El frío viento de la tarde golpeaba de lleno en sus mejillas, el tono rojo en ellas y su nariz era cada vez más notorio, sin embargo se apretó más a la cintura de su acompañante.

-¿Qué tan lejos vamos?- se apresuró a decir el rubio al ver como se alejaban cada vez más.

-No falta mucho...tranquilo- contestó el moreno lo suficientemente alto para que lo escuchara el ruso.

Un poco más y Otabek subió hábilmente con la motocicleta hasta un mirador, en segundos estacionó y Yuri bajó rápidamente asombrado ante aquella vista.

-Esto es impresionante-

-Lo es... ¿nunca habías venido a este lugar? es un mirador poco concurrido pero bastante popular en los alrededores-

Yuri miró al kazajo. -En realidad... no he tenido la oportunidad de salir mucho. Recién me mudé desde Moscú.-

La mirada de Otabek se desvió en consternación. -Creí que habías crecido aquí-

-Nací aquí y viví algún tiempo... pero me mandaron a Moscú con mi abuelo- Yuri había bufado esto último de mala manera.

-¿No querías irte?- Otabek se recargó de la baranda que daba vista a la ciudad, mientras esperaba la respuesta del menor.

-Hm... - el rubio hizo una pausa de algunos segundos, en lo que parecía analizar lo próximo. -¿Cómo conoces este mirador?- Soltó rápidamente, cambiando de tema.

Otabek entendió la indirecta y continuó con la conversación recién iniciada.

-Cuando compré la motocicleta decidí dar una vuelta, de alguna manera terminé dando con este lugar-

La conversación continuó amena, entre algunas risas y sorpresas, ambos se vieron envueltos inmediatamente en un aura de comodidad, hasta que el sonido del teléfono del rubio, marcó un silencio entre ambos.

-¡Demonios!- Yuri tomó el aparato entre las manos, revisando el mensaje entrante.

"Llegaré en un rato, ¿ya cenaste?"

Otabek miró el propio para darse cuenta de la hora. 8.30 P.M. -Creo que es hora de que vuelvas a casa, no quiero meterte en problemas.-

-¿Ah?... si, creo que debo volver.- Yuri tecleó rápidamente mientras se encaminaban a la motocicleta, el mensaje salió.

"No he cenado, estoy esperándote".

-Eres bastante audaz para mentir así- El moreno miró el teléfono del rubio accidentalmente mientras se colocaban los cascos.

-Pues entonces no dejes que me descubran y llévame a casa-

"Directo y confiado, como cuando eramos niños" pensó el kazajo mientras se ponía en marcha con una sonrisa aún en el rostro.

-¡Víctor, estoy en casa!-

El silencio cubrió el departamento que yacía en oscuridad. Se quitó el saco, bufanda y sombrero dejándolas en el perchero. Llenó el plato de comida del perro, que estaba camino a la cocina y procedió a dar hasta la habitación del platino.

-Víctor, estoy en casa- repitió abriendo suavemente la puerta, vislumbrando al instante el bulto sobre la cama, cobijado con un enorme endredón y su perro makkachin a un costado.

-¿Quieres cenar ahora?- se cruzó de brazos recargado del marco de la puerta.

-La vi... - Víctor salió de entre las colchas, acariciando a su perro.

-¿A quién?-

-A mamá-

Makkachin lamió presuroso la lágrima que resbaló intrusa de la mejilla de Víctor. Para cuando Yakov salió del asombro de lo recién dicho, el platino estaba suelto en llanto.

-¡Quiero que regresen! ¡no soporto esto! ¡quiero a Yurio aquí!-

-Víctor, basta. ¡Deja de llorar como si tuvieras cinco años, ¡demonios!- Yakov se adentró a la habitación y se sentó en el borde de la cama.

-Víctor... el divorcio terminó, Lilia no regresará... y tu hermano se quedará con ella.- El mayor guardó silencio dirigiendo la vista al joven que había dejado de llorar de repente. Luego procedió. -El trato fue ese, Yuri no puede irse de Rusia hasta que cumpla la mayoría de edad, Lilia no podrá llevarse a Yuri como lo intentó aquella vez. Hijo, ella se fue a París durante el divorcio, intentó llevarse a Yuri con ella, pero el juez no lo permitió, por eso lo mando con el abuelo. ¡Esa mujer no quiso dejarnos a tu hermano!- El ruso mayor hizo una pausa desviando la mirada de su primogénito. - Víctor, tienes que entender que hice todo lo posible para que Yuri viviera con nosotros, se que eran muy unidos y traté de mantenerlos así pero no fue posible.-

-¿Por qué?... yo sé que no soy su hijo pero yo quería estar cerca de mi hermano- Víctor hablaba entrecortadamente tratando de oprimir el nudo en su garganta. -Papá... me gusta estar contigo pero..-

-Lo sé, escucha se que no he sido el mejor padre... estas solo la mayor parte del día y me siento terrible por dejarte así pero...-

-Lo sé, es tu trabajo... papá lo entiendo yo... yo solo.- El platino calló de repente siendo envuelto en los brazos de su padre.

-Lilia era quien te abrazaba de esta manera cuando querías llorar... ¿lo recuerdas?- el menor asintió. -

-Ella olía a chanel número cinco... tu hueles a tabaco y sudor- Rió Víctor aminorando el ambiente, Yakov se separó dejando ver una sonrisa.

-Logré que nos den a Yuri los fines de semana-

La cara de Víctor fue iluminada de inmediato por unos segundos y luego frunció el entrecejo. -Pero tu no estás los sábados-

-Lo sé, por eso tendré que pedirte que cuides a tu hermano los sábados y el domingo saldremos los tres juntos. - Yakov se levantó de la cama.

-Papá, ¿lo prometes?- Víctor imitó al mayor.

-Por supuesto, ahora vamos, quiero cenar algo.-

Yuri bajó de la motocicleta entregando el casco a Otabek, tomó sus cosas mirando la hora de su celular.

-Bueno, cumplí con la promesa, estás a tiempo.- Otabek sin bajarse de la moto observó como el rubio revisaba su teléfono.

-Si... no me hacen falta más problemas con esa mujer por ahora... entonces, gracias.-

Ambos se quedaron callados un momento sin saber cómo despedirse.

-Hasta mañana-

-Te veo mañana-

Se interrumpieron al mismo tiempo, riéndose de sí mismos en el acto. Otabek se despidió con la mano y sin más, arrancó dejando al rubio parado, viendo como se perdía al doblar una calle.

-Demonios... él es jodidamente genial y cool.- Las mejillas en el rubio estaban sonrojadas y su expresión denotaba felicidad. Sin perder un segundo más, entró a la casa, tiró sus cosas en la sala y subió directo a su habitación echándose en la cama, espantando a su gata en el lapso.

-¡Potyaaaa! hoy fue el mejor maldito día de mi vida.-

La gata salió corriendo de la habitación dejando a un Yurio sonriendo como estúpido a la nada.

-Creo que me hice amigo de alguien cool y es de un grado mayor... ¡esto es genial!- Tomó rápidamente su celular para marcar un número, que en escasos segundo contestó la llamada.

-¿Abuelo? ¡tuve el mejor primer día de clases!-

El capítulo es más corto, lo siento. Esta vez descubrimos un poco más la situación familiar de los Nikiforov Plisetsky. Espero que me esté dando a entender (?) Bueno, hay algo de otayuri en este pedazo, y en el capítulo anterior hubo leoji, así que es justo relatar un poco la situación victuuri ¿no? Espero leerles en la siguiente actualización. Nos vemos.