Espero que les guste y para los que leyeron el original haber si encuentran la diferencia
Capitulo 2: Erase una vez, un principio.
XxxXxxX
Yo, Naruto Uzumaki, estaba en guardia frente a mi oponente. Estaba vestido con un Hakama de color negro con una armadura por encima que me protegía el pecho, las hombreras y la cabeza, en mis manos estaba armado con un shinai de bambu.
Supongo que lo habréis adivinado, estaba en medio de un partido de kendo.
Para ser precisos, la final del torneo nacional infantil. Si, soy así de bueno, y os sorprenderéis aun más si os digo que solo tengo 8 años. La selección infantil acepta candidatos entre los 6 y los 12 años, básicamente, los niños que para entonces están en la escuela primaria.
La verdad es que debería estar en desventaja aquí, después de todo, mi oponente tenia 4 años más que yo y es, por mucho, más alto y fuerte que yo. Aunque ese ultimo punto no es del todo cierto.
Si, según las leyes de la física y la lógica, mi oponente debería ser capaz de aplastarme solo con fuerza bruta debido a la diferencia de edad y porque su cuerpo estaba más desarrollado que el mio. La realidad era muy diferente.
Corrí hacia delante e hice un tajo vertical hacia mi oponente que a duras penas tuvo tiempo de parar mi golpe. Mande a volar hacia atrás al pobre mientras iba rodando hacia atrás. Pero no llegó a la final por nada, consiguió recuperarse bastante rápido y se puso de pie en guardia frente a mi. Por mi parte, yo avance tranquilamente con mi espada apuntando hacia el sin bajar mi guardia.
Mi oponente intento atacarme con una estocada pero simplemente di un paso a la izquierda evitando su shinai y devolví el golpe con una estocada golpeando su pecho con cuidado, no quería mandarlo a volar y que me descalificaran cuando ya había ganado.
"Punto, el ganador del torneo es Naruto Uzumaki."
El anuncio del arbitro fue acompañado por el clamor y los aplausos de los espectadores. Me quité el casco y mire hacia los asientos reservados para el equipo y vi a todos mis compañeros del club aplaudiendo con sonrisas de oreja a oreja, el entrenador estaba incluso llorando de la emoción. No pude evitar devolverles la sonrisa al ver su entusiasmo antes de mirar a mi contrincante e inclinarme ligeramente para poner fin al encuentro.
Luego procedió la ceremonia de clausura, la entrega de premios y después de darme una larga y relajante ducha, todos nos dirigimos de vuelta al autobús para volver a casa.
Cuando todos nos sentamos en nuestros sitios el entrenador nos miro con lagrimas en los ojos. El hombre era prácticamente un gigante de 2m y puro musculo pero en el fondo era una persona muy amable. "Estoy tan orgulloso de vosotros, sobre todo tu Naruto. Es la primera vez que nuestra escuela gana un torneo nacional." y con eso volvió a llorar a lagrima viva.
En serio, el entrenador es demasiado emocional. Aun así sonreí al hombre que me había enseñado el arte de la espada antes de mirar por la ventana.
Note como el autobús se ponía en marcha de vuelta a Kuoh, una ciudad a las afueras de Tokyo donde vivíamos e íbamos a la escuela. Al mirar de nuevo hacia dentro vi a todos mis compañeros de club hablando entre ellos, bromeando y riendo sin preocupaciones. No pude evitar mirar con anhelo hacia el asiento vació a mi lado y suspire.
Porque siempre es lo mismo. Volví a mirar por la ventana mientras pensaba en mi situación.
Lo primero que deberíais saber es que soy huérfano. Naruto Uzumaki es el nombre que me pusieron en el orfanato cuando me encontraron en la puerta la mañana del 10 de Octubre hace 8 años. La sabana en la que estaba envuelto tenia ese nombre bordado en los lados por lo que asumieron que me llamaba así.
Otro punto importante que deberíais saber es que, a pesar de ser la estrella del club de kendo, no es que tenga muchos amigos. Un punto que siempre me a hecho sentir triste por dentro.
Desde pequeño siempre he sido diferente, más fuerte, más inteligente, algo que siempre había fascinado a los cuidadores del orfanato pero que me había traído problemas con los chicos de mi edad. Era intimidado con frecuencia cuando tenia 3 años, hasta que me canse y les di una paliza a mis abusadores. Desde ese entonces no me habían dado más problemas, ni ellos, ni nadie a mi alrededor. Me temían, aunque no lo dijeran en voz alta y nadie se acercaba a mi.
Cuando empece el colegió pensé que la situación mejoraría, pero me equivoqué, los rumores sobre mi no tardaron en circular y mis compañeros de clase me evitaban con rapidez. Incluso los profesores durante un tiempo pensaron que era un alborotador y que solo traería problemas. Por suerte, con mis notas les hice cambiar de opinión aunque seguían amonestándome por mi apariencia.
¡Que culpa tengo yo de ser rubio con el pelo de punta! Es natural, y mis cicatrices en las mejillas también!
La vida fue bastante solitaria durante un tiempo, incluso ahora me siento solo de vez en cuando. A pesar de que mis compañeros me animen y me feliciten por mi victoria, se perfectamente que en el fondo, prefieren no acercarse mucho a mi. En las practicas del club aun menos, después de todo, hasta la fecha nunca he sido derrotado en combate, incluso la primera vez que blandí un shinai, era físicamente demasiado fuerte y rápido como para derrotarme.
Bueno, al menos le tengo a él.
"¡Naruto! Esta es tu parada." salí de mis pensamientos y vi que estábamos en la entrada del orfanato.
Cogí mis cosas rápidamente y salí del autobús, no sin antes despedirme del entrenador y el resto de mis compañeros. Cuando la puerta del vehículo se cerro volví mi cabeza hacia el orfanato.
Había una valla muy alta de piedra ocultando la propiedad, la única excepción era la parte donde se encontraba una valla de 1 metro de alto de hierro forjado. Luego estaba los jardines del orfanato donde se podían ver varios arboles, columpios, cajas de arena. En resumen, cualquier juguete o zona de recreo típica para niños estaba a la vista. Luego estaba el orfanato, un edificio rectangular de 3 pisos capaz de albergar a mas de 70 personas.
