Luego de unos momentos, una chica había llegado corriendo, la maestra le había visto. Su cabello lacio, largo y marrón claro no dejaba hacer notar su rostro. Y segundos después la maestra había llegado.
— ¡Buenos días, niños! —Saludó la maestra con formalidad.
Los chicos le habían respondido nuevamente, saludando a su maestra.
— ¿Cómo les ha ido en el transcurso del verano?
Cuando los hermanos escucharon esa pregunta, sabían exactamente lo que tendrían que responder, se estuvieron preparando justo para ese día. Explicar lo mejor que había sucedido en el verano, y tal vez en sus vidas.
— ¡Ferb, prepara la lista! —Dijo Phineas con entusiasmo— ¡Este será nuestro mejor momento!
Su hermanastro levantó el pulgar para confirmación, seguido de sacar una lista tanto larga como ancha, con cada una de sus experiencias veraniegas descritas y ordenadamente enumeradas. Mientras la lista se desenrollaba para seguir más adelante en el suelo, el resto de los estudiantes miraban de reojo aquel papel de prominente longitud. La niña que para ese entonces recostaba su cara con su mano derecha puesta en la mejilla y el codo en su escritorio, miro también de reojo aquel papel, prestándole más atención aún.
La maestra miró hacia abajo alto perpleja, ¡el papel aún no terminaba de enrollarse y ya estaba cruzando por debajo de su escritorio de maestro!
— ¡Phineas! —Decidió llamarle la atención al pelirrojo— Pero ¿qué es todo esto?
—¡No son más que las respuestas que tendrá sobre cómo nos fue en el verano! —Sonrió Phineas, contestándole con orgullo.
— ¡No pensé que fuera tanto! —Volvió y comentó su maestra con exclamación.
—Lo sabemos, señorita Roswell, pero creo que no habría nada mejor que una buena reseña sobre lo que hicimos en el verano sin desperdiciar un día, y aprovechar todo de él. ¿No cree? —Phineas ya tenía más o menos una impresión de que sus experiencias de verano serían las mejores, y de que alguna forma, si no llegaba a decir todo lo maravilloso de su verano, al menos el resto de sus compañeros lo harían por él, ya que muchos habían participado en ocasiones en lo que se creía el mejor verano del mundo.
El día escolar de los hermanos, algunos de sus amigos, y sus compañeros no estuvo tan áspero como era lo esperado. Estos habían tomado protagonismo incluso en su propio salón de clases. Sus amigos emocionados explicaban algunos de sus mejores días de verano, los cuales habían sido gracias a los impresionantes proyectos del par.
Ferb había traído los planos reales de muchos de sus proyectos con su hermanastro, mientras Phineas se molestaba en contar de principio a fin el cómo había sido el verano para él y sus amigos, y al parecer, su propia maestra inconscientemente había sido partícipe, al menos en una amenaza momentánea de la tierra ser afectada, en la que habían participado ellos dos. Tampoco había sido una molestia para el resto de sus amigos: Buford, Baljeet, e Irving, quien terminó siento el que más alabó las obras de estos. Las experiencias del resto habían logrado ser de distintas formas, pero en casi todo, estas involucraban a dos creativos amigos. ¡El verano nunca había sido tan divertido! Y un primer día de clases para recordarlo tampoco habría de ser tan detestable, aunque apenas su maestra podría creer que aquello sucediera. ¿Cómo todos ellos podrían estarle dándoles la razón a un par de niños? Ella se sorprendía de las altas calificaciones que tenían, llegaban a ser compatibles con niños prodigio, pero de ahí a hacer cosas casi imposibles…
Mientras compartían entre ellos lo que habían sido más que recuerdos de su mejor verano, Candace había comentado todas y cada una de las acciones que habían hecho sus hermanos al recibir aparte la pregunta. No había sido la primera a quien se le preguntó, sin embargo, fue quien más detalles había dado sobre su verano. Aquellas cosas la hacían ver como una chica bastante estresada, y algo obsesiva públicamente. Algunos se quedaron extrañados, a Stacy ni siquiera le sorprendió que así respondiera la pregunta, y finalmente otros se quedaron con una expresión que les hacía ver que no había forma de reaccionar a lo que Candace estaba hablando. ¿Qué estaba diciendo?
—Candace… —Su maestra no quería decir mucho, veía cómo se avergonzaba sola, no hacía falta— Em… Eres una chica muy creativa, pero por tercera vez este año, no hace falta que tu verano dependa de tus hermanos.
— ¡Pero fue real esta vez! —ella replicó.
—Candace, me gustaría hablar un poco más de esto; pero mejor sería dejar que el resto cuente sus anécdotas. ¿No crees? —Su maestra en definitiva trataba de no ser molesta con Candace. No sabía tampoco cómo encontrarle lógica a sus historias de verano, siento casi todas basadas en sus hermanos.
