Cap. 2
Boda Fingida
-Ahh, que frío hace- la castaña estaba fuera en el balcón solo con un camisón y un suéter abierto de lana, ya habían pasado dos años y tanto ella como Bakura tenían 18 años, él ya cumplidos hacía dos meses y ella los cumpliría ese día, el día de su graduación y el mismo día de su boda, una boda forzada con su mejor amigo. Estaba ensimismada en sus pensamientos cuando una voz bastante familiar la saco de su trance.
-¡Anzu! ¿Qué estás haciendo ahí?
-¿Bakura?- la castaña enfoco su mirada al joven albino que venía caminando y mirando a su balcón.
-Si no bajas llegaremos tarde- en ese momento la castaña cayo en la cuenta de que él el día anterior dijo que pasaría por ella para encaminarse a la ceremonia de graduación, rápidamente entró a su habitación para tomar la ropa que había alistado la anterior noche, se puso un vestido rosa de tirantes, una camisola negra con detalles blancos, unas medias altas negras y una gargantilla negra, tomó sus tacones blancos con poleras negras, mientras corría por la habitación tomó una peineta y un cepillo y salió. Bajó las escaleras a una velocidad impresionante mientras en la boca mantenía su peineta, en una mano llevaba sus zapatos y en la otra reposaba el cepillo con el que desenredaba su larga cabellera, en su loca carrera casi caía con cada paso que daba para bajar un escalón hasta que llegó al piso de la estancia y con el mismo paso se dirigió al comedor para entrar y encontrarse con un relajado Bakura que descansaba en una silla mientras bebía un café y ojeaba el periódico matinal.
-¿P-pero que…?- musitó la castaña muy descolocada, quitándose la peineta de la boca.
-Buenos días Anzu- saludó el albino con una cálida sonrisa.
-¡¿Cómo que buenos días?! ¡¿Qué acaso no se hacía tarde?!- dijo ella tirando los zapatos al suelo.
-Jajaja caíste en mi pequeña broma jajaja claro que no es tarde solo observa el reloj- declaró entre risas apenas contenibles mientras señalaba hacia una esquina en donde se encontraba un gran reloj de cuerda, ella hizo caso a lo que decía el muchacho y cuando analizo los números que marcaba el aparato se dio cuenta que era demasiado temprano, aún faltaba una hora para que comenzara la ceremonia.
-¡Jo, qué malo eres Bakura!- dicho esto le lanzo el cepillo tratando de atinar a la cabeza del muchacho lo cual logró, provocando un hilo de dolor en los quejidos del albino.
-Ay, ay, ay, lamento que tengas tan buena puntería Anzu- declaró mientras se sobaba el golpe apenas recibido.
-Te lo mereces por haberme hecho pasar aquel infierno
-Jajaja pues igual hubiera pasado si no venía por ti, eres una dormilona Anzu jajaja
-¡Si serás!... Pero tú estás muy guapo con ese traje- se mofo la castaña ante el traje aguado y azul que llevaba su amigo.
-Ni me lo recuerdes, mi padre quiere hacerme cumplir su sueño frustrado con este traje
-Pero te sienta bien jaja
-Jaja muy graciosa Anzu, tienes mi ropa aquí ¿no? Antes de irnos me cambiare
-Jo… ya no podre búrlame… jajajajaja- ambos empezaron a reírse cuando una voz los hizo volver a la realidad.
-Veo que se llevan muy bien, esa es una buena señal
-¡Padre! ¡¿Qué rayos haces aquí?!
-Vivo aquí mi pequeña- Kenji se adentró en el comedor mientras bebía una taza de café –Aunque pronto esa pregunta puede que cobre sentido en el momento en que yo vaya a visitarlos a su casa
-El día en el que eso llegue a pasar yo mismo lo sacare de mi propiedad- interfirió Bakura retante y con una mirada asesina dirigida al padre de la castaña.
-Vamos no seas tan malo conmigo querido yerno, por cierto felicidades por su matrimonio- declaró fríamente mientras colocaba su taza vacía en la mesa.
