Los chicos lograron reunirse con el resto de sus amigos, quienes estaban en una mesa algo lejana a la de la castaña, que fingía estar pensativa por unos momentos, hasta que se levantó y pensó mejor volver a su aula.
— ¿Entonces? —Isabella preguntó.
—Pues no quiso. —Respondió Phineas, con un aire de naturalidad, con sus otros entrecerrados, y encogiéndose de hombros para terminar de sentarse—Dijo que tenía que hacer cosas y pensar mucho.
— ¿En recreo? —Irving, que no había hablado desde ayer, insistió en el tema.
—Pues sí. También lo vi extraño. —el pelirrojo nuevamente respondió.
—Bueno—la chica del grupo añadió—, debimos suponer que era igualmente extraña desde que se puso su propia mochila en la cara. ¡Pero cambiemos de tema!
— ¡Ah, los planos! —Phineas miró a su hermanastro de cabellos verdes, quien de su mochila sacaba algunos planos aparte, los cuales contenían distintos proyectos.
Enseguida, Phineas sacó una sonrisa que más que nada demostraba emoción, posiblemente los planos podrían llevarse a cabo durante el semestre.
—Ferb y yo creemos que podemos hacer algo más aún fuera del verano. Por eso tenemos estos planos—Miró a sus compañeros, quienes prestaban atención a aquellas planificaciones hechas en papel—. Podemos usarlos para las tareas necesarias. Se supone que estos planos llevarán a una construcción mejorada de lo que sería una Máquina del tiempo compacta, y los otros serían para un reversor del tiempo. Son algo complicadas de llevarse a cabo.
— ¿Y cuánto tiempo crees que tome eso? —Preguntó Baljeet.
—Bueno—el menor de los hermanos había procedido a entrecerrar sus ojos y seguir sonriendo—, mientras más pequeño, más difícil sería de programarlo adecuadamente, por eso necesitaríamos crear algunos dispositivos independientes de los inventos principales. Pero desde que solucionemos el problema de programación remota, lo más probable es que lo usemos inmediatamente, luego de unas cuantas pruebas que Ferb y yo pensamos hacerle—enseguida, éste se puso un dedo en su barbilla, y miró brevemente hacia arriba, pensando en la pregunta principal de su amigo—. Mínimo podrían ser dos meses que valdrían realmente la pena.
Momentos después, de forma imprevista, el amigo del grupo, hizo una pregunta aparte.
—Oigan, ¿Y Perry?
A esto, el chico con cabeza triangular se echó a reír.
— ¡Yo iba a preguntar justo eso! —A aquel comentario, le añadió su sonrisa carismática.
Mientras los chicos hablaban acerca de otros temas durante estos se destacaba la ausencia del bravucón, al regente de la O.S.B.A no le agradaba para nada lo que había revisado en sus informes.
Hace un par de meses existía una investigación a nivel gubernamental sobre un área que podría alertar grandemente al Estado. Los internos de las otras divisiones en la agencia terminaron por extender la información de la misma, la cual convocó una reunión de regentes de la organización secreta. Francamente, ese tipo de reuniones solían darse de forma inusual, por lo que, sea cual sea su razón, algo importante habría de estar ocurriendo.
En medio de murmureos y susurros de parte de los dirigentes y almirantes de la agencia, el regente Monograma, cuyo hijo mayor estaba a su lado por interés, decidió romper con todo aquello e iniciar con el principal objetivo que les convocaba.
—Bien—no se abstuvo de levantarse, para que su atención le sea prestada o tomada en cuenta—, el nuevo Presidente de los Estados Unidos había pedido hace dos meses un informe secreto. Según los internos, existen carentes formas de vida no identificadas en distintas áreas del Estado, por lo que hemos tomado en cuenta algunos agentes para asegurarnos de que todo esté bajo control, pero necesitamos examinarlas. En especial, saber cuál es su origen.
— ¿Qué propones, Francis? —Preguntó una mujer de edad posiblemente madura, de cabellos cortos y oscuros. Como ropa aparentaba tener puesto un abrigo de un color rosa bastante claro, con detalles escotados color morado en uno de sus tonos más aclarados.
— Hasta ahora no existen muchas sugerencias de mi parte—El regente principal respondió para luego llegar a sentarse y explicó—, las investigaciones de parte de algunos agentes y personal científico no han dado con un punto exacto.
—Si esto continúa—añadió el Menor—, entonces estaríamos andando en círculos y sin un paradero.
—¡Exacto! —Le respondió su padre, para seguidamente mirar a todo el resto— Debemos saber con lo que estamos lidiando en primer lugar.
— ¿Esto podría afectar las misiones de los agentes? —Otro regente no muy conocido en la organización se había atrevido a preguntar. Tenía cabello largo y castaño, al menos hasta sus hombreras; poseyendo bajo su frente unas cejas separadas y gruesas; se le veía puesto una ropa negra; Tenía tanto bigote como una barba menguada, y por su mirada, se le notaba un aire de seriedad suficientemente grande, casi al mismo nivel del regente principal.
— En caso de que la situación empeore, los agentes cambiarán de rutina esta vez —Respondió el regente cuya pregunta le había sido dirigida—Mientras tanto, no podemos contarle estos a todos ellos. Debemos prepararlos para lo que se puede avecinar muy pronto.
Una reunión desacostumbrada se estaba llevando a cabo, mientras muy pocos eran los agentes de la O.S.B.A que estaban enterados.
Dichosa reunión tomó inesperadamente unos treinta y ocho minutos, debido a la escasa información que había recibido la organización al respecto, mientras que Monograma aseguraba comentar que el Gobierno tendría más fuentes de investigación; y mientras tanto, otras decisiones relacionadas a ello se llevaron a cabo durante ese lapso de tiempo.
