-Yurio... tenemos que hablar-

-¿De qué demonios quieres hablar Víctor? ¿de cómo te olvidaste de mi? ¿de la separación de mamá y papá? ¿de que no hiciste nada para evitar que me enviaran lejos? ¡en lo que a mí concierne, no hay nada que hablar! ¡fuiste un mal hermano! uno al que nunca le importé. Fin de la plática.- Yurio aceleró el paso tratando de dejar a Víctor atrás pero fue alcanzado por el platino.

-¡Oye! ¿de verdad crees que no intenté hacer algo para evitar que te llevaran lejos?- Víctor tomó a Yurio por los hombros y continuó. -¡Yuri, lloré y grité todo el tiempo para que regresaras! ¡estuve pegado a la ventana esperando que volverías, esperando que tú y mamá cruzaran esa puerta y todo volviera a ser como antes! ¡No tienes idea de lo mucho que insistí a papá! Nada de lo que pasó lo entendí del todo, y yo solo estaba preocupado por ti, ¿dónde estabas? ¿con quién? ¿tendrías a quién abrazar cuando las tormentas eléctricas azotaran la noche? ¡todas esas preguntas me invadían cada noche todo este tiempo! jamás dejé de pensar en ti.- Víctor poco a poco levantó la voz y sin poder evitarlo unas lágrimas cayeron por sus mejillas; abrazó a Yurio quien hasta ahora seguía sorprendido por lo que recién escuchaban sus oídos. - Jamás quise perderte, cuando Lilia y tú llegaron a mi vida, todo fue mejor y de repente, te habías ido, te arrebataron de mi lado y no tienes idea de como lo sentí...-

Se formó un silencio entre ambos hermanos, Yurio trató de contener las lágrimas pero algunas intrusas resbalaron libres, aún así, no correspondió al abrazo que lo envolvía.

-¿Entonces porqué? si te sentías así, ¿porqué nunca le pediste a papá que te llevara conmigo? ¡No tuve a nadie con quien hablar todo este tiempo! ¡No tuve amigos, solo al abuelo! y no hiciste nada para tratar de comunicarte conmigo.- El rubio apartó al más alto y lo miró con el entrecejo fruncido. -¡Eres el mayor! ¡debiste exigirle a papá que nos dejaran vernos!-

-Yurio, las cosas no eran así de fáciles... yo tampoco lo entendía pero mamá y papá tenían problemas tan com...- El platino fue interrumpido de golpe.

-¡Basta! ¡solo cállate! ¿quieres?, no quiero seguir hablando de esto, no repondrá nada...- Yuri le dio la espalda y continuó con su camino.

Víctor limpió su rostro y se apresuró a seguir al menor. Su semblante de tristeza, no pudo ser disfrazado el resto del camino, la culpabilidad recaía en él.

Para cuando ambos jóvenes llegaron a la academia de ballet, Lilia ya los esperaba en la entrada, dispuesta a dar un sermón por la tardanza, sin embargo se detuvo en seco al ver el rostro de su hijo y luego el rostro del platino.

-Víctor...-

- Señora Lilia, es un placer verla.- Víctor dio una bella sonrisa melancólica y forzada.

-Yuri, ve a dentro, cámbiate y empieza a calentar- Las órdenes de la mujer fueron claras, y sin que el rubio dijera nada, obedeció dejándolos solos.

Víctor hizo una pequeña reverencia y cuando estaba a punto de darse la vuelta, la mujer lo envolvió en un sus brazos. -Víctor, cuanto haz crecido- Tocó suavemente su mejilla viendo como aquellos ojos azules la enfocaban.

-Señora...- El platino no pudo más y se deshizo en los brazos de la mujer, rompiendo en llanto.- Mamá...-

Lilia lo abrazó con más fuerza mientras besaba su frente, bajo la atenta mirada del rubio que espiaba detrás de un muro.

Guang estaba hecho un manojo de nervios en medio de los vestuarios del gimnasio, el castaño había intentado hablar con algunos alumnos pero se topó con el rechazo total; no supo si fue su acento, su tenue voz o que incluso sabían que era de primer año por como vestía, pero todos habían preferido ignorarle.

