Lo disfruté haciendolo (el fic mal pensados) espero les guste.
La felicidad es una palabra que la mayoría de las personas mal entienden.
La mayoría cree que es un lugar a donde llegar, donde estar, donde permanecer, donde desaparecer.
Pero no es así.
La felicidad es ese lapso de tiempo en donde no recuerdas lo que es dolor ni sufrimiento. En donde eres pleno y sientes tu vientre flotar y tus huesos brillar.
Sientes tu alma pegándose a tu piel y aflorar por los poros.
Es casi como volverse luz.
Lapislázuli se sentía así, se sentía una centella mientras entre las nubes se dirigía con rumbo a ese viejo templo, que en realidad no quería ver; pero era el lugar más alejado y privado para poder decir la verdad desnuda al chico que sonreía en sus espaldas. Decirle que lo amaba por encima de astros, planetas y el tiempo mismo. Ese era el plan.
-Que tonterías pienso- pensó mientras en vilo se dejaba caer en picada para tocar el mar y hacer pequeñas olas que a él le divertían. Y ella reía. Y él también.
Podría hacer eso para toda la vida.
-¿Te diviertes Steven?- preguntó la azul.
-¡Bromeas! ¡Esto es fantástico!- exclamó el chico lleno de adrenalina.
Ella sonrió y le nació la urgente necesidad de besarlo, como hacía tan poco bajo la luz de la luna.
-Él no sabe de eso- pensó amargamente.
Planeó un poco más sobre el agua azul oscuro. Un haz de luz partía la inmensidad del océano nocturno derivado de la potente luna que les acompañaba. Testigo de las emociones de Lázuli.
-Será mejor que te agarres- le dijo la azul volteándolo a ver con una sonrisa más que traviesa.
-Que vas a haceeeeeer…..!- exclamó Steven terminando en una leve grito. Lapis se estaba elevando de golpe y con mucha fuerza. Steven se agarró fuerte a su cuello con temor a caer y ella sonrió aún más. Eso era felicidad.
-Te sugiero que también uses las piernas porque voy a acelerar- gritó.
Steven parpadeo un par de veces y luego trenzó las piernas sobre el plano vientre de la dama azul.
Ella sonrió y tomó aún más velocidad ascendente.
De lejos, solo se veía una línea de luz azul que subía lentamente, a punto de alcanzar las nubes.
-¡Mira mamá una estrella fugaz! ¡Y es azul!- dijo una niña desde un pueblo en algún lugar.
-Pídele un deseo hija- dijo la madre condescendiente.
-Deseo… que a Mora Azul de Amigos Llorones le haga caso su crush – y la niña junta sus manos pidiendo a la estrella fugaz.
La madre se le quedo viendo.
-¿Dónde aprendiste la palabra "crush"?-
-En internet- y sonrió mostrando un par de dientes chimuelos en la parte frontal.
Lázuli brillaba, sentía al chico pegado a su espalda y a ella le emocionaba.
Entonces cruzó las nubes y se fue deteniendo poco a poco.
Steven tenía los ojos cerrados por el viento, así que cuando sintió la calma del aire a su alrededor, fue abriéndolos con lentitud.
Y se encontró de pronto frente a una enorme y hermosa luna que lo dominaba todo en el horizonte, se lograban distinguir varios de los cráteres más grandes mientras, como si le hicieran de base, un acolchado banco de nubes formaba una alfombra irreal.
-Es hermoso- mencionó el chico con lentitud.
-Sí que lo es, pero todo es mejor si una está acompañada- y lo volteo a ver sonriéndole.
El sintió una emoción en el pecho y su respiración se tensó.
¿Qué le pasaba?
Luego, como esas traiciones que la mente nos juega, se le vino de pronto el beso con Connie, y su sonrisa menguó.
Lapis lo notó y tuvo un presentimiento de qué pasaba con Steven, así que se elevó un poco más, lentamente, como lo hace una montaña rusa justo antes de dejarse caer.
