Capitulo 5 : Posible recluta.

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Me desperté poco a poco mientras mantenía mis ojos cerrados y lo primero que pensé es que estaba en el cielo … bueno no literalmente pero creo que es lo más cerca que un Diablo como yo puede estar de él. No me malinterpretéis, lo que intento decir es que no quería moverme de aquí.

Podía sentir las suaves sabanas y el cómodo colchón bajo mi espalda, el calor debajo de la manta que me cubría y abrigaba, pero sobretodo, lo que más podía apreciar y disfrutar eran los dos cuerpos entrelazados en mis brazos y piernas.

Eran 2 chicas, una a cada lado, con sus brazos y piernas envueltas en las mías. Podía sentir sus pieles suave apretadas con fuerza sobre mi cuerpo, negándose a soltarme. No es como si tuviera un problema con eso, podía salir de ahí con mi fuerza superior o con alguna de mis técnicas pero no quería ni moverme.

Por desgracia, por mucho que me gustaran mis mañanas, despertando al lado de las dos mujeres que he llegado a amar en los últimos años, tenia obligaciones matutinas y no podía quedarme demasiado tiempo. Abrí los ojos lentamente y levante ligeramente mi cabeza.

Mi habitación se podría considerar todo menos simple, era una sala cuadrada de color rojo con una cama de matrimonio enrome, suficiente para abarcar como mínimo a 8 personas. Frente a mi cama estaba la puerta que daba a los pasillos, a la izquierda había otra donde se encontraba el baño y a la izquierda había unas puertas dobles que daba al armario. Si, tenia una sala secundaria que era exclusivamente un armario, ya llegaremos a eso. En mi habitación se podía observar algunas estanterías repletas de libros, mangas y animes. También había un sofá y delante de este, un enorme televisor de pantalla plana con una consola cerca con varios juegos apilados sobre esta.

Primero voy a decir ante todo que yo no he tenido nada que ver con la decoración, ni siquiera en el diseño de la casa. Rias se encargo de todo en mi lugar, incluida 'nuestra' habitación.

Si, la cosa era que Rias, Akeno y yo compartíamos cuarto, yo no tuve ni voz ni voto en esto aunque tampoco es que me queje. Como dije antes, me encanta despertarme cada mañana con las dos chicas que amo.

Mire hacia abajo y sonreí al ver a las chicas. Rias estaba a mi derecha mientras que Akeno estaba a mi izquierda, ambas con una sonrisa feliz en sus hermosos rostros.

Por desgracia cometí el error de mirar un poco más abajo y me sonroje un poco. Ambas habían crecido muy bien estos últimos años, ambas tenían un cuerpo que pondría verde de envidia a la más hermosa modelo del mundo. Con mis brazos atrapados entre sus pechos y mis manos en sus labios inferiores, fue terriblemente consciente de la situación en la que me encontraba. Entre dos bellezas que estaban completamente desnudas y con mini-Naru luchando por escaparse de mis calzoncillos.

Cada mañana era lo mismo, intente convencerlas de que durmieran al menos con algo de ropa pero se negaron en rotundo, lo que era peor, solo me dejaban dormir con mis calzoncillos. Por lo que cada mañana tenia que luchar contra mis impulsos hormonales por el bien de todos.

¿Suena raro? Os lo contare luego.

Dicho esto mire alrededor en busca de un cojín en el suelo, y lo encontré cerca del sofá. Me concentre en él y centre mi chakra para ejecutar mi técnica. De pronto, desaparecí, substituido por el cojín y yo me encontraba en el lugar donde el objeto antes se encontraba.

Volví a mirar a mis chicas y me reí en silencio mientras las veía removerse contrariadas buscando su peluche de tamaño humano para darles calor. O sea, yo.

Mire la ventana, actualmente tapada por cortinas rojas y vi que no había mucha luz aun. Contento de ver que tenia aun bastante tiempo antes de tener que ir a la escuela, me puse un chándal y salí de la habitación en silencio.

Una vez en el pasillo vi las escaleras y descendí 1 piso hasta llegar a la planta baja. Frente a mi se encontraba un pasillo que llevaba a la entrada de la casa, a mi izquierda un poco más adelante se podía ver la entrada a la cocina y justo en frente de esta, estaba la entrada al comedor/salón.

Seguí recto hacia la salida y abrí la puerta. Frente a mi se encontraba un pequeño camino de piedra de 5 metros de largo que llevaba a una puerta de metal sostenida en ambos lados por los muros que rodeaban mi propiedad. A izquierda y derecha del camino el suelo estaba recubierto por el césped verde y todo e suelo alrededor de la casa estaba recubierto de él.

Cerré la puerta y me dirigí a la derecha pero antes no pude evitar darme la vuelta y admirar mi casa.