-¿Cómo que felicidades?... ¿Acaso tú no tienes pensado asistir a la ceremonia?- inquirió la castaña con toque de ira en su voz.
-Así es, no asistiré ni a la ceremonia de graduación ni a tu boda Anzu, llegare para la fiesta en la noche- dijo levantándose de su silla y acomodando su corbata para voltearse y empezar a caminar –Si tengo tiempo- musitó esto último lo suficientemente alto como para que los presentes lo escucharan y después de ello salió de la habitación, los chicos solo oyeron sus pasos mientras salía de la casa y cerraba la puerta bastante despacio haciéndolos rabiar aún más con esa simple acción.
-Maldito- musitaron ambos jóvenes y al oír sus voces conjuntas voltearon a verse el uno al otro.
-Anzu… sobre lo que teníamos planeado…- no terminó de hablar ya que un fuerte ruido proveniente del pasillo los sobresalto he hizo que ambos salieran corriendo para observar que pasaba, era la madre de la castaña que se encontraba levantándose del suelo.
-¡Madre!
-¡¿Se encuentra bien señora?!- ambos chicos se acercaban a la pelinegra ayudando a levantarla.
-No se preocupen chicos estoy bien- al momento fue sentada en los escalones por su hija.
-Claro que no, Bakura por favor trae el botiquín
-Vale- el chico salió corriendo hacia la cocina y volvió en poco.
-No me ocultarías el moretón y la torcedura de tobillo madre
-No te puedo ocultar nada… serás una buena médico- decía con una sonrisa en el rostro mientras era atendida por su hija.
-Eso espero… o no valdrá la pena nada ya- musito lo bastante fuerte la castaña haciendo a su madre adquirir un rostro de culpa y tristeza.
-Gracias
-No es nada, pero no te pongas tacones ¿Vale? Vamos a la cocina te ayudare- al instante la pelinegra fue levantada por su hija y llevada al comedor seguidas por un algo distante albino. Al llegar dejo a su madre en una silla, siguió al albino a la cocina en la cual no tardaron casi nada y cuando volvieron trajeron consigo un rico desayuno para los tres.
-Gracias hija
-Come madre, después debemos ir a la ceremonia de graduación- con esa simple frase calló toda intención de su madre para hablar y comieron en silencio.
-Anzu ¿Mi ropa?- pregunto el albino al termino del rápido desayuno.
-Está en mi habitación, te llevare
-No te molestes, solo dime en qué lado
-En el primer cajón de mi buro
-Gracias- dicho esto dejo a ambas féminas en el comedor y subió las escaleras rumbo al cuarto de la castaña, el silencio se apodero de la habitación, algo que molesto a la mayor pero cosa que ni inmuto a su hija, mirando por todo el lugar visualizo el peine y la peineta que reposaban a un lado de la chica y con ello una sonrisa nostálgica se apodero de su rostro.
-Hija ¿Quieres que peine tu cabello?
-¿Cómo en los viejos tiempos?
-Como en los viejos tiempos- en cuanto su hija asintió ella se levantó de su sitio tomando el peine para comenzar a pasarlo por los largos cabellos de la joven –Cuanto tiempo ha pasado ya, tu cabello está muy largo. Deberás recogértelo todo el tiempo que estés en el hospital
-Si madre lo hare, no te preocupes
-Ya lo tienes como yo
-Si… es bonito tenerlo tan largo
-Aunque nunca te ha gustado
-Supongo que los tiempos cambian
-Pero las personas no… hija… en verdad lo siento
-No debes disculparte madre… mi padre y tú lo hicieron por algo… yo lo acepte y ahora no hay marcha atrás, después de todo ya no hay tiempo hoy será mi boda… Gracias por todo- dijo levantándose de la silla cuando ya no sintió las manos de su madre por su cabello, se palpó la cabeza descubriendo su largo pelo amarrado con la peineta –Iré con Bakura y después saldré de esta casa, debo llegar pronto, siento no poder acompañarte
-No hay cuidado, Aria dijo que pasaría por mí así que me iré con ella- la chica asintió y subió las escaleras –Lo siento hija no pude hacer nada, si quieres culparme lo aceptare- pensó la pelinegra con cara larga viendo subir a su hija.