Había varios niños más pequeños que yo jugando en los columpios y los toboganes. Por mi parte, no les hice caso, y me dirigí hacia el edificio. Al abrir la puerta corrediza, pude ver el largo pasillo con suelo de madera con unas escaleras a la derecha cerca de la entrada, más al fondo estaba el comedor.
Me senté en el suelo y me quité los zapatos antes de ponerlos en mi casillero. Luego, subí por las escaleras hasta el 3er piso y fue al fondo del pasillo donde estaba mi habitación. Mi habitación no era nada especial, una cama individual al lado de la pared derecha con una mesita de noche al lado y encima de esta, la única ventana del cuarto, una mesa y una silla a la pared izquierda y un armario a los pies de mi cama donde podía guardar mi ropa. Estaba prohibido decorar la habitación con posters o cosas similares porque podrían ensuciar o dañar las paredes. La única cosa que le daba un toque personal en mi habitación, eran los trofeos que había ganado en las competiciones de kendo que había colocado encima de mi armario.
Cerré la puerta antes de dejar mi shinai en un rincón y abrí mi mochila. Saque el trofeo que me dieron por ganar el torneo y lo coloque encima del armario junto a los otros.
Generalmente debería compartir una habitación como los demás huérfanos en el orfanato, por desgracia, nadie quería dormir en el mismo cuarto que yo. Decían que se sentían incómodos a mi alrededor, algunos decían que era debido a mi aspecto, otros porque se sentían intimidados por mi, y finalmente, los que no sabían porque.
No pude evitar soltar un suspiro cansado. ¿Es realmente así como la gente se siente cuando son diferentes?
Empece a caminar hacia la ventana. Mejor no pensar en ello o voy a volverme un emo.
Por suerte, vi por la ventana a la única 'persona' que podía alegrarme el día. Sentí como se forma una sonrisa de oreja a oreja al ver a mi amigo detrás de unos arbustos y me di la vuelta rápidamente para salir de mi habitación.
Corrí todo el camino hasta abajo prácticamente saltando las gradas y sin darme cuenta me tope con una cuidadora. Era una señora de 20 o 30 años joven aun pelo rubio y una sonrisa en su rostro. Eva es su nombre si no mal recuerdo. me apresure para ponerme mis zapatos y salir por la puerta. Me dirigí directamente hacia la parte trasera del jardín. Por suerte no había nadie por los alrededores aunque también era debido a los cuidadores del orfanato, detrás de la pared repleta de arbustos que delimitaba el recinto se encontraba el bosque que estaba al lado de la ciudad. Los adultos siempre temían que algún animal pudiera colarse por ahí de alguna forma y nos prohibían ir por ese lugar sin supervisión.
No era como si me importara, dudaba mucho que hubiera algún animal en ese bosque capaz de hacerme daño.
Verifique los alrededores para asegurarme que no había nadie cerca y sonreí mientras miraba los arbustos frente a mi. "Psss, KurogaAAH!"
Fui tirado con fuerza hacia atrás y caí de espaldas al suelo mientras notaba como mi cara se ponía húmeda poco a poco. No entre en pánico, después de todo estaba más que acostumbrado a esta situación.
"Jajaja¡Kuro! ¡Para, me haces cosquillas!" a pesar de mis suplicas, la humedad siguió aumentando por mi cara. Al final me canse y agarre a mi atacante antes de levantarlo en brazos.
Al abrir los ojos, pude ver la forma de mi mejor amigo, Kurogane, o Kuro para abreviar.
No os engañéis, este pequeño podría parecer una cría de Husky Siberiano, pero era mucho más viejo, después de años con el ya debería haber crecido a su tamaño completo, pero este no era el caso. Kurogane tenia la piel completamente negra excepto por un circulo blanco en la frente y unos ojos rojos brillantes.
"Maestro, te echado de menos."
Oh, si por cierto, puedo entenderle. Podría parecer que habla como un humano pero la verdad es que para cualquier otra persona excepto yo, solo oirían a Kuro ladrar.
Siempre he pensado que era debido a un vinculo que teníamos. Veras, por alguna extraña razón, desde que me encontraron en el orfanato, siempre he tenido esa marca extraña en mi mano derecha. Era un circulo blanco, un circulo que era exactamente idéntico al de Kuro.
"Vamos, solo me he ido esta mañana, no es para tanto." le dije con una sonrisa.
"Para mi si lo es, me aburro mucho."
No pude evitar reirme un poco, era demasiado adorable para su propio bien.
"¿En ese caso, quieres ir a entrenar?"
Como imaginaba, empezó a menear su cola como un loco.
"¡Si! ¡Vamos!"
El pequeño ni siquiera me esperó, salto la valla de piedra de 2 metros, algo muy impresionante teniendo en cuenta su pequeño tamaño. Por mi parte, solo pude sonreír y saltar por encima del muro antes de empezar a correr tras él sin darme cuenta de la persona que me observaba desde una ventana del segundo del orfanato.
Kurogane apareció en mi vida cuando tenia 5 años, en un momento en el que pensé que no tenia a nadie ese pequeño apareció. Admito que en un principio me lleve el susto de mi vida, sobretodo cuando empezó a ladrar y yo podía entenderlo perfectamente. Por suerte, tuve el suficiente sentido común como para no avisar a un adulto o abrían encerado a Kuro en alguna perrera y a mi en un manicomio.
Esa cría de lobo es increíble en muchas formas, crece mucho más lento que cualquier otro lobo, era más rápido, más fuerte y más inteligente que cualquier otro miembro de su raza (o al menos eso pienso) y luego … bueno, la razón principal por la que lo nombre Kurogane.
Seguí corriendo hasta llegar a un claro y me pare en seco. No había rastro de Kuro en ninguna parte. Seguí mirando por el claro hasta que vi una espada negra plantada en el suelo.
Solo pude sonreír al ver el arma negra. ¿Que os parece raro? Para mi no, hacia mucho que había entendido que mi amigo canino era único.
Cogí la espada y me puse en posición defensiva con todos mis sentidos en alerta. El silenció se hizo en el claro, ni siquiera el ruido de los insectos o los pájaros podía ser escuchado.
Di un paso a la izquierda con rapidez, esquivando por los pelos los dientes afilados del perro. Aunque no tardo en recuperarse y volvió a la carga, detuve a Kuro con la espada y él cerro los dientes en mi hoja. Mi amigo se quedo colgando ahí meneando la cola y sacándome una risa.
