—Me alegra que estés aquí —le susurró Trixie suavemente, mientras sentía el agradable calor dominar su friolento cuerpo.
—Pero no soy el único —aclaró Twist, mientras, con un pequeño remordimiento, se apartaba de la chica y dejaba ver a los tres científicos sonrientes.
Trixie se unió en un alegre abrazo grupal junto con la infierno, quien, confieso, ya estaba algo ansiosa por salir de ahí, puesto que temía ser descubierta, ella y el resto del equipo.
...
Kord y Pronto ya se hallaban en el taller llenando los tanques de las mecas.
Debido a la eficiencia del llenado en cuanto velocidad y cantidad, ambos calcularon que no les llevaría ni diez minutos estar listos para la huida. Así que el topo aprovechó para llamar al resto en lo que la última meca, en este caso la más grande, perteneciente a Kord, se llenaba de combustible.
—¡Kord y Pronto el magnífico han cumplido con la misión de llenar los tanques...!
...
—¡...Así que reúnanse en el taller ahora mismo sino quieren seguir viviendo en este basurero! —y terminó la llamada.
Desesperado, Eli y Danna recorrían de nuevo cada esquina del lugar, sin resultado alguno.
¿Dónde estaría? ¿Cómo estaría? ¿Con quién? ¿Qué tan difícil será sacarla? Se preguntaban una y otra vez, con sólo una respuesta: no les quedaba tiempo.
Pararon cerca de las celdas, notando que el guardia ya no se encontraba tirado en el piso. ¿Adónde fue? Para ellos, eso era de lo de menos. Tomaron aliento por haber estado corriendo tan rápido y por tantos lugares sin cumplir su cometido.
—Pronto... —llamó el Shane por el intercomunicador en medio de un suspiro— No hemos hallado a Trixie, no podemos irnos sin ella.
—¿A qué te refieres con que no la has hallado! —exclamó, con algo de enojo, el topo.
Eli no hacía más que esperar un milagro en medio de todo aquello, al tiempo que Danna trataba de encontrar otra solución rápida.
...
A penas oyó decir su nombre a través del intercomunicador de Twist, paró el paso que estaba manteniendo hacia el taller. En especial, cuando reconoció la voz de quien lo pronunciaba con tanta preocupación y cariño.
El rubio rió, irónico, mientras le pasaba el objeto que parecía querer explotar ante los reproches de Pronto. Ella lo sostuvo, oyendo con más claridad porqué discutían.
—No era nuestro deber buscarte, ¿sabes? —aclaró Katherine, poniéndose frente a ella con una tierna y contagiosa sonrisa— Sólo te rescatamos por casualidad.
Con una pequeña risita soltada de sus pequeños labios, Trixie atendió la acalorada llamada.
—¿Eli? ¿Cómo es eso de que todavía no me has hallado? —preguntó, con un tono inocente y juguetón.
...
Un escalofrío recorrió su cuerpo al oír esa voz diciendo su nombre. Un montón de recuerdos empezaron a auto invitarse a su mente.
Es decir, su cálida voz, su comportamiento optimista, su calmada risilla al hablarle por dicho objeto. Ni siquiera tenía una mínima idea de lo que estaba sintiendo, pero era fuerte. Como si hubiera estado muerto en vida todo este tiempo. En parte, así era, al estar en un estado peor que en coma, frío, solo su cuerpo solitario que finalmente encontró el alma que le regresara su cálidez. Ese fuego en su interior que desde hace tiempo había perdido, esa sensación indescriptible de que todo está mejor que nunca. Esa felicidad infinita que hacen de su corazón palpitar precipitadamente como si quisiera escaparse de su pecho. Esa emoción tan profunda... Lo habían llenado de un millar de sentimientos que no lograba captar. Solo respiró mientras en su rostro se notaban esas lágrimas de gozo y una sonrisa de la más inmensa satisfacción al escuchar su voz. Las palabras faltaban en sus labios y mente. Solo podía imaginarse a él junto a ella para no volver a separarse.
—Aahh... —volvió a tomar un respiro mientras sonreía hablando por el aparato— Todavía recuerdo que lo último que escuché fue tu voz, pensando que no volvería a hacerlo nunca. Entonces sí, todo este tiempo no había podido encontrarte. Sólo en mis pensamientos rogando que volvieras a mí, cuando el perdido solía ser yo. Agradezco que finalmente te haya encontrado —confesó con ternura por el intercomunicador, soltando todo lo que se había guardado.
—Extrañaba tanto oírte decir mi nombre —expresó ella, alejándose un poco del grupo que la acompañaba—. Y es extraño, porque, hace poco me disgustaba, sentía que me estaba volviendo loca.
—No estás loca, realmente te estaba llamando, y me quemaba el alma verte huir.
Trixie quedó helada ante ese comentario. Pero sonrió, mientras dejaba escapar un largo suspiro.
—Estaba loca.
—Tus labios me volvieron loco.
...
Twist se alarmó al ver a la chica con un exagerado sonrojo en su rostro. Le dolía saber que él jamás la tendría. Sin embargo, verla sonreír de ese modo no tenía precio, y si ese Shane la hacía feliz, entonces que se quede con el Shane.
...
—¡Agh, qué pegajosos! —exclamó Pronto, en lo que Kord rodaba los ojos y medía el tanque de combustible— ¿Pueden darse prisa?
—No te preocupes, ya estamos cerca —respondió Trixie, retomando la caminata hacia el lugar de encuentro.
—Vamos literalmente corriendo —comentó el Shane, con un tono de voz en el que se notaba a kilómetros la euforia que estaba sintiendo por volver a estar con su princesa.
No podía esperar a volver a sentirla entre sus brazos, sentir su calor, su aroma, su presencia en sí. Jamás creyó necesitar de alguien como al aire, como al agua. De estar muriendo por dentro sin ella. Escucharla de nuevo era como su oxígeno.
