Capítulo 62: Recordando II
/ Tu perspectiva … /
Los ojos tristes de Jill me miran fijamente – Vivimos juntas por tres meses, en ese tiempo me hablaste de tu familia, de tu vida en la BSAA, incluso me hablaste de Chris, casi no hablabas de él por temor a que Wesker te escuchara, pero me hizo feliz saber que él estaba bien y que había seguido adelante después de mi muerte – dijo con nostalgia - También me hablaste de tus gustos, así supe de la bebida con tres cubos de hielo, tu amada Desert Eagle plateada y también tu amor por el alcohol y la marihuana – mis mejillas se pusieron rosa, no tenía idea de que ella sabía eso, lo bueno es que no se enteró de mi crisis con los estupefacientes que acabo de superar.
/ Perspectiva de Jill… /
(Nombre) se ve mucho más relajada, ha superado el impacto inicial de saber que seis meses junto al hombre al que amó fueron borrados de su memoria, así que decidí continuar con lo que yo viví junto a ella.
Fuiste un ángel para mí, Wesker no volvió a golpearme gracias a ti, parecía más preocupado en ocultar su trabajo de ti, creo que no quería que supieras que planeaba un éxodo masivo; todas esas estupideces de convertirse en un Dios, se apagaban al estar junto a ti, no era como un novio normal, pero parecía mucho más un ser humano cuando estaba contigo, yo sabía que tarde o temprano te haría a ti lo que me hizo a mí, pero parece que sería más tarde, porque en tres meses todo lo que había hecho era sobreprotegerte y tener sexo como nunca antes, note un cambio, pero no sabía si era él quien se había tranquilizado o tú eras capas de curarte porque después de sus encuentros no necesitaste el suero de regeneración nunca más.
Todo marchaba muy bien, cada vez estabas más cerca de descubrirme, no había día en el que no intentaras algo nuevo, pero Wesker me había programado para sentir un dolor agonizante cada vez que estabas a punto de verme, así que te viste obligada a esperar a que él bajara la guardia, nunca te diste por vencida.
El problema inició cuando estabas a punto de cumplir el cuarto mes en África, recibiste una llamada en el teléfono que Wesker te había, dijiste que era algo urgente y me pediste acompañarte a TRICEL, Excella te había convocado a una reunión en su oficina, yo sabía que no era nada bueno, yo no confiaba en esa mujer, pero tú no sabías lo perversa que era, el problema es que Wesker me había obligado a no lastimarla pues aun la necesitaba para sus planes, así qué no podía hacer nada y no sabía donde estaba él para poder advertirle.
De alguna forma Excella se enteró de tu relación con Wesker y eso marcó dos puntos importantes a partir de ahí. Primero, ella había estado enamorada de él, pero no tenía idea de sí a él le gustaban las chicas o sí podía sentir algo y tú le demostraste que incluso era capas de mantener una relación con alguien. Y segundo fue la reacción de Wesker por lo que Excella estaba a punto de hacer.
