Corto pero esencial. Saludos.


Dos días habían pasado desde que Connie habían recibido la que era una de las mejores noticias en su vida. La situación fue como un tornado que trastornó la vida de todos alrededor de ella.

Steven se sentía un tanto alienado con la situación. Todo pasaba muy rápido.

Connie no paraba de hablar de lo afortunada que era, de lo maravilloso que era esa universidad. De lo lejos que podría llegar y de su futuro, lejos de él obviamente.

Claro que se alegraba por su amiga, pero algo en todo lo vivido esos días, se sentía como, irreal.

Tampoco había hablado con Lapis, no sabía que decir ni que hacer y no quería tomar la salida fácil: Connie se va, él se queda con la gema azul.

No sabía por qué pero se sentía mal el tener una relación bajo esa premisa y, ante la situación, el chico había comenzado a ensimismarse.

Así que la tarde del segundo día después de la noticia, decidió visitar a sus amigas en el granero y ver si pasaba algo que le ayudara a sentirse mejor.

Cuando estuvo cerca del granero divisó a lo lejos a Lapis. Estaba de espaldas, se notaba, a lo lejos, su gema en forma de gota en medio de su delgada espalda. El chico sonrió.

Camino con cierto sigilo para sorprenderla, pero el sorprendido fue él cuando, al estar a unos pasos de ella, en vez de asustarla o jugarle alguna broma, simplemente la abrazó por detrás.

Ella se estremeció pero reconoció de inmediato quien era. Se dio la vuelta y lo abrazó.

-¡Steven!- exclamó ella.

En el abrazo ella notó dos cosas: que Steven estaba triste y que le urgía consuelo.

-¿Estas triste, porque ella se va?- le preguntó suavemente.

-Un poco, sí- respondió Steven.

Lo abrazó más fuerte.

-No creas que me alegro de que se vaya. Todo lo que te pone triste me pone mal a mí también.- le dijo ella.

Él se separó un poco y acarició el fino rostro de la gema.

-Nunca pensé mal de ti- le dijo.

-Sí, no soy como Peridot, ella definitivamente si estaba alegre, desde hace dos días que se enteró-

-¿Dos días?- preguntó el joven.

-Sí, ella fue la que me dijo-

Steven se le quedo viendo a Lapis un par de segundos.

-¿Dónde está Peridot?- preguntó al fin.

-Adentro- Dijo la azul y el chico caminó con cierta premura hacía el granero. Lapis le siguió un tanto extrañada.

Adentro estaba la gema verde sentada en un sillón viejo, tecleando en una laptop que se veía a luces modificada

-Hola Peridot- le dijo el chico.

-¡Hey! ¡Hola Steven!- saludo alegre sin moverse del sillón - ¿Qué te trae por acá?-

-Pues, trato de distraerme. Oye, Lapis me dijo que te enteraste de lo de Connie hace dos días, ¿es eso verdad?-

-Pues…si- dijo la verde.

-Y ¿podría saber quién te dijo?- preguntó el chico con verdadera intriga.

-Ya sabes, una tiene sus contactos ñiaiaja- contesto Peridot riendo nasudamente.

-Peridot, es en serio, ¿Quién te dijo?-

-Huuy cuanta seriedad- dijo ya molesta la verde.

El chico suspiró un poco y bajo la mirada.

-Yo…lo siento, ando un poco susceptible. Discúlpame Peri-

-No hay problema- y ella sonrió.

Steven se sentó en una silla que había por allí.

-No me he sentido muy bien, ¿me regalarías un vaso de agua?-

Claro, y la verde se paró del sillón para rebuscar entre las cosas un vaso.

El chico vio la laptop, se le hizo curioso el fondo de pantalla de marcianito verde. Peridot podía ser obsesiva algunas veces.

De pronto se avergonzó de la forma en que la cuestionó.

Luego, vio algo que le llamó la atención. Un archivo único en escritorio cuyo nombre era HOJA MEMBRETADA.

Steven sintió un escalofrío en la espalda y con lentitud acercó su mano al pad, movió el cursor hasta posarlo sobre el archivo.

-¿Qué haces?- pregunto de pronto Lapis.

Steven no respondió. Simplemente dio enter.

Y lo vio.

Era la carta que Connie había recibido dos días atrás.

Steven no salía de su asombro cuando Peridot apareció con el vaso de agua.

De la impresión simplemente lo dejó caer y el vaso se rompió.

-¿Qué es esto Peridot?- preguntó el chico. Luego se dirigió a Lapis.

-¿Tu sabias de esto?-

Lapis sintió una sensación desagradable cuando vio la furia en la cara del chico.

-De…¿de que esta hablando Peridot?- preguntó nerviosa la azul a la verde.

-Steven…no es lo que piensas- dijo Peridot.

-¿Entonces qué es? ¿Si entiendes lo que estás haciendo? Connie se va a cambiar de casa por esta carta, y ¡¿Es una mentira?!-

-¡No es una mentira!- se defendió la verde- ¡ella si va a ser recibida por esa universidad! ¡Hackee el sistema!-

-¡Que hicis…! ¡AARR!- Steven se llevó las palmas a la cara.

-¡No puedes hacer eso!- estalló de nuevo Steven

-¿Por qué no? La chica si estaba siendo considerada por la universidad debido a sus altos promedios y diversos talentos, yo lo único que hice fue darle un empujón-

-¡Es hacer trampa! Sin contar que es ilegal Peridot. ¡¿Cómo crees que se va a sentir ella cuando se entere de que todo es falso?!-

-No se tiene por que enterar-

-Oh si, si se va a enterar, de eso me encargo yo-

-De todas formas aunque se entere ¡¿Crees que va a dejar pasar una oportunidad como esta que le serví en bandeja de plata?! Eres un ingenuo.-

-Las cosas no eran así Peridot, no eran así- dijo el chico caminando de un lado a otro.

-¡Es tu culpa por no tomar una decisión!- gritó la verde.

-¡Yo ya había tomado una decisión, so tonta! ¡Y ahora has complicado todo!-

Peridot volteó a ver a Lapis quien escuchaba la discusión con una mano en la boca de la impresión.

La gema verde había engañado a la chica morena para ayudarla, y apreciaba eso. Pero Steven estaba enardecido. No era lo correcto.

-Lapis no sabía nada- aventuró Peridot- así que no te enfades con ella- y agachó un poco la mirada.

-Tengo que hablar con Connie- dijo el chico secamente y dio media vuelta para salir del granero.

-Steven…-dijo Lapis moviendo el brazo como si quisiera tocarlo.

-Ahora no Lapis. Te prometo que hablaremos más tarde.-

Y salió del Granero.

-¡¿Por qué hiciste eso?!- exclamó Lapis a Peridot.

-Yo…solo quería ayudarte- dijo bastante triste la gema verde.

-Pero ahora es peor, Steven está enojado y creo que hasta conmigo.-

-No debería estar enojado contigo, no tuviste nada que ver-

Peridot estaba a punto de llorar. Y Lapis le puso la mano en el hombro reconfortándola.

-Agradezco lo que hiciste Peridot. Aunque no fuera lo correcto-

-Y voy a solucionarlo- y le sonrió.

-¿Cómo lo harás?- pregunto la verde.

-Voy a encontrar a Connie antes que Steven- Entonces sacó sus alas de agua y se fue.


Saludos a todos. Pronto estaré subiendo el primer capítulo de la segunda parte de Un Mundo de Diferencia.

Lobo Hibiky