Y lo logró, sacó al chico de sus pensamientos.
-Lapis que vas a haceeeer!- y Lapis hizo un giro hacia atrás para volver a lanzarse en picado hacía abajo con fuerza
Steven se aferraba a ella.
Luego y sin bajar velocidad, la azul volvió a elevarse para hacer otra pirueta hacía atrás.
Steven reía emocionado, y ella era inmensamente feliz.
Entonces, sin poder resistirlo más, se elevó nuevamente, alto, como si fuera a dar una gran voltereta más y al llegar al punto donde gira hacía atrás, giro sobre si misma deshaciéndose de los brazos y piernas de Steven dejándolo simplemente libre en el espacio, mientras ella seguía sola en la pirueta.
Steven no supo que pasó pero sintió la ingravidez y tuvo miedo en la caída libre.
¿Por qué Lapis la había soltado?
Steven podía flotar, pero así de súbito y con el miedo agolpado, simplemente cayó.
Solo algunos metros.
Abajo lo esperaba ella, con los brazos abiertos, lo había dejado caer toda la vuelta para esperarlo justo en la parte de debajo de la vuelta.
Steven cayó en sus brazos y ella lo estrechó.
Ambos se rieron.
-¿Creíste que te iba a dejar caer? Jajaja-
-jaja ¡Sabía que me atraparías!- dijo él entre risas.
Y ambos rieron. Ella lo abrazó fuerte, y él no soporto y la pegó a sí. Le gustaba lo que sus manos tocaban. Su espalda suave, su cintura estrecha. Sus delicados pies. Amaba sus pies.
Y ambos sintieron una emoción cuando se separaron quedando inesperadamente cerca.
-Lapislázuli…es muy linda- pensó de pronto un Steven que comenzaba a ver a su amiga gema, quizá, con otros ojos.
Lejos de allí y caminando sobre la arena de la playa de Beach City, una pensativa fusión caminaba hacia el templo.
-Es verdad que Lapis ha sufrido como ninguna. Estar encerrada tanto tiempo podría destruir la mente de cualquier gema. 5000 años- Se repetía la cifra constantemente.
Luego de súbito se detuvo frente a la escalera de la casa sin subirla.
-Lázuli al ser liberada huyó como un animal asustado, y se defendió como tal. Casi nos mata -murmuró llevándose una mano a la boca en señal de pensamiento ansioso.
-Luego fue prisionera en Homeworld. Luego prisionera con Jasper. Luego vino la etapa del granero donde se mostraba totalmente apática con todos menos con…
Con Steven.-
-Es como un gato golpeado y maltratado por la gente por años y que desarrolla defensa instintiva. Hasta que llega alguien y le ofrece cariño; al principio huye y se defiende pero poco a poco, al darse cuenta de que el ser que le salva es en verdad, pero de verdad puro cariño; se derrite en él. Se entrega totalmente.-
Garnet se llevó ambas manos al puente de su nariz como apoyándose en ellas, señalando un pesar.
-Lapis es dependiente emocional de Steven, pero a un nivel descomunal- dijo.
-Voy a ir a verlos. Prometo no intervenir pero necesito ver que todo esté bien. ¿Dónde era que dijo Steven que la llevó aquella ocasión?…mmm…¿Dónde diablos era?-
La gema hacía un esfuerzo, pero simplemente no se acordaba.
-Yo sé dónde es- dijo de pronto una voz.
-Connie- exclamó Garnet – ¿Qué haces aquí?, si no está Steven-
-Yo…- y la chica se agarró un brazo con algo de nerviosismo y pesar.
La gema escarlata entendió lo que la niña pasaba: Estaba celosa y a la vez triste. El chico que le gusta había salido con otra y ella no podía hacer nada.
-Entiendo. No preguntaré más. ¿Dime dónde fueron?-
-Solo si me llevas- contestó de inmediato la morena.
Hubo dos segundos de silencio.
