A Lapis la sonrisa se le había borrado de pronto. Mientras Steven hablaba sus palabras le fueron sonando cada vez más lejos mientras su cerebro solo captaba una sola señal.
-No somos novios-
Empezó a ver al joven como alguien lejano mientras una tristeza inmensa se apoderaba de su pecho.
-¿Lapis?- dijo una voz como proveniente debajo del agua.
-¡¿Lapis?!-
Y ella salió de su sopor.
-Lapis, ¿estás bien?- preguntó preocupado Steven.
-S-si… es solo que yo…- contestó ella un poco extraviada.
Él le tomó la mano.
-Lapis, yo te estaba diciendo que por ahora no podemos ser novios- repitió el chico mirándola directamente. Los ojos de ambos reflejaban tristeza.
-Si…eso escuchaba- dijo muy suavemente la gema azul.
-Hay cosas, que tengo que resolver primero- dijo el chico.
En la mente de la azul sus ideas se atropellaban como en un torbellino. De golpe todo tomaba importancia; desde la llamada friendzone que mencionaba Peridot, hasta el compartir al chico. O que el anduviera con ambas. O que simplemente la olvidara como todo mundo ya lo había hecho antes.
Por un segundo se sintió desgraciada.
-Sí, yo…- dijo Lázuli – siento haberme emocionado así-
Steven sintió una punzada de saber que estaba lastimando a la Lapis, pero su padre le había dicho que con los sentimientos no se juega, que debe estar seguro de la decisión que vaya a tomar cuando se trate de sentimientos.
-Es verdad que me gustas Lapis- dijo el apretando la mano de la dama- pero necesito hablar con…-
-Con Connie, si, ya lo sé- dijo la azul con cierta molestia.
-Sí, ella- continuó Steven – Connie y yo hemos vivido y compartido muchas cosas, y necesito dejar todo claro con ella-
"Todo claro" fue lo que rebotaba en la mente de Lázuli. ¿Eso que significaba?
-Steven, ¿tengo alguna oportunidad?- preguntó sin voltear a ver al chico. Su mirada de pronto estaba perdida en el horizonte que se regalaba más allá de los sembradíos.
Steven veía a Lazuli fijamente, encontró de pronto en sus ojos una inmensa soledad, y en su semblante, la dureza de quien soporta castigo por mucho tiempo, hasta hacerse inmune.
-Si- dijo él – solo necesito hablar con Connie-
Entonces ella, en un arranque sorpresivo se fue sobre Steven y lo beso en la boca, lo tomó de las muñecas y lo acostó sobre ese improvisado techo del contenedor de agua, que anteriormente ya había sido testigo de los besos robados entre el chico cuarzo y la dama de agua.
Steven en la sorpresa forcejeo un poco, pero su fuerza se fue mermando en el momento que la chica lo beso más profundamente.
Lapis saboreaba los labios del chico y él de pronto se había dejado llevar totalmente. Era algo nuevo para él, se sentía emocionado y agitado.
Ella se separó dejándolo tomar aire, y luego le beso la mejilla y el cuello hasta recargar su cuerpo totalmente con el de él.
Él podía sentirla en su totalidad y, en un instinto nacido del deseo. Posó su mano en la zona lumbar de Lapis.
-Cuando hables con ella, recuerdo esto que sientes por favor. No me olvides.- le susurro Lapis al oído.
Luego lo volvió a besar en los labios y le sonrió un poco melancólicamente.
La dama se puso de pie, sacó sus alas de agua y se retiró del lugar.
A la mañana siguiente, el joven cuarzo se enfrentaba a un dilema que le superaba.
Lapis estaba enamorada de él. Y a él le gustaba irremediablemente la gema.
Luego estaba Connie y todo lo que habían vivido. El debía hablar con la niña.
¿Qué sentía por la niña Maheswaran?
Si, Connie le gustaba; desde hacía mucho. Aunque nunca la había visto como ya veía a la ninfa del océano.
Y de pronto Steven se imaginó a Connie en traje de baño y el color se le subió súbitamente.
Se apenó de pensar lo que pensaba.
-¿En qué estás pensando Steven?- preguntó una Amatista que desde un sillón observaba las reacciones de su amigo.
-¡Te juro que no me imagine a nadie en traje de baño!- respondió el chico sonrojado a más no poder solo para sacar una serie de carcajadas de la gema morada.
