Olvidándose por completo de que Blakk podía estar por ahí, en cualquier lugar de la Industria, Trixie salió corriendo hacia las celdas, mientras Burpy trataba de detenerle, ya que al menos él si estaba consicente de lo mal que le podría ir si, por casualidad, se encontraba a Taddeus por esos lados. Pero ella le hacía caso omiso a la criatura; lo único que hacía era correr, tomando la parte delantera de su vestido, para no tropezar.
Algo fatigada, llegó a la entrada.
—¡Exijo entrar ahora mismo! —gritaba, con deseperación, dando fuertes golpes a la puerta. Obviamente, los que estaban del otro lado de la misma le oyeron claramente, y los que no, también.
Eli inmediatamente reaccionó y tomó las rejas fuertemente, observando la entrada con una alegría indescriptible. La persona que tanto quería ver ¡estaba justo frente a él, prácticamente! Tratando de formular palabra, ante la felicidad y la emoción, exclamó:
—¡Tiene que a-abrir, ahora! —el guradia le vio confundido.
—¡No pueden escapar ahora, y nadie puede entrar a altas horas de la noche! —sentenció, haciendo que Kord y Pronto fruncieran el ceño, acercándose, igualmente, a las rejas.
—¡Sólo abre! —gritaron ambos a la vez, pero el guardia se oponía firmemente. Twist, también consciente de lo que ocurría, golpeó una de las tres paredes de metal que los rodeaban, con frustración.
Los muchos intentos vanos de abrir la puerta por parte de la Sting comenzaban a césar, y al oír pasos tras suyo, comenzó a rendirse. Sus esperanzas desvanecían con cada paso, y una impotencia empezó a crecerle. La rabia le inundó los ojos y le enrojeció el rostro.
Sus nudillos, exigiéndole que parara, y su cabeza, rogándole por compasión ante el dolor que ésta contenía. Finalmente, optó por sólo recostar su cabeza, para descansar, y tratar de razonar con el guardia.
—Por favor, no sabe cuánto he querido ver a Eli. Los que están encerrados ahí son mis amigos, y yo le prometo que con tan sólo verlos me conformaré. ¡Quiero saber que están bien! Al menos por hoy —mencionó la muchacha, suspirando. El guardia volteó a ver a los prisioneros, notando que estos, en su totalidad, estaban de acuerdo.
—Está bien, pero sólo cinco minutos.
—Será suficente —dijeron todos a la vez, incluyendo a Trixie, quien estaba ya algo apresurada porque esos pasos que cada vez se hacían más fuertes no le alcanzaran.
La puerta se abrió sólo un poco, lo suficente como para que ella ya no le prestara atención a esos pasos que cada vez se aceleraban más y más. Sólo sintió como un calor agradable cubría su cuerpo al ver el rostro de Eli tras rejas, pero con los ojos perfectamente abiertos y una sonrisa claramente consciente.
Su reacción hubiera sido correr, de no ser porque una enorme mano le sostuvo el brazo y ahora se lo estaba impidiendo. Las sonrisas tanto de Twist como de Eli se borraron repentinamente, y ahora sólo quedaba miedo en sus miradas.
—Ni creas que podrás salirte con la tuya, mocosa —dijo alguien a sus espaldas, a lo que ella sólo trata de zafarse, pero ya se habían apoderado de su otro brazo—. ¡Cierre la puerta, y no la vuelva abrir hasta mañana! —ordenó Blakk con rabia, mientras trataba de controlar a la furiosa joven.
La puerta se volvió a cerrar, junto con la posibilidad de poder ver a sus amigos y a Eli. Meriño, quien también estaba ahí, tomó Burpy y la metió en una especie de caja de cristal, dejándola sin escapatoria.
...
—¿Quién te crees que eres? —exclamó Taddeus, mientras lanzaba a Trixie bruscamente en una celda fría que estaba apartada de las otras. La diferencia de esta era notoria: no habían barrotes, sino cuatro paredes de metal y una pequeña ventana cerca del techo. El tamaño era como para estarse sentado toda la estadía, y hacía un frío increíble— Y yo que comenzaba a confiar en ti. ¡Ja! Pero ahora que tu noviecito se irá muy lejos, espero que no lo extrañes más de lo que lo hacías hasta ahora. Y también espero que te quedes aquí por el resto de la noche como la buena niña que eres, ¿entendido?
—¡No lo permitiré en lo absoluto! —sentenció, con una seguridad que convencería a cualquiera. Pero el dolor plasmado en su mirada le era suficiente a Blakk como para no creerle palabra y dejar de preocuparse, al menos por ahora.
Y parecía no querer decir más, pues se fue, dejándola tiritando de lo helado del lugar. Ni siquiera Burpy, quien había sido encerrada junto con ella, tenía fuerzas para ponerse de pie.
Pero esa noche estaba decidida a escapar de allí junto con sus amigos, y sabía bien que no era la única con esas intenciones.
...