-¡¿Estas bromeando?! ¡No voy a ser partícipe de una escena de telenovela mexicana!-
-¡¿Tú crees que yo quiero que Steven me considere una novia psicópata que lo sigue donde vaya?!-
-y…no es eso lo que quieres hacer- dijo Garnet con tono irónico.
-Si pero, jamás intervendría, así los viera…dándose un beso. Si lo llegó a hacer perdería mucho. Steven no confiaría más en mi-
Garnet sintió cierta lástima por la niña. Podía ser astuta pero era una jovencita realmente.
-¿Y entonces por qué quieres ir?- dijo Garnet ya más condescendiente.
-Realmente, para saber dónde estoy parada –Connie miraba triste al suelo- Si soy su amiga, su novia o no sé. Sí ellos llegasen a tener un momento romántico, sabré que estoy casi fuera y…veré si continuó en esto o no.-
-Yo no creo que estés fuera- dijo una tercera voz desde las escaleras.
-¡Perla!- exclamaron al unísono Connie y Garnet.
-Yo tampoco- y salió por la puerta Amatista. Ambas gemas empezaron a caminar rumbo a la morena y la escarlata.
-Sinceramente creo que Steven te quiere- dijo Perla- le he visto como pone los ojos cuando te mira de lejos. Oh Dios, quizá no debí decir eso.-
-Es verdad- afirmó Amatista- él tiene una foto tuya en su librero, no de Kiki o de Sadie…o de Lapis.
Connio abrió los ojos sorprendida. Garnet se acomodó los lentes.
-¿Como saben lo de Lapis?-
-Ay Garnet, tú lo mencionaste en voz alta antes de que llegará Connie, deberías hacer algo con esos monólogos tuyos, la gente puede enterarse de cosas que no deban- dijo Perla haciendo un ademán con su mano y cerrando los ojos de forma orgullosa.
-Bueno, ¿Y a qué hora nos vamos?- dijo Amatista mientras hacían una bomba con un chicle de uva.
-¡Ustedes no van a ir!- dijo Garnet.
-Es verdad, no deben ir- dijo Connie.
-Y tú tampoco vienes- le dijo la rojinegra a la morena.
-Pero…pero sin mí no sabes donde es- exclamó Connie.
-Je, je, je…ya sé dónde es. Y discúlpame Connie, pero no puede dejar que te hagas daño de esa forma-
Entonces Gante hizo a ir hacia la puerta a toda velocidad.
-Ah no, no te irás.- Y Amatista le agarró del tobillo con su látigo.
-Llévameee quiero saber en que acaba esto- exclamó la morada.
Garnet giró rápidamente y dio una fuerte patada al aire que por efecto del látigo lanzó a Amatista hacia arriba muchos metros.
-¡El equipo Amatista ha sido vencido otra vez!- gritó la gema mientras se elevaba (exagerando realmente pues solo se elevó unos 15 metros)
Garnet no perdió tiempo y entró a la casa dispuesta a llegar al portal. Perla intento atraparla pero se le escabulló. La rojinegra llegó al portal y con un zumbido, se fue.
-¡Demonios!- exclamó Perla.
-Parece que no veremos qué pasa al final- dijo Amatista tallándose la cabeza por la caída.
De pronto ambas vieron a Connie en la entrada de la casa, seria.
-Sé cómo podemos llegar- dijo.
Perdidos estaban en sus miradas que parecía que el tiempo se había detenido.
Seguían abrazados en el cielo mientras Lapis, giraba lentamente en su eje, como un hermoso juguete de porcelana. Deseando estar así por siempre.
-Lapis- dijo por fin el chico- ¿Qué me querías decir?-
Lapis salió de su trance y la realidad la envolvió.
-Ah, sí. Ya estamos sobre el templo del agua- y comenzó a descender lentamente.
Una vez que se acercaron al suelo de aquel templo Lapis depositó suavemente al chico, resbalando sus manos que lo tomaban de la cintura por sus brazos hasta llegar a sus manos.
