedecí mis dedos en mi boca y los rocé lentamente por mi cuello hasta llegar a mis pechos, me detuve unos segundos ahí, respirando profundamente, volví a humedecer mis dedos y esta vez baje hasta la humedad entre mis piernas y comencé a estimular mi zona más sensible, él no lo sabe, pero verlo ahí frente a mí, observándome fijamente me excita mucho más, me hace sentir como una pequeña presa que espera a que su cazador la atrape, comencé a emitir gemidos y lo vi acomodarse en su asiento parece que le gustaba ver las marcas que las sogas dejaron en mi piel; Mi humedad se desbordaba entre mis piernas, mientras yo arqueaba mi espalda por el placer que me estaba generando, era increíble estar ahí con él, viendo su rostro y su cuerpo, su cabello rubio que caía sobre su rostro - ¿Qué ocurre? ¿Por qué me miras de esa forma? – dijo al notar que yo lo idolatraba, se levantó y me tomó del cabello – Ven aquí – dijo y me arrastró hasta la habitación y con violencia me arrojó sobre la cama y se colocó sobre mí, mirándolo fijamente a los ojos comencé a quitar su pantalón hasta que ambos estuvimos completamente desnudos. Él se acercó y mordió mi cuello, seguramente dejó una marca espantosa pero estado ahí no tenía de qué preocuparme.
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Albert se introducía en mí con su fuerza descomunal, era muy doloroso, pero al mismo tiempo era demasiado placentero a él le gustaba escuchar mis gritos que eran una mezcla de dolor, agonía y placer sin precedentes, sostenía con fuerza mi cabello o me sujetaba del cuello, como si fuera mi dueño y yo una niña indefensa, casi no me permitía estar sobre él, al principio creí que era demasiado dominante, pero luego entendí que cuando yo estaba arriba él perdía el control fácilmente y era más fácil para él hacerme daño.
Con sus manos sosteniendo mis piernas me penetraba estando de pie, yo sujetaba con fuerza su cuello dejando un rastro de sangre en donde mis uñas se incrustaban, era fácil para él mover mi cuerpo para hacérmelo como él quería y yo me limitaba a disfrutarlo, incluso creía ver mi vientre abultado por la cantidad de jugos que él derramaba adentro, amaba sentirlo dentro de mí, sentirme dominada por alguien como él, incluso amaba que me golpeara mientras su miembro me penetraba, amaba besar sus labios y jugar con su lengua y el deseo en sus ojos – Ya… Ya no puedo más… voy a… terminar – grité completamente extasiada, él aprovechó la oportunidad y me colocó como un perrito sobre la cama, me sujetó de la cadera y se introdujo en mí rápido y muy fuerte… mis fluidos salían sin para de mí, todo mi cuerpo se estremecía ante la inmensa sensación de placer, un orgasmo como nunca antes tuve acompañado con los gemidos que salían de la garganta de Albert al derramarse sin restricciones dentro de mí, no tengo idea de cuántas horas gastamos juntos esa noche que fue una de las mejores de mi vida.
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El auto de Damian se detuvo frente a mi casa – Te llamaré en cuanto sepa algo ¿Está bien? - - Bien… te lo agradezco – respondí y pronto estaba sola de nuevo en mi casa con un ligero cosquilleo en mi vientre al revivir mi pasado con Albert.