"Kuro, se supone que es un entrenamiento, tomatelo en serio."
"¡Vaaaleeee!"
Tuve que saltar a toda prisa encima de la rama de un árbol para evitar que Kuro me arrancara la garganta. ¡Ahora se lo toma demasiado en serio! Tuve que saltar de rama en rama para evitar a mi amigo, usando mi espada para desviar los dientes de vez en cuando. Estaba claramente a la defensiva, pero era lo normal cuando luchábamos, sobre todo cuando empezaba a …
"¡Maestro, aquí vengo!"
Kuro cargo hacia mi mientras varias hojas negras salían desde todo su cuerpo.
Y no, no eran las hojas de un árbol.
Por eso mismo lo llamé Kurogane (hierro negro), mi amigo tiene la extraña habilidad de crear espadas de color negro desde su cuerpo. Era, básicamente, una arma viviente aunque para mi seguía siendo ante todo, mi mejor amigo y mi compañero.
Pasamos una buena media-hora entrando/jugando en el claro, hasta que Kuro se aburrió.
"¿Maestro, podemos ira a dar un paseo?"
"Aun no hemos acabado."
"Pero puedes dejar a tus clones entrenando por ti. ¿Por favor?"
¡Mierda, esos ojos de cachorito malditos! Me quede mirando a mi amigo con el ceño fruncido pero no pude resistir mucho tiempo. Al final acabe suspirando y cruce los dedos en forma de cruz. En varias explosiones de humo, 10 copias de mi mismo aparecieron en medio del claro.
Luego los mire y asentí antes de empezar a caminar en dirección a la civilización seguido de cerca por un Kuro muy excitado.
Si, no solo soy físicamente superior a cualquier chico de mi edad, también tengo poderes. Bueno, seria más exacto decir que tengo algún tipo de energía llamada chakra en mi interior y que puedo usarla para hacer varias cosas. Creo que esa energía también tiene algo que ver con mi fuerza y velocidad.
Soy una persona de muchos secretos y misterios pero el mayor de todos ellos seria sin duda alguna mis recuerdos. Recuerdos de una vida pasada, una vida de dolor. Desde pequeño he podido ver fragmentos de esos recuerdos, de un niño muy similar a mi, pero más bocazas, mas excitable, más tontorrón. Aunque ninguna de esas cosas era culpa suya, había tenido lagunas en su educación, nadie le había enseñado como comportarse. A pesar de que yo no tengo muchos amigos, los cuidadores y mis profesores siempre han sido buenos conmigo, y tengo a Kuro para lo que haga falta. Puedo decir que mi vida actual es mejor que mi vida anterior … si es que tengo razón.
La realidad es esta, me llamó igual que el chico en mis recuerdos, me parezco en gran medida al chico de mis recuerdos y lo más importante, tengo sus recuerdos pero ¿Porque? Si Naruto Uzumaki, el ninja que lucho durante la 4rta Gran Guerra Shinobi y yo, Naruto Uzumaki, campeón nacional de Kendo infantil, eramos la misma persona entonces … ¿Porque vuelvo a ser un niño?
Algunos podrían pensar que esos recuerdos son el fruto de mi imaginación hyperactica deseosa de atención y bla bla bla las típicas tonterías suaves que le dicen a un niño cuando esta loco de atar o es un mentiroso. No estoy loco, sino no podría hacer las cosas que hago, lo he comprobado, con algunos incidentes por el camino claro, tuve que reconstruir y centrarme en 17 años de recuerdos que ni siquiera están muy claros pero valió la pena.
Desde que encontré a Kuro cuando tenia 5 años, empece a experimentar, practicar y recrear las técnicas que veía en mis recuerdos. La primera y la más importante, el Kage Bunshin, fueron cruciales para la experimentación, sobretodo cuando quería probar una idea 'explosiva' y no quería acabar muerto por las secuelas si algo salia mal.
Después de 3 años obtuve resultados mixtos, por una parte, la mayoría de las técnicas que veía en mis recuerdos se usaban gracias a unos signos de mano llamados mudras. Podría intentar replicar los mismos mudras que recuerdo pero nunca conseguía lo que quería, y tampoco sabia la teoría detrás de ellos porque mi antiguo yo (el Naruto ninja) no lo sabia tampoco.
Viendo los recuerdos desde mi punto de vista, no puedo evitar preguntarme como conseguí sobrevivir tanto tiempo, era sin duda el ninja con el menor numero de jutsus de las Naciones Elementales. Los únicos jutsus que sabia, y que me apresure a aprender en el presente, eran los 3 jutsus de la academia (sin contar el Bushin, lo intente mil veces incluso con ejercicios de control de chakra y no hay manera), el Kage bunshin y el Rasengan que conseguí recrear con la ayuda de un clon después de días de practica y ejercicios de control. El repertorio de técnicas era pobre pero supongo que podía ser compensado con la versatilidad de las técnicas, sobretodo el Rasengan.
Los últimos recuerdos que tenia, eran los de un combate donde usaba varios tipos diferentes de Rasengan imbuidos en diferentes elementos. La razón de dicha capacidad elemental era el chakra de los 9 bijus, 9 criaturas hechas enteramente de chakra con una increíble similitud a los Yokai del floklore japones. Cada una de ellas tenia una capacidad distinta a la que tuve acceso en mi antigua vida.
La verdad es que la posibilidad de ir lanzando bolas de lava y controlar la arena era algo que me atrajo mucho cuando era mas pequeño. El problema era que, no podía sentir la presencia de esos seres en mi interior, lo único que sentía era mi propio chakra y otro tipo de energía diferente, ambas conectadas con Kuro a través de la marca en mi mano derecha ( o el sello Yang de lo que recordaba). Aun así, no me desanime, y con 5 años empece a practicar para poder convocar ese tipo de poder.
Después de 3 años de practica, era capaz de controlar, no la arena, pero el metal, convocar lava de mis brazos sin quemarme y usar el vapor para augmentar mi fuerza y velocidad (recordé en algún momento del año pasado a un tipo con una armadura roja usando el vapor de esa manera, creo que era el ex jinchuriki del Gobi).