Steven sentía ese tacto, había algo que era muy diferente en la ninfa de agua. Le electrizaba su toque y le nacían deseos de volverla a abrazar.
-Bien- dijo Steven mientras veía de nuevo las ruinas de ese viejo templo- ¿Qué es lo que tienes que mostrarme? ¿Encontraste algo interesante aquí?-
Lapis se moría de nervios, no sabía por dónde empezar. En las series y novelas veía que la gente se ponía nerviosa en este tipo de situación, pero ahora que lo sentía, era terriblemente penoso.
Steven caminó un poco de aquí para allá, luego notó el silencio de su amiga y la volteó a ver. La encontró sonrojada y con la cabeza gacha, agarrándose ligeramente la falda.
Se acercó a ella con cierta prisa.
-Lapis, ¿te pasa algo?-
Él le tomo la mano.
Ella se estremeció un poco.
-Steven- dijo por fin- tú…¿me quieres?- dijo sin levantar la mirada.
-Claro que te quiero. Mucho- dijo él acariciando sus dedos.
-Yo… quiero pasar tiempo contigo…- mencionó con nerviosismo la azul.
-Y lo pasaremos yo…-
-Mucho Steven, quiero pasar mucho tiempo contigo- avanzó Lázuli interrumpiendo a Steven aún sin verle.
El chico se hacía algunas ideas. Él tenía planeado pasar mucho tiempo con Lapis; pero no parecía ser exactamente a lo que la gema se refería.
-Yo siempre estaré a tu lado- le dijo él.
Ella se emocionó por un instante, como una lámpara que brilla al máximo antes de apagarse.
-A mi lado, ¿Cómo con todas? ¿Cómo con Perla, Amatista y Garnet?-
Y Steven se vio sin salida. Era obvio que Lapis tenía algo. Era posible que estuviera enamorada de él y entonces ¿él? ¿Qué sentía?
-No, yo…- comenzaba a decir Steven cuando la gema de agua llevó una rodilla al suelo para quedar a la altura del chico y lo abrazó- Lo pegó a ella y coloco su cabeza en el hombro de él.
Steven podía sentir el cuerpo y calor de la dama azul y le devolvió el abrazo. Le gustaba Lázuli, para que mentir.
-Connie- le dijo la culpa.
-Steven, eres todo para mí- le dijo casi al oído- Estoy viva por ti y el tiempo en que no estas se vuelve eterno.
Lo separó un poco para verlo a la cara colocando sus manos en las mejillas de él con sus dedos ligeramente en sus cabellos.
-Lo que quiero decirte es que no hay nadie en el mundo ¡ni en este universo! que te…-
-¡Cuidado!- gritó el chico brincando sobre Lapis para llevarla al suelo buscando cubrirla con su pequeño cuerpo. En ese momento invoco un escudo que los protegió a ambos.
Desde fuera, tres enormes gemas habían brincado sobre ellos. Una de ellas no tenía cabeza y tenía dos enormes brazos con los que golpeaba el escudo y un tercero más pequeño en la espalda que colgaba inerte. Otra de las gemas era todo boca e intentaba morder el escudo; la tercera gema, era delgada pero con hombros anchos y daba de poderosos cabezazos.
-No puede ser…-se dijo la azul- Steven sostén el escudo los voy a eliminar.
Lapis se concentró y levantó una gran mano de agua que dejo caer poderosamente eliminando a dos de las tres de las gemas.
Quedo las de los brazos.
Steven levantó el escudo colocándolo frente a la última gema corrupta y Lapis dirigió la mano de agua hacia ese ser.
Sin embargo, por detrás una gema corrupta recién salida del mar enredó un tentáculo en un tobillo del joven y lo jaló. Steven perdió la concentración y el escudo desapareció mientras era arrastrado mar adentro.
-¡Steven!-. Gritó Lapis dejando de controlar guiando la mano de agua para detener la gema que se llevaba al joven cuarzo.