Aún quedaban varias horas en el día de clases, y era hora del almuerzo. Para aquel entonces, aparecieron Irving y Baljeet encontrándose con el dúo e Isabella a la vez. Momentos más tarde, estaban hablando entre ellos sobre lo que podrían volver a hacer en el próximo verano, o probablemente en diciembre.
— ¿Saben? Este primer día no fue tan malo. —Comentó Baljeet.
—Sí, hubo mucho de qué hablar hoy—de igual forma dijo Isabella.
—Ferb y yo estuvimos pensando en aprovechar los momentos en donde no haya clases para comenzar a hacer algunos planos. —Añadió el hermano pelirrojo para después comer un Sándwich.
— ¿Y de qué serán sus planos? —Preguntó el indio.
—Aún no lo sé. Y no puedo asegurar que podremos hacer esos planos—De repente, al pelirrojo se le había ocurrido una de las preguntas más típicas de él— Oigan, ¿Y Perry?
—Wow, ¿Enserio piensas que Perry vendrá a la escuela? —Preguntó Isabella.
—Creo que me he acostumbrado a preguntar tantas veces dónde está Perry, que ya se me olvidaba lo ilógico y sin sentido que suena decirlo en un lugar donde no se permite traer mascotas—Volvió y contesto el pelirrojo— Pero podría preguntar… ¿Qué estaría haciendo ahora?
Sin embargo, no todo había sido diferente en el ambiente, el Ornitorrinco verde azulado llamado Perry, conocido como el Agente P o "Perry el Ornitorrinco" pudo finalmente descansar de las misiones relacionadas a Heinz Doofenshmirtz, quien ahora se había convertido en un profesor de física. No había mucho qué hacer en casa, por lo que el Ornitorrinco pensaba sentarse en el sofá, pero estaba ocupado por Lawrence, el padre de Candace y los dos hermanos Flynn Flecther. En su actitud de simple mascota inofensiva que no hace nada, entró al cuarto de los hermanos y se recostó en su respectiva cama. No tenía nada planeado, y menos planeaba molestar a otros agentes durante su trabajo; pues como siempre, Perry era solitario, cosa que no le molestaba.
Mientras tanto, la señora Smith, actual maestra de Candace, le pidió unos momentos a solas para conversar acerca de la actitud que había tenido su alumna. ¿Tanta obsesión con sus hermanos? Ella veía que era un buen momento para que se hiciera algo al respecto.
—Escucha, Candace—Su forma de hablar era una bastante sutil, quería que Candace se tomara las cosas con calma—, creo que este asunto con tus hermanos está llegando a un nivel bastante serio. Pienso que ahora necesitas algo de ayuda profesional; esto no está bien, es algo obsesivo.
— ¡¿Por qué nadie nunca quiere creerme?! —Preguntó la chica. Se sentía un poco incómoda, y algo molesta. ¿Hasta cuándo se supondría que no se tomara en cuenta lo que hacían sus hermanos?
—Es que pienso que estás exagerando un poco las cosas, Candace. Ya no eres una niña, esa clase de imaginación ya no es normal.
— ¡Es que no es imaginario! —Volvió y replico la adolescente —¡Es real, tan real como usted, yo…! ¡Como Stacy! ¡Pregúntele a Stacy! Ella sabe que es real. ¡Stacy! —Candace se levantó por unos momentos, con intenciones de llamar a su amiga, pero su maestra le pidió que no se levantara y que se quedara en su lugar.
—Candace, esto es serio—Contestó—Si vuelvo a oír sobre tus hermanos una vez más, tendré que llamar a tus padres.
— ¡¿Qué?! —Exclamó la adolescente —Pero… Es que… es que es re…
Por breves momentos fue interrumpida.
—No, Candace… No pongas a tus hermanos en todo lo que menciones. Es tiempo de tomar decisiones distintas que lleven a un futuro diferente. Un futuro donde no te preocupes tanto por tus hermanos. Sólo son niños, van a crecer y dejarán de tener esa actitud que tanto te irrita. ¿Por qué no convives de la forma en la que lo hacen tus compañeros? —Se animó a preguntar ya que el salón estaba vacío.
—Pero si yo me comporto como ellos.
La maestra había reído un poco con aquel comentario.
—Candace, no quiero decir que no te preocupes o que tengas una actitud despreocupada—sonrió aún después de reírse—, trato de decir que deberías estar menos tensa y eliminar el estrés que te provocan tus hermanos, cualquier cosa que hagan. Igual, me gustaría hablar con tus padres. ¿De acuerdo?
—Sí, señora Smith—contestó Candace en un poco no muy animado, donde luego se levantó para abrir la puerta y encontrarse con sus amigas Stacy y Vanessa.
— ¿Y cómo te fue? —Vanessa se animó a preguntar.
