Actualizando esto que esta que se acabaaa...
Lapis sobrevolaba la ciudad buscando incansablemente a la chica morena.
Ajena estaba esta vez a las graciosas piruetas y juegos que solía realizar cuando estaba contenta, o volando con Steven. No en esta ocasión.
El atrevimiento de Peridot le había costado ya un mal entendido con el chico y, para zanjar las cosas de raíz, debía decirle la verdad a Connie antes de que Steven la encontrara.
-¿Por qué todo es tan complicado?- se preguntaba Lazuli. Su amor era tan puro y simple.
Ella deseaba amar al chico y ser amada. ¿Era muy difícil?
Si, lo era. Era una de las cosas más difíciles en el mundo. Ya lo estaba comprobando.
¿Qué tan complicado era poder dormir, de vez en cuando aunque sea, abrazada al pequeño?
Olvidando sus años de encierro en sus brazos. Sintiendo su latiente corazón. Dormir tan feliz como aquella mañana en el techo del tanque de agua.
Era tan hermoso dormir sin soñar estar muerta en vida.
Era tan hermoso oler su cabello al despertar.
Lapis sintió tristeza, de momento sentía que estaba condenada, para siempre, a la soledad.
De entre las nubes salía y entraba cuando, caminando en un parque por fin, visualizó a la pequeña Maheswaran.
Su joven antagonista.
Bermudas azules, camiseta a rayas amarillas. Se le veía seria, como pensativa.
De pronto no quiso acercarse a la niña y dejar que se fuera de la ciudad.
Pero sabía que dicho sentimiento no debía tener cabida, si deseaba amar al chico.
Y así, lenta y elegante, la gema azul se posó a unos 5 metros de Connie, quien, al ver a su antagonista, se detuvo sorprendida.
Quedaron frente a frente como aquella noche en el templo del océano. Solo el viento se atrevía a cortar la tensión que se respiraba.
Connie la veía fijamente sin decir nada, solo la observaba de arriba a abajo.
Lapis de pronto se había quedado sin habla, no había planeado como decirle a la morena la verdad.
-Connie…-
-Lapis…-
-Connie- repitió la azul.
-Hay algo que debo decirte-
Connie entrecerró los ojos.
-Dime…- contestó.
Lapis tomó aire, esto iba a ser bastante difícil.
-Mira, es con respecto a tu…beca- dijo.
La unigénita Maheswaran la miró. Lapis no pudo descifrar que decía su mirada. Connie sonrió levemente.
-Debes estar contenta. Me voy a alejar de él, ¿es como un sueño para ti no?- dijo ásperamente la morena.
Lapis vio en ella dolor y se estremeció.
-¿Te…duele dejarlo?- preguntó la azul.
-¡Claro que me duele!, lo estoy perdiendo frente a ti- dijo volteando la mirada Connie
Lapis, en su inocencia en las emociones humanas, vio en el argumento de la joven la oportunidad de sacar la verdad y arreglarlo todo.
-Jeje- rio nerviosamente – entonces, quizá no debas angustiarte tanto- dijo con una mano en la nuca.
Connie la miró extrañada y preguntó.
-¿A qué te refieres?-
-Bueno, es que…la carta que recibiste…-
-¿Si?- preguntó ya asustada Connie.
-Bueno, es…es falsa. Peridot la hizo en su laptop- dijo casi como un murmullo Lapis que la miraba lleva de una vergüenza que ni siquiera le tocaba a ella.
Connie abrió los ojos desmesuradamente. Abrió la boca para decir algo pero sus palabras se atoraron.
-Lapis…no es cierto- dijo llevándose una mano al pecho y respirando con dificultad- no, no hagas esto-
-Yo…-dijo la azul bastante afectada.
Connie escudriño los ojos de Lapis y encontró pena y nerviosismo, pero no burla, no mentira.
Y de golpe la joven supo que era verdad y llevó una rodilla al suelo y ambas manos cubriendo su boca, miraba fijamente algún punto en ningún lado exclamando.
-¡Oh por dios! ¡OH POR DIOS!-
Luego se llevó las manos a la frente.
-No he sido elegida…no me eligieron…todo es MENTIRA- respiro varias veces agitada, luego se puso de pie con dificultad.
Clavó los ojos en una muy angustiada Lapis que quería decir algo pero nada surgía. Sus pupilas se fundieron en un encuentro de culpas y dolor.
Connie continuó su recuento -la carta es falsa…Yale no me llamó…- y de sus ojos bien abiertos dos grandes lágrimas salieron sin que la dama morena parpadeara siquiera.
Luego, estalló. Lapis estaba impactada.
-Oh por dios ¡¿Qué le voy a decir a mis padres?!- y la morena comenzó caminar de un lado a otro con la vista perdida sin que las lágrimas cesaran.
-¡Ellos creen que tienen una ganadora!... que soy su orgullo…-
Entonces Connie se llevó una mano al pecho como sintiendo mucho dolor y se agacho a llorar abiertamente como una niña pequeña.
Lapis tenía un horrible nudo en la garganta, se acercó a ella para buscar un consuelo pero Connie le soltó.
-Si me querías lastimar… me hubieras golpeado, en serio- Dijo entre sollozos.
-Yo…yo no lo hice, no sabía te lo juro. Fue un tonto error de Peridot que dijo que hackeo algo y…-
-Hackeo el sistema- murmuró Connie
-¡Hackeo el sistema!- gritó poniéndose de pie mientras las lágrimas no cesaban.