Pero ella se quedó sin defensa y la gema de los brazos poderosos dirigió un potente puñetazo al centro de su cuerpo.
-¡NOOOOO!- Gritó Steven cortando el tentáculo con un escudo que invoco rápidamente. Pero estaba lejos, no llegaría.
-¡Lapis no!- gritó el joven.
De pronto, un visaje rojinegro impacto a la gema corrupta haciéndola estallar.
-¡Garnet!- exclamaron al unísono Lapis y Steven.
-Y si, pasaba por el lugar-
De pronto tres gemas corruptas salieron del agua y se fueron sobre la escarlata, quien con las defensas abajo ya no alcanzaba a cubrirse.
Sin embargo, las gemas solo explotaron y cayeron al suelo. Cuando el polvo se disipó. Estaban Perla, Amatista, León …y Connie.
Una vez que todos estuvieron un poco relajados, Lapis se dirigió a la comitiva que de pronto se había presentado.
-Antes que nada, quiero agradecerles que nos hayan ayudado. Sin ustedes, no sé qué hubiera pasado- les dijo amablemente Lapis.
-No hay de que- Dijo Perla.
-Para que están los amigos- dijo Amatista.
-Sí, no fue nada- dijo Connie.
-Sí, no fue nada de nada- dijo Peridot con una enorme sonrisa.
Todos la voltearon a ver.
-¿Y tu exactamente qué hiciste?- pregunto Perla con cierta molestia.
-Yo era el ojo en el cielo. Si algo más sucediera, yo entraba. Tantas gemas reunidas en un solo lugar, como acaba de ocurrir, a veces atraen a las corruptas ¿No sabían?-
Peridot continuó.
-Pero solo hubo gemas corruptas para que ustedes se lucieran y ¿pues qué querían? ¿Qué me quedara tras el pilar como todas ustedes estaban antes de que esto pasara?-
Y todas se tensaron. Las gemas corruptas habían llegado POR SU CULPA.
Lapis también se dio cuenta.
-Y ahora- comentó Lapis poniéndose un tanto seria- ¿qué hacían ustedes por aquí?-
-Haaaa… exclamaron todas (incluyendo a Garnet)
Garnet suspiro profundamente y dijo.
-La verdad, yo vine a ver que todo estuviera bien con ustedes-
-Entiendo, tienes tu visión de futuro ¿verdad?- dijo Lapis.
Garnet asintió.
-Y no viste que esto pasaría-
-No, no, no…bueno si, pero era remoto- y agachó un poco la mirada.
-y tu Perla ¿Qué hacías aquí?- preguntó la azul.
-Yooo…no me quise quedar a cuidar a Amatista- respondió la blanca señalando a la morada.
-¿y por qué Amatista está aquí?- siguió Lázuli.
-aaaammm…yoonoooo no me quise quedar con el León, no me hace caso-
-¿Y por qué el león está aquí?-
-Por que vino con Connie- respondió Amatista
-Y por qué Connie está aquí-
Y se hizo el silencio.
-Yo…estaba…aburrida y… ¿salí a dar una vuelta?-
Otro silencio.
-¿Pero que mentira más mala?- exclamó Peridot con cierta risa.
-La de Perla no fue mejor- respondió Connie
-¡Más respeto a tu maestra señorita!- exclamó la blanca tratando de distraer la atención.
-¡por lo menos lo mío fue verdad!- gritó Amatista.
Cabe mencionar que Steven no sabía que había pasado ni como es que la caballería había sido tan eficientemente rápida ni nada de nada.
Por otro lado Lapis de pronto sintió furia. Habían arruinado su momento. Ellas y las gemas corruptas. Si, les agradecía haberles salvado, pero no hubiera habido ataque si ellas no hubieran estado allí en primer lugar.
Nada le salía bien, nada. Todo mal, justo cuando le iba a decir sus sentimientos a Steven.
-Todo mal…todo salió mal-murmuraba mientras su ira aumentaba. Pero luego fue tristeza junto con resignación.