Era una residencia típica japonesa moderna, paredes blancas y tejado con tejas de color negro. La única diferencia es que mi casa no tenia 1 piso o 2, tenia 6 pisos, eso sin contar los otros 3 pisos subterráneos.

La disposición de la casa era la siguiente:

-en la planta baja se encontraba el salón, comedor y la cocina ademas de algunas habitaciones de estilo japones.

-en el primer piso se encontraba mi habitación que compartía con Rias y Akeno aunque las dos también tenían habitaciones propias al lado de la mía, era solo que querían dormir conmigo. ¡No me quejo!

-en el segundo piso había 3 habitaciones más, ademas de un baño y un estudio. El tercer piso era más o menos lo mismo, solo que tenia más habitaciones. De entre todas esas habitaciones, solo una estaba ocupada, aunque ya lo veréis después.

-el cuarto y el quinto piso también eran habitaciones libres, aunque actualmente los estaba usando como almacenes y salas de reuniones cuando algún alto cargo viene de visita.

Por ultimo estaban los pisos subterráneos.

-el primer piso era una sala de cine.

-el segundo piso era una piscina cubierta.

-el tercero era una biblioteca.

Resumiendo, tenia una mansión enorme solo para mi y mis chicas que tenia incluso más espacio que mi antiguo orfanato. No pude evitar sonreír feliz al pensar en ello, conocer a Rias fue el mayor cambio de mi vida, pero también el mejor.

Ya no estaba solo, tenia amigos, hermanos y dos mujeres a las que amaba con todo mi corazón. Sin olvidar mi rival.

Solo de pensar en Sairaorg hacia que me hirviera la sangre de emoción. ¡Manos a la obra, tengo que entrenar. Me dirigí a paso ligero al dojo que estaba situado a la derecha de la casa. Al contrario que la casa, el dojo era una construcción más tradicional. Si la casa estaba hecha de cemento, el dojo era pura madera a excepción de las tejas negras del tejado, parecía una edificio tradicional para los samuráis de la era Sengoku.

De nuevo, culpo al lado otaku de Rias y su obsesión por la cultura japonesa aunque tampoco es que importara mucho, las paredes y toda la estructura había sido reforzada con magia de diablo para que pudiera aguantar un gran daño.

Mas que nada, porque era un obsesivo del entrenamiento, no es que me avergüence de ello, pero he de admitir que si no fuera por la durabilidad del dojo y la magia, habría destruido mas de cien veces a estas alturas.

Cuando entre, vi el suelo de madera pulida de que abarcaba todo el edificio, varias shinai colgados por las paredes así como pesas y algún que otro saco de boxeo. Este edificio había sido construido exclusivamente para el entrenamiento físico, en lo que concernía a mi entrenamiento con chakra y magia he de admitir que le debo una bien grande a la constructora de esta casa.

Los responsables de la construcción eran una empresa patrocinada por Beelzebub-sama y como el Maou, eran unos grandes aficionados en lo que concierne al misterio y a las sorpresas por lo que tenían la tendencia de crear habitaciones ocultas en las casas que construían. Resulta que justo debajo del dojo se encontraba una sala aislada muy similar a una cueva con paredes blindadas. Dicha habitación se accedía pulsando una tabla concreta del suelo repetidas veces y siempre iba a esa sala para practicar mi magia y mi manipulación de chakra.

Me dirigí hacia los soportes en un muro y cogí varias pesas preparándome para empezar mi entrenamiento matutino. Calcule que tenia más o menos una hora antes de que tuviera que empezar a prepararme para la escuela. ¡No había tiempo que perder!

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Cuando acabe con mis ejercicios me tome una larga ducha en mi habitación y me vestí con el uniforme de la escuela, unos pantalones de color negro junto con una chaqueta a juego y debajo una camisa de manga larga blanca. Técnicamente tendría que llevar un lazo en el cuello pero nunca me han gustado por lo que nunca me lo ponía, en su lugar dejaba la camisa entre abierta mostrando ligeramente mi pecho. Cuando estuve listo volví a bajar por las escaleras y entre en el salón.

Alrededor de una larga mesa de madera negra y cristal, estaban ya sentadas Rias y Akeno, ambas vestidas con la versión femenina del uniforme de la escuela, una camisa blanca de manga larga con una falda negra y una chaqueta de color negro, solo que dicha chaqueta era tan pequeña que solo cubría sus hombros y su cintura, enmarcando sus grandes pechos.

Rias estaba sentada en la cabeza de la mesa, con Akeno a su izquierda y el cuarto habitante de la casa, mi hermanita adoptiva, Koneko Toujou. Koneko no había cambiado mucho, había crecido solo ligeramente y llevaba el uniforme femenino de la escuela solo que sin la chaqueta por encima.