No se si hay una razón por la que tengo estos poderes o porque (según mi hipótesis) estoy viviendo mi segunda vida. Pero lo que si sé es que no puedo ser el único en el mundo con habilidades sobrenaturales. Por esa razón, entreno todos los días, para poder defenderme por si algo pasa.
Aunque si tengo que ser sincero … el futuro me asusta.
Soy huérfano, a pesar de tener talento ( o eso me han dicho) no tengo a nadie para guiarme, los adultos en el orfanato pueden aconsejar pero prefieren no involucrarse sentimentalmente con nosotros. El mundo tiene una cara oculta de la cual apenas se nada y podría venir a cobrarse mi vida de un día para el otro.
Baje mi cabeza de golpe al notar un tirón en mi pierna derecha, Kurogane había agarrado la tela de mi pantalón y me estaba mirando preocupado.
"¿Maestro, estas bien?"
Sonreí agradecido, era bueno saber que no estaba solo del todo.
"Si, solo tengo muchas cosas en la cabeza."
Con unas caricias, mi amigo canino volvió a menear la cola y pasearse por la calle.
Espera … vaya, estaba tan metido en mi pasado que ni me había dado cuenta de que ya habíamos vuelto al pueblo.
Estábamos en la avenida comercial, la multitud circulando por la calle a excepción de algunas personas que se detenían delante de los escaparates o entraban en las tiendas. Camine al lado de Kuro prestando solo un mínimo interés en lo que me rodeaba, no estaba de humor aunque intente disimularlo para que mi amigo no se preocupara.
Aun así, no pude contener un suspiro. Desearía que algo cambiara, algún rayo de luz en mi futuro oscuro.
*Pumb*
Me doble de golpe debido al dolor y me agache con las manos frotándome la cabeza. ¡¿Maldita sea, que me ha golpeado?!
Cuando levante la cabeza para ver lo que había pasado …
…
…
…
… Hermosa.
Una chica de mi edad, quizás una pulgada más pequeña que yo, estaba sentada en el suelo frotándose la frente. Iba vestida con una camiseta sin mangas de color rojo, la parte inferior dentro de una falda de color blanco que le llegaba hasta los tobillos y una chaqueta de manga larga azul.
Cuando bajo sus brazos pude ver su rostro mejor, tenia la cara un poco redonda, unos ojos azules/verdes y una larga cabellera de color escarlata que se extendía por su espalda a excepción de 2 pequeños mechones que se dejaban colgar hacia delante y un pequeño mechón en lo alto de su cabeza, que daba la impresión de ser una antena.
Me estaba mirando con los ojos húmedos, lo más seguro debido al dolor, y con los mofletes hinchados haciendo un puchero.
Repito, hermosa.
"Mou, mira por donde vas."
La dulce voz de esta pelirroja me despertó de mi ensoñamiento.
"¡Ah! Lo siento, iba distraído."
Me rasque la nuca mientras sonreía incomodo. Era una manía que tenia.
"¡Oye, no le eches la culpa al maestro, tu tampoco estabas mirando!"
Me gire para mirar a Kuro que le estaba echando el mal de ojo a la pelirroja. Aunque la chica no pareció notarlo, en cambio, se abalanzo de golpe hacia mi amigo y lo abrazo a muerte mientras sonreía.
"¡Kawaiiii!"
"¡¿Pero que haces mujer?! ¡Suéltame!"
Notese como el sudor caía por mi nuca. ¿Es que es bipolar? Primero esta enfadada y luego parece que la navidad se le ha adelantado. Kuro parecía estar luchando en sus brazos pero ella luchaba tambien para mantenerlo en su lugar.
Pues si que tiene fuerza …
"Etoo … ¿Perdona, pero puedes soltar a mi perro?"
La chica pareció reaccionar a mis palabras y me miro por un momento antes de sonrojarse.
"Lo-lo siento, es que era tan lindo que bueno."
La chica puso a Kuro en el suelo y vino corriendo hacia mi. El pequeño se escondió detrás de mis piernas y miro a la chica con suspicacia.
"Maestro, es sospechosa, ninguna chica debería ser tan fuerte. No es tan fuerte como tu pero si un claro segundo lugar."
Abri los ojos como platos de golpe mientras miraba a la chica pero no pareció darse cuenta. Iba a preguntarle algo pero no me dio tiempo.
"¡Aaahhh! ¡Voy a llegar tarde!"
Después de gritar se dio la vuelta y se fue a toda velocidad. Quizá debería haberla seguido pero la sorpresa de lo que me dijo Kuro me dejo aletargado y no pude reaccionar hasta que la perdí de vista.
¡Mierda!
Lo que me dijo Kuro me había puesto muy curioso y ahora me tenia que aguantar así. Solté otro suspiro.
"¿Maestro, quieres que la rastree?"
Mire a mi amigo canino y vi que estaba muy serio y totalmente decidido encontrarla.
"No, déjalo, no podemos perseguirla así como así, seria demasiado sospechoso."
Kuro bajo la cabeza desanimado pero unas cuantas caricias y volvía a ser el mismo perro feliz de siempre.
Seguimos paseando para ver si había algo interesante, al ser sábado el distrito comercial estaba hasta arriba de gente, incluso ahora cuando el sol se estaba poniendo y teñía el cielo de un agradable color naranja y rojo. El día había pasado volando, aunque teniendo en cuenta la competición que ocupo toda la mañana y gran parte de la tarde, tampoco es tan sorprendente.
Pasamos al lado de un parque y una gran aglomeración de niños me llamó la atención. Estaban sentados en el suelo mirando a un anciano que iba moviendo los brazos de forma extraña y con una sonrisa que me resultaba muy familiar. Decidí acercarme un poco para oír lo que estaba diciendo.
"Creedme niños, los oppai, son increíbles. Los hay elásticos, firmes, suaves, grandes, pequeños. ¡Los oppai tienen posibilidades infinitas!
…
Me di la vuelta y no mire atrás. ¿Debería llamar a la policía? Aunque no ha hecho nada ilegal parece claramente un pedofilo. ¿Quien coño le habla a niños de nuestra edad sobre los oppai?
Kuro me siguió confundido pero no preguntó.
Cruzamos el parque hasta el otro lado y cuando estábamos a punto de salir, algo me llamó la atención.
Una pelirroja llorando en un banco del parque, la misma pelirroja que se había chocado conmigo.