—...Es ahí cuando entras, Pronto —informó Twist, observando al Rastreador, quien con orgullo se puso de pie, atento a las instucciones... bueno, casi— Cuando entres al taller, nos contactarás con los intercomunicadores que robará Danna en el inicio del plan. Lo único que tienes que hacer es llamar al resto en lo que Kord prepara las mecas para la huída.
El topo asintió, entendiendo, hasta ahora, lo que debía hacer.
—Pero debes tener cuidado: la señal de los intercomunicadores es extremadamente peligrosa si la expones al combustible del taller de mecas y sólo una diminuta chispa de fuego —advirtió Eli—. Trata de no usarlos mientras Kord llene los tanques, ¿de acuerdo?
—Sino, todo podría —el Ingeniero, con sus enormes brazos y haciendo sonidos con su boca, simuló una épica explosión con su típica paranoía—. Es peligroso.
—¡Por favor! Hablan como si Pronto el magnífico fuera un novato —reclamó el topo—. Ya verán que saldremos de aquí sin ninguna dichosa explosión.
Todos reviraron los ojos, rogando en sus adentros que esas palabras fueran ciertas. No querían tener que cargar luego con otro problema.
Después de concluir con el estructurado plan, el guardia se puso manos a la obra y, cuando tanto Blakk como la mayoría de los guardias se encontraban en los brazos de Morfeo, se dirigió a abrir la puerta y a abrir el ducto de ventilación para que cierta ladrona entrara a robar los intercomunicadores, a lo que El Caballero y Quentin salían a las salas de seguridad para bloquear las cámaras.
Katherine, Tobías y Gisell se encargarían de liberar a las babosas y tomar sus respectivas lanzadoras.
Eli y Twist irían a noquear a unos cuantos ojos abiertos por ahí, en lo que buscaban las llaves para sacar a Trixie.
Kord y Pronto debían entrar al taller para buscar sus mecas y llenarlas de combustible en lo que se las arreglaban para que el transporte de Meriño terminara inservible.
Y como era de esperarse, los que noquearían a los guardias y jaquearían las cámaras saldrían primero.
...
Arrastrándose entre el polvo y los insectos, Danna con agilidad se dirigía a la sala de tecnología para tomar los intercomunicadores y luego repartirlos con todo el sigilo y la astucia posible entre el equipo.
Afortunadamente, se sabía los mapas de la ventilación de memoria.
Luego de unos eternos minutos de arrastrarse como babosa estropeada, encontró la oscura sala, y con un destornillador proporcionado por el guardia, logró entrar sin ser notada, ya que los vigilantes se encontraban en la puerta.
Con un silencio increíble, rebuscó en toda la sala, y por fin los encontró. Sin embargo, decidió llevarse un par de cables consigo por si al Caballero y Quentin les hacía falta algo; mujer prevenida vale por dos, ¿no?
Teniendo todos esos paratos y cables listos, venía la segunda fase de su plan: repartirlos. Así que, aunque estaba dispuesta a subir de nuevo por la ventilación, un par de golpes y gemidos de dolor le distrajeron.
Se calmó al saber que sólo se trataba de Eli y Twist noqueando a los guardias de afuera. Aprovechó ese encuentro para entregarles los intercomunicadores.
—Voy hacia el cuarto de las cámaras para entregarles un par de aparatos a los chicos, por si los necesitan —comentó ella, con una pequeña sonrisa.
—¿Es acaso esa una excusa para ver a tu querido Caballero? —se burló el rubio, mientras carcajeaba. Danna frunció el ceño, apenada.
—Cállate ¿quieres?
—Como sea —interrumpió el Shane, preocupado—. Sólo nos falta encerrar al que vigila las cámaras y hallar las llaves del pasillo de las habitaciones donde se encuentra Trixie. Encontramos todas, menos las de ese lugar.
—No se preocupen, sólo debo repartir estos cachibaches y me uno a buscarla con ustedes, ¿de acuerdo?
En vista de la necesidad de ayuda, ambos jóvenes aceptaron la propuesta y siguieron en su labor.
...
En la plena oscuridad de la habitación, un guardia vigilaba las cámaras casi dormido. En eso, ve a travésde una de las pantallas como afuera de la sala habían dos muchachos que creía él estaban encerrados. Así que presionó el botón de alarma para los refuerzos, pero este simplemente no sonaba.
—¿Pero qué...?
Escuchó como le pasaban llave a la puerta, por lo que se empezó a desesperar. Trató de llamar a los demás por medio de un intercomunicador pegado a la pared, pero este tampoco funcionaba.
...
En uno de los ductos de ventilación, Quentin y El Caballero cumplían su parte del plan desconfigurando el sistema de seguridad.
—Ahora, bloquea las cámaras —ordenó Quetin, a lo que el Caballero comenzaba a hacer lo dicho, pero algo se lo impidió.
—Falta un cable USB —dijo, tecleando hábilmente, tratando de hallar otra solución, pero era todo en vano.
—¡Agh! ¡Dame eso! —le arrebató la portátil, creyendo que a su manera conseguiría algo; pero de nuevo nada.
Frustrados, optaron por golpear el aparato y a maldecir bajo el aliento, como si eso fuese a arreglar algo.