Parecía que habían decidido esperarme para desayunar. Maou, cuanto las quiero a todas!

"Buenos días."

Todas me sonrieron al verme.

"Buenos días Naruto-kun."

"Buenos días Naru-kun."

"Buenos días Onii-chan."

Pase por la derecha de la mesa y le di un beso en la mejilla a Akeno, luego seguí con Rias y acabe con un beso en la cabeza a mi pequeña Imouto. Akeno y Rias se sonrojaron un poco mientras sonreían felices. Koneko salio de su asiento y yo me senté en su lugar, Koneko se sentó entonces encima de mi regazo.

Ni Rias ni Akeno dijeron nada, era una ocurrencia habitual, las dos podían tenerme en su cama, pero mi regazo había sido declarado territorio de mi hermanita. A parte, también estaba el hecho de que Koneko se había mudado conmigo más para vigilar y mantener a las dos chicas lo más lejos posible de mi.

Imouto, te quiero, pero aveces exageras demasiado.

Aunque tampoco tiene que preocuparse de que hagamos algo indebido, ni siquiera nos habíamos besado, ni una sola vez. Si, lo sé, parece muy raro teniendo en cuenta que dormimos juntos.

Veras, Rias a estas alturas sigue comprometida con Raiser Phenex (#Yakitori) y había una clausula en su contrato de matrimonio que indicaba que la novia tenia que llegar virgen al matrimonio.

¿Pensáis que me importa? Para nada, tengo más que claro que voy a romper este puto compromiso a la primera oportunidad que se me presente. Por desgracia, si Rias rompe esa clausula, se le vendría encima un sin numero de problemas que prefiero evitar. Ademas tenia también mis propias razones para no besarla.

Yo amo Rias, la amo con todo mi corazón y en este momento ella 'pertenece' a otro hombre. Siento que si le dijera mis sentimientos o le mostrara un gesto de afecto típico de una pareja, nuestra relación seria manchada. Quiero que Rias tenga sus primeras experiencias conmigo sin tener que preocuparse por las consecuencias que pueden implicar nuestras acciones. Por ello, decidí esperar a que el contrato se rompiera para hacer las cosas bien.

A Rias le pareció una tontería pero decidió respetar mis deseos … o al menos eso pensé en un principio. A la noche misma que tuvimos nuestra conversación, se coló en mi cuarto y desde entonces a empezado a dormir conmigo, desnuda, y obligándome a dormir en calzoncillos.

Esa diablesa quería que perdiera el control, llevo los últimos 3 años aguantando como un campeón pero cada día se me pone más y más difícil, sobretodo porque cada vez esta más bella y a mi me cuesta más mantener mis impulsos en jaque.

Luego estaba Akeno, si bien no sujeta a un compromiso forzado, era la mejor amiga de Rias. No estoy seguro porque no participe en esta conversación pero creo que a decidido esperar a que Rias rompiera el contrato de matrimonio antes de intentar nada conmigo. Creo que estaban de acuerdo en compartir, bastante sorprendente teniendo en cuenta lo posesiva que es Rias, pero yo no me quejo. Aun así, creo que también a estado de acuerdo en tentarme para que pierda el control.

Maldita sea, es maravilloso y muy jodido ser yo.

"¿Onii-chan, ocurre algo?"

Mire hacia abajo sorprendido, estaba tan metido en mi mente que he perdido la noción del tiempo.

"Tranquila imouto, no es nada."

Ni de coña le digo a Koneko que estaba pensando en lo crueles que eran esas dos intentando seducirme. Koneko odiaba a los pervertidos, pero odiaba incluso más a las mujeres que intentaban acercarse a mi. Rias y Akeno eran un excepción y aun así porque se conocían y según ella, sus sentimientos eran genuinos. Pero eso podía cambiar rápidamente si abría la boca …

"No crees que deberías relajarte un poco con tu entrenamiento Naru-kun, realmente te echamos de menos en la cama por las mañanas."

Sonreí con cariño al ver a Akeno hacer un puchero. Era una cara que muy pocas personas habían llegado a ver. En la escuela, Akeno era la perfecta y madura Yamato Nadeshiko, pero en casa, a solas con nosotros, conmigo, dejaba ver su personalidad más infantil, más propia de su edad.

"Lo siento pero no, si aflojo aunque sea un poco, Sai va a tomar la delantera."

"Pff, en serio, no acabo de entender de donde habéis sacado tu y mi primo esa rivalidad."

Me encogí de hombros con indiferencia ante las palabras de Rias.

"Ambos tenemos grandes sueños y somos muy competitivos. El que nos guste pelear contra oponentes fuertes también ayuda a que nos entendamos mejor."