-aaaajajajaja ¡Tranquilo! Es normal en un chico de tu edad.- y le palmeó la espalda.
El chico no se recuperaba de su pena cuando Amatista preguntó.
-y ¿Quién será la afortunada Steven? ¿Lapis o Connie?-
Entonces Amatista notó que el chico no sabía que responder. Lo notó indeciso y nervioso.
-ooh…no sabes…- contestó ella agarrándose la nuca apenada por sacar tan pronto esa pregunta-
-Steven- dijo la morada tratando de ayudar al chico.
-A quien elijas será bueno. Lo importante es que no salgas con las dos, claro a menos que ellas estén de acuerdo. Entonces, de ser así, pues sí. Ojalá puedan llevarse bien todos.- Y sonrió.
Steven sonrió un poco al notar el esfuerzo de su amiga por ayudarlo, aunque su consejo había sido un total disparate.
-Gracias Amatista- dijo el chico.
-Hola Steven- dijo una voz de pronto.
-¡Connie!- exclamó Steven al ver a su amiga e la puerta.
Luego notó que Amatista se había hecho humo.
-Steven, será que…¿podemos hablar?- dijo la morena.
-Aquí vamos…- pensó el chico.
Caminando por la playa dos jóvenes andaban dejando las irremediables huellas en aquella arena suave. El salitre del que ambos estaban acostumbrados se presentaba con toda su fuerza mientras el sonido de las olas envolvía el ambiente casi mágicamente.
Después del saludo y un leve intercambio de palabras habían, simplemente, caminado.
Tuvieron la impresión de que ese andar podía durar horas, hasta que la joven decidió poner fin deteniéndose súbitamente.
-Steven- dijo ella.
-Si-
Ella lo miro con cierta tristeza antes de decir.
-Lo de ayer, con Lapis- dijo algo apenada- yo…yo estaba allí porque…porque…-
Y Connie comenzó a llorar. Gruesas lágrimas bajaban de ambos ojos mientras se llevaba una mano al pecho y con la otra buscaba quitarse esas molestas gotas que se acumulaban en su rostro.
-Connie…- dijo el chico tratando de acercarse.
-No…-dijo la chica- debes de pensar que soy una persona horrible-
Es verdad, tenía la duda sobre por qué Connie había estado allí esa noche pero no la consideraba mala por ello.
-Yo..yo estuve allí…-dijo la morena limpiando un par de lágrimas más. Se veía realmente afectada.
-Yo estuve allí porque tengo miedo- dijo por fin controlándose un poco.
-Tengo miedo de que…de que…- y dos gruesas lágrimas bajaron por su rostro.
-Tengo miedo de que alguna otra chica te aleje de mí- dijo por fin. Tenía la mirada baja y los puños cerrados.
Seguía llorando.
Entonces el chico supo que no podría tomar una decisión. No en ese momento. No ahora.
Le rompía el corazón ver a la niña llorar. Así como le rompía el corazón recordar los ojos de soledad de Lapis.
Estaba a punto de pagar el mayor pecado por no querer lastimar a nadie; lastimarse a sí mismo.
-Connie, yo no te voy a dejar. Eres mi mejor amiga y te quiero mucho. Nadie me va a alejar de ti-
Ella sonrió un poco entre todo el llanto.
-Entonces…*snif* ¿somos como novios?- preguntó tímidamente la morena.
-Con respecto a eso…- dijo Steven.
Steven caminaba sobre la arena de una playa desconocida.
Después de hablar con Connie había decidido dar una larga caminata para poner en claro sus ideas.
Él le había explicado que en ese momento nadie salía con nadie y que necesitaba pensar.
Oficialmente no había parejas. Des-oficialmente le gustaba Lapis y mucho, extraoficialmente quería a Connie y sentía que le haría mucho daño.
Se sentía una basura por no tomar una decisión.
El chico caminó entre algunas palmeras hasta encontrar una enorme piedra sobre la cual se sentó.
Se dedicó a ver las gaviotas, fragatas y demás aves marinas que decoraban el cielo de aquella tarde.
-¿Qué debo hacer?- era la pregunta que le comía por dentro.
De pronto se oyo un grito que lo desconcertó.
-¡AAAAAAAAAH!- Seguido de un impacto en la arena.
Cuando el polvo se disipo, Steven logró ver que era nada más y nada menos que Peridot.
-¿Que haces tu aquí?- cuestiono visiblemente interesado el chico.