-Madre yo te amo y no te culpo de nada, pero no puedo seguir con la misma relación que he tenido contigo o puede que dude de todo lo que hare contra mi padre- pensaba por su lado la castaña quien subía hasta llegar a su habitación, cuando llego encontró a un ya cambiado Bakura que reposaba en su cama leyendo algunas hojas sueltas –Te quedaba mejor el otro traje
-No te burles, esta simple camisa blanca y mi pantalón negro es mil veces mejor que ese traje tan extraño
-Mph tienes razón, tu padre nunca tuvo buenos gustos en ropa- se sentó en la cama a aun lado de su amigo -¿Qué lees?
-Bonito discurso, me sorprende que no hayas aceptado darlo en la ceremonia
-Puedo decir lo mismo de ti, siempre rechazas lo bueno… lo escribí pensando en graduarme al tiempo y con buenos recuerdos del día de mi graduación pero no creo que eso pase
-Te comprendo… es peor para ti, hoy es nuestra graduación, nuestra boda y tu cumpleaños
-Ni me lo recuerdes, mejor vámonos ya
-De acuerdo- el camino hacia la universidad fue silencioso y relativamente corto, una vez llegado fueron directamente a sus asientos, se pusieron sus togas y birrete y esperaron silenciosos a que terminara el evento sin prestar atención a nadie ni a nada, simplemente por ser tan pequeños y unos genios no tenían amigos ni tampoco algo por lo cual sentirse felices ese día, la ceremonia paso como si nada, recibieron sus certificados y su mención honorifica, en lugar de quedarse y disfrutar de todos y la última vez que se verían salieron como si nada con rostros indiferentes y con relativa prisa seguidos de sus padres, en primer lugar porque no tenían ya nada que hacer en la escuela y en segunda porque la hora de su boda se acercaba y necesitaban ser arreglados.
No hablaron nada en el camino al lugar de la boda, lo legal ya estaba hecho, legalmente estaban casados desde hace dos meses cuando Bakura cumplió su mayoría de edad, pero al parecer todos consideraban que estaban casados cuando se hacia la ceremonia en un altar. Al llegar al recinto, una gran iglesia, fueron escoltados hasta un cuarto privado donde a ambos los vistieron con los respectivos trajes de novios. Todo fue tan rápido y eficiente, debió costar un dineral, bueno nada que les doliera a los Mazaki o los Bakura, lo llevaron a él al altar y Anzu que debía ser escoltada por su padre hasta estar al lado de su novio fue sustituido por su madre, toda la ceremonia era hermosa, el arreglo de la iglesia era tan delicado, incluido los asientos y el propio piso el cual pisaba, la ropas de todos estaban impecables y eran de diseñador, inclusive los vestidos de las damas y caballeros de honor estaban radiantes, lástima que no pudiera decir lo mismo de sus portadores ya que ni siquiera los conocían, al llegar al altar la castaña fue depositada enfrente del albino de cual se tomó de las manos y empezó una ceremonia para ellos totalmente aburrida.
-Hola Anzu ¿Si eres Anzu cierto?- empezó a hablar en susurros el albino.
-Claro ¿Acaso no me vez?
-Bueno si esa gran tela no estuviera en tu cara…
-Jajaja… oye me duelen los pies ¿Cuánto más tardara esta ceremonia?
-Te dije que no te pusieras tacones, ahora aguántate todavía no nos preguntan si aceptamos
-Ojala se dé prisa ese padre
-¿No puedes decirlo más alto? Creo que no se ha enterado- dijo irónico el albino, nadie en la iglesia podía escucharlos, nadie excepto el padre que prescindía la boda.
-Ups, lo siento padre
….
-¿Aun no?
-Tranquila ya vamos progresando, no quieres que el padre vuelva a enojarse ¿Verdad?
-No… por cierto ¿Conoces a alguien en este lugar?
-Jaja no claro que no y mucho menos a los que están de mis caballeros de honor ¿Tu alguna vez has visto a tus damas?