Mi rivalidad con Sairaorg Bael data ya de muchos años, siempre hemos peleado y competido para ver quien de los dos era el más fuerte. Ambos tenemos una buena racha de victorias, cada uno a su nombre aunque hasta ahora, nuestra fuerza siempre a sido bastante igualada por lo que podemos considerar que estamos empatados.

Bueno no es del todo cierto, no he mostrado todos mis trucos, después de todo, soy un ninja, y siempre es bueno tener alguna carta bajo la manga pero estoy casi seguro que Sairaorg tampoco a usado todas sus bazas en nuestras peleas.

"Aun así tomatelo con calma, ni siquiera nosotras te hemos visto luchar con todo y ya de por si eres uno de los diablos más poderosos de nuestra generación."

"Onii-chan es el más fuerte."

Me reí un poco ante las palabras de Rias y Koneko.

"Ya he estado de acuerdo para aplazar un poco mis entrenamientos los fines de semana. No voy a ceder más."

Rias y Akeno hicieron un puchero molestas pero las ignoré. La verdad es que no solo me entrenaba continuamente para seguir el ritmo de Sairaorg, también lo hacia para asegurarme de ganar cuando llegara el momento. Si el contrato de matrimonio de Rias y Raiser llegara a decidirse mediante un [Ranting Game], iba a asegurarme de destrozar a ese yakitori.

Seguí ignorando a las 2 chicas enfurruñadas con una sonrisa en mis labios pero mi expresión cambio a una de curiosidad cuando vi a Rias sonreír inocentemente.

"Es verdad, creo que he encontrado a un posible candidato para nuestro grupo."

Me sorprendí bastante, actualmente no había nadie notable en la escuela que me hubiese llamado la atención.

"¿Quien?"

Rias sonrió burlonamente.

"Ya lo veras."

Esto no me gusta, cuando esta chica tiene esa sonrisa es que una broma esta en marcha, pero no se si voy a ser un espectador o la victima. Por otra parte quizá solo fuera una mentira para fastidiarme.

Solo pude suspirar mientras acababa rápidamente mi almuerzo resignado.

"¿Vamos directamente o nos tomamos nuestro tiempo?"

"Vamos caminando, Yuuto debe estar esperándonos de camino."

Asentí a las palabras de Rias y me fui a mi habitación a por mis cosas junto con las demás. 10 minutos después estábamos paseando de camino a la escuela bajo el cielo azul con el el sol apenas saliendo en el horizonte.

¡Si! El cielo azul, no purpura. Veras, hace 3 años, Rias quiso venir a estudiar al mundo humano porque quería alejarse de toda la atención de la alta sociedad. Siendo la hermana del Maou y la heredera Gremory había muchas expectativas puestas en ella. Yo intenté apoyarla y aligerar su carga pero había poco que pudiera hacer, todos los nobles la veían por lo que era, no por quien era, algo que odiaba profundamente. Fue una de las razones por las que decidió llevarnos con ella a Japón, de vuelta en mi antigua ciudad, Kuoh … la otra era porque como dije, era una Otaku obsesionada con la cultura japonesa.

Los 4 estábamos inscritos en la academia Kuoh, una antigua escuela femenina que se había vuelto mixta ara unos 3 años.

¿Coincidencia? Ojala lo fuera, la verdad es que la escuela se volvió mixta por una razón muy sencilla.

Yo.

Rias quería que estuviéramos juntos en la escuela por lo que uso la influencia de la cámara Gremory para cambiar la escuela para chicas a una escuela mixta. Realmente me sentí muy apreciado en cuanto me enterré aunque no cambia el hecho de que es aterrador la influencia que tiene la familia de Rias.

Seguimos caminando durante unos minutos hasta que vimos a un chico de pelo rubio liso y ojos azules esperando cerca de un cruce. Iba vestido con el típico uniforme de la academia con lazo y todo dándole un aspecto bastante refinado.

"Hey Yuuto."

"Buenos días Yuuto."

"Buenos días, Buchou, Aniki."

Yo sonreí con facilidad pero Rias miro mal al pobre rubio.

"¿Moo, porque llamas a Naruto Aniki pero no puedes llamarme Onee-chan?"

Ya estamos otra vez.

"Pe-pero usted es mi [Rey], no seria correcto."

Rias siguió mirando intensamente a Yuuto unos segundos antes de soltar un resoplido y seguir en dirección a la academia. Vi al pobre chico sudar nervioso pero no hice nada, esta conversación ya era vieja de hace mucho.

Yuuto Kiba, el [Caballero] del grupo Gremory, se unió a la nobleza de Rias a finales del 1er año de escuela. Yuuto tuvo un pasado difícil, parecía ser la norma en nuestro grupo, a pesar de que no soy quien para hablar, a pesar de que he tenido una infancia un tanto solitaria todo fue mejor cuando conocí a Rias. De entre todos los presentes soy el que lo ha tenido 'mas fácil'.

