Aunque aún se sentía algo débil, las palabras que había dicho Gisell le conmovieron en gran manera, por lo que ahora se encontraba dándole los últimos arreglos al vestido que Blakk le había dado. Este era rojo oscuro con detalles negros, muy sencillo, para provenir de una persona tan perfeccionista como lo es Taddeus. La pieza de ropa también traía guantes y una máscara a juego. Sinceramente, aunque a Trixie no le agradaba aquel conjunto, no tenía nada más que ponerse y, tal vez, ir a ese baile le relajaría un poco.
Se fue acercando lentamente al espejo, para encontrarse con un reflejo totalmente desconocido para ella: su maquillaje tan sombrío, su moño un tanto desaliñado, su fleco descuidadamente echo a un lado y esa seria expresión que tenía, sólo la convertían en una extraña para ella misma. Deslizó sus dedos por la máscara y, con cierto temblor y miedo, se la colocó, sorprendiéndose aún más. ¿Quién le reconocería con ese disfraz encima de ella? Sólo sus ojos parecían querer revelar su identidad, así que trató de sonreír, dejando a Burpy dormida en su escritorio, a lo que ella iba al baile.
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Feliz, por poder salir de ese lugar, esas cuatro paredes que ya lo tenían harto, y tomar aire fresco en mucho tiempo. Su sonrisa era imborrable, y mientras ataba de manera final su corbata, se observó en uno de los envases de vidrio que habían por todo el lugar. Sólo le faltaba la dichosa máscara, que desafortunadamente no tenía consigo. Al parecer, a cierto cabellos naranjas se le había pasado por alto que el baile era de máscaras, y que aparte, no podía ser reconocido.
Bufó, sentándose en la camilla, esperando que aunque sea Tobías llegara con el objeto en la mano, disculpándose por el descuido, y animándole a buscar a la chica. ¿Por qué Tobías? Bueno, aunque había sido testigo del juramento que Quentin le hizo a Katherine, seguía dudando de su firmeza para mantenerse en el buen camino. No creía que, presentándose la oportunidad para arruinar el plan, el se niegue a hacerlo.
Así que siguió esperando, ya que no podía salir así como así al jardín, que era por donde daba la ventana del laboratorio y por donde saldría. El plan parecía perfecto.
—Pero qué elegante —comentó una voz gruesa y desagradable para él a sus espaldas. Hizo una mueca, al percatarse de que ni siquiera se había dado de cuenta de que habían abierto la puerta. Parecía ser que Quentin no era el único olvidadizo en esta misión.
—Debí cerrarla —pensó—. ¿Qué quiere?
—Oh, sólo advertirte que, en definitiva, no irás a ese baile. —Eli volteó cuando escuchó eso, furioso de que Meriño quisiera controlar cada cosa que él hacía. ¿Se creía dueño del mundo o qué?— Me temo que no te saldrás con la tuya niño. Tengo un trato con Blakk, y quiero ayudar a mi niñita. ¡Así que te quedas aquí hasta que yo regrese por ti mañana!
—¡Eso quisiera usted! —desafió.
Con la furia a mil, el rubio rápidamente pasó seguro a la ventana, y con fuerza, cerró la puerta bruscamente, pasándole llave, pero desde afuera.
—¡No puede ser! —gritó en sus adentros, corriendo hacia la entrada y tratando en vano de abrir la puerta.
Su desesperación en ese momento lo empezó a consumir, causando que quisiera patearlo y golpearlo todo en la sala. Lamentablemente, no podía hacer mucho ruido, pues ahí su plan sí se iría abajo por completo, y quién sabe qué cosas podría hacerle Blakk a sus cómplices si se enteraba de su traición. Eso era lo que menos quería, así que no hizo más que sólo arrodillarse y refunfuñar. Pero aun con toda su rabia, en él predominaba la tristeza, pues de veras quería ver a Trixie, quien seguro estaba en el salón, sola.
Creía que era el único que sabía sobre el fallo en el plan, pero no. Quentin lo había visto todo desde unos arbustos en el jardín, que daban justo con la ventana, así que sabía que Eli estaba encerrado. La única manera en la que podía liberarle era quitando el seguro por el exterior de esta. Pero, ¿qué hacía escondido? Obviamente se había dado cuenta de que no había llevado la máscara, así que fue a devolvérsela. Sin embargo, al ver a Meriño discutir con el Lanzador, decidió esconderse y así no ser descubierto.
Pero haría lo correcto. Esta vez, sus impulsos no ganarían. Llegaría al final de esta misión, haría el bien, cumpliría su promesa con Katherine, y recompondría la confianza. Lo haría; estaba decidido que ahora absolutamente nada lo detendría.
Se acercó a la ventana y dio pequeños toquecitos a esta, llamando la atención del Shane, quien al verlo, dibujó de nuevo esa sonrisa que tenía antes en su rostro. El peliazul corrió hacia allí, mientras Quentin quitaba el seguro, orgulloso de sí mismo por haber hecho lo correcto. Su alegría creció más al ver como el chico frente sí le agradecía incesantemente, esperanzado de nuevo. No había una sensación igual.
