5. Tiempo de varias cosas.

a. tiempo de despertar.

El sonido de la alarma sonó, como siempre, de manera estrepitosa, haciendo que su corazón se saliera de lugar y que sus ojos se abrieran de golpe a la par. Con un 'ugh' se tiró de la cama al piso y se dirigió al baño con una pose bastante vaga, cosa que no quedaba nada bien con su elegante apariencia.

Eran aproximadamente las ocho y media de la mañana de un día sábado semi-soleado. Clima perfecto, según él. Tenía su ropa lista desde el día anterior y solo le faltaba una ducha para largarse de ahí e irse en búsqueda de quien sería su acompañante durante el resto del día.

Por otra parte, también despertando casi de un paro cardíaco por su alarma, estaba un personaje simplón de cabellos celestinos y mirada cansada, esto último era porque no había logrado pegar ni una pestaña si no hasta las cuatro de la mañana, demostrando su nerviosismo y ansiedad por el día que se le venía encima.

Tiró las sabanas a un lado y se puso en pie. El día comenzaba.

b. tiempo de esperar y encontrar.

El reloj marcaba las nueve un cuarto; solo quince minutos más y podría ver a Karma otra vez. Aunque en el día anterior solo deseaba que prácticamente el mundo entero se partiera en dos para no tener que salir con Karma, ahora se encontraba emocionado, ansioso y bastante nervioso. El haber hablado con él la tarde pasada le había servido bastante pues había logrado aclarar las cosas que entre ellos se habían malentendido y, además, entendió el por qué de su ya remarcado 'extraño' comportamiento:

"Es existe la mínima (máxima) posibilidad de que me esté gustando Karma-kun de esa forma"

A esa conclusión era la que había logrado llegar la tarde anterior. Y, claro, eso no era nada bueno, pues él era un hombre, Karma también ¡Y simplemente no!

Nagisa aceptó, desde el momento en que conoció a Karma, que él era inaccesible, peligroso y prohibido.

Inaccesible pues con suerte una mosca podía rodearlo, aunque si lo vemos por ese lado, Nagisa logró ganarle a miles de moscas, chicas y cualquier se viviente desde hace un rato. Peligroso porque, pues, vamos, ese chico era realmente un peligro viviente, todos sabían que estar cerca de él era sinónimo de estar metido en un lío, y grande. Y, finalmente, prohibido por el solo hecho de ser hombre, al igual que él (a éste tercer punto se le pueden atribuir mil cosas más, pero para Nagisa era eso).

Y, si somos sinceros, el que él mismo fuera mujer (o Karma), tampoco arreglarías las cosas. Porque, según la mente de Nagisa, el estar juntos, de por sí, era algo que no debía ocurrir.

"Somos mundos distintos. Solo me queda deshacerme de estos sentimientos. Además, Karma jamás me miraría, ni aunque fuera una chica. ¡Aghs, es tonto pensar en esto!"

Cubrió su rostro con sus manos y se lamento, muy bajito, para que ni su madre oyera lo terrible que se estaba tornando todo en su propia mente. Luego volvió a pensar en que le vería y se divertirían ese día y se alegró, otra vez.

- Nagisa-kun, tocaron el timbre. - La voz fría que venía de la cocina advirtió a Nagisa la llegada de Karma.

- Gracias, mamá. - Despidió a su madre con una sonrisa fingida. Sabía que ésta ni le miraría, pues aborrecía ver a su propio hijo vestido tan propiamente tal de chico, que solo aumentaba su rabia y frustración al no tener una bella hija y, posiblemente, se desqutaría con él en ese mismo instante. Así que él, sin esperar respuesta, apuró su paso a la salida y se largó.

- Nagisa-kun. - Saludó, desde detrás de la reja, el pelirrojo.

- Karma-kun, buenos días.

- ¿Vamos ya?

- ¡Sí! - Cerró la reja tras de sí y partió, a un lado de Karma, con su salida.

c. tiempo de la sorpresa.

¿Irían ya a mitad de camino?

- ¿A dónde vamos? - Pregunto, curioso, Nagisa.

- ¿No conoces este camino? A que no adivinas a dónde vamos.

Nagisa quedó pensativo por un momento, analizando el camino y... No, nada, no adivinaba a dónde iban, es más, jamás había pasado por ahí.

- No lo sé.

- ¿Es en serio, Nagisa-kun? - Dijo Karma un poco sorprendido. - ¿Nunca has ido al parque de diversiones? Todos saben que es por acá...

- Menos yo. Jamás he ido. - Su vos bajó notablemente. Nunca había ido pero tampoco se sentía mal por no haber disfrutado de uno cuando era más pequeño, pues hubieron mil y un cosas más que él, en su niñez, jamás logró disfrutar.

- Entonces supongo que hoy será especial. - Karma sonrió un poco con autosuficiencia. Su primera vez (la de Nagisa) en un parque sería con él. Aunque no era la gran cosa, el número uno de la clase le atribuyó mucha importancia. - ¿No crees que parece una cita? - Esta vez rió de sus propias palabras ¿A dónde quería llevar su propia conversación?

- ¡K-Karma-kun!

- Lo siento, lo siento, pero mira. - Señaló al parque y, con eso, a las miles de parejas llegando de la mano para disfrutar de lo mismo que ellos, de la adrenalina y diversión pura de un parque de diversiones.

- Woooah, es mucha gente y ¡Mira, qué es eso, Karma-kun!

- Espera un poco, aún ni entramos y ya te atrajo la montaña rusa.

- Si que es grande. La conocía solo por la televisión pero... ¡Woah, mira allá!

Karma observó como los ojos de Nagisa destellaban emoción, cosa que le llenó de ¿Ternura? Bueno, como fuera, la sonrisa boba que tenía por Nagisa, no se la quitaría nadie.

- Vamos ya, Karma-kun. - Nagisa tomó inconscientemente la muñeca de Karma y lo tiró dentro del parque. En un arrebato, Karma entrelazó sus manos y fingió que no se había dado cuenta, después de todo podía echarle la culpa a Nagisa, quien tomó su mano primero... O bueno, su muñeca.

Nagisa, al darse cuenta, se puso notoriamente nervioso y no supo que hacer, así que solo dejó su mano a disposición del más alto.

Karma, a su debido momento, o más bien por obligación, soltó la mano de Nagisa solo para poder entrar bien al parque. Como obligación, cada uno debía pagar por su entrada, así que para poder entrar, sí o sí, debía separar sus manos.

d. tiempo de la diversión.

Una vez dentro, el más emocionado era Nagisa, quien se debatía internamente a cuál subirse primero, a cual después y después y después ¡Y todos!

- Empecemos por éste. - Señaló Karma.

- ¿La montaña rusa?

- ¿No quieres?

- ¡Claro que sí! Solo que son tantos y... ¿Crees que alcanzaremos todos?

- Tenemos todo el día, así que sí.

- Genial. Ems, ¿Karma-kun? Gracias por traerme aquí.

- Pfff, que va. Tenemos un trato ¿Recuerdas?

Aunque en un inicio le costó, lo recordó. Un poster por una salida. Ugh, le sonaba como un amargo recuerdo.

- Cierto. - Respondió normal.

- Vamos, la fila aún es corta y tenemos que aprovechar el tiempo.

- ¡S-Sí!

Y así empezó su día. Nagisa siguió tan emocionado por todos lo que veía como cuando entró. Se excitaba con todos los juegos, incluso hasta con la casa embrujada, donde, para no perderse por el miedo, nuevamente tuvo que agarrar la mano de Karma. Éste, por otro lado, fingía emoción. En realidad, los parques no era tanto lo suyo. Le divertían y todo, pero la emoción y la adrenalina que le provocaba pelear con alguien no era lo mismo que subirse a juegos a toda velocidad.

- Eso dio miedo.

- ¿Tú crees? Los actores pudieron esforzarse más. - La mera opinión del crítico Akabane Karma.

- Creo que estuvo bien, tampoco quería morir de un susto.

- Entonces está bien, tampoco hubiera querido tener que cargar con tu cuerpo. Me hubieran culpado de femicidio.

- Qué chistoso.

- A mi me dio risa.

- ¡Karma-kun!

- Vale ya, paro. Oh, ¿Has visto la hora?

Nagisa se detuvo por un momento. Miró el cielo anaranjado. No jodas ¡Ya era de tarde, casi noche!

- Ya está anocheciendo.

- Así es y solo nos falta un juego.

- ¿Ya nos subimos a todos? ¡Qué corto!

- Nagisa-kun, son muchos juegos, todos duran muy poco y las filas son muy largas. Quizás no repartiste bien tu día.

- ¿Puede ser? - Y qué iba a saber él. Con suerte ese mismo día se enteró que irían a un parque.

- Como sea, vamos. Nos falta el Noria.

- ¿El noria? - Había leído en mangas sobre los norias. Eran juegos con cabinas que se elevaban a mucha altura y brillaban de forma hermosa durante la noche. Una atracción muy apetecible para las parejas de enamorados. - ¿Estará bien?

- ¿Por qué no? La vista es hermosa y de noche más aún. ¿No quieres?

- No es que no quiera, lo siento. Vamos, quiero ver si puedo ver mi casa desde ahí arriba.

- Supuse que dirías eso en algún momento.

- ¡¿Cómo?!

- Yo también lo dije mi primera vez en él.

Nagisa rió un poco al imaginarse eso y se colocó al lado de Karma. Solo faltaba un juego más y luego se dirían adiós.

e. tiempo de la confesión.

Continuará.

( NOTAS/: Dante. )

Jojó, buenas buenas, mis lectores. Les traigo acá el quinto y penúltimo capitulo de este fic. Hoy día les dejaré saluditos gaes a quienes me dejaron review la vez pasada y esta también. Como digo, sus review me dan vida a mi y a este fic. Creo que me volví reviewdependiente but well qué se le hará (?) y y y bueno, aquí va:

( /: mittei. hiketsu ) Gracias, pero enserio, gracias por siempre comentar en mis capítulos, rllyyyyy. Eres muy dulce de tu árte por decirme si voy bien encaminado o no. Espero que la historia sinceramente te guste y nada pues, muchos cariños para ti también y cuídate mucho.

( /: AnyGro ) Lo seguiré, just calm. Que pronto terminará, uhuhú.

(/: The Nova 6 ) Gracias srlly. Tu apoyo se agradece mucho ::hearts::

(/: Anón Guest ) ¡Gracias, realemente necesito que me digan si llevo bien o mal los personajes! Mensajitos así me animan a seguir.

( /: DiCely ) A ti también, muchas gracias por los mensajitos. Siempre comentas la historia y me da risa porque te percatas de las cosas que yo no ¡y eso que yo mismo escribo! Que bueno que te guste eso sí, me anima saberlo.

Y bueno eso. Ahora mismo estoy escribiendo un fic soriku que se roba mi tiempo y que pronto subiré. Si hay algún seguidor de kingdom hearts aquí, le agradecería que le vieran una miradita too. ¡Pero claro! solo si te gusta el soriku, obvio. No obligo ni comprometo a nadie. Y así. Mando muchos abrazos y ¡Besoooous!