Capítulo 2. Pesadilla.

En ese momento el mundo de Sanzo se detuvo por completo. ¿Había escuchado bien? ¿Goku acababa de decirle que no podía ver? Se había quedado con los ojos más abiertos que nunca, la boca seca y un nudo en la garganta que no le permitió respirar durante unos segundos eternos.

Nunca pensó que pudiera pasar algo así. Aunque era consciente de lo malherido que había salido Goku de aquella batalla en el oeste, viéndolo vivir a través de maquinaria médica. En ningún momento pasó por su cabeza la idea de que al despertar tuviera alguna secuela, porque era Goku de quien estaba hablando, el ser que no era ni humano, ni youkai, ni dios.

Sintió un pinchazo en el pecho y una sensación de escozor en los ojos. Era su culpa, fue él quien arrastró a Goku al oeste, fue él quien decidió ignorar la orden de los tres aspectos de buda cuando les dijeron que su misión había terminado y el príncipe Nataku se encargaría de terminar la, fue él quien permitió que se quitara la corona que reprimía su poder para que se enfrentara al youkai más temido de todos los tiempos, fue él quien perdió el conocimiento después de traerlo de vuelta cuando la pelea parecía que había acabado pero en realidad quedaba un enemigo que sería el responsable de herir a Goku tanto como para dejarlo en coma más de tres años.

Si no hubiera hecho alguna de esas cosas, quizás no estarían en esa situación. Pero Genjyo Sanzo nunca ha creído en el arrepentimiento, y no empezará ahora. Porque los "y si" no existen, no para él, y aunque nunca podrá perdonarse por ello, en este momento lo más importante era hacer entender a Goku que no debía preocuparse por nada, porque él está ahí.

Parpadeó y tomó aire. Sentía que le temblaban los labios, pero debía ser fuerte, más que nunca. Movió la mano de Goku con cuidado y posó su mano sobre la frente de este apartando el flequillo.

- ¿No será porque el flequillo te está tapando los ojos, mono tonto?

Goku no pudo evitar llorar aún más. Sentía que se había quitado un peso de encima. Aunque todo fuera un sueño y Sanzo no lo hubiera dicho directamente, el pudo entender su mensaje: Eso no cambiará nada. Y quería creer que el momento en que saliera de esa extraña prisión, el monje le diría eso.

El rubio cubrió los ojos de Goku con su mano y dejó que este se aferrara a su manga, con la poca fuerza que tenía, mientras lloraba y balbuceaba cosas incomprensibles. Joder, él también quería llorar pero no podía, no con el mono así.

Desde la puerta Hakkai y Gojyo no daban crédito a lo que estaban viendo. No sabían muy bien que estaba pasando entre esos dos porque no los escuchaban, pero en lo único que podían pensar era que su amigo había vuelto.

- ¿Goku? - Hakkai fue el primero en aventurarse a hablar porque estaba visto que para el pelirrojo era imposible decir nada. Le temblaban los labios y estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano en no dejar caer las lágrimas que se habían formado en sus ojos.

Sanzo se había olvidado por completo de que ellos estaban ahí hasta que escuchó a Hakkai, entonces se giró sin apartar la mano de los ojos de Goku.

- Hakkai y Gojyo también están aquí. - le dijo con calma intentando sonar lo más normal posible. - Si sigues llorando vas a hacer llorar al Kappa - susurro muy bajo para que no pudieran escuchar lo desde la puerta.

Para su sorpresa Goku asintió muy ligeramente con la cabeza y apretando los dientes con "fuerza", comenzó a intentar controlar su respiración y gemidos para dejar de llorar. No parecía muy efectivo porque no solo las lágrimas seguían cayendo si no que los ruidos que salían de él sonaban más altos que antes.

Era real, la mano fría y mojada de Sanzo, era real. El olor a incienso, tabaco y lluvia que desprendía la ropa de Sanzo, era real. Su voz sonaba un poco más grave, pero era él, y no sólo él, también estaban Hakkai y Gojyo ahí, no podría haber pedido nada más. Estaba convencido de que no iba a poder salir de esa prisión después de lo que había hecho y ahora estaba devuelta con sus compañeros.

Sanzo chasqueo su lengua, sentía que se iba a quebrar si no hacía algo que lo distrajera de la sensación de las lágrimas de Goku al contacto con su piel.

- Dejad de parecer unos acosadores y llamad a los estúpidos médicos antes de que Goku vuelva a dormirse.