Aun así he conseguido hacer progresos con todos y les he ayudado a seguir adelante a pesar de su duro pasado… bueno, casi todos. También estaba el [Alfil] del grupo pero actualmente estaba indispuesto y era el único con quien no conseguí avanzar para nada. Algo muy frustrante si me lo preguntáis.

Seguimos todos nuestro camino hasta que podíamos ver el portón de entrada a la academia y nos preparamos todos mentalmente para lo que sabíamos que vendría. En el momento en el que pusimos un paso en la academia, todos los estudiantes a nuestro alrededor se volvieron locos.

"¡Kyah es Rias-Onee-sama!"

"¡Akeno-Onee-sama, estas impresionante hoy!"

"Kiba-san es tan guapo."

"Koneko-chan es tan linda."

Esos eran los típicos comentarios y gritos de las mujeres.

Los hombres por otro lado …

"¡Dios que bellezón!

"¡Akeno-sama!"

"¡Kiba bastardo muérete!"

"¡Koneko-chan, nuestra mascota linda!"

Tuve que suprimir el gruñido animal que estaba amenazando por salir de mi boca. Menos mal que la solo había un 10% de hombres entre los estudiantes de la escuela o puede que hubiera matado a alguien hace mucho. Me sacaba de quicio que todos esos babosos estuvieran mirando a mis chicas como si fueran trozos de carne.

Si, mis chicas. A pesar de que no estuviéramos saliendo oficialmente yo las consideraba como mis parejas. ¿Porque no debería? Yo no soportaba ver a ningún chico cerca de ellas y lo mismo les pasaba cuando alguna chica se me acercaba. Solo nos faltaba dar el paso, cosa que haríamos en cuanto el pajarraco estuviera fuera del camino.

Por ultimo, también estaban los comentarios acerca de mi.

"Mira, es Naruto-sama."

"Da un poco de miedo, pero esta tan bueno."

"Tan imponente."

"Mierda, es Uzumaki."

"Con ese bastardo cerca no hay quien se acerque a esas chicas."

"¡Joder! ¡Me esta mirando!"

Suspiré con cansancio. Seguía teniendo el mismo problema que hace años en mi infancia, la gente se sentía intimidada en mi presencia. Aunque al menos ahora sabia el porque.

Las características especiales de mi [Longinus] hacían que tuviera rasgos muy similares a Kurogane. Es decir, comportamiento más animal y sobretodo, mi presencia se sentía más salvaje. Según lo que Beelzebub-sama había podido averiguar, el exceso de poder y mi aura daban la impresión de un lobo alpha. Un lobo alpha jodidamente fuerte. Por suerte, los seres sobrenaturales tenían cierta resistencia ante eso, amenos que soltara voluntariamente mi aura a toda potencia.

Debido a eso tuve algunos problemas durante el primer año, al ser de raza asiática y rubio sumado con mis peculiaridades y físico, todos en la escuela habían asumido que era una especie de delincuente cachas que se teñía el pelo. Muchas personas habían intentado alejar a Rias y Akeno de mi pensando que estaba abusando de ellas o forzándolas. Cuando ambas se negaron, los pocos chicos que había entonces intentaron darme una paliza.

No voy a comentar el numero de idiotas que acabaron en la enfermería.

Debido a ese incidente fui aislado aun más por mis compañeros de clase, por suerte tenia a Rias y Akeno en la escuela por lo que no me importaba mucho lo que los humanos pensaran. Aun así, me molesto mucho el nombre que me dieron, la Bestia de Kuoh.

Solo fue hacia final de año que la cosa mejoró, algunos miembros del club femenino de kendo fueron acosados por un grupo de delincuentes y las chicas estuvieron a punto de ser violadas. Esas chicas tuvieron suerte de que pasaba cerca ese día, les patee el culo a los idiotas y salve a las chicas, no hay mucho más que contar.

Excepto que al día siguiente, la noticia del incidente se había esparcido como un reguero de pólvora y de pronto la gente era mucho más amable conmigo, aunque solo las chicas y los profesores, los chicos seguían odiándome a muerte.

En resumen, desde ese día hasta hoy he pasado de ser conocido como 'La Bestia' a ser conocido como 'el Príncipe Oscuro'.

¿Exactamente que tengo yo de oscuro? ¿Y a que coño viene lo de príncipe? Yo sé que llaman a Yuuto de la misma forma porque actúa como un caballero refinado y todo eso pero yo no soy alguien muy formal o refinado a menos que la situación lo requiera … BAH! Da igual, no quiero comerme el coco con estas tonterías.