Steven se dio cuenta de que la gema azul estaba afectada y se acercó a ella.
-¿Lapis?- preguntó.
Al oír la voz de él supo que algo tenía que hacer.
Levanto los brazos en cruz mientras comenzaba a brillar. Su cabello comenzó a ondear.
Todas la voltearon a ver, sabían que cuando el cabello de Lapis se mueve es porque algo duro podría pasar.
-Lapis…no cometas una tontería- dijo Peridot.
Lapis brillaba cada vez más solo dejando visible su rostro, fue cuando se oyó su voz profunda.
-Peridot, ¿Qué fue lo que me dijiste que hiciera si todo salía mal?-
-Oh, yo dije que te…¡ESPERA QUE VAS A HACER!-
Entonces el brillo se disipó en pequeñas mariposas de luz que dejaban una estela de polvo brillante hasta desaparecer en la nada.
Cuando la luz cesó, estaba una Lapis tan solo en una hermosa ropa interior blanca, con olanes en las orillas en la parte de la panty y el brasier, dichas prendas eran semitransparentes con caprichosos diseños que daban apariencia de flores. Se alcanzaba a ver parte de la piel azul debajo de ellos.
En la zona de la panty, solo era de blanco total en la parte que cubre la intimidad de la ninfa, lo demás era transparente con los mismos diseños del brasier; en la parte de su trasero (este dato no tengo por qué dárselos ya que las gemas están de frente pero es para que tengan una experiencia 3D) igual la tela era uniforme de color blanco, pero en los lados volvía a ser transparente.
Los pequeños pezones azul oscuro se dejaban entrever en la zona del pecho.
La gema azul aún tenía los ojos cerrados y los brazos extendidos en total calma.
Las gemas y humanos se habían quedado sin habla. Simplemente no sabían que decir.
Garnet se esforzaba por hablar pero la situación era tan fuera de lugar que se encontraba extraviada. En algún lugar en su revuelta mente encontró su voz.
-Ah…ah…por qué…¡¿Por qué te quitaste el vestido?!-
-Peridot me dijo que si todo salía mal me quitara el vestido. Y definitivamente TODO salió mal-
-¡Era una broma, tonta! ¡Ahora la máquina de guerra me va a matar por ser una mala influencia!- exclamó la verde con cierto miedo.
-¡Por estas cosas te dije que no te metieras!- le dijo Garnet a Peridot.
-¡Esto no hubiera pasado si ustedes no hubieran llegado!- respondió la verde.
-Tiene mucho más curvas que tu Perla- Le dijo Amatista venenosamente a la blanca.
-Y tú más que ella y eso no te hace más bonita- dijo poniéndose los lentes la blanca (figurativamente)
Solo Connie no decía nada. Ella estaba más alejada de Lázuli que las gemas. Desde allí movía los labios de un lado para otro mientras su mente trabajaba.
-Diablos…¡Diablos!- pensaba. Y es que ella no solos veía a la ninfa de agua. Veía a Steven.
El chico por más que quería no podía quitar la vista de aquel ángel azul.
Sus pies delicados apenas tocaban el suelo, sus uñas encajaban como si fuera hechas a mano.
Sus tobillos no eran ni gruesos como los de Amatista, ni delgados como los de Perla, eran de un declive perfecto. Sus rodillas sin imperfecciones, sus piernas que ahora añoraba tener encima como cuando durmieron en el contenedor de agua. ¡Que afortunado fue al tenerlas así!
Sus caderas y esa prenda interior que hacia su corazón adolescente bombear sangre más de lo normal. A lugares no adecuados.
Su perfecto abdomen plano y azul, su brasier…no podía quitar sus ojos tampoco de aquellos montículos coronados por un traslucido punto un tanto más azul que el resto de la piel de Lapislázuli.
Ella se dio cuenta que Steven la miraba como nunca lo había hecho. Con algo que ella no supo nombrar pero el resto de las gemas (y humana) sí.