Antes de que Hakkai pudiera decir nada vio como Gojyo corría hacia los otros dos y apartaba a Sanzo para abrazar a Goku mientras dejaba caer lágrimas de alegría.

- ¡Maldito Mono! ¡nos has dado un buen susto joder!

El movimiento brusco que apartó a Sanzo y que lo levanto un poco del colchón para ser abrazado por Gojyo, dejo a Goku más confuso de lo que ya estaba, pero al sentir el olor a cigarrillos Hi-Lites y escuchar la voz de su amigo, hizo que se formara en su rostro una sonrisa que eliminó cualquier instinto asesino que hubiera tenido Sanzo hacia Gojyo por haber actuado así.

-n… e… es… on... - Intentó hablar un par de veces, quería decirle que no lo llamara mono, pero el esfuerzo sobre humano que había hecho antes para comunicarse con Sanzo, no lo dejó decir nada coherente a los oídos del pelirrojo.

También quiso corresponder el abrazo, pero no tenía fuerzas para eso. Estaba demasiado agotado y no era del todo consciente de lo que estaba pasando. Su mente estaba demasiado confundida intentando aceptar que todo era real, provocando le más dolor de cabeza del que ya tenía. Mientras oía discutir a sus amigos, sintió un dolor intenso recorrerlo desde los tobillos hasta el cuello y luego de eso... volvió a estar frente a la gran puerta dimensional entre el cielo y la tierra, viendo perfectamente a Konzen atrapado en ella, sujetando su mano dirigiendo le sus últimas palabras.

- … había vuelto… por favor esto no.… no, otra vez... no, no, no, no, Konzen…

Sin esperar a que dijera nada más, las puertas se cerraron esparciendo el polvo dorado en que se había convertido su sol y luego el ciclo volvió a empezar como una pesadilla sin fin.

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Por otro lado, Sanzo recriminaba a Gojyo que lo hubiera empujado de la forma en la que lo hizo mientras lo golpeaba con su harizen.

- ¡¿Quién demonios te crees para lanzarme así?! ¡Maldito Kappa! -

Pero Gojyo simplemente lo ignoraba, no podía dejar de abrazar a Goku con fuerza mientras lloraba como un niño. Había perdido la esperanza por completo cuando el día de antes Kougaiji los había informado de que era cuestión de tiempo para que perdieran al mono. Estaba tan feliz, que no se percató del momento en que Goku había comenzado a pesar mucho más que antes.

- ¡Gojyo suelta a Goku!

El grito de Hakkai lo hizo reaccionar y soltó al joven tan rápido como pudo, pero antes de terminar de apartarse del menor, Sanzo lo había arrastrado al suelo con él y una luz cegadora iluminó toda la habitación.

- ¿Qué demonios? - fue lo único que atinó a decir el pelirrojo mientras intentaba cubrirse los ojos con el antebrazo.

Aquella luz desapareció en unos segundos, pero ellos tardaron un poco más en volver a adaptar su vista.

- ¡Goku! -

El primero en reaccionar fue Sanzo, la luz había salido de los grilletes de su joven compañero. Mientras se levantaba sentía a su corazón ir a mil por hora, temía lo peor, Goku acababa de despertar ¿los Sanbutsu Shin se lo habrían llevado?

- " No, no, no aún no"

Cada milésima de segundo que pasaba, mientras se levantaba del suelo, sin poder ver si su mayor pesadilla se había vuelto realidad era una tortura.

Para su alivio Goku seguía allí, tumbado sobre su costado derecho, con el brazo derecho recogido hacia el cuerpo, el izquierdo estirado y girado con la palma de la mano semiabierta, el rostro y el cuello ocultos por el pelo largo… pero algo no estaba bien. Los grilletes de sus extremidades habían adquirido un tono rojizo y soltaban vapor, podría jurar que eran un poco más grandes que antes, incluso parecían mucho más ajustados…

.

- ¡Mierda! - Cortando la distancia que los separaba, intento mover a Goku para que quedara boca arriba, pero le fue imposible, parecía que pesaba una tonelada - ¡Hakkai! ¡tenemos que quitarle el grillete del cuello! ¡No respira!

El aludido reaccionó al llamado del monje y se acercó tan rápido como pudo. La escena era surrealista, Sanzo intentaba por todos los medios quitar a Goku el grillete que tenía en el cuello, pero éste quemaba y se estaba dejando la piel de las manos en él.