Vaya, que habrá pasado. Decidí acercarme para ver cual era el problema.
"¿Oye estas bien?"
La niña levanto la cabeza y me miro con los ojos húmedos y las mejillas sonrojadas. Supongo que ya llevaba un tiempo llorando.
Pero de golpe la pelirroja se puso a llorar aun más fuerte y me abrazó mientras lloraba sobre mi hombro.
Me quede congelado sin saber que hacer. Esta era la primera vez en años que me daban un abrazó y encima era una chica llorando. Por suerte, conseguí reaccionar y un tanto incomodo, le devolví el abrazo mientras frotaba su espalda. Algunas hebras de su pelo tocaron y mano y no pude evitar pensar en lo suave que era.
Nos quedamos así durante unos minutos mientras esperaba (bastante incomodo) a que se calmara. Por suerte no tuve que esperar mucho y note como poco a poco se iba calmando. Menos mal, por muy agradable que sea tenerla en mis brazos, me siento extraño.
Cuando se separo y empezó a limpiarse las lagrimas decidí preguntar.
"¿Porque estas llorando?"
Mi pregunta pareció congelarla en seco y nuevas lagrimas empezaron a caer.
"Vine a la ciudad (snif) solo para comprar la ultima temporada de Magical Nanoha. Pero cuando fui a la tienda … (Snif) me di cuenta de que era demasiado cara!"
La niña se puso a llorar de nuevo y me abrazo con el doble de fuerza. No es que doliera ni nada aunque tenia que admitir que era muy fuerte.
"¿En serio, todo este drama solo por un estúpido anime?"
Si amigo, yo también estoy bastante sorprendido pero en fin, supongo que esta es una situación muy grave para una Otaku.
"¿Porque no les pides mas dinero a tus padres?"
Mi pregunta hizo que la chica se separara un poco y me mirara a los ojos.
"No puedo."
"¿Porque?"
"Porque no están aquí."
Su respuesta me dejo un poco sorprendido. Por lo que he entendido, es de otra ciudad y menor de edad.
"Como que no están aquí."
La pelirroja bajo la cabeza mientras miraba al suelo.
"Me he escapado de casa para venir aquí."
Notése que mi mandíbula se aflojaba y mis ojos se habrían como platos. Estoy seguro de que Kuro se habría burlado de mi cara sino fuera por que él tampoco estaba mejor.
"¡Como que te has escapado de casa!"
Vi como la chica se encogía debido a mi tono de vez y cerré la boca de golpe antes de suspirar.
"¿Mira, no crees que es un poco excesivo escaparse solo para comprar un anime que podrías haber pedido por Internet?"
La pelirroja empezó a balbucear sin sentido antes de fruncir el ceño.
"¡No es lo mismo!"
¡Es exactamente lo mismo! Pero claro, no voy a decirle eso o vamos a discutir aquí hasta mañana, mejor me limito a suspirar.
"Mira. ¿Porque no vuelves a casa? Estoy seguro de que tus padres están preocupados."
La chica frunció el ceño y se giró de golpe dándome la espalda y cruzando los brazos.
"No, no me voy hasta que consiga mi anime."
Genial, ahora esta en modo consentida. Un suspiro se abrió paso a través de mi boca … otra vez. En serio, porque tiene que comportarse como una niña … aunque es una niña … y yo también. ¿Espera, eso significa que yo soy más maduro? Buf, no tengo tiempo para esto.
"Mira, si pones todo el dinero que tienes, voy a pagar el resto por tu anime. A cambió, vuelve a tu caaaaaaAAAAAA!"
Ni siquiera me dejo acabar la frase, la chica cogió mi mano y me arrastro a toda prisa hacia la tienda de manga y anime más cercana supongo. A lo lejos podía oír a Kuro aullar en busca de auxilió. Algo sobre que me estaban secuestrando.
¡Deja de gritar y corre que te dejamos atrás!
XxxXxxX
Solté un largo suspiro. Mierda, he estado haciéndolo mucho últimamente.
Kuro estaba a mis pies, mirando hacia mi izquierda como si quisiera matar alguien. Al mirar en la misma dirección, pude ver a la pelirroja sosteniendo una bolsa entre sus brazos con una enorme sonrisa de felicidad.
No pude evitar sonreír un poco al verla tan feliz.
"¿Satisfecha?"
La chica me miro.
"Si, muchas gracias."
Bueno, me gaste una gran parte del dinero del premio que gane esta misma mañana pero supongo que valio la pena, su sonrisa era muy bonita.
"Espera un momento … ¿Porque me has querido comprarme el anime?"
La chica se me quedo mirando con suspicasia. Un poco tarde para eso no te parece, ademas …
"¿Solo eso te parece raro? ¿Ni siquiera el hecho de que no nos hemos presentado?"
La pregunta, sumada a mi sonrisa burlona hicieron que la chica se sonrojara hasta las raices y apartara la cara por un momento.
"Ya … lo siento."
"¿Tranquila, pero que te parece si solucionamos esto? Mi nombre es Naruto Uzumaki y este pequeño es Kurogane"
Mi amigo ladró y yo le tendí mi mano, ella se me quedo mirando aturdida por unos instantes antes de sonreír y coger mi mano.
"Rias Gremory, encantada."
"¿Bueno, ahora puedes decirme porque te tomaste tantas molestias en venir hasta aquí solo para comprar un anime?"
Rias bajo la cabeza, parecía estar pensando.
"Mi familia … mi familia es muy sobre protectora conmigo. Nunca me dejan hacer nada sin su aprobación y siempre me están vigilando."
"Debe de ser duro."
"No tienes ni idea. Yo solo quería salir y hacer las cosas a mi manera por una vez en mi vida sin que mis padres y mi hermano mayor estén detrás vigilando todo lo que hago. ¡Son tan molestos!"
"Por lo que decidiste escaparte."
Rias se veía un poco incomoda pero asintió.
No pude evitar sonreír con amargura y mirar al frente.
"Sabes, deberías apreciar lo que tienes, si se comportan así es porque te quieren."
"Hmf, pues me quieren demasiado. ¿Acaso tus padres no se ponen muy pesados de vez en cuando?"
"No la verdad …"
"Que suerte tienes."
"No te creas, soy huérfano."
Rias no dijo ni una palabra pero podía sentir como me miraba, yo por mi parte gire la cabeza.