Ahora, el pobre pecoso estaba con su ropa deportiva, unos shorts a la altura del muslo en color melocotón y una playera de polo de algodón color blanco; sin saber dónde dirigirse, se dispuso a salir a las canchas para buscar algún indicio de la prueba de animadores y entonces lo vió.

Leo chocaba puños con casi todos los alumnos del gimnasio, todos lo saludaban y clamaban por su atención, estaba rodeado de chicos miembros del equipo de fútbol y varias porristas. El pecoso estaba tan embobado apreciando como reía el moreno que a penas sintió cuando chocó fuertemente con la espalda de alguien más.

-¡Hey! ¡fíjate por dónde vas, pulga!- Un pelinegro alto y pálido volteó dejando ver su entrecejo fruncido, intimidando al castaño.

-Hey Georgi, ¿ya estás molestando a los prospectos?- Mila se aproximó para ver al pequeño que había chocado con su amigo. -Jajajaja ¿vas a hacer la prueba de animadores? ¡eres tan diminuto y cute!

La peliroja y el pelinegro rieron a carcajadas cohibiendo a Guang que no sabía lo que pasaba, entonces notó que aquellos portaban el uniforme del equipo de porristas, entonces lo supo.

-¡Mila, Georgi! ¿qué demonios hacen? ¡vengan aquí y acomoden a los nuevos!- Las risas de los nombrados se acabaron al instante. La bonita morena que les había gritado, ahora estaba de brazos cruzados justo a la cabeza de todos los presentes.

-Si, si, ya vamos Sara. ¡Bien, la capitana nos llama!- Mila miró una vez más al pecoso. -¡Suerte pulguita!- Le guiñó un ojo y salió corriendo disparada de la mano del pelinegro.

Todo aquello fue presenciado a la distancia por Leo, que ya estaba acomodado en las gradas del recinto.

Sin más, se escuchó un silbato y seguidamente la morena dio indicaciones claras para todos los postulantes; Guang se limitó a mantenerse a una distancia prudente y proceder conforme las indicaciones. Así, uno tras otro fueron eliminado candidatos para el equipo; Sara, la capitana, cada vez hacia movimientos más complicados y rápidos que requerían no solo de agilidad, si no de flexibilidad; para cuando Guang se dio cuenta, solo restaban unos 8 prospectos.

-Muy bien "señoritas", hemos eliminado a toda la basura innecesaria, ¡ahora si, empieza la prueba! Escuchen con atención porque no planeo repetir; si no logran el salto, están fuera! si lo hacen mal, están fuera! si cambian algo de la rutina, están fuera! si se atreven a contradecirme, ¡ESTÁN FUERA! ¿está claro? ¡solo elegiré a cinco de ustedes! No necesito niñas y niños llorones en mi equipo. - La pelinegra mantenía una postura seria, volteó a ver a su equipo de porristas para dar indicaciones y empezar con la rutina, dejando asombrados a todos los presentes. Los aplausos no se hicieron esperar y nuevamente habló. - Repitan lo que acaban de ver y considérense nuevos miembros del equipo de animadores de la escuela, un solo error y... ¡ESTARÁN FUERA!-

Sara se sentó entre Mila y Georgi, Guang observó atento y supo que aquella guapa morena era lo que denominaban como "abeja reina"; tuvo miedo por un segundo, pero al levantar la vista se topó con los castaños ojos de Leo observandolo atentamente mientras le sonreía; el pecoso se sintió acalorado pero con energías, no quería hacer un mal número frente al moreno, por lo que en un acto de valor empezó a realizar la rutina que había visto con anterioridad.

Guang parecia volar entre cada giro, cada salta era perfecto con una coordinación asombrosa, sin duda había logrado captar la atención de todos los estudiantes que estaban presentes.

-¡Demonios! Esa pulguita si que es buena.- Mila soltó divertida viendo a Sara, quien solo se limitó a observar detalladamente al castaño.