Me quedé en la entrada de la oficina mientras Excella te recibía de la forma más amable, conversaron unos minutos mientras yo luchaba de forma interna con el aparato que estaba en mi pecho, para liberarme y advertirte pero era en vano – Preciosa, disculpa mis modales de nuevo olvidé ofrecerte algo de beber, pero descuida en la oficina tengo algo delicioso – dijo la chica del escote pronunciado con su estúpido acento exótico y se dirigió hacia el refrigerador donde guardaba las muestras de sus virus, yo sabía que ella te mataría y tenía que hacer algo, mi mejor amiga y la única luz de esperanza en mi vida se extinguirían en ese momento; Logre emitir el primer gemido y tú te giraste para mirarme, lo hice una segunda vez y tú te levantaste y fuiste hacia mí, yo no tenía idea de que empeoraría la situación, pues al levantarte le diste la espalda a ella – Uuumm! Cu… cuid… - estaba logrando articular y tu me sujetaste de la mano - ¿Qué ocurre monito? - - ¡Cuidado! – dije pero era tarde la inyección de Excella se incrustó en tu cuello y con ella el parasito del Uroboros – ¡Mierda…! ¿Qué demonios te pasa? – dijiste, sujetando tu cuello y en un arranque de rabia giraste y la golpeaste rápidamente en la nariz haciéndola sangrar inmediatamente, ella cayó de rodillas en el piso – pero cómo puede ser posible… ya deberías haber mutado … deberías estar muriendo ahora mismo - dijo limpiando la sangre de su rostro - ¿Mutando? – te acercaste a ella, creí que la matarías pero entonces - ¿Qué fue lo que me…? – caíste de rodillas y tu cuerpo comenzó a convulsionarse con violencia - No, no, no, - pensé y corrí a tu lado mientras Excella se levantaba complacida al verte sufrir, sacó un arma para acabar contigo en cuanto mutaras – (nombre) por favor, resiste – te dije – Me… me duele… ¿Qué es esto? – dijiste entre convulsiones, te sujeté y estaba a punto de levantarte cuando la puerta se abrió de golpe – ¿Albert qué estás haciendo aquí? – Excella parecía aterrorizada - ¿Qué demonios crees que haces, estúpida? - - Albert… tú dijiste que era hora de probar el arma – ella estaba a punto de llorar - ¡Pero en ella no, perra estúpida! – él gritó y se abalanzó contra ella sujetándola por el cuello - ¿Te das cuenta de lo que acabas de hacer? – sus ojos brillaban como el fuego mismo.
En realidad pensé que él la mataría, pero en ese momento comenzaste a vomitar…
/ Tu perspectiva… /
Todavía puedo sentir el dolor en mi pecho y la asquerosa sensación de tener la garganta llena de gusanos gigantescos que se revuelven e intentan salir, no pude contenerme más y comencé a vomitar, creí que moriría, había sido infectada con un virus experimental y mi cuerpo estaba sufriendo una especie de reacción adversa, las masas negras no terminaban de salir de mi interior, no podía respirar, estaba a punto de desmayarme cuando por fin el último de los gusanos de alquitrán salió de mí, me desplomé en el piso completamente agotada - ¿Qué acaba de ocurrir? ¿Por qué no soy un monstruo aún? - me preguntaba mientras veía a Albert acercarse a mí y tomarme entre sus brazos – Tú, encárgate de ella… - le indicó al monito que se quedara con Excella y luego me llevó a un laboratorio dentro de la compañía y eso es todo lo que recuerdo antes de desmayarme.
Cuando desperté, estaba nuevamente en su cama dentro de su departamento - ¿Qué demonios? – me pregunté, creí que había sido una pesadilla, pero estaba muy débil, no podía levantarme y tenía una especie de suero conectado en mi brazo, mi cabeza ardía como el infierno, no tarde mucho en volver a desmayarme.
Por fin desperté y vi a Albert frente a mí – Es hora de que levantes tu trasero perezoso de mi cama – dijo y se sentó junto a mí - ¿Qué me pasó? ¿Por qué sigo viva? - - ¿De qué hablas? - - ¿Cómo supiste dónde encontrarme? - - Eres una mujer problemática… Instalé un rastreador en el teléfono… - las lágrimas comenzaron a salir de mis ojos – No sé qué hago aquí… No debí haber venido… - me giré dándole la espalda a él – Quiero volver a mi casa – susurré y él comenzó a reír – Esto es… Suenas como una niña… parece que me estoy cogiendo a una adolecente otra vez - - Idiota ¿Esto te parece gracioso? Todo esto es tu culpa… Si no fuera por ti, esa perra no me habría atacado - - Eres mucho mas fuerte que ella ¿Cómo demonios una mimada pudo tomarte por sorpresa? - - Cierra la boca y lárgate de aquí, es por ti que no puedo ni siquiera sentarme - - ¿Sentarte? Pero si yo no te he… - - Sabes de qué estoy hablando, imbécil – él se levantó y salió de la habitación sin decir nada.
