-Aún no cariño, pero podemos hacer otras cosas, cuando seas mi esposa terminaremos lo que comenzamos anoche Candy.
-¿Esposa? Neil deja de jugar con eso, ella trato se soltarse de sus brazos para salir de la ducha, pero él no la dejo.
-Candy no podemos simplemente vivir juntos, sabes que si la tía Elroy se entera que estás conmigo es capaz de hacer lo que sea para que desaparezcas de nuevo, ella dejo de moverse y lo vio con seriedad.
-¿Te alejarías de mi sí ella te lo pide?
-Hace mucho tiempo que dejó de importarme lo ellos puedan decir, desde que terminó la guerra y regresé no he tenido contacto con ella, mi madre ó mi hermana, solo he hablado algunas veces con papá y porque de casualidad hemos coincidido, lentamente la colocó en el suelo para tomar el jabón y comenzar a frotar el mismo formando una gran cantidad de espuma.
-Eso no lo puedo creer, ¿Por qué? Ella no podía dar crédito a lo que escuchaba.
-Concéntrate en el aquí y el ahora Candy, luego te cuento con detalles, no arruines el momento por favor.
Él cubrió cada parte del cuerpo de ella de espuma, y al mismo tiempo aprovechaba para acariciarla, ella solo se dejaba hacer, le parecía mentira estar así con él.
-¿Qué te hizo cambiar tanto Neil? Pensaba ella sin dejar de mirarle.
-Vamos a sacarte ese jabón preciosa y ya no me veas con esa cara, ella se sonreía, este hombre era todo un misterio y ella estaba más que dispuesta a descubrirlo.
-No te estoy viendo de ninguna manera Neil, aún sigues siendo un engreído, ella se hacía la ofendida y se volteaba para quitarse el jabón, después de unos minutos él la abrazaba desde atrás.
-Neil, quiero contarte lo que sucedió con la tía Elroy, no quiero tener secretos contigo.
-Mejor vé a vestirte mientras termino de ducharme, no quiero saber Candy.
-Aún puedes retractarte Neil, puedo ir al hotel y nadie se enterara, él la veía sin decir nada.
-No hay vuelta atrás Candy, después de lo que sucedió no permitiré que te alejes de mí ¿podrías entenderlo de una vez?
-¿Y si ellas no lo aceptaran?
-Pues, que simplemente se vayan al diablo Candy, no compliques las cosas, esto es lo que es y punto, estoy claro en cuanto lo que son tus sentimientos, sé que no me amas pero estoy seguro que llegaras a amarme tanto como yo a ti, una vez casado nadie podrá decir nada, ya deja de preocuparte y ve a ponerte algo encima o no respondo de mis acciones, en ese momento la veía con lujuria y una sonrisa que la hizo estremecer.
El día paso muy rápido para ambos, caricias y risas, lágrimas y confidencias, ella le contó que Elroy la engaño, que se hizo pasar por moribunda para hacerle prometer que se iría, que Annie le recomendó irse para que la anciana muriera en paz, pero resultó que todo era mentira, que al verse descubierta mandó a un hombre para que hiciera un supuesto negocio con Tom, que resultó ser una trampa para obligarla a alejarse, que la hizo jurar desaparecer o de lo contrario le quitaría el rancho a su hermano.
El le contó sobre los horrores de la guerra, del ataque que sufrió su unidad al llegar, cuando se suponía todo había terminado, del alejamiento con su familia, de su vida como militar.
Ya entrada la noche habían perdido la cuenta de las veces que estuvieron a punto de romper el límite auto impuesto y terminar por entregarse, la lluvia caía incesantemente a media noche, ella veía a través de la ventana recordando todas las cosas que había tenido que hacer para no ser encontrada, en todo lo que Neil le había contado, sus lágrima corrían sin control, la vida había sido dura para ambos, ya no eran aquellos niños de antaño que peleaban y discutían por cualquier cosa, ella era una mujer y él un hombre que pese a todo le había demostrado que realmente la ama y que la aceptaba sin importar lo que pensaran los demás.
-Aprenderé a amarte Neil, dijo en voz baja, él estaba detrás de ella observándola frente a la ventana cubierta con una chalina, su voz se escuchaba quebrada por lo que pudo notar que ella estaba llorando.
-Candy traje un poco de frutas y algunas cosas para comer,-rápidamente ella secaba sus lágrimas para que él no las viera.
-Enseguida estoy contigo Neil, me encanta sentir el olor de la lluvia y ver como cae, el blanqueado los ojos acomodaba la charola sobre una pequeña mesa.
- Apresúrate que vamos a salir Candy. Dijo alzando la voz.
-¡No me hables en ese tono! Pensé que habías cambiado de verdad.
-No, siempre seguiré siendo Neil, ella caminaba hacia él con la mirada baja.
-Sin embargo, tu no te pareces a la Candy de antes, me gustaba como me desafiabas con la mirada,- él tenia una pequeña sonrisa en los labios.
-Eras un debilucho Neil, recuerdo cuando menos que en dos ocasiones te vencí, ella levantó su mirada y trataba que picarle la cara, el movía su cabeza de un lado a otro.
-Eso te hice creer todo el tiempo ¿recuerdas ese día que te vi toda mojada, el día que llegaste a casa?
-Si, tú y hermana eran dos chicos malos.
-Si, lo siento mucho, no sé cómo te hicimos eso Candy, pero ese día cuando te vi por primera vez, sentí algo extraño aquí, con una mano el señalaba su pecho, pero no me podía mostrar vulnerable ante ti.
-Ahora que lo pienso, creo que ese día me enamoré de ti, pero era un niño y era una sensación extraña, luego verte cerca de mis primos me llenaba de rabia, quería llamar tu atención, quería que me vieras solo a mi.
-Neil yo no sabía, yo pensé que me odiabas, que querías que me fuera de tu casa.
-No sabía cómo demostrarte lo que sentía, era un mocoso bastante arrogante.
-Solo éramos unos niños Neil, ella colocaba una de sus manos en la mejilla de él y le acariciaba, para luego abrazarlo de la cintura.
-Vamos a comer, muero de hambre, tengo que recuperar energía si es que quiero tener fuerza para complacer a mi futura esposa en la cama.
-¡Neil! No me avergüences por favor, ella se aferraba más de él.
-Desde anoche no has dejado de acariciarme y de provocarme así que mejor deja de sentirte apenada.
-¡Yo no te he acariciado! Ella se negaba a aceptar que en más de una oportunidad durante la noche y el día que anterior en medio de besos y caricias casi le había rogado que le hiciera el amor.
-¡Jajajaja!...las risas de Neil llenaban toda la habitación.
-Ya es suficiente Neil, mejor vamos a comer que también muero de hambre, ambos comieron en silencio y sin hablar se fueron a dormir, ella estaba realmente casada y enseguida se quedó dormida, él con delicadeza acariciaba su cabello, pero algo le estorbaba, algo se sentía distinto a la noche anterior, después de pensar por un momento decidió levantarse con cuidado de no despertarla y se despojó de su pijama y luego con lentitud, hizo lo mismo con ella, al regresar a la cama y abrazar el cuerpo desnudo de ella enseguida se quedó dormido, tenía mucho tiempo que no dormía sin despertar sobresaltado con aquellas pesadillas dónde una y otra vez veía a sus compañeros siendo atravesados por balas, esa noche durmió tranquilo.
Continuará…