Por otro lado, Georgi bufó con desagrado, que el castaño fuera realmente bueno en las acrobacias, no le había caído en gracia.

-Bien, ya tomé mi decisión- Sara se levantó y se dirigió a los postulantes.-Tú, tú y tú ¡largo! Los demás ¡Felicidades! Pasen con la peliroja por sus uniformes y los veo mañana después de clases para empezar las prácticas. NO LLEGUEN TARDE.- sin más la morena salió del gimnasio siendo seguida por Georgi y otros porristas.

Guang estaba estático sin poder creer que había logrado quedar en el equipo, le tomó unos segundos volver en si y para cuando aquello pasó, Leo ya estaba por abordarlo a sus espaldas.

-¡Hey! Felicidades - el moreno tocó su hombro para llamar su atención.

-Leo-san- el pecoso jaló instintivamente sus pantalones para tratar de estirarlos un poco.

-Eso fue maravilloso ¡fue como si flotaras en el aire! Tus saltos son increíbles. Buen trabajo.- Estiró la palma de su mano en espera de que Guang chocara los cinco.

Tardó en entender un poco la señal, pero chocó tiernamente su mano con la del mayor mientras sonreía nerviosamente.

-Bueno, debo irme. Mis prácticas de fut van a comenzar.- Leo hizo una pausa para pensar y luego miró fijamente al castaño. - Espero que algún día puedas ir a verme...¡las prácticas!... Quise decir, ver las prácticas. Sería genial...-

Ambos se miraron con evidente vergüenza acumulada en las mejillas.

-yo-yo... Sí, iré...am quiero decir, me encantaría ir- Guang tartamudeó un poco pero no apartó la vista.

-¡Genial! Bueno... Debo irme, te veo después.- se despidió.

El pecoso se quedó de pié soñando despierto por algunos minutos, hasta que una risa próxima a él lo sacó de sus pensamientos.

-¡Vaya! Así que la pulguita es todo una ratita astuta.- Mila soltó entre risas mientras lanzaba el uniforme al menor.

-¿Ah?- Guang parpadeó varias veces tratando de entender lo dicho.

-Llegas y haces un espectáculo asombroso en la prueba de porristas y ahora vas y te robas el corazon del mariscal de campo. ¡Eso es muy cliché pero creo que eres listo! Aunque, si fuera tú, me andaría con cuidado "pequitas". No eres el único que busca atrapar el corazón de "de la Iglesia".- Mila jugaba con el cabello del contrario mientras sonreía.

-Yo no...- fue interrumpido

-¡Hey! Mila. Demonios, apresúrate- llamó Georgi desde la entrada del gimnasio.

-¡Demonios Georgi, ya voy!- la peliroja de inclinó a besar en la mejilla a Guang. -Te veo mañana, pulguita-

Nuevamente Guang se quedó de pié, sin saber qué hacer.

Las seis de la tarde marcaron cuando Yuri estaba listo para salir de la academia de Lilia, entre ellos no hubo mención de nada relacionado a Victor quien después de unos minutos con la rusa, emprendió salida.

Yuri obedeció las indicaciones de su madre, tomó las llaves de su bolsa con algo de dinero y abordó un autobús para llegar a casa.

Bajó a escasas cuadras de su morada, caminando el resto del trayecto mientras pensaba en lo dicho por su hermano. ¿Realmente estaba diciendo la verdad?¿Victor realmente intentó que no les separatan? Eran unos niños para cuando todo eso pasó ¿cómo sabría que hacer para evitar algo así?

Yuri se sentía culpable por todo aquello que había soltado para con el ruso mayor, la culpa lo agobió a tal punto que cruzó por inercia la calle frente a la gran casa; un derrape lo sacó de sus pensamientos de golpe, trayéndolo a la realidad.

El susto quedó en eso, un susto.

-¡Hey! ¿Estás bien?-

Yuri cayó al suelo, levantó la vista inmediatamente dispuesto a encarar al sujeto que casi pasa sobre él con una motocicleta. Se detuvo en el acto al ver aquel rostro.