Puedo recordar que lloré hasta quedarme dormida - ¿Qué pasó con Excella? – Jill sonrió ante mi pregunta - ¿Después de lo que te hizo? O ¿Cómo finalizó? - - Después de lo que me hizo - - Tuve que borrar su memoria, ella no debía recordar que Wesker intentó matarla; Sin embargo, él no olvidó nunca su ofensa y por eso le reservó el destino que ella planeó para ti - - Eso es muy siniestro - dije y Jill asintió - él no era la persona más sensible y lo sabes - – Chris dijo que las proporciones de la mutación de Excella era ridículamente gigantes - - Y lo fueron, tal vez tiene que ver con la maldad dentro de las personas o quizás fue por el suero que usé para borrar su memoria… No lo sé - - ¿Fue el mismo que usaste en mí? – los ojos de Valentine se llenan de lagrimas – No fui yo… Un día simplemente desapareciste, Wesker te sacó de mi vida sin avisar, fue muy duro a partir de ahí, me quedé sola de nuevo y esta vez fue peor, mucho peor - - Para tu suerte Chris jamás se dio por vencido, nunca dejó de buscarte – recuerdo lo celosa que estaba por los sentimientos de Redfield hacia la chica de ojos azules, por supuesto que no era un interés romántico (Eso creo) Chris siempre ha protegido a quienes ama y ella era una de los 4 supervivientes del desastre del la mansión, él le tenía mucho aprecio y ella se sacrificó por él, Chris a penas y podía con esa carga.
(Pasado)
Tardé mucho pero me recuperé por completo de mi percance con Excella, casi tenía 5 meses en África y me había acostumbrado a la presencia de Jill (aún no sabía que era ella, pero estaba por descubrirlo) a vivir sola y a la compañía nocturna de Albert, hasta antes de ser infectada pasaba los días entrenando con el monito que me habían asignado como guardián (no lo sabía hasta ahora, pero mi destreza y fuerza se las debo a Jill) y por las noches me encargaba de eliminar con Albert, toda la energía que tenía reservada.
Recuerdo que esa noche me puse la ropa interior más sexy que llevé conmigo, no habíamos tenido intimidad desde que me recuperé y nuestra situación era tensa, él trabajaba en su computadora frente a mí, yo solo podía ver su espalda, me acerqué a la mesa de noche, tomé su arma y la examiné; Siempre he amado las armas de fuego de alto calibre y aunque esta era de corto alcance, no podía evitar notar lo perfecta que lucía - Linda arma… - digo y espero a ver su reacción, pero él no responde – Sabes que amo las armas, pero creo que me quedaré con mi Desert ¿O quieres cambiar? Yo me quedaré con está y tú te quedas con mi Mágnum… - él gruñó como respuesta, desde que llegué hemos tenido sexo todas las noches incluso cuando estaba con mi periodo, lo sé es una locura, pero puedo decir que realmente perdí la cabeza por él; Sin embargo, aunque él actuaba frío y como si no le interesara, yo sabía que me extrañaba y no tardaría en ceder y así fue – Mejor me quedo contigo, creo que tu vagina me servirá más que un arma – extiende su mano hacia mí, así que me levanto y camino hacia él, recorro sus hombros desnudos con mis manos, es tan sexy, estoy enamorada, eso creo, él gira y me sienta sobre sus piernas, sus manos recorren mi piel, puedo sentir el calor de su tacto – Me gusta esta arma… Creo que de verdad voy a quedarme con ella… - él sonríe y continúa recorriendo mis muslos con sus manos tibias – Era el arma oficial de los S.T.A.R.S. de Raccon City – responde - - ¿Buenos recuerdos? - - Pura mierda – finaliza y yo rio, puedo ver sus ojos arder en rojo fuego ¿Está molesto? … No, no lo está – Me mentiste, dijiste que eras un soldado y en realidad eres… - - ¿Un asesino? – me interrumpió – Un científico, es lo que iba a decir… Diablos cómo un científico puede tener un cuerpo como este - él tomó mi rostro y me besó con fuerza, se levantó y me arrojó en la cama, pero se detuvo – Ven conmigo – me levanto y me obligó a levantarme y a seguirlo hacia la salida.