"Lo siento, eso fue muy insensible de mi parte."
Sonreí un poco al oír el remordimiento en su voz. Puede que estuviera mal pero sentir que le importaban mis sentimientos calentó mi corazón.
"Tranquila, no lo sabias. Ademas, no esta tan mal, tengo a Kuro para hacerme compañía."
Gire la cabeza y sonreí aunque Rias seguía viéndose un poco culpable.
"Al menos tienes a tus amigos para apoyarte."
Mi sonrisa murió de golpe, cosa que Rias notó y su expresión culpable se profundizó. Yo solo pude suspirar con cansancio antes de mirarla a los ojos.
"La verdad es que no tengo amigos a parte de Kuro. Por alguna razón, los chicos de mi edad me tienen miedo o no quieren asociarse conmigo. Dicen que se sienten incómodos en mi presencia."
La cara de Rias era el epidome de la culpabilidad pero en el fondo de esos ojos pude ver algo … La sensación solo aumento cuando Rias me sonrió con tristeza y … comprensión?
"Yo … yo tampoco tengo muchos amigos. De vuelta en casa conozco a muchas personas que quieren hacer amistad conmigo. Pero ninguno de ellos me ve a mi, Rias, todo lo que ven es a Rias Gremory, la heredera de la familia Gremory."
Me sorprendí por unos instantes pero luego recordé como fue mi anterior vida, todos pensaban que era el Kyubi y casi nadie se molestaba en querer saber quien era en realidad. La cosa no mejoro cuando Konoha fue atacada por Akatsuki y conseguí salvar a todo el mundo, la gente veía al héroe del pueblo, no por quien era.
Sonreí con amargura.
"Supongo que no somos tan diferentes aunque nuestras situaciones sean opuestas."
Nos quedamos callaos por un rato, no sabia que más decir, esta era la conversación más larga que había tenido nunca con una persona de mi edad. Lo que era aun más sorprendente es que pudiera entender mi situación.
"¿Entonces … quieres ser mi amigo?"
Giré mi cabeza tan rápido que hice crujir mis cervicales.
"¿Que?"
Vale, no era lo más inteligente que podía decir.
"¿Que si quieres ser mi amigo?"
A pesar de mi sorpresa no pude evitar darme cuenta de sus mejillas sonrojadas. Es tan linda.
"¿Porque quieres ser mi amiga? Soy solo un huérfano que acabas de conocer hoy y por lo que he entendido, no creo que una Ojou-sama como tu debería juntarse con alguien como yo."
Lo dije con una sonrisa triste pero era la verdad.
"¡Baka! Eso me da igual tu … tu me entiendes, mi soledad, es por eso que quiero que seas mi amigo."
Retrocedí un poco mi cuerpo debido a la sorpresa pero no deje de mirarla ni por un instante.
"No eres de aquí, no podríamos vernos muy a menudo."
"Seria duro, pero prefiero eso a no tener nada."
Me quede mirando a Rias en silencio.
"Esto es muy repentino. ¿Porque te importo tanto? Soy solo una persona aleatoria que acabas de conocer hoy.
"Una persona aleatoria que me ha comprado mi anime solo para convencerme de volver a casa, eso, y para que mis padres no se preocuparan. Eres una buena persona y alguien al que me gustaría llamar amigo."
El silenció se instaló de nuevo entre nosotros hasta que una sonrisa se formo poco a poco en mis labios.
"¿Te han dicho alguna vez que eres muy persistente?"
Rias se sonrojo un poco y apartó la mirada.
"Baka …"
Solté una risita.
"Esta bien."
Rias me miro con los ojos abiertos de par en par.
"Me gustaria llegar a conocerte y, si es que podemos, ser tu amigo."
Rias empezó a sonreír y sus ojos brillaban llenos de felicidad. No tuve tiempo de reaccionar y la pelirroja se me tiro encima, abrazándome con fuerza.
"¡Gracias, gracias, gracias! No te arrepentidas, ya veras. ¡Podemos ir de excursión, mirar anime, leer manga, jugar a los videojuegos, podemos hacer un montón de cosas!"
Su tono de voz y su actitud me hicieron reír por fuera y por dentro, era la primera vez en mucho tiempo que sentía como mi futuro se tornaba un poco más brillante.
Por desgracia, alguien tenia que fastidiar el momento.
Sentí una intención asesina dirigida a nosotros, sin pensármelos dos veces, con Rias en mis brazos, salté lo más lejos que pude.
*Bang*
Justo a tiempo, al girar la cabeza vi que el banco en el que estábamos sentados había sido destrozado, una especie de cilindro de luz brillante estaba clavado en el suelo formando un agujero en el lugar donde había aterrizado. Busque a mi alrededor y por suerte, encontré a Kuro no muy a mi lado, había conseguido evitar el peligro.
Cuando el objeto brillante desapareció, el sonido de aplausos resonó por todo el lugar. Escuche con atención para encontrar su origen y, por extraño que parezca, levante la cabeza para mirar en el aire.
Ahí, flotando a unos metros de altura, se encontraban varios individuos sospechosos. Todos iban cubiertos de los pies a la cabeza por varias prendas negras y ocultaban su cara detrás de una mascara de hierro. A excepción de uno, un hombre calvo que se veía bastante mayor con una barba larga nos estaba mirando con una sonrisa torcida mientras aplaudía.
¡O si! ¡Por cierto, todos tenían alas de pájaro negras en la espalda! El viejo en concreto, tenia 3 pares.
"¡Bravo, bravo! Estoy impresionado que un humilde humano como tu haya conseguido esquivar mi lanza."
Quien coño es ese.
"Ángeles caídos."
Miré a Rias y vi que parecía asustada. No me extraña, no todos los días ves algo tan extraño.
"Exacto pequeña Gremory, ahora vas a venir con nosotros, tenemos grandes planes para ti."
La sonrisa enferma de ese viejo me sacaba de quicio pero le ignore y mire a Rias. Tenia los ojos abiertos en el miedo y estaba temblando sin control. No entendía lo que estaba pasando pero no iba a permitir que mi primera amiga (Kuro no cuenta, es mi primer amigo notese la diferencia) fuera secuestrada por un pedofilo con alas.