-Ni esta ni en mi antigua vida
-Shh que ya viene el final
-Ugh por fin
-Usted Ryo Bakura ¿Acepta a Anzu Mazaki como su legítima esposa para amarla y protegerla en la salud y en la enfermedad, para apoyarla en la riqueza y en la pobreza hasta que la muerte los separe?
-Déjeme pensarlo de nuevo- susurro el albino
-Bakura
-Acepto
-Mentiroso- susurró la castaña.
-Y usted Anzu Mazaki ¿Acepta a Ryo Bakura como su legítimo esposo para amarlo y protegerlo en la salud y en la enfermedad, para apoyarlo en la riqueza y en la pobreza hasta que la muerte los separe?
-Acepto
-Tú también miente
-Si hay alguien aquí que tenga algún motivo por el cual estas personas no puedan casarse que hable ahora o calle para siempre- el silencio reino –Bien, ahora los declaro marido y mujer, puede besar a la novia- Bakura levanto el velo de Anzu y después tomo sus manos alzándolas junto con el ramo, en un ligero movimiento y tan sutil que no parecía actuado posicionaron el ramo entre ambos rostros y se juntaron lo más que pudieron con los ojos cerrados simulando un beso, el acto fue tan natural que pareció real, solo ellos dos y el padre sabían que era falso.
-No diga nada padre
-Eso, después de todo nunca quisimos casarnos, así que háganos ese favor- Una vez terminado de decir eso se separaron y vieron hacia todos los invitados que aplaudían con fuerza y alegría fingida en sus rostros, bajaron del altar y fueron directamente a la limusina que los llevaría al salón donde iba a ser la fiesta de bodas.
-¿Viste la expresión del padre?
-Jaja sí, creo que nunca más querrá casar a alguien- entre risas pasó su camino hasta llegar al salón donde ya todos los esperaban, al ver tal cosa ellos simplemente se preguntaron ¿Cómo llegaron tan rápido? Era un misterio para ellos el cómo la gente aparecía tan rápido cuando oían la palabra fiesta y también el cómo atraía a las personas pues pudieron vislumbrar que ahora había el doble, según sus cálculos, de invitados que en la iglesia, entraron sin más al salón y fueron recibidos por gritos de felicitación y aplausos de gente que no conocían, el salón estaba bellamente decorado más que la iglesia y tenían un bello camino de pétalos de flores por el cual pasaron hasta la mesa principal en donde se encontraban la madre de la castaña y los padres del albino, sin ningún atisbo de Kenji.
-Felicidades por su boda mis pequeños- felicito la albina mientras ponía en disposición una silla para la novia.
-Gracias madre
-Gracias Aria, gracias por hacer de esta boda una muy hermosa- decía con un toque de tristeza la castaña mientras tomaba asiento para que la fiesta tan aburrida siguiera su curso, el tiempo paso, los invitados hablaban, comían y bebían, al igual que sus padres pero a ellos nadie se les acercaba pues nadie los conocía, era típico de las bodas entre ricos pero era más típico para ellos, jamás fueron tan sociales y menos cuando se descubrió que eran unos genios, representaban un peligro para muchos y sus actitudes tampoco los ayudaban, ella bastante directa y ruda y él bastante tímido pero con una doble personalidad que según los que la conocieron era muy cruel, así que simplemente se quedaron en sus asientos disfrutando de la buena comida hasta que la hora final de la fiesta llego, la de partir el pastel y el ultimo baile de los novios antes de ir a su noche de bodas, todo esto paso rápido y sin nada interesante que apuntar, así que terminado el baile salieron con ambas madres directo a la limusina que los llevaría a la costa, más específicamente a un resort de lujo en el que pasarían su noche de bodas y el siguiente día, Kenji les había prohibido terminantemente salir siquiera de la ciudad pues pasadas 24 horas debían comenzar a trabajar. A ellos realmente no les importaba lo que tuvieran que hacer para complacer por un tiempo al padre de la castaña antes de que su plan comenzara a tomar forma. Entraron al auto y en poco estaban en el lujoso resort, su habitación era la mejor del resort en el último piso del edificio, seguidos por ambas mujeres entraron al recinto encontrándose con un hombre sentado en la cama admirando el paisaje nocturno.