Cada mañana era siempre igual, en cuando entrabamos en la academia enseguida atraíamos la atención de todo el mundo. Eramos un grupo bastante singular y no lo digo porque todos fuéramos demonios.

Primero estaba Koneko, una chica de 15 años que media 138 cm de pelo blanco y ojos dorados, la definición gráfica de una loli.

Luego estaba Yuuto, un chico rubio de ojos azules que media 173 cm con una sonrisa amable y un comportamiento ejemplar, un príncipe para todas las chicas de la escuela.

Seguido de Akeno, una impresionante Yamato Nadeshiko de pelo negro y ojos violeta de 168 cm con el mayor par de pechos de toda la escuela.

Sin olvidar claro esta a Rias, una pelirroja de ojos azules de 172cm con un cuerpo digno de una diosa, una de las 2 grandes Onee-sama de Kuoh junto a Akeno y también la Buchou del club de Ocultismo.

Por ultimo, estaba yo, el mastodonte de 185cm con unas pintas de delincuente y con los músculos resaltados por debajo de mi ropa, el tipo que no querías cruzar temiéndote una paliza, el Guardián de Kuoh (para las chicas), el Perro Guardián (para los chicos) y el Fuku-Buchou del club de Ocultismo.

Si, era imposible no vernos venir.

En fin, mejor a ir a clase antes de que Sona nos cruja por llegar tarde.

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El día pasó con bastante rapidez a pesar de que las clases en su mayoría eran realmente aburridas. Rias, Akeno y yo estábamos en este momento en la sede del club de ocultismo situado en el antiguo edificio de la escuela.

Estábamos en una habitación bastante grande, de estilo gótico con 2 sofás y 2 sillones alrededor de una mesa de café cuadrada, algunos muebles como estanterías y comidas estaban repartidas por los lados de la sala y al fondo del todo estaba una mesa con una silla elegante. La cosa que mas destacaba en la sala era la ducha con cortinas situada en una esquina.

Akeno estaba preparando té mientras que Rias estaba sentada en uno de los sofás mirando un tablero de ajedrez con varias piezas dispuestas. Ambas chicas habían estado jugando una partida con Yuuto sentado no muy lejos mirando en juego, por mi parte, estaba sentado en el despacho ordenando unos documentos para Rias. Ser un [Rey] conllevaba mucho trabajo y no me importaba aligerar la carga de Rias, sobretodo porque luego tendría que mirar y encargarse unos documentos para la cámara Gremory.

Podría usar mis clones y acabar rápidamente con el problema pero la verdad es que para entonces ya no tendría nada que hacer. Aun quedaban unas horas para que empezáramos ha hacer nuestros contratos y quería mantenerme ocupado.

"Jaque Mate."

Levante la vista de los papeles un momento para ver el resultado, parecía que Rias había ganado otra vez.

"Ara, parece que he vuelto a perder."

Rias se levanto y se fue hacia una ventana mientras yo seguía con mi trabajo.

Espera un momento.

Había algo que faltaba. Mire por la habitación y por fin me dir cuenta del problema.

"¿Donde esta Koneko?

Rias me miro con una sonrisa.

"La he mandado para hacer un encargo."

Curioso, cerré mis ojos y me centre en mis capacidades de detección, reuní la energía natural a mi alrededor y la absorbí amplificando mis facultades.

Podía sentir la presencia de varios alumnos en toda la academia y incluso en un buen trozo de la ciudad. Buscando durante varios minutos por fin encontré la firma del chakra de Koneko, se estaba dirigiendo hacia aquí pero también sentí como alguien se acercaba hacia el edificio.

Abrí los ojos y me levante antes de ir hacia Rias y colocarme a su lado. La pelirroja me miro curiosa.

"¿Naruto-kun?"

"Koneko, se esta acercando."

Rias se sorprendió y miro por la ventana.

No tardamos mucho en ver a alguien, ambos lo reconocimos enseguida. Era un chico de pelo marrón atado en una cola de caballo baja, físico delgado y llevaba el uniforme de Kuoh solo que sin el lazo y con una camiseta roja debajo de la camisa blanca. Era alguien muy conocido, y no en el buen sentido.

Hyodo Issei, el líder del Trio-pervertido y el chico más odiado de toda la academia.

Parecía cansado como si hubiera estado corriendo un maratón (o huyendo de alguna chica lo mas probable).

Ambos observamos como el chico se recuperaba poco a poco apoyándose en un árbol, pero en mi caso también pude entrever una pequeña mata de pelo blanco entre los arboles que se le perdió a Rias. Podia casi oir como los engranajes en mi cabeza empezaban a girar furiosamente mientras recordaba la conversación que tuve con Rias esta mañana.