—Muchas gracias, Q. Te debo una.
—No me lo agradezcas —pidió—. Hice una promesa —mostró la máscara y se la dio, a lo que Eli se la pone— y la voy a cumplir. —terminado de decir aquello, recibió un fuerte abrazo por parte del Lanzador— Ve —susurró, viendo como el muchacho se paraba y salía corriendo hacia el baile.
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Entró en el salón, tratando de permanecer positiva. La música era agradable, el ambiente muy alegre y festivo, claro que, con gente tan elegante, refinada e importante como aquella, no es que era el propio desmadre. Simplemente se oían risas "sofisticadas" y había mucha gente bailando. Eso era alegre, ¿no? Bueno, a su modo.
Caminó hacia el área de comida, para encontrarse con unos deliciosos buñuelos. Cogió algunos y empezó a probarlos. ¡Vaya! Algo muy diferente a lo que usualmente se comía ella en el refugio. Recordó a su amigo Pronto enseguida, siempre metido en la cocina tratando de complacer a sus amigos con los aperitivos y recetas que le enseñó su abuela. Rió al acordarse de como se las arreglaban ella y sus amigos para pedir pizza a domicilio sin que él se enterara. ¡Ja! Todo un show.
Observó a su alrededor, notando que la mayoría de las personas presentes estaban acompañadas por alguien. Todas conversaban y reían, socializando. Se dio cuenta de que ella era la única apartada del grupo en el área de comida.
Suspiró, sintiendo una molestia en la punta de la nariz, indicándole que debía llorar, pero que ella misma lo impedía. ¿Por qué llorar ahora? ¡No! Si la fiesta estaba buena y el ambiente tan agradable... ¿qué sucedió? Parece ser que ver a tantas parejas, felices, y a tantos grupos de amigos riendo, le recordó que ya no tenía a nadie a su lado en ese momento. Estaba sola, y unos buñuelos no iban a llenar ese vacío.
¡Basta! No pudo retenerlas más. Las lágrimas salían de manera inconsciente, siquiera le daba tiempo de secárselas. Así que salió corriendo hacia afuera, agradeciendo que tras la máscara no se notaba mucho que estaba llorando. Terminó tumbándose en el césped, quitándose el objeto de la cara, mientras su maquillaje escurría. Se quitó lo guantes, también, y empezó a limpiarse el rostro con ellos, respirando hondo.
Se rindió, iría a su habitación a descansar y a leer un poco. Se pondría a hablar con Burpy y quién sabe qué otra cosa haría para despejar la tristeza de ella. Pero lo menos que quería en ese momento era ahogarse en ese mar de gente, que sin querer le hacían sufrir.
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Corría y corría, pero no conseguía dónde entrar. Miraba a todos lados, en busca de alguna ventana o algo, hasta que divisó una puerta transparente que daba hacia el salón. ¡Bingo! Se detuvo a observar y a escuchar la música que provenía de adentro. Le relajó el sonido que salía de allí. En definitiva, estaba en el lugar correcto.
Rogando pasar desapercibido, se acercó a la entrada, pero unos sollozos se escucharon por encima de la música, haciéndolo voltear, notando que no estaba del todo solo: una chica, aparentemente pelirroja (afuera estaba muy oscuro) se encontraba echada en el suelo llorando. Impresionado por ello, se le acercó lentamente, tratando de no asustarla.
—Disculpe. —Trixie, al escuchar que alguien le estaba viendo, y la estaba llamando, rápidamente se colocó la máscara, intentando que su llanto no se notara con esta puesta. Volteó, y lo primero con lo que se topó su mirada fue con unos ojos celestes que le dejaron helada. Apenas se movió. Con los labios ligeramente abiertos, trató de formular palabra, pero simplemente, se le hizo imposible— ¿Puedo ayudarle en algo, señorita? —preguntó, igualmente, cautivado por esos ojos esmeraldas que le recordaban tanto a Trixie... aunque se pareciera a ella, algo se veía diferente en esta muchacha.
—Yo... bueno, no es nada. Sólo... eh, me caí —contestó con toda dificultad, a lo que Eli le tiende la mano, para ayudarla a pararse. No fue sino cinco segundos después de ese acto que ella se dispuso a dejar de verle los ojos y darse cuenta de que le estaba ayudando. Tímidamente, posó su mano junto a la de él, sintiendo su cálido y familiar tacto. Ambos se miraron, de nuevo, asustados por tanta familiaridad entre aquel contacto.
Se sintieron en confianza, creyendo conocer a la otra persona frente sí de hace años. Sus miradas sirvieron de comunicación, hasta que finalmente, las palabras de él interrumpieron tan singular trato.
—Perdóneme el atrevimiento, pero —sonrió, al ver a la chica tan enfocada en lo que él decía. Sí que le recordaba a Trixie—, ¿me permite este baile? —no lo pensó dos veces. Asintió, aceptando aquella invitación.