-¡Padre!
-¡Querido! ¿Qué haces aquí?
-Acabo de salir de trabajar y he pensado que no los alcanzaría en el salón así que aquí me tienen
-¿Ya se puede ir "querido suegro"?
-Bakura si no te conociera esa mirada tuya me daría miedo pero hoy aquí estoy como tu ángel guardián
-K-Kenji tengo lo que me pediste pero… ¿No crees que es demasiado?- dijo el padre del albino entrando en la habitación mostrando una bolsa negra la cual le fue arrebatada por el contrario y de ella extrajo una caja de condones que lanzo a su nuevo yerno, quien los atrapo al aire.
-Úsalos hoy, pero espero pronto me puedas dar nietos
-¿Más marionetas para tu imperio? Mejor me quedo virgen para siempre
-Lo que digas, pero he de decirte que no reconoceré tu matrimonio hasta que ustedes dos tengan sexo… si lo hacen ya no podrán serse infieles, los conozco y también su forma de pensar, así que aunque no hay cámaras en esta habitación me quedare afuera y sus gritos de placer me dirán todo, si no oigo nada en 15 minutos mandare a poner cámaras. En fin disfruten de su noche de bodas, tienen todo a su disposición, desde ropajes hasta aperitivos, bebida y postres, aunque no creo que les quede espacio ya que me entere que toda la fiesta se la pasaron comiendo y nada más. Adiós mis pequeños- se despidió el hombre empujando a los demás expectantes para salir de la habitación y cerrarla tras de sí.
-¿Y ahora qué hacemos?- pregunto el albino botando los condones a la basura –Sabes que lo decía enserio, eso de espiarnos.
-Sí… pues no tenemos más que hacerlo- dijo la castaña dirigiéndose al buró donde se encontraba una libreta y pluma y comenzaba a escribir.
-¿Hacer qué?
-Tener sexo, claro
-¡¿Anzu te encuentras bien?!
-Claro que sí, después de todo ya estamos casados y también nos besamos ya, si no progresamos puede que suframos un destino peor que hacer el amor con alguien al que no queremos- decía la castaña mientras mostraba una hoja con un mensaje escrito –No te preocupes solo hay que hacer creer que tenemos sexo, tal y como lo hicimos con el beso
-Pues si tú lo dices- al momento el albino tomo entre brazos a la castaña y la tiro a la cama.
-¡Bakura!- al otro lado de la puerta se oía como un cuerpo caí en la cama y otro más se ponía encima -¡¿Pero qué haces?!- susurró la castaña exaltada por el comportamiento de su amigo.
-Necesitaba que fuera convincente la primera queja con mi nombre. No te hare nada malo
-¿E-entonces que me quieres hacer?- preguntó un poco extrañada al momento de sentir las manos se su contrario en su cintura y luego pasar una a su estómago.
-Esto- y al instante comenzó a hacerle cosquillas, tantas que por algunos momentos lastimaban a la chica y no la dejaban reír como era necesario solo hacía que sacara grandes bocanadas de aire junto a uno que otro gemido, su nombre entre cortado y risas descompuestas que rezumbaba en toda la habitación.
-Ja… ah jaja… ahora e-es mi… turno- y con esto la chica hacia la misma acción en su amigo ocasionando los mismos efectos de sonido que con ella.
-E-espera… ya no… puedo más- aunque en su mundo era una batalla de cosquillas detrás de la puerta sonaba como dos inexpertos chicos que comenzaban con el rito de iniciación a la vida sexual activa –Anzu… quiero parar… ya no puedo jaja
-Bien, pero no podemos callarnos- se levantó, quito los zapatos de su amigo y a la par los suyos –Venga vamos a bailar
-No soy buen bailarín
-No importa, lo que importa es pasar el rato
-Vale- se levantaron de donde estaban y se pusieron en medio de ese gran espacio desocupado, la ventaja de que sus pasos sin zapatos no se escucharan le daba una ocasión especial para desplazarse a donde quisieran, empezaron con el típico vals y de vez en cuando dejaban gemidos al aire para seguir con la farsa, pasaron a moverse más rápido y complicadamente, para la castaña era sencillo pero para el albino era bastante difícil, nunca le había gustado ese tipo de cosas y terminaba por caer hacer algo tonto de lo cual la castaña se reía.