Apreté a la chica con fuerza entre mis brazos y, por raro que parezca, se calmo un poco. Gire la cabeza ligeramente para mirar a Kuro y asentí con mi cabeza antes de volver a mirar al viejo con el ceño fruncido.
"Ella no va a ninguna parte."
El viejo con alas se hecho a reír. ¡Como me cabrea!
"Como si un débil humano tuviera algo que decir sobre el tema."
Este débil humano te va a clavar una espada por el culo. Podía sentir como Kuro se ponía poco a poco más cerca de mi.
"Naruto, tienes que correr."
Gire la cabeza de golpe.
"¡Que!"
"No podemos ganar, son demasiados."
Me quede mirando a Rias extrañado. Estaba asustada, si, pero lo raro en todo esto es que sabia lo que eran esos tipos y su miedo venia más de la comprensión del peligro que de la ignorancia.
"Vaya, te preocupas mucho por ese humano, algo bastante raro en tu especie."
… especie...
"¿De que estas hablando?"
Mas que una pregunta, le exigí una respuesta pero eso daba igual ahora. Vi como una sonrisa enferma se formo en el rostro de ese bastardo y Rias empezó a temblar de nuevo.
"Veras chaval, la linda chica que tienes en brazos es en realidad..."
"¡Cállate!"
"¡Una diablesa, no es humana!"
La sonrisa lujuriosa y enferma de ese tipo era realmente perturbadora pero tenia mejores cosas que hacer. Mire a Rias y vi que tenia lagrimas cayendo por sus mejillas, sus ojos estaban llenos de dolor y remordimientos.
Fruncí el ceño, fruncí el ceño de pura rabia mientras miraba a Rias a los ojos y vi como más lagrimas caían por sus ojos al ver mi reacción. Volví a mirar al viejo y mi rabia se intensificó.
"¿Y que?"
El silenció se instaló en el claro, toda la tensión en el aire desapareció de golpe ante mi respuesta.
"C-c-como has dicho?
A pesar de que una pequeña parte de mi quería reírse por la cara de idiota que tenia ese viejo estaba demasiado cabreado.
"Que más da si Rias no es humana, tampoco es como si yo fuera muy normal así que no me molesta. Por otro lado pedazo de mierda con alas, has hecho llorar a mi amiga y voy a hacerte pagar por eso."
Al principio hable en un tono tranquilo pero mis ultimas palabras fueron dichas en un tono lleno de rabia mortal.
Vi satisfecho, como los pajarracos se estremecieron un poco antes de hacer aparecer varias armas hechas de luz. La cara furiosa de ese viejo con 3 pares de alas era un poema, casi me hizo sonreír.
"Matadlo … ¡Matad a ese puto humano!"
Los 6, ángeles caídos creo que era, subordinados del viejo preparando sus armas para atacar pero yo no tenia ninguna intención de dejarlos ensartarme.
"Kurogane."
Sabia que mi compañero estaba justo a mi derecha y que el sabia lo que quería hacer. Sin siquiera mirar, cogía a Rias en mi brazo izquierdo y me incline un poco a mi derecha sabiendo que ahí estaban 4 cuchillos saliendo de la espalda de Kuro. Los cogí entre mis dedos y los tire a los subordinados antes de coger a Rias en modo princesa y salir corriendo hacia los arboles.
No pude ver si les había dado, pero el sonido de los gritos furiosos y el ruido de 4 cuerpos cayendo al suelo aplacó mis dudas. Por mi parte, canalicé mi chakra Futton (vapor) en mis piernas mientras saltaba de árbol en árbol lo más rápido que podía. Lo bueno es que era lo suficientemente rápido como para despistarlos, lo malo era que estaba dejando un sendero de vapor indicando por donde iba.
Cuando estuvimos lo suficientemente lejos, disminuí la velocidad a una más normal (relativamente). Van a seguir el rastro hasta aquí, mejor tenderles una trampa.
"¿Naruto, co-como has hecho eso?"
Mira a la pelirroja en mis brazos y se me escapó una sonrisa picara.
"Lo dije antes Rias, no soy normal, Kuro tampoco."
Al oír el nombre de mi compañero canino, Rias abrió los ojos como platos y empezó a buscar por nuestros alrededores preocupada. Pero acabó encontrando a Kuro a unos pocos metros de distancia sentado en una rama. Luego volvió a mirarme.
"¿Que soys?"
Me encogi de hombros.
"No estamos muy seguros la verdad. Pero no es momento para esto, dudo mucho que se rindan contigo por lo que tendremos que derrotarlos."
Me concentré, cerré mis ojos y intenté recordar la sensación en particular. Al cabo de unos segundo, hubo 2 pequeñas explosiones de humo y de ellas, salieron 2 clones míos. Los mire detenidamente unos momentos antes de asentir.
"Parece que estoy mejorando, ya ni siquiera necesito hacer un sello de mano."
Rias se quedo mirando a los clones en shock, casi podía imaginarme su cerebro intentando procesar lo que veía … pero luego recordé que era una diablesa por lo que cosas mas raras debía ver todos los días. De todas formas no le di tiempo a mirarlos mejor, baje al suelo y corrí en otra dirección con Kurogane pisándome los talones.
"¿Eres un mago? ¿Nunca he oído hablar de una magia así."
La pregunta de Rias me sorprendió. ¿Magos … en serio? Jamas me habría imaginado que existieran … bueno, no debería ser tan raro, si mis recuerdos son genuinos, yo fui un ninja en mi anterior vida.
"No exactamente, soy algo así como un ninja en entrenamiento."
"¡Ninja!"
El grito me sorprendió, pero me quede aun más sorprendido al ver los ojos de mi nueva amiga brillando como estrellas.
"¡Rias, baja la voz o van a descubrir mi trampa!"
Mis susurros hicieron reaccionar a la pelirroja y volvió a la normalidad de golpe.
"Lo siento … ¿Espera, trampa?"
Sonreí como un zorro.
"Si tienes una vaga noción de lo que los ninjas pueden hacer, sabrás que los disfraces se nos dan de muerte. Uno de mis clones se a transformado en ti."