Gire mi cabeza poco a poco y mire casi sin poder creérmelo a la chica situada a mi lado.

"Rias..."

"¿Si Naruto-kun?"

"¿En serio?"

"¿En serio que?"

"El pervertido, en nuestro grupo."

Rias me miro sonriendo.

"¿Como lo has sabido?"

"Koneko, en los arboles."

Para enfatizar mis palabras señale con el dedo a mi Imouto que estaba en estos momentos vigilando al pervertido con una cara plana.

"Bueno, solo lo estoy considerando, he podido sentir un [Sacred Gear] en el chico."

Suspiré, no es que tuviera nada contra el chico … bueno, no me molesta que sea un pervertido, por lo que sé Jiraya el Sannin fue el mayor pervertido de la historia universal pero en el fondo fue un gran hombre y una increíble persona. Lo que me molesta es que mire con ojos pervertidos a Rias, Akeno y Koneko, eso si que me molesta.

"¿Su [Sacred Gear] vale la pena?"

Rias se encogió de hombros.

"No lo sé."

"…"

No pude contener el suspiro exasperado que salio de entre mis labios Vale, osea que esta considerando como candidato al mayor pervertido de la academia sin tener en cuenta su potencial. Creo que ya veo cual es el problemas.

"¿Es por los documentos que te mostré hace unos momentos?"

Vi a Rias tensarse y hacer una mueca antes de mirar de nuevo por la ventana. Volví mi mirada de nuevo y vi que Hyodo se había ido.

"¿Cuanto hace que los has estado recibiendo?"

Rias se quedo en silencio unos segundos antes de mirarme de reojo con una expresión triste.

"Varios meses … siempre estaba atenta a cada envió para que no te dieras cuenta."

Suspiré de nuevo antes de cogerle la mano y girarla de cara a mi.

"¿Porque no me lo dijiste?"

Rias bajo la cabeza.

"Porque no quería que te enfadaras, sé muy bien lo mucho que te enfurece mi situación."

Pues claro que me enfurece, el puto Yakitori a estado intentando acelerar el contrato de compromiso y tener la boda incluso antes de que acabara el instituto. Pero también era algo conveniente para nosotros.

"¿Porque no propusiste un [Ranting Game], si ganábamos podrías haberte librado del contrato antes de lo previsto?"

Sentí como Rias me estrechaba la mano con fuerza.

"Porque … tenia miedo … si llegáramos a perder …"

No deje que continuara, simplemente la abracé con fuerza y sentí como Rias se acurrucaba entre mis brazos con la cabeza sobre mi pecho. Me daba igual que Akeno y Yuuto nos estuvieran mirando.

Nos quedamos así durante un buen rato mientras yo acariciaba su espalda.

"Preferiste esperar y reclutar a mas gente antes de intentarlo."

Rias asintió con la cabeza. No me sentía ofendido por el hecho de que pensara que podría perder, podía entenderlo, literalmente su futuro iba a decidirse en un solo partido y la derrota no era una opción. Era mejor ser precavido y obtener el máximo potencial de combate y un poderoso usuario [Sacred Gear] podría hacer una diferencia entre la victoria y la derrota.

Me separe ligeramente, manteniendola aun en mis brazos y levante su mentón con mis mi mano derecha.

"Te prometí que te liberaría de ese compromiso y yo nunca rompo una promesa. Ademas, no voy a dejar la mujer que amo en manos de un mujeriego de mierda."

Vi como poco a poco la expresión de Rias se suavizaba y empezó a sonreír y luego volvió a abrazarme con fuerza.

"Gracias Naruto-kun."

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Parece que ha llegado el momento culminante. O eso pensé en mi mente. Casi no podía creerme la suerte que hemos tenido.

El mismo día que tuve esa conversación con Rias, 2 horas más tarde Koneko volvió informándonos que un ángel caído había entrado en contacto con Hyodo disfrazada de estudiante. La chica llamada Amano Yuma había invitado al chico a salir y tenían planeado salir en una cita el sábado.

El hecho de que un ángel caído se hubiera infiltrado en territorio Diablo de una manera tan flagrante y que se hubiera interesado específicamente en Hyodo disparo las alarmas inmediatamente en nuestras cabezas. Solo había dos posibilidades, o bien la tal Yuma quería reclutarlo en su facción o bien la mas probable, quería matarlo.

Rias en un primer momento quería dejarlo morir para luego reencarnarlo en un Diablo, de esa forma estaría en deuda con nosotros. Yo me opuse a la idea, si realmente iba a unirse al grupo, no podríamos ocultar para siempre el hecho de que literalmente lo dejamos morir para unirse a nuestra facción. Yo quise rescatarlo pero Rias se opuso en un primer momento alegando que si interveníamos podríamos causar una guerra.