-¿Ah?-

Otabek reconoció inmediatamente aquella rubia cabellera y esos ojos de mirada intensa.

-Tu eres...-

-Imbécil casi me asesinas. ¡Fíjate por donde vas!- soltó el rubio aún asustado por el recién incidente.

-¡Hey, tu te atravesaste de la nada! Deberías tener cuidado.- el moreno se bajó de la moto para llegar hasta el rubio.

Las mejillas de Yuri se coloraron al ver que efectivamente la culpa habia sido suya.

-...yo-

-¿Te encuentras bien?-

-Ah... Si, si. Estoy bien.-

-Me alegra...-

Un pequeño silencio se formó entre ambos. Otabek levantó la bolsa deportiva y la mochila de escuela que dejó caer el rubio en el incidente, se acercó más y tendió su mano para ayudar a levantarse.

Yuri sujetó el agarre en silencio, sin levantar la vista.

-Hm...¿necesitas que te lleve a casa?-

-Ah...en realidad yo... esta es...hm- El ruso trató de articular algo coherente pero sus palabras se vieron revueltas.

-Puedo acercarte a casa...me sentiría más tranquilo después de lo que pasó- Otabek tendió la maleta deportiva a Yuri, aún sosteniendo la más pesada.

-En realidad...esta es mi casa- señaló el edificio frente a ellos.

-Oh...ya, bien...- Otabek se quedó en silencio pensando qué más decir para alargar aquella conversación.

-Lo que pasó en la sala de música en la escuela...- soltó el rubio de repente.

El kazajo guardó silencio para recordar aquel encuentro en la mañana, mientras esperaba que el rubio continuara, el corazón de Otabek se aceleró al creer que el rubio daria indicio de recordar haberse visto varios años antes.

-...lamento haber tocado tu guitarra- finalizó.

-Oh... está bien, en realidad no es como si con tocarla la hubieras roto o algo así.-

-Me inscribí al club de música... digo, en realidad no sé tocar ningún instrumento o algo por el estilo pero creo que es genial... - Yuri hizo una pausa empezando a caminar a los escalones de la entrada de la casa, siendo seguido por el mayor. -Escuché que a ti se te da bien todo eso...-

-Algo así...toco la guitarra desde hace algunos años-

Ambos se sentaron sin darse cuenta de lo cómodo del ambiente entre ellos.

-Yo espero tener suerte si logro hacer sonar una guitarra...-

-Puedo ayudarte...a veces apoyo al profesor de música con sus clases- el kazajo sonrió de lado al ver al rubio.

-¡Eso es genial!- Yuri sonrió ampliamente y prosiguió. -No...nos hemos presentado-

El mayor inmediatamente tendió su mano esperando dar un apreton con la del contrario.

-Soy Otabek Altin, segundo año clase B-

-Yuri Plisetsky, primer año...- miró frente a ellos y en casi un susurro continuó. -Otabek, tu moto es genial-

-Podemos dar una vuelta si quieres-

La cara del menor se iluminó de inmediato.

-¿De verdad?-

-Claro- Otabek se encaminó al asiento de la motocicleta para sacar un casco extra.

Yuri se levantó lo más rápido posible para sostener el casco en sus manos.

-¡Genial!- miró su celular para ver la hora. -Hm...se supone que debo estar en casa- susurró para si.

Otabek se percató de la expresión del ruso.

-Te traeré a casa antes de que se haga tarde-

El rostro de Yuri se coloró al verse descubierto.

-Antes de las nueve...-

-Tiempo suficiente para dar una vuelta-

Yuri inmediatamente se acomodó el casco y sus cosas, subiendo emocionado tras el moreno en la motocicleta; arrancaron de inmediato perdiéndose entre las calles de la gran ciudad.

¡Hola! Tardé bastante en actualizar, lo siento. Espero que les guste este capítulo. Me encanta leer sus comentarios, los leo todos; muchas gracias por el apoyo. Espero verlos pronto (no me odien, de verdad trataré de subir pronto) nos vemos en el siguiente capítulo