Saber que ya no era un fantasma al que seguía amando le devolvió las fuerzas que necesitaba.
¡Increíble! La necesitaba.
...
El grupo de científicos y Lanzadores llegó a tiempo al taller. Pero todavía no se reportaban Eli y Danna. Debía ser porque ellos se hallaban un poco más apartados del lugar.
—¡Chicos!
Con una inmensa alegría saltando en sus pechos, Kord, Pronto y Trixie se unieron a un afectuoso abrazo. Ellos también se extrañaban el uno al otro, y anhelaban que las cosas volvieran a ser como antes. Y con ese sueño tan cercano y fácil de alcanzar, la emoción se adueñó de ellos.
—¿Estás bien? ¿No te hicieron nada? —preguntaron el topo y el troll al unísono después de terminar el abrazo.
Ella rió, inquieta, no pudiendo apartar la vista de la entrada al lugar, con una paciencia algo escasa por el hecho de ver a Eli atravesarla.
—Estoy mejor que nunca, no se preocupen —afirmó.
—... ¡Besaste a Eli! —gritó Pronto, saltando alrededor de de ella con una mirada soñadora.
Todos rieron mientras observaban el peculiar espectáculo, y recibían otra llamada del Shane.
—¡Pronto, estamos afuera! —informó él, a lo que el topo va inmediatamente a abrirle.
En lo que el Rastreador encontraba la llave, el corazón de la chica latía a una velocidad increíble, y sus ojos estaban que no retenían más lágrimas. Incluso temblaba, tenía escalofríos, su sonrisa era imborrable e inmensa. No podía esperar a verlo y lanzarse en sus brazos, gritarle que lo amaba, que lo necesitaba.
Los demás rogaban salir pronto de allí, volver a ser lo de antes, no regresar nunca.
Kord, en especial, deseaba atravesar las puertas del refugio de nuevo, sentarse en su cómodo sofá, jugar videojuegos, mejorar mecas, ver los partidos de Babosabol por la TV, gastarle bromas a Pronto, pedir comida a sus espaldas, burlarse de sus amigos por ser tan obvios. ¡Quería volver ahí! Volver al antes.
Katherine y Tobías no creían lo que estaban haciendo: escapando de una de las fortalezas más peligrosas y seguras de BajoTerra como una peli de acción. ¡Y sentían un tremendo alivio sobre sus hombros! No más mentir, ni ocultar. Verían a esas dos personas que sufrían la una por la otra unirse y estallar en alegría, y eso era mejor que cualquier salario bien pagado en esa Industria.
Twist, además de tener el compromiso de visitar a su hermanita, poseía un dolor desgarrándole el pecho sin compasión. Uno, por haber traicionado a todos los presentes y aun así poder tener el premio de la libertad, cuando sabía que merecía el peor castigo posible. Dos, no obstante, la chica por la que daría su vida entera amaba a otro, y ese otro era nada menos que su rival. ¿Qué peor castigo que ese? ¡Pero igual le ardía, le consumía, lo hacía moronas, cenizas, polvo, nada!
Gisell se encontraba enternecida, y a la vez emocionada por poder salir y ver a su amado, si es que este despertaba, de nuevo. Tal vez le costaría más por no tener el apoyo de su padre, pero presenciar como Eli y Trixie, después de tantas lágrimas y sufrimiento, se reencontraban, no tenía precio.
Quentin debía empezar a acostumbrarse a eso de ser bueno y así, pero valdría la pena si eso lo llevaba a contar con el apoyo de amigos que realmente le deseaban bien. Y por sobre todo, poder conseguir el amor de Katherine.
Danna y El Caballero, además de empezar a considerar formar pareja, deseaban volver a la alegre y mágica BajoTerra de antes. De poder hacer justicia junto con la Banda, y finalmente, algún día, poder derrotar unidos a Blakk.
¿Y Pronto? Ah, pues, él sólo debía conseguir rápido la llave.
El plan parecía ir de maravillas. Pero el único error que todos cometieron era creer que el plan saldría a la perfección... tan fácilmente.
…
—¡Doctor Blakk! —gritó Meriño, entrando de un portazo a la habitación del villano, el cual, restregándose los ojos con la furia por los cielos, se sentó en su lecho, no dispuesto a prestar mucha atención a lo que el hombre le diría a continuación— Eli y sus amigos, incluyendo a la pelirroja y a mi hija, están escapando.
—Escapando, escapando... ¿quién querría escapar? —pensó Taddeus, tratando de acostumbrarse a la luz que se filtraba por la puerta— ¿Por qué lo dices?
—El guardia que vigilaba las celdas, dice que fue noqueado.
—¿Celdas...?
Y fue cuando entró en razón.
Su ira se incendió.
…
—¡La encontré! —exclamó Pronto, eufórico, alzando la llave frente a todos.
Justo cuando iba a meterla en la cerradura, todo se vuelve oscuro, como si hubiera ocurrido un corte de electricidad.
Automáticamente, y por costumbre, Burpy enciende su cabecita, para hacerle la vista más clara al topoide.
Justo en ese momento, llega una llamada de parte de Eli, la cual el Rastreador parecía querer contestar.
—¡Pronto, no contestes! —advirtió Twist, alarmado, pero Pronto parecía no escuchar— ¡Burpy produce fuego, y la meca de Kord todavía se está llenando, si contestas todo podría...!
…
Un estruendo tremendamente fuerte se escuchó desde el taller de mecas, por lo que Blakk y Meriño van de manera inmediata a ver qué había sucedido.
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Ajá, señores 7w7
UN CAP Y ESTA WEA SE TERMINA. MI KORO
Punto, final.
