Los personajes son creados por la escritora Kyōko Mizuki, uno de los seudónimos de Keiko Nagita, y la mangaka Yumiko Igarashi, seudónimo de Yumiko Fijii, publicado en Japón por Kōdansha Ltd. desde 1975 a 1979.
- ¿Hija cómo estas? El hombre no pudo aguantar las ganas de estrecharla en sus brazos y apretando con todas sus fuerzas, ella extrañada se dejó envolver en aquel abrazo.
Aunque extraño, se sentía protegida por aquel hombre que apenas conocía, sin saber por qué sus ojos se llenaron de lágrimas, solo una vez sintió en su vida lo que sería ser abrazada por un padre, el día del sepelio de Stear, pero ahora era distinto, se sentía cómoda estando en aquella casa en donde la trataban como una hija más, aquellas chicas no eran como Eliza, Annie o Patricia, quería mucho a Annie y Patty pero con la pequeña Alice, Elena y Darlin era diferente, esa sensación cálida y de protección sólo la había sentido en los brazos de su querido amigo, y era tan lejano aquel tiempo que hasta le parecía estar viviendo otra vida, esta vez ella no era quien cuidaba y protegía, esta vez era ella la protegida, esta vez era a ella la que cuidaban.
-Hija necesito hablar contigo, si tienes tiempo me gustaría que fuera hoy.
-¿Pasa algo malo? Realmente estaba preocupada pensando que había algún problema con la licencia y no podrían casarse en el tiempo previsto.
-¿Podría ser en este momento? Su naturaleza curiosa la impulsó a decir aquello aunque veía que el hombre estaba apenas llegando de viaje pues las maletas aún estaba a un costado.
-Por supuesta vamos a mi despacho, haciendo una seña con la mano le indico el camino, al entrar le señaló uno de los muebles individuales.
-Siéntate por favor hija.
-¿No es nada grave verdad? Ella estaba un poco asustada.
-No se que tan malo pueda ser para ti, hija Elroy Andrew anuló tu adopción, el hombre veía con detalle la reacción de la rubia, que palideció enseguida.
-¿Pero cómo sabe usted eso? Ella estaba a punto de llorar.
-Hija lo siento mucho, un amigo que es Juez me dio esta información pero sólo supe eso, no te preocupes ya mande a investigar, no quiero que estés triste, es mejor que hables con tu novio, hasta no saber qué sucedió sería prudente estar alerta y pues... si tramitaron todo para casarse y utilizaron Candy Andrew como nombre, esos trámites ya no serán válidos, por un momento ella guardó silencio.
-¿Albert... él lo sabe? Le dolía pensar que lo había lastimado al abandonar todo de esa manera.
-Hasta donde sé, él está fuera del país, al parecer le a tomado mucho tiempo consolidar sus negocios en el extranjero, ya ves que con la recesión muchos están en quiebra ese pobre muchacho ha mantenido a flote a toda la familia.
Ella bien sabía que duró podía ser aquellos, en todos lados estaba difícil conseguir un empleo estable.
-Entiendo ¿entonces fue la señora Elroy?
-Todo parece indicar que es así, tu continua preparando tu boda yo te prometo que voy a solucionar todo esto.
-Gracias, no tengo como pagarles lo amables que son usted y su familia, ya no podía aguantar las lágrimas.
-Candy te pareces tanto a tu... Él se detuvo a tiempo de cometer una imprudencia, ella lo veía expectante mientra limpiaba las lágrimas de sus ojos.
-¿Sabes hija? Yo tenia una hermana que se... que ya no está con nosotros y tú te pareces mucho a ella.
-¿Si? No sabía.
-Se llamaba Alice, tenía los ojos como los tuyos, en ese momento se inclinaba y con el dorso de la mano terminaba de limpiarle el rostro.
-¿Así Como los suyos? el hombre sonreía de medio lado al escuchar aquello.
-No hija como los tuyos, eran exactos a los tuyos.
-Lo lamento mucho.
-No tienes por qué hija, he buscado a mi hermana desde que supe que se había marchado pero con mi profesión no era muy fácil, contrate a detectives pero ninguno tuvo éxito, hasta ahora he tenido una pista se su paradero.
-¿De verdad la encontró? Un brillo en los ojos de ella delataban su felicidad.
-Si, solo que tarde, pero ahora se que ella me dejó una sobrina y pronto estará junto a su familia, como debió estarlo desde siempre, aquella conversación abría una profunda herida en el corazón de Candy, por un momento solo por un instante deseó ser aquella chica que pronto se reuniría con su familia.
- Le aseguro que cualquier chica estaría feliz de ser su sobrina o su hija, aquello fue un alivio para el pobre hombre que no sabía cómo decirle la verdad a la joven.
-Yo debo irme, Neil debe de estar por llegar a la casa y me gusta estar para recibirlo, espero pronto consiga a su sobrina y ella sepa que afortunada es en tener un tío como usted.
-¿Realmente lo amas? ella por un momento guardó silencio hasta que sonriente contestó.
-Él es la razón por la que aún me encuentro viva, si lo amo, lo amo mucho él también me ama, por primera vez lo decía, si lo amaba no era ese amor alocado, ese amor tranquilo con el que muchas veces soñó y que en los días de su juventud había creído encontrar, su tío la escuchaba con atención para él era suficiente saber que ella lo amaba y él correspondía a su sentimientos.
-No se diga hija, yo voy a agilizar todo esto de tus papeles, aún no se realmente como fue que Elroy pudo hacer eso cuando su sobrino fue quien figuraba como tu tutor.