En el edificio no vivía nadie más que él y yo así que la azotea era mi lugar favorito en toda África, el cielo nocturno era el más hermoso que había visto, pero esa noche las estrellas parecían brillar mucho más, estando en el borde, a cinco pisos por encima del suelo, me sujetaba con fuerza a los hombros de Albert y no por miedo a caer, sino por la increíble sensación de tenerlo dentro de mí después de semanas sin contacto, sabía que no podría regresar caminando a la habitación, pero no me importaba estaba concentrada en disfrutarlo a él y aunque sabía que él no me amaba y nunca lo haría, estaba feliz con saber que podía tenerlo solo para mí, por lo menos por las noches, él era todo mío.
El desastre inició una semana más tarde cuando en esa mima azotea logré por fin, golpear el rostro del monito, ella cayo al piso, pero la araña en su pecho la obligaba a continuar aun cuando el dolor fuera agonizante, se levantó rápidamente y la mascara se desprendió de su rostro, mi cuerpo se congeló, mis ojos se llenaron de lágrimas – Ji… Jill ¿Qué está pasando? ¿Eres tú? ¿Qué, qué haces aquí? - ella me miró y yo a penas si podía recocerla, su cabello era rubio, sus ojos azules se habían vuelto casi grises y su dulce expresión amistosa había sido reemplazada por una completamente diferente, como si quisiera matarme – (nombre) – dijo casi en un susurro – Jill… yo…– estaba en shock, en ese momento ella cayó al piso y comenzó a gritar y retorcerse por un intenso dolor que yo no podía ni imaginar – Jill, lo siento, lo siento, no sabía que eras tú, soy una idiota… Lo siento, te juro que te voy a sacar de aquí, te prometo que volverás a casa… - le grité mientras intentaba con todas mis fuerzas, quitar la araña de su pecho - ¡Dios! ¿¡Cómo le quito esta mierda!? Jill resiste – ella no paraba de gritar y yo no podía tocarla, ella se resistía (un mecanismo de defensa del aparato supongo) yo no me daba por vencida, terminé sangrando después de nuestro encuentro forzado - ¿Qué crees que haces? – escuché a Wesker hablar detrás de mí - ¿Albert? ¿Cuánto tiempo llevas ahí? – casi no podía verlo, ella me había golpeado la cabeza y yo estaba sangrando - ¿Qué estás haciendo? – él preguntó - ¿Qué? ¿Acaso no ves que está sufriendo? ¿Qué haces ahí parado? Has que deje de gritar… por favor (supliqué entre lágrimas) ¡Albert ya basta! No es su culpa fui yo, yo se la quité, ella no pudo hacer nada - - Si, si pudo, pudo haber saltado por ahí – señaló el borde del edificio - ¿Qué? Ya basta Wesker ¿Qué demonios te pasa? Bastardo – él comenzó a reír y yo me lancé a ella para quitarle el aparato por mis propios medios, hasta que logré agarrarlo – Lo tengo, lo tengo – pensé cuando Wesker me tomó del brazo y me arrojó al piso para alejarme de ella – Déjame pedazo de mierda – le grité y él saco el aparato con el que la controlaba, presionó un botón y ella dejó de gritar, se quedó en el piso, supuse que estaba inconsciente – Eres un maldito, no era necesario que le hicieras esto… - me arrodille frente a ella e intenté despertarla, pero sin decir nada, Albert me arrastró de regreso a su apartamento.