En mi opinión, en el momento en el que entraron en nuestro territorio fue el momento en el que nos declararon la guerra pero no exprese mi opinión en voz alta. Aun así la principal preocupación era que alguien lograra descubrir nuestra intervención por lo que llegue a un plan.

Me pase la mayor parte de mi sábado siguiendo a la pareja mientras iban en su cita, use mi habilidad en senjutsu para camuflar mi presencia para no ser detectado y me mantuve oculto entre la multitud o siguiéndolos desde los tejados.

Ahora eran las 21h00 y la pareja había llegado a un parque, estaban delante de una fuente y parecía que estaban en medio de una charla. Pude sentir como la ángel caída coloco una barrera alrededor del parque por lo que no debería tardar mucho en actuar.

Estaba escondido tras unos arboles observando la escena preparado para actuar. Mire hacia abajo, para ser específicos, en mi sombra.

"Te lo encargo amigo."

Cualquiera me habría tomado por loco si me hubieran visto, pero habrían cambiado rápidamente de idea si hubieran visto los dos ojos rojos que aparecieron en medio de mi sombra antes de desaparecer rápidamente.

Volví a centrar mi atención en la pareja y vi que Yuma se estaba inclinando ligeramente mostrando su escote.

"¿Ne Issei, puedo pedirte un favor?"

"¡Claro, lo que sea!"

Podía ver literalmente el vapor saliendo por su nariz, no había que ser un genio para imaginarse lo que estaba pasando por la cabeza del pervertido.

"¿Morirías por mi?"

Joder que contundente la chica, Hyodo se a quedado congelado.

"¿Disculpa, podrías repetirlo?"

"¿Que si morirías por mi?"

La chica empezó a brillar con una intensa luz purpura antes de que su ropa desapareciera de repente.

"¡Oppai!"

¡Idiota, en una situación así lo lógico seria correr no quedarte mirando sus tetas!

Yuma empezó a crecer físicamente, adoptando un físico más maduro, mas sensual y sobretodo menos inocente. Cuando dejo de brillar, la ángel caído tenia sus alas desplegadas y estaba vestida con un tipo de bikini de cuero negro que tapaba unicamente sus partes intimas ademas de las medias y guantes de cuero largo del mismo color.

Vi como hizo aparecer una lanza de luz en sus manos y se disponía a lanzarla hacia Hyodo. Pero por desgracia para ella, mi buen amigo la interrumpió. La chica fue golpeada por un proyectil de color negro masivo que la mando a volar hacia la fuente, destrozándola por completo.

Yuma se levantó del suelo con dificultad, un pequeño rastro de sangre saliendo de sus labios. Levantó la vista furiosa en un primer momento hasta que vio lo que la había golpeada y entonces pude ver fácilmente el terror en sus ojos.

No podía culpar la, Kurogane había crecido mucho en los últimos años, mi fiel compañero de batalla era ahora un mastodonte de puro musculo y fuerza que media 1m40 a 4 patas con el pelaje negro y los ojos rojos como rubís sangrientos.

Kuro soltó un profundo y gutural gruñido que hizo estremecerse a la chica en el suelo.

"¡A-a-alejate!"

Yuma intentó lanzar varias lanzas de luz a mi compañero mientras se acercaba a ella, algo bastante inútil, Kuro simplemente las destrozo con sus colmillos con facilidad aterrando aun más al ángel caído.

Por un momento temí que Yuma estaría paralizada por el miedo y no podría huir pero por suerte, vi como la chica se levantaba y salio volando a toda velocidad como si la persiguiera el Diablo. Kuro no se molestó en perseguirla, estaba casi seguro al igual que yo que la chica estaba demasiado asustada como para mirar hacia atrás y comprobar si la estaban persiguiendo aun.

Parecía que él plan había funcionado, Hyodo seguía vivo, la ángel caído había huido y todo eso sin saber que era todo obra de un diablo.

Kuro dejo de gruñir y se dio la vuelta antes de dirigirse hacia donde estaba pero entonces se paro en seco mirando en un lugar.

¿Que pasa? Gire mi cabeza hacia donde estaba mirando mi amigo y me quede flipando.

Hyodo seguía hay, plantado como un pino mientras seguía mirando el lugar donde había salido volando Yuma.

¡¿Es que ese idiota no tiene ningún instinto de preservación?! Ahora empezaba a cuestionarme la decisión de Rias para dejarle unirse al grupo.

"Kuro espantalo."

"Si maestro."

Oí como Kuro empezó a gruñir sacando al pervertido de su trance, fue entonces cuando soltó un grito agudo asustado antes de salir corriendo.

Suspiré cansado, esperaba que el chico valiera todas las molestias que me había tomado con él.