-Gracias, en cuanto sepa algo por favor avísenos, en cuanto Neil llegue a casa le contaré todo sobre la anulación de la adopción, quizas el sepa qué hacer, esto le hizo sonreír y asentir ante lo que ella decía definitivamente ella sería una buena esposa, al llegar a su hogar la muchacha le decía a su novio todo lo que le habían contado, aquella noticia lo preocupo pues debía realizar los trámites correspondientes nuevamente.
- No te preocupes amor, el General dijo que nos va ayudar que él puede agilizar todo eso, esa noche ella soñó con su boda mientras su cuerpo desnudo descansaba sobre el de Neil, después de uno de sus alocados encuentros, ni en sus más locos sueño llego a imaginar que se podía amar de tantas manera aun hombre, él permanecía despierto, la sola idea de que aquello interfiriera con sus planes lo molestaba profundamente y el imaginar que algo pudiera pasar no lo dejaba conciliar el sueño.
-¿Neil sucede algo? Usualmente él al dormí la tomaba de la cintura y la ajustaba a su cuerpo de manera posesiva desde la primera noche que compartieran la cama, ya ella se había acostumbrado a dormir así, en las noches a menudo se despertaba y el sentir Cómo él la sujetaba la hacía sentir segura, esa noche él permanecía viendo hacia el techo, con una mano acariciaba sus rizos y la otra la mantenía sosteniendo su cabeza.
-No, sólo no puedo dormir cariño, aquélla forma de tratarla poco a poco se hacía más frecuente y a ella le gustaba.
-Neil, nada cambiará lo que somos ahora, yo quiero estar contigo, él besaba la parte superior de su cabeza con cierto alivio, después de unos minutos ella se incorporó sentándose en la cama para poder verle mejor.
-Estás tenso, no deberías estar preocupado, yo... Neil yo te amo y no quiero estar separada de ti, aquellas palabras que por tanto tiempo el ansío escuchar de ella lo dejaron, impactado.
-Dijo que me ama ¿me ama? pensó Neil sin dejar de mirar su rostro que comenzaba a cambiar de color después de aquella declaración.
Lentamente ella intentó moverse para esconderse en la seguridad que le brindaba la oscuridad de la habitación, pero él la tomó una de sus manos para detenerla.
-También te amo Candy, ella busco su mirada con los ojos humedecidos por las lágrimas mientras él sonreía al ver que ella le correspondía, sus lágrima eran de felicidad, esa noche entre caricias, roces y palabras apena entendibles dos jóvenes se declaraban su amor, un amor que les hacía sentir que todo era posible, una vez más se regalan caricias que los hacían tocar el cielo.
Los días pasaron y por fin sabían exactamente lo que había sucedido, Elroy había utilizado sus influencias y sus dinero para comprar a más de un funcionario y así poder obtener aquella anulación, aunque pudieron ejercer una acción legal contra ella no lo hicieron, pues aquello facilitaba que la muchacha asumiera su verdadera identidad y finamente fuera reconocida con el apellido de su madre, por más que se intentó no pudieron dar con el nombre del hombre que fuera su padre.
La fecha de la boda había sido cambiada, por suerte las invitaciones aun no estaban listas, la primera en ser enviada fue una al la mansión de chicago, pero Elroy Andrew y su hijastra Sara recien habia partido de viaje.
Una semana antes de la fecha por fin todo estaba listo, cada detalle por más pequeño había sido contemplado por la familia, a los novios se les mostrada una invitación de en donde se leían sus nombre CANDY Y NEAL, por lo que el secreto que hoy les sería develado no se lo esperaban, El General parecía nervioso cuando fue temprano para invitarlos a una cena en su casa, por fin la hora de la verdad había llegado y todos estaban emocionados, las chicas Makenzie nunca habían visto a su padre así, después de tantos años de busque por fin su querida prima estaba con ellos, su padre tendría sosiego y porque de cierta manera había recuperado a su pequeña hermana.
-Buenas noches, los invitados por fin llegaban y podían sentir que algo extraño sucedía, aquella familia les había acogido con los brazos abiertos, como si realmente fueran familia, cosa que les gustaba a los dos ya que ninguno de ellos realmente había crecido en un ambiente tan cálido y lleno de amor.
-¡Hijos por fin llegaron! el general les alcanzaba y sin más abrazaba a su sobrina, cosa que no le agrado mucho al novio pero guardo la compostura.
-Mi General un gusto, Neil extendía una mano en señal de saludo, mientras la pequeña Alice corría a los brazos de la rubia.
-Candice, Candice por fin llegaste te extrañe muchisimo, la niña se abrazaba a su prima emocionada pues su padre ya les había informado de toda la verdad.
-¿Y ahora por qué me dices así? la chiquita no soltaba el abrazo y acercándose al oído le decía,
-Asi te llamo tu madre,por un momento la rubia quedó desconcertada, la niña sonriente la soltaba y se acerba a Neil para que la cargara, esa niña lo traía loco, le recordaba a Candy cuando estaba pequeña, solo le hacia falta tener un par de ojos verde y unas cuantas pecas para ser el vivo retrato de la pequeña niña pecosa que llegó a su casa de aquel orfanato.
-Me gustaría hablar con ustedes antes de pasar a cenar, el General les invitaba a tomar asiento, mientras su esposa iba por algo para tomar y las chicas se acomodaron en sus asientos expectantes por ver que sucedería.
-¿Candy recuerdas que te conté de Alice y de su hija? ella asentía sonriente.
-Si ¿Ya la encontro verdad? ella estaba emocionada por la suerte de la chica, por fin su familia la habia encontrado y ahora estaria con ellos, Neil no entendía de qué hablaban ni que tenían ellos que ver con todo eso de la sobrina.
Continuará...