Me obligó a sentarme en el sofá, ese sofá en el que habíamos hecho el amor tantas veces – Eres un imbécil – le dije sin poder evitar que mis lágrimas salieran – No puedes sentir nada, eres despiadado y cruel, esa pobre chica tiene un hogar, una familia y a diferencia de mí, ella si tenía una vida, yo vine aquí porque soy una estúpida, pero ella no tuvo opción, tú le hiciste eso - - Yo le salve la vida… - dijo al fin, se había mantenido contra la ventana dándome la espalda, sin decir nada - ¿Vida? Esto no es vida, es una esclava… ¿Está consciente? ¿Qué demonios te pasa? Ella era tu subordinada ¿Ni siquiera eso cuenta para ti? Maldito egoísta… - dije y él me embistió contra la pared, el golpe me dejó totalmente desorientada, pues ya estaba herida por Jill, él me levantó y puso su mano cerca de mi abdomen – Hazlo, mátame, no quiero vivir ni un segundo más con un pendejo como tú – lo insulté aunque a penas si tenía fuerzas, entonces caí al piso – Ya cierra la boca… Maldita niña, no sabes nada ¿Crees que porque me sirves en las noches yo debo sentir algo por ti? Eres patética, estoy llegando a mi límite contigo - - Entonces deberías matarme ahora mismo… ¿Sabes por qué no lo haz hecho? – me acerqué a él – No puedes, no puedes hacerme daño - - ¿Sabes lo fácil que sería para mí, matarte? - - Si pero no lo harás… no vas a lastimarme, tú me amas y lo sabes – dije entre lágrimas, él golpeó la pared con su puño y luego se marchó del apartamento.
/ Perspectiva de Jill…/
Cuando desperté, estaba en la tina, (nombre) estaba frente a mí – Despertaste al fin – dijo y continuó frotando mi frente con una esponja con agua tibia estaba a punto de preguntarle qué ocurrió cuando la araña en mi pecho se activó, me obligó a levantarme en seguida – Cálmate, no haré nada que te haga daño – ella me ayudó a volver a la tina – Jill, me siento tan estúpida, no puedo creer que no lo haya notado – quería decirle que no se preocupara que yo no estaba molesta y que ahora que sabía mi identidad tal vez sería más fácil ayudarme, tomaste mi mano – Te prometo, por la memoria de mi abuela que te sacaré de aquí, no sé cómo pero no te quedarás aquí mucho más… - ella me miró fijamente – Voy a hacer que Albert te libere y me quedaré en tu lugar – dijo con una sonrisa triste lo único que pude hacer fue negar con mi cabeza – Descuida, tú necesitas la libertad más que yo, además yo no puedo irme de aquí, ya no… - soltaste mi mano y te levantaste, mi mundo se volvió de cabeza cuando – Creo que estoy embarazada… - dijiste con tristeza – Sé que no tengo pruebas y más cuando hace unos meses la doctora dijo… dijo que yo no podría jamás… - quería poder hablar, consolarte o apoyarte, pero no pude hacer nada más que escucharte, de pronto sonreíste – Pero… te prometo, por este niño, esté aquí o no(señalaste tu vientre), que te sacaré de aquí – me juraste y eso fue suficiente para darme fuerzas y seguir adelante.
/ Tu perspectiva … /
Tenía dos semanas fingiendo que lo apoyaría en su plan de contagiar al mundo con el Uroboros y que me agradaba la idea de que él fuera un ser superior, después de todo ya lo era, no le mencioné de mis sospechas de embarazo, aún eran sospechas, porque consideré que interferiría con mi plan, pero todo cambió cuando ese día mi teléfono personal no paró de sonar en toda la tarde - ¿ No vas a responderle? – Albert estaba de pie en la puerta, yo estaba en la azotea, en el borde del edificio – No a parado de llamarte ¿no es así? - - Yo… no creo que sea una buena idea… - dije – Es Chris ¿No quieres volver a tu casa con él? ¿Volvió al fin de la misión? - - Esta es mi casa y quiero quedarme aquí contigo – dije y apagué mi teléfono, Albert me miró sorprendido – Albert ¿Por qué haces esto? Sé que jamás querrás una vida normal - dije y coloqué mis manos en su rostro - ¿Qué? - - …Porque tú eres especial y yo te respeto y te amo por eso, jamás te pediré que abandones tus sueños, sé que has luchado duro por cumplir tus metas, me enamoré de ese hombre obstinado