Los pasos de alguien retumbaban por el lugar, mientras una sombra oscura se reflejaba en las grises paredes de aquel pasillo. Una silueta se paseó por todo Industrias Blakk esa noche, pasando, de último, por las habitaciones. Primero, se asoma un poco a la habitación de la enfermera, mejor conocida como Gisell. Susurró, viendo como la mujer dormía plácidamente:
—Pensé que se había recuperado del todo. Ella, con un dolor oculto detrás de esa hermosa, pero fingida sonrisa, esconde un lado oscuro, jamás descubierto a la luz; sufre por un amor olvidado, el cual sigue buscando su presencia. Él no se rinde por encontrarla, mientras ella logra su objetivo de olvidarlo. Debe saber que aún existe. Esa es mi recomendación para ella— entró a su cuarto sigilosamente y tomó con cuidado una de las fotos que ella tenía en su mesa auxiliar: el mismo chico que apareció en el sueño de Trixie. — Tranquillo, no estás solo en esta búsqueda, amigo. — dobló la imagen y la guardó en un bolsillo. Luego, se internó en la recamara de Twist, quien a poco y no termina en el piso, puesto que estaba en la orilla de la cama.
Trató de no reír al ver que el chico babeaba. Pensó: "esto es muy serio; no te rías." Así que se contuvo y tomó otra foto que él tenía, pero en el escaparate. La tomó con aire misterioso y observó a la niña rubia que se encontraba en el retrato: Lissie. No pudo evitar soltar una rebelde lágrima al ver de quien se trataba.
—Él, sigue recordándole. Quiere volverla a ver, pero está totalmente cegado por la aflicción y el dolor que su estado causa, tanto como para ver las señales que le da. Será mejor que no la olvide, porque sino, será más difícil el trabajo de unirlos de nuevo. — se extrañó un poco al elevar la mirada y encontrarse con cierta infierno durmiendo en la almohada del rubio. Agitó la cabeza de un lado a otro y se llevó la foto consigo, tratando de no despertar a los durmientes.
Finalmente, paró en la habitación de la pelirroja, quien tenía la cara marcada de lágrimas. Pero si estaba dormida. La silueta negó con la cabeza.
—Ella, con su amargo dolor, no pudiendo olvidar a su amado, aun cuando quiere sacarlo de su cabeza para siempre, es triste, pero es cierto. Y con las señales, sigue huyendo. Piensa que está muerto, pero no lo está. No puede olvidar, el Doctor Blakk tiene toda la razón en eso. —entró en la habitación y tomó la orquídea, de igual modo el collar. Tomó la foto que ella tenía de Eli y salió del lugar con resignación. — Te lastimas a ti misma, pequeña. Todos lo hacen.— dicho eso, salió corriendo hacia quien sabe dónde, y guardó aquellas preciadas señales en un cajón.
En la mañana…
—¡A desayunar! — exclamó uno de los guardas de Blakk, despertando a los prisioneros. Kord y Pronto se irían de las celdas esa tarde, así que estaban un poco más aliviados de no tener que aguantarse otro grito para despertar por parte del guardia.
—¡No estamos sordos, amigo! — protestó el troll, saliendo de su puesto.
—Entonces, ¿cómo quieren que los levante? ¿Cantándoles "las mañanitas" o algo así? — respondió con burla, para luego salir obstinado del lugar. De repente, aparecen varios guardias, llevando a todos los prisioneros al comedor.
Pero, además de Kord y Pronto, ¿Quiénes más eran los prisioneros? Pues, desde que Eli desapareció, Blakk había logrado tomar el poder en la mitad de BajoTerra, así que tenía de rehenes a varios amigos de la banda, entre esos Mario, Ella, Brodi, Katherine y Tobías –estos dos últimos, futuros ayudantes de Gisell y Quentin-.
Todos se dirigieron hacia el comedor con un aire pesado, con un toque de fastidio incluido, claro, ni hablar del sueño. Sirvieron la comida y comenzaron a desayunar. En eso, llega el Doctor Blakk, con su muy distinguido y erguido semblante de siempre. Se paró en medio de los presentes y carraspeó para llamar la atención. Todos se preguntaban: "¿qué hacía él despierto a tal horas de la madrugada?" puesto que los prisioneros se levantaban más temprano que los invitados, empleados y, en especial, que Thaddeus.
—¿Ahora qué querrá? — se preguntó Kord, viendo al Doctor con odio, llevando una porción de su comida a la boca.
—Buenos días a todos los presentes. — saludó, primero que nada. — Vengo para hacerles un anuncio: Kord, Pronto, Katherine y Tobías vendrán a mi oficina después del desayuno. . — informó, a lo que los mencionados se extrañan un poco. — Y, ¡ah! Casi se me pasa por alto: encontré una orquídea y un collar en mi oficina esta mañana. De quien sea, por favor, búsquela de inmediato. Gracias por su atención. Buen provecho. — se retiró, dejando a todos estupefactos por tal comportamiento, pues Blakk, a pesar de ser un empresario millonario, no era muy cordial, que digamos, y mucho menos con unos prisioneros. Claro, no sería de extrañar que hablara así al frente de gente de clase alta, pero ¡Por favor! ¡Se estaba dirigiendo a rehenes, prisioneros! Eso sí que era extraño.
Luego de desayunar, los mencionados por Thaddeus fueron a su oficina, como él había encomendado.
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Ya, hasta acá llegó la inspiración, y eso que es a altas horas de la madrugada ¬¬ pero fue lo que salió de mi cerebro. ¡Gracias, Christina Grimmie, por tus hermosas canciones! ¡Y gracias, Evanescence, por tanta profundidad y tanto sentimiento en cada una de tus letras!
Bueno, volví n.n me siento algo culpable con cierta Escritora que no voy a mencionar, es por eso que le tengo un regalo para el transcurso de esta semana, y también para ustedes
Consejo 1: "Por qué" en forma de interrogación va separado, mientras "Porque" en respuesta va junto.
Consejo 2: nadie es perfecto.
Comenten, critiquen, confíen en mí ; ), que no muerdo, y si les gustó denle a "Fav"!
Bye!