En esos años había intentado quitarle los grilletes más de una vez, lo había intentado incluso con su pistola, pero no lo había conseguido. Estaban hechos de un material distinto al que tenía Goku cuando lo sacó del monte Gojyo y ahora estaba a punto de perderlo porque no lo siguió intentando.

Estaba tan desesperado que no sentía dolor en las manos, ni escuchaba a sus compañeros hablar, sólo escuchaba su respiración agitada y la lluvia que caía con fuerza en el exterior.

- ¡Rómpete Maldita sea! ¡Rómpete! -

Hakkai también intentaba quitar el grillete usando su ki, pero no podía ejercer toda la fuerza que quería con las manos de Sanzo en medio. Tampoco estaba seguro de que fuera a funcionar, lo había intentado en varios de sus turnos nocturnos.

- ¿Estáis de broma? - Gojyo no podía creer lo que estaba pasando. Acababa de abrazar al mono celebrando que había vuelto y ¿ahora lo iban a perder? pero ¿quién coño estaba jugando con ellos? - ¡Joder! - Se levantó del suelo para intentar ayudar, pero no había nada que pudiera hacer. Solo podía observar como Sanzo estaba perdiendo la cordura y las manos tratando de parar lo que parecía inevitable.

- ...es inútil…- Hakkai se había rendido. ¿Cuántas veces lo habían intentado y no habían conseguido nada? - ...Sanzo... - se giró para verlo y decirle que se detuviera, pero no pudo, en vez de eso se quedó mudo viendo como la fachada que mantenía el monje siempre, se había hecho añicos.

- ¡Rómpete joder! ¡Maldita sea, no te mueras mono tonto!

¿Qué podían hacer? A este paso no sólo perderían a Goku, también perderían a Sanzo. Estaba gritando como nunca con la respiración pesada, los ojos rojos a punto de llorar y las manos temblando por la fuerza y el miedo que sentía. Durante esos años siempre se mostró distante sobre el tema de Goku, diciendo que le daba igual que lo dejaran morir y ahora que estaba a punto de suceder, era el que menos lo aceptaba.

- ¡Si la estúpida corona siguiera ahí podríamos hacer que Seiten se encargara de esto! ¡joder! -

- Gojyo… - Hakkai se quedó atónito viendo a su pareja destrozar de un golpe el posa pies de la cama.

También se fijó en Goku, la piel alrededor del metal estaba roja hinchada y ampollada. Había vuelto a perder el conocimiento y no tenía muy claro si eso era bueno o malo.

- Seiten… - el nombre del Sutra que le había sido arrebatado por los youkais que asesinaron a su maestro en un día como ese. El nombre con el que Sanbutsu Shin se refería a Goku cuando no llevaba su corona. Abrió sus ojos por la idea que acababa de cruzarse por su cabeza, tragó con fuerza, soltó el metal y colocó su mano izquierda sobre la frente del joven. - Sujetad lo…

Hakkai y Gojyo lo miraron como si ya hubiera perdido la cordura, pero no preguntaron ni replicaron la orden del monje. Se limitaron a hacer lo que les pedía, el pelirrojo sujetaba las piernas contra la cama y el Castaño los brazos.

- Sujetad lo con fuerza y no lo soltéis.

Sin perder tiempo comenzó a recitar el Sutra Seiten que era capaz de mandar sobre la santidad. Si los grilletes de Goku funcionaban como su corona, debería poder remover el conjuro sagrado que limitaba su poder con la escritura, y cuando Seiten apareciera y se deshiciera de los grilletes, él podría ponerle la corona como había hecho antes.

De los grilletes comenzaron a salir luces que parecían caracteres hasta que el metal cambió de color y entonces todo fue más rápido de lo que esperaban. Una onda de poder despedida por Goku destrozó los cristales de la habitación y lanzó a los tres hombres por los aires en direcciones distintas.

El viento y la lluvia empezaron a colarse por el agujero en que se había convertido la ventana, mientras el sonido de un grito desgarrador retumbaba por la habitación haciéndola vibrar y poniendo los pelos de punta a los tres hombres que yacían en el suelo. Cientos de luces inundaron la estancia desde la ventana con el propósito de introducirse en el cuerpo del menor pero solo unas pocas lo hicieron, las demás cambiaron de color y se desvanecieron tan rápido como habían aparecido. No obstante, los gritos seguían cada vez más fuertes, intensos y desoladores.

Casi como si se hubieran puesto de acuerdo, los tres se levantaron para observar en silencio la escena que se les presentaba.