—¿Por qué los hombres tienen que resolverlo todo con golpes? —detrás de ellos, Danna había preguntado eso al tiempo que les entregaba los cables que encontró— Mejor es la precaución, ¿no creen?
—¡Perfecto! —exclamó Quentin cuando al rebuscar logró divisar el cable solicitado. Sin embargo, Caballero no parecía tener intenciones de apartar la mirada de la pelirosa, quien tampoco dejaba de observarle con esa socarrona sonrisa de siempre.
—Le agradezco la ayuda, bella dama —susurró con su característico tono sútil, a lo que, con algo de dificultad debido a lo estrecho del lugar, le besaba el dorso de la mano.
—Para eso estoy, mi apuesto caballero —respondió, siguiéndole el juego.
—¡Por favor! Les recuerdo que no tenemos toda la noche y que sigo aquí oyéndolos fuerte y claro —reclamó Quentin, asqueado y logrando bloquear las cámaras.
Ambos jóvenes sólo rieron y continuaron con su parte del plan.
...
—¿Qué hay? —y luego, ¡auch! Golpe en la cara.
—¿Qué rayos acabas de hacer? —exclamó Gisell, al ver que Twist accidentalmente había noqueado al guardia que los ayudó a escapar.
—Ah, es que es difícil diferenciarlos, je —se excusó, a lo que los demás salen sin darle mucha importancia a lo sucedido, para seguir con lo planeado, después de todo no tenían mucho tiempo.
En eso, llegó Danna para entregar los intercomunicadores restantes y para ayudar en la búsqueda de la llave.
—Eh, sólo hay un detalle —intervino Tobías—. Se suponía que el guardia nos guiaría a la sala de los arsenales. Ahora... —señaló al sujeto caído— ...es evidente que no puede.
—Muy bien, entonces Twist los guiará. Danna y yo buscaremos la llave. ¡Vamos!
...
A una gran velocidad corrieron por casi toda la industria, y al fin, entre los dos, lograron obtener la llave. Y como Danna sabía muy bien donde estaban las habitaciones, lo llevó ahí sin dificultad.
Está de más decir que Eli tenía unas inmensas ganas de ir y abalanzarse sobre los brazos de la chica. De volver a sentir sus cálidos y dulces labios para no dejar de saborearlos nunca. Eso y más deseos lo impulsaron a revisar en todas y cada una de las habitaciones con una gran rápidez y destreza.
Curiosamente, y para la desgracia del Shane, todas estaban vacías.
Desesperado, y sin tener la menor idea de qué había hecho Blakk con ella, soltó un fuerte y breve grito, pero en seguida Danna lo tomó del hombro, tratando de tranquilizarlo un poco.
—¡Eli, cálmate! Enojándote no hallarás nada —razonó, en medio de un suspiro—. La encontraremos, sólo debemos seguir buscando.
—¡Pero si ya hemos buscado por casi toda Industrias Blakk esa estúpida llave y no hay ni una sola señal de Trixie! —exclamó, furioso, pero con ambos ojos inundados de lágrimas. Danna se mordió el labio inferior, mientras sentía como su corazón se encogía ante la impotencia— La necesito devuelta.
...
—Es aquí —dijo Twist, mientras abría la puerta de una pequeña sala con todas las babosas que Blakk capturó— Las nuestras deben estar en el fondo, junto a la...
¡Plsh! Golpeó con fuerza algo no muy lejos. Todos se quedaron en silencio, inmutados, esperando a que el sonido se repitiera.
¡Plsh! De nuevo.
—...Celda fría —completó en un susurro, acercándose lentamente hacia allí, mientras los demás le seguían con cuidado.
—¡Estúpida celda! —¡Plsh!— ¡Tarde o temprano cederás! —¡Plsh!
Todos allí reconocieron de inmediato esa voz. Twist, en especial, sintió un gran alivio al escucharla. Rió, puesto que el hecho de que la pelirroja fuera tan testaruda como su líder le hacia gracia.
—¿Quién anda ahí? ¿De qué te ríes? —preguntó ella, indignada, percatándose de la presencia de alguien más.
Rápidamente, el rubio tomó una de las múltiples llaves que tenía en la mano y abrió la celda, a lo que una fribolenta Trixie y moribunda infierno salían desesperadas de la celda.
—¡Trixie! —exclamó el rubio, acogiéndola en un cálido y anhelado abrazo.
Ella, debido a la necesidad de calor, inmediatamente se refugió en sus brazos y se escondió en su cuello, temblando, pero con una alegría indescriptible.
—¿Qué haces aquí? —interrogó —ignorante de la presencia de Gisell, Katherine y Tobías— con un tono bajo y suave, muy distinto al de hace poco.
—Venimos a sacarte —le susurró con cariño, acariciando su espalda—. No estamos solos en esto.
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WENAS! :v Ay, extrañaba esto :''3
Cómo va todo gente? Yo acá a punto de terminar esta historia. Y, no os peocupeis (yo y me español del retraso), hay EliXie, ya casi al final, pero hay.
¿Twixie? No, pos, ese está a punto de agotarse :'/
En fin! Espero que les hay gustado :3
Punto, final.