y rudo y no quisiera que eso cambiara, pero ¿Esto es bueno para ti? - - Tú no sabes nada de mí - - Enterarte de lo que Umbrella te hizo fue un golpe duro, (una noche en un momento de debilidad me había revelado la información que obtuvo del anciano Spencer) pero tú puedes elegir si seguir el mismo destino de destrucción que esa compañía o forjar tu propio camino, yo te apoyaré con lo que decidas - - Yo no tengo nada que decidir… - puse mis labios contra los suyos y él no se negó me levantó del piso con mucha delicadeza, como nunca antes y me llevó hasta nuestra cama – Te amo Albert – susurré contra sus labio cuando acabó de retirar mi ropa y la suya, él se detuvo a mirarme - ¿Qué dijiste? - - Te amo, es la verdad, me enamoré cuando era una adolescente y te esperé durante diez años, te amo y me quedaré contigo sin importar si decides destruir el puto mundo – él sonrió, creo que pude ver amor en sus ojos durante ese momento, él me beso con pasión, yo estaba sorprendida, él jamás había hecho algo así, ni siquiera sabía que fuera capaz de tocar a alguien de esa forma, sus labios no se separaron de los míos, aun con la diferencia en nuestra estatura encontramos la forma de mantener aquel beso mientras él se empujaba dentro de mí con la delicadeza de un caballero que esta despojando a una chica de su posesión más preciada por primera vez. Sus manos acariciaban con suavidad cada parte de mi cuerpo, no lo pude evitar, estaba feliz, las lágrimas comenzaron a recorrer mis mejillas.
La noche parecía avanzar lentamente, mientras yo me movía a un ritmo desenfrenado sobre él, sus manos recorrían mi espalda mientras yo jadeaba contra sus labios, estaba sentada sobre él frente a frente, él no dejó de mirarme, me deseaba (yo lo sabía) y se estaba zaceando de mí, pero no solo en una forma física, parecía que gravaba mi rostro, mi cuerpo y mi voz en su memoria para siempre, su esencia aún se derramaba desde dentro de mí, pero seguía deseando más, más de él, no hubo parte de mi cuerpo que él no recorriera con sus labios deseosos, porque aún cuando estaba de espaldas a él, podía sentir su mirada y su deseo, el sostenía mi pierna para penetrarme con más fuerza y yo solo podía gemir y tocar sus músculos, eso era todo lo que quería hacer para siempre, solo estar ahí con él como una sola persona, mezclando nuestro aliento y nuestros jugos mientras hacíamos el amor, amor de verdad.
Me recosté en su regazo, lo había decido al fin le contaría sobre mis sospechas de embarazo, suplicando a alguien en las alturas que él lo aceptara, estaba tan cansada que estaba quedándome dormida, él me abrazaba con fuerza y de pronto, en un mundo entre los sueños y la realidad lo escuché – No lo haré, no voy a matar a nadie más, no utilizaré el Uroboros, (nombre)… No sé si sea lo mejor para ti, pero te escojo a ti, pero tienes que prometerme algo… Vas a seguir adelante… - dijo y me estrechó entre sus brazos y con una sonrisa en los labios me quedé dormida en nuestra cama.
...
Desperté y el clima era frío - ¿Qué diablos? – estaba desorientada, no podía recordar cómo llegué a mi cama, pero todo parecía tan normal y extraño, me levanté y fui hasta mi baño, incluso yo no me reconocía, escuché mi teléfono sonando y corrí a responder la llamada – Chris… ¿Eres tú? - - Rubí, oh Dios ¿Por qué no respondiste? Te he llamado mil veces, estoy a punto de llegar al país - - Lo siento, pero no puedo recordar… - - ¿Estuviste ebria todo este tiempo? … Piers dice que si tocaste su mezcal te asesinará - - ¿Mezcal? … Chris qué pasó… - - ¿Ocurre algo malo? – parecía una locura sé que ellos se fueron sin mí porque me habían suspendido de la base por mi salud, pero me siento perdida… decidí no hablar más de eso antes de que me expulsaran de la B.S.A.A. por perder la cordura - No, no quiero que vengas aquí inmediatamente - - Claro que si, hermosa – susurró para que sus hombres, mis compañeros no lo escucharan. Corte la llamada sin saber qué me ocurría, sentía un terrible vacío en mí…