-Bakura así no, lo vas a estropear
-Soy muy malo en esto, paremos un poco
-¿Ya estás cansado?
-No puedo seguirte el ritmo
-Vamos, es fácil solo sígueme, vamos juntos a la una, a las dos y a las tres
-…
-Jajaja Bakura no te muevas así, es tan raro y gracioso
-E-es vergonzoso, d-deja de mirarme
-No puedo, estamos frente a frente y estas cosas deben hacerse así
-P-pues si tú lo dices sigamos- cualquiera que no viera su situación actual malinterpretaría sus comentarios jadeantes por el cansancio de reír y bailar, después de un poco tiempo más el pobre albino quiso un descanso pues su mente se estaba cansando de tratar de asimilar los movimientos de la castaña, mientras se movía hacia la mesa junto a la castaña piso por accidente el pie de la castaña quien soltó un alarido de dolor.
-Bakura, eso dolió
-¡Ahhh!- escucharon un grito femenino que fue callado abruptamente entonces volvieron a la realidad, se supone que estaban teniendo sexo.
-Recuerdo haber leído que la primera vez dolía un poco
-Sí, suerte que esa fue tu frase y pudo malinterpretarse
-Pues entonces tú también dilo
-¿En? ¿También a los chicos les duele?
-Eso leí
-Bueno- susurro mientras se sentaba y gritaba entrecortadamente –L-lo siento Anzu, pero a mí también me dolió… aun así ¿Puedo continuar?
-A-adelante- seguían despidiendo algunos gemidos mientras bebían agua, parecía todo tan real que cualquiera que los escuchara pensaría que estaban realmente haciendo el amor –Oye Bakura tu siempre supiste de los mejores dulces solo viéndoles ¿Cuál me recomiendas?- susurro señalando hacia la bandeja de pastelillos.
-El de al lado del de cubierta verde, la carlota de frutos rojos- le contesto el albino y enseguida la castaña lo tomó y comió un pedazo del delicioso postre.
-¡Mmm! ¡Qué rico Bakura!
-¡Ahhhh!- oyeron del otro lado de la puerta.
-O mi hija es demasiado fácil o el instinto de mi yerno sí que es bueno
-Mi pequeña hija- decía la pelinegra mientras se ruborizaba y casi desmayaba mientras era ayudada por Aria.
-Cierto, deberíamos acabar ya el espectáculo
-Si tienes razón
-B-bakura ¡Ah!
-A-anzu creo que ya no aguanto
-V-vamos B-bakura un poco… más
-Ya viene… yo voy a ¡Ah!
-¡Ah! ¡B-bakura! ¡Mmm!- grito la castaña sonrojada con una sonrisa triunfante para luego mirar a su amigo quien tenía una cara descolocada -¿Qué? ¡¿Qué hice?!
-Anzu a veces eres tan depravada
-Oh vamos cállate
-Creo que eso fue todo, debemos irnos a dormir
-Vale- ambos se deshicieron de sus ropas los más silencioso posible, se pusieron las pijamas y se metieron en la cama de espaldas, pronto el sueño gano con ellos pero no sin antes asegurarse de que Kenji estaba satisfecho y se había ido, decidieron dormir bien esa noche, era la última en la que dormirían pacíficamente.
Fin! Bueno fin del capítulo he aquí por fin la actualización de esta historia, lamento haberlo dejado abandonado pero tuve unos problemas con la trama, bueno y sigo teniendo uno que no se ira hasta que lo hable con ustedes, habrá pareja para Bakura pero quisiera que ustedes mis lectores me dijeran si le pongo un OC o algún personaje de la serie o también había pensado en poner a un ladrón bakura femenino, si su gender bender, pero la última palabra la tienen ustedes así que la idea que más aparezca en los comentarios es la que implementare para la pareja de Bakura, bueno por ahora nos vemos mis queridos lectores nos vemos!