-Aaah, estaba probando unos potenciadores que me permitan volar pero, obviamente fallaron- dijo la gema con rapidez - ¿tú que haces aquí?- le cuestionó.
El chico hizo una mueca.
-Pienso un poco- dijo al fin.
-oooh, ¿y se puede saber en qué?- cuestionó la verde mientras se sacudía un poco y se sentaba en la piedra.
-Bueno…es acerca de Lapis y Connie- dijo no muy cómodo el chico con el interrogatorio.
-Ha ya veo. No decides con quien quedarte- aseveró como si fuera cualquier cosa.
-Es fácil, ¿qué quieres? ¿Una novia entregada, sumisa, eternamente hermosa que sea devota a ti o a una chica que te vigila cuando no sabe dónde vas?-
Steven se le quedo viendo con cierto desdén.
-Sí, ya sé, yo soy lapiven, no stevonnie. Pero, si quieres que te dé mi opinión más imparcial, no me queda más que señalar lo obvio, ¿que es lo que tú quieres? Así que dime Steven ¿Quién te gusta más?-
-No se trata de quien me gusta más Peridot. Es que alguien va a salir muy lastimado. Y no deseo eso-
-Eso significa que ya tienes una decisión, pero no quieres ser mano ejecutora del dolor ajeno- dijo la verde.
-Es una forma de decirlo- contesto el chico bastante melancólico.
-¿Entiendes que entre más dejes pasar esto más te lastimas tú y lastimas a ellas?- dijo Peridot con una insual seriedad.
-Quisiera que todo esto se solucionará con el menor dolor posible- dijo el chico en voz baja.
-Ok- dijo Peridot- solo dime, ¿Es Lapis la que te gusta más?-
Y el chico asintió con la cabeza.
La verde esbozó una enorme sonrisa.
Tu no dejes de preocuparte, verás que todo se solucionará para bien de todos.
Y Steven le sonrió levemente.
-¡Huy! Mira la hora – dijo Peridot mirando un reloj imaginario en su muñeca –tengo que regresara a terminar mis potenciadores. ¡Nos vemos luego Steeeven!- y la verde se fugó entre los matorrales.
-El chico se quedó viendo el atardecer mientras pensaba en las palabras de Peridot. Su amiga tenpia muchas ocurrencías, pero él sabía que no era así de sencillo.
-Ojalá fuera tan fácil- se dijo mientras una estrella fugaz se cruzaba en el horizonte violáceo en una imperceptible coincidencia con su deseo.
En la mañana siguiente.
¡Steven! ¡STEVEEEN!
Se escuchó con tanta fuerza que el chico del susto cayó de su cama rodando graciosamente por las escaleras.
Cuando por fin se detuvo, se agarró la cabeza con cierto dolor para luego notar que enfrente de él se encontraba una muy emocionada Connie, con una sonrisa enorme pegando de pequeños saltitos.
-¡He sido elegida Steven! ¡He sido elegida!- decía la niña sin perder emoción.
El chico estaba bastante desconcertado, así que se puso de pie tallando aún su cabeza.
-¿Elegida? ¿Para qué Connie?-
-Salí beneficiada con una beca, una BECA PARA ESTUDIAR EN LA UNIVERSIDAD YALE. Obviamente serán dependencias de mi grado, ¡pero me asegura entrar a la Facultad de Derecho si mantengo mi promedio! ¡SIIII!-
Y la joven pegaba de saltos.
Steven se aún no asimilaba la información.
-¿Beca? ¿YALE? ¿Es decir que te vas?-
-Bueno, si- contestó la morena- debo de ver los preparativos y todo-
-Una beca justo ahora…- pensaba el chico.
Algo en él no lo dejaba. Sabía que su amiga era capaz de eso y más.
Pero de pronto todo era…muy conveniente.
Siguiente entrega de esta historia amigos.
Saludos especiales a:
sandman434 : te recomiendo al autor Elvats. Es espescialista en Lapiven jejeje
DragShot : jejeje see juego de palabras (robado de un capítulo de las Chicas Superpoderosos versión vieja)
darkpollo : que bueno que te ha gustadoooo
Soulinger : Y se va a poner dramatico.
Lunineislemon :jaja la escena de ropa interior simplemente no pude evitarla jajaja
Ste Men: Si, se gustan pero pss, un hay cosas que les impiden estar juntos.
Saludos a todoos.
Lobo Hibiky