-¡Si las universidades se enteran de que hubo un hackeo a mi favor NINGUNA UNIVERSIDAD ME DARÁ CABIDA EN ESTE PAIS!-
A Connie le temblaban las manos. La mirada que dio a Lapis fue brutal.
-Me estás quitando todo- sollozó – Todo-
-así que…así que así juegan ustedes.- dijo con voz herida. Casi decepcionada.
-Me quitaste mi futuro como profesional y mi futuro con Steven- y la niña volvió a agacharse como si le doliera el estómago. Las lágrimas mojaban sus rodillas.
Lapis era un mar de culpa, sentía que se ahogaba.
-Connie yo no quería esto, ¡te lo juro!- se acercó y se agachó enfrente de ella.
-Todo ha sido un horrible error- dijo con voz rota.
Connie levantó la mirada y gélidamente le dijo.
-Por un error, tú quedaste atrapada en un espejo 5000 años-
Las pupilas de Lapis se encogieron.
- Por un error yo perdí mi futuro. La diferencia entre tú y yo. Es que yo soy mortal, yo solo tengo una oportunidad- una lágrima más bajo a la mejilla de la morena.
Lapis abrió los ojos desmesuradamente, la comparación fue como un cuchillo de hierro incandescente traspasando su pecho.
Sintió en su mente diluirse en un abismo la imagen de Steven con ella durmiendo en el tanque, volando por el cielo, besándose bajo las estrellas. Vio su eternidad traslucirse hasta regresar a la soledad que vivió en el espejo.
Sintió que se ahogaba ante esa realidad y en la empatía por el dolor que había causado tomo una terrible decisión.
Tomó del hombro a Connie y con todo su dolor le preguntó.
-¿Amas a Steven?-
Connie sorbió un poco su nariz antes de responder.
-Muchísimo- le contestó- y ahora ha de pensar que soy una egoísta por armar todo el escándalo de mi partida sin pensar en él. Bien jugado Lapis- esa última frase caló hasta la gema a Lapis. Ella no había ni de cerca planeado esto.
Miro con seriedad a Connie.
-Tú y Steven tendrán su futuro- le dijo mientras se ponía de pie.
-¿Qué quieres decir Lapis?-
-Si yo te hice este daño, no quiero ser la culpable de arruinar una vida- y lágrimas amplias cayeron por las mejillas de la azul.
-Lo amo. Pero no podría vivir con esta culpa- le dijo.
Lapis Lázuli se rompió a llorar abiertamente.
-¡Amalo!- le dijo- y sean felices-
-Yo simplemente no molestaré más. Y espero con eso, ayudar un poco a recomponer tu futuro-
Y Lázuli sacó sus alas de agua, y despegó perdiéndose en las nubes como un bólido. Dejando como rastro su dolor y la culpa de haber lastimado a alguien, como quizá la habían herido a ella.
Connie se puso de pie mientras veía a la azul perderse en el vasto cielo de Beach City.
La morena suspiró un poco y con cierta prontitud se dirigió a su casa.
Su mente divagaba entre la victoria y la derrota, las cuestiones de la ética y la moral en turno.
En pocas palabras, ¿qué tan bueno y malo era lo sucedido?
Perdida en sus pensamientos estaba cuando arribó a su hogar, al abrir la puerta lo primero que se encontró fue a Steven, sentado en uno de los sillones de sus sala.
El chico al verla se puso de pie súbitamente y se dirigió a ella.
-Hola Connie- la saludo con timidez.
-Hola Steven- le respondió sonriéndole levemente.
-Hay…hay algo que tengo que decirte- dijo el chico con dificultad.
Ella lo miró un momento para decirle sin rodeos.
-Lapis ya me contó lo de la carta-
El chico sorprendido dio un paso atrás y balbuceó un poco sin saber que decir.
-Connie…yo…- aventuró por fin.
Ella se acerco y lo abrazó.
-Steven, no te culpo de nada. Solo que en este momento deseo hablar con mi mamá. ¿Está bien?-
-Entiendo – contestó el chico con tristeza.
La niña le dio un profundo beso en la mejilla y lo acarició.
-Gracias por entender. ¿Mañana podemos vernos?-
-Claro- respondió.
Y el chico se despidió dejando a Connie y a su madre, solas.
Priyanka miraba a su hija y el silencio se extendió.
-¿Y bien?- dijo la mujer sentada en una silla con los brazos cruzados.
-Gané mamá- contestó Connie- ninguno se enteró que yo sabía que la carta era falsa desde el principio-
Lapis volaba a una velocidad impresionante por encima de las nubes.
Había pasado velozmente por la hoja de maple que Steven le había regalado y la metió en su blusa. Era su tesoro. Quizá ya su único recuerdo de él.
-Tengo que retirarme, irme. Donde no duela más-
Y es que su garganta y pecho eran lava que lastimaba.
Desde su viaje vio la luna. Y pensó enclaustrarse allí. Sola como siempre ha estado. Como estaría siempre.
Pero de pronto, y en respuesta de las voces que le laceraban el alma, también pensó, en el sol.
Y ¡zaz! que te pica el tábano (dicho de mi tierra cuando algo te sorprende)
Connie lo sabía todo. Que pasará en el próximo capítulo? No se lo pierda por este medio.
Saludos gente bonitaaa que comentaaa!
Lobo Hibiky