Con deseo.
-Ok el show se acabó, Lapis por favor ponte el vestido o matarás de un infarto al mirón este y JAMAS vuelvas a quitártelo así de súbito por favor- exclamó Garnet mientras le tapaba los ojos a un inmóvil Steven.
Lazuli salió del estupor que le causaba que Steven la mirara de esa forma y reapareció e un brillo su vestimenta, tenía un tenue sonrojo en sus mejillas.
Garnet agarró a Steven de la camiseta como un gato.
-¡Nos vamos! Connie tu regresa a tu casa en Leon, si pudiste venir puedes retirarte-
La morena asintió.
Garnet le dijo casi murmurando a Steven-Tu y yo vamos a hablar de abejas y flores-
-Claro Garnet, ¿Qué quieres saber?-
La dama roja desapareció los lentes y lo miro con bastante enojo.
-Garnet, mi padre me dio "la charla" hace casi un año. Pero si quieres que escuche tu versión está bien-
La roja no dijo más. Se encargó de que Perla y Amatista estuvieran con ella en el portal y se marchó no sin antes mirar directamente a Peridot.
La verde entendió la indirecta.
-Lapis, yo igual me voy. Nos vemos en el granero- dijo a la azul y se fue con cierta prisa.
-Como te iras hasta allá- pregunto la azul.
-No subestimes a un Ingeniero Espacial- y le sonrió mientras desaparecía detrás de uno de los pilares.
Entonces, en aquel viejo templo marítimo, quedaron Lapislázuli, Connie y el León.
Ambas se miraban intensamente. Ambas ya sabían las intenciones de la otra. Ambas querían lo mismo.
A Steven.
Y comenzó la batalla.
-¡Bravo!- dijo Connie aplaudiendo con sarcasmo – bonito espectáculo. ¿Qué vas a hacer la próxima vez? ¿Espiarlo mientras se baña?-
-No hubiera hecho tal estupidez si ustedes no hubieran venido aquí.- respondió la azul.
-Eso no justifica que te portes de esa manera. Como si fueras una…- la joven se detuvo.
-¿Una qué? ¡Dilo! Lo que te da es coraje por que viste como me miraba- Lapis la señalo con un dedo- De algo que estoy 100% segura es que él jamás te ha visto con esos ojos, y te pudre por dentro-
-No necesito desnudarme para ganarme su amor-
-Ya te dije que si lo hice fue por su culpa, ¡No tenían nada que hacer aquí hoy!-
-Eso dices-
-Es porque eso es-
Connie la miró con cierta furia.
-Soy humana y soy de su edad. Es lo natural que alguien como yo ande con él ¡tú no!-
-Soy una gema, y él es mitad gema. Lo mío también es natural-
-¡Eres una anciana con respecto a él!
-¡Y él podría ser inmortal!-
Ambas respiraban agitadas, muy agitadas.
-No voy a perder. No lo voy a perder- dijo Connie
-Tú no sabes lo que es perder. Yo no viviré viendo como el ser que me devolvió la vida no está conmigo-
-Pues lo veremos- y Connie camino hacía el León para, montarlo ágilmente.
-Sí, lo veremos- Y la azul sacó sus alas de agua.
Ambas se retiraron con cierta fuerza del lugar al mismo tiempo, dejando el templo del océano tan solo y silente, como lo había estado por miles de años, hasta esa ruidosa noche.
Y esto es todo por hoy.
Les ha gustado? quiero saber sus impresiones amigos.
Un saludo a todos los que apoyan siempre. Les agradezco que opinen y comenten. Nos vemos en la próxima (que posiblemente sea SABORES y su final)
saludos a:
Lunineislemon se hace lo que se puede amigo. Que bueno verte en este fic :)
DragShot Dottie es el apoyo de Lapis y su mejor amiga en este fic jejeje y en este capitulo quemó a las gemas jajaja
Lobo Hibiky