Me detuve de golpe y deje a Rias en el suelo. Estábamos casi en el borde del parque, se podía ver una valla de hierro no muy lejos a través de los arboles. Kuro estaba oliendo el aire en busca de algún enemigo cercano mientras yo extendía mis sentidos. Otra de mis habilidades era la empatia, podía sentir las emociones de las personas y era perfecto para detectar la presencia de algún enemigo. Pero por desgracia era un don que había descubierto recientemente y solo funcionaba a 10 metros de distancia, aun así era mejor que nada.
"¿Estas usándolos como carnada? ¿Pero entonces quien prepara la trampa?"
Sonreí, estaba claro que Rias era muy lista y entendía bastante bien la situación.
"Veras, ellos son la trampa. Digamos que mis clones tienen un carácter bastante ..."
*BOOOM*
"... explosivo."
Mientras Rias miraba hacia la dirección donde se oyó la explosión´revisé rápidamente los recuerdos que recibí de mis 2 clones. Sonreí cuando me di cuenta de que los 3 ángeles que quedaban fueron golpeados por la explosión. Sobrecargué mis clones con todo el chakra que pude reunir teniendo mucho cuidado de que no me explotaran en la cara, debería ser suficiente para matar a esos tipos.
"Wow ..."
"Si, quizá me haya pasado un poco."
Rias se giro de golpe al oír mi voz. Podía ver la sorpresa en sus ojos pero entonces frunció el ceño y puso sus manos en las caderas.
"Naruto, tienes mucho que explicar."
¿Porque me siento como un niño siendo regañado por su hermana mayor?
"Tu también, señorita diablesa."
Le sonreí con picardia y observe divertido a mi nueva amiga sonrojándose.
"Yo-yo-yo no No cambies de tema!"
Me reí de su reacción, era tan linda.
*CHUMB*
Dolor.
Un dolor inmenso en la espalda y el estomago era todo lo que podía sentir.
Mis rodillas me fallaron.
Mire hacia abajo.
Una lanza de luz amarilla me estaba atravesando.
Podía oír los gritos de Rias y los gruñidos de Kurogane como un eco lejano.
*BANG*
Dolor de nuevo.
En la cabeza.
Sentí mi cuerpo volar por unos momentos hasta que caer al suelo y rodar varias veces antes de detenerme.
Levante mi cabeza en busca de mi atacante, justo a tiempo para ver a Kuro aterrizar a mi lado, una lanza empalandolo también.
Kuro.
Kurogane.
Mi amigo.
Rias.
Al decir sus nombres en mi cabeza, reaccione por fin, saliendo de mi estado de shock, fue entonces que percibí la persona que me había atacado, era el maldito viejo con 3 pares de alas … bueno ahora solo tenia 1 ...1 y 1/2 para ser precisos. Tenia media cara quemada junto a una gran parte de su cuerpo, la barba hecha un desastre, su ropa casi destruida , era una vista bastante horrible. Pero lo peor eran sus ojos, me estaba mirando, prometiéndome con su mirada una muerte lenta y dolorosa.
"Tu … TUUU! Voy a matarte, voy a destrozar tu cuerpo tan mal que nadie sera capaz de reconocerte. Pero antes … antes voy a torturarte hasta la muerte!"
Había pecado de arrogancia, pensé que mis clones explosivos serian suficientes para acabar con ellos y ahora iba a sufrir las consecuencias de mi descuido.
Vi como el bastardo se acercaba lentamente, intente mover mi cuerpo como podía pero era en vano, el dolor era demasiado y tenia que luchar para no caer inconsciente. La lanza que se me había clavado antes se había desvanecido, dejando un hueco en mi estomago por el cual se estaba derramando mi sangre, casi no podía sentir mis piernas.
Mire a mi lado y vi a Kuro luchando por levantarse pero sin suerte.
Realmente es así como voy a morir … Jamas abría pensado que moriría por culpa de un pedofilo barbudo con alas …
*BOMB*
"¡AAAAAAAHHHHHH!"
"¡Deja en paz a mi amigo!"
Una aura roja estaba saliendo de Rias y había disparado un orbe de esa energía directamente en el viejo. La bola había explotado al entrar en contacto con el bastardo, arrancadole el ½ de ala que tenia colgando.
Bueno, al menos ahora tenia 1 par de alas perfectamente uniformes.
"¡Maldita niña!
El ángel caído cambio de objetivo y se lanzo directamente hacia Rias. Ella no tuvo tiempo de reaccionar y fue golpeada en la cabeza por el bastardo.
"¡Riaaas!"
Mi voz sonaba cansada y rasposa, me faltaba el aire.
El ángel caído miro a Rias que estaba ahuecando su cabeza con lagrimas en los ojos debido al dolor antes de girarse en mi dirección con una sonrisa enferma.
"Sabes … mi jefe quiere a la niña viva … pero nunca me dijo que tuviera que estar intacta."
Sentí como si mi sangre se congelara al oír sus palabras, aun más cuando vi al bastardo coger a Rias por el cuello y golpear con ella el suelo hacia mi dirección mientras formaba un cuchillo de luz.
No había que ser un genio para saber lo que pretendía.
"No … ¡NOOO!"
Intente arrastrarme como podía por el suelo intentando alcanzarla.
"Disfruta del espectáculo."
En el momento en el que levantó el cuchillo, vi el tiempo moviendose a cámara lenta.
No.
NO.
¡NOOOOOOOOOOO!
¿Porque? ¡¿Porque ella?!
Era mi amiga, mi primera amiga desde que conocí a Kurogane.
¿Porque tiene que sufrir ella?
Es porque soy débil.
Alguien, quien sea. Ayudala, daré lo que sea.
O dame poder, poder para protegerla.
Maestro.
¿Kurogane?
Su voz … estaba en mi cabeza.
Eres fuerte … somos fuertes … lo había olvidado … quien soy en realidad.
¿Que quieres decir?
Tu ya lo sabes, lo sabes dentro de ti, busca mi nombre, la razón por la que quieres poder.
…
Proteger.
Cuando una persona tiene algo importante que proteger es cuando se vuelve realmente fuerte.
Haku … fue ella quien dijo esas palabras … las palabras que habían sido la piedra angular de mi vida pasada.
Iba a proteger a Rias.
Iba a proteger a mi amiga.
¡CUESTE LO QUE CUESTE!
¡Lo has descubierto, la razón de tu poder y con ello mi nombre! ¡Maestro, clama mi nombre al cielo!
" ¡ CANIS LYCAON !"
[BALANCE BREAKER]