Seiten seguían en la cama. Estaba en posición fetal cubriéndose el rostro con las manos, sin los grilletes, pero con marcas de quemadura. Sanzo quería acercarse, pero la atmósfera que desprendía el joven era demasiado aterradora, aunque estuviera bramando como si lo torturaran, podía sentir el instinto asesino de Seiten más fuerte que nunca. Era casi tan fuerte como el día que lo vio devorar a Gyumao, sentía miedo, mucho miedo, era su mono, pero el recuerdo de la paliza que le dio ese día, del dolor que sintió cuando sus garras rasgaron su carne no lo dejaban moverse.

La lluvia era intensa, el viento aullaba por los árboles y los rayos caían cada vez más cerca y más fuertes.

Fue entonces cuando el monje nombró al hereje en un murmullo - ...Goku… - y todo paró.

La lluvia quedó suspendida en el aire, el viento dejó de sonar y un relámpago alumbró la estancia enseñando al joven que había apartado sus manos de la cara y se había quedado en silencio.

El rostro del menor estaba bañado en lágrimas y mucosa, tenía los ojos abiertos en una expresión de asombro e incredulidad. Intentó ponerse a cuatro patas, pero su cuerpo estaba tan debilitado que apenas tenía fuerza para sostenerse, como pudo se fue arrastrando hasta el borde de la cama cayendo de bruces contra el suelo.

Sanzo y los otros se quedaron de piedra. El ser más poderoso con el que habían luchado hasta ahora, parecía completamente inofensivo y débil. El aura asesina que habían sentido segundos antes se había esfumado. Seiten levantó el rostro del suelo para buscar con la mirada algo alrededor de la habitación ignorando la rozadura que se había hecho en la frente y la sangre que salía de su nariz. Parecía tan concentrado en encontrar algo que ninguno fue capaz de apartar la mirada de él.

- z…n - El momento en que el menor decidió que lo que buscaba estaba en dirección a ellos, comenzó a balbucear algo mientras se arrastraba. Aquello los dejó helados, era la primera vez que parecía razonar. - ...nz… -

Antes de que se dieran cuenta Seiten estaba a los pies de Sanzo. Lucía agotado, respiraba con dificultad y temblaba de los pies a la cabeza, pero eso no impidió que siguiera con su cometido. Con toda la fuerza que le quedaba se puso de rodillas frente al monje y estiró su brazo para tantear el aire intentando agarrar algo. La distancia a la que estaba de Sanzo no era muy grande pero no era una distancia que pudiera acortar solo estirando su brazo.

- ¿...o… z… en? - Continuó moviendo el brazo de un lado a otro desesperado con la respiración cada vez más agitada hasta que las fuerzas le fallaron y el brazo que tenía apoyado en el suelo cedió y le hizo golpearse de nuevo contra el suelo. Fue en ese momento que Sanzo reaccionó, Seiten estaba en suelo intentando ponerse de rodillas de nuevo.

- Tsk. - Chasqueó la lengua y se agachó para estar a la altura del hereje. - Goku - esta vez habló más fuerte y el youkai reaccionó levantando la cabeza para mirar en su dirección.

- ¿Ko… n… zen? - Dejó que llegara hasta él y lo agarrara del hábito. Fue un momento que Genjyo Sanzo jamás olvidaría, estaba frente al ser más terrible que había conocido y en vez de tener miedo como hacía unos pocos minutos o quizás segundos, lo que sentía era una tristeza enorme, viendo como el chico en un estado tan deplorable había llegado hasta él. Cuando lo había llamado se le habían inundado los ojos en lágrimas. - K… on… ze… n - y se había aferrado a él con fuerza… pronunciando un nombre que no era el suyo.

El rubio cerró los ojos y tomó aire.

- Deja de llorar, mono tonto. - Puso una mano sobre la frente del castaño y la otra sobre la mano que se había aferrado a su túnica mojada. Como había previsto la corona dorada que limita el poder del chico apareció en su cabeza, pero esta vez no sólo venía la corona, también había grilletes en las muñecas y los tobillos de Goku.

La respiración de Goku se estabilizó y la lluvia volvió a caer.

Continuará…

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¡Hola! Siglos después, pero ¡he vuelto!

He reeditado un poco el capítulo 1 y ahora tocaba subir el capítulo 2.

¡Gracias a todos los que me dejaron reviews! Espero que vuelvan a dejarme alguno más… aunque no me lo merezca n_nU jeje

Intentare actualizar cada semana, aunque sea un episodio corto n.n

¡Nos leemos!