4. Problemas internos.

Las horas que faltaban para decir adiós al vieres y bienvenido sábado ya eran casi contables con la mano. La semana se había pasado más rápido de lo que él esperaba y, aunque sonara raro, Nagisa se encontraba terriblemente desesperado por que algo pasara (o le pasara) durante el viernes para no tener que salir el sábado.

La verdad era que el peliceleste estaba en una extraña situación de incomodes con Akabane Karma. Y, aunque esto no era algo malo, al menos en su mente, no quería tener que presentarse ante el más alto de tal manera.

Desde el día miércoles, Nagisa de dio cuenta de que algo andaba mal con él. El hecho de que no podía mirar a Karma a los ojos ni acercarsele o mucho menos hablarle, le estaba afectando de sobre manera ¡No podía ni si quiera decir 'Hola' sin evitar ponerse rojo cuando le veía!

En un principio pensó que era fiebre, que había agarrado una ventisca muy helada luego de un baño caliente y se había enfermado. Pero muy pronto se dio cuenta de que no. Solo era con el más alto con quién se ponía tan raro de repente.

Cuando analizó un poco más la situación, cayó en cuenta de que luego de que éste se le acercara tanto solo por una misera mancha en su rostro, Nagisa no había sido capaz de volver a mirarlo de frente. También estaba el hecho de que su corazón latía a por mil y su rostro, completamente desentonado con su cabello y piel, se ponía de un rojo brillante y atractivo. Era como un pequeño tomate bicolor.

Aunque solo se dio cuenta de cuando le empezó a incomodar la presencia de Karma, no logró caer en cuenta el por qué de ésta misma razón. Por el momento, dejó eso en punto suspensivo y mejor prefirió idear un plan de cómo poder fingir un estado de normalidad cuando estas completamente extraño. A Nagisa le preocupaba más el no defraudar en su salida a Karma en vez de solucionar sus propios problemas internos.

Por otra parte y siendo esto más importante en 'La clase de asesinato 101', los intentos de asesinato habían aumentado, cosa que ponía increíblemente feliz a Koro-sensei, pero, todo lo bueno siempre tiene sus peros, el 40% de éstos constaban de asesinatos en masa y/o individuales y el otro 60% tenían nombre y apellido propios. Akabane Karma. Además del gusto que sintió su sensei por parte de sus renovados intentos, también sintió preocupación y angustia por el número uno de su clase.

En el receso, se tomó su tiempo y buscó al susodicho.

- Ne, Karma-kun. ¿No crees que hay algo que puedes compartir conmigo?

- Nada. - Su rostro irradió molestia. Claramente le sucedía algo.

- Oh, ya veo. Mira, Karma-kun, me complacen tus nuevos métodos y ansias de matarme, pero también, como tu sensei y guiador, estoy aquí para preocuparme por ti. Así que, vamos, cuéntame. ¿A caso tu amorcito ese rompió tu corazón?

- Le dijeron que nada. - Mientras contestaba, en un arrebato intentó clavarle su cuchillo, pero como siempre, falló. Ahora estaba doblemente molesto.

El mach 20 hizo su gran aparición nuevamente. Tomando de las manos al joven pelirrojo y atándolas detrás de su espalda, Koro-sensei llevó, a su vez, a Karma a la sala de profesores. Ahí nadie podría irrumpir -excepto Irina o Karasuma.- o escuchar su conversación.

- El que uno de mis alumnos estrella se eche a morir por cosas minúsculas me parece un comportamiento reprochable. Especialmente si viene de ti, Karma-kun. ¿O es que así demuestras como siempre dejas tus cosas a medias?

- ¡Suélteme, Koro-sensei! Además, si no sabe de qué está hablando sería mejor no se metiera. - Intentó fallidamente soltarse. Maldito pulpo.

- Me subestimas demasiado. Pero está bien. Te dejaré en paz... Entonces, nos vemos, Kar-ma-kun. - Y se fue, otra vez, a toda velocidad, dejando a Karma solo, maniatado y con los nervios crispados.

No le había dicho grandes ofensas pero en sí, que pusieran en una balanza el como llevaba sus cosas él mismo, le molestaba ¡Él jamás dejaba las cosas a medias!

Pero en una parte Koro-sensei tenía razón. Él se estaba echando a morir por algo y ese algo era Nagisa quien, desde el miércoles, le había estado evitando de la peor forma posible. No le hablaba, no le miraba y ni se le acercaba. ¡¿Cómo querían que no se afectara por eso?! De segur había echo algo mal y por eso ahora Nagisa quizás ni querría salir con él. Eso era lo que más le afectaba después de todo, el sábado sería jodidamente importante. Haría lo más valiente que jamás en la vida había echo (más incluso que esa vez que se lanzó por el precipicio.)

"Joder" Buscó rápidamente algo con qué soltarse.

Mientras tanto, Nagisa se movía tranquilamente por los pasillos para ir a la sala. Pronto comenzaría la clase de Irina-sensei en la cual ella y Karasuma-sensei les enseñarían como tener una plática normal en inglés (aunque muchos dudaban de las habilidades en el inglés de Karasuma-sensei). En eso, una ráfaga amarilla lo rodeó y le dijo:

- Nagisa-kun, necesito que vayas a la sala de profesores. Hay algo ahí que requiere de tu ayuda, urgente. Bueno, nos vemos.

El mensaje fue tan rápido, que Nagisa no tuvo oportunidad de replicar y solo se dispuso a ir para allá.

Cuando le faltaba poco, escuchó como un vidrió se rompía y, en su preocupación, se adentró valeroso a la habitación y buscó la fuente del sonido. En eso de encontró con una ventana rota, sogas en el piso, sangre y Karma. Dios, eso se veía terrible. Casi una escena de un crimen pero sin un cadáver.

Karma reaccionó tarde. Ocultó su mano y sonrió un poco ante el desastre que le estaba mostrando al más bajo. Todo era culpa de ese maldito pulpo.

- ¿Te encuentras bien? - Nagisa se acercó a Karma y le obligó a mostrarle su mano, se había pasado a llevar con un vidrió pero no era nada grave. - ¿Qué pasó aquí?

- Éste... Koro-sensei me ató y me dejó aquí como si nada. No encontré nada mejor que romper una ventana. Y así. - Señaló su mano y miró a otro lado, ahora resulta que el no podía ver a Nagisa.

- Siéntate ahí, buscaré algo con qué vendarte.

- No es necesario.

- Que te sientes. No me tardaré. - En eso, Nagisa fue a la estantería y de ahí sacó un botiquín. Él sabía que tenían algo así en ese lugar porque una vez había salido lastimado de una practica y Karasuma le señaló que siempre contara con él en caso de emergencias.

- Veo que dolerá. - Karma rió con sarcasmo en su voz al ver como el menor sacaba alcohol y banditas.

- Debiste esperar a que yo llegara antes.

- No sabía que vendrías.

- Ni yo. Koro-sensei me mandó.

"Así que fue él..."

- Oye, Nagisa-kun. ¿Hice algo para molestarte?... Ouch, eso duele.

- ¿Qué...? Oh, lo siento. Y éste... - Nagisa se detuvo a pensar ¿Por qué decía eso? - ¡No lo estoy! Lo siento, te di a entender algo mal.

- ¿Entonces qué ocurre? - Preguntó mas serio. - Andas extraño.

La palabra en sí ya le molestaba oírla. ¡Claro que sabía que andaba extraño! Pero no sabía que hacer para remediarlo. Todo se estaba volviendo confuso y molesto a la vez.

- No es nada, no te preocupes. Realmente lamento haberte preocupado.

- Qué mentiroso.

- ¡Karma-kun...!

- Quieto. ¿Te molesta si me acerco un poco?

- ¿P-Para qué? - Joder, ahí iba de nuevo. Se estaba sonrojando, su corazón latía a por mil y su cuerpo, dios, se alejaba en vez de dejar que lo tocara.

- Cierra un poco lo ojos, quizás así te calme mi presencia.

- No creo que sea lo mejor... Está bien. - Suspiró. Karma tendría sus razones para pedir eso ¿No?

- Gracias. Muy bien.

Nagisa sintió la cercanía del más alto. Como sus manos revolvían su cabellos de a poco y también su propio calor personal que, por supuesto, el peliceleste no pasó por alto. Cabe destacar que también, y sin querer queriendo, sintió el aroma único del contrario. Se avergonzó, le había olfateado un poco más y sentía que eso de por sí era algo terrible y, aparentemente, por la risita que oyó, Karma si se había dado cuenta. Apretó muchos sus ojos, estaba muy nervioso...

Entonces. Algo encajó en su mente.

- Ya está. - Susurró en su oído y se separó con una sonrisa.

- ¿A-Ah?

- Tenías esto. - Entonces Karma le mostró una pelusa pequeña. - Eres muy descuidado, Nagisa-kun.

- ... - Desvió la mirada, sin saber qué decir. Estaba apunto de estallar de la vergüenza. Por segunda vez en la semana.

- Lo siento. Así que esto era lo que te molestaba. Debiste decirlo.

- ¿El qué?

- Mi cercanía. Lo siento, no sabía cuán incomodo te era.

¿Qué estaba diciendo?

- Estás equivocado...

- ¿Lo estoy?

- Lo estás. No saques conclusiones apresuradas. - Alzó un poco la voz. Al fin se había dado cuenta de el por qué de su comportamiento y ahora Karma le venía con eso. Simplemente molesto.

- Mhnn. Vale, dejémoslo hasta acá. Parece que te he molestado un poco.

- Lo siento. No quise alzar la voz.

- Tranquilo. Mi culpa. Okay, Nagisa-kun, debemos irnos. ¿Sigue en pie lo de mañana?

- Por supuesto ¿Recuerdas el camino a mi casa?

- No creo que lo haya olvidado. Está bien, nos vemos. Me iré adelantando. Llegaremos tarde a la clase de Bitch-sensei.

- ¡Cierto, el receso terminó hace mucho!

- ¿Vamos?

- Sí.

Y entonces mañana.

Sería el gran día.

Continuará.

( NOTAS/: Dante )

Primero que nada ¡MIL PERDONES! yo subiría este capítulo el jueves de hace dos semanas atrás (creo) pero lo escribí en un cuaderno y lo perdí y sinceramente no quería cambiar nada del escrito en mi cuaderno así que me embarqué en una búsqueda de una semana que tuvo gran éxito. Y aquí esta. Lamento la demora. Osea, me carga 'ene' tardarme en estas cosas. Y por lo general cumplo a los dos o tres día ¡Mil disculpaaaas! Ojalá disculpen mi irresponsabilidad :'(

En otras cositas, leí review y tengo que agradecer con besos y abrazos sus comentarios, realmente me hacen los días. Sinceramente muchas gracias, su apoyo es vital para mi y éste pequeño fic.

Hoy día no especificaré a quienes irán mis saludos porque ando corto de tiempo y así. Pero les dejaré como noticia que pronto subiré mis otros fic de AssClass, Owari no Seraph & karneval. Espero les gusten también *hearts*

Oh, también lamento, como siempre, alguna salida de personaje que haya tenido o si tengo faltas ortográficas :'( el tiempo me gana y no logro revisar bien, pero aun así quería dejarles este cap subido y así ññ

Bueno. Mando miles de abrazos y ¡Besoos pegajosos!