Estamos de vuelta con un capítulo más.
Cuando Lapis llegó al granero, entró súbitamente aun volando por la ventana pasando por encima de una Peridot que reposaba en sillón que habían adaptado para la vida en ese lugar.
Lapis, dio una pirueta con cierta fuerza y se dejó caer de súbito en el centro alejando la basura del suelo con su llegada.
Inmediatamente se fue sobre la verde.
-¡Por qué diablos estaban allí!- exclamó haciendo un ademán.
Peridot esperaba una reacción fuerte de su amiga, pero aun así se sacó de balance cayendo de espaldas.
-La...lapis...mira yo...-
-¡Lo arruinaron todo!- volvió a exclamar dando un paso firme hacía Peridot.
Los ojos de Lapis presentaban signos de querer desbordarse.
-Lapis...-
-¡Ahora ya todo mundo sabe que estoy enamorada de Steven!- Lapis camino hacía la puerta, luego de regreso. Caminaba en círculos en el granero.
De pronto se detuvo y apunto directo a Peridot.
-Y esa niña. ¡Esa niña dice que me va a quitar a Steven!-
Y la tierra comenzó a sacudirse ligeramente mientras el cabello de Lapis ondeaba. Ella fue levantando sus manos y todos los contenedores con líquidos comenzaron a agitarse con fuerza.
-Laaa...voooy...a ahogaaaar...- dijo Lapis arrastrando con odio las palabras.
La tierra tembló con más fuerza. Era como si toda el agua bajo el granero quisiera salir del fondo de la tierra
-¡Lapis cálmate!-Gritó una asustada Peridot que temblaba en el suelo.
La azul por una fracción de segundo posó su vista en la verde y la vio.
Temblaba de miedo. Temblaba de miedo...de miedo de ella.
-No- dijo suavemente la azul y todo se detuvo.
La tierra se calmó, los contenedores cesaron su vibrar.
-Peridot, yo...- y la azul se acercó a su amiga.
-¿ya...ya te calmaste?- dijo la verde con su cabeza metida en las rodillas. Técnicamente hecha bolita.
-Perdóname Peridot. No quería asustarte de esta manera. Es solo que yo...yo...-
Y Lapis comenzó a sollozar y dos gotas cayeron de sus ojos para tocar tierra.
Peridot se incorporó y la vio.
-Lapis- dijo.
-No le voy a ganar Peri, ella es humana y es de su edad y es bonita y sabe cosas que yo no-
Peridot quiso responderle con su típica jerga de burla y sarcasmo pero aún no se recuperaba del susto de ver a su amiga en ese estado. Tenía que aceptar que los poderes de Lapis le asustaban.
Lapis se dio cuenta de que Peridot no respondía como siempre y se sintió bastante mal. Estuvo a un poco de desquitarse con quien era quizá, la única de su lado.
-¿Aún no te recuperas?- le dijo y luego la abrazó.
-Perdóname, no volverá a pasar- comentó.
-Te ves amenazadora cuando te pones así jejeje- dijo separándose de ella, más de inmediato notó que el rostro de Lapis seguía siendo más que triste, pésimo.
-Lapis. Yo...te dije que no sería fácil. La niña de verdad quiere a Steven.-
-Yo también Peridot, y en vez de sentir que ahora está más cerca de mí, lo siento muy lejos- dijo con tristeza la azul.
-A ver, ya que te calmaste ahora si voy yo- Peridot se aclaró la garganta- llegaste llorando y pataleando porque todo salió mal. ¿Cierto?-
-Es que todo salió mal Peridot-
-A ver, ¿cómo qué?- cuestiono la verde.
-ahora todos saben que yo...pues que yo... lo quiero-
-¿Y eso porque es malo?-
Lapis dudó un poco.
-Lo van a alejar de mí-
-mmm Garnet me dijo que no intervendrán-
-Quizá no me prohíban verlo, pero ellas nunca me apoyarán. Adoran a la chiquilla y sé que ya la ven como su pareja-
-Bueno, es la discípula de Perla, amiguísima de Amatista y se nota que Garnet le tiene mucha confianza-
-Eso no me ayuda Peridot- dijo la azul.
-Parece que tienes todo de perder ¿no? -
Lapis hizo una mueca, la verde sonrió con malicia.
-Quizá, sí tienes algo a tu favor je, je, je...-
Y Lapis se le quedó viendo con duda, cuando su amiga se ponía así, ella era la que sentía miedo.
Por primera vez en mucho tiempo, Garnet no sabía cómo abordar al chico. Ambos estaban sentados en la sala después de que la rojinegra despidiera al resto de las gemas a sus habitaciones.
Si bien el chico ya sabía lo que es necesario saber al llegar a la adolescencia, Garnet tenía la intención de ofrecerle algún tipo de guía para que lo que se fuera a avecinar resultara con el menor número de lesionados posibles.
El amor siempre trae espinas.
-Steven, ¿hay algo que quieras comentar de lo sucedido el día de hoy?-
El chico se apenó un poco.
-Y no me refiero al incidente del vestido de Lapis, es obvio que llamaría tu atención. Ella es muy bonita, ¿no es así?-
El chico la miro con cierta pena, para luego decir.
-Sí, es muy bonita-
-¿te gusta?- reiteró la dama rojinegra.
Steven no dijo nada.
Garnet sonrió un poco.
-Steven, considero que ya sabes que pasa aquí ¿No?-
El chico pensó un poco.
-¿Tú crees que le gusto a Lapis?- dijo por fin Steven.
-Creo que en este momento eres el único que lo duda-
El semblante del chico se volvió un tanto sombrío de pronto.
-Ella...se quedó hablando con Connie. Ellas van a pelear.-
-Si Steven, pero no será a golpes como quizá te estas imaginando.-
-¿Entonces cómo?-
A Garnet se le hizo tierna la inocencia del niño.
-Ya lo verás- le dijo.
Steven se paró del sillón súbitamente sorprendiendo a la fusión.
-Garnet, necesito ir al Granero-
La roja sabía, que no podría detenerlo.
-¡Mamá! ¡No puedes castigarme! ¡No ahora!- exclamaba Connie a su madre.
-¡No jovencita! ¡Andas a deshoras de la noche con esa...ese león rosado que ni es tuyo, es de tu amigo!-
Connie se tranquilizó-Mamá, si, es verdad, escape y merezco detención, pero por favor, dámelo la otra semana-
La doctora se le quedo viendo sospechosamente a Connie. Y es que conociéndola de toda la vida, sabía que su hija era consciente de que cuando ella tomaba una decisión, técnicamente era inamovible.
Por lo que los motivos para rogar un aplazamiento le intrigaban.
-¿Por qué quieres un aplazamiento?- le preguntó con mirada de intriga.
Y Connie dudó. ¿Le iba a decir a su madre que iba a entrar a una batalla por un chico? ¿Le iba a decir que si la castigaban una semana iba a quedar en total desventaja contra una gema...por Steven?
-Bien- dijo por fin la doctora al ver que su hija no respondía- mientras no me digas, estás castigada una semana a partir de ahora-
Y la doctora procedió a retirarse.
-¡Tengo cosas que hacer con Steven!- dijo la niña.
-No es excusa- respondió su madre sin detenerse.
-¡Tengo que entrenar con Perla!- intentó de nuevo.
-No es excusa- reitero su madre.
-¡Una gema está enamorando a Steven y lo va a alejar de mí!-
Y la doctora Maheswaran, se detuvo.
-¿De verdad crees que lo del vestido funcionó?- preguntó por tercera vez una gema azul.
-¿Viste cómo te veía no? Casi puedo asegurar que creció un par de centímetros solo con verte. Y habló de su estatura mal pensada-
-Pero...me sentí como una estúpida después de hacerlo-
-Si fue una tontería, pero increíblemente fue una anotación a tu favor, el chico debe estar en este momento pensando en ti y tu ropa interior-
-Y eso en qué me ayuda-
-je, je, je en que esta noche, lo volviste un adolescente. Estoy segura que debe estar pensando en verte-
-¡Lapis!- exclamó una voz desde la entrada del granero.
El corazón de la azul dio un vuelco. Entonces volteó y en su pecho se abrió un calor al ver al niño correr hacía ella y detenerse.
Respiraba agitado por la carrera.
-¡Hola Steven! Huy miren la hora- dijo Peridot viendo un reloj imaginario en su muñeca- tengo que reparar esa cosa que está en aquella cosa del maizal, los veo en unas 5 horas- y se escapó por una puerta trasera haciéndole un V de victoria a Lapis con los dedos mientras sonreía.
Entonces los chicos quedaron solos.
-Steven- dijo la azul por fin- que haces...es decir, ¿qué te trae por aquí?-
-Lapis, yo quería pedirte una disculpa por todo lo de hoy-
-Pero si no fue tu culpa Steven- dijo ella sonriendo mientras, sin poder evitarlo, acariciaba su cabello. Luego le dijo.
-Más bien, discúlpame tu por enojarme de esa forma; y por –Lapis se sonrojó y miró a un lado- por lo del vestido-
Steven, al recordar que la gema que estaba enfrente de él tenía el mejor cuerpo que había visto (no es que su experiencia fuera mucha) su corazón se aceleró y su rostro enrojeció alarmantemente.
Como buen chico en pubertad, su mente comenzó a jugarle malas pasadas y al ver a Lapis, la imagino como la había visto en el templo del océano.
Entonces de pronto no le pareció buena idea haber ido al granero.
-Nno...noo tien-es que...disculparte- y de pronto, se le fue.
-Eres realmente muy hermosa-
Y el sonrojo de Lapis se fue a las nubes.
-El cree que soy hermosa...- pensó la ninfa.
-Lapis...¿Qué era lo que me querías decir?- preguntó el chico un tanto sin pensar debido al nerviosismo del momento.
La gema del mar respiró profundo, empuño las manos y tomó del aire todo el valor que pudiera necesitar.
Sentía que las piernas le temblaban y su respiración se volvió un vaivén implacable.
Era ahora, era el hoy.
Se agachó un poco para tomar al chico de los hombros.
-Steven...- ella le acarició un poco la mejilla.
-La vida que me has devuelto al sacarme del espejo y hacer que olvide ese infierno.
La quiero pasar contigo.-
-Siempre estaré contigo Lapis- contestó el chico mientras se embelesaba en los ojos de la azul.
Ella sin poder contenerse más lo abrazo pegándolo a ella. El chico se encontraba perdido.
-Me gustas Steven- le susurró al oído y entonces se separó un poco para besarle la mejilla.
El niño la vio tan cerca, tan dulce y tan irresistible que simplemente y por una inercia provocada por la inexperiencia le devolvió el beso en la mejilla.
Lo sintió como un choque eléctrico que le hacía cosquillas en la mandíbula. Era adictivo.
Lapis rio y le dio una de vuelta igual en la mejilla.
Y él.
Y ella.
Y rieron como cuando volaban juntos por las nubes pero esta vez perdiéndose entre besos inocentes.
-Tu igual me gustas Lapis- dijo de pronto el chico sacando de balance a la azul.
La sonrisa de Lapis se manifestó inmensa y sus ojos se abrieron de la impresión. Sinceramente no esperaba esa respuesta.
Todo se iluminó para ella.
-¿¡En serio!?-
-Si-
Y de pronto y sin avisar, lo tomó de la cintura para salir disparados volando por la puerta del granero.
Lapis se elevó mientras giraba. Abrazando al chico que se aferraba a la ninfa.
-¡SIIIII!- era el grito de júbilo de Lapis.
-¿Lapiiiiis podemos bajar por favor?-
-Oh lo siento. Me emocione amor- le dijo mientras bajaba hasta llegar al techo del tanque de agua donde depositó a un tanto mareado Steven.
El chico se sentó para estabilizarse y la gema se colocó a su lado.
-Entonces...¿somos como novios?- dijo ella sonrojada, nerviosa, ansiosa mientras jugaba con sus dedos.
-Aah, Lapis... con respecto a eso...-
Connie Maheswaran y su madre estaban sentadas en las sillas del comedor. La niña bastante apenada y su madre, con la mano en el mentón. Pensaba.
-¿Entonces una gema está enamorada del niño Universe?-
-Si- contestó la morena.
-Una gema de 5000 años, eso podría ser ilegal. Pero dado que no son de este planeta...-
Y la doctora pensaba hasta que de pronto sacudió la cabeza.
-Bien Connie, no me convence todo esto, pero ¿de verdad quieres hacerlo?-
-Si mamá. Yo quiero mucho a Steven. No lo quiero perder.-
La doctora se rasco un poco la cabeza.
-Bien, pasare por alto el castigo por esta única vez.-
Luego se incorporó para ver firmemente a su hija.
-Pero óyeme bien Connie: yo no crie una perdedora.
Si vas a hacer esto, es para ganar-
Y Connie respondió con firmeza.
-Ganaré mamá-
Y bueno, aquí tenemos este avance. Es algo corto pero algo es algo.
Tengo mucho trabajo y se me ha hecho diicil continuar.
Saludos a todos!
Lobo Hibiky