Se pusieron de pie, y como la música se escuchaba hasta afuera, no hizo falta entrar al salón para bailar al compás del suave sonido del violín y el piano, siendo tocados en vivo y rodeándolos.
Bailaron y bailaron por todo el jardín, los dos, fijos en las miradas del otro. Sus dolores desaparecieron, y sus penas habían sido olvidadas. Ella se sentía protegida, y él, encantado. Ambos enamorados, pero sin darse cuenta de que todo era parte del momento que más anhelaban. Puede que pensaran que la persona con la que bailaban era un total o una total desconocida. ¡Qué cosa! Estaban bailando con la persona a quienes más amaban, sólo que sin darse cuenta.
Envueltos en los brazos del otro, no se dieron cuenta de que ya estaban en medio del salón, rompiendo su regla de "pasar desapercibidos". Todos les observaban, enternecidos, causando, sin ninguna dificultad, que varios rumores se pasearan por el salón. En cambio ellos dos, sólo eran felices, ignorantes de lo que pasaba a su alrededor.
Pero tanta fama, puede terminar mal.
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—¡Doctor! —gritó con una furia ardiente Meriño, abriendo las puertas de su oficina de un golpe. El llamado, como estaba de espaldas, volteó rápidamente, sobresaltado— Me temo que Eli Shane ha salido del laboratorio. Ahora, está en el baile, danzando con Trixie. —y esa fue la gota que derramó el vaso.
—¡Morrice! —llamó, a lo que su asistente acude de inmediato— Llama a Twist, necesitaré que me haga un favor. —mientras el pelirrojo iba a hacer lo pedido, el mismo Taddeus tomó una pequeña lanzadora, pero en vez de babosas, esta cosa lanzaba agujas, y en este caso, anestésico.
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—No le voy a hacer daño —aseguró Twist, cruzándose de brazos, dándole la espalda a Morrice. Este suspiró.
—Está bailando con Eli —dijo, sabiendo que eso lo convencería. Y efectivamente, lo hizo, haciendo al rubio arder en celos—. No le dispare a la chica, si quiere. Pero —tomó la pequeña lanzadora que le había dado Blakk, poniéndosela enfrente—, al chico, puedes dispararle con toda libertad.
El ojos aqua sonrió de lado, sediento de venganza, y con ganas de saciar esa sed, ahora.
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La música iba terminando, y sus cuerpos ya estaban tan unidos, que cada uno escuchaba la respiración del otro. Sus labios se rozaron, pero hasta que no tocaran la última nota, parecía ser que no iban a unirlos en un beso. Sus movimientos, cada vez más lentos. Todos, cada vez más confundidos ante tantas teorías formadas por ellos mismos. ¿Quiénes eran esos dos, que parecían sacados del Titanic?
En medio de todo aquello, apareció Blakk, apuntándole a la chica. Nadie se dio cuenta de eso, sino hasta que acabó la música, y ambos sellaran su amor con un beso, a lo que todos aplauden. También apareció Twist, del otro lado del salón, haciendo lo mismo que su jefe, sólo que apuntaba hacia el chico.
Pero al verlos a ambos, besándose, la rabia lo controló, disparando de una sin pensarlo, haciendo que su puntería fallara, y en vez de dispararle a él, le había disparado a la pelirroja, quien el los brazos del chico, deshizo su beso, para caer desmayada.
El público gritó, alarmado, Y como Blakk también había disparado hacia su objetivo principal, le volvió a dar a la chica. Todos los invitados se hicieron a un lado, a lo que el pánico cunde de inmediato. Eli trató de sostenerle, pero Twist y Taddeus intervinieron y lo tomaron de los brazos, haciendole presión para que no le tocara. Fue cuando Meriño también entró en acción, quitándole la máscara a la chica, para que respirara bien, llevándosela en sus brazos a hacia su habitación. Esto hizo que el peliazul se sorprendiera aún más, pero se pusiera feliz, ya que había logrado su objetivo. Y no sólo eso: le había besado.
Aprovechando ese estado, ambos villanos lo llevaron a las celdas, con facilidad, dejando a los invitados incapaces de decir palabra. Ahora, era el turno de Morrice de entrar.
—Y este fue el acto final. Gracias, damas y caballeros, por haber asistido. Que pasen buenas noches.
Y así fue como todo pasó a la fantasía. Un hecho real convertido leyenda. Una vivencia en un sueño.
A un vivo en un muerto.
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¡Vale! Las últimas tres escenas pasaron muy rápido, pero ya no tenía más expresiones ni detalles que poner :P
7u7 Hubo EliXie, no digan nada.
Y para compensarlo, hice que Eli recordara todo. Creánme, yo iba a dejarlo sin saber nada.
¡Y esto fickers ha sido todo por hoy!
Punto, final.
PD: Esto de abajo es Spoiler, leer bajo su propio riesgo:
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¿Nuevo cap? Nuevo personaje